Capítulo XXX
Itachi se quedó un rato callado y pensó detenidamente. Sasuke estaba a salvo en la base, por lo menos nadie de los akatsukis sabía la posición de esta, de pronto recordó un detalle que nunca había tenido en cuenta.
–Dei...
–Hm.
–Recuerdas que cuando Hidan y Kakuzu murieron, Pain no estaba tan molesto, de hecho nos dijo que había jinchurikis que se le habían entregado en bandeja de plata.
–Si ¿Y?
–Que si esos jinchurikis eran los renegados no creo que nos hubiesen costado trabajo capturarlos; lo que creo es que cuando Zetsu recolectó los cuerpos, encontró algo o debería decir a alguien más.
–No entiendo.
–Alguien que estaba cerca de Orochimaru... Kabuto.
–Pero si fuese ese el caso, este les habría dicho todo, incluso de tus hermanos y tus visitas hm.
–Debe esperar regresar con Orochimaru y si revela todos sus secretos, eso no sería posible Nunca confié en él, era muy callado, algo ocultaba.
–Bueno Itachi, no todos los huérfanos encuentran a un hermano como tú que los proteja y cuide; algunos deben sobrevivir y buscar su beneficio hm.
–Hasta el momento tiene el beneficio de la duda, pero si algunos de mis hermanos sale lastimado...
–¿Que harás?
–Lo encontrare y lo matare, pero por el momento no puedo hacer nada... Pain está respirando en nuestras nucas, no dudes que sepa que estás aquí. Solo me queda rogar por que los dos estén bien.
Deidara asintió y suspiró abatido, ese doble juego se les estaba saliendo de las manos y era urgente desaparecer de la vista de Akatsuki. El rubio se recargó en Itachi y este lo abrazó, los tiempos que venían serían difíciles y era mejor estas preparados y pulir sus habilidades, pero también disfrutar de la compañía de su pareja era necesario para ambos.
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Tsunade sopesó las posibilidades, era seguro que la información era para dirigirlos a una trampa, pero también era una oportunidad de saber quien estaba sobre los pasos de Orochimaru y de Konoha. La rubia ya había tomado la decisión y buscado al indicado para remplazar a Kakashi, pues por si no fuera poco con el espía de Danzō no sabían a que atenerse. Yamato fue el nombre del indicado para hacerse cargo, pues fue el niño que Orochimaru utilizó en su primer experimento, sobra decir que con resultados favorables. La rubia recordó que a pesar del éxito del experimento, no se le permitió a Orochimaru seguir con sus investigaciones.
Con el equipo siete rearmado la misión de ir a la entrevista del espía era una pieza clave, y es que saber quien estaba traicionando a Orochimaru y pasando información a Akatsuki era sumamente importante.
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Naruto aún miraba de mala forma a Sai, más el éxito de la misión estaba ante todo, más si todo lo que ocultaba su familia estaba en peligro, se dijo el rubio por lo que trató de no hacerle mucho caso a lo que decía el muchacho de piel pálida.
No se podía negar que Sai tenía una gran facilidad para dibujar y eso era una virtud, pero sus comentarios lo demeritaban por completo. Entre roces, el equipo llegó al lugar destinado y esperó al supuesto espía. La sorpresa de Naruto fue mayúscula y utilizó toda su fuerza de voluntad para no gritar el nombre del chico, pues había convivido con él todo todo tiempo que estuvo en la base antes de que el intento de secuestro de Kaminari sucediera.
Del lado contrario del puente entre los arbustos y esperando a que los shinobis de Konoha aparecieran, un hombre de capa roja se fue trasformando en un clon del sannin de las serpientes.
–Sal ya jinchuriki, es hora de que te vayas conmigo... –El hombre se quedó pensativo–, pero antes veamos que tan fuerte es ese zorro. –Sonrió el falso Orochimaru.
Naruto esperó paciente junto a los otros chicos, pero al ver aparecer al sannin pelinegro y escuchar como este los llamaba «ratoncitos» supo que ese no era el ex globo Orochimaru.
–...Nuestro Sasuke...
El cerebro de Naruto trabajó a marchas forzadas al escuchar esa última frase dicha por ese impostor y todo su cuerpo comenzó a arder, pues tenían pavor de saber que esos tipos tenían a su Sasuke, aunque supiera que el moreno estaba en la base no podía estar seguro y eso desencadenó su furia. Afortunadamente la sannin rubia había elegido bien a su hombre, púes Yamato detuvo la trasformación del rubio a quien se le tuvo que decir la verdad acerca del ataque a su compañera, este se sintió culpable, pero sabía que eso era algo en lo que tenía que trabajar y no dejar que la culpa lo detuviese en ese camino, no cuando su moreno y la base estaba en peligro.
El ver la traición de Sai los tomó desprevenidos, pero no lo suficiente para no actuar con rapidez y seguir a los fugitivos.
Persiguiendo a los renegados y al traidor, los tres restantes del equipo encontraron y vieron el álbum de Sai y supieron que ese chico podía tener emociones si se le daba la oportunidad.
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Muy temprano esa mañana. Guren corrió hasta él y Sasuke detuvo el entrenamiento con Jugo.
–La base del norte reporta movimiento. Nuestros guardias han visto merodeando a... Kabuto.
–¡¿Qué?!
–No sabemos si es real o un clon o lo que sea, pero creo que es mejor ir a echar un vistazo aunque por supuesto es ir directo a una trampa.
–Iré. –concluyó Sasuke.
–Te acompaño. –respondió Guren.
–Es mejor que te quedes, me llevare a Jugo y Suigetsu.
–Bien... Ten cuidado Uchiha.
Sasuke llamó a los otros chicos y partieron veloces hasta la base que habían abandonado desde el ataque de esos dos akatsukis. A medio día ya estaban buscando dentro del lugar alguna señal de intrusos, más no hubo nada. Sasuke llamó a los otros para que reportaran sus hallazgos.
–No hay nada. –reportó Jugo.
–No, nada tampoco. –dijo Suigetsu.
–Esperaremos un poco. Es raro ¿Que es lo que quiere o por que no ha ido a la montaña? –se preguntó Sasuke.
–Tal vez no quiere que conozcan ese lugar ¿Y si lo tienen por la fuerza? Kabuto siempre fue devoto de Orochimaru-sama. –afirmó Jugo.
–Tienes razón Jugo. –aceptó Sasuke.
–Estar con Kimimaro te ha sido beneficioso. –bromeó Suigetsu.
Jugo se sonrojó y Sasuke golpeó a Suigetsu para que dejara de incordiar al otro. El momento ligero terminó cuando el guardia de la base entró corriendo a avisarles que un grupo pequeño de shinobis se acercaba.
–Busquen un lugar para esperarlos, no podemos escondernos, si la intención de Kabuto es mostrar que en este lugar radica Orochimaru o si por el contrario su traición no es un engaño, es mejor que sepamos cuantos y contra quienes nos enfrentamos.
En la entrada, Kabuto hacía pasar al impostor junto con Sai. Suigetsu los vio desde una de las habitaciones y cuando se acercaron a su posición se trasformó en agua y se escabulló por una de las grietas en la roca, después de todo ese era su juego favorito cuando vivían ahí y conocía todas las grietas del lugar, podía ir siguiéndolos sin que lo notaran ocultando bien su chakra. Llegó hasta donde Jugo estaba.
–Los trae como si aún viviéramos aquí. –le informó al de cabello naranja.
–Iré al laboratorio uno, tú ve al dos, si Kabuto decide darles un recorrido que por lo menos nosotros seamos un ejemplo. –ordenó Jugo.
–¿Y Sasuke?
–Él sabe que hacer. Si sentimos su chakra nos uniremos a él a donde este.
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Sasuke vio entrar a Kabuto y como este venía con Orochimaru a su lado, de inmediato hizo su trabajo y actuó de acuerdo a lo requerido, claro que molestar al traidor de Konoha haciéndolo tambalearse, fue un extra solo por diversión.
–Me voy a descansar, espero que no me molesten.
–Te he dicho que seas mas respetuoso Sasuke-kun. –regañó Kabuto.
El moreno no contestó nada saliendo de la estancia, pero se quedó agazapado esperando el siguiente movimiento de esos tres. Kabuto había actuado esperando que su plan sirviera y que los que encontrara en ese lugar le siguieran la corriente; afortunadamente fue el mismo Sasuke quien estaba ahí y eso fue una ventaja, pues el chico era astuto para seguirle el juego.
En tanto el impostor se congratulaba de su suerte al saber que los dos chicos que buscaba, pronto estarían juntos en ese lugar.
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Naruto, Sakura y Yamato lograron entrar gracias a que cierto rubio encontró casualmente el modo de abrir. Recorrieron el lugar y encontraron a Sai quien para su sorpresa les contó de su misión, entre confesiones y escuchar a Sai, Naruto sonrió con toda sinceridad. «Tal vez si mis hermanos no me hubiesen cuidado también sería un arma sin otro sueño, como Sai», pensó el de ojos azules.
Claro que al encontrar el informe de Sasuke toda la buena voluntad de los del equipo siete hacia Sai, se fue por un tubo.
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Sai encontró a Sasuke o este se dejó encontrar, pero el chico de Raíz estaba rebasando rápidamente la paciencia de Sasuke, no por que le hablara los lazos, si no por que mencionaba al rubio como si lo conociese mucho y eso, al posesivo de Sasuke no le agradó mucho.
–Para él eres muy importante y ha arriesgado mucho por ti. Responsabilizaté de eso.
–Y tú quien eres para hablarme así.
La paciencia del menor de los Uchiha no era mucha cuando se trataba de su adorado dobe...
El derrumbe llamó la atención de todos los que estaban en la base; Jugo y Suigetsu corrieron hasta ella, mientras Kabuto trataba de ganar tiempo para que el impostor no llegara al lugar.
Sakura se apresuró deseando con todas sus fuerzas volver a ver a Sasuke, Naruto también corrió temiendo que el moreno estuviese en peligro, por eso al llegar a donde Sai miraba hacia la orilla del boquete, unas inmensas ganas de torturar al pintor se apoderaron de él y de su compañera, hasta que la voz de Sasuke los detuvo. En su interior el moreno estaba feliz de ver a su rubio, pero también temeroso de que ese que traía Kabuto atrapara a Naruto. El intercambio de preguntas y confesiones no se hizo esperar, pero Sasuke no en vano conocía a su rubio desde que tenía memoria y notó que este estaba molesto, pero no con él, atacándolo se acercó hasta su oído y le susurró.
–¿Qué pasa bode?
–El nuevo pretendía darte caza.
–Está bien, aunque no lo queramos para todos soy un renegado.
–No es justo y por si fuera poco dijo que tengo un pene pequeño.
Uno, dos, tres segundos y...
–¡Te vio ahí! ¡Ese tipo quiere morir joven!
El rubio sonrió ladino sabía que su moreno era celoso y posesivo, pero le encantaba que lo fuera, después ya vería como salvar a su nuevo compañero de la furia de Sasuke.
–Bueno eso debe esperar por ahora. –contestó Naruto.
–Deben salir de aquí de inmediato, él que está con Kabuto viene por ti. Y... es mejor que tu nuevo compañero se cuide.
–No ha sido su intención, no conoce mucho de las relaciones humanas.
–Si para cuando yo regrese a Konoha sigue viendo lo que no debe, yo se las enseñare personalmente. Váyanse ya.
–¿Y tú?
–Lo detendré para que puedan irse.
–¡Ni de coña!
–Te iras dobe, así tenga que noquearte y que tus compañeros deban llevarte cargando.
–No soy un damisela que debas proteger, soy un shinobi como tú.
–Dobe...
La espada de Sasuke fue liberada de su funda, a ver si el rubio se amedrentaba temiendo por la vida de sus compañeros, cosa total y absolutamente imposible, pero no perdía nada con probar, se dijo Sasuke. Sai –que no sabía del intercambio de palabras de los dos chicos– pensó que Sasuke amenazaba al rubio y que estaba por matarlo, por eso intervino y la defensa del menor de los Uchiha no se hizo esperar.
–Chidori Nagashi.
Naruto y Sai salieron disparados por el golpe de electricidad, pero el rubio se detuvo antes de golpearse. Yamato y Sakura entraron en acción, sin embargo Sasuke los detuvo sintiendo la presión de alejar al grupo del lugar. Naruto por su parte se estaba molestando mucho al sentir que Sasuke no lo apreciaba como un ninja capaz de valerse por si mismo y enfrentarse solo a sus rivales sin necesidad de ser protegido, molestia y frustración que Kyūbi pretendía aprovechar y en lo que Sasuke hería a Yamato –quien no se hubiese detenido de no hacerlo–, trataba de convencer al rubio, más cuando Naruto se resistía al zorro, Sasuke entró.
–¿Y tú como llegaste aquí?... Espera, te conozco eres aquel mocoso de hace años o por lo menos el chakra que posees se parece al de Madara Uchiha.
–¿Madara? No lo recuerdo. Pero a ti si te recuerdo, fuiste el que atacó a la guardia de Danzō.
–Y tú el mocoso que me detuvo.
–Al igual que ahora y deja en paz a Naruto. –dijo el moreno e hizo retroceder al zorro a su jaula.
–Sasuke... –habló el rubio algo cohibido– De todos modos él es parte de mí.
–Si lo sé. –dijo Sasuke y luego mostrando una pequeña sonrisa de confianza volvió a dirigirse al rubio– Naruto cuando estés listo solo tú podrá decidir que hacer con él, lo que decidas sabes que te apoyaremos.
El rubio asintió y abrazó a Sasuke quien respondió el gesto y no conforme lo besó, ambos estaban conscientes de que solo eran imágenes de ellos, pero era suficiente estar de ese modo juntos, aunque fuera por un momento. Al separarse, Sasuke le dijo:
–Debemos irnos. Kabuto no podrá entretener más tiempo al tipo ese.
–¿Sabes quien es? Fue como si estuviese peleando con Orochimaru-san y... dicen que solté cuatro colas.
–No se quien es, pero si se enfrentó a ti con cuatro colas, usando las técnicas de Orochimaru, debe ser muy poderoso. Debemos salir de aquí de inmediato. –El rubio asintió– Naruto diles a los sannin que Kabuto sigue con vida y que está secuestrado.
–Si, se los diré.
Al regresar todo sucedió rápido y Sasuke era llevado por Suigetsu y Jugo, dejando a sus amigos de nuevo atrás, sin embargo antes de irse miró significativamente al rubio, quien parpadeó como respuesta. En cuanto las tres figuras desaparecieron Naruto dijo:
–Salgamos de aquí. –Y el grupo estuvo de acuerdo escapando por el mismo lugar que Sasuke había usado.
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Los tres chicos caminaron por la pendiente hacía la entrada de la base y Jugo le preguntó a Sasuke:
–Y a todo esto ¿Por que no llevamos a Karin?
–...
–Eso es obvio Jugo, Sasuke tendría que dar muchas explicaciones y si Naruto de por si estaba de mal humor, pues...
–Cierra la boca Suigetsu. –calló Sasuke.
Sus dos compañeros se miraron cómplices, pero prefirieron no tentar a su suerte al hacer enojar a Sasuke, pero de que el único que podía hacer temblar a ese Uchiha era Naruto, ya no les quedó duda.
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Los de Konoha y los renegados tenían algo de tiempo de haberse ido cuando Kabuto llegó hasta el lugar del encuentro, notó aliviado que ninguno de los chicos estaba, por eso cuando sintió el frio de una mano sobre su hombro y la voz de... Tobi susurrándole...
–Por que creo que me hiciste perder una gran oportunidad...
El conocido mundo de dolorosos recuerdos que se sucedían constantemente lo envolvió de nuevo y de ese modo fue transportado. No pasaron ni minutos cuando Tobi estuvo de regreso en Kirikagure. Pain lo esperaba y lo cuestionó:
–Ya estás de vuelta, te lo llevaste y te dije que era importante que nadie lo viera, él debía continuar con sus investigaciones.
–Si no quieres que nazcan más mocosos, solo mátalos y ya. Agradece que no me haya deshecho de él, solo por tus estúpidos planes, pero no le daré otra oportunidad, hoy me hizo perder al jinchuriki y al menor de los Uchiha.
Contestó fastidiado el de mascara, aventando el cuerpo de Kabuto al suelo, Pain –camino Deva– alcanzó a detenerlo antes de que cayera. Lo acomodó y acercó el oído al pecho del de anteojos revisándolo, al notar que estaba vivo, lo alzó en brazos y lo llevó hasta uno de las salas más alejadas y escondidas del lugar, ahí entró y colocó al chico en una cama saliendo después.
Un sonido metálico de un aparato se escuchó cuando este se movió. Nagato llegó hasta el chico inconsciente, cabellera roja se vislumbró entre las barras de metal. Nagato observó a Kabuto y dejó que descansara, sabía que tan cruel y desgastante podía ser el Tsukuyomi. Konan llegó poco después.
–Él se lo llevó a buscar a esos dos chicos. –confirmó Konan.
–Seguramente. Fallaron.
–Pues podría estar muerto.
–Si. Dice que solo lo dejó con vida para que siga con mi plan.
–Pobre tipo. –dijo la mujer.
–Está vivo, eso es suficiente.
La chica asintió y vio como su amigo miraba al chico y retirándose pensó, que no había visto que Nagato se preocupara de ese modo por ningún otro preso.
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Deidara caminó sigiloso por las callejuelas hasta llegar a la parte trasera de la casa, ahí se coló por una de las ventanas y caminó a la habitación, se fue desnudando y al llegar a la puerta de la habitación abrió con sigilo, pero una voz que llegaba por detrás lo sobresaltó:
–Te duró poco el gusto por Tobi, y ya regresaste con Itachi.
–¡Que carajos! –maldijo el de ojos azules, Kisame sonrió ladino divertido de ver rojo hasta las orejas al rubio.
–Es tu recompensa por el buen trabajo de atrapar al Sanbi, aunque el traer a tu compañero tan golpeado te restó puntos... Mira que viéndote así –señaló el hombre azul la desnudez de Deidara– ya veo por que te siguen esos dos...
–Y te arrepentirás de verlo Kisame... Tsukuyomi.
Deidara vio como el hombre azul se quedaba de pie inmóvil y luego miró a su novio sonriendole y llamándolo de regreso a la habitación, no abogaría por Kisame, pues este se había deleitado la vista con su cuerpo desnudo, más para el celoso de su novio fue la más grande ofensa infringida. Itachi estimaba a Kisame, pero eso no lo podía pasar por alto.
–Pensé que estabas solo. –reclamó Deidara.
–Lo estaba, llegaron juntos por diferentes lados.
–Oh...
Eso fue todo lo que dijeron antes de devorarse las bocas y llegar hasta la cama donde Itachi depositó al rubio, que se relajó deseando olvidar que ese Tobi lo sacó de sus casillas en la captura del Sanbi y lo golpeó un poco. Itachi se quitó la toalla anudada a su cuerpo –se estaba bañando antes de escuchar las voces de esos dos– y se recostó sobre el rubio que lo recibió gustoso. Los preliminares duraron lo suficiente para que Deidara quedara laxó y dispuesto a recibir en su interior a su amante, quien gustoso conquistó como tantas veces ese lugar exclusivo de él. El semen llenó el interior del de ojos azules y el vientre de ambos, sin embargo el Uchiha no dejó de acariciar y mimar a su pareja hasta que este se quedó dormido en sus brazos.
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Kaminari estaba debajo de una de las mesas del laboratorio y al escuchar esa voz llamándolo se cubrió la boquita tratando de no reírse...
–¡Te encontré!
Yūkimaru atrapó al niño pelinegro y le hizo cosquillas en el estomago, pero tan concentrados estaban en su juego, que no notaron que Orochimaru entraba y al verlos puso los brazos en jarras y les llamó la atención:
–Les he dicho que no jueguen aquí, es peligroso. Kaminari eres tú el que siempre corre a este lugar ¿Debo cerrar con llave o aprenderán a respetar ordenes?
–Lo sentimos, Orochimaru-sama. –contestó el castaño.
–Lo shento papá.
–Bien. Vamos es hora de comer.
Los tres caminaban al comedor cuando uno de los ayudantes de Orochimaru le llevó un mensaje, al leerlo el sannin se quedó inmóvil y luego corrió a escribirle a Jiraiya y mandó el pergamino con una de sus serpientes.
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Kakashi veía a las visitas preguntándose si Iruka se vería así de atractivo con barriguita,deseando intentar convencerlo... luego recordó que si le hacía algo como eso al delfín, seguro que terminaba en el Tsukuyomi, con un katon junto con un rasengan metidos por el... mejor observaba como Haku y Zabuza se desempeñaban como padres, sería más seguro y divertido. La visita de sus alumnos dejó muy abarrotada el lugar, pues con Iruka, Zabuza, Haku y ahora los tres chicos era algo apretado o más bien el copynin deseaba estar a solas con su delfín y que este lo mimara un poquito por estar herido... soñar no costaba nada, pensó el de cabello plata... Y por si no estuviese lo suficientemente llena la habitación el equipo de Asuma también llegó a verlo.
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Jiraiya leyó el mensaje y negó, ese chico se había salvado y no conforme se las arregló para mantener a Akatsuki lejos de su sensei y la familia de este, por supuesto que lo rescataría solo esperaba que ninguno de los dos se quedara en el intento, pues Orochimaru claramente decía en la carta que no se arriesgara más de la cuenta. Pero entrar a Kirikagure y sacar a Kabuto de ahí y de paso averiguar más del poder secreto de Pain se llevaría toda la astucia y habilidad de Jiraiya.
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Naruto sonrió, el pobre de Sai todavía no entendía acerca de las relaciones sociales y en el proceso había algunos heridos, a pesar de todo que el muchacho pelinegro se esforzara era algo agradable de presenciar y eso aunado a la promesa de volver a entrenar con Kakashi hacía que el rubio no sintiera tanto el estar separado de su teme y de su aniki.
Sai por otro lado con el permiso de seguir en ese equipo había alcanzado cierto grado de felicidad aunque el no supiese como definirlo, sin embargo le había parecido muy fácil obtener el permiso de Danzō, más no ahondó en el tema, demasiado inmerso en entender como tratar a sus compañeros sin salir herido por Sakura. El falso Danzō representado por Zetus actuaba acorde a lo requerido... suplantar a quien serían un incordio para Tsunade.
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Mientras tanto Kakashi se había quedado con Iruka, y la pareja de futuros padres, y en ese momento le proponía algo a Haku.
–La teoría se la enseñaron los sannin, pero quiero fortalecer esos conocimientos y que aprenda a manejar su elemento y tu ejemplo me ayudaría mucho Haku-kun.
–Solo será un ejemplo, no se esforzara mucho ¿cierto? –preguntó Zabuza preocupado.
Haku tomó la mano del mayor y la apretó.
–Está bien. Hiroshi-san me dijo que debía ejercitarme un poco y esto me ayudara también. Kakashi-sensei estaré ahí para el entrenamiento de Naruto.
–Te lo agradezco Haku-kun y también a ti Zabuza.
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A la mañana siguiente Kakashi llevaba a Naruto al campo de entrenamiento donde se les unía Yamato. Cuando el de cabello blanco le preguntaba algunas de las teorías al rubio que con algo de esfuerzo recordaba lo enseñado por Jiraiya y Orochimaru, la pareja de futuros padres se presentó, Haku llevaba un kimono algo suelto mostrando una curvatura en su vientre, mientras Zabuza traía un traje de entrenamiento.
–Buenos días. –saludó cortes el de cabello castaño sonriendo, el aura atrayente que poseía hizo babear a Kakashi y Yamato.
Quien tuvieron que de regresar a la realidad al escuchar que Zabuza preguntaba en que podían ayudar. El copynin le pidió a Haku que mostrara alguna técnica que manejara su linea de sangre y otra su elemento para que el rubio viera la diferencia sencillamente. No fue mucho tiempo el que el gestante estuvo ayudando al entrenamiento del rubio, pero el suficiente para que a este no le quedaran dudas. Cuando los dos ex renegados se despidieron Haku sacó una canasta y se la entregó al sensei de mascara.
–Lo ha mandado Iruka-sensei.
Kakashi agradeció y se despidió de ellos. Naruto por su parte también buscó ayuda en el otro shinobi que manejaba el elemento viento y ese era Asuma sensei, claro que la ayuda le costaría todo lo ahorrado en Gama-chan, «pero es por una buena causa, Sasuke estaría de acuerdo» se convenció el rubio.
Naruto no se dio por vencido a pesar de que el entrenamiento era bastante duro y por fin después de varios intentos fallidos, creó su técnica ayudado por dos clones y fue felicitado por su maestro.
–... Por eso me gustas Naruto.
El rubio abrió los ojos impresionado pensando otra cosa de esa frase y de inmediato se opuso, pues él ya tenía a quien gustarle. Poco a poco el rubio perfeccionó su técnica y al tenerla lista Yamato le explicó más, acerca de los elementos y si esa no era prueba de que Sasuke y él eran compatibles no sabía que lo era, consideró Naruto. Jiraiya y Orochimaru habían apostado por cual sería su elemento y al parecer el sannin de cabello blanco había sido el ganador.
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Nagato avanzó hasta el laboratorio que había mandado a montar para que Kabuto trabajara, apenas llegaba y aún recordaba la conversación de esa mañana con Tobi...
–Sabes, mostrándote ante él me has dado la excusa perfecta para deshacerme de Kabuto cuando ya no nos sirva, después de todo no podemos permitir que se conozca tu verdadera fuerza.
–Eso se decidirá cuando sea necesario. –cortó el pelirrojo.
–No, de hecho ya lo hice, ya te he permitido malgastar el dinero de la organización en tus inútiles planes, no veo por que permitir que ese chico siga vivo cuando a mí no me reporta beneficio alguno.
–Si son inútiles o no, no es algo que debas cuestionar, esa ha sido me decisión. En cuanto a Kabuto también me reservo su destino.
–...
El de mascara chasqueó la lengua y optó por retirarse sabía que tan necio podía ser Nagato cuando se lo proponía...
Nagató regresó de sus recuerdos y siguió su camino. En el laboratorio, Kabuto ya había escuchado el sonido de los metales al moverse, por lo que no se giró.
–¿Como vas?
–No hay mucho que hacer, después de todo para que lo varones puedan gestar, se les tiene que aplicar un tratamiento, con que no se los pongan tu problema se resolvería.
–Suena fácil, pero lo que quiero es que tu hagas algo que al aplicarlo los dejes estériles como la naturaleza lo indicó y que también haga que cualquiera que este gestando pierda al producto. No entiendo entonces que estás haciendo con todo esto,¿perder el tiempo?
–No. He estado trabajando en...
–¿Si?
–Orochimaru ha hecho muchos avances en lo que a Clonación de órganos se refiere y también... en regeneración de tejido y células... si me permite... Yo estoy usando esos conocimientos para regenerar su cuerpo...
Kabuto esperó la reacción del pelirrojo, por supuesto no creía que hubiese agradecimiento, pero por lo menos que eso no le costara la vida. El de rinnegan observó al chico de anteojos y sin que ninguna palabra saliera de su boca se retiró.
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Tobi miraba el horizonte buscando una forma de recobrar el poder que poseía sobre Nagato, dándole lo que deseaba a cambio de que siguiera haciendo el trabajo sucio, y demostró de nuevo su genio... Uchiha, al encontrar el presente perfecto para el pelirrojo:
–¡Zetsu! –llamó. El mencionado se fue apareciendo del suelo dejando la mitad del cuerpo fuera.– Busca al hijo de los sannin y tráemelo a como de lugar. No falles.
El hombre bicolor asintió y bajó de nuevo desapareciendo del lugar. Tobi sabía que no sería una tarea fácil y muy probablemente imposible, pero si lo lograba Nagato tendría lo que quería y dejaría de lado las ideas que lo estaban alejando el plan principal. Lo que hiciera con el mocoso no era algo que le preocupara demasiado.
–Esa es una excelente idea, no se me hubiese ocurrido a mí, pero para que la misión no fracase yo mismo acompañare a Zetsu.
Tobi no respondió, pues Nagato que había escuchado la conversación –como Pain– ya estaba saliendo para seguir al otro akatsuki.
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Sasuke recibió el mensaje y supo que ya era hora de asesinar a su sensei, por lo que salió de su habitación y llamó a Guren.
–Orochimaru llegara hoy, debemos estar preparados.
–¿Es hora?
–Si. Será en la base norte para que no haya intervenciones.
–Esta vez iré contigo.
–Por supuesto, tú serás la testigo que de a conocer la noticia. En cuanto suceda mi equipo y yo nos iremos, no quiero que haya intentos de venganza o demasiadas preguntas.
La mujer de cabello azulado asintió. Sasuke regresó a su habitación y tomó lo que necesitaría junto con algunas pertenencias que pudiese cargar.
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Kimimaro esperaba alejado a que su sensei se despidiera dándole privacidad. Orochimaru le acomodó la capucha de la sudadera a Yūkimaru, mientras le decía:
–Estaré fuera por un par de días, no importa lo que escuches, protege a Kaminari y no dejes que lo separen de ti.
–Si Orochimaru-sama.
El de cabello negro se acercó a su hijo y lo alzó en brazos besandole el cabello igual al suyo.
–Portate bien, no tardare.
–Shi papá.
Orochimaru dejó a los niños y caminó uniéndose a Kimimaro, aún era de madrugada, pero era mejor que nadie los viera partir, sin embargo no podía irse sin despedirse de su hijo. El sannin saltó a los arboles y se encaminó a su muerte.
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La rubia leyó el informe y se preguntó por que esos akatsukis se estaban moviendo tan cerca, seguro era por Naruto, pero que recolectaran información de sus dos ex compañeros y el hijo de estos era muy extraño. Lo peor de todo es que se sentían tan fuertes que no se escondían, ni a sus intenciones tampoco. Tsunade llamó a algunos de sus shinobis y los mandó a diferentes lugares donde se les había visto a esos dos akatsukis, entre los que llamón, Asuma y Shikamaru fueron elegidos. Los shinobis salieron y la rubia esperó que solo fuera rumores infundados, pues Kaminari estaba a su cargo estando Orochimaru fuera.
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Mientras el rubio continuaba con su entrenamiento esforzándose en ser más fuerte que Sasuke, algo que no era raro, pues a pesar de quererse mucho, ellos dos seguían compitiendo. El junyuu kage bunshin era bien manejado y explotado por Naruto, algo que el chakra de Kyūbi le permitía y eso lo hacía avanzar el doble en su entrenamiento.
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Jiraiya recorrió uno más de los pueblos escuchando entre los shinobis –que ebrios hablaban de más– si alguno sabía algo de los akatsuki aunque fueran historias fantasiosas con una pizca de verdad. Recoger información era el primer paso para llegar a los de capa negra y su organización.
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No fue difícil dar con los dos akatsukis y es que como bien les habían informado estos no hacían intentos de esconderse. La planta parlante –en opinión de Asuma– fue el primero que reparó en ellos, llamando a su compañero.
–Shinobis de Konoha deben sernos útiles.
El de perforaciones los miró y se acercó a ellos.
–Ustedes deben saber donde está el hijo de los sannin.
Ninguno de los cuatro shinobis dijo palabra, pero se preguntaron en su mente ¿para que querrían esos tipos al pequeño? Asuma intercambió miradas con Shikamaru y este recordó la platica que había sostenido hacía poco con su ex sensei, no sabían que querían esos tipos, pero debían proteger al rey* y no dirían nada.
Zetsu observó detenidamente cada uno de los gestos de los cuatro shinobis de Konoha para buscar algún indicio de que supieran el paradero del menor, pero no encontró nada.
–No son tan importantes para que les hayan dicho donde está. –fue el dictamen de Zetsu.
–Tal vez no, pero algo sabrán.
El hombre planta se movió perezosamente y comentó:
–Pues robemos su chakra por lo menos, que no se han dado cuenta que mis esporas ya están trabajando en ellos.
Asuma sacó sus dagas y se lanzó al ataque, mientras dejaban a Kotetsu e Izumo cuidando a Shikamaru que se concentraba en su técnica de sombras, pero dirigida al de cabello naranja, más este sin girar la vista mencionó:
–Puedo sentirte mocoso, y es mejor que no intentes ese truco.
Él trió se quedó estático, no podía ser que ese tipo pudiese saber que Shikamaru se acercaba –su sombra–, más era cierto ya que Pain podía sentir los flujos de chakra. Usando su fuerza y velocidad, el camino Deva atacó a los dos mayores quienes usaron su mejores golpes de taijutsu, pero los movimientos del de cabello naranja eran sublimes, combinando la precisión, rapidez y fuerza dejándolos fuera de combate, luego al ver que Zetsu negro se defendía de los cortes que hacía Asuma, pero que no era muy veloz dijo:
–No tengo tiempo ni ganas para jugar...
Hizo un movimiento juntando su chakra y utilizó el Shinra Tensei y como únicos objetivos los dos shinobis de Konoha que seguían de pie. La fuerza de gravedad estalló lanzando al capitán y alumno a varios metros con seguridad de que se romperían el cuello o se quedarían sin órganos al sentir la presión de la fuerza con que eran lanzados, pero Asuma se las arregló para usar el viento y detener un poco la velocidad con que era lanzado Shikamaru, pero al mismo tiempo quedando a merced del ataque. Los de la capa negra no se quedaron a comprobar el éxito de la técnica y en cambio se encaminaron a donde Zetsu blanco –experto espía– escuchaba las risas** y nombres de dos menores.
Shikamaru se arrastró hasta donde su sensei se encontraba y notó que este sangraba, lo revisó y notó que sus costillas se veían hundidas seguramente rotas. Uno de los otros equipo llegó y era en el que venían Chouji e Ino, esta última que de inmediato se dispuso a curar a su sensei...
Al llegar a Konoha los equipos de reconocimiento dieron su informe y Tsunade los escuchó. Al retirarse estos, ella se preguntó que debía hacer, después de todo ya había comprobado cual era el objetivo de los akatsuki a pesar de no entender el porque. Lo que le quedaba claro es que debía protegerlo a toda costa. Por eso cuando escuchó el sonido de toques en su parte y dio el premiso de entrar, ya sabía que ellos eran los indicados.
–Tsunade-sama. –se escuchó el saludo.
–La misión que le confió es de suma importancia y debo agregar que personalmente es de prioridad. Shikamaru, sabes detrás de quien van ellos, –El de coleta asintió– Kakashi aún no estás del todo bien, pero te necesito y por último Zabuza. Kakashi tu equipo podrá apoyarte siempre y cuando Naruto pueda realizar esa nueva técnica. –El de cabello plata no contestó, pues sabía que el rubio lo lograría.–. Bien pues les estoy confiando lo que consideran su vida esos dos sannin... Kaminari no debe de salir de Konoha. Y no tengo que recordarles que nadie debe de saber que el padre y él están aquí. El trió salió con dirección a las coordenadas que Tsunade les dio, solo debían sacar a Kaminari y a su amigo de ese lugar y traerlos a la aldea donde podrían protegerlos mejor.
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Los niños corrían entre los arboles seguidos de cerca por dos guardianes. Kaminari trataba de alcanzar una de las ramas que estaba tupidas de flores blancas. Yūkimaru se acercó y siendo mas grande y alto, bajó la rama y dejó que el niño pelinegro cogiera alguna de las flores. Al tener las que deseaba Kaminari dejó que la rama regresara a su lugar, el niño castaño siguió al pequeño que se fue a sentar a la sombra de otro árbol.
–¿She comen?
–No lo creo, se ven comestibles por el color, pero es mejor no hacerlo.
El niño de marcas en los ojos asintió y mejor guardó el par de flores dentro de su sudadera. Luego se levantó y como si fuese él, el mayor le ofreció su manita a Yūkimaru para que se levantara. El niño de ojos violeta sonrió y no despreció el gesto de su amiguito. Tomados de la mano regresaron por el camino, estando conscientes de que no podían estar mucho tiempo fuera de la cueva –laboratorio– al notar que sus guardias les hacían señas se echaron a correr en su dirección riéndose, mas en su inocencia como podían saber que ese sonido atraería al peligro.
Por diferentes direcciones varios shinobis se acercaban a los pequeños, unos para protegerlos, otros para... no se sabía que querrían hacer con ellos.
El impacto llegó –por mala fortuna– y los akatsukis llegaron primero. En un abrir y cerrar de ojos se deshicieron de los guardianes de los niños. Yūkimaru al ver esto, apretó la mano del morenito y lo jaló para huir, el niño de tres años trataba de avanzar sin ser una carga para su amigo, pues siendo hijo de shinobis sabía que estaban en peligro y que su única salida era escapar y pedir ayuda, aunque por dentro les rogara a sus padres –donde quiera que estuviesen– que lo ayudaran, no quería asustar a Yūkimaru y se aguantaba el llanto y el dolor de sus piernitas al hacer ese esfuerzo por correr más rápido, pero también el miedo era mucho y es que sus perseguidores eran aterradores monstruos que ya los estaban alcanzando. Kaminari fue alcanzado y jalado por un brazo poderoso como tenaza, pero Yūkimaru, luchó pataleó y mordió para que no lo separaran de él. Pain tomó del cabello al niño más grande y por fin lo logró separarlo del morenito que ya lloraba, demasiado asustado para actuar como un shinobi. El de cabello naranja se echó al hombro al pequeño pelinegro y se dispuso a irse, mas Yūkimaru se aferró a su capa, obligandolo a arrastrarlo, el de cabello naranja ya no tuvo paciencia y estaba por golpear al niño cuando Kaminari gritó:
–¡No!
De dos bolas de humo aparecieron un sapo y una serpiente de mediano tamaño que en cuanto notaron la situación se lanzaron hacia el de cabello naranja. Zetsu se interpuso más la serpiente blanca se enrolló en cuerpo mordiendo la parte negra de este.
–Tú eres la que terminara envenenada. –bromeó el Zetsu blanco.
–Y quien dijo que quiero envenenarte.
Siseó la reptil cerrando la mordida y arrancando un pedazo del akatsuki. Mientras tanto el sapo ya golpeaba al de perforaciones con su espada de bambú hasta que este soltó al infante que cayó y rodó hasta llegar a su amigo a quien abrazó, los niños veían a los dos animales luchando, deseando que alguien más los ayudara, sus plegarias fueron escuchadas cuando vieron como una ola de agua arrastraba todo a su paso y con eso a los akatsukis. El sapo y la serpiente tuvieron que retirarse, pues estaban bastante heridos, pero sabiendo que había llegado ayuda para los infantes.
Zabuza cortó el aire buscando herir al hombre planta, quien tuvo que dividirse para evitar los ataques. Kakashi y Shikamaru se concentraron en el de cabello naranja más este esquivaba sus intentos de ataque y no conforme los repelía levitando troncos y rocas para lanzarselos. Las técnicas de rayo, agua y sombras no se hicieron esperar, mas a pesar de ser tres shinobis fuertes, el camino Deva y Zetsu eran grandes oponentes.
La parte negra del hombre planta usaba su fuerza rapidez y mimetización evitando que Zabuza pudiese asestar un golpe, en lo que la parte blanca clonaba uno más y cada uno transformaba sus brazos en troncos capaces de dar golpes que dejaban grandes boquetes en el suelo por la fuerza del impacto.
Yūkimaru abrazaba a su pequeño amigo, mientras lo guiaba detrás de el tronco de un árbol protegiéndose de los escombros que los dos akatsukis creaban con sus golpes, el niño pelinegro se aferraba a su amigo sintiendo un poco de esperanza, pues ya había otros ninjas que los defendían de los monstruos.
Kakashi aprovechaba los momentos en que el de cabello naranja necesitaba para recargarse y trataba de encajarle un raikiri,en lo que Shikamaru los utilizaba para poner varios sellos explosivos alrededor de los dos akatsukis, al concluir el de coleta se acercó hasta los menores. Tomó de la mano a Yūkimaru y a Kaminari lo cargó llevándolos hasta unos arbustos cubiertos por troncos, donde colocó más sellos explosivos que protegían a los niños.
–Quédense aquí y no se acerquen, vendré por ustedes... y si no lo hago, no se queden aquí varios equipos han salido en su busca los encontraran no se preocupen.
El castaño asintió y se sentó esperando que los shinobis de Konoha ganaran.
A metros de ahí el enfrentamiento continuaba, Pain no podía ser acorralado a pesar de las estrategias de Shikamaru. Zabuza en cambio peleaba contra el Zetsu negro que era muy bueno en el taijutsu y que sabía como detener los embates de las gran espada. El de cabello naranja trató de evitar seguir peleando e hizo explotar todo a su alrededor varios metros, Kakashi y Shikamaru terminaron noqueados, pero Zabuza astutamente tomó a unos de los Zetsus blancos como escudo y este terminó destrozado. El camino Deva buscó a los rivales y al dar con ellos Shikamaru fue el que se levantó a pelear con él, pues no quería que otro sensei terminara casi muerto como había sucedido con Asuma quien en esos momentos estaba en el hospital de Konoha gravemente herido. Mas Pain no quiere perder más tiempo y localizó varias piedras enormes con intenciones de estrellarlas en los dos shinobis de Konoha... Las piedras bajan a gran velocidad buscando a sus victimas que se han vuelto más lentos por los huesos que seguramente tiene fracturados, pero cuando están a punto de alcanzar a Shikamaru y Kakashi estallan en miles de terrones...
Los chicos del equipo siete han llegado y una de las rocas ha sido partida por el puño de Sakura y las otras por un rasengan. Sai y Yamato se ha desviado para ayudar al ex espadachín de la niebla, con el Zetsu blanco. La ayuda llegó y pronto Kakashi tuvo el orgullo de conocer la técnica de Naruto el shuriken rasengan, la que lanzó a Pain con ayuda de sus compañeros que distrajeron al de cabello naranja, que terminó sin un brazo, pues alcanzó a esquivar el ataque y de ese modo evitar puntos vitales. Pain cortó de tajo el hombro evitando que el daño aumente. Zetsu sabe que podían vencer si se lo proponían, pero Nagato no arriesgaría ese cuerpo por lo que la parte blanca dejó el campo de batalla buscando rastreando y dando con lo que necesitaban. Salió de la tierra mostrándose antes los niños que aterrorizados no corren y solo ven como ese ser brota de la tierra. Los sellos explotan dejando partido a Zetsu, pero este se volvió a unir y aprovechó el asombró de los infantes y se lanzó en pos del niño de marcas en los ojos, más Yūkimaru no lo deja y buscando el éxito de la misión, Zetsu se echó a los hombros a los dos menores que gritaron alertando a los defensores de Konoha.
Kaminari ve a los lejos la pelea y nota el destello dorado de una cabellera familiar.
–¡Naruto-nii! –gritó lo más fuerte que pudo.
El rubio y todos los demás lo escuchan y corrieron en esa dirección, pero el de perforaciones abrió una brecha en el suelo tan grande como un cañón que dejó aislados al Zetsu blanco y a los niños, cuando los Shinobis de Konoha vieron que los niños y su secuestrador van despareciendo en el suelo buscaron la forma de alcanzarlos sin dejar de lado a Pain, más este viendo el éxito de la misión desapareció del mismo modo.
Naruto corrió con el chakra del zorro desbordándose, –más a pesar de que su brazo esta quebrado por la fuerza de su nueva técnica– se lanzó al pisó alcanzado a rozar las puntas de los cabellos negros y castaños claros. Tirado en el suelo golpeó con los puños y rascó con su mano sana queriendo dar con los dos menores, pero la misión... ha fracasado.
A todos les ha costado bastante convencer al rubio de dejar de buscar, pero cuando lo lograron entendieron su sentir, pues ese fracaso les costó que dos niños tal vez mueran o ya estén muertos. Para el anochecer están de regreso en la aldea y frente a una hokage que al escuchar las novedades destrozó su oficina por frustración, la culpa casi no le permite respirar a la rubia. Los padres de uno de los pequeños confiaron en ella para que lo protegiera pues los dos están arriesgándose por Konoha, Jiraiya recolectando información de Akatsuki y Orochimaru creando la coartada de un futuro espía para ellos. Dos inocentes están perdidos y ellos no pudieron ahcer nada para evitarlo.
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Kimimaro ve el escenario lleno de sangre caminando entre los pedazos de lo que fue una enorme serpiente blanca hecha de serpientes. Guren lo esperó en la puerta de la habitación y una señal de chico de cabello blanco ella se retiró. Kimimaro salió del lugar dejando que los guardias que estaban cuidando vieran el lugar, –pues necesitaran más testigos de la muerte de Orochimaru–, cuando estos intercambiaron frases de asombro e incredulidad, él les preguntó:
–¿Sasuke se fue hace mucho?
–Si... ¡Si hubiésemos sabido! ¡Nosotros hubiésemos protegido a Orochimaru-sama! –se lamentaban los shinobis.
–Sasuke los hubiese matado también y no hubieran podido evitar que matara a Orochimaru-sama. Ahora es mejor regresar a Konoha e informar de su muerte y ustedes dejen este lugar y vayan a la base de la montaña, ahí Guren los necesitara para que las cosas no se salgan de control y más cuando nuestros enemigos se enteren de la muerte del sannin de las serpientes.
Kimimaro se quedó solo y regresó sobre sus pasos hasta uno de los pasadizos más alejados, ahí abrió una puerta. En el interior vio a Orochimaru que acomodaba su cinturón.
–¿Ya nos vamos Orochimaru-sama?
–Descansaremos un momento, ha sido divertido enfrentarme a Sasuke, pero si me he fatigado un poco, ¡Que duro es fingir nuestra propia muerte! –bromeó el sannin.
*Asuma le dice a Shikamaru que el verdadero rey son los niños que algún día protegerán a Konoha.
**Zetsu, es un experto espía, pues veía escuchaba e incluso grababa todo lo que se le ordenaba.
Muchísimas gracias :
luxy -Celosos son todos, creo jejeje Y como ves Zabuza es medio paranoico-, Alba marina, harunablakrose, chizuruchan1999, Kawainekomi66 -Te entiendo es tentador saber algo y no poder expresarlo, gracias y los corregiré mi fuente estaba equivocada-, alessa-vulturi, Moon-9215, Karu-suna, Zanzamaru, Dakota Boticcelli, , Ally-Nessi Cullen y Saya Uchiha -te agradezco enormemente esta atención hacia mi historia y espero no decepcionarte cuando leas.
Y el dato de Naruto manejando fuego estaba equivocado. Aunque siendo un fic habrá muchas cosas que no serán copia perfecta del manga o el anime, aviso para que no haya abucheos o algo parecido jejeje.
