Debo hacer una advertencia de contenido violento en este capítulo, no es mucho -y para muchos será nada-, pero como no suelo escribir de esa forma, me pareció correcto advertir.

Capítulo XXXI

Los niños aún gritaban con un hilo de voz tratando de que los escucharan, el lugar estaba oscuro y el movimiento los estaba mareando, por eso cuando vieron que todo se aclaraba se alegraron un poco. Yūkimaru se quedó callado y simuló desmayarse para que los sujetos que los llevaban no se dieran cuenta que miraba en todas direcciones, afortunadamente como Zetsu lo traía con la cabeza colgando hacia su espalda, no notó nada. Por su parte Kaminari aún sollozaba muy quedito y mirando con pánico a su captor.

Los dos akatsukis llegaron hasta el edificio de su base y ahí sin disminuir la velocidad corrieron por lo pasillos hasta donde lo esperaban los otros interesados. Nagato abrió los ojos y les comunicó a Konan y Tobi:

–Ya están aquí.

Terminó de decir eso y escucharon como la puerta se abría dando paso al camino Deva y a Zetsu con su carga. Los dos recién llegados dejaron a los niños en el suelo y el morenito corrió hasta donde su amigo había quedado tendido para aferrase a él. Konan fue la primera que se acercó y levantó al más joven –que no se resistió– del cabello para mirarlo de cerca.

–Se parece a Orochimaru, pero esas marcas y complexión son como los de Jiraiya. Bastante simple para ser hijo de dos sannin.

–Eso está por verse, cualquiera puede decir que tuvo un hijo, pero que sea verdad se duda, por eso lo llevare con Kabuto y que lo abra a ver si de verdad es hijo de esos dos.

Tobi encogió los hombros, lo que hiciera Nagato no le importaba, siempre y cuando siguiera con el plan.

–Solo quedan tres jinchurikis y es mejor que vayamos tras el Saiken antes que de los últimos dos; tienes una semana para terminar tus asuntos, pues en cuanto ese tiempo pase ya no habrá mas distracciones.

El de mascara salió junto con Zetsu dejando a los dos fundadores de Akatsuki solos. La chica dejó al morenito y se acercó al castaño o lo intentó, pues Kaminari se le lanzó a golpes tratando de que no lastimara a su amigo. Nagato observó como el niño defendía a su amigo inconsciente y negó, usó una de sus extremidades de metal y lo levantó alejándolo de la chica y el otro menor.

–Se parece en lo físico a Orochimaru, pero actúa como Jiraiya, siempre cuidando de los demás.

–Tienes razón. –asintió Konan.– ¿Y quien es este?

–Al parecer es muy unido al supuesto hijo de los sannin.

Konan no comentó nada. Luego se dirigió hasta donde Kaminari colgaba de un pie de la estructura de metal de Nagato.

–¿Y que uso le darás?

–En primer lugar fastidiar a los sannin, en segundo lugar ver si es cierto o no lo de su parentesco con estos y por último ver la forma de que si es cierto este error –señaló al pelinegro que lo miraba con miedo, pero también con mucho odio– no se vuelva a repetir. En Konoha se habla de otro caso similar y espero detener esa aberración antes de que sea tarde.

–Así que Zetsu ha hecho bien su trabajo como falso Danzō trayéndote bastante información de Konoha. Deberíamos agradecer a quien se haya deshecho de ese maldito anciano manipulador, que nos permitió suplantarlo. Como sea te dejo para que te diviertas.

Konan salió y Nagato tomó a los dos menores llevándoselos –con Kaminari resistiéndose– al laboratorio donde Kabuto trabajaba. Al entrar, este estaba de espaldas y no notó a quien llevaba su captor.

–Espero que acepte tomar el tónico que he hecho eso detendrá su desgaste físico. Si mi sensei pudiese revisarlo lo podría perfeccionar. –comentó el chico de anteojos.

–Tal vez Orochimaru se hubiese decidió a cooperar con nosotros al fin y al cabo tengo esto.

Nagato lanzó al pequeño pelinegro que alcanzó a rodar y no golpearse demasiado.

–¡Kaminari! –gritó el de anteojos corriendo hasta este.

El niño se asustó y trató de escapar, pues no recodaba al joven medico, luego Kabuto vio que Nagato llevaba otro pequeño y reconoció el cabello del castaño, se acercó al pelirrojo y le arrebató al pequeño llevándolo hasta donde Kaminari estaba. Con los dos juntos, Kabuto se interpuso entre ellos y Nagato.

–No dejare que los toques, tendrás que matarme para lograrlo.

Nagato sonrió de lado y empezó a reír burlonamente:

–¡Que puede hacer un insecto como tú contra mi poder! ¡Si tu débil sensei sucumbió ante su alumno no creo que te haya enseñado nada útil!

El chico de cabello plata sintió como todo lo que había creído ingenuamente en esos años no era más que ilusiones de su mente y que Nagato no lo apreciaba ni un miligramo, aunado a la perdida de su sensei sus esperanzas cayeron como castillo de naipes. y empuñando un kunai se enfrentó al de cabello rojo:

–Tal vez no puede hacer mucho, pero lo intentare después de todo hasta los monstruos sangran y mi maestro no pudo haber muerto solo por que tú lo dices.

El de rinnengan se quedó serio y vio que el medico realmente estaba dispuesto a enfrentarlo, por lo que optó por retirarse temiendo que en un arranque de furia lo matara y también a los mocosos esos, pero se juró que el motivo de su retirada no era el dolor que sintió al escuchar a Kabuto llamarlo monstruo.

Por otra parte el chico de lentes en cuanto vio cruzar la puerta a Nagato cayó de rodillas, pues si bien había gritado que lo enfrentaría sabía que eso era como una sentencia de muerte. Una mano le acarició el cabello y al alzar la vista vio a Yūkimaru que le sonreía. Kabuto se recompuso debía ser fuerte por esos pequeños

–Gracias... Kabuto-san. –Kaminari estaba aferrado a su amigo por lo que este se dirigió a él– Él es Kabuto-san es alumno de tu papá, has oído hablar de él.

Kaminari asintió y por primera vez desde que los habían encontrado los akatsukis, sonrió con sinceridad. Kabuto trató de sonreír, pues no era muy diestro en eso, pero la mueca que hizo fue suficiente para los niños. Al verlos ya más tranquilos les pidió que le relataran como habían sido llevados ahí y por quien. Cuando la historia concluyó Kabuto se acomodó los lentes y suspiró.

–Antes les hubiese dicho que no se preocuparan que a pesar de todo el hombre de cabello rojo no nos haría daño, pero ahora...

–Mis padre vendrán por nosotros, mientras llegan yo los protegeré. –arguyó rotundamente Kaminari.– Ese miente ¿verdad? Papá está vivo.

–Por supuesto, recuerda que las tácticas de los shinobis son crueles para que te hagan dudar. –aseguró Kabuto.

–¡Cierto! –gritó Kaminari sin poder aceptar que su papá ya no estaba.

Los dos mayores miraron al niño que estaba parado con actitud valiente y sonrieron pensando que si, Kaminari se parecía mucho a Jiraiya.

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La noticia fue siendo llevada y traída hasta llegar a Konoha donde solo se aunaba a tragedias tras tragedias. Los shinobis encargados del rescate de los niños no la pudieron oír sin sentirse culpables. Si bien Orochimaru no había sido un modelo de rectitud no merecía morir y mucho menos si probablemente su hijo también lo estaba. Tsunade no deseaba recibir a nadie y todos sospechaban que pensaba en su amigo Jiraiya que seguro estaría devastado por haber perdido a toda su familia.

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Haku miró a su pareja que observaba la luna desde su jardín y se acercó llevando una manta, pues Zabuza no llevaba camisa.

–Orochimaru hizo posible que pudiésemos ser padres y fracase en salvar a su hijo.

–Aún no fracasas.

–...

–Que ese niño debe de estar vivo y esperando que vayan a rescatarlo y no podemos darnos por vencidos, yo deseo ir contigo, pero nuestro hijo necesita que no lo ponga en peligro.

–¿De verdad estarás bien sin mí?

–Tú mismo lo has dicho, se lo debemos a Orochimaru-san.

–Buscare buenos compañeros, pero si podemos evitar enfrentarnos a ellos lo haremos. Naruto no puede ir, pues al parecer la técnica que usó es muy poderosa, pero también peligrosa y quedó lastimado del brazo. Kakashi aún no se recupera por completo.

–Pues veremos quien está dispuesto y que sea viable, eso lo decidirá la hokage.

Zabuza asintió y abrazó a su pareja que se acomodó mimoso entre sus fuertes brazos protectores.

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Al llegar a su base, Tsunade ya lo esperaba. Orochimaru entró a la sala donde ella estaba y cerró la puerta, Kimimaro ya se retiraba cuando escuchó los gritos y destrozos que ocurrían, corrió abriendo la puerta y pudo ver como el sannin de las serpientes era retenido por la hokage que estaba utilizando su enorme fuerza para evitar que este saliera del lugar. Al verlo ella le gritó:

–¡Trae un calmante!

El chico de ojos verdes obedeció saliendo velozmente a la zona de laboratorios y regresó para ver como el pelinegro atacaba a la rubia enredando sus serpientes en los brazos y piernas de esta. Kimimaro se lanzó e inyectó a su sensei que aún luchando y gritando el nombre de su hijo fue cayendo desmayado. Tsunade alzó a su amigo y lo colocó en uno de los pocos muebles que habían sobrevivido al ataque.

–¡¿Qué pasó?!

–... Akatsuki se llevó a Kaminari y a Yūkimaru.

–...

El chico de cabello blanco se cubrió la boca reteniendo el gritó de furia y miedo, y si eso sentía él, no deseaba saber como se sentía Orochimaru-sama.

–Roguemos por que ellos estén con vida.

–¡Yo iré!

–A decir verdad eso es lo que esperaba, que tú fueras. Necesitamos que alguien de confianza esté manteniendo inconsciente a Orochimaru, por que aún no se lo he informado a Jiraiya, pero debo hacerlo y detenerlo también, no podemos dejar que ellos vayan, la forma en que sus emociones están comprometidas solo los harían blancos muy fáciles. Zabuza encabezara el grupo de rescate, pero la intención es infiltrarse y salir con los niños sin que haya combate, los akatsukis son demasiados fuertes y peligrosos para enfrentarlos en su propio territorio.

La rubia llamó a uno de los médicos y le dejó instrucciones, mientras ella se encaminaba con Kimimaro hacia la aldea.

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Kisame caminó hasta uno de los acantilados y se acercó a Itachi que estaba mirando hacia el horizonte.

–¿Has oído? Tú hermano mató a su sensei, y todos aseguran que vendrá por tu cabeza, aunque no entiendo por que, si solo te convertiste en renegado.

–Manché el apellido Uchiha y lo deje solo en Konoha para enfrentarse a eso.

–Pues seguro que el líder nos mandara a algún lugar lejos de la base para que el enfrentamiento entre tu hermano y tú se lleve a cabo. Eso si el rubio loco no se toma a pecho y va a buscarlo antes que él te encuentre a ti. No puedo creer que aún este molesto por que tu hermano le ganó a matar a Orochimaru, para mí que solo desea quedar bien contigo.

–...

Itachi no respondió a la puya de su compañero, pues sabía que Deidara debía ser el primero en morir a manos de Sasuke y no debía intervenir. Kisame dejó su espada apoyada en suelo y se estiró bostezando.

–Solo espero que todo eso no se demore por la nueva diversión de nuestro líder. Capturó al hijo de los dos sannin y creo que le durara el gusto por lo menos una semana más así, que relajate y deja que Deidara se nos adelante.

El mayor de los Uchiha no se movió ni dijo palabra, era una noticia que lo había asombrado en muy mala forma. Su cerebro comenzó a trabajar velozmente para buscar la forma de sacar al pequeño Kaminari de Kirigakure.

No pasó mucho cuando la solución vino a él y la puso en practica, caminó de regresó a su senda y el hombre azul lo siguió:

–¿A donde vamos?

–Perder el tiempo nunca me ha agradado, así que en lo que el líder se divierte con el mocoso, nosotros iremos por el Saiken.

–Eso será divertido. Pero debemos decírselo, si no se pondrá borde.

–De eso te encargaras tú.

Kisame asintió y se encaminó hacia Kirigakure, cuando Itachi lo perdió de vista invocó un cuervo poniendo un mensaje en él y lo mando a Konoha. Tsunade debía enviar de inmediato al equipo de rescate para que se encontraran con él en Kirigakure, él mismo sacaría al pequeño del base, pero necesitaba una distracción y más ayuda. En esta ocasión Deidara no podía ayudarlo, pues debía mantener a Tobi distraído en otro lugar y que mejor que en la pelea que iniciaría con Sasuke.

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Cuando la noticia de la muerte de Orochimaru fue dada, en la base sur se había iniciado una revuelta buscando a Sasuke, pero Guren la detuvo de inmediato y decidió que todos los que vivían en ese lugar debían regresar a sus respectivas aldeas, pues mucho de ellos ya estaban en condiciones de hacerlo, y los que no pudieran serían enviados a Konoha donde el equipo científico del sannin seguiría atendiéndolos.

Por su parte Sasuke y su equipo emprendieron su camino recolectando información empezando por un lugar del que le había hablado Itachi: con la abuela gato. En ese lugar fue la anciana la que le dio la noticia del secuestro de los niños. Al enterarse de lo sucedido con Kaminari, Sasuke decidió acercarse a Konoha para que Naruto le contara acerca de eso, a pesar de las advertencias de sus compañeros de equipo, el moreno optó por ir solo.

Dejó a los tres restantes en el polvorín que administraba la abuela gato y se encaminó a Konoha.

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Tsunade vio el mensaje e hizo desparecer al cuervo, luego llamó a Shizune y le encargó que mandara por los que conformaría el equipo para esa misión. Zabuza y Kimimaro.

–Shizune yo saldré con ellos.

–¿Irá usted también?

–Saldré con ellos, pero yo voy a buscar a Jiraiya.

–Si se lo va a decir necesitara a ayuda para detenerlo, iré con usted.

–No, tú debes quedarte en mi lugar y ver que todo en la villa vaya bien. Jiraiya es impulsivo, pero entenderá que no puede lanzarse así como así contra Akatsuki, es por el bien de su hijo.

La de cabellera negra aceptó las explicaciones de su maestra, la vio acomodarse su chaqueta verde y al mismo tiempo los dos shinobis –y Haku– se presentaron. Zabuza y Kimimaro esperaron a la orden de la hokage y en cuanto ella la dio, los tres salieron saltando por lo tejados hasta traspasar la puerta de la aldea. En la oficina Shizune y Haku miraron como el grupo desaparecía.

–No te preocupes Haku-kun ellos regresaran a salvo.

–Eso espero.

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Tsunade corría veloz, pues debía llegar antes de que la noticia se difundiera y llegara a oídos de Jiraiya. En un cruce ella dejó que el dúo tomara otro camino y les encomendó que hicieran todo lo posible por tener éxito.

–Itachi dejó esto. –La rubia invocó al cuervo y permitió que este volara.– Síganlo los guiara y llevara hasta él.

Los dos shinobis corrieron a todo lo que sus piernas daban y es que el ave era bastante veloz. Tsunade siguió su propio camino. Esperaba encontrar rápido a su ex compañero.

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La figura de capa negra saltaba entre los arboles tratando de no ser notado, llegó hasta las cascadas en la parte baja, hizo algunos sellos y una pequeña serpiente apareció.

–Ve por él, dile que no puedo estar mucho tiempo.

El reptil se retiró velozmente y Sasuke se recargó en uno de las ramas de un gran árbol, buscando que las hojas cubrieran su figura, no esperó mucho cuando sintió que su refugio se movía, al observar hacia abajó vio como la melena alborotada de su dobe brillaba con los rayos del sol, Naruto subía corriendo por el tronco y de un saltó llegó hasta donde estaba Sasuke.

–¡Sasuke! –El blondo se lanzó a los brazos abiertos de Sasuke y este lo sostuvo con delicadeza notando el brazo lastimado de este.

Naruto pegó sus labios necesitados a los de su novio y este correspondió con pasión y ansiedad la muestra de cariño. Sasuke acarició por debajo de la camiseta la piel canela, luego escuchando solo a sus hormonas, bajó el cierre del pantalón de Naruto y sacó el pene de este acariciándolo y disfrutando del concierto de gemidos del blondo. El jinchuriki no se quedó atrás e imitó a su novio con lo que el orgasmo llegó a los dos en manos de su contrario. Sasuke se separó del rubio y besó la nariz de este.

–¿Y esto? –Señaló el brazo del rubio. Quien se rascó la nuca sin darle mucha importancia.

–Tengo que hacerle algunas mejoras a mi nueva técnica... –De pronto el semblante de Naruto se volvió apesadumbrado.– Una nueva técnica que no pudo salvar a Kaminari.

Sasuke suspiró y le acomodó la ropa al rubio mientras este hacia lo propio, cuando estuvieron arreglados el moreno jaló al otro a su regazo y lo instó a que le contara todo lo que había sucedido. Naruto inició su relato, al contárselo a Sasuke, el rubio pudo dejar salir todo lo que sintió, la frustración, el odio y la pena por no poder hacer nada por ese niño al que conocían desde que había nacido.

–¡Gritó mi nombre!... eso fue lo último que dijo.

–Recuerda que él es un chico fuerte, ademas aún tenemos a Aniki allá.

–Si, pero yo quisiera ir.

–Naruto tú eres uno de los objetivos de Akatsuki no puede arriesgarte o arriesgar a otros si te atrapan.

–... Ademas con lo de Orochimaru-san todo hablan muy mal de ti y oficialmente eres un traidor.

–Y después seré un fratricida, pero cuando seas hokage me exoneraras y me pondrás como capitán Anbu, claro que primero hay que disolver ese estúpido consejo, luego crear de nuevo la policía de Konoha y...

–Ya, ya que aún no estoy a cargo y ya estás haciendo todo una lista de tareas.

La conversación llegó a su fin y los dos chicos se despidieron si bien ambos querían salir a Kirigakure, un plan ya había iniciado y no podía detenerse. Caía el atardecer cuando se dieron el beso se despedida.

Sasuke subió por las rocas para perderse en el horizonte con la mirada azul siguiéndolo, en esos momentos ellos no podían hacer mucho, más que seguir con lo que habían ordenado los mayores.

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Si Orochimaru había sido difícil detener, el sannin de los sapos lo estaba siendo más, pues este había usado un jutsu de intercambió y se había escondido en un sapo que llevaba la delantera a la rubia corriendo por las calles de la aldea rumbo a la salida de esta. Pero Tsunade no era sannin por nada y alcanzó al anfibio antes de que se lanzara a uno de los pozos que eran alimentados por el rio, la mujer zarandeó al pobre animal hasta que este regurgitó a Jiraiya a quien de inmediato golpeó y de ese modo –aturdido–, ella le dijo:

–Ya he mandado a un equipo de rescate y el Uchiha nos ayudara desde dentro, pero si ahora Orochimaru o tú van, solo alteraran el plan.

–¡Es nuestro hijo! ¡¿Como esperas que nos quedemos sin hacer nada?!

–Confiemos en ellos.

–No puedo...

–Jiraiya dame un día, si en ese lapso ellos no regresan con Kaminari, yo iré con ustedes.

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El cuervo se introdujo por el drenaje que salía de la ciudad y al hacerlo una voz que salía de este les ordenó:

...Desde este momento escondan su chakra.

El dúo obedeció y se adentraron en los enormes tubos siguiendo a su guía, recorrieron ese laberinto y cada vez el agua fue subiendo de nivel hasta que tuvieron que nadar para avanzar poco después salieron aun espacie de lago –algo contaminado– y ahí el ave que parecía no afectarle el agua los guió hasta una orilla rocosa, al frente de esta se levantaba una aldea que semejaba una zona industrial más que un lugar donde habitar, ahí el ave les volvió a hablar:

... Esperen aquí y desháganse de quien llegue a verlos, no debemos ser descubiertos.

Zabuza se sumergió en el agua y solo dejó de los ojos hacia arriba fuera de esta, mientras Kimimaro buscó lugar entre dos rocas que parecían un perfecto escondite. Las barreras parecían abarcar todo el perímetro a ras de donde ellos se encontraban. Los de Akatsuki estaban muy confiados en que nadie entraría en Kirigakure por su propia voluntad.

En las calles de esta, Itachi llegaba con Kisame que optó por adelantarse a ver al líder y proponerle que les permitiera cazar al Saiken. Itachi caminó mas despacio, pero cuando perdió de vista a Kisame corrió por los callejones aledaño y buscó una de las recovecos que Deidara y él habían encontrado durante su inspección, que si bien eran bastante estrechos para que cupiera una persona podía acomodarlos para poder entrar, sin embargo sabía que debía ser muy rápido.

Pain escuchaba aburrido a Kisame que no era de muchas palabras y no estaba atrayendo la atención de este. Nagato estaba demasiado ensimismado aún en los sucesos de unas horas antes y es que a pesar de odiarlo no podía quitarse las palabras hirientes que Kabuto le había dicho, por eso no notaba lo que sucedía a su alrededor, ni siquiera notó cuando Tobi le dijo que se iba con Deidara, pues este planeaba matar al Uchiha menor y cobrar la deuda con los del sharingan. Por ese motivo los seis caminos –incluido el Deva– no parecían estar al cien por ciento de su capacidad, lo que favoreció la infiltración del de sharingan que haciendo uso de este, revisó trampas o jutsus y los burló hasta llegar a las habitaciones más reservados del líder. Itachi escuchó atentamente algún indicio que lo llevara a los niños, por lo que la voz de Kabuto le llamó poderosamente la atención y la siguió. Una figura femenina escondida cerca, vio al moreno akatsuki, pero lo ignoró y caminó en sentido contrario a donde él se encontraba... Konan no aceptaba que una guerra involucrara niños por muy hijos de sannin que fueran.

Momento antes el de anteojos abrió su celda con ayuda de su bisturí y con cuidado vio si no lo vigilaban cuando un tipo de cabello naranja y largo se paró frente a él lo enfrento:

–Tengo la medicina de... del líder y debo llevársela.

–Tienes prohibido salir, yo se la llevare y ahora regresa ahí.

Kabuto fingió tropezar y cuando el nuevo camino animal –que era quien lo estaba vigilando– en un acto totalmente bizarro lo atrapó para que no se cayera, el medico soltó un frasco que al estrellarse formo una cortina de humo muy espesa, conforme lo habían planeado los niños cubiertos con un pañuelo reptaron por el suelo y salieron del laboratorio, algo que hubiese sido inútil si no hubiese estado Itachi con sharingan activado quien corrió hasta ellos los alzó en vilo y desapareció en un santiamén. Pues por muy distraído que estuviese Nagato no podía dejar de notar la huida de los niños. Por eso cuando el de cabello naranja disipó la nube de humo y notó esto, tomó del cuello a Kabuto alzándolo, estuvo a punto de acabar con su vida, pero algo dentro del pelirrojo –que manejaba al camino– le gritó que no lo lastimara, por eso este solo lanzó al medico y salió en busca de los fugitivos.

Itachi usó toda su velocidad y esquivando por poco las trampas logró salir hasta donde había agrandado la abertura, de ahí sintió que ya los alcanzaban por lo que...

–Yūkimaru abraza a Kaminari. –ordenó

Y los arrojó con todas sus fuerzas al lago, rogando por que no se ahogaran, y regresó a toda velocidad a las calles principales.

En el aire los niños estaban aterrados de chocar contra el agua, más no tuvieron que hacerlo, pues de la nada surgió un enorme sapo que se los tragó de un bocado y salió nadando hasta la orilla contraria a la ciudad, ahí el anfibio abrió la boca y entregó su carga a los dos shinobis que lo veían aún asombrados. Jiraiya cumplió su promesa de no ir, pero no podía dejar de mandar a uno de sus sapos. Zabuza y Kimimaro revisaron a los pequeños e iniciaron el recorrido de regreso, más no sería tan fácil, pues ahora con la voz de alarma dada todos los shinobis se estaban movilizando y buscando en todo el perímetro. Los tubos del drenaje les parecieron eternos a los shinobis, pero lograron salir y seguir corriendo, más varios shinobis de Kirigakure les cortaron el paso. Zabuza dejó a Yūkimaru y Kimimaro bajó a Kaminari:

–No se muevan de aquí. –ordenó Zabuza.

Los dos menores se acercaron uno a otro y obedecieron. Kubikiribōchō fue desenvainada y Zabuza peleó contra varios de los que los estaban retrasando su huida, no podía quedarse, pues si los akatsukis llegaban, todo sería inútil y no tendrían ni una posibilidad de escapar. Kimimaro utilizó su armadura deteniendo a los que se acercaban demasiado a los niños, sin embargo los contrincantes parecían duplicarse como si fuesen Kage bunshin. Yūkimaru colocó a Kaminari detrás de su espalda y buscando algo con que defenderse encontró una arma que utilizó como espada colocándose en pose de ataque. Uno de los atacante logró lanzar con éxito varios kunais que iban en dirección de los niños, más estos fueron repelidos por una pared de Shōton que los protegió dejándolos aislados... Guren no podía dejar que otros rescataran a Yūkimaru, había seguido a Zabuza y Kimimaro, pero al entrar a la ciudad les perdió el rastro por eso al verlos salir se unió a la defensiva.

–¡Vamos que no tenemos tiempo de divertirnos! –gritó la mujer.

Guren no esperó y los pocos rivales que quedaban fueron convertidos en estatuas de cristal. Los –ahora– tres mayores cargaron con los pequeños y corrieron de nuevo.

Mientras en el ciudad Itachi buscaba junto con Kisame a los fugitivos, pues el líder se había enfurecido por ese escape, incluso llamó a Tobi, Deidara y Zetsu para que regresaran, más en ese preciso momento Deidara ya había encontrado a Sasuke. Tobi le informó a Nagato que no regresarían y que lo que sucedía era su problema, que lo resolviera solo.

Los fugitivos ya estaban muy lejos del peligro y los niños iban riendo felices y aliviados Yūkimaru veía embelesado a su gran amiga Guren a quien admiraba cada vez más. Mientras Kaminari con la confianza de regreso trataba de tocar a Kubikiribōchō desde los hombros de Zabuza que bajo las vendas sonreía soñando en el día en que su hijo o hija fuera tan curioso como el hijo de los sannin. El regreso a Konoha estaba cerca, sin embargo a Zabuza le pareció triste que ese pequeño valiente aún no supiera que uno de sus padres había muerto.

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El tiempo corrió y al ver que la perdida del hijo de los sannin era una realidad, Nagato dejó escapar su poder destruyendo gran parte de la estructura donde se encontraba, luego se dirigió hasta donde tenían confinado a Kabuto y haciendo que el camino animal se alejara entró a la diminuta celda tomó por el cuello al de gafas y lo azotó contra la pared más cercana.

–¡¿Como te atreviste a ponerte en mi contra?! ¡Te haré pagar por esto!

Los golpes parecían no detenerse y la piel de Kabuto iba quedando al descubierto por las ropas desgarradas, los ojos del pelirrojo escanearon el cuerpo del menor y el dique que por lo regular detenía las hormonas –que se creían inexistentes en él– de Nagato, explotó inundando todos sus sentidos y volviéndolos salvajes. El separarse de la estructura le llevaba una gran cantidad de chakra y dolor al quitarse las barras de metal que manejaban a los caminos, pero sus urgencia era mucha y Nagato hizo todo eso velozmente y a pesar de que su cuerpo se resintió un poco no fue suficiente para detenerlo y se acercó acechando a Kabuto quien aún jadeando por el castigo vio la mirada de deseo en los ojos del rinnengan y por inercia relajó su cuerpo y esperó el ataque. Los jirones de ropa fueron retirados y la boca del pelirrojo recorrió cada uno de los hematomas besándolo con delicadeza anhelando que con eso se borraran, Kabuto pasó del infierno al paraíso con esa boca que le absorbía hasta el último pensamiento coherente, el de cabello rojo se hincó entre las piernas del menor y tomó estas con las manos separandolas para admirar la intimidad de Kabuto a sus anchas. Nagato no era un neófito en tomar a un hombre, pero sentía –sin querer aceptarlo– que con ese mocoso que se entregaba a él a pesar de que hacía unos minutos estaba por arrebatarle la vida era una experiencia diametralmente diferente.

–Maldito mocoso te voy a marcar como mi propiedad, por dentro y por fuera.

Un gemido fue la única contestación que pronunció el medico y la única que necesitó Nagato, ese Nagato posesivo y apasionado como nadie había conocido. El mayor empujó en el cuerpo de Kabuto y este a pesar del dolor, sonrió de lado... Como buen estudiante de Orochimaru estaba listo para convencer –con hechos– al reticente Nagato que las investigaciones del sannin de las serpientes eran verdaderas. Las penetraciones eran salvajes, pero ambos las estaban disfrutando inmensamente. Nagato levantó las piernas blancas y las colocó sobre sus hombros, pues de ese modo podía entrar más profundamente en el chico de cabello plata. Pocos minuto más tarde el orgasmo explotó y aun sudorosos y regulando su respiración se quedaron recostados, el mayor no estaba listo para pensar y desenredar sus emociones y Kabuto quería darle tiempo. De ese modo Nagato salió del menor y se levantó yendo hasta su estructura.

–Si no es necesario ¿Por que no deja de dirigirlos por unas horas? es por el bien de su salud.

El pelirrojo no respondió, más en contra de todo pronostico pasó de frente la base de metal y siguió por el pasillo.

–Esto no significa que dejaras de ser mi prisionero.

–Lo imaginaba.

Kabuto se trató de levantar y con trabajo lo consiguió, tambaleando avanzó, pero no esperaba que Nagato regresara sobre sus pasos y lo tomara de la cintura guiándolo hasta su habitación, ahí lo ayudó a llegar a la cama, donde sin decir palabra lo acompañó iniciando con otra ronda de sexo.

Nada estaba escrito y Kabuto no esperaba un final feliz, pero por el momento su vida estaba a salvo, sobreviviría para comprobar si su sensei de verdad estaba muerto y también para que Nagato pudiese comprender...

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Deidara nunca esperó que Sasuke anduviese por ese lugar y solo, pero era como si el destino estuviese a su favor o en su contra. Volando en las aves de arcilla el rubio tuvo que informar a Tobi de su descubrimiento:

–Lo he encontrado.

–¿A cual?

–...

Los dos akatsukis se acercaron y Tobi fue el que confirmó quien era al que encontraron.

–Te pareces a Itachi-san.

–...

Hubo una explosión que Sasuke libró gracias a una de las serpientes, pero con eso iniciaba una obra de teatro que debía ser muy convincente. Los pequeños explosivos fueron amasados por las bocas del rubio, para eso fue necesaria la velocidad de Sasuke quien intentó cortar a Tobi más no lo consiguió. Deidara apreció la fuerza del moreno y fue creando más figuras explosivas, hasta llegar a la C tres que era bastante grande como para crear figuras más pequeñas en su interior. Con eso la oportunidad de alejar al de mascara llegó y con el pretexto de hacerlo plantar bombas, el de ojos azules lo alejó lo suficiente para susurrarle el plan de ataque al menor.

–... Un poco de entrenamiento y diversión ¿Lo soportaras Sasuke?

–Prueba, Deidara-san.

Sasuke se puso serio y se defendió con todo lo que tenía, mientras sonreía internamente al notar que las formas que hacía el rubio le parecían algo tiernas, claro que jamas se lo diría a este, no si deseaba seguir completo y no hecho pedazitos. Cada minuto de pelea ambos adversarios iban conociendo y por que no decirlo admirando la fuerza y técnica del contrario, pero Tobi que deseaba un final pronto, los alentaba a su manera.

–!Eh sempai por que no le llevas la cabeza de su hermano a Itachi-san como regalo de aniversario! ¡Sabes Sasuke, Deidara-san es tu cuñado!

Sasuke frunció el ceño sabiendo que el tipo de mascara buscaba que esa información lo enfureciera, sin importarle cual de los dos quedaba en pie. Deidara comió la arcilla y escupió a su clon gigantesco Garuda y el menor de los Uchiha no pudo dejar de pensar que su aniki había escogido bien a su pareja, pues era muy fuerte y astuto al notar que el otro akatsuki ya se estaba desesperando y por eso adelantó el gran final de ese acto. Los explosivos microscópicos se esparcieron por el aire, más Sasuke pudo escapar del mismo modos que el rubio, las quemaduras cubrían el cuerpo de ambos, pero faltaba poco para que todo terminara. El clon de arcilla fue atravesado y la caída de los dos fue inminente. Con los dos sin mucho chakra el acto final por fin llegó y la boca simulada del pecho del rubio por fin se usó... la Explosión semejó una estrella de luz infinita. Uno más de lo akatsukis sucumbía y de Sasuke... no se sabía nada.

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Los niños eran llevados ante la hokage que veía la sonrisa resplandeciente de Jiraiya que esperaba con ella. La rubia acusó a su amigo:

–Prometiste no interferir. –amonestó la rubia.

–Yo no fui.

–No fuiste tú, pero mandaste a un representante.

–Te lo dije no podía quedarme con lo brazos cruzados y créeme que cuando Orochimaru despierte, te querrá asesinar. –bromeó el de cabello blanco.

–No me importa, si esos críos están bien.

–A veces temo que Yūkimaru ya no quiere ser amigo de mi hijo siendo que siempre estará en peligro. –lamentó Jiraiya, que creía que la amistad entre shinobis salvaba vidas.

–No debes preocuparte al parecer eso dos se estiman mucho. Y por cierto me llegó el informe de un tercer elemento en el equipo de rescate... esa mujer es muy fuerte.

–¿Guren?

–Si, me gustaría tenerla entre mis kunoichis.

–A ella puedes llegar por medio de Yūkimaru, lo quiere mucho. –afirmó Jiraiya sonriendo.

–Recuerda que estás triste por la muerte de tu pareja. –amonestó Tsunade.

–No lo digas que aunque sea una farsa es aterrador pensar en perderle.

La voz de Zabuza se escuchó y Tsunade autorizó la entrada del grupo. Kaminari saltó de los brazos del ex renegado y corrió hasta Jiraiya llorando, el hombre estrechó a su hijo en brazos y lo besó por toda la carita deseando que su pequeño no hubiese pasado por nada de eso. Tsunade le preguntó algunas cosas al equipo:

–¿Pueden llegar a esa ciudad?

–Seguramente. –respondió Zabuza.

–Es bueno saberlo, pero no es viable después de todo no sabemos con que peligros nos encontraremos.

–Déjalo por la paz Tsunade. Si su objetivo es el que tememos, ellos vendrán tarde o temprano. –dijo Jiraiya.

–Pero Kabuto-san se quedó.

Los mayores se quedaron callados escuchando la afirmación de Kaminari.

–Es cierto, él está vivo y nos ayudó a escapar. –aseguró Yūkimaru.

Todos los presentes a –excepción de los niños– estuvieron seguros que probablemente el de gafas había pagado caro esa ayuda y no estaría con vida, pero no podían decirlo frente a los pequeños. Zabuza pidió autorización para retirarse.

–Adelante ve a darle la noticia a los otros. –dijo la rubia.

–Zabuza muchas gracias, has hecho mucho por mí. –le dijo Jiraiya.

–Es mi trabajo y gracias a Orochimaru-san yo puedo saber lo que es amar a un hijo como lo hacen ustedes.

El ex espadachín de la niebla no hablaba, pero cuando lo hacía era muy objetivo. El shinobi de Konoha salió y Jiraiya también estaba por irse juntos con los discípulos de Orochimaru, pero la rubia no podía dejar pasar esa oportunidad y como quien no quiere la cosa le preguntó a Guren:

–Estando en esa cueva no hay mucho que ver ¿No prefieres residir en la aldea?

La mujer de cabello violeta miró a la sannin.

–Mi lugar está con Orochimaru-sama y Yūkimaru no querría estar lejos de Kaminari. Pero si lo que desea es que trabaje a su servicio solo póngase de acuerdo con mi sensei. Y agradezco su ofrecimiento.

La mujer hizo una reverencia y salió llevando de la mano a Yūkimaru. Kimimaro llevaba a Kaminari. Jiraiya se rascó la nuca algo avergonzado.

–Dile a Orochimaru que lo veré pronto, cuando se le pase el enojo y también dile que tiene alumnos muy leales. Ni para intentarlo con el chico del clan Kaguya por que seguro que me contestara lo mismo.

Jiraiya asintió y salió siguiendo a Guren y Kimimaro. Tsunade lo detuvo preguntando:

–¿Aún buscaras información del líder de Akatsuki?

–Le prometí a Orochimaru que iría por su alumno, pero... por lo menos para saber como murió y traer su cuerpo de vuelta.

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En la puerta de la torre, Naruto ya esperaba al grupo y al verlos corrió a abrazar a los dos niños.

–¡Están bien renacuajos!

Los menores consolaron a su amigo que botaba lágrimas de alivió. Kaminari le susurró al de ojos azules:

–No llores o tus ojos se pondrán rojos y ya no le gustaras a Sasuke-nii. –Al decir eso el niño pelinegro sonrió socarrón y tomando de la mano a Yūkimaru echó a correr.

–¡Mocoso este!

Y así salieron de la villa; los niños siendo perseguidos por Naruto y sus guardianes detrás. Jiraiya optó por caminar más despacio no podía comportarse como si nada, si estaba de luto.

El camino a la cueva se le hizo largo al pequeño pelinegro temiendo que esa noticia que circulaba y por la que los aldeanos de Konoha lo veían con lastima, no fuera cierta, en su corazoncito sentía que su papá estaba vivo y su padre le hubiese dicho si era lo contrario. La puerta seguía igual, pero Naruto se les adelantó y los detuvo.

–Ahora tiene unos sellos especiales y ustedes no podrán salir si no van acompañados de un adulto.

–Tú no eres adulto Naruto-nii.

–Sigue así y no te ayudare a entrar gordi... –El rubio se detuvo apenas habían sido dos días y Kaminari se veía desmejorado, a Orochimaru le daría un infarto o querría arrasar con algo al ver de ese modo a su hijo. Por fin entraron y Kaminari corrió por los pasillos llamando a su papá. Orochimaru salió de donde había estado sedado hasta hacía un par de horas y abrió lo brazos para que su hijo se lanzara hacia ellos, el niño se aferró a la ropa del pelinegro mayor y lloró de alegría de estar en ese amoroso refugio de nuevo.

–Mi niño...

–Papá...

Los presentes veían ese rencuentro con ganas de llorar, pero siendo todos ninjas el único que se permitió hacerlo fue el pequeño castaño. Jiraiya llegó y se unió a ese abrazo lleno de alivio y alegría. El grupo pasó a comer y cuando a mitad de la comida los dos menores sucumbieron al sueño los llevaron a su habitaciones. Orochimaru no era muy emocional y las contadas ocasiones que lo era, no sabía como demostrarlo por lo que al estar todo el grupo de adultos dijo:

–Esos dos deben entrenar más, ya no podemos permitir que se posponga. Guren. Kimimaro ustedes serán sus primeros sensei, y cuando sea tiempo seguirán Sasuke y Naruto y por último Jiraiya y yo.

Los otros tres solo asintieron sabiendo que el dejar en sus manos a esos pequeños era la forma de agradecer que tenía el sannin de las serpientes. Jiraiya colocó su gran mano sobre la pierna de su pareja como muestra de apoyó y cariño.

En la cena de esa noche Orochimaru llamó a Yūkimaru y le acarició el cabello.

–Kaminari me dijo todo lo que hiciste por él y te lo agradezco.

–No tiene por que Orochimaru-sama, él es mi amigo.

Jiraiya con el morenito en brazos veía la escena y sonrió de lado, eso pensaba él de Orochimaru cuando se conocieron.

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Suigetsu usó el pergamino y la enorme serpiente apareció, ella estaba viva para sorpresa del chico de agua, claro que notó que sus escamas parecían haber sido protegidas por una especie de armadura de cristal... ¡Claro Guren! supuso Suigetsu, Orochimaru no podía dejar que su apreciada Manda sufriera heridas. Del lado de la malhumorada serpiente Sasuke y Deidara salieron tambaleándose y apoyados uno del otro.

–¡Para otra vez avísame que me invocaras dentro de una explosión mocoso! –reclamó la serpiente desapareciendo de inmediato.

Suigetsu se acercó al dúo y trató de ayudarlos.

–Ustedes si se toman las cosas muy en serio. –opinó el chico de cabello aqua.

–Este artista que hasta de su muerte hizo una obra de arte ¡que casi nos mata de verdad!

–Callate Sasuke y déjame descansar me duele todo mi cuerpo. –calló el rubio.

–Y crees que a mí no, quedamos más que fritos. –Pero el rubio ya no respondió, estaba desmayado y Sasuke lo siguió minutos después.

Suigetsu llamó a Jugo y entre los dos se llevaron al rubio y al moreno a una posada alejada de todo. Karin se puso a curarlos, con la consabida advertencia del chico de agua:

–Sin tocar más de la cuenta, que si Itachi sabe que te propasaste con cualquiera de los dos le importara un rábano que seas una mujer y te mandara al Tsukuyomi sin boleto de regreso.

–¡Callate! ¡Aquí tú eres el único pervertido!

–No te quejabas anoc...

El sonido del agua se escuchó en la habitación, pues Karin había pateado la humanidad de Suigetsu.

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Al anochecer del día de la huida, la búsqueda de los fugitivos se detuvo con las últimas noticias de Deidara y su muerte y Pain salió personalmente a decirlo y si alguien notó algo raro en el de cabello naranja no se atrevieron a mencionarlo, pero algo le decía a Itachi que Pain sospechaba, que si bien Kabuto pudo actuar solo, el que los niños lograran huir se debía a alguien más.

–Itachi deberías de estar agradecido con Deidara, se sacrificó para quitarte ese problema de tu camino. –mencionó el líder.

El moreno no respondió y cuando la reunión se disolvió constató que no solo él pensaba que Pain solo esperaba la oportunidad de demostrar su traición y poder ejecutarlo.

–¿Que te dijo, podemos o no ir por el Saiken? –preguntó Itachi desviando al atención de su compañero.

–El líder quiere ir a presentarle sus respetos a Deidara y verá muy raro que tú no quieras ir también ¿O es que no te importa?

–No lo reviviré, si lloró su muerte.

–Dicen que tú hermano también falleció.

–...

Kisame ya no siguió hablando, opinaba que Itachi decía menos de lo que sentía y le dolía más de lo que su actitud demostraba, aún así Kisame sin decirle nada a Itachi se encaminó hasta donde Deidara había fallecido no se llevarían mucho tiempo, pero esperaba que con eso el líder dejara de sospechar de ellos o del difunto rubio.

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La vida seguía y por horas de descanso se cobraba días de trabajo y Tsunade debía movilizar un grupo para la captura de Sasuke, pues el no hacerlo sería muy sospechoso, más cuando cierto kazekage estaba muy seguido de visita en Konoha enterándose de los pormenores de cercano alumbramiento de Haku.

Jiraiya dejó a su familia en la base y se entrevisto con Tsunade para planear como perseguirían a Sasuke y al mismo tiempo darle caza a Akatsuki. Entre los dos optaron por mandar dos equipos en busca de noticias de los dos objetivos y para eso el equipo siete y ocho fueron llamados. Naruto se sintió feliz de poder ir oficialmente por su teme y deseaba partir de inmediato a pesar de que su brazo estaba convaleciente.

Al salir de la torre Konohamaru detuvo al grupo y les mostró su técnica especial, los varones de ambos equipos se sonrojaron un poco y las chicas se ofendieron. Sakura al regañar al menor hizo que este representara una escena que casi hace aflorar las colas del Kyūbi «¡¿Sai con mi teme?! ¡Ni en mis peores pesadillas!» pensó el rubio.

Los grupos se separaron para prepararse para su partida al día siguiente. Kakashi y Naruto se fueron por el mismo camino a pesar de que el rubio le lanzaba miradas airadas al adulto.

–Nii-chan no está en casa. –dijo tajante Naruto.

–Lo sé.

–Si hoy te quedas en nuestra casa, mañana no habrá como levantarte.

–¿Serás tan cruel de no dejarme despedir de Iruka?

–...

–¡Malvado! –se quejó amargamente el de mascara.

El rubio ni se inmutó, pues Kakashi no había cambiado el rumbo. Llegaron al barrio Uchiha y saludaron a Haku que recolectaba algunas plantas de su jardín y siguieron hasta la residencia Uchiha. Naruto abrió y dejó que su sensei entrara.

–Me ayudaras con la cena.

Hatake asintió y para cuando el delfín llegó, la cena estaba servida y entre compartir las últimas noticias se pasó rápido. Naruto se despidió y dejó que los mayores lavaran los trastes, pues de ese modo les daba un poco de intimidad. Estos lavaban y secaban en lo que Kakashi le robaba besos a Iruka, para cuando se retiraron a la habitación del maestro, ambos estaban más que listos para una noche de pasión. Algo que amaba Iruka de su pareja es que todas y cada una de las ocasiones en que Kakashi le hacía el amor era muy tierno y cuidadoso con él preparándolo concienzudamente, estaban en ropa interior besándose cuando un escalofrió recorrió el cuerpo de Kakashi...

–Te doy dos segundo para que te vistas Kakashi.

Itachi estaba en cuclillas sobre la ventana y sus ojos con el sharingan activado brillaban en la oscuridad.

–¡Itachi!

Regañó Iruka fastidiado, viendo como el copynin se vestía velozmente.

–Ese tipo que estando tú y mi pequeño hermano solos en casa, está de aprovechado.

–Itachi, te recuerdo que soy mayor que tú y que ya sabías que Kakashi era mi novio.

Kakashi se quedó inmóvil, el regaño de Iruka estaba haciendo que las aspas giraran... pero en su dirección.

–Yo... yo...

–Kakashi nos vemos mañana, por que los Uchiha por más que crecen no cambian.

Concluyó Iruka y se giró hacia su amigo.

–¿Que pasa? No creo que nada más hayas venido a molestar a mi novio.

–No, vengo a decirte algo que por supuesto, como todo en nuestra familia, es secreto...

Itachi le relató acerca del plan y es que no quería que su amigo sufriera por si se enteraba de su muerte.

–Voy a ver a esos dos y luego me reuniré con Kisame.

–Cuídense.

–Y tú cuidate y te encargo a Naruto.

Iruka acompañó a Itachi a ver al rubio que dormía como siempre todo despatarrado y destapado, por lo que el moreno lo acomodó y lo cubrió retirando sus cabellos de la frente.

–Como quisiera que fueran bebés de nuevo a los que cargaba y llevaba conmigo. –dijo en un arranque de sinceridad Itachi.

–Deben de crecer y vivir su vida.

–Si...

Iruka acompañó a su amigo hasta la cerca y ahí lo vio partir saltando entre los tejados.

El del sharingan llegó a mediodía a la posada Juvenil y entró sin que lo notaran, Buscó la habitación y entró viendo como los dos herido yacían tumbados, mientras los otros tres los cuidaban.

–Itachi-san. –saludó Jugo.

Itachi contestó con una inclinación de cabeza y se acercó a los durmientes se colocó entre los dos y suspiró abatido, Deidara había sobre actuado y su otouto le había seguido el juego y ahora los dos parecían anuncio de hospital. Los compañeros de Sasuke salieron dejando que el mayor de los Uchiha tuviese un rato a solas con esos dos. Itachi acarició el cabello de Sasuke y besó la boca de su rubio.

–Sería malvado abusar de tu novio estando él en esas condiciones. –murmuró Sasuke.

–Otouto baka.

Sasuke chasqueó la lengua y se encogió de hombros.

–Él quería un final espectacular y no me pude negar... tú sabes la debilidad de los Uchiha por los rubios.

–Si, afortunadamente Minato-san estaba casado y padre también. –bromeó el moreno mayor.

–¿Quien?

–Olvídalo. –dijo Itachi y se permitió sonreír de lado, se inclinó hacia Sasuke -que no pudo huir por las heridas- y besó su frente.– Debo aprovechar que no puede escapar de una muestra de cariño de tu aniki.

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Jiraiya escuchaba como su hijo le contaba emocionado de las nuevas técnicas que estaba aprendiendo, pero una frase del niño le dijo que no habían buscado demasiado información donde seguro era la mejor opción... en los dos niños.

–... Es poderoso, pero yo lo venceré algún día, el hombre pelirrojo tiene su carro de metal y unos ojos raros, son como...

–En espiral.

–¡Si papá! ¿Lo conoces?

Miles de gracias a todos y todas por leer y comentar:

narusempai, alessa-vulturi, Alba marina, harunablakrose, Moon-9215, Zanzamaru, Saya Uchiha Si Gaara ya está más que puesto para tener hijos hiperactivos con Lee. Duda resuelta de Nagato y Kabuto. Haku se merece ser feliz. ¿Matar a Jiraiya?..., Kachenjunga y Fo Nuinelli.