Capítulo XXXII

Jiraiya puso su mente a trabajar, debía consultarlo con Orochimaru, así que llevó al niño hasta el laboratorio de este, pero antes debía pasar por Yūkimaru. Al llegar a la habitación tuvo que esperar, pues el pequeño castaño tomaba una ducha después del arduo entrenamiento. Con los dos niños de la mano el sannin de los sapos llegó a su destino y llamó al pelinegro mayor.

–Orochimaru debemos hablar.

–¿Es urgente?

–Es sobre el líder de Akatsuki. Los niños lo vieron en persona.

Orochimaru dejó todo lo que estaba haciendo y siguió a su pareja. Entraron a una sala y les hicieron varias preguntas a los pequeños.

–Es posible que tenga que ver con los otros miembros de Akatsuki, no conocí a todos, pero aseguran que había más. –concluyó Orochimaru.

–Para estar seguros debemos investigar. Cuando vaya por Kabuto puedo buscar más información.

–Me parece bien, pero no puedes ir solo.

–¿No confías en mis habilidades?

–No estamos para heroísmo Jiraiya y te recuerdo que ahora tu vida no te pertenece solo a ti.

Kaminari y Yūkimaru veía a los dos sannin sabiendo que esa conversación ya no era de su incumbencia así que el castaño tomó la mano del menor y salieron sigilosos del lugar.

Ya un tanto alejados Kaminari le preguntó a su amigo:

–¿Crees que padre vaya solo?

–No lo creo, tu papá se lo prohibió.

Kaminari ya no dijo nada y quiso creer lo que decía su amigo.

000

La noche era calurosa o a él le parecía, se destapó y se removió inquieto; a su lado Zabuza se despertó de inmediato, eso era algo que el mayor había desarrollado durante los meses de embarazo, estar pendiente de él todo el tiempo:

–¿Que pasa? ¿Te sientes mal?

–No... no lo creo, es que tengo mucho calor, pero me destapo y me dan escalofríos.

–Te acomodare la almohada.

Dijo el mayor y se levantó para acomodar las almohadas en las que descansaba Haku desde hacia uno dos mese atrás con la barriga ya muy grande no podía dormir acostado y por eso se recostaba con respaldo para no lastimar su espalda. El kazekage -incluso- le había obsequiado un juego ortopédico de almohadones. Haku trató de acomodarse, pero ahora una molestia en su bajo vientre no se lo permitió.

–Voy a baño.

No es que estuviese informando si no que ahora para levantarse necesitaba un poco de ayuda y Zabuza estaba feliz de poder ayudarle y acompañarle. Cuando por fin el menor estuvo de pie un sonido de agua se escuchó seguido de un grito de asombro:

–¡Se rompió la fuente!

–¡No puede ser! ¡Si no has tenido contracciones!

–¡Y eso que!

Zabuza se asombró de la forma de responder de sus siempre tranquilo y amable Haku, pero no era para menos, debido al panico de estar a punto de parir, así que buscó lo que necesitaría y cargó con su pareja para salir corriendo hasta el hospital, donde al llegar ellos la alarma fue dada y poco minutos mas tarde se vio a Tsunade y su equipo conformado por Shizune, Hiroshi y Sakura llegando para preparar todo. La sala de operaciones fue despajada y al padre lo sacaron a empujones nada amables de la rubia sannin, pues siendo una operación nunca antes hecha y algo peligrosa nadie que no fuera del equipo de médicos podía estar presente.

Afuera Zabuza se recargó en la pared de la sala de espera y trató de serenarse. Gaara llegó poco después junto con un Lee que parecía haber sido levantado de la cama, pues aun llevaba su pijama puesta –seguramente el kazekage había sido el culpable– y se acercaron al ex renegado.

–¿Hace mucho que entraron? –cuestionó el pelirrojo.

–Una hora. –respondió el ex espadachín de la niebla.

Gaara era de pocas palabra y Zabuza... igual, por lo que los dos concluyeron con eso la conversación. Lee por su parte buscó una butaca cómoda y se dispuso a esperar las noticias de los médicos, aunque ya se estaba quedando dormido. El pelirrojo se sentó cerca de Lee y este sintiendo su presencia, buscó recostarse sobre el hombro de su prometido y en un movimiento natural Gaara comenzó a acariciar el cabello negro. Esa pareja no parecía haber pasado de compartir algunos besos y caricias, pero se llevaban bien y eso era lo importante.

Poco a poco las visitas fueron llegando. El amanecer se veía en el cielo cuando la puerta se abrió dejando pasar a la rubia voluptuosa con un bulto en brazos. Zabuza corrió hasta ella y Tsunade colocó en los brazos temblorosos –acostumbrados a manejar una espada–, al pequeño milagro, Tsunade fue la única testigo de una lágrima que surcó el rostro férreo del shinobi al sostener por primera vez a... su hija.

Cuando la multitud no pudo detener su curiosidad, Zabuza se dirigió a ellos y mostró orgulloso una preciosidad de piel blanca y escaso cabello castaño. Gaara vio a la pequeña y se alejó del grupo para dirigirse a Tsunade.

–¿No hubo complicaciones?

–Solo un poco de trabajo, por las caderas estrechas del gestante, pero nada de peligro. Mi amigo fue un genio algo loco, pero genio.

–Por eso mismo creo que la captura de su asesino ya debió de ser ordenada.

–Por supuesto.

–Las cosas no siempre son alegres y los pocos momentos que lo son deben disfrutarse. –se escuchó la voz de Rock.

Entre sonrisas y felicitaciones la pequeña pasó de brazos en brazos entre los conocidos de sus padres. Haku despertó y la bebé fue regresada con este para que la concoiera con mas tranquilidad. Zabuza entró y caminó radiante de felicidad hasta la cama donde descansaba el castaño, este al verlo estiró los brazos para sostener a su pequeña y al tenerla entre ellos acaricó su pequeño rostro y luego giró aver al hombre que sonreía de oreja oreja dejando ver sus colmillos que jamas mostraba.

–¿Estás contento?

–No puedo creerlo y ni siquiera lo merezco.

–Ella es nuestra redención. Nuestra Nozomi*

Dijo Haku y besó a su hija, Zabuza abrazó a los dos prometiéndose que lucharía por que ellos estuviesen a salvo.

000

Itachi ayudó a un reticente Deidara a vestirse, mientras Sasuke los veía desde su futon.

–Esos perros son buenos rastreando. –comentó Sasuke.

–Seguro que fue idea de Kakashi. –dijo Itachi.

–El tipo que es novio de tu amigo. –preguntó el rubio de coleta.

–Si por desgracia. –contestó Sasuke.

–... –Itachi no respondió.

Deidara sonrió internamente, los Uchiha eran muy posesivos con sus allegados y no parecían aprobar mucho a copynin. Karin y los otros entraron para ver si ya estaban listos; los shinobis de Konoha ya estaba cerca y debía salir de ese lugar de inmediato. Deidara se fue con Itachi y Sasuke con su grupo.

–Sasuke no te alejes mucho, nos veremos pronto. –ordenó Itachi.

–Si aniki.

El Uchiha mayor y Deidara vieron alejarse al grupo de Sasuke y cuando los perdieron de vista ellos iniciaron su camino.

–Es muy reciente todo, ¿no crees que el líder sospeche?

–Ya no se puede espera más, han pasado muchas cosas y ahora la confianza del líder en mí es nula.

–¿Por que?

Itachi le relató todo al rubio, desde el secuestro y escape de Kaminari.

–No puedo regresar.

–Entiendo ¿Y que hicieron sin mi cuerpo?

–No esperaban encontrar nada después de esa explosión. Ustedes me asustaron de verdad.

–¡Fue una obra maestra! ¿No crees?

Itachi vio la expresión de orgullo y felicidad del rubio y asintió abrazándolo, estaba condenado, pues estaba total y absolutamente enamorado de ese rubio explosivo y loco.

Corrieron veloces hasta el polvorín donde Itachi dejaría a Deidara y el regresó con Kisame, para hacer acto de presencia en donde fue la tumba del rubio.

000

Nagato se bebió el contenido del frasco y no pudo negar que se sintió revitalizado cuando sintió el liquido correr en su interior. Su cuerpo recuperaba masa muscular y su palidez estaba remitiendo, sin contar que su fuerza física ya no estaba por debajo de lo que una vez fue. Kabuto seguía sus experimentos y Nagato trataba de protegerlo del resucitado Tobi que solo buscaba una oportunidad de deshacerse del chico. El pelirrojo sin embargo pasaba cada vez más tiempo alejado de su estructura metálica y sin querer eso daba pie al de mascara para probar que Kabuto era una distracción para el líder de Akatsuki. No era para menos, pues en ese momento el pelirrojo se acercó por detrás al de anteojos y lo tomó de la cintura besando el cuello blanco, el mayor metió sus manos por debajo de las ropas del medico y acarició lo que encontró a su paso, haciendo que Kabuto respondiera a sus intenciones; con el lívido por las nubes Nagato desnudó al menor y buscando un punto de apoyo subió a este a la mesa acomodándose entre sus piernas y comenzando con la penetración, el pelirrojo se había hecho adicto a esos encuentros y Kabuto no hacía nada por detenerlo, cuando el semen del mayor llenó las entrañas de Kabuto este se dejó ir y suspiró satisfecho, el pene flácido del mayor abandono el cuerpo de su amante, en lo que este se limpiaba y limpiaba a su amante vio los frascos y redomas en las que trabajaba su prisionero.

–¿Mas vitaminas y regeneradores?

–Si algo de eso...

Nagato frunció el ceño y observó al chico que se acomodaba la ropa evitando verlo.

–¿Y que más?

Kabuto se terminó de vestir y miró al mayor temiendo que ese momento hubiese llegado demasiado pronto y que en ese instante se decidiría su destino.

–Pruebas positivas.

–¿De que? –preguntó el akatsuki, pero temiendo que conocía la respuesta.

–De que... él o ella... existe. –respondió Kabuto valiente, mostrando su vientre y en gesto protector lo cubrió con su manos.

El chakra del pelirrojo se arremolinó furioso, incluso la lluvia arreció en Amagakure. Kabuto retrocedió, pero solo fueron unos pasos antes de que la presión de esa ola lo aplastara contra la pared del lugar y aún se las arregló para gritar.

–¡No lo lastimes!

Las imágenes de su padres muertos y su sufrimiento después de que eso sucedió azotaron la mente de Nagato, el hambre el frio y la soledad, lo golpearon como si fuesen reales, Yahiko, Konan y él hambrientos y sin que nadie se apiadara de ellos ¡Él no quería que eso pasara de nuevo a otros niños! ¡Para eso era un dios para crear un mundo donde los fuertes vivirían! ¡La vida en las naciones shinobi no era algo que se pudiera heredar a las otras generaciones! ¡Debía evitar ese dolor a como diera lugar! se decía el pelirrojo caminando hasta Kabuto con claras intenciones de...

–No debe nacer, no puede existir.

–Por favor no me lo quites.

Kabuto no era un hombre que dejara ver sus emociones, actuando siempre frio y calculador en todas las situaciones, pero en ese momento se veía sobrepasado por esa amenaza hacía él y su no nato, por eso esa suplica salió desde lo más profundo de su corazón.

–¡¿Como pudiste?! ¡¿Que buscabas con traer a un niño que será asesinado por dinero o para beneficio de algún señor feudal?! ¡Otro peón sacrificable! O dime ¿crees que vivirás lo suficiente para no dejarlo en la orfandad?

Kabuto buscaba una replica que lo salvara y a su hijo, pero en ese momento no se venía nada a la cabeza. No deseaba aceptarlo, sin embargo intuía esa reacción en el akatsuki, por lo que supuso que...

–Si esa es su decisión, sabe que no soy tan fuerte para oponerme, pero creo que por lo menos puedo elegir como moriremos y no será en tus manos, no te daré ese gusto ¿creíste que cumplirías tu capricho de poder deshacerte de un niño creado de este modo?

Kabuto luchó lo suficiente para salir del lugar y buscar al que sabía sería su verdugo, amaba al ser que crecía en su interior a pesar de que su razonamiento científico le decía que solo era algo tan pequeño como un grano de arroz, más estaba consciente que su suerte estaba echada desde el momento en que Zetsu lo encontró y lo llevó como prisionero y todo ese tiempo solo fue como extender neciamente un final. A pesar de todo hubiese deseado decirle a su sensei que había logrado ser un candidato idóneo para gestar, aunque el éxito final no fuera posible. Corrió por los pasillos hasta la terraza donde tantas veces vio a Tobi. Nagato reaccionó, pero no siguió al medico sintiendo que esa era la mejor solución, pues si bien se negaba al hecho de sentir algo que no fuera odio o ganas de vengarse, creía que no podría levantar la mano para asesinar a Kabuto y al hijo de este, aunque odiara al medico y su forma arbitraria de tambalear su mundo y sus creencias por hacer esa estupidez.

Mientras el de anteojos ya había llegado a su destino y el de mascara lo veía sin interés:

–¿Y tú que haces lejos de tu defensor?

–...

–Vaya, así que finalmente te desechó, pues siendo que no posees nada que me pueda ser útil...

–Lo poseo. si deseas que esos cuerpos que has recuperado u otros más, regresen y sean tus sirvientes. Por supuesto mi vida a cambio de ese conocimiento.

–Eres astuto. ¿Como tomara Nagato tu cambio de lealtad?

–¿De que hablas? si me matarás ahora y nos evitaremos engorrosas explicaciones y que él si lo haga.

–¿Que habrás hecho para hacerlo enojar tanto como para matarte?

–...

–No me interesa si con eso me mostraras el Edo tensei, puesseguro que esa técnica es de la que hablas y no en vano tu difunto maestro era un usuario de esta, me la mostraras o mejor aún lo manejaras para mí. Si no lo haces o me quieres engañar, me asegurare de que tu mocoso no vea la luz del sol.

Kabuto no se asombró de que Tobi supiese sobre su embarazo, no en vano ese tipo era el real líder de los akatsukis. Hacer tratos con él no era muy confiable, pero el de cabello plata prefería una mínima posibilidad de sobrevivir a nada.

000

Esa tarde Konan entró a la sala y vio a Nagato subiendo a su aparato mecánico, la mujer se quedó parada y después de pensarlo un poco se acercó al pelirrojo entregándole un pedazo de tela quemada.

–¿Que es esto?

–El último trozo de lo que fue tu humanidad.

–No entiendo.

–Lo que quedó de Kabuto, Tobi usó un katon.

Ella se retiró lamentando de nuevo como esas luchas arrastraban a inocentes a la muerte y todo por un sueño –que aunque deseara creerlo– tal vez no se cumpliría y si lo hacía que parte de ellos viviría en ese otro mundo, si ya no les quedaba nada más que recuerdos y culpa.

Nagato arrojó el pedazo de tela sobre la mesa abandonada del laboratorio y salió del lugar, clausurandolo. Acumulando todo el odio contra si mismo, Nagato se preparó para seguir y apresurarse con las capturas de los jinchurikis y crear ese mundo ideal para los que vivirían en el. El poseedor del rinnegan sonrió de lado, sintiendo que era algo hipócrita pensar en los el futuro de otros, cuando a su hijo no le había permitido nacer.

000

Orochimaru acomodó a Kaminari y lo cubrió más con la manta, luego salió de la habitación hasta donde Jiraiya lo esperaba.

–Vamos.

–Tsunade se alegrara de verte mañana.

–Se alegrara de verme o de que le invitaras unos tragos.

–Las dos cosas. –contestó sonriente el de cabello blanco.

Los dos hombres se dirigieron hasta su habitación y Orochimaru se preparó para ducharse en lo que Jiraiya recogía algunas cosas que llevaría a su viaje. Desde la ducha Orochimaru lo llamó y el sannin de los sapos no se hizo esperar. Se desnudó y se dispuso a lavarse antes de entrar en la tina, el pelinegro se acercó a tallarle la espalda y el cabello.

–¿Por que tan cariñoso mi pequeño reptil?

Orochimaru no contestó y solo se recargó en la fuerte espalda de Jiraiya. Este se giró y lo abrazó, pues sin decir palabra Orochimaru le mostraba lo preocupado que estaba por él y esa peligrosa misión. Jiraiya besó a su pareja y este respondió con el mismo ímpetu, luego se levantó y acomodó a horcajadas sobre Jiraiya quien acarició la hombría semi despierta del moreno, a continuación el sannin de cabello blanco se levantó cargando al otro llevándolo hasta la tina y ahí ayudado por el agua preparó a Orochimaru que se debatía entre besar todo lo que encontraba a su paso o gemir por las atenciones que le proporcionaba Jiraiya. En cuanto el sannin de las serpientes se sintió listo, se empaló en el falo de su amante que gruñó satisfecho y se levantó para entrar más en él. Orochimaru se aferró a los hombros de su pareja y se impulsó para subir y bajar en un movimiento suave que se fue convirtiendo en uno más rudo conforme pasaba el tiempo haciendo que el agua de la bañera se desparramara. El esfinter de su pasivo se apretó alrededor del miembro de Jiraiya al llegar al orgasmo, catapultando a este allá mismo. Jadeando los dos hombres se quedaron abrazados sintiendo esa separación como una pesada loza sobre su cuerpo y alma.

A la mañana siguiente los dos sannin caminaron hacia Konoha.

–¿Te despediste de Kaminari?

–Claro, aunque fue difícil explicarle por que no puede ir conmigo.

–Entiendo.

Orochimaru usó uno sellos y cambió su apariencia y de ese modo los dos se encaminaron a Konoha, evitaron al puerta principal y llegaron hasta la torre de la hokage donde a grandes rasgos se relataron lo que había descubierto con el interrogatorio a los dos menores. Tsunade estuvo de acuerdo con la misión de Jiraiya, sin embargo deseaba ser ella la que fuese con él, más este la convenció de lo contrario.

–Naruto necesitara a alguien que le muestre como ser hokage, después de todo su padre no pudo hacerlo. –dijo Jiraiya.

–Es tan parecido a Minato que es imposible no recordarlo. –murmuró Tsunade sonriendo tristemente.

–Yo creo que debieron decírselo, no veo por que fue un secreto, le dijeron lo del demonio en su interior, pero no lo de sus padres, es ilógico. –aportó Orochimaru claramente fastidiado ante ese hecho.

–El tercero lo prefirió así. –respondió la rubia.

–De todos modos el Uchiha mayor le habló mucho de Minato o más bien del rayo amarillo. Le contaba historias de él para dormir. –dijo Jiraiya sonriendo melancólico.– Incluso le ha dicho que sus padres lo amaban.

–¿Y Naruto nunca preguntó si Itachi los conocía? –preguntó Tsunade claramente sorprendida.

–Conoces como saben enredar esos Uchiha para no decir la verdad.

Orochimaru asintió y sonrió de lado recordando como Jiraiya había estado celoso de su admiración por los Uchiha. Rato más tarde Jiraiya se encaminó a la salida de la aldea y dejó a Tsunade en la banca que junto con un shinobi desconocido lo veían partir.

–¿Es cierto que tú quisieras ir con él?

–Lo es, pero ya vez según él, yo soy más útil en Konoha.

–Ese tipo siempre ha sido amable, pero concuerdo en que él sería mejor Hokage.

–Callate Orochimaru.

–Sabes anciana, yo no acostumbro pedir permiso así que... cuida de nuestro hijo.

–¡¿No pretendes seguirlo o si?!

–Por supuesto, para asegurarme de que no se arriesgue por tu estúpida aldea.

–Te recuerdo que es la tuya también.

–Si como sea.

–¿Estás seguro?

–Si, adoro a mi hijo, pero no puedo dejar que el hombre que amó vaya solo a esta misión.

La rubia vio alejarse al otro sannin pensando en que si no estuviese tan ebria hubiese sido más elocuente para convencerlo de no ir.

Orochimaru caminó hasta la cueva y recorrió los pasillos hasta llegar a la sala de entrenamiento donde Kimimaro le mostraba varios golpes de taijutsu a Kaminari, en lo que Guren atacaba a Yūkimaru que escapaba usando su velocidad, el sannin observó por un momento la practica y se congratuló por su buena decisión al escoger a esos maestros para los niños. Kaminari esquivó un golpe y lanzó una patada que rozó las mangas del joven del clan Kaguya. Orochimaru detuvo el entrenamiento y llamó a Kaminari que corrió feliz a contarle su hazaña, el mayor lo escuchó y al terminar lo felicitó e instó a seguir superándose, pero antes de que el niño corriera de regreso con su sensei, Orochimaru lo detuvo:

–Kaminari ¿sabes que padre y yo te amamos verdad?

–Si.

–Pero a pesar de eso, tu vida no es tan pacifica como quisiéramos y tratando de hacerla de ese modo debemos pelear con shinobi muy fuertes.

–Si y cuando ustedes se van... –El niño trató de parecer valiente– debo seguir con mi entrenamiento y ser un mejor shinobi.

–Ese es mi niño valeroso. Por eso te vengo a decir que voy con tu padre.

–¡Que bien! –Orochimaru se quedó quieto al ver la reacción de su hijo y este lo abrazó fuerte.– tenía miedo de que padre fuera solo a pelear con ese hombre.

–Bien hijo, entonces quedas a cargo de todo. –dijo orgulloso el pelinegro mayor.

El pequeño pelinegro asintió y vio a su papá partir seguido de los dos senseis, que seguro recibirían órdenes. Yūkimaru se paró junto a su amigo y posó su manos sobre su hombro, pero este evitó el contacto y en cambio se lanzó a abrazar al castaño y comenzó a llorar quedito, mientras era consolado por Yūkimaru.

000

Los equipos se dividieron y continuaron la búsqueda. Naruto no se despegaba de Kiba y Akamaru que parecían tener mas idea de que dirección venía el rastro de Sasuke. El rubio corría esperando que el plan no sufriera complicaciones, por lo que no debía encontrar pronto a su moreno. Una distracción y Naruto estuvo frente al mayor de los Uchiha.

–¿Como está mi rubio revoltoso?

–Bien aniki ¿Qué pasa?

–Seguro que algunos akatsukis andan por estos lugares no te separes de tu grupo y no intentes buscar a Sasuke. –El rubio se rascó la nuca.– Es en serio Naruto.

–Bien.

Aceptó el rubio enfurruñado, el moreno se despidió no sin antes revolver el rubio cabello, Naruto trató de alejarse de mayor, pero sonrió contento de ver de nuevo a su aniki o a un clon de este. Naruto regresó al camino donde los Kiba informaba de que el olor de Sasuke se había dispersado.

000

Jiraiya salió del sapo y vio la ciudad y como la lluvia caía abundante, el sannin se dirigió al interior de esta disponiéndose a buscar información. Los dos shinobis que serían sus victimas entraron al local y pidieron servicio, cuando Jiraiya se disponía a seguir con su plan, la puerta del local se volvió a abrir desconcertando al cantinero.

–Lo siento señor ya hemos...

–Está bien, solo buscó un lugar donde secar mis ropas.

Dijo el viajero, que se quitó la capa y caminó a sentarse en la barra. El cantinero siguió con su plan y para cuando los sujetos estuvieron atrapados por el estomago del sapo Jiraiya se giró al tercero.

–¿Que haces aquí? ¡¿Como dejaste a Kaminari solo?!

–Nuestro hijo estuvo feliz de que viniera contigo y no piense arrepentirme o disculparme por ello. Estoy aquí y puedes aceptarlo o no, pues no me pienso ir.

Jiraiya dejó ese tema, pues no podían estar discutiendo en una situación como esa y se dispuso a seguir con el interrogatorio.

–Jiraiya la lluvia cesó, creo que ellos se dieron cuenta de que entraste, por eso aproveche y te seguí.

El interrogatorio no les dio mucha información, pero Orochimaru se divirtió viendo un shinobi convertido en rana. Cuando el sapo con el prisionero fue mandado a Konoha ellos se dispusieron a entrar, claro que Jiraiya era la pantalla, pues iría con el ninja de Amegakure y el pelinegro escondería su presencia.

Ya dentro de la ciudad, cuando las hojas de papel aparecieron, ambos sannin recordaron a quien pertenecían, después de todo esa fue la primer ruptura que tuvo su relación al separarse por tres años, pues Jiraiya no quiso dejar desamparados a esos niños y Orochimaru se negó a quedarse con él. El sannin de las serpientes suspiró recordando, pues desde ese momento inició con las investigaciones, que ahora les había dado a Kaminari y todo por que en su fuero interno deseaba darle descendencia a Jiraiya.

Nagato hizo su aparición, Orochimaru lo miró desde su escondite, no recordaba mucho a eso niños, más ese que estaba viendo no se parecía a ninguno de ellos, pero si Jiraiya decía que era él, solo había que creer. La invocación de animales era la especialidad del rival, por lo que Jiraiya hizo lo propio, mientras Orochimaru seguía los movimiento de la mujer esperando que le diera alguna pista del paradero de Kabuto.

En el campo de batalla Jiraiya invocaba a los dos ancianos que parecían más interesados en las novedades que en la batalla:

–¿Y tú esposa donde está? –preguntó el anciano.

–No es esposa Pa, es esposo. –corrigió la anciana.

–Pero Ma, tuvieron un hijo, Gama-sannin lo dijo. –insistía el viejo sapo.

–Es que este chico se buscó a alguien muy inteligente que pudo darle un hijo a pesar de ser varón... aunque a veces dudo que lo sea con esa cara y cuerpo afeminado.

Jiraiya detuvo la conversación temiendo que Orochimaru escuchara los halagos de los dos sapos.

–Honorables ancianos él está por aquí, pues el enemigo es muy poderoso siendo que posee el rinnegan y por eso me ayudara si lo necesito.

La noticia fue punto para otra discusión que fue cortada, al ver que el enemigo pretendía atacar.

El sannin de las serpientes agradecía estar escondido al ver cada desfiguro que su esposo hacía, aunque supiera que el poder de este se acrecentaba de modo sennin, a pesar de los bailes que le gustaba hacer a este. Todo pensamiento festivo quedó de lado cuando otros dos hombres con rinnegan fueron invocados y Orochimaru creyó que pronto tendría que salir a ayudar a Jiraiya.

La técnica de como trabajaban esos tres fue descubierta por Jiraiya y los ancianos y corriendo por las tuberías Orochimaru tuvo que dejar de observar a la chica e ir tras el grupo, no sabía que tramaban eso tres sapos, pero vio la oportunidad de deshacerse de uno de los de cabello naranja, ese que absorbía jutsus el cual estaba ocupado absorbiendo el fuego, Orochimaru no era tan honorable como Jiraiya y no pretendía empezar a serlo, por lo que le dio un tajo a la espalda del shinobi desde detrás y se escondió de inmediato para no ser visto, sabía que no le había provocado un gran daño, pero por algo se empezaba. Desde su escondite vio el por que Jiraiya era llamado sannin, pues logró capturar a esos tres y encerrarlos en el cubo antes de atravesarlos con las espadas.

El de cabello blanco se retiró esperando que Orochimaru se uniera a él, más esto no sucedió... otro contrincante apareció de la nada logrando darle un golpe a Jiraiya. El sannin de las serpientes no podía seguir en las sombras y veloz reptó por los túneles tomando algo para inmediatamente salir detrás de su pareja y detener su caída, lo logró por poco. Jiraiya notó lo de su brazo:

–¿Que ha sido eso? –preguntó incrédulo Jiraiya sosteniendo lo que antes era su brazo.

–Más de ellos. –respondió el pelinegro.

Los seis hombres salieron y uno de ellos fue el que les habló:

–Los muertos nos visitan. Eso es perfecto de ese modo nos podremos deshacer de dos leyendas. Somos Pain.

Jiraiya hizo un campo y trató de llevar a Orochimaru a él para protegerse, pero siendo seis contra dos no había mucho que pudieran hacer para escapar, los ataques de los Pain no se hicieron esperar y los dos sannin se vieron acorralados por tres cada uno, el fuego, aceite e invocaciones eran las armas de los de Konoha, las serpientes de agua junto con las espadas de viento se unieron como defensa, cansados y mal heridos los dos sannin se refugiaron cerca de una roca. Jiraiya jadeando notó como su pareja tenía una barra de metal en cada una de su piernas.

–Esto se ve feo.

–Jiraiya-chan debemos escapar.

–Lo se honorable anciana, pero no podemos si ellos están esperando a que salgamos para atacarnos.

–¡Demonios!

–¿Qué pasa Orochimaru?

–Estás cosas me están jalando hacia el agua, es como si...

El pelinegro cortó la frase al notar que el primer Pain salió del agua y le clavó una de esas cosas en el hombro a su esposo. Con una barra de metal atravesada en su hombro y Orochimaru con una en cada pierna, ambos sintieron como estás trataban de controlarlos o algo parecido. Al ver la frente del Pain que logró atravesar la barrera, el cerebro de Jiraiya comenzó a trabajar uniendo los cabos sueltos, más aún faltaba un punto que concluyera sus deducciones.

–Debo salir de nuevo. –concluyó decidido.

–¡¿Qué?! ¡Estas loco! Allá afuera morirás, somos dos y no pudimos. Y así como estoy no creo poder ayudarte mucho. –respondió Orochimaru.

–Debo hacerlo, si queremos que esta misión no sea un fracaso y también tener información que ayude a derrotar a Akatsuki.

–Concuerdo con tu esposo, no debes salir Jiraiya-chan.

–Lo siento anciano, ustedes deben irse y por favor llévense a ese Pain con ustedes... Orochimaru yo lo distraeré debes irte también, Kaminari te necesita.

–Mira estúpido, Kaminari nos necesita a los dos y si crees que me iré dejándote abandonado estás muy equivocado.

Los ancianos se bajaron del sannin de cabello blanco y Orochimaru aprovechó para acercarse a este, lo tomó del rostro y pegó sus frentes.

–Te amo y si tenemos un pequeña posibilidad de escapar de esto juntos, lo intentaremos.

–Ahora sé que crees que moriremos, pues nunca me había hablado tan tiernamente.

–Baka.

Las barras de metal fueron retiradas por Jiraiya de las piernas del pelinegro que se mordió los labios para evitar gritar de dolor, de ese modo y abrazándose para ponerse de pie los dos se dispusieron a luchar de nuevo. La barrera fue retirada y ambos nadaron buscando un lugar que los escondiera por un momento de los Pain. Orochimaru nadó lejos de su esposo buscando cubrir otro punto de vigilancia, pero no perdió de vista a Jiraiya para atacar al mismo tiempo. El sannin de los sapos frunció el ceño y ese fue un gesto que le indicó al moreno que Jiraiya había encontrado su respuesta, pero en ese mismo instante uno de lo Pain atrapó a Jiraiya con la intención de romperle la garganta. Una ola de semejaban serpientes furiosas contraatacó y juntó con ello Orochimaru se unió a la defensiva enroscando sus brazos en el Pain que tenía a su pareja, sin embargo los otros cuatro hombres de cabello naranja no se quedaron inmóviles y pronto ya tenían a los sannin bajo control.

–¡¿Que rayos pretenden?! –preguntó siseando Orochimaru.

–Ya que van a morir aquí, se los diré.

El plan fue relatado y los dos sannin escucharon incrédulos la extravagante por no decir enloquecida idea. En un último intento Orochimaru preguntó:

–¿Donde está Kabuto?

–Hecho cenizas.

Las barras de metal fueron de nuevo hacía los dos hombres y Jiraiya con sus últimas fuerzas acercó a su pareja para sentirlo hasta el final. Orochimaru respondió al gesto de Jiraiya, más una enorme mole se interpuso entre los sannin y los Pain, el pelinegro jaló a su pareja y se lanzó al lago rogando por que Manda les diera un mínima ventaja de salir de ahí, sabía que su buen amigo no sobreviviría, pero era eso o dejar solo a Kaminari. Usando cada miligramo de fuerza Orochimaru nadó jalando a Jiraiya que estaba muy mal herido, cuando llegaban a los túneles de agua –que habían mencionado los niños– escucharon la explosión que seguro significaba que su guardián había sido vencido. La huida era imposible a menos que... Orochimaru removió a Jiraiya y le pidió que hiciera un último intento e invocara un sapo calabaza.

000

El grupo de búsqueda se topó con un incordió que parecía con ganas de no permitirles llegar hasta Sasuke. Naruto estuvo feliz por ello y por tener la oportunidad de enfrentarse a un akatsuki, el grupo se dispuso a combatir a ese rival y seguir con la búsqueda del Uchiha.

000

Sasuke recibió el mensaje y llegó hasta el lugar acordado por su aniki, sus acompañantes se quedaron atrás junto con Kisame y Sasuke entró a las ruinas. Itachi lo esperaba y comenzaron con el encuentro usando gengutsus en donde Itachi le contó como estaban las cosas:

–Zetsu está espiándonos y no dudo que Tobi se le una y ya que hablamos de él debes saber que es un Uchiha.

–¿Como?

–Recuerdas que hubo alguien que convenció a nuestro clan para hacer esa rebelión donde todo o casi todos murieron.

–Si.

–Es este tipo, por lo que a ciencia cierta no se que pretende o que tan fuerte es, por lo que no caerá tan fácilmente con un engaño, debemos ser lo mas reales posibles. –Itachi se guardó que también le revelaría le secreto de como obtener el mangekio sharingan.

–Lo imagino, estuvo cuando pelee con Deidara.

–Entonces a combatir otouto, a ver que tan fuerte te has vuelto.

Fuera de ese universo Zetsu admiraba que ninguno de los dos Uchiha se hubiese movido de su lugar y en cambio llevaban la pelea a otro dimensión. Pero la pelea física debió iniciar e Itachi usó su comodín confesandole el secreto a Sasuke que se quedó asombrado por esa revelación, y también por la forma tan drástica como se lo dijo su hermano mayo «¡Que rayos, si parece un jodido maniático!» pensó Sasuke viendo a Itachi gritarle que él sería su repuesto de ojos.

Los dos Uchiha se quedaron enfrentados y se dispusieron a combatir, los shuriken volaron cual lluvia de muerte, un kunai detuvo a la espada y a continuación Itachi hizo retroceder a Sasuke hasta que lo tuvo a su merced para poder arrancarle un ojo... el chico logró escapar por poco, pero no fue tan lejos, pues el clon lo detuvo listo para que perdiera el otro globo ocular...

Sasuke se levantó jadeando y vio retador a su hermano, que aún no podía creer que su pequeño hubiese derrotado su Tsukuyomi. Zetsu también quedó gratamente sorprendido y agradecido de haber estado como espectador de esa lucha, después del combate entre Pian y los sannin que terminó en el posible escape de ellos, él no quiso quedarse, pues se perdería la batalla de los Uchiha, esta que disfrutaba de sobre manera. Los gengutsus quedaron de lado y fue el turno de los ninjutsu e Itachi hizo los sellos correspondientes para el amaterasu o sería correcto decir que lo intentó, pues Sasuke fue más rápido y lo interrumpió atacándolo con una shuriken grande junto con la sombra y no conforme lo hirió en una pierna, pero Sasuke hizo todo lo posible por no tocar un punto vital en su aniki. Sus elementos chocaron y casi se quedan atrapados por el fuego, por lo que llevaron la pelea a la cúpula donde el característico fuego Uchiha se enfrentó, el amaterasu hizo la diferencia y este persiguió a su objetivo hasta hacerlo cenizas. Itachi vio que fue un truco y que Sasuke que este estaba a salvo, el menor debió ponerse serio, pues ya no tenía mucho chakra y el que poseía. Lo utilizó para crear el katon que creó las condiciones necesarias para el Kirin.

Itachi vio a su hermano y notó que su chakra era casi nulo, eso lo hizo recordar cuando Sasuke era un bebé y se cansaba de verlos entrenar a Iruka y a él, se colocaba frente a ellos y enfurruñado se cruzaba de brazos esperando que se de tuvieran y lo cargaran en brazos para llevarlo de regresó a casa, junto con un rubio medio dormido que también esperaba, y por un instante deseó alzar en brazos a su hermano pequeño y sacarlo de ahí. Una sonrisa surgió en los labios de Itachi al notar que eso no podía ser, pues Sasuke era un shinobi que combatía con todas sus fuerzas para ser un digno rival y se aseguró de que eso concluyera rápido por el bien de ambos. La criatura de rayo atacó e... Itachi no se levantó.

Zetsu se quedó esperando si el Uchiha mayor se levantaba, pero el mismo se había tenido que cubrir por el impacto del ataque de Sasuke, uno mortal para Itachi. La lluvia cesó y Sasuke se acercó al cuerpo sin vida de Itachi. La victoria era suya.*

–Adiós Itachi-sama.

Fue la frase de despedida de Zetsu abandonando el lugar. Sasuke no se sostuvo mucho tiempo en pie y cayó hincado, el cuerpo del su aniki se fue trasformando en cenizas, en lo que el real salió de debajo de los escombros y fue hasta su hermano. Lo ayudó a levantarse.

–Vamos otouto no es hora de dormir.

–Estoy cansado.

–Lo se, ya falta poco. Tu equipo no debe de tardar. Ve con la abuela gato ahí nos veremos y evita a Tobi por el momento ya te buscara y tendrás que ir con él, no confíes en nada de lo que dice ¿Entiendes?

Sasuke asintió un poco adormilado e Itachi lo colocó con amoroso cuidado en el suelo para que durmiera, para después retirarse lo más discreto posible, no sin antes dejar un remplazo de su cuerpo. Itachi salió del lugar con mucho trabajo ya que el combate si fue bastante real junto con las heridas que obtuvieron.

000

Orochimaru arrastró a Jiraiya un poco más para esconderse en unas rocas, debían salir de esa zona de peligro, pero el sannin de las serpientes no sabía como lo lograrían, no hasta que notó que un sapo los veía. Su trasporte había sido destruido unos metros atrás y lograron escapar por muy poco, pero los dos estaban demasiado heridos como para dar un paso, por lo que visión de un sapo con capa fue celestial para Orochimaru.

–No se preocupen, nosotros los llevaremos ¿verdad Pa?

Eso fue lo último que escuchó el pelinegro antes de caer en la inconsciencia.

000

Gaara caminó llevando los paquetes en lo que Lee seguía conversando con Haku quien ya había sido dado de alta. Zabuza cargaba a su hija como si fuese la cosa más frágil del mundo. Eran unos nuevo padres que brillaban de felicidad. El pelirrojo desde que Suna era la patrocinadora de ese embarazo, se había hecho cargo de todos los gastos alegando que era como practicar para cuando tuviera a los suyos. Los ex renegados estaban agradecido con el joven kazekage aunque este no hablara más que unos pocos monosílabos.

000

Tobi jugó con el equipo de búsqueda por un rato, pero al saber que la pelea de los Uchiha terminó, se alejó sin más, no sin antes dejar ver que era un poseedor del sharingan lo que levantó una ola de asombro. Naruto y los otros corrieron intentando llegar antes que lo akatsukis a donde el combate de lo Uchiha se llevo a cabo.

Karin y lo otros dos trataron de llegar hasta Sasuke, pero las llamas de amaterasu no se los permitieron y Tobi se llevó a Sasuke, y lo tres estuvieron seguros que eso no les gustaría a Itachi cuando se enterara.

Cuando Tobi fue por el cuerpo de Itachi al querer tocarlo se convirtió en cenizas lo que hizo enfadar al líder de Akatsuki, sin embargo consideró que otro remplazo Uchiha era un buen botín. Al llegar a su refugio particular Tobi dejó a Sasuke recostado y llamó a quien le ayudaría a curar sus heridas. El de mascara vio como Kabuto cocía y vendaba dejando a Sasuke fuera de peligro.

–¿Como está?

–Está mal, pero nada que no solucione un poco de descanso y medicina.

–Quien lo dijera si eres de utilidad. Ahora hay que esperar a que despierte.

Kabuto asintió y salió de lugar sintiéndose menos solo, con Sasuke estando ahí.

*Una disculpa, pero no pude poner la última parte de la pelea de eso dos, por obvias razones.

*Nozomi: Sueño. Esperanza

Muchísimas gracias a:

narusempai, Alba marina, alessa-vulturi, kaoryciel94, Saya Uchiha -Kabuto estuvo feliz por un tiempo, lástima. Sasuke y Deidara son un dúo explosivo jejeje. Itachi es una cosa hermosa por lo menos en este fic jajajaja- y lady-noryko.

¡Pocos, pero sinceros! jajajaja