Capitulo XXXIII
Tsunade entró cual tromba en el laboratorio y a gritos, ordenó que prepararan todo para atender a los sannin. Fukasaku se desapareció del lugar en una bola de humo él también debía atender sus heridas. El equipo entero de científicos se esforzaba por salvar a los dos heridos que se debatían entre la vida y la muerte, y aún con eso Orochimaru todavía llamó a Tsunade y le entregó un pergamino. La rubia lo desenvolvió y negó con lágrimas escurriendo por sus mejillas, el sannin pelinegro había conservado el brazo de Jiraiya y aún con todo lo que habían sucedido no lo perdió.
Kaminari era abrazado por Kimimaro, Yūkimaru no se despegaba de su lado. Esa noche Fukasaku-sama había llevado a los dos hombres a la cueva que les servía como refugio, pero el morenito no era tonto y sabía que ellos no estaban bien, por lo que ver a su madrina llegar para ayudarlos fue como un rayo de esperanza.
Tsunade tuvo que retener las lágrimas y buscando la fuerza para salvarlos en los recuerdos vividos con esos dos, se dedicó a curarlos...
Sarutobi estaba recargado, mientras Jiraiya le daba la bienvenida a la rubia:
–Hola soy Jiraiya, no te preocupes puedes darme una carta de amor más tarde.
Orochimaru sonrió y le dio un codazo a su compañero.
–Soy Orochimaru y no le hagas caso a este baka.
Los recuerdos terminaron, mientras el sudor en la frente de la rubia fue limpiado y ella siguió operando, los sangrados internos eran graves en ambos, más el equipo medico hacía su mejor esfuerzo para detenerlos.
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El equipo de búsqueda regresó con las malas noticias de la muerte de Itachi Uchiha –miembro de Akatsuki– a manos de Sasuke. En cuanto todos los integrantes se dirigieron a sus hogares, Naruto regresó al barrio Uchiha donde lo esperaba Iruka en la puerta.
–Sé que vienes cansado, pero creo que querrás visitar a Haku y Zabuza... nació su bebé, fue una niña.
El rubio sonrió radiante y solo dejó su capa para salir de nuevo junto con Iruka con dirección a la casa de los nuevos padres.
–¿Y a quien se parece ella, Iruka-nii? Espero que a Zabuza-san no.
–¡Naruto! Pero ya la veras... es tan bonita como su papá.
–¡Que bien ttebayo!
–¿Y como te fue en la misión?
–Sasuke mató a Itachi ¿Tú ya lo sabías cierto?
–Si, Itachi vino a decírmelo.
–¡¿Y por que no lo vi?! –se quejó el rubio.
–Dormías, pero él si te vio.
–A veces me da miedo que todo esto nunca termine y que nos sigamos llenando de mentiras. Quiero regresar a como eramos antes, viviendo juntos y tranquilos nosotros cuatro, bueno si se nos unen Deidara-san y Kakashi-sensei no me molestaría.
Iruka colocó su brazo sobre los hombros del rubio y lo atrajo hacia él.
–Lo haremos ya lo veras. Y ahora a conocer a la nueva habitante del barrio Uchiha.
Ambos llegaron hasta la casa de sus vecinos y tocaron. Zabuza salió a abrir y les dio la bienvenida, el rubio saludó y entró veloz para conocer a la pequeña. Iruka dejó una bolsa con fruta en manos de Zabuza y caminó con este a la sala donde Haku le mostraba al de marquitas a la bebé de piel clara y cabello oscuros. Naruto la vio y la tocó curioso, pero no se atrevió a sostenerla.
–¡Es muy bonita ttebayo! ¡Felicidades!
Los padres agradecieron y relataron el nacimiento al rubio.
–¿Entonces Gaara se decidió a llevar el tratamiento a Suna? –preguntó el rubio mientras jugaba con los deditos de Nozomi.
–Eso parece y nosotros iremos con él. Apenas regresó a su aldea para mostrar todos los documentos y pruebas de mi embarazo, pero aseguró que los ancianos querrán una prueba definitiva.
–Todos los ancianos son iguales en todas parte, una bola de...
–¡Naruto! –regañó Iruka.
El rubio se encogió de hombros y los tres mayores solo sonrieron, el rubio decía lo que muchos pensaban, pero no se atrevían a decir.
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En Suna, el pelirrojo Kazekage terminaba su reunión con el consejo. Fuera del salón el equipo de Gai sensei lo esperaba junto con los hermanos Sabaku no.
–Ya viene. –dijo la rubia de coletas.
–¿Como le iría? –preguntó Gai.
–Pues no podemos saber, por que su gesto no varia mucho si está feliz o enojado. –bromeó Kankuru.
–¡Kankuru! –cayó Temari a su hermano, pero Neji asintió y Tenten se rió estando de acuerdo con lo que decía el chico de maquillaje.
Gaara al ver al grupo se centró en Rock y sonrió un poco.
–Lo consiguió –aseguró Lee sonriendo y entrando al despacho del pelirrojo para esperarlo ahí.
Los otros se vieron entre ellos y lo siguieron entre comentarios burlones.
–El amor te hace ver lo que otros no. –comentó feliz Gai.
Los otros cuatro intercambiaron sonrisas sarcásticas Gaara no mostraba ningún gesto a menos que Lee estuviese inmiscuido en ello. Los shinobis entraron y poco después Gaara lo hizo yendo hasta su escritorio dejando sobre este los pergaminos con los datos del embrazo y nacimiento exitoso en Konoha.
–Ya está, ellos solo quieren conocer a la familia. –informó Gaara.
–Seguro que les harán pruebas. –aseguró Kankuru.
–Haku-kun lo sabe y estaba de acuerdo, lo único que pidió fue que Zabuza-san debía estar con ellos todo el tiempo. –dijo Gai.
–Esto será un gran paso para Suna. –confirmó orgulloso el de ojos verdes.
–Es cierto es hora de que las parejas de hombres se den a conocer y que formen una familia, tal vez con eso por fin se de el crecimiento de natalidad en Suna. –Gaara llamó a Lee y lo abrazó.– nosotros somo aún jóvenes para intentarlo, pero habrá otros que si quieran hacerlo.
Los otros shinobis veían un poco incómodos la escena –todos menos Gai–. Siendo que Gaara era poco emotivo y el que este fuera cariñoso con su novio lo consideraban algo intimo que no debían presenciar, por lo que decidieron dejarlos solos y salir a comer fuera. Gaara en cuanto la puerta se cerró tomó el mentón de Lee y lo besó, luego bajó las manos hasta los glúteos que delineaban muy bien ese traje verde ajustado que Rock usaba. El moreno se separó y miró al pelirrojo:
–Kazekage-sama yo creo que ya es hora de...
–Yo también lo creo, pero no aquí ¿verdad? –se apresuró a responder Gaara.
–No.
La pareja fue rodeada por la arena y salieron de la oficina y se dirigieron hasta la casa del pelirrojo, ahí a este se le hizo tarde para llevar a Lee hasta su habitación y desnudarlo, el moreno cooperó para quedar sin ropa, se tendió en la cama y vio como el de ojos verdes se quitaba las prendas. Con la piel expuesta, ambos se abrazaron y todo inició con un beso que les robó hasta la última gota de pudor, Rozaron su cuerpo con el contrario sintiendo como si las llamas los consumieran desde dentro y como su lívido se iba encendiendo hasta que fue algo que no pudieron detener, las caricias se esparcieron por ambas anatomías y las hombrías se irguieron y endurecieron con la fricción. Gaara lamió el falo de su amante en un intento de distraerlo, mientras sus falanges lo prepararon. Lee abrió sus piernas más, como una invitación a su novio:
–Ven Gaara...
El aludido no se hizo esperar y fue entrando con delicadeza en esa cavidad virgen, Lee apretó las sabanas para dejar ir el dolor, y cuando el miembro del pelirrojo estuvo por completo dentro, Lee sonrió y abrió los brazos en los que el de ojos verde se refugió. El movimiento inició; no se dejaron de besar o se separaron, entre jadeos y susurros con el nombre de sus pareja, los chicos alcanzaron el orgasmo. Gaara cayó rendido sobre Lee que acarició las hebras rojas con ternura murmurando:
–No puedo creer que en un principio dudé en aceptarte.
–Ahora no puedes vivir sin mí.
–Si...
Lee no pudo mentir y Gaara se acomodó satisfecho para dormir un poco. Lee se quedó otro rato despierto hasta que la suave respiración del Kage –que se decía nunca dormía– lo arrullaba.
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Sasuke despertó algo dolorido, su vista se acostumbró y vio el lugar buscando algún indicio que le dijera donde se encontraba. Se removió un poco, pero sintió dolor, «por lo menos ya estaba vendado y con sus heridas atendidas» se dijo el moreno. Sintió llegar a una persona y giró su vista:
–Ya has despertado, Kabuto hizo un buen trabajo, es útil después de todo.
Sasuke notó la capa y la mascara reconociendo al sujeto que fue compañero de Deidara, lo que confirmó, el siguiente comentario de este:
–No te guardó rencor por lo de Deidara-sempai, así que no tienes que ponerte a la defensiva. Ademas al fin y al cabo somos familia.
El de mascara se retiró esta y mostró parte de su rostro Sasuke solo esperó esa acción y puso en marcha el plan antes hecho por su aniki, usó el amaterasu y atacó al otro, so pretexto de que esa defensa se la había dejado su difunto hermano. Si el ataque tenía éxito se desharían de Tobi y si no, Sasuke justificaría este como una trampa de Itachi de la cual no sabía nada. Desafortunadamente Tobi no cayó en la trampa, pero tampoco desconfió del menor y pasado el susto regresó a contarle la verdad de lo sucedido con el clan y el ataque de este.
Kabuto veía todo desde un escondite aunque el de mascara supiese de su presencia no tenía por que prohibirle estar ahí.
–Como vez, los Uchiha no fueron tan culpables Konoha y sus lideres los orillaron a esas acciones. Lo que se remonta desde que Hashirama me mató. Hemos sido discriminados y marginados dejando que los Senjuu sean los dueños de una aldea que construimos entre todos. Tu hermano y tú fueron maltratados y marginados, era lógico que él buscase una mejor vida.
Sasuke apretó los puños y se recostó –cuando las cuerdas que lo ataban lo liberaron– dándole la espalda al mayor.
–Quiero dormir, déjame solo.
–¿Te unirás a Akatsuki?
–... Si.
Sasuke repasó los dicho por Madara y se preguntó si en verdad su familia había tenido la razón al iniciar el ataque a Konoha o si Itachi estaba de acuerdo con eso. Mas recordó también que el tercero y el consejo querían que su aniki se convirtiera en espía y que dejara a su familia a la deriva y rodeados de mentiras, sin embargo Itachi no lo hizo y en cambio confesó todo el plan y los convirtió a todos ellos en una red de espías que lo habían hecho bien hasta ese día, por lo que Sasuke decidió que Madara estaba loco si creía que lo haría desconfiar de su hermano o de los motivos o incluso del amor que le profesaba a él y a Naruto por sobre su lealtad a la aldea.
El llamado Madara salió y Kabuto al verlo salir, entró al lugar.
–Sasuke-kun...
Sasuke escuchó la voz y se medio incorporó:
–Kabuto ¡¿como llegaste aquí?!
–Digamos que por bizarro que parezca... Madara me salvó la vida.
–Pero fueron ellos los que te secuestraron en primer lugar.
–Eso es cierto, pero hubo más que solo tenerme como prisionero y obligarme a trabajar para ellos...
–¡¿Tortura?!
–Algo así... –Kabuto prefirió decirle la verdad a Sasuke y su motivo para estar con Madara– No puedo decirte quien, pero digamos que Orochimaru-sama no es el único que utilizó ese método.
–¡¿Estás...?!
–Si... No quiero ponerme en plan mártir, por que no fue algo que no hubiese planeado, pero no fue como yo lo había esperado y no conforme digamos que él intentó deshacerse del problema junto conmigo y ahí fue donde le ofrecí a Madara...
–¿Que le ofreciste? –preguntó Sasuke sospechando que Kabuto había hecho un trato con el diablo.
–... El Edo tensei.
Sasuke no comentó nada, pues no se consideraba con derecho de reclamarle a Kabuto el intentar salvar su vida y la de su hijo. El de anteojos se acomodó y por un momento quiso olvidarse de su situación y de todo las amenazas y preguntó:
–Y Orochimaru-sama no murió ¿verdad?
–No, esa serpiente parece gato con nueve vidas y yo le debo muchos conocimiento para matarlo, pero ya ves que todo en nuestro mundo son engaños y estrategias. Nada de esto a Madara eh.
–Por supuesto. A ese lo menos que le digamos es mejor ¿De verdad te unirás a ellos?
–Si, igual que tú.
–Ya lo creo.
–Kabuto debemos adaptarnos a la situación y recavar todo lo que podamos para destruir a estos tipos, no creo que ellos se detengan en hacerle algo a tu hijo o a ti y ya lo has visto.
–Si ¿Y esos tres aún están contigo?
–Si Orochimaru les pidió que me siguieran y lo tomaron muy en serio. Ahora los tres seremos parte de Akatsuki.
–¿Como has podido controlar a Juugo?
–Digamos que con el sharingan y cada cierto tiempo se nos pierde por un par de días.
–Me imagino que al mismo tiempo que Kimimaro.
Kabuto siendo el medico de Sasuke le ordenó que descansara, ya se pondrían en contacto más tarde, después de todo ahora estaban del mismo lado... otra vez.
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Tobi regresó a la base de los de nubes rojas y habló con Pain -camino Deva- recriminándole que no se hubiese puesto en movimiento para atrapar al jinchuriki del Kyūbi:
–¿Que te entretuvo?
–Dos visitas inesperadas. Los sannin... lo que me recuerda que ese socio tuyo no mató a Orochimaru.
–Nimiedades, lo que me interesaba era tener otro Uchiha conmigo.
–Yo no confió en él.
–No hay por que hacerlo, yo no confió en ti, ni tú en mí, pero no estamos aquí para hacer amigos.
–Como quieras, solo recuerda lo que te dije. –El de piercing se levantó.– Konan es hora de visitar Konoha.
La mujer asintió y Madara salió buscando a Kisame y mostrándose ante este. Y si el hombre azul se asombró no lo demostró.
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Itachi escuchó atentamente las explicaciones de los tres chicos, pero a pesar de su fachada de tranquilidad su puños crispados demostraban lo contrario. Deidara sacó al grupo y se sentó a esperar que diría el pelinegro.
–Tobi no pretende lastimarlo, Sasuke ahora será tu sustituto.
–Eso espero. No debí dejarlo solo.
–No digas tonterías, todo su hubiese descubierto y tal vez ni Sasuke ni tú estuviesen vivos ahora hm.
–Le llenará la cabeza de mentiras para manipularlo.
–Confía más, en la educación que le diste.
–No es la educación si no que le dirá este tipo de nuestra familia, nunca le dije que tanto hicieron nuestro padres y sus motivos para traicionar a Konoha.
–Pues cuando me lo dijiste, yo... mira yo creo que errados no estaban tanto.
–No digo que no nos marginaban, pero se pudo hacer una diferencia de otro modo.
–Itachi eres un shinobi muy raro.
–...
–Bueno es que eres un shinobi pacifista ¡¿Dime si eso no es raro?!
–... Solo quiero decirle la verdad a Sasuke yo mismo y no que lo haga otro inventando o arreglando todo para que mi hermano sea su arma.
–Pues recuperate y hazlo, mira que ahora el que llevó la farsa demasiado lejos fuiste tú y quedaste todo magullado.
–Eso me sacó por subestimar a mi otouto.
–Debiste tomarme como ejemplo ¡Ese mocoso me dio una buena pelea hm!
–Ya lo creo y seguro que mi niño rubio debe ser igual de fuerte.
Itachi negó, el rubio se recargó en él y besó su cuello.
–Sé paciente, ellos estarán bien.
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Tsunade salió agotada de la sala de operaciones, Kaminari se bajó del sillón y corrió hasta ella:
–¡¿Como están, madrina?!
–Mi niño... –La rubia alzó al niño y lo abrazó contra su pecho.– Debemos esperar a que despierten y roguemos a Kami que lo hagan pronto.
La de ojos miel se acercó a los alumnos de Orochimaru y les explicó a grandes rasgos que los sannin estaban en coma y lo que restaba era esperar a que despertaran, pero eso no sabía cuando o si pasaría algún día. La hokage aún cargando al niño se dirigió a los otros:
–Kaminari vivirá conmigo, es mejor de ese modo.
–Pero yo quiero estar con mis papás.
–No te preocupes mi niño, los visitaras, pero quiero tenerte cerca.
–...
–Tsunade-sama no creo que eso sea lo mejor, nosotros estamos a cargo de Kaminari y es mejor que él se quede aquí, en la aldea no podrá estar cerca de sus padres y según entiendo, escuchar a su hijo podría ayudar a que los sannin se recuperen. –dijo Kimimaro.
Los dos menores pusieron su mejor cara triste para convencer a la rubia, que algo renuente aceptó con la condición de que su ahijado debía reportarse diario en la torre. Kaminari se despidió de la rubia no sin antes preguntarle si podía ver a sus padres al ver que ella sintió corrió hasta la habitación. Ahí se quedó parado viendo como sus padres estaban rodeados de cables, sondas y con maquinas haciendo ruidos que lo asustaban, pero su deseó de estar con ellos fue más fuerte y entró caminando despacio hasta que se colocó entre las dos camas y con cada una de su manitas tomó las de sus progenitores. Sus lágrimas corrieron por sus regordetes mofletes...
–Despierten, los extraño mucho, no me dejen solito.
Yūkimaru veía desde la puerta a su amigo y quiso correr hasta él, pero Guren lo detuvo negando, debía dejar al morenito que explayara su dolor sin espectadores, ya habría mucho tiempo para consolarlo.
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La rubia tenía el rostro con huellas de cansancio, pero debía aprovechar la información que sus amigos habían conseguido a costa de sus vidas. Llegó a la torre y Shizune ya la esperaba.
–¿Como está Jiraiya-sama? –preguntó Shizune, que por supuesto no sabía que Orochimaru estaba vivo y que había acompañado a su esposo.
–Ahora todo depende de él.
El tema concluyó hasta que Fukazaku llegó, el líder ermitaño aún se veía fatigado también, más de inmediato se quiso informar por la salud de los sannin.
–¿Como están?
–Jiraiya está en coma, espero que se recupere pronto.
No en vano Fukazaku era un sabio, pues se dio cuanta que la rubia omitió a propósito la presencia de Orochimaru en la batalla. El anciano sapo le relató todo a Tsunade, que se preguntó a que clase de monstruos se enfrentaban.
–Yo creo que Jiraiya-chan se dio cuenta de algo, pues mencionó que conoció a uno de esos hombres, el que trajo Má, sin embargo había otros cinco como él.
–Debemos unir todo y buscar lo que Jiraiya supo, no podemos esperar a que despierte. Shizune manda a llamar a Naruto él debe saber esto y...
–Naruto es el elegido. –mencionó el viejo sapo.
–Es el alumno de Jiraiya. –comentó la rubia.
El rubio y su equipo llegaron más tarde y fueron puestos al corriente. El de marquitas se molestó al saber que la rubia había enviado a esa misión a Jiraiya, pero reconoció interiormente que su sensei y Orochimaru hacían las cosas a su modo.
Ese mismo día Naruto le envió un mensaje a Itachi para informarle lo que sucedió y para que este se lo dijera a Sasuke, luego salió de la aldea con dirección a la cueva de los sannin y al llegar Kimimaro le contó todo lo que sabía y llamó a Kaminari que corrió a saludar al rubio y dejar que este lo consolara. Los dos entraron hasta la habitación y el rubio tuvo que morderse los labios para no gritar de asombró al ver la lamentable condición de la pareja. El Uzumaki sintió miedo al pensar que si sus senseis no habían podido con los akatsukis se preguntaba ¿como le haría él para vencerlos? Pero el cuerpecito entre sus brazos se removió y se recargó en su hombro le recordó que esos pequeños contaban con los mayores para librarlos de criminales como los akatsukis.
–Ero-sennin debes despertar y decirme que debo hacer, no te preocupes viejo que me enseñaste bien. Orochimaru-sama Sasuke hará su parte y también te lo debe a ti, vamos que todavía hay un shinobi que deben formar.
Naruto se acomodó en una silla y dejó que el morenito se acomodara en su regazo, mientras le acariciaba su cabello lacio pensando en que debía distraer al pequeño:
–¿Oye alguna vez te conté del rayo amarillo?
–No ¿Quien es?
–¡Oh el fue un gran héroe de Konoha Ttebayo! y uno de los hokages, pero le decían de ese modo, por que su velocidad era...
Con esa historia el niño se fue quedando dormido y el rubio lo llevó hasta donde Kimimaro lo tomó:
–Gracias Naruto, no había querido dormir.
–De nada Kimimaro, debo irme, pero los visitare mañana, avísame si surge algo.
–Claro.
Naruto salió del lugar y regresó a la aldea para ver su había recibido respuesta a su carta.
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Nagato levantó a sus seis caminos y prepararlos para el próximo ataque. Konan lo veía sin decir nada, pues no creía que su amigo quisiera oír lo que ella se preguntaba. Un hijo, la mujer no era sentimental, pero consideró por un momento que un hijo sería algo bueno, algo que estaba lejos de armas, muerte, guerra o todo lo relacionado a esa vida de ninjas renegados, una oportunidad de saberse humanos de nuevo. Cansada de guardarlo preguntó a nadie en especial:
–La oportunidad de criar un niño y formar su corazón.
–No te dejes llevar por tonterías y concentrate.
La mujer chasqueó la lengua y salió fastidiada del lugar, el pelirrojo vio a los seis camino incluyendo al nuevo camino animal, pero contrario a lo que siempre sucedía no se sintió orgulloso ni poderoso, si no vació y solo.
–Yûdai* hubiese sido tu nombre...
La mujer de cabello azul escuchó esa frase y pensó que después de todo a Nagato aún le quedaba algo de corazón, lástima que había olvidado como usarlo.
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Sasuke caminó hacia la salida del refugio y Kabuto lo interceptó:
–Madara te llama y que lleves a esos tres.
–¿Quien está solo él?
–Los que quedan de Akatsuki, a excepción de... otros dos, es mejor que vayas y termines pronto la misión que te asignara he escuchado y debemos estar pendientes, pues ellos planean algo grande.
–Bien, pero así –Señaló el vientre un poco abultado del otro–, no creo que te puedas moverte mucho. –bromeó Sasuke.
–¡Oye! Mi cerebro es lo que mi mejor arma y para eso no necesito ser agil.
Sasuke le palmeó el hombro al mayor y regresó sobre sus pasos hasta donde Madara, Zetsu y Kisame estaban. Karin, Suigetsu y Juugo llegaron poco después y a pesar del exabrupto de Suigetsu al retar a Kisame la reunión no fue tan mal y con la misión para Taka entregada: La captura del Hachibi.
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Itachi releyó la misiva y dejó que el rubio lo hiciera también, cuando los dos estuvieron enterados el moreno se levantó de la silla:
–Todo se complicó y fue mi culpa por decirle Jiraiya que buscara más información del líder.
–Como shinobis somo conscientes de los peligros no en vano fuimos entrenados desde que eramos niños y él tiene más experiencia que tú y yo, ademas Orochimaru fue con él, eso ya no tuvo nada que ver contigo.
–Te das cuenta que tan fuerte es el líder como para enfrentarse a los dos sannin y dejarlos en ese estado.
–Si lo pones de ese modo se oye aterrador.
El de coleta negra se quedó pensando un poco y una mueca parecida a una sonrisa se dibujo en sus facciones.
–Ellos no se hubiesen arriesgado por nada, seguro que ya saben todo lo que deseaban. Son unos viejos tramposos. Debo ir a Konoha para verlos, solo esperare las noticias de Sasuke.
–Sabes que yo iré también cierto.
–Nunca lo dude.
Itachi besó a su rubio y lo jaló hacia el futon para desvestirle. Deidara atrapó el cuerpo del moreno y le dio la vuelta poniéndose sobre este, sin ropas los dos iniciaron con esa danza en la que se acoplaban perfectamente, el rubio brincaba sobre el miembro de su moreno disfrutando de esa unión que habían perfeccionado en esos años. Con Itachi él aprendió a ver la vida más allá de la de un asesino a sueldo y pensar en formar una familia aunque fuera de solo dos, aprendió a ser humano con emociones de nuevo.
Itachi masturbaba a su rubio sintiendo que pese a todo debía cuidar que su seres queridos tuviesen una oportunidad de vivir en un mundo en paz. El semen asomó y los dos respiraron agitados, pero sin apartarse, el de ojos azules bajó y besó al moreno cuando un chillido los interrumpió. Taka estaba parado sobre la ventana y llevaba un pergamino.
–Sasuke reportándose, mira que Taka es muy útil. –comentó el rubio y se dejó caer en el futon.
–No se lo digas enfrente de Naruto, que aún pelean por que Gamita no sabe hacer más que comer y dormir.
–Tus hermanos son raros hm.
–Tal vez nosotros no somos muy buen ejemplo. En fin... Sasuke debe atrapar a Hachibi.
–Él y Naruto son los que faltan. Tienes un par de días para recuperarte por completo.
–Pues si me haces trabajar de este modo no lo lograre para esa fecha.
–Uchiha llorón.
Itachi le dio una nota –con las instrucciones para Sasuke– al halcón y se recostó de nuevo abrazando a su rubio que ya se estaba quedando dormido.
–Aprovechemos nuestros pocos días de vacaciones que nos dio nuestra muerte.
–...
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Naruto caminaba por las calles cuando Shikamaru lo interceptó.
–Oye no estés deprimido tu sensei se recuperara.
El rubio sonrió y asintió:
–También el tuyo ¿como va?
Preguntó el rubio, mientras se acercaban al hospital
–Ya está mejor, esperamos que se recupera pronto antes de...
Shikamaru ya no dijo nada, pues Kurenai salió de la institución y al verlos los saludó.
–Chicos. Shikamaru no tienes que venir diario.
–Le prometí que cuidaría de ustedes hasta que él salga.
–¡Kurenai-sensei estás como el globo de Orochimaru!
Un sonoro golpe se escuchó y el rubio se sobaba la cabeza viendo feo a Shikamaru. Visitaron a Asuma y lo pusieron al corriente y después se dirigieron de regreso a la torre de la hokage en donde la rubia y Fukasaku esperaban al de marquitas convenciéndolo de no actuar precipitadamente.
–No puedes vencer a Pain, pero si entrenas conmigo ya veremos. »aseguró Fukasaku.
El rubio aceptó y partió al Monte Myouboku, no sin antes acercase a Tsunade y susurrarle:
–Le avisas a mis anikis, Oba-chan.
–Vete ya mocoso.
Los compañeros de Naruto los despidieron y le desearon suerte.
El color verde se extendía por todo el lugar y los sapos descansaban sobre las hojas, Naruto era acompañado por Gamakichi y Fukasaku. El rubio agradeció que Gamakichi estuviese ahí, pues hacia sencillas las explicaciones del anciano.
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El primero en despertar fue Jiraiya y es que sintió el calor que emanaba el cuerpo de su pequeño que dormía echo un ovillo en un pedacito de su cama. Con esfuerzo movió los dedos tratando de tocar las hebras negras, el cuerpo le pesaba y le dolía, pero deseaban tanto sentir a su hijo que se esforzó haciendo que las maquinas se alteraran y con eso los médicos que los cuidaban, entraron apresurados. El de cabello blanco trató de emitir algún sonido, pero un dolor extremo se lo impidió. Uno de los ninjas médicos se acercó y lo calmó:
–Tranquilícese Jiraiya-sama, su garganta está recuperándose, por eso no puede hablar.
Con señas el hombre mayor pidió que despertaron a su hijo y que se lo acercaran, los médicos obedecieron y pronto Kaminari estaba aferrado a su padre llorando de alegría. El pequeño moreno se aferró a su padre y no se alejó de él ni cuando le hicieron su revisión. Poco después Kimimaro entró y relató todo lo que el anciano sapo les había dicho.
–Eso es todo. –Jiraiya asintió.– Ahora traeré la comida para Kaminari, pues no ha estado comiendo bien últimamente, espero que estando usted despierto no haya pretextos.
Jiraiya miró a su hijo y este escondió su carita en su cuello, el mayor besó las hebras negras tratando de trasmitirle seguridad a su hijo, pero él mismo tenía miedo de que su esposo no despertara.
Al anochecer los dos hombres de Orochimaru se disponían a descansar, cuando los ojos de este se movieron, luego de estar pendientes notaron como parpadearon. Kaminari se bajó de la cama de Jiraiya y se trepó a la de Orochimaru.
–Pá...
El de cabellera larga y azabache reconoció el miedo y necesidad en la voz que amaba tanto y se forzó a despertar.
–... Kami...
Los sannin lo habían logrado y pronto serían la clave para que Konoha no estuviese indefensa contra Pain.
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Sasuke y su equipo salieron en busca del Hachibi, las instrucciones de Itachi era que hicieran todo lo posible por capturarlo o por lo menos que se viera su esfuerzo, aunque fallaran, claro que sin que ellos lo hubiesen notado. Sasuke se enteró en esa misma carta lo que había pasado con sus senseis y comentando con lo otros –pues a fin de cuentas también eran alumnos de Orochimaru–, decidieron que regresarían a ver al sannin de las serpientes, por lo que les urgía acabar con esa misión. Cuando Bee comenzó a cantar, los pensamientos de Taka fueron que eso no sería tan rápido como esperaban.
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En el monte Myouboku, Naruto gritó asustado viendo como su mano se iba convirtiendo en una anca y con sus pensamientos alborotados «¡¿Si me vuelvo sapo aún me querrá Sasuke?! ¡Y si sus mascotas me quieren comer?! ¡No yo no quiero ser un sapo!», pero el anciano lo sacó de su locura momentánea, con un fuerte golpe en su rubia cabeza.
*Yûdai (grandeza, esplendor)
Nombre compuesto: Yuu (grande, bravo, fuerte, heroico) + Dai (grande)
Significado: Grandeza, esplendor. Si es para niño o niña se los diré después jejejeje
Mil gracias a:
Mizu-shan -te lo debía ;)-, alessa-vulturi, narusempai, kaoryciel94, Alba marina, Kennich -Es bueno verte de nuevo. No podía matar a Jiraiya. Naruto celoso y en modo sabio... pobre pelirroja jejejeje ya lo veremos-, Zanzamaru, Moon-9215, Gelygirl, Saya Uchiha -Tienes razón es muy triste, pero aquí no podía dejar huérfano a Kaminari-, setsuna-GW, Zeita y emelian65.
