Antes que nada mil disculpas por la tardanza, pero mi maquina se puso de nena y no funcionaba jejeje
Capítulo XXXVI
Cuando regresaron a Konoha las explicaciones fueron exigidas por los otros equipos, pero Naruto no estaba de humor para darlas y cortó los reclamos:
–El único que está a nivel de Sasuke soy yo, y solo yo me puedo enfrentar a él. –El rubio concluyó de eso modo las fastidiosas preguntas.– Tengo hambre me voy al Ichiraku.
Sakura se quedó perpleja ante la respuesta nada amable del blondo, pero sospechaba que este tenía algo más, ya que desde que Madara se había llevado a Sasuke... o antes estaba de muy mal humor, algo muy extraño en Naruto.
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Sasuke estaba sobre una de las camas y Kabuto andaba a su alrededor curando sus heridas:
–Esto se está haciendo costumbre. –bromeó el moreno.
–Y lo seguirá siendo, mientras los dos estemos en sus manos.
Sasuke miró al medico y agregó:
–Ya se te nota un poco.
–Pues debería de ser más, pero creo que él o ella no será muy grande, su padre no lo era y yo tampoco.
–¿Puedo saber...?
El medico suspiró ya no tenía que ocultarlo, después de todo él estaba muerto.
–Está muerto.
–Lo lamento.
–Gracias. Él... Te diré que Madara espera que herede el rinnegan.
Sasuke abrió la boca de asombro, bueno no era para menos y él que siempre creyó a Kabuto tan serio y centrado, y había caído por ese loco pelirrojo, pero ¿muerto? Pues la última vez que lo vio estaba mal, pero muerto no.
–¿Quien te dijo que murió?
–Nadie, yo escuché una conversación entre Madara y Zetsu.
–Yo lo vi en sus últimos momentos. –Sasuke se dispuso a relatar su versión de las cosas– Naruto le habló de un mundo de paz y esperanza, de lo que Jiraiya esperaba de él como su alumno, y del personaje de su libro que aseguró estaba basado en él. Incluso y puedes creer que lo imaginé, pero hubo un momento en que sus ojos destellaron llenos de anhelo. Él no fue asesinado, revivió a los caídos en el ataque de Konoha, tiene un poder impresionante, más al hacerlo consumió su chakra.
–No sabía que tenía ese poder, es muy fuerte. Cuando estuve cautivo le preparé varias medicinas que le ayudaban a regenerar su organismo, tú sabes las enseñanzas de Orochimaru-sama. Pero cuando huí debió dejarlas de usar.
–¿Así que él fue quien intentó matarlos? No digo que no le hayas puesto una trampa, más yo creo que se arrepintió de lo que hizo. Al menos, considero que se parece un poco a mí y le cuesta mostrar sus sentimientos, su vida no fue fácil.
–La de ninguno de nosotros y quisiera creer que se arrepintió, pero lo dudo. En fin que ya no importa, pues está muerto y ya no puedo pedirle explicaciones.
–Eso es lo que quería decirte, cuando esa chica se lo llevó junto con el cuerpo de su otro amigo, aún lo vi hablando con ella. –El medico se quedó callado.
Kabuto deseó que Sasuke tuviese razón y que Nagato estuviese vivo, sabía que ellos ya no podían estar juntos, más era mejor saberlo vivo, tal vez algún día pudiesen verse, tenía que perdonarlo para seguir con su vida y no llevar esa carga; así podría dejar partir ese sentimiento que lo ataba a Nagato.
–Me hubiese gustado tener la oportunidad de verlo de nuevo... con vida, pues Madara ha ido a recuperar su cuerpo, y dudo que le importe si está vivo o no.
Dijo Kabuto y Sasuke asintió distraídamente, Madara era un hombre que ocupaba a los seres humanos como armas que si se rompían simplemente las remplazaba.
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Konan se dispuso a alejar al intruso de ese lugar. Nagato la vio y la llamó:
–Te dije que... no debes sacrificarte... escapa...
–Por una vez quiero ser yo la que los proteja.
–Tengo... el chakra suficiente... para dárselo... a Yahiko.
–No pretendo canjear la vida de uno de ustedes por la del otro... no de nuevo.
–No te sientas culpable... me harían un favor..., yo podría descansar... y reunirme con ellos. Déjame ser egoísta...
–Vamos Nagato, ¡¿no crees de verdad que te saldrá tan fácil?! tú les debes un futuro a esos niños, se lo debes a Yûdai*. Acaba con la amenaza que ayudaste a crear en este mundo y serás digno de pedirles su perdón.
–Eres cruel..., pero justa...
–No te preocupes, yo volveré.
Konan dejó al hombre dentro de su escondite y salió en busca del que estaba ahí por avaricia de poder.
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Naruto fue hasta el Ichiraku dispuesto a comer hasta hartarse u olvidar ese sentimiento de enojo que estaba volviéndolo loco. En esos momento no deseaba ver a nadie y mucho menos a Sakura; por lo que buscó su gran consuelo... Un gran tazón de ramen, estaba tan molesto que gastaría todo los ahorros de Gama-chan en lo que se le antojara y no se preocuparía por darle explicaciones a Sasuke. Estaba por iniciar con su ritual, cuando por obra de Fukasaku terminó en Myobukuzan comiendo la sopa de gusanos de Shima, con el mal sabor llenando sus papilas gustativas fue presentado antes Gama-sennin, quien se informó de la ayuda de un pulpo. Y Gamatora le entregó el pergamino con las instrucciones del sello del Yondaime.
Del mismo modo que se fue, regresó y se dispuso a disfrutar de su premio, aunque en su cabecita rubia se preguntara ¿como un pulpo le brindaría consejos y ayuda?
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Orochimaru retiraba los vendajes de Itachi, mientras unos expectantes Jiraiya y Deidara observaban.
–Baja un poco la luz, Jiraiya. –pidió Orochimaru.– Abre los ojos lentamente Itachi.
El de cabello largo obedeció y parpadeó varias veces buscando enfocar la vista, fueron minutos en donde la vista estuvo borrosa, pero al pasar minutos, notó una gran mejoría y que el dolor al enfocar se había ido por completo. Deidara se acercó y le sonrió:
–¿Ves mi perfecto rostro? –Sonrió parpadeando coqueto.
Itachi rio con gusto y lo jaló para besarlo.
–Por supuesto que lo veo.
Orochimaru se cruzó de brazos orgulloso, por fin había tenido a su disposición los ojos poseedores de sharingan y no solo un par si no dos y era un triunfo personal haberlos compuesto.
–Con esto, se une a mi lista de logros el sharingan, ahora solo me resta el rinnegan... lástima que no este a mi alcance.
–Te falta el Byakugan, Maru –corrigió Jiraiya.
–... –El sannin de las serpientes no contestó, en cambio carraspeó y se acercó a Itachi.– Entrena con ellos, pero no te sobre esfuerces por lo menos en dos días.
Con esa última instrucción Orochimaru salió –escapó– de la habitación con un Jiraiya acosándolo con preguntas acerca del Byakugan. Los dos ex-akatsukis los vieron salir y el rubio se sentó en la orilla del sillón donde Itachi se encontraba:
–¿Cuando tengamos su edad seremos así hm?
–Lo más seguro, pero yo te cuestionare por que parte de nuestra casa desapareció por una explosión.
–¡El arte no debe tener limites!
–Lo ves, ya estás buscando justificaciones.
Deidara besó al moreno evitando la discusión amistosa, luego se separó y le preguntó:
–Y pensar que hubo un tiempo en que no me interesaba esta clase de lazos, claro que aún dudo de mi cordura por aceptarte hm. –Itachi enterró la nariz en el cuello del rubio.– ¿El sobre esfuerzo también se refiere a esto? –preguntó inocente el rubio tocando el bulto en los pantalones de Itachi.
–Definitivamente no.
El de ojos azules besó al moreno y se colocó sobre este tratando de que sus erecciones se rozaran. Itachi apretó las nalgas de su novio y lo instó a moverse, el rubio no se hizo del rogar e inició un movimiento que a pesar de ser bueno no era suficiente para su lívido, y con manos diestras después de compartir tantos años como pareja, bajó sus pantalones y los de Itachi lo justo para poder montar a este. Con Deidara guiando los movimientos, el Uchiha no tenía que hacer mucho esfuerzo y aunado a eso la imagen de su amante subiendo y bajando sobre su pene lo llevaron hasta el limite y poco después hizo llegar a Deidara acariciando el miembro de este.
Rato después salieron al dar una paseo por la villa, –con un jutsu de cambio– siendo ambos simples vendedores de medicinas. Orochimaru les pidió que fueran a entregar algunas muestras en el hospital. Al llegar a este, Itachi llevó a Deidara por los pasillos recordando la primera vez que estuvo ahí, y donde conoció a la primer persona que fue amable con él, a Hiroshi. El Uchiha llegó hasta el consultorio y tocó pidiendo permiso para entrar, al escuchar la voz del medico sonrió y entró seguido del rubio.
–Buenas tardes ¿En que puedo ayudarlos? ¿Los enviaron conmigo?
A pesar de que Hiroshi estaba encargado del ala especial para la gestación en varones, si alguien lo requería nunca se negaba a atenderlo. Por eso les pidió a los visitantes que se sentaran:
–Tomen asiento y díganme que es lo que les ocurre.
–Pues estamos pensando en iniciar una familia y quisiéramos saber si a pesar de no ser shinobis se nos permitiría esa opción.
El medico los miró dudoso y es que era raro que las parejas de varones fuera a preguntar tan directamente y no con una cita en la torre de la hokage.
–Les puedo ofrecer un folleto y pueden estudiarlo, si aún tienen dudas pueden regresar y yo se las aclarare. Cuando se decidan los canalizare a la torre de la hokage, al área especial dedicada a las entrevistas.
El medico observó reacciones de los pacientes y al verlos tomar los folletos, pero dejarlos sobre el escritorio las alarmas en su cerebros se dispararon.
–¡¿Quienes son ustedes?!
–Hiroshi-san, –sonrió de lado Itachi– Soy Itachi.
–¡Mocoso que susto me diste! Mira que estoy algo oxidado como shinobi.
–¡¿Mocoso?! –repitió Deidara y luego se empezó a carcajear.
Itachi solo ignoró la burla de su novio y siguió conversando con su amigo, había mucho que comentarse y escuchar del medico que nunca perdería ese lugar en el corazón de esos niños a quien les tendió la mano. Comieron con el medico y al atardecer se despidieron de este prometiendo que los visitarían en otra ocasión.
La pareja caminó por las calles hasta llegar al barrio Uchiha, Itachi deseaba visitarlo y Deidara conocer y explorar el lugar donde Itachi pasó su infancia. Se adentraron entre las calles evitando la casa de Haku y Zabuza, pues sería sospechoso que dos extraños anduvieran paseando en un barrio casi deshabitado. Llegaron hasta la mansión de los Uchiha y muy formales tocaron la puerta. Iruka salió a abrir y al verlos se quedó parado, pero luego llamó a Naruto.
–¡Naruto te buscan!
El rubito salió y con una gran sonrisa recibió a los que creían sus admiradores.
–¡Buenas noches ttebayo! Lo siento, pero no estoy acostumbrado a recibir admiradores.
–Pues estamos de paso y quisimos conocer al héroe de Konoha... que seguro acabara con todos los traidores de la aldea como ese Uchiha. –dijo el castaño/Itachi para ver la reacción de Naruto.
El rostro del rubio de marquitas se tensó y apretó los puños.
–Estoy algo cansado, me disculparan que finalice la conversación. –contestó ya sin sonreír el rubio.
–Pero quisiéramos saber mas detalles de como venció a los renegados. –insistió el pelinegro/Deidara apoyando a su novio en su broma.
–Estoy casando...
El rubio estaba por azotar la puerta en la nariz de sus admiradores cuando la mano del castaño lo detuvo.
–Está bien Naruto no te enojes y déjanos pasar, que quiero platicar con Iruka y contigo.
El rubio vio a los hombres frente a él, aún receloso, pero un brillo rojizo en los ojos del castaño lo convenció.
–¡Aniki, Deidara-san!
El rubio fue levantado entre los dos visitantes y metido en vilo hasta la sala donde retomaron su apariencia.
–Naruto, tú siempre tan discreto. –dijo Itachi. –El rubio sonrió algo apenado. Está bien y ahora vamos con Iruka y hay que evitar que haya visitas indeseadas.
–Hoy no creo que venga Kakashi-sensei. –afirmó Naruto.
Los dos ex-akatsukis entraron hasta la cocina donde Iruka les dio la bienvenida y les sirvió té. Naruto se acomodó en una de las sillas para escuchar las buenas noticias acerca de la exitosa operación de Itachi. Sin embargo eso no los había llevado a la villa e Itachi preguntó:
–¿Y que pasó en la reunión de Kages?
–No me entere de mucho, pero Danzō no se quedó mucho tiempo y Sasuke se deshizo de él.
–¿Tú viste a Danzō? –preguntó intrigado Itachi.
–No, cuando yo lo vi Sasuke ya había acabado con él.
Itachi miró a Deidara y luego se giró hacía Naruto.
–Naruto, ese no era el real Danzō, ese fue un clon hecho por Madara. Al original y si es que lo recuerdas, vino a molestarlos.
–... ¡Ah Si! Era un hombre muy desagradable que me trató como fenómeno.
–Bien, pues ese hombre dejó de existir hace años, poco tiempo después de que viniera aquí.
Concluyó Itachi tomando su taza y dándole un sorbo a su té. Naruto e Iruka se quedaron asombrados sabiendo lo que esa frase encerraba. El rubio de bigotitos se levantó y se acercó a Itachi.
–Madara me contó lo que sucedió la noche en que nuestros padres murieron... –Itachi clavó la vista en el rubito sintiendo que este deseaba una explicación.– Él dijo que el clan Uchiha estaban haciendo un complot, que su plan fue soltar al zorro de nueve colas.
–Yo no puedo justificas las acciones de mi clan...
–No aniki no entiendes, Madara deseaba que yo desconfiara de los motivos que te llevaron a adoptarme y...
–Eres mi hermano y te quiero mucho. El adoptarte no tuvo nada que ver con culpa. –le dijo Itachi.
El silencio reinó en el lugar esperando la reacción del rubio.
–Lo sé y sería muy tonto de mi parte desconfiar de tu amor cuando en tantas ocasiones me has demostrado con tus acciones que me quieres. Los recuerdos que tengo de mi niñez pudieron ser muy tristes si no estuvieses a mi lado y en cambio solo recuerdo como me cuidaste y protegiste hasta de las palabras hirientes de los aldeanos.
Itachi abrió los brazos esperando que Naruto aceptara la invitación y no se sintiese grande como para no querer un abrazo de su hermano mayor. Los espectadores vieron como el rubito no se hacía del rogar y se dejó mimar por su hermano diciendo:
–Gracias Itachi-nii, por traerme a lado de Iruka y de Sasuke aunque ahora este muy enojado con el teme, viví feliz creciendo con él.
–¿Estás enojado con él? ¿Y por que? –preguntó curiosos Deidara que era el único enterado de que tanto había avanzado la relación de eso dos.
Naruto regresó a su lugar y se encogió de hombros haciendo gestos, dijo en tono ofendido:
–¡Ese teme se deja coquetear por todas las kunoichis que conoce!
–...
Los tres mayores se quedaron callados y el rubito menor siguió quejándose de la actitud de Sasuke.
–En la pelea que tuvo con el falso Danzō, Karin estuvo con él ¿Casualidad que solo ella pudo seguirlo? Y luego Sakura me fue a ver y me declaró su amor...
–¿Y Sasuke se deja coquetear? –preguntó dudoso Itachi.
–Oh es que no he terminado, Sakura se sintió mal, por que cree que quiero convencer a Sasuke de que regrese a la aldea por que ella me lo pidió.
–¡¿Te lo pidió?! –cuestionó Iruka impresionado.
–No lo recordaba hasta que ella me lo dijo, pero el caso es que se me declaró pensando que con eso yo estaría conforme y dejaría de seguir a Sasuke, aunque no se de donde sacó la idea de que ella me gusta... bueno pues la rechace y al hacerlo ella no regresó si no que tuvo el descaro de ir tras Sasuke y querer matarlo para evitar que se pierda en la oscuridad. –Itachi y Deidara alzaron una ceja por semejante estupidez. – ¡Y cree que como ama a Sasuke eso le da derecho!
–A ver si entendí ¿Esas dos locas andan tras de Sasuke y tú lo culpas a él hm?
–Si.
–Karin es novia de Suigetsu ¿no? –dijo Iruka.
Itachi se removió incomodo él no deseaba escuchar eso y no por que fuera insensible si no que aún no podía ver a sus niños como jóvenes enamorados. Afortunadamente –para él– Iruka y Deidara estaban llevando el asunto sin su ayuda. Naruto seguía enfurruñado y el artista de la arcilla le aconsejó:
–Los Uchiha son asexuales con todos menos con su pareja elegida, a Itachi se le han pavoneado muchas y... muchos frente a sus narices y para él es como si bailara Madara en tanga frente a él: hace cara de asco y evita a toda costa que se le acerquen hm. En cambio un guiño de ojos de mi parte y...
–Sasuke te quiere mucho y nadie mas le interesa, ahora me voy a dormir. –terminó el Uchiha.
Itachi salió apresurado de la cocina y dejó a los otros tres con sendas sonrisas divertidas, era una ocasión en un millón que un Uchiha –y sobre todo Itachi– huía de ese modo.
Con solo ellos, los dos mayores convencieran a Naruto de pensar detenidamente lo que había sucedido. Esa noche el rubito se dispuso a hacerlo.
...
A la mañana siguiente en el desayuno Naruto les relató lo que le había dicho Gama-sennin.
–Me han dado la llave para abrir e sello, pero yo aún no me siento capaz ¡y eso del pulpo me suena a que Gama-sennin ya está senil ttebayo!
–¡Naruto! –regañó Iruka.
–No se equivocó en sus otras profecías y tal vez no sea como si un verdadero pulpo te ayude si no alguna metáfora. –analizó Itachi.
–De todos modos debemos esperar a lo que los Kages resuelvan Tsunade fue a la reunión. –aportó Iruka.
–Suceda lo que suceda, confío en que podrás manejar al Kyūbi.
Aseguró Itachi y revolvió el cabello rubio de Naruto, aprovechando el gesto se internó en este. Caminó por los pasillos y se paró frente a la puerta de barrotes. Una figura enorme se acercó cautelosa y desconfiada hasta estar frente al moreno.
–Nos vemos de nuevo.
–¡¿Que haces aquí Uchiha?! ¡El mocoso no se ha descontrolado!
–Cierto, pero deseaba recordarle nuestra conversación de hace años.
–Si no apoyó el mocoso me sellaras o me usaras como tu arma ¿no?
–No quiero sellarlo, quiero que mi hermano controle su poder.
–Aha un Uchiha preocupado por alguien que no es de su clan.
–Naruto es mi hermano... como mi hijo.
–¡Lo que me faltaba otro padre metiche y sobre protector!
–Minato-san lo selló, yo quiero que coopere con su contenedor por el bien de ambos.
El zorro miró retador al joven Uchiha quien le sostuvo la mirada sin retirarse. El demonio se giró y se perdió en la oscuridad diciendo:
–Lo que pides depende de él no de mí.
Itachi salió y vio los ojos azules de Naruto que lo miraban con curiosidad.
–Has tu mejor esfuerzo. –concluyó el Uchiha.
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Los Kages aceptaron la explicación que dio Tsunade y la disculpa que ofreció a pesar de un renuente Tsuchikage que la culpaba por lo sucedió con Danzō. La decisión de esconder a los jinchūrikis fue aceptada, y se dispuso que sería en la isla que recomendó el Raikage.
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Sasuke aprovechó la salida de Madara y mandó un mensaje a su hermano, en este le contaba sobre Kabuto y la necesidad de sacarlo de ese lugar, pues el bebé podía ser retenido hasta que pudieran comprobar si poseía o no el rinnegan a pesar de que llevara años averiguarlo.
En cuanto vio partir a Taka, Sasuke buscó al medico y lo encontró en la sala donde Madara tenía todos las partes importantes como el ojo de Shisui que poseía Danzō.
–¿No ha regresado? –preguntó Sasuke.
–No lo hará por el momento. –contestó Kabuto.– Debe de estar buscando a Nagato y a Yahiko.
–¿Konan?
–No lo se.
–Mejor para nosotros. Debemos de sacarte de aquí y que mejor oportunidad que esta.
–Sasuke-kun...
–¿Si?
–Madara ya controla el Edo Tensei, supuso que yo no estaría disponible para usarlo en su guerra y me pidió que se lo mostrara. Creo que no he hecho nada de ayuda.
–No podías poner en peligro a tu hijo, yo lo entiendo y los demás también lo harán. Ahora lo que importa es que te alejes de Madara...
–Eso es algo que también debo decirte. él hombre de la mascara no es Madara.
–¡¿Qué?!
–Si, digamos que como me tiene amenazado no le interesó saber que descubrí entre los cuerpos que utilizara, el de Madara Uchiha.
–¡¿Entonces quien es él?!
–No lo se, estrategicamente ha ocultado su rostro.
–¡Maldita sea!... Y dices que no eres de utilidad. Creo que nada de este tipo es real, ahora más que nunca debes irte de aquí.
–¿Y tú Sasuke-kun?
–Yo no corro peligro, él me quiere como arma y hasta que ya no le sea útil no me hará daño.
Kabuto asintió y ambos salieron del lugar esperando que en la cueva de los sensei, se movieran de inmediato para sacar de ahí a Kabuto.
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Konan salió en busca del enmascarado para enfrentarlo y este no lo hizo esperar mucho, la chica luchó tan bien como se esperaría de una kunoichi tan fuerte como ella, sin embargo no pudo detener al legendario fundador de Konoha y vio desde el suelo como este se encaminó hasta donde sus amigos se encontraban. Nagato vio aparecer al hombre de mascara y supo que su fin estaba cerca, más no deseaba terminar de ese modo, por lo que con un esfuerzo supremo se levantó y encaró al Uchiha. El de capa negra lo observó y sonrió:
–Seamos consecuentes, muerto o vivo me sirves igual y como no quiero lidiar con tu nuevo yo, tan bueno y arrepentido, será mejor que te mate.
El de cabello blanco –antes rojo– respondió:
–Bien, pues... te deseó... suerte con eso...
El rinnegan brilló en los ojos de Nagato y se dispuso a luchar con lo poco que le quedaba de vida. Los ataques de fuego de Madara absorbidas y redirigidas. Un alacrán de varios metros fue invocado. Madara debía elegir entre luchar con Nagato o convencerlo de regresar con él, y con el combate con Konan había quedado algo cansado por lo que optó por la segunda opción.
–Para ser hombre agonizante tienes todavía fuerza. Puedo esperar a que mueras o esperar a que tu hijo nazca, cualquiera de las dos opciones es buena para obtener el rinnegan.
Nagato no cayó en lo que consideró una trampa, por lo que amenazó:
–¡Estás débil es por eso que recurres a las mentiras! ¡Tú mismo mataste a Kabuto!
–¿Lo mate? ¿O el me ofreció algo como para perdonarle la vida?
Madara aprovechó y explicó todo lo que había hecho y obtenido de Kabuto, y al notar el casi imperceptible cambio en el rostro de Nagato al escuchar sus palabras, supo que había ganado de nuevo a ese aliado al que no le confiaría nada, pero que le serviría como peón descartable en la guerra que había declarado.
–¿Vienes?
–...
El de capa negra salió y casi rió cuando sintió que el ex-pelirrojo lo seguía. Konan no pudo dejar a su amigo y fue también.
Nagato tuvo que apoyarse en la chica, una parte de él se sentía como rejuvenecida y agradeciendo al verdadero Kami esa nueva oportunidad, por lo que le susurró a Konan:
–Haré un mejor lugar de este mundo, para que Yûdai pueda crecer sin el dolor que nosotros vivimos.
Konan le sonrió a su amigo, pues no solo él veía una nueva esperanza, si no ella también sentía eso.
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Naruto caminó por el bosque hasta llegar a la cueva, les iría a avisar a los otros que saldría por ordenes de Tsunade y que de paso buscaría algo acerca del pulpo que lo guiaría. Entró y buscó entre los diferentes salones y laboratorios a su hermano, al no encontrarlo por ningún lado sospechó que estaría de visita en la aldea y probablemente se habían cruzado en el camino. Cruzó por las cocinas y notó la cabellera característica de Jiraiya. El hombre cortaba algunas verduras, mientras les contaba una historia a los dos niños que le ayudaban a cocinar, Naruto sonrió y entró para despedirse de esos tres.
–¡Es genial ver a todos ayudar en algo!
Los tres presentes protestaron ofendidos.
–Yo le ayudó papá. –dijo Kaminari.
–Y yo en la aldea para hacer casas. –afirmó Yūkimaru.
Naruto esperó la contestación de Jiraiya, pero esta nunca llegó y el rubio miró cómplice a los menores.
–Eso te deja a ti Ero-sennin.
–¿Y que haces por aquí Naruto? –desvió el tema Jiraiya.
El rubio no insistió, pues debía salir esa misma tarde y no podía tardar en las despedidas.
–Salgo hoy a entrenar y a una misión, quería despedirme de todos. Por cierto ¿donde están mi hermano y Deidara-san?
Jiraiya se giró y observó al rubio, no esperaban tardar mucho esos dos y no habían pensado en decirle a Naruto a donde irían, sin embargo el rubio estaba ahí y le tocaría a él lidiar con las explicaciones.
–Itachi y Deidara salieron a una misión también.
–¿Misión? No sabía que Tsunade los hubiese mandado a una, ni siquiera que ya trabajaran para Konoha.
El sannin de los sapos se quedó cayado y eso despertó más la curiosidad del rubio, pero Jiraiya no tuvo que inventar nada ni responder, pues Orochimaru llegaba en ese momento.
–En realidad es un gran favor que me están haciendo y probablemente evitando que Madara se haga más poderoso. –El rubio esperó la explicación más larga.– Fueron a rescatar a Kabuto.
–¿Rescatarlo?
–Él está vivo, pero por ciertas circunstancias Madara lo tiene en su guarida y Sasuke ha pedido que lo ayudemos a salir, pues...
Orochimaru le relató al jinchūriki todo lo que sabían de Kabuto y del hijo que esperaba. Naruto escuchó atento y preguntó:
–¿Y Sasuke?
–Por el momento él está a salvo. –aportó Jiraiya.
–Quisiera esperar a que ellos regresen, pero debo irme esta tarde. Podrían decirles que estaré en la isla de la tortuga, ahí debo entrenar.
–¿Es una misión muy difícil? –preguntó interesado Kaminari.– ¿Iras solo? ¡¿Usaras kage bunshin?!
–¡¿Entrenaras ahí?! ¿Estarás con shinobis de otra aldea? –cuestionaba Yūkimaru también.
Naruto sonrió y contestó:
–¡Si a todo ttebayo!
Los dos sannin sonrieron y luego el rubio dejó el lugar antes de que los dos menores lo siguieran acribillando con preguntas. En la aldea, Yamato y los shinobis de Komugakure esperaban al rubio. Naruto brincaba de árbol en árbol aún pensando en lo que estaba sucediendo con su familia, sentía sin querer que él estaba abandonando a sus hermanos por no estar con ellos en lo que estaban por hacer –o que ya habían hecho–, sin embargo debía sobreponerse a ese sentimiento y buscar lo que Gama-sennin le había dicho: encontrar quien lo guiara en controlar ese poder del zorro.
Al subirse al barco que los llevaría a la isla de la Tortuga, Naruto decidió que no fracasaría en lo que tenía que hacer y que cuando viera de nuevo a su aniki le mostraría que lo había logrado y a Sasuke... que ya no estaba enojado y que confiaba en su amor, ¿como no hacerlo? se dijo el rubito, si para el teme fueron años de estar enamorado, se lo había dicho Iruka, se lo había corroborado Deidara, y su corazón se lo gritaba; ahora que recordaba como Sasuke lo trató desde que eran pequeños. Una sonrisa radiante cruzó las facciones de Naruto y se escuchó un grito de triunfo en el barco:
–¡Es mio, siempre lo fue ttebayo!
Todos en el braco lo miraron con mucha curiosidad sobre todo por el mio y la gran sonrisa zorruna, pero su festejo fue detenido cuando sus gritos atrajeron la atención de un calamar que se acercó, al que el rubio defendía a capa y espada asegurando que si le contaba ocho tentáculos debía ser pulpo. Killer Bee apareció y el rubio supo de quien hablaba Gama-sennin.
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La entrada estaba cerca y el rubio de coleta se acercó sigiloso, Itachi había rodeado el lugar buscando otro modo de salir o entrar, no podían dejar nada a la suerte y es que no contaban con mucho tiempo para actuar, por lo que Deidara lanzó varios pergaminos explosivos para hacer un estruendo suficiente que llamara la atención de los Zetsu, no usó arcilla previniendo que Madara se enterara de que aún estaban vivos.
Itachi escuchó –hasta donde se encontraba– la explosión y corrió por uno de los pasillos buscando alguna señal que le indicara la posición de Kabuto. El de coleta se quedó parado al ver lo que se acercaba a él: una pequeña serpiente reptaba por el suelo llevando un mensaje:
–Esstá derecho por esste passillo, en la primera puerta.
El de sharingan corrió guiado por el animal invocado y dio con una puerta de metal. Se replegó en una de las salientes, pues las explosiones se escuchaban más cerca y el guardia que custodiaban al medico lo sacaba del lugar evitando algún daño para este. Itachi siguió a los dos y al ver una oportunidad dejó fuera de combate al Zetsu, enredándolo en un pergamino como los que usaba Deidara, haciendo que este explotara. Kabuto vio al Uchiha y se dispuso a obedecerlo para salir rápido del lugar:
–Vamos ¿Puedes correr?
–No, pero lo intentare.
Itachi miró al medico y negó, sabía que el chico de anteojos era un shinobi medico y que probablemente no le gustaría lo que le diría, más era necesario.
–Siento si esto te hace sentir avergonzado, pero no puedo esperar por ti, te cargare.
Kabuto estaba a punto de protestar, sin embargo el sonido de las explosiones se acercaba. Aceptó aún con las mejillas sonrojadas. Itachi lo cargó y hecho a correr, la misión era salvar al alumno de Orochimaru, amigo de sus hermanos y al hombre que fue capaz de llegar al corazón del poseedor del rinnegan.
A una velocidad poco antes vista, Itachi salió y corrió hasta dejar muy atrás el antiguo lugar de encierro del medico, Kabuto miró al Uchiha y preguntó:
–¿Dejaste a tu compañero atrás? ¿Y Sasuke-kun?
–Deidara es un shinobi muy capaz pronto nos alcanzara, y mi hermano sabía que esto era cosa de pocos minutos.
En el lugar que había dejado Kabuto e Itachi. Sasuke, se adentró sonde le pareció el lugar más seguro junto con Suigetsu y Juugo, estos esperaban una explicación:
–Esto quedara hecho polvo. Deidara no puede dejar rastro de su presencia ni de la de Itachi.
–¿Estamos seguros aquí? –preguntó Suigetsu.
–Si...
Sasuke no terminó la frase cuando la puerta del lugar se abrió y por ella entró el rubio de coleta.
–Tápense los oídos.
Ordenó, los otros tres obedecieron y el estruendo retumbó haciendo temblar todo el lugar logrando que algunos paneles de conservación de órganos se rompieran, los presente se alejaron y se cubrieron esperando que todo pasara. Minutos más tarde Deidara se sacudió la ropa y se despidió:
–Itachi y Kabuto lo lograron, ahora traten de parecer heridos y polvosos... eso ya están hm. –bromeó el rubio.– Sasuke, Itachi dijo que debías ponerles unos sellos en la memoria a tus amigos, pues Madara se internara en su memorias buscando a los atacantes. Ten, –Le tendió los sellos al menor.– los mandó Jiraiya. Nos vemos.
–¡Deidara...! –llamó Sasuke.– Naruto...
–¡Oh! Ya no está tan enojado, pero trata de que nadie mas se te acerque con esas intenciones hm. Y ya me debes dos una de esto y otra de la guardia que monte esa tarde para que Itachi no los pillara hm.
Sasuke ya no respondió, pues el color rojo cubrió su rostro al entender de que hablaba el rubio. Deidara por su parte sonrió burlón y salió de ahí sintiendo que había hecho otra obra buena, dejado más tranquilo a Sasuke quien tomaría muy en cuenta su consejo.
Deidara buscó un recoveco por el cual salir de los escombros y al hacerlo corrió a todo lo que sus piernas daban para alcanzar a Itachi y alejarse de inmediato del lugar antes de que Madara los encontrara.
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Poco tiempo después Tobi regresó llevando a Nagato que al ver la situación se quedó inmóvil, sintiendo unas ganas inmensas de gritar de miedo, pues Kabuto podía estar bajo esos escombros, sin vida. Uno de los Zetsu salió del lugar y llegó hasta ellos.
–Vinieron por Kabuto.
–¿Y Sasuke? –preguntó de inmediato Madara.
–Allá. –Zetsu señaló un refugio temporal.– herido e inconsciente. Parte de la estructura se perdió debemos regresar a donde todo inició ahí estaremos seguros.
–Bien. –El de mascara se giró hacia Nagato y le preguntó como mera formalidad.– Kabuto se fue, pero eso no significa que no pueda encontrarlo a él y a su mocoso, así que...
–Me quedare.
Respondió firme Nagato. Madara asintió y fue con Zetsu a ver como estaba todo. Konan se acercó a su amigo y lo cuestionó:
–Si ya no los tiene ¿por que quedarse?
–Tú misma lo dijiste, le debo a Yûdai un futuro feliz y detener a este tipo es lo más importante. Quedarnos a su lado es mejor.
*Yûdai. Significado: Grandeza, esplendor.
Mil gracias a:
Zanzamaru, narusempai, alessa-vulturi, kane-noona, Moon-9215, Kennich, Yuki Trancy, harunablakrose, Chicberry, miyabi chibi -Muchas gracias por leer y comentar-, Luka MAlfoy, Trinity17, chizuruchan1999, Cristina Uchiha y Mizu-shan.
