Capítulo XXXVIII

Itachi tenía un arduo trabajo por delante, pues debía estar al pendiente de las diferentes acciones en el campo de batalla y no podía permanecer en un solo lugar mucho tiempo. Así fue como vio que el equipo de Kankuro había derrotado a Sasori y los otros. Zabuza corrió hasta él y el moreno supo la razón y antes de que este preguntara, contestó:

–Está bien, le ha tocado estar con Kabuto en una de las tiendas médicas más alejadas del campo de batalla. Debes de venir conmigo –Itachi se acercó a Kankuro y le dijo– Zabuza debe acompañarme, los espadachines de la niebla han sido vistos y él debe conocer sus técnicas y si tiene alguna debilidad.

–Bien nos la apañaremos sin él.

Itachi y Zabuza se alejaron, mientras el menor ponía al tanto al de vendajes.

–Serán difíciles.

–Por eso te llevó con el batallón que lidera Kakashi… ¿No hay problema o sí?

–No, ya me acostumbre a él, se la vive en el barrio Uchiha.

Itachi suspiró abatido.

–Y creo que no tiene las intenciones de abandonarlo en largo tiempo.

Zabuza asintió sonriendo un poco. Al llegar cerca, tuvieron que abrirse camino entre Zetsu blancos para llegar hasta Kakashi y este notó que estaban ahí, pues los Katones de Itachi acabaron con varios de los enemigos y Zabuza se deshizo de otros tantos. Pronto los dos estuvieron frente a los antiguos compañeros de Momochi. Itachi se dispuso a unirse a la defensiva por lo menos por unos momentos en lo que salía a otro lugar. Kakashi se acercó y le dijo:

–Uchiha, nos trajiste al experto.

–Sí, aprovéchalo.

–¿Estarás por aquí?

–Hasta que llegue Sasuke; él y yo tenemos un asunto pendiente con cierto enmascarado o lo que sería con el que dejó a cargo de esta técnica.

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Naruto de verdad lo estaba intentando y eso era un gran avance, la bomba Bijū estaba en sus manos, pues era una técnica que ya manejaba solo que debía perfeccionar. Debía apresurarse vientos de guerra se sentían y él lo sabía, no era tan inconsciente para no notarlo, después de todo ser criado por un Uchiha te ponía bastante vivaz o paranoico que es lo mismo, bueno… A decir verdad, en uno de esos temblores Naruto recibió un mensaje en un cuervo, pero con órdenes terminantes de su hermano mayor de no hacer nada hasta que estuviese seguro de su fuerza. Y claro Naruto obedecía… casi siempre a su aniki.

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Deidara estaba impaciente, no solo lo habían enviado cerca de Suna y lejos de Itachi si no que su compañía parecía esperar demasiado para entrar en acción y eso ponía de mal humor al rubio.

–¿Y que esperamos, una invitación hm? Los demás ya están peleando… –La mano del Comandante General hizo una seña y los ojos azules se iluminaron felices– ¡Por fin!

A Chouji el entusiasmo del rubio le pareció… escalofriante. Guren se masajeó las sienes y codeó a Deidara, este la miró y ella le hizo una seña con los ojos hacia los chicos, y el rubio se encogió de hombros, pero al ver la mirada dura de la mujer claudicó, si no hacía caso seguro que lo acusaba con Itachi y este le diría que era un insensible con los shinobis más jóvenes:

–Hey no te preocupes me tienen a mí hm.

Los de alrededor y Chouji vieron al rubio y sonrieron; estaba un poco loco y era muy arrogante, pero a su manera les había dado ánimos. Los antiguos Kages aparecieron y Deidara casi brincó de gusto, no le importó que Onoki estuviese ahí eso no le arruinó la diversión y cuando Shikamaru, y su grupo se alejaron por recibir otras ordenes, no intentó seguirlos. Deidara quería enfrentar al maestro de Onoki, por lo que usando una de su aves cruzó donde Gaara combatía con su padre y llegó hasta los Tsuchikage.

–¡¿Qué haces aquí?!

–Divirtiéndome. –respondió sarcástico Deidara.

–Tu técnica no parara a Mū.

–No me subestimes viejo.

–¡Mocoso arrogante! –exclamó Onoki.

–Al parecer hay algunos shinobis de Iwagakure que no respetan jerarquías. –opinó Mū.

–Yo ya no pertenezco a Iwagakure hm. Pero eso es irrelevante estoy en esta alianza para crear arte y si tú eres el objetivo no hay problema.

El Nidaime se dispuso a combatir, pues para eso lo habían invocado, pero antes advirtió.

–Onoki aprovecha y trata de hacerte de un buen botín para Iwagakure.

Onoki respondió que no lo haría, en cambio Deidara dijo:

–Eso suena bien, un botín, pero para mí, no para tu aldea polvosa hm.

Se burló el rubio intentando que Mū se descontrolara, sin embargo este era la tranquilidad personificada.

–¡jinton-genkai hakuri no jutsu!

Y uno a uno lanzó sus ataques que Deidara y Onoki lograron esquivar por poco. Gaara estaba cerca del lugar, pero debía terminar un asunto con su padre por lo que dejó que el rubio ex-akatsuki apoyara al Tsuchikage. El de ojos azules se puso serio e hizo su técnica C3 en la que partículas pequeñas de explosivos volaban en el ambiente.

–¡¿Qué pretendes matarnos a nosotros?! ¡Él no respira! –gritó Onoki.

–Claro que no anciano, no respira, pero si se mueve. Usa tu polvo para crear una barrera que nos separe del resto, –Onoki obedeció refunfuñando.– ahora atácalo con todo lo que tengas tendrá que moverse.

–¡Doton kajuugan no jutsu! –gritó Onoki.

El plan inició y Mū se volvió invisible… pero siguió moviéndose y una serie de explosiones les dijeron en donde se encontraba. El gran Garuda emergió, abrazó al Nidaime y… ¡Explotó! Sin embargo se veía que Mū se uniría de nuevo, más el equipo de sellado actuó veloz.

–¡Técnica de sellado!

Onoki vio como su maestro dejó de nuevo este mundo. Onoki se quedó parado y cruzó los brazos detrás de su espalda y sin ver a Deidara mencionó:

–Una gran obra de arte.

El de ojos azules sonrió de lado.

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Gaara enfrentó a su padre y aquel polvo de oro. Gaara era fuerte y mostraba lo que aprendió de Naruto y de… Lee.

–Padre tengo amigos y una pareja, soy Kazekege y todo sin tu ayuda.

–Eso es cierto y soy un tonto por no darme cuenta… Gaara tu madre te amaba y esa defensa que tienes en la arena nunca fue del Shukaku si no de ella. Te amó… aún te ama.

Los ojos verdes se humedecieron y por fin pudo sentir como esa parte que sentía vacía por no haber sido amado de niño se llenó por las palabras de su padre… por la medicina que este le dio.

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Jiraiya observaba las noticias que llegaban al centro de mando, pero contrario a lo que debía no pudo quedarse sin hacer nada.

–Lo siento Tsunade, mi lugar está allá afuera.

El hombre terminó de decir eso y desapareció en una bola de humo sin darle tiempo a la Hokage de detenerlo. El Raikage se cruzó de brazos y comentó:

–Ya había soportado mucho.

–Sí, pero en cuanto Orochimaru sepa esto, se pondrá furioso.

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Jiraiya llegó hasta donde el agua se veía de un blanco extraño, pues eran los enemigos que iban hacia ellos, el joven capitán de ese batallón no se giró a ver al hombre recién llegado, le bastó con sentir la fuerza de su chakra y saber que estaba ahí como apoyo. Darui inició el avance de su compañía y con eso Jiraiya se adentró en el combate también, con algunos de los antiguos shinobis de Konoha como contrincantes, los vivos estaban poniéndose un poco tensos, hasta que Jiraiya se acercó hasta Dan y lo enfrentó:

–Entenderás que no podemos verte como amigo.

–Has lo que tengas que hacer Jiraiya.

–Tsunade es Hokage.

–Esa es una gran noticia.

El sannin de los sapos se dispuso a luchar más algo llamó su atención, en el campo de batalla los hermanos Ginkaku y Kinkaku aparecieron dispuestos a derrotarlos con ayuda de las armas del sabio de los seis caminos. Dos de los soldados de Kumogakure –hermanos para ser exactos– fueron absorbidos por Ginkaku y su vasija, Darui estaba casi en las mismas condiciones cuando Jiraiya lanzó su ataque de aceite y arrebató la vasija, Darui aprovechó esa oportunidad para encerrar a Ginkaku, lo que ocasionó el despertar de Kinkaku.

–¿Debo temerte? Recibí el ataque del verdadero Jinchūriki del zorro, lo tuyo son juegos de niños. –amenazó el de cabello blanco.

El rasengan atravesó la distancia que separaba a Jiraiya del mini Kyūbi y se estampó en el cuerpo de este, el equipo de Asuma terminó el trabajo y lograron encerrar al último hermano. Darui se acercó al mayor:

––¿Por qué no eres capitán?

–Oh no, eso de dar órdenes me da pereza. –dijo Jiraiya– Te dejó voy a otro lugar.

–Espere Jiraiya-sama –Lo detuvo Ino– Siento los pensamientos caóticos de algo acercándose… y es muy grande.

–Bien me quedare, hay que estar atentos. –concluyó el mayor.

No pasó mucho tiempo cuando los que quedaban atrás se reunieron con ellos y de ese modo vieron emerger a la estatua demoniaca del camino exterior. El sannin invocó a Gamakichi y este se presentó de inmediato y entre los dos lograron detener por unos momentos a la estatua para que los otros shinobis le colocaron una barrera de retención.

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Zetsu llegó hasta Obito y este lo miró molestó:

–¡¿Qué haces aquí?!

–Sasuke escapó.

El de mascara miró furioso a su ayudante, pero prefirió no ahondar en ese tema.

–Ya lo matare en el campo de batalla al traidor. Ahora ve a investigar en donde están esas ratas feudales. El mencionado obedeció y salió raudo por debajo de la tierra buscando a los que protegía la Mizukage.– Y manda a otros más por nuestro médico fugitivo, que se adentren a las líneas enemigas.

–Kabuto no sabrá que lo golpeó.

El hombre planta se retiró. No tardó mucho en dar con la casa donde los señores feudales se encontraban la Mizukage y su gente lo detuvo para que no acabara con estos. Y en igualdad de acciones varios de sus perfectos clones se infiltraron en la compañía médica, matando a varios shinobis que confiados creyendo que eran sus amigos no los notaban hasta que era demasiado tarde.

Sakura dio cuanta de uno y dio la voz de alarma. Orochimaru salía de una operación a corazón abierto y escuchó las noticias y se giró hacia Kimimaro.

–¡Vamos, Kabuto está en peligro!

Maestro y alumno corrieron entre las tiendas y llegaron hasta la más alejada donde Haku tenía congelado a un Zabuza que se iba convirtiendo en Zetsu.

–Se atrevió a decir que dejó la pelea para venir a ver como estaban. –informó Kabuto que sostenía a Nozomi.

–Zabuza confía en mí para cuidarme y cuidar a mi hija. –terminó furioso Haku.

Orochimaru sonrió de lado.

–Malditos imbéciles los que creen que por engendrar dejamos de ser shinobis letales.

Kimimaro se encogió de hombros y esperó a que el sannin de las serpientes ordenara que hacer.

–Bien nos vamos, aquí estás seguro Kabuto.

–Haku es un gran ayudante y un excelente guardaespaldas.

–Bien, pues los dejamos, porque tenemos mucho trabajo y ustedes también. ¿Cuantos implantes Kabuto?

–Tres sensei, un corazón y dos riñones. Konoha, Iwagakure y Sunagakure.

–Yo ya perdí la cuenta. –dijo Orochimaru–, pero hay que seguir y probemos que tan fuerte e indispensable es la compañía médica.

–Si sensei.

Orochimaru y Kimimaro regresaron a su puesto en el camino se encontraron a Sakura.

–Sensei han encontrado a uno para analizar su ADN.

–Vamos.

Shizune ya estaba con el ejemplar y el de cabello negro caminó hasta ella.

–Tiene células de Hashirama-sama. –informó la mujer.

–Vaya y dicen que yo fui el primero en experimentar, este tipo me llevaba la delantera.

–¿Madara?

–… Si. –respondió Orochimaru, pues no estaba autorizado para contarles a ellas que Tobi no era Madara– ¿Ya informaron?, ¿qué les dijeron?

–Que hay que poner detectores especiales, pues somos el objetivo. –informó Shizune.

–Por supuesto sin nosotros no hay como curar a los heridos y las bajas serían muchísimas. Necesitamos a un Hyūga.

–Neji es uno excelente, sin embargo no quiere regresar. –dijo Sakura.

–No se lo estoy pidiendo, se lo estoy ordenando, ve por él Kimimaro. –terminó Orochimaru.

Kimimaro salió corriendo y se adentró en el campo de batalla, muchos shinobis se hicieron a un lado y otros estaban por atacarlo, más la bandana de La alianza que traía en el cuello lo distinguió y no tuvo contratiempos. Llegó hasta donde un enorme perro era confundido con Kiba por Neji.

–Vengo por él, ordenes de la compañía médica.

Neji ya no pudo objetar nada a pesar de que Kimimaro lo tuvo que llevar cargando de a caballo.

–Esto es humillante.

–Debes recuperarte, de ti dependerá la defensa de los médicos de La alianza.

Neji se quedó callado y asintió esa era una gran misión, que llevaría con responsabilidad. Pues entre los combatientes ya corría el rumor de los avances de la ciencia médica en Konoha y las curaciones casi milagrosas del equipo de Orochimaru, entre implantes y reposición de chakra estaban haciendo de las bajas una cantidad menor a la que hubiese sido.

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No podía dejar de ignorar ese chakra y sus sentidos se alertaron. Era reconocible, pues él mismo lo tenía en su interior, y por eso le era totalmente extraño que los sintiera en otro lado, sin embargo no podía engañar a Bee para salir de ese lugar… ¿o sí?

–Tengo que ir al baño.

–La última puerta a la izquierda.

Salió con la venia del jinchūriki de Hachibi y eso le dio confianza, trataron de detenerlo pero no hubo éxito hasta que… Iruka llegó.

–Lo sabías la guerra ha iniciado.

–¡Iruka! –regañaron los otros shinobis.

–Naruto no es tonto. Ya lo sabía. Ve, Itachi está ahí y Sasuke no tardara, estamos muy orgullosos de ti.

El rubio saltó y se alejó en dirección a donde sus amigos peleaban por él, ahora tenía el permiso y aprobación de sus hermanos y eso era lo importante. Bee se le unió y entre los dos logaron pasar las barreras, claro que no esperaban a quién se encontrarían para detenerlos. Dos Kages eran grandes rivales, si es que ambos los enfrentaban, pero Tsunade no lo hizo y los fugitivos logaron pasar, a pesar de un enfurruñado Raikage.

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Hanzoū, vio a Kankuro y su equipo. Karin venía con ellos, pues era su médico designado y entendió la explicación de la anciana Chiyo. La pelirroja se acercó al de maquillaje y preguntó:

–¿Los enfrentaremos? Tenemos varios heridos y Zabuza-san ya no está con nosotros.

–Debemos hacerlo, no hay alternativa.

Pero eso no fue necesario, pues Fuu llegó a combatir en contra de Hanzoū y su salamandra venenosa. Con esa distracción el equipo de emboscadas siguió, solo que Karin se separó de estos llevándose –con ayuda de otro shinobi– a los heridos con ella de regresó a las tiendas médicas.

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Itachi escuchó las noticias los Zetsu se estaban infiltrando en sus filas. El Uchiha agregó algo más.

–No he visto a Nagato. Él está vivo y con el enemigo. No lo han utilizado, pero creo que es una de sus cartas fuertes y además sabrá más del plan de Ojo de luna.

–Búscale Itachi. –Ordenó Shikako– Tal vez debas luchar con él o convencerlo.

–Lo sospechó.

El de coleta se adentró al territorio de acción buscó el chakra del pelirrojo, debía informarle lo que había intentado Tobi al acercarse a las tiendas de médicos. Con un poco de suerte eso haría decidirse a Nagato de dejar a Tobi.

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Sasuke iba a la par de Yahiko y estarían pronto en donde la guerra estaba en pleno auge, todos ellos tenían mucho y muy preciado corriendo peligro en ese lugar y por eso ni el cansancio los detenía en su marcha.

«Espérame dobe, pronto estaré a tu lado y le daremos su merecido a ese loco.»

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Nagato caminaba con lentitud dejando que Konan se adelantara, por eso fue que esta vio primero al Uchiha.

–Itachi.

–Konan, ¿vienes con Nagato?

–Si viene detrás, se nos han ordenado que detengamos a los jinchūrikis. Al parecer ellos ya están por aquí.

–Ese hermano mío es muy impaciente.

–¿Tu hermano?

–Adoptivo.

–Por eso fue que nos traicionaste.

–En realidad nunca estuve del todo con ustedes, fue una misión.

–Eso ya pasó, creo… ¿O prefieres luchar contra nosotros?

–Oh no, de hecho he venido a ver a Nagato, tengo un mensaje para él.

Eso terminaba de decir, cuando la cabellera roja apareció cerca de ahí. Nagato vio a Itachi y se apresuró:

–Uchiha ¿tú fuiste quien se llevó a Kabuto?

–Sí, Deidara y yo. Sasuke me informó que ellos son importantes para ti.

-Lo más importante en mi vida.

–Madara aún quiere recuperarlos, ha mandado varios de esos clones perfectos a donde nuestros médicos trabajan, Kabuto está ahí.

–¿Madara consiguió su objetivo? –preguntó el del rinnegan.

–No, pero dudo que se detenga.

–No ha cumplido su parte del trato yo no tengo por qué cumplirla, vamos con La alianza. –sentenció el pelirrojo.

–Eso será lo mejor, pero antes debo pedirte un favor. –dijo Itachi.

–¿Qué quieres que hagamos? –preguntó Nagato.

–Naruto debió salir porque ya confía en su fuerza… ayúdame a probarle.

–Vaya, eres muy estricto con tus hermanos.

–Quiero que sobrevivan.

Konan escuchó la conversación, pero optó por no intervenir en ese plan y se despidió de los dos hombres.

–A mí no me necesitan, yo me voy adelantando ¡Ya quiero conocer a mi sobrino o sobrina!

Itachi vio como la mujer realizaba los sellos correspondientes y las alas de papel aparecieron.

–¿No está preocupada por la guerra?

–Lo está, pero dime Uchiha ¿tú qué harías en las horas que a lo mejor son las últimas que vivas?

Itachi no respondió, en cambio sonrió de lado:

–¿Los sientes? ya están aquí.

El pelirrojo sonrió también, al ver aparecer a Naruto y su compañero.

–Te ves diferente. –le dijo al rubio.

–Si es que ya controló el poder del Kyūbi. Gracias por enseñarme lo que es el dolor… –dijo el rubio y luego miró al de coleta– Aniki...

–Naruto. –respondió Itachi.

–¿Tu hermano es un Uchiha? –preguntó curioso Bee.

–Lo es… lo son… siento no haberte dicho, pero Sasuke también es mi hermano.

Bee se cruzó de brazos.

–Es inevitable, pero no muy fiable.

Nagato miró divertido al dúo que ya discutía por las malas rimas del mayor.

–Si necesitan un poco de realidad, Itachi.

–… ¡Katon Goukakyū no jutsu! –atacó el del Sharingan.

–¡¿Por qué nos atacas aniki?!

–Sabes por qué, quiero ver si es cierto que ya eres más fuerte.

–No es justo.

Se quejó el rubio, pero siguió el juego de Itachi y animó a Bee a seguirlo también. El del rinnegan se asombró al ver que Itachi no se contenía al darle lecciones a su otouto así que… quiso ayudar un poco, pues Itachi estaba luchando con Taijutsu contra los dos jinchūrikis.

–¡¿Y Sasuke donde está aniki?!

–Ya viene en camino.

–¡Ese teme se cree que aquí estamos jugando ttebayo!, ¡debe apresurarse!

–Lo hace Naruto.

El rubio hizo un mohín sin dejar de moverse para golpear a su hermano, pero un golpe de este le alcanzó a dar en la cabeza rubia y se quejó amargamente.

–¡Me pegaste! ¡Me duele, me duele mucho!

Itachi se quedó estático sin saber si correr a ver la herida del rubio o seguir con su plan, su lado protector luchaba con el de sensei y al ver esto Nagato y Bee prácticamente sudaron por pena ajena, se miraron y sin intercambiar palabra intercambiaron parejas.

–Vamos Naruto pon atención. –llamó el pelirrojo al rubio.

Nagato invocó dos enorme bestias y se dispuso a atacar al rubio que dejó su pantomima y se puso serio a combatir. Bee en cambio desenfundó Semehada y esperó a Itachi, el fuego de este era un rival muy fuerte y el moreno estaba pasando apuros, hasta que logró atrapar al Uchiha con un tentáculo… o eso creyó, al escuchar el regaño de este:

–¡No me mires directamente a los ojos! ¡¿Acaso no luchaste con Sasuke?!

El Hachibi dentro de Bee le gritó a este.

–Deja de distraerte, ellos te están ayudando ¡Imagina que fuera un combate real!

–Es peor que mi hermano y eso es pasarse de antemano.

Itachi negó. Nagato en cambio tuvo que gritarle a Naruto.

–Para de golpearlos –a los perros– solo se multiplicaran, tienes que atacar al que los invocó o sea a mí.

–¡Y por qué no lo dijiste antes!

Nagato se quedó con la boca abierta ante tanta desfachatez de Naruto y le gritó a Itachi.

–¡¿Cómo jodidos educaste a este mocoso?!

–¡Oye este es igual y no lo conocí hasta hoy! –Se defendió Itachi.– ¡Ya te veré con el tuyo!

Los mayores se veían retándose mientras los jinchūrikis observaban. Al notarlo, Nagato se paró y carraspeó.

–Tu hermano es fuerte y aún falta otro. Si ellos no pueden solos para eso estamos aquí.

–Cierto. Naruto…

–Lo sé aniki déjamelo a mí.

–Deja que termine, no lo quieras hacer todo tú solo, acepta y reconoce a los que te rodean y apóyate en tus amigos, no te vuelvas arrogante o te convertirás en alguien como Madara. –El rubio se sonrojó y asintió– Tengo que ir a otro lugar. –termino Itachi.

–¿Con el titiritero? –preguntó Nagato.

–Si.

–Otro clon, con células de Orochimaru y Kabuto –informó el pelirrojo.

–¿Lo viste?

–Escuché de él. Yo me adelantó si me necesitas estaré en…

–Si se con quién. –terminó Itachi sospechando que Nagato iría con Kabuto.

–No, aún no puedo ir con ellos, hasta que termine lo que yo inicie. –respondió el antiguo líder.

–No te culpes Madara lo hubiese hecho contigo o sin ti. –agregó serio el rubio de marquitas.

–Gracias.

Agradeció el del rinnegan.

Killer Bee cuida a Naruto. –pidió Itachi.

–¡Lo hare!

Y los jinchūrikis vieron partir a los dos mayores lejos de ahí. Cuando Naruto perdió de vista a su hermano, sonrió.

–¡Vamos Bee es nuestro turno ttebayo!

Naruto usó varios clones para que estos se dirigieran a diferentes puntos de las batallas y ayudaran a reconocer a los impostores y en lo que pudiesen echar una mano.

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Nagato corrió buscando como ayudar a La alianza y fue así como llegó hasta donde el chakra de Naruto se sentía enfrentando al Raikage: el tercero.

El pelirrojo notó la fuerza de aquel hombre y le pareció un buen rival para empezar. Se acercó al clon de Naruto y le dijo:

–Déjame ayudarte.

–Es un experto del rayo y su cuerpo es como un escudo impenetrable.

El pelirrojo escuchó y se dispuso a combatir. Absorbió la técnica de rayo del tercero, lo retuvo para a continuación abrir La puerta del infierno si ese cuerpo aún conservaba el alma, él se la quitaría y si no… no perdía nada, el Raikage se removió y logró escapar dejando una parte atrás… parte de su antebrazo. Nagato lanzó uno de los brazos de la armadura mecánica y lo detuvo de un pie, era sumamente fuerte y no contaba con la fuerza necesaria para retenerlo, fue de ese modo que se le ocurrió hacer lo siguiente; utilizando sus invocaciones uno de los perros abrazó al Raikage y lo detuvo lo suficiente, El Shinra Tensei dio inició y el movimiento de rocas arena y todo a su alrededor se empezó a convertir en un remolino destructor. El clon de Naruto alejó a todos los shinobis aliados para que no salieran lastimados en lo que él pedía información del Raikage. El antiguo líder de Akatsuki jaló –sacándolo de debajo de los escombros– el cuerpo magullado del tercero, sin embargo este aún conservaba fuerza. El clon del rubio aprovechó la oportunidad y lanzó uno de sus rasengan a la cicatriz del tercero y con eso finalmente lo sellaron. El clon del rubio se rascó la nuca.

–Era su punto débil, siento haberte robado el último golpe.

–No hay problema aquí no se trata de gloria, si no de ganar. –concluyó Nagato.

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Neji se quedó quieto viendo a ese par trabajar en su recuperación. Kabuto le ofreció unas píldoras y el castaño las miró dudoso.

–Son para que recuperes tu chakra y tus heridas cierren más rápido.

Neji abrió los ojos impresionado, aceptó las píldoras y se las tragó de inmediato. Haku terminó de vendarle el brazo y le dio un vaso con agua.

–Sentimos ser tan apresurados, pero te necesitamos cuidando la entrada del campamento.

–Lo entiendo Haku-san. Gracias a los dos.

El Hyūga cubrió de inmediato su puesto en la entrada, ya estando ahí notó que su fuerza regresaba poco a poco. Tuvo que colocarse entre los dos enormes guardianes y gracias a su destreza lograron detener a varios impostores que terminaron como bolsas de papas en el laboratorio. Una pareja llegó, mas Neji ya los estaba revisando exhaustivamente, cuando el puño de uno de los clones del rubio destrozó a los dos demostrando que no eran shinobis heridos.

-¿Todo bien por aquí?

–Si Naruto. –respondió el castaño.

–Es bueno saber que estás aquí como guardia; no hay de qué preocuparse entonces.

–Te ves diferente.

–Oh, es que ya controló el chakra del Kyūbi. –respondió orgulloso Naruto.

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Deidara se preguntó que pretendía Guren haciendo todas esas estatuas, pero al acercarse a estas notó que de hecho eran enemigos encerrados en el shotōn, la mujer de cabello violeta solo le lanzó una mirada fugaz y siguió deteniendo a los que se querían acercar a donde el Mizukage combatía con Gaara y el Tsuchikage. El de ojos azules siguió su camino para llegar hasta donde el clon de arena de Onoki era destrozado por el Mizukage que se veía muy cooperador para que lo sellaran. El rubio se quedó detrás de los Kages antes de que Gaara lo llamara, Deidara se acercó al menor:

–Quiero que pongas minas en todo el lugar hasta en las rocas, ese clon de agua y aceite también puede explotar ¿no?

–¡Todo puede explotar si se sabe cómo hacerlo hm!

–¿Qué esperas?

Deidara no tuvo que recibir doble vez la orden cuando corrió por todo el lugar con una cortina de arena protegiéndolo y colocó todo lo que le pidió Gaara. El clon de agua se movía rápido, pero no lo suficiente para esquivar todos los explosivos y en un momento que uno de ellos lo hizo rodar Gaara lo atacó con su arena combinada con polvo de oro y lo demás fue historia, el Mizukage estuvo feliz de que pudiesen ganarle y que lo sellaron por completo.

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Orochimaru tuvo de frente a la mujer y se contuvo para no golpearla, después de todo ella no parecía querer atacar a nadie y sus palabras lo confirmaron.

–Dejamos a Madara. Tus guardias me permitieron pasar.

–…

–Vengo a ver a Kabuto.

–… No lo creo. –negó el sannin.

–Oye, solo quiero ver que tan gordo está. –dijo Konan.

–Ah ya, bueno tienes que darme una prueba de confianza.

–¿Qué quieres?

–¿Qué tan buena eres en los jutsus médicos?

–Mantuve a los Caminos del dolor funcionando.

–Bien, quiero que te pongas a las órdenes de Shizune.

–Está bien, pero antes déjame verlo.

Orochimaru no quería ceder hasta que Sakura que veía todo se acercó:

–Yo la vigilare sensei.

El sannin asintió confiaba en la fuerza de la alumna de Tsunade. Konan siguió a la chica que se fue internando entre las tiendas de campaña hasta llegar al final de estas, ahí entró y esperó.

–Kabuto-san tiene una visita.

El de anteojos giró a ver y Konan se apresuró a entrar.

-¡Demonios no estás muy gordo! Perdí la apuesta.

–… –El de anteojos se quedó sin decir palabra.

–Nagato me dijo que no estarías con una tripa muy grande y yo le dije que sí y pues… apostamos ahora me toca ser su niñera cuando lo necesiten.

–¡¿Nagato?! –exclamó asombrado Kabuto.

–Sé que fue un reverendo imbécil, pero hoy está luchando en esta guerra por un futuro para ti y para el niño o niña que viene… La sangre de nuestras manos no se lava ni se olvida, ¿pero que shinobi no ha matado alguna vez? Nagato no es el primero ni será el último en no saber cómo lidiar con algo tan puro como una nueva vida, se puede entender teniendo la vida que tuvimos, te ama y a ese también. –terminó la chica señalando el vientre abultado de Kabuto.

–Entonces ¿él está… peleando de nuestro lado?

–Si. Llegamos con Madara, pero porque él amenazó con venir por ti si no nos uníamos, pero nos enteramos que no respetó el acuerdo y aquí nos tienes.

-¡¿Está aquí?! –No pudo dejar de sonar anhelante Kabuto.

-No, él sigue en el campo de batalla, y no creo que lo veas hasta que esto termine o…

El de anteojos asintió entendiendo el porqué de esa actitud del pelirrojo. Konan sonrió y sin poder evitarlo tocó el vientre de Kabuto. Acarició un poco, luego quitó su mano y se retiró.

–Pronto todos estaremos juntos de nuevo. Nagato me lo prometió y dijo que tú podrías… ¿si quieres ayudarnos? –dijo algo cohibida la mujer– Yahiko regresará, pero necesitará que su cuerpo se regenere. (1)

–Lo amas. –afirmó Kabuto.

La mujer se sonrojó.

–Debo ir con una médico llamada Shizune, pero estaré por aquí si me necesitas.

Kabuto se despidió y vio partir Konan acompañada de Sakura.

–¿Quién es ella? –preguntó Haku?

–Es como la hermana del padre de mi hijo. Todos tenemos historias oscuras de nuestro pasado que nos hacen tomar caminos errados ¿verdad?

–Y que lo digas. Lo importante es saber retomar nuestro camino –agregó Haku.

Terminaron de hablar y los dos retomaron su trabajo.

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Sasuke vio las explosiones y escuchó los gritos de guerra, ya estaba ahí pronto vería a su dobe.

*Ya todos sabemos quién es en esta parte, por lo que de ahora en adelante así lo dejare.

(1) ¡Feliz cumpleaños Zanzamaru!

Muchísimas gracias a:

Magnum92 -te lo debía-, Alba marina, narusempai, harunablakrose , kennich, Zanzamaru, pitiizz cullen de Black, Moon-9215, MiyukiShirahimeUzumaki y alessa.