Capítulo XLI
Los gritos de regocijo llenaron el lugar, no importaba la aldea o el clan; uno y otros shinobis se abrazaban y felicitaban porque esa pesadilla había terminado. Nagato miró alrededor y sonrió junto con los demás.
–Oye Yahiko ya es hora de regresar ¿no crees?
–Si.
–No es como si necesitaran de nosotros, no por el momento.
El pelirrojo y el de cabello naranja ya estaban iniciando su camino de regreso, cuando una voz los detuvo.
–¡Oigan! –Los dos voltearon– No van a saludar a su sensei.
Nagato se sonrojó y Yahiko sonrió.
–Sensei…
–Crecieron…
–¡Ay por favor Jiraiya! Nagato ya hasta es padre. –se burló Orochimaru.
–Déjame disfrutar del reencuentro con mis alumnos.
Dramatizó Jiraiya. El sannin de las serpientes se encogió de hombros y se fue a atender a los heridos, entre más rápido revisara y curara a los shinobis, más rápido vería a su bebé.
Yahiko se acercó a Jiraiya y le tendió la mano.
–Aún no estoy del todo aquí, pero… sé que me alegra mucho verlo.
Nagato algo cohibido también se acercó.
–No es lo que decía tu libro, pero lo intente.
–Nagato lo importantes es que cambiaste a tiempo –aseguró Jiraiya y luego preguntó curioso– ¿Qué fue?
–Varón. Una miniatura, pero para mí es hermoso. Íbamos de regreso al campamento médico, si no hay problema.
–No lo creo, pero seguro que los Kages se reunirán más tarde para ponerse de acuerdo en lo que van a hacer el acuerdo al que llegaran.
–Lo Bijūs están encerrados.
–Sí, pero eso solo es provisional. Aunque eso no es importante tú tienes el rinnegan.
El pelirrojo sonrió.
–Solo quiero regresar a Amegakure y vivir en paz… con mi familia.
–Nagato… el ninja audaz.
–Yûdai será un mejor shinobi. –aseguró Nagato.
–Eso si no escoge la medicina.
El de rinnegan solo se encogió los hombros.
–Si lo hace, lo apoyare.
–Espero que tengamos tiempo de convivir un poco antes de que se vayan.
–Creo que si… Yahiko necesita regresar y yo lo ayudaré, pero necesito estar al cien por ciento, además necesitará que su cuerpo este en óptimas condiciones, Kabuto prometió ayudar.
–Oh, por eso no te preocupes, con lo curioso que es mi esposo seguro que también se inmiscuirá en ese tratamiento.
Los dos más jóvenes dejaron a sus sensei y emprendieron el regreso al campamento.
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Kakashi sostenía aún el cuerpo de su amigo, cuando Iruka se acercó y colocó su mano sobre el hombro del mayor.
–Al final fue el que tú conociste.
–Sí y por eso lo extrañare.
Itachi llegó hasta la pareja de senseis.
–Un Uchiha hasta el final.
–Sí, arrogante como para terminar con lo que el mismo inició. –mencionó Kakashi.
–Dirás, orgulloso de su fuerza. –arremetió el de ojeras.
Iruka se cruzó de brazos y negó.
–Ya fuera de peligro vuelven a sus peleas infantiles.
–¡Él empezó!
Se defendieron los dos. Un grito alertó a Itachi y dejó a los mayores. Corrió hasta…
–¡Estoy cansado hm! –se quejó Deidara dramáticamente y se dejó caer.
Chouji al verlo corrió a sostenerlo; le había tomado aprecio al rubio loco y explosivo.
–¿Deidara-sempai se encuentra bien?
El rubio abrió un ojo y se levantó.
-Sí, gracias… –contestó Deidara viendo que el menor estaba preocupado.
–Chouji. –aclaró el Akimichi .
–Por cierto, pude ver que perdiste el miedo hm. Eres muy fuerte. –alabó el rubio recordando por fin al Akimichi
No se supo en que momento llegó, pero de pronto… Itachi carraspeó y los dos que conversaban lo vieron. Choza llegó corriendo como alma que lleva el diablo y se llevó a su hijo evitando un destino funesto para este. Itachi levantó al rubio de coleta que todavía se despedía de los veloces Akimichi.
–Quédate aquí debo hablar con los Kages. Estás cansado por que llevas un Bijū, descansa un poco.
El de ojos azules se encogió de hombros, primero lo ignoraba y luego estaba muy amable con él.
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Naruto se rascó la nuca y puso los brazos en jarras mirando el panorama, por fin eso había terminado y sus amigos estaban a salvo, con sus dolorosas excepciones, los novatos estaban casi completos. Sasuke llegó hasta este y lo tomó del cuello acercándolo.
–Lo hiciste dobe.
–Lo hicimos teme. Aunque sospecho de tu tardanzas.
–¡¿Qué?!
–¡¿Sí que tanto hacías?! ¡Yo aquí partiéndome el culo por la paz y tú…!
–¡¿Quién te partió el culo!? ¡Lo mataré!
–No seas tarado, me refiero que estaba peleando –susurró el rubio avergonzado, pero luego de nuevo miró feo al moreno–… ¿Seguro que no andabas con Karin?
–Karin estaba con Tsunade y antes de que preguntes Sakura estaba contigo.
–Cierto, cierto, bueno no me puedes culpar hay tantas zorras sueltas por ahí.
–El único zorrito que amó eres tú.
–Sasuke estoy que me caigo de cansancio.
–Y no es para menos. –El moreno se hincó y puso las manos entrelazadas.– Vamos te llevo al campamento.
–¡Y me importa un cuerno si no se ve digno ttebayo! pero acepto tu ofrecimiento.
Caminaron entre las rocas y se encontraron con Gaara que iba en su búsqueda.
–Naruto… Uchiha, es extraño verlos sin que estén discutiendo.
–¿Hablas? –contratacó, Sasuke pues no le había gustado la forma de dirigirse a él, del Kazekage.
–Lo mismo digo. –terminó Gaara.
Naruto rodó los ojos y se recargó en el hombro de Sasuke.
–Gaara si buscas a Lee está allá atrás con… tu suegro.
Las mejillas de Gaara compitieron con el color de su cabello ante lo dicho por el jinchūriki, pero se repuso y agitando la mano y siguió su camino.
–Lee tiene gustos extraños.
–Sí, Sasuke es lo mismo que dicen de mí.
Sasuke chasqueó la lengua y siguió caminando.
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Orochimaru atendía a un shinobi con un corte bastante feo cerca del estómago.
–Suturare. –Expuso el Sannin y miró a los dos amigos de este– Sosténganlo, pues no tengo anestesia.
El de cabello negro inició la operación y al concluir el shinobi estaba inconsciente.
–Fue mejor de ese modo, ahora llévenlo, soportara el viaje, lo quiero ver en el hospital, aún puedo hacer algo por ese riñón que perdió.
–Pero somos de Kumogakure.
–El Raikage no se opondrá a que este hombre se quede otro tiempo en Konoha.
Concluyó Orochimaru y se alejó de los tres shinobis de Kumogakure. Exhaló aire y mordiendo su dedo invocó a Sashi, una serpiente mensajera.
–Ve a Myuboku y avisa que los niños ya pueden regresar.
–Si Orochimaru-san.
Buscó con la vista a Jiraiya y lo vio en la reunión improvisada –de los Kages junto con Itachi Uchiha.
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–Es temporal, sin embargo para que no hubiese conflictos todas sus aldeas tiene uno. –expuso Itachi.
–Konoha tiene más. –dijo el Tsuchikage.
–Hashirama-sama era de Konoha –manifestó el Uchiha– Y el Sharingan está en Konoha.
–No queremos otro intento de dominación mundial. –agregó el Raikage.
–Apenas ha concluido esto y ya estamos en desacuerdo, no creen que es demasiado pronto para oponerse; como lo ha dicho Itachi es solo temporal, tampoco deseamos que los nuestros tengan a un Bijū encerrado en sus cuerpos y como bien dice el Raikage son más que debemos de controlar y el Sharingan es la mejor manera de hacerlo.
Gaara iba llegando, pero escuchó desde la parte de «tenemos más»
–Lee… –aseguró molesto.
–Es fuerte y lo demostró al sostener al Sambi. –explicó Itachi.
–¿Por qué él? –volvió a preguntar Gaara.
–Por que confío en su fuerza de voluntad –afirmó Itachi.– Kankuro tiene al Shukaku, pues tiene experiencia en controlarlo.
Gaara ya no dijo nada y fue la Mizukage la que reinició la conversación.
–Chojuro es fuerte y sabrá retenerlo hasta que lo dejemos libre en nuestro territorio a… Son Gokū. –afirmó la Mizukage que estaba de acuerdo con la solución.
–¿Y cuándo sean soltado no morirán sus contenedores? –preguntó Gaara.
–No. Minato-san usó un sello que solamente tendría al demonio atado por unos días dentro de su jinchūriki.
–Me suena peligroso –siguió el Tsuchikage.
–Si lo fuera ¿creen que arriesgaría a mi pareja que tiene al Kokuō dentro de él?
–Todos opinan y se oponen, pero no vi que ninguno de nosotros fuese tan ágil de mente como para pensar en esta solución y no solo eso, si no que de antemano ya tuviese en mira a los candidatos.
–No lo niego. Itachi Uchiha veo que los rumores no son falsos, tu inteligencia compite con la de un Kage. –Por fin aceptó el Tsuchikage– Además esto ya es algo que tendrá que ver mi hijo, pues yo me retiró para dejarle el lugar a él.
–Vaya y yo que pensé que sería la única –murmuró Tsunade– Me debatía entre dos candidatos, pero lo he decidido a pesar de que sé perfectamente que él declinara en unos años, en favor de su mimado hermano menor. Itachi te propondré como Hokage, ya es de un tener un Uchiha en ese puesto.
Itachi miró a la rubia sin sorprenderse. Aceptó tenía que construir una aldea funcional para cuando Naruto fuera Hokage, no tuviese muchos problemas
–Lo imagine –agregó el Raikage.
–Como tenía que ser –indicó muy contento Jiraiya. Pero después recordó– Creo que olvidaste a alguien. Amegakure luchó a nuestro lado. –Opinó Jiraiya.
–No lo hice, Nagato tiene el rinnegan y con eso es más que suficiente para igualar la fuerza de un Bijū. –aseguró el Uchiha.
Todos los Kages asintieron. La reunión se disolvió y los Kages se dispusieron a juntar a sus tropas para regresar al campamento.
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Una bola de humo apareció y de ahí salió disparado un niño que corrió a los brazos de su padre, que ya lo esperaba.
–¡Papá!
Fukasaku caminó con paso más lento ayudado por Yūkimaru que era un poco más tranquilo que el hiperactivo de Kaminari.
–Ahí tienes a tu mocoso, mira que trató de escapar varias veces.
El niño de cabello negro se avergonzó y Orochimaru se inclinó para verlo de frente.
–¿Eso hiciste?
–Lo siento papá.
–Está bien, pero te dijimos que obedecieras a Fukasaku-sama –Orochimaru miró al anciano sapo– Gracias por cuidarlos.
–De nada ¿Y dónde está Jiraiya-chan?
–Está…
–¡Kaminari!
–Ya está aquí. –terminó el sannin de las serpientes mirando como Jiraiya alzaba en brazos a su hijo y daba vueltas con este. Un poco más discreta, pero igual de emocionada, Guren llegó hasta Yūkimaru que al verla la abrazó.
–¡Guren–san!
Fukasaku se recargó en su bastón mirando ese reencuentro junto a Orochimaru.
–¿Esa es su recompensa?
–No es lo mismo para ti cuando ves a Gamabunta feliz.* –comparó Orochimaru.
–Entiendo.
El sannin se acercó a su familia y llamó a su hijo.
–Kaminari ayúdame, invocaremos a varias serpientes, para que lleven a los heridos.
–Si papá.
El niño le pidió a su padre que lo bajara y fue hasta su papá, mordió su dedito al mismo tiempo que este y ambos invocaron varias serpientes de buen tamaño que formaron, llamando a los médicos que se encontraban en el lugar para que ayudaran a subir a sus heridos. De ese modo los que pudieron caminar por su propio pie iniciaron el camino de regreso y los que no iban en las serpientes que se movían veloces, pero cuidadosas.
Tsunade observaba el lugar en donde había estado el árbol que Madara y Hashirama habían sellado y se giró.
–Adiós abuelo… adiós Uchiha legendario.
Los combatientes ayudándose entre sí iniciaron su camino y entre ellos unos sonrientes Kaminari y Yūkimaru saltaban de serpiente en serpiente tratando de llegar hasta la cabeza de la fila. Vieron a Naruto y Sasuke que iban caminando y bajaron de sus transportes para saludarlos.
–¡Naruto-nii, Sasuke-nii!
–¡¿Qué pasa mocositos?! –respondió Naruto desde la espalda de Sasuke.
–¡Ganaste!
El rubio sonrió socarrón.
–¡Claro ttebayo! ¡¿Acaso lo dudaron?!
Los dos menores si miraron entre sí y luego sonrieron y se pusieron a cada lado de Sasuke.
–Ni por un momento –contestó Yūkimaru.
–Pues… Sasuke-nii te ayudó, no podías perder.
Kaminari miró al moreno sonriendo y este le hizo un guiño.
–¡Oye! –El niño pelinegro corrió– ¡Te aprovechas de que estoy muy cansado para correr tras de ti!
Yūkimaru negó y llamó al niño menor.
–Kaminari, regresemos debemos ver que tus amigos no se desvíen del camino.
–¡Voy! –respondió el aludido.
Naruto los vio pasar y volvió a recargarse en el hombro de Sasuke.
–Están felices.
–Sí y por el esfuerzo de todos.
–Sasuke te quiero.
–Y yo te amo dobe.
Naruto giró el rostro del moreno y besó sus labios.
–Por esto soy capaz de luchar contra todo y contra todos.
Sasuke apretó el cuerpo de su rubio y sonrió de lado. Ahora a regresar a casa y a continuar con su vida.
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Nagato llegó hasta la tienda y abrió sin avisar, Kabuto lo vio y soltó el aire que estaba reteniendo. El pelirrojo llegó hasta la cama y saludo.
–Hola… de nuevo.
–Hola.
–¿Duerme?
–No, mira está despierto.
–Ven aquí Yûdai.
El pequeño recién nacido bostezó perezosamente y se acomodó en los brazos de su padre para dormitar.
–Kabuto…
-¿Si?
–No me quiero separar de ustedes, pero mi lugar está en Amegakure.
–Entiendo, no puedo viajar por el momento.
–Nos quedaremos hasta que todos los acuerdos se firmen y después ¿Quieres…?
–Sí. Solo quiero pedirte que visitemos a mis hermanos y a mi madre.
–No sabía que tenías.
–Viví en un orfanato, pero los considero mi familia.
–Bien lo haremos. Ahora duerme yo cuidaré de este precioso bebé.
Dijo el del rinnegan y acarició con la nariz la cabecita del niño.
Fuera de la tienda Yahiko y Konan caminaban por el lugar disfrutando de su compañía.
–¿Orochimaru ya viene?
–No tardara, se quedó a atender a los herido graves.
La chica sonrió pensando que en futuro tranquilo se veía muy posible.
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Gaara acomodó a Lee en la nube de arena y se recostó a su lado, de ese modo regresaron al campamento. El pelirrojo abrazó a su pareja y este sonrió acariciando el cabello rojo.
–No te preocupes estoy bien, no me duele nada solo es un poco de cansancio y eso pasara, además solo es por poco tiempo.
–No sé, ese Uchiha…
–Itachi me conoce desde niño y me enorgullece que confiara en mí para esta tarea.
–… Aun así me hubiese gustado opinar.
El de cabello negro negó y se acomodó para dormir. Gaara se levantó y besó la frente de Lee.
–Duerme, yo velare tus sueños.
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Deidara cabeceaba sentado en la serpiente donde viajaban Orochimaru, Jiraiya e Itachi, este último jaló al rubio y lo acomodó en su regazo. El sannin de los sapos vio esta acción y comentó:
–Es posible que todos los nuevo jinchūrikis estén sumamente agotados.
–Sí, y eso durara los días que tardemos en dejar libres a los Bijū.
–No será mucho tiempo y deberíamos asegurarnos de que las otras aldeas lo hagan, o tendremos de nuevo problemas si se quedan con algún jinchūriki. –afirmó Orochimaru.
–Después de Naruto y Bee no debe de haber más. –concluyó Jiraiya.
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La llegada al campamento medico fue rápida y ahí todos se dispusieron a descansar un par de días.
El grupo de los sannin, se reunió en la tienda cerca de la de Kabuto para hacer la respectiva bienvenida al recién nacido Yûdai. Kaminari lo miraba curioso.
–¿Es tuyo Kabuto-san?
–Sí y de él. –señaló a Nagato.
–¡¿Oh?!... ¿Ya eres bueno?
Orochimaru llamó la atención de su hijo.
–Kaminari que pregunta es esa.
–No recuerdas que él nos encerró.
–Lo recuerdo, pero ya no…
–Está bien Orochimaru, yo contestare, Kaminari no se si soy bueno o no, pero amo a mi hijo y a Kabuto y no les hare dañó, ni a ustedes tampoco.
–Con eso es suficiente para mí.
Terminó el niño y siguió observando al bebé que abrió sus ojos. Todos los visitantes se acercaron y miraron al pequeño que parecía no estar interesado en nada más allá de su siesta.
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Sasuke acomodó la manta sobre el cuerpo de su rubio que dormía estirado en la camilla. Lo dejó dormido y salió en busca de su hermano. Lo encontró caminando en su dirección llevando en brazos a Deidara.
–¿En dónde está Naruto hay más camas?
–Sí, vamos.
Los dos Uchiha regresaron y notaron que las miradas de varios shinobis lo seguían.
–¿Todavía desconfían?
–No lo creo, pero es difícil acercarse y más con esa cara de amargado que tienes, otouto.
–¿No te mordiste la lengua?
–Mi encanto es mayor que el tuyo.
–Cállate ya Itachi.
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El regreso a Konoha fue día y medio más tarde y esa misma noche los Bijū fueron liberados cerca de la aldea. El tres, cinco y dos colas fueron dejados en libertad, no sin que prometieran no hacer destrozos, pero los Bijū lejos de querer estar cerca de los humanos prefirieron desaparecer. Naruto los vio partir y pregunto a Kurama:
–¿Los envidias no?
–Si me fuera me extrañarías –bromeó el zorro.
Ambos, jinchūriki y Bijū sabían que no podían separarse si no hasta la muerte del rubio. Sasuke a lado del rubio pasó su brazo sobre los hombros de este y se recargó en él.
–Están agradecidos.
–Si. ¿Y aniki? Pensé que estaba en la torre.
–No, salió esta mañana a Iwagakure para corroborar que dejaran en libertad al Saiken. Kakashi fue a Kumogakure para presenciar el del Matatabi.
–¿Y quién fue con Gaara?
–Gai, aunque sospecho que también para amenazar un poco al pelirrojo si no cuida de Lee.
–Yo no quiero que Lee se vaya.
–Dobe, ellos se quieren y el mapache no puede estar dejando Suna.
–Promete que los visitaremos.
–Pues… iré a ver a mi amigo Lee.
–Sasuke debes de acostumbrarte a Gaara.
–¿Por qué? si el que va a vivir con él es Rock no yo.
–Olvídalo teme y vámonos por que Deidara está durmiéndose de pie.
Sasuke asintió y dejando a Naruto fue hasta el otro rubio y lo cargó para llevarlo de regreso a su casa. El Uzumaki se quedó revisando que todos los involucrados fueran atendido y llevados a su casa. Neji y Tente llevaron a Lee. Chouji y Asuma a Shikamaru.
Al quedarse solo, siguió viendo al horizonte disfrutando de eso vientos de paz. Ahí lo encontró Iruka que regresaba de acomodar el papeleo para las misiones de acompañamiento a los nobles.
–Naruto ¿Qué haces aquí?
El rubio sonrió y caminó con Iruka de regreso a la residencia Uchiha. Pasaron por la casa de Haku y Zabuza donde este último sostenía a Nozomi que trataba de da alcanzar una flor en el jardín que estaba podando Haku.
La familia saludó a sus vecinos. En la puerta de la residencia Uchiha, Sasuke los esperaba.
–Tengo hambre.
Iruka negó y entró a la casa.
–Eres un maleducado Sasuke. –regañó Naruto.
–¿Por qué?
–En vez de que saludes a Iruka-nii, dices tengo hambre.
–Ese es mi saludo, de esa forma Iruka-nii sabe que lo extrañe.
–Baka, cuando se vaya a vivir con Kakashi-sensei a ver si no lo extrañas de verdad.
–No lo hare.
–¡¿Qué?!
–No lo extrañare porque no se ira con el sensei tardón.
–…
Naruto no respondió estaba cansado, también tenía hambre y no deseaba discutir con ese Uchiha necio, que aún no aceptaba que Iruka ya era un adulto y que vivir con su pareja era normal. Pero que se podía esperar de esos pelinegros posesivos. Si aún recordaba que Itachi quiso utilizar el amaterasu cuando Kakashi sugirió la idea de que Iruka se mudara a su departamento.
La cena estuvo muy animada, pues Deidara ya estaba despierto y muy alerta. Era media noche cuando Itachi llegó. Se fueron a descansar casi todos, pues Itachi estaba parado en el jardín viendo la luna o…
–Kakashi deja de esconderte, veo tu chakra.
–¡Maldito Sharingan! –murmuró fastidiado el copynin.
–Te recuerdo que tú también lo tienes y es el que te ha salvado el culo varias veces.
–…
–Entra –Itachi entró y fue seguido por el de cabello plata– Mira que esperaba que Iruka buscara un mejor prospecto, pero…
–Oye soy un buen shinobi, tengo dinero y…
–Eres un pervertido.
–Te recuerdo que soy mayor que tú y que tengo más experiencia.
–Pero no más inteligencia.
–¿Qué quieres Uchiha?
Sasuke y Naruto salieron por uno de los pasillos y se colocaron a cada lado del Uchiha mayor.
–Queremos que lo trates bien, que seas fiel y que lo hagas feliz.
El de mascara bajó esta y los tres interlocutores vieron eso como una muestra de sinceridad y confianza por parte de Hatake.
–Lo amo, sé que no soy el mejor ejemplo de hombre, pero de verdad Iruka es lo más importante para mí.
–Y para nosotros es nuestro querido hermano mayor, no lo olvides.
Los tres menores se retiraron y Kakashi entendió que le permitían pasar a la habitación de Iruka. Este se estaba cambiando después de tomar un baño y miró a su pareja.
–Lo hiciste, los convenciste.
–Creo…
Iruka lo abrazó y Kakashi correspondió besando al moreno que lo guio hasta la cama ahí se recostaron y entre caricias y sonrisas cómplices se desnudaron. Hatake besó cada milímetro de piel de su delfín y este se abrió para su amante. Cuando Kakashi entró en el de coleta, este sonrió travieso; esa misma tarde Orochimaru le había dado su primera dosis de tratamiento. Umino solo rogaba porque sus hermanos se lo tomaron bien y que su hijo no se quedase sin padre. Sintiendo el vaivén de las embestidas y el constante golpeteó en su próstata Iruka llegó al clímax y poco después Kakashi lo siguió… la suerte diría si esa noche concebirían o no.
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Naruto se levantó, de puntitas caminó hasta la puerta de Sasuke, entró tratando de no hacer ruido, no por Sasuke si no porque su aniki tenía un excelente oído y si lo descubría, ya podía olvidarse de volver a ver a Sasuke sin chaperones de por medio.
–Sasuke…
–Dobe ¿Quieres que encienda la luz?
–¡No! Itachi se daría cuenta.
–Dobe, Deidara ya está muy repuesto ¿crees que aniki esté poniendo atención a algo más que no sea su novio?
–…
El Uchiha menor abrió las cobijas y el rubio se coló en ellas. Ah, pero el rubito no estaba para dormir tranquilito si no que en cuanto tuvo las manos sobre el moreno le arrancó la ropa y lo dejó sin nada.
–¡¿Dobe?!
El rubio se puso un dedo en la boca de este callándolo. El de ojos azules se acomodó y se empezó a desvestir, pero en eso si no pudo contenerse Sasuke y le ayudó. Riéndose los dos se besaron con ternura.
–Sasu…
–…
La voz ronca del rubio casi precipitó el moreno a terminar y necesitó todo su autocontrol para no hacerlo, ensalivó un par de dedos y los fue introduciendo en el rubio que se removió inquieto, pero sin quejarse.
–Apresúrate…
Apuró al moreno, esperaba ansioso que sus cuerpos se unieran, después de todo había sido un largo tiempo el que no se habían visto y sentido. Sasuke entró en su rubio amor e inició un movimiento lento, el rubio subió las piernas en los hombros de su amante y de ese modo lo recibió más profundo. Sasuke se sostuvo de las mantas y se movió con más fuerza y rapidez haciendo que el zorrito gimiera complacido.
–Dobe… no… tan… alto…
Y es que si su hermano escuchaba lo que Naruto y él hacían, los dos terminarían más separados que el sol y la luna. Después de un tiempo los dos alcanzaron el clímax. Sasuke salió con todo cuidado del rubio y este se estiró esperando que el moreno se acomodara y lo abrazara para dormir.
En la habitación de Itachi este miraba en la oscuridad sin dormir. Deidara descansaba sobre pecho.
–Condenados mocosos precoces. Mañana hablaré con ellos.
–¿Es en serio?
–…. No ¿Cómo puedo prohibirles que sean pareja? Han luchado en una guerra, son shinobis y han vivido cosas que muchos adultos solo imaginan.
–Oh ya me habías preocupado Uchiha hm.
Deidara sintió como Itachi se acomodaba mejor para descansar y aprovechó para colar una de sus manos en el pijama del moreno.
–Dei…
–Lo sé, solo déjame consentirte y aprovecha, que de estas ocasiones no habrá muchas hm.
La boca en la mano del rubio lamió la cabeza del pene del moreno y este suspiró disfrutando de los mimos de su pareja. El rubio colocó al moreno de lado y se acercó a él acomodándose a la silueta de Itachi.
–Uchiha del demonio en que momento me hiciste tan dependiente de ti hm.
–En… el mismo… instante en… que yo lo fui… de ti...
Itachi dejó salir el semen y el rubio terminó también restregándose en las nalgas de este.
–Tendremos que darnos un baño hm.
–Oye Deidara me preguntó si aún quieres probar ser el seme por una vez.
–Lo he pensado, para cuando te nombren Hokage –El moreno miró sin entender al rubio– Me pone follarme a un Hokage.
–Rubio pervertido.
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Itachi levantó las maletas y se la entregó al de mascara.
–No pretendes que él se las lleve.
Sasuke caminó por delante esperando a que Naruto dejara de ver con pena a Kakashi.
–Dobe vámonos ya, quiero ver si Kakashi por lo menos limpió la casa. Iruka-nii no puede mudarse a un muladar.
Kakashi suspiró abatido sin atreverse a responder, pues el otro Uchiha no le quitaba los ojos de encima. Iruka salió acompañado de Deidara, ambos llevaban una par de mantas con el emblema Uchiha, regalo de Itachi para su amigo. El copynin inició el camino pensando en que se sentiría un poco incómodo con eso cubriendo la cama que compartiría con su delfín, sin embargo no estaba tan loco para quejarse con esos cuñados que solo estaban viendo que diera un paso en falso para recuperar a su hermano... o eso creía. Itachi lo alcanzó y caminó a su lado.
–Ha vivido con nosotros todo este tiempo, es lógico que nos preocupemos por él y por tu falta de seriedad en las cosas, pero espero… esperamos que entiendas y te des cuenta que es un gran hombre y que ambos hacen buena pareja; él te guiara y tú lo harás reír. Cuídalo se lo merece y la recompensa será maravillosa.
–Gracias… Itachi. Hare mi mejor esfuerzo.
El de coleta asintió, caminaron por el barrio Uchiha hasta llegar a la casa que ocuparían, regalo de los Uchiha. Ahí Haku y Zabuza los esperaban con Hiroshi, Sakura, Lee y Sai, junto con Sasuke y Naruto. El grupo gritó la bienvenida.
El patio de la casa estaba adornado y dentro ya se encontraban Tsunade junto con Orochimaru y Jiraiya que acomodaban la comida. Yūkimaru y Kaminari corrían por el jardín que rodeaba prácticamente el lugar, si bien no era tan grande como la residencia Uchiha, si era bastante amplia. La pareja llevó las maletas a su habitación y se unieron a la fiesta. Orochimaru conversaba con Itachi que preguntaba por Nagato.
–Está en una reunión de Kages, y ustedes ya deberían de estar ahí.
La rubia se hizo la loca y dijo.
–Ya es hora de que Itachi se haga cargo.
El Uchiha resignado fue hasta la salida, separar a Tsunade de sake era una tarea titánica y prefería remplazarla en la reunión que intentarlo. Orochimaru buscó a los niños y al ver que jugaba sin hacer destrozos, regresó a la mesa de la comida.
–¿Y Guren? –preguntó Deidara.
–En el hospital, aquí esta anciana insiste en que debe aprender más jutsus médicos.
–Y debe, con un hijo pequeño se debe estar prevenida. –explicó la rubia.
–Yūkimaru ya tiene nueve. –mencionó Orochimaru.
–¿Y? –El sannin de las serpientes no le llevó la contraria.– Deja de refunfuñar y dime como te fue con Yahiko.
–Que pregunta Tsunade, me quedó perfecto, como si fuese recién nacido.
–Konan no lo querrá recién nacido, si no mayorcito que sepa…
–¡Tsunade-hime! –calló Hiroshi.
Ella se encogió de hombros y Orochimaru siguió explicando.
–Me refiero a que su cuerpo quedó en óptimas condiciones y Nagato usó el Rinne tensei. Debe descansar una semana, pero por lo demás Yahiko ya pertenece de nuevo a lo vivos.
Deidara e Hiroshi escuchaban atentos, esos sannin no lo eran vano y sus acciones los respaldaban.
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Sakura sonrió y agradeció el vaso de jugo que le llevó Naruto.
–¿Hasta cuándo tendremos misiones? ya me aburrí. –mencionó el rubio.
–Pues a menos que quieras atrapar gatos, no hay otra cosa que hacer. –afirmó la chica.
–Me hubiese ido con Bee, me invitó a pasar una temporada con Kumogakure para entrenar.
–¿Te invitó a ti nada más? –preguntó serio Sasuke.
El rubio miró curioso al moreno y aclaró.
–Por supuesto, no es como si hubiese otro jinchūriki, ttebayo.
El chakra de Sasuke se sintió emergiendo. Sakura miró a sus dos amigos y sonrió con algo de tristeza, lo sospechaba, pero ahora lo confirmaba.
–Naruto, seguro que lo hizo porque no había nadie más con ustedes, si no hubiese invitado a otros.
El rubio se rascó la nuca y prosiguió.
–Oh, a lo mejor eso fue Sakura-chan.
Lee sonrió y bebió su jugo la chica había salvado el momento, pero Naruto era de ese modo y ni los años lo cambiarían.
–¿Y ese Bee la tiene grande o pequeña?
Los oyentes cas escupen lo que tomaban ante la pregunta de… Sai.
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Para las doce de la noche lo últimos en despedirse fueron los dos rubio y Sasuke. Naruto abrazó a Iruka.
–Te vos a extrañar.
–Naruto solo estoy a pocas casas de ustedes.
–Pero ya no estarás ahí para darme los buenos días.
–El dobe tiene razón.
Iruka se sorprendió, pues Sasuke casi nunca expresaba sus emociones. Al despedirse de ellos y verlos salir por la puerta principal sintió un nudo en la garganta; los recuerdos desfilaron y pudo ver los primeros pasos de esos dos, sus berrinchas y sonrisas, sus travesuras y sus primeras palabras… Una lágrima resbaló por su mejilla, estaba muy agradecido a Itachi que le permitió ser parte de eso de esa familia que ahora lo apreciaba de esa manera. Kakashi se acercó por detrás y lo abrazó.
–Puedes visitarlos siempre que quieras.
–Si.
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Deidara se acomodó en el sillón.
–¿Lo esperaras? –cuestionó Naruto.
–¡¿Yo?! No, solo estoy esperando a que me de sueño hm.
Los chicos cruzaron una mirada cómplice de entendimiento, al rubio de coleta aún le costaba demostrar que se preocupaba por su pareja.
–Por cierto sean más silenciosos o usen sellos. Itachi lo ha estado escuchando y me ha costado trabajo que no se levante a regañarlos.
Los menores se sonrojaron y solo asintieron y salieron corriendo de ahí. Deidara sonrió socarrón le encantaba poner en apuros a esos dos. Itachi no tardó en llegar y con eso los dos mayores se fueron a dormir.
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Deidara caminaba conversando con Lee que llevaba una maleta en la espalda.
–¿Y no vendrás seguido?
–No lo sé Tsunade-sama me dejó ir con la condición de que sea guardaespaldas de Gaara cada vez que venga a Konoha.
Gaara venía detrás junto con sus hermanos y Naruto que no dejaba de hablar.
–Por cierto Orochimaru me dijo que no exageres con la dosis, que te puso la cantidad exacta y que debías enviarle informes cada semana hasta que el tratamiento diera resultado ¿Qué pediste? ¿Estás enfermo? –preguntó el rubio.
El pelirrojo no dijo nada, pero un leve sonrojo coloreó sus mejillas. Temari observó a su hermano menor sin embargo tampoco tenía idea de que tramaba este.
–No, no estoy enfermo.
–Ah… –El rubio no era de las personas discretas y sin Sasuke para detenerlo, insistió– ¿Y entonces de que es ese tratamiento?... ¿para crecer? No eres muy alto, pero a lo mejor es de familia, no veo por qué medicarte por algo así.
Gaara prefirió que esa explicación fuese la que todo creyeran sería peor su supiesen que a sus diecisiete años ya deseaba ser padre. Temari y Kankuro prefirieron no intervenir, si bien Gaara ya controlaba su genio no apetecían arriesgarse.
Deidara llamó a Naruto.
–Naruto ven aquí.
El rubio corrió hasta el mayor.
–Debemos ver cuál de los dos tomara la delantera hm.
–Yo quiero ir con ellos.
–Bien, entonces hare una ave de arcilla y volare vigilando el camino.
Naruto estuvo de acuerdo y es que ellos dos habían sido elegidos para ser los acompañantes del Kazekage y su comitiva.
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Era la vestimenta formal para dar su primer recorrido por la aldea, la capa era de su medida, pero seguía tratando de acomodarse el sombrero, viendo como Sasuke sonreía burlón.
–No te cabe porque tienes una cabeza muy grande.
–Cállate otouto, es por mi coleta.
Sasuke alzó una ceja escéptico y se encogió de hombros preguntando:
–Lo tomaron bien, creo.
–Si, pero eso de ponerme a Kakashi como consejero, no sé a quien se le ocurrió.
–¿Y seguirás con el plan?
–Si, si me deshago de ellos no habrá nadie que fastidie a Naruto.
–Oye, estás muy seguro que el dobe será tu sucesor.
–¿Y tú no?
–Si, pero si sigue queriendo salir de misiones le aburrirá ser Hokage.
–Por eso otouto, debemos crear una aldea que este totalmente bajo su mando y para eso que el barrio Uchiha se vaya poblando de nuevo es primordial.
–Orochimaru ya escogió el grupo de casas que convertirá en su clínica y donde vivirá con su familia está muy cerca de la de Iruka.
–¿Karin y Suigetsu?
–A la derecha de la nuestra.
–¿Kimimaro y Jugo?
–Detrás de la de Jiraiya y Orochimaru.
–¿Guren no se ha decidido?
–No, está entre la de lado de Haku y la de la entrada.
–No importa seguro que Kaminari se la pasara en esa casa. Y como ya entraran en la academia la de la entrada está más cerca para llegar a esta.
–El barrio se ve muy activo.
–Así debe ser, ya no seremos los parias. Con el prestigio de una eminencia medica más adelante nadie le negara un lugar en el consejo a Orochimaru, luego un maestro de años de experiencia: Iruka y que tal un antiguo Hokage… yo.
–Y así apoyando al Séptimo habrá gente confiable y no vejestorios idiotas.
Itachi terminó de cambiarse y se dispuso a salir con su guardaespaldas provisional: Sasuke, quien preguntó:
–Eso está muy bien, pero ¿porque dejaste que eso dos salieran?
–Son shinobis y si no están en misiones, nuestra casa terminara hecha cenizas o como patio de juegos del Kyūbi.
–Cierto.
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Nagato acomodó a Yûdai en la espalda y esperó a que Kabuto terminara de guardar todos los frascos que Orochimaru le estaba dando. Konan se había adelantado con Yahiko para informar en Amegakure, de su regreso y de las nuevas buenas.
–Esa es la muestra b3. –aseguró Kabuto.
–Lo es, quiero que tú sigas con esa investigación. –ordenó Orochimaru.
–Pero…
–lo harás bien y puede que hasta lo uses en ti.
–Unos nuevos ojos serían de gran ayuda.
Nagato se quedó callado, esos tipos eran genios… algo locos, pero nadie era perfecto. El pequeño bebé se despertó, pero solo bostezó y se quedó observando, era muy tranquilo y rara vez lloraba. Su escaso cabello se veía rojo y sus ojos era de un tono claro indefinido.
–Yûdai… –llamó el del rinnegan.
El bebé hizo una mueca que pareció una sonrisa. Por fin alumno y maestro se despidieron y el Kage de Amegakure pudo salir, se habían hospedado en una de las casas del centro por lo que al llegar a la puerta no les llevó mucho tiempo y ahí ya los esperaba el Rokudaime.
–Espero verte pronto por Amegakure. –invitó Nagato.
–Ya viví mucho tiempo allá. –expuso Itachi.
–De visita baka.
–Lo sé. Solo bromeaba.
–Nunca fuiste muy bueno en eso.
–Mira quién lo dice.
Los dos Kages estrecharon manos y la pequeña familia emprendió su viaje de regreso, pues pensaban pasar a ver a la familia de Kabuto, antes.
–Si me lo preguntan, ninguno de los dos tiene gracia para el buen humor.
–Pero nadie te lo preguntó otouto.
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Iruka salió del consultorio de Hiroshi en el ala especial con un pergamino en su mano y una sonrisa resplandeciente en la boca.
*Puse como hijo de Fukasaku a Gamabunta.
Muchas gracias a:
Luka Malfoy, Alba marina, sam zmethwick, alessa-vulturi, chichi -A mí no me engañas tú lo que quieres es otro fic jajaja -, Moon-9215, kaoryciel94, harunablakrose, tari –Bueno, pero me temo que debe de terminar, pues ya son muchos capítulos jejeje -, tari -Ah caray nop era Sasu/Naru perdón si te di otra idea, pero lo comente en los primeros capítulos-, kane-noona, Youko Uchiha, SweetRuby y NyoRusJap2P.
