Muchísimas gracias a todos aquellos que me siguieron en esta historia que hasta hoy es la más larga que he escrito. Espero que les haya gustado o por lo menos les haya entretenido un poco. Abrazos y sin más, le dejó con el final de Padre.
Capítulo XLII
Iruka llegó a su casa y encontró a Haku llegando a su puerta.
–Haku-kun buenas tardes.
–Buenas tardes Iruka-san, pues venía a pedirle un favor.
–¿Qué pasa?
–Zabuza y yo debemos salir a una misión, juntos –la primera de hecho- y no tenemos con quien dejar a Nozomi.
–¿Quieres que la cuide? –preguntó el sensei esperando que esa fuera la respuesta, pues deseaba recordar lo aprendido acerca de cuidar bebés.
–¡Oh no! No quiero abusar de esa manera, más bien me preguntaba si usted no sabía de una buena niñera.
–Pues ¿Cuándo se van?
–El lunes que viene.
–Mira Haku yo he pedido licencia y para mí no sería una molestia cuidar de tu hija.
–Pero…
–Por favor, Kakashi no ha estado cerca de un bebé nunca en su vida, solo de Sasuke y Naruto y siempre los hacia enfadar tanto que Itachi terminaba persiguiéndolo por toda la aldea y… pues… él necesita irse acostumbrando.
Soltó el profesor con las mejillas un poco rojas. Haku entendió y sonrió.
–¡En hora buena Iruka-sensei! En ese caso Nozomi estará por acá el lunes.
Iruka asintió y se despidió del menor, entrando a su casa para preparar la cena y esperar a cierto consejero del Rokudaime. La noticia como buen shinobi que se preciaba de ser, sería directa y sin dudas.
000
Sasuke caminaba por los tejados, mientras Kakashi e Itachi iban por la acera.
–¿Qué hace allá arriba? –cuestionó el de mascara.
–Déjalo, está enojado porque no lo deje ir con Naruto.
–Oh ya. Llegamos, nos vemos mañana.
–Bien y Kakashi… no llegues tarde.
–Como ordene Hokage.
Itachi negó con la cabeza, la tardanza de Kakashi no terminaría nunca, eso ya era parte natural de este. Kakashi caminó de regreso por la misma calle hasta llegar a su casa y ahí encontró la cena lista, pues el olor delicioso inundaba la cocina y parte de la sala, su delfín se había esmerado pensó el copynin.
–¡Yo!
Saludó y esperó la respuesta. Iruka venía del pasillo que conectaba las habitaciones, arreglando su ropa de casa.
–Bienvenido.
Los dos maestros se sentaron a cenar y entre conversaciones Iruka le comentó:
–Nozomi viene de visita, se quedara con nosotros, un par de días.
–Oh por lo de la misión juntos.
–Si. Y por que necesitas experiencia en cuidar bebé.
Kakashi miró al hombre que cenaba frente a él y preguntó.
–¿Por qué?
–Kakashi…
–… ¡Por kami! –entendió Hatake.
El mayor se levantó y en un acto de total amor, se hincó frente a Iruka y lo abrazó por la cintura.
–Estoy seguro que los Uchiha me querrán matar, pero… lo vale, por kami que lo vale.
Umino correspondió el abrazo y dejó que el copynin asimilara y disfrutara de la noticia.
–Creo que ya era tiempo ¿no crees? Orochimaru dijo que era buena edad.
–Yo soy mayor que tú.
–Kakashi yo soy el que está gestando, no tú.
–Oh cierto, cierto.
Los dos felices hombres se susurraron palabras tiernas hasta que optaron por ir a su habitación… para celebrar. El de coleta fue depositado en la cama y tratado con toda la ternura que Hatake reservaba solo para él.
000
La oficina se sentía más calurosa o era ese par de Sharingan que lo veían con ganas de lanzarlo en el Tsukuyomi antes de hacerlo cenizas con el Amaterasu.
–¿Por que tan pronto? Solo llevan viviendo juntos dos semanas. –preguntó Sasuke cruzado de brazos recargado en el ventanal.
–Bueno…
–¿Hatake… antes de sacarlo de la casa ya…? –siseó el Hokage.
–¡No, juro que no! –se defendió el de cabello plata.
–No te creo…
La puerta se abrió y entró un feliz Iruka.
–¿Ya se lo dijo? ¡¿No es maravilloso?! ¿No me felicitan?
Corrió a que los Uchiha lo felicitaran y estos lo abrazaron sin dejar de ver con ganas asesinas al copynin que tragó saliva. Pero al sentir que Umino estaba feliz la calma se instaló en el corazón de ambos pelinegros, eso era lo importante y nada más, la felicidad de Iruka.
000
Lee acomodaba su ropa en la habitación que compartiría con Gaara. La escolta de Konoha –Deidara y Naruto– ya se había retirado y estaban en camino de regreso a la aldea. El de traje verde concluyó con su instalación y se giró a la salida para esperar al Kazekage, aún no se sentía con derecho de interrumpirlo en su oficina.
Como esa casa Gaara la había mandado a construir solo para ellos… como pareja, Lee se dispuso a cocinar, para él no era ningún problema, pues en Konoha vivía solo y debía hacer todas las tareas del hogar y balancearlas con su trabajo como shinobi. Para las ocho de la noche el pelirrojo llegó a su vivienda quedándose parado en el exterior, no es que no deseara entrar si no que todo eso lo parecía un poco increíble. Por fin se decidió y entró escuchando la voz del pelinegro.
–Bienvenido ¿Cómo te fue?
–… Bien.
Lee con una sonrisa enorme en la boca y un cucharon en la mano saludaba al recién llegado. Gaara caminó hasta él y lo empotró contra la pared besándolo con ardor. Lee dejó caer el utensilio y abrazó al otro pegándolo más a su cuerpo, el pelirrojo le quitó la camiseta y el short que llevaba y lo cargó hasta depositarlo sobre la mesa, bajando por el cuello recorriendo con la lengua cada pedazo de piel. Aún jadeando Gaara se separó de Lee y preguntó.
–¿Tomaste las pastillas?
–Si y me inyecte.
–Oh… ¿no te molesta? ¿Estás seguro?
–Somos jóvenes, pero veámoslos como una ventaja para disfrutar cada paso de nuestro hijo o hija… además te lo debía desde que te me declaraste.
–Lo recuerdo y todo gracias a ese loco Anbu.
–No es Anbu, es de raíz o era.
–Como sea, si no hubiese sido por él no estriamos juntos. Nunca se lo agradecí.
–Mándale una carta, no te quiero ver cerca de él.
Concluyó Lee y atrajo a su pareja para seguir en lo que se habían quedado. Gaara se permitió sonreír y se acomodó entra las piernas desnudas de su amante que gustoso lo recibió. Tras estar dentro de su pareja por un tiempo y llegar al orgasmo Gaara –extraño en él– gritó satisfecho al sentir que su semilla se liberaba dentro de Lee. Este llegó por el placer de ser el causante de esas reacciones en el siempre imperturbable pelirrojo. Cansados y todavía tumbados en la mesa los dos chicos conversaban acerca del futuro.
–Lee, no quiero que esto sea una obligación para ti.
–No lo es, ya somos adultos y no lo hago solo porque tú lo quieres, si no porque yo también lo quiero, aunque te advierto que no me quedaré sentado como papa enterrada seguiré haciendo misiones.
–Hasta que se te note.
–… Hasta que Orochimaru-sensei diga que ya no puedo, y ni siquiera lo pienses, a mí no me avergonzara mi estómago.
–Como tú digas –claudicó Gaara.
000
Ambos rubios descansaba en el tapanco frente al jardín ninguno de los dos Uchiha había llegado, pero al dejar su informe esa tarde habían visto a Itachi y este le informó que tendrían visita, lo que significaba que debían hacer la cena, pero ninguno de los dos tenía la intención de mover un dedo.
–Tengo calor.
–Y yo ttebayo.
–Debemos ir de compras hm.
–Lo sé…
–Ahora…
Deidara se incorporó quedando hincado y vio sin nada de ganas la entrada a la sala.
–No, definitivamente no tengo ganas.
Dijo y se cayó de nuevo acostado. Un ahora más tarde Itachi llegó a la casa y buscó por todo el lugar a los dos rubios o por lo menos en la cocina si es que estaban cocinando, sin embargo no tuvo suerte. Itachi salió al patio, el moreno negó al ver a los dos rubio tirados sin intenciones de mover un músculo. Deidara alzó la cabeza y sonrió.
–¡Itachi!
–Asumo que no hay nada de cena.
–Cierto, oye nosotros apenas llegamos de misión y no es jus… ¡Que haces! –gritó indignado el rubio mayor al sentir que Itachi lo tomaba de un pie y lo jalaba cual saco de papas hasta la entrada.
–Deidara yo he estado también trabajando, Sasuke regresa hasta esta noche de una misión exprés estar tarde y ustedes regresaron esta mañana, son las siete de la noche y no ha hecho nada.
–No somos tus sirvientes hm.
–No, no lo son, pero eres mi pareja y Naruto es mi hermano, no es posible...
–Ya. Ya Uchiha solo nos quedamos dormidos hm.
–Es cierto aniki, solo nos quedamos dormidos, pero ya salimos por algo para la cena ¿verdad Dei?
Naruto iba tras su hermano y el rubio que era arrastrado.
–Bien, me aseare mientras tanto.
–¿Y por cierto quien viene?
–Jiraiya y familia y todos nuestros vecinos. Iruka y Kakashi que tiene algo que contarnos.
Los dos rubios se dirigieron a la salida. Itachi los vio salir y se metió a bañar. Medio hora más tarde la cena –comprada– estaba lista e Itachi dispuesto para recibir a los invitados en lo que los dos rubio se arreglaban.
La cena trascurrió con tranquilidad y cuando esta finalizó. Iruka dijo su gran noticia, contrario a los dos Uchiha las reacciones de los rubios fueron de felicitación, si bien Deidara no era muy apegado a la idea de tener hijo –o más que nada– gestar hijos, respetaba a quien si lo hacía.
La visita concluyó y los moradores de la residencia Uchiha se fueron a descansar. Naruto se cambió y se fue a la habitación de Sasuke, ahí se acercó al alfeizar de la ventana para observar la noche y esperar al moreno. Uno toques en la puerta interrumpieron sus pensamientos y no supo si correr y esconderse o enfrentarse a quien fuera que lo encontró ahí. La puerta se abrió e Itachi entró.
–¿Lo esperaras?
–Si… aniki. –dijo valientemente Naruto– Nos amamos aniki.
–Lo sé, y también sé que ya son mayores para saber que es el amor y la responsabilidad de ese sentimiento. –Itachi suspiró– ¿En qué momento dejaron de ser mis bebés?
–¡Aniki! –Fue corriendo el rubio a este y lo abrazó– tú siempre serás nuestro hermano mayor.
Una figura en la ventana bajó de esta y vio la escena.
–Ya te lo dijo. –aseguró Sasuke que llegaba
–Lo confirmó, tampoco soy tan ciego para no ver cómo actúan ustedes dos por la mañana, sé que comparten… cama.
Sasuke se quitó la mascara de Anbu y se sentó en la cama.
–No puedes quejarte empezamos a la misma edad que Deidara y tú.
–... Quiero el informe de la mision listo en…
–Ya lo deje en tu oficina. –Maldita eficiencia Uchiha se lamentó Itachi, al no poder desquitarse de su hablador otouto.– Descansen, hasta mañana.
Naruto vio salir al mayor y corrió hasta el moreno menor.
–¡Te perdiste de una gran noticia ttebayo!
–Iruka ya se los dijo.
–¡¿Ya lo sabías?!
–Kakashi nos contó.
–¡Seremos tíos!
Sasuke sonrió y abrazó a su rubio.
–Yo quiero ser papá… pero no ahorita.
–Estamos igual teme, antes debemos hacer tantas cosas.
–Por lo pronto ¿Por qué no practicamos?
–¡Baka!
Sasuke se quitó el chaleco y la ropa en lo que Naruto muy divertido veía el espectáculo. Cuando el cuerpo blanco de Sasuke quedó al descubierto, el rubio se recostó y muy coqueto lo llamó con el dedo. El moreno se acercó predador y se recostó sobre el cuerpo moreno de Naruto que se acomodó para que el del Sharingan lo desnudara. Con los dos sin ropa alguna, admiraron sus cuerpos y recorrieron con las yemas de los dedos la piel contraria.
–Sasuke, me gustas mucho.
–Y tú me traes loco dobe.
Los chicos se besaron con ternura y se acomodaron de lado abrazados, Sasuke preparó al rubio y entró en este sin despegarse ni un poco.
000
Deidara jaló al moreno del cabello y lo atrajo para besar su cuello.
–¿Por qué la agresividad?
–Por la arrastrada de hace un rato.
Itachi rodó los ojos y se dejó hacer era mejor cooperar antes de que al rubio se le ocurriera volar algo por el berrinche. Claro que tuvo su recompensa rato después cuando el rubio lo recibió entre su piernas e incluso cabalgó sobre él.
000
Iruka seguía dando clases teóricas y una que otra práctica que no requería de mucho esfuerzo. Lo que inició como un rumor pronto se hizo una ola de voces indignadas, pues en esos días Gaara llegó de visita y con un Lee un poco gordito por su gestación de cuatro meses, uno menos que Iruka. Con ellos dos paseando, los rumores se hicieron más fuertes y llegaron hasta la oficina de Hokage. Un grupo de mujeres y hombres reclamaban indignados acerca de que el tratamiento de Orochimaru, era algo antinatural que estaba dejando de lado la sagrada función de una mujer de dar vida. Itachi los escuchó tranquilo a pesar de que exigían que ese tratamiento se prohibiera, pues con eso las mujeres de la aldea eran dejadas de lado al crecer el número de parejas homosexuales que se reproducían.
–¡¿Cómo aceptar eso?! ¡Cuántas chicas lindas y solteras hay en esta aldea para que ellos busquen entre los de su mismo sexo! ¡Es ridículo!
–¡Es cierto eso debe ser detenido!
Kakashi se cruzó de brazos evitando lanzar algún golpe ante eso retrogradas, que estaban cuestionando su derecho a elegir a quien amar y con quien tener familia. Sasuke cerca de la puerta solo escuchaba con algo de aburrimiento, para él esos gritos y reclamos eran como zumbidos de insectos por lo que no le daba importancia, lo que haría con su vida era solo de su incumbencia y de nadie más… bueno y del dobe.
–Ustedes están pidiéndome que le exija al Kazekage que se vaya porque su pareja y su hijo no son bienvenidos en Konoha.
–Pues… si ese es el caso y lo toma de ese modo… Si. –afirmó una de las mujeres que lideraba el grupo.
–Lee, su pareja es de Konoha. –insistió Itachi.
–Ya no vive aquí.
–Iruka es sensei de la academia. –continuó el Hokage.
–Y eso es lo que exigimos que sea retirado de ese lugar, pues no es un buen ejemplo.
Kakashi activó el Sharingan, pero Itachi alzó la mano para detenerlo con ese gesto.
–Somos gente trabajadora, nosotros cultivamos, cosechamos y hacemos lo que se consume en Konoha y es por eso que estamos en nuestro derecho de pedir esto.
–Lo son ciertamente –dijo Itachi y fue por esa frase que Sasuke y Kakashi lo miraron asombrados– y todos los habitantes de la aldea son importantes –el grupo ya saboreaba el triunfo–, pero no son indispensables, ahora soy yo el que les digo, en esta guerra ustedes estuvieron a salvo en sus casas gracias a esos hombres que ahora cuestionan, esta paz que se ve y por la que puede segur cultivando, cosechando y demás, es por ellos. La decisión de que hacer y con quien hacer su vida es individual. Yo soy el primero en negarme a aceptar cualquier mujer y más si es pariente de unos intolerantes como ustedes y desde este momento les digo, que si hacen o dicen algo en contra de cualquier persona, pueden irse, las puertas de Konoha están abiertas.
–Pero quien har…
–Personas que quieren vivir en paz y protegido ocuparan su lugar de inmediato. –terminó tajante el Uchiha mayor.
–La Godaime no…
–Yo soy ahora el Hokage y mi decisión no se cuestiona. Kakashi saca a esta gente de aquí y que se proclame lo que he ordenado, para que nadie la quepa duda de cómo son las cosas y por último como Orochimaru es un hombre que gestó y no creo que quieran que los atienda, pueden olvidarse de alguna vez pedir consulta en la clínica Sannin.
Hatake se acercó amenazador a las personas y los invitó a retirarse.
–Imbéciles –farfulló Sasuke.
–Imagina que por su idiotez tengamos problemas con Suna.
–Bueno sería divertido combatir un poc…
–Sasuke.
–Solo bromeaba.
Kakashi regresó y los hermanos lo miraron.
–Nada de decirle esto a Iruka.
–Por supuesto que no. –respondió el de cabello plata– Me voy, hoy tiene cita con Orochimaru y quiero estar presente.
–Ya. Pues seguro que el Kazekage está también por allá, a eso vino a la cita mensual de Lee.
–Ese Lee por lo menos se quitó su mono verde si no parecería un chícharo. –bromeó Sasuke.
Los do adultos rieron imaginándose al hiperactivo Lee con su gran barriga y vestido de verde corriendo por la aldea.
000
Jiraiya descansaba bajo la sombra de un árbol, vigilando como Yūkimaru y Kaminari jugaban en el lago. Orochimaru estaba muy ocupado con la próxima apertura de su clínica y por eso junto con todos sus ayudantes se encontraban en el barrio Uchiha checando que todo estuviese listo. Tsunade en el hospital de Konoha y había informado a la comunidad que especialidades se atenderían en ese lugar. Por supuesto algunos médicos especialmente elegidos por el sannin de las serpientes se irían a la clínica Sannin, entre ellos Hiroshi.
Los niños se quedaron callados y el hombre tuvo que abrir los ojos para ver que se traían entre manos. Yūkimaru vio cómo su amigo estaba debajo del agua persiguiendo a una serpiente de agua.
Jiraiya se dio la vuelta y se acomodó mejor, esos dos no eran muy traviesos y eso le permitía relajarse.
Y con los pequeños.
–¿Qué te dijo? –preguntó Yūkimaru al ver salir a su amigo.
–Que debo traerlos a este lago, pues ella no puede andar por tierra.
–Pero ¿nos ayudara?
–Sí, ya verás que esos niños de la academia no vuelven a decirte que pareces niña. –dijo muy confiado Kaminari.– Aunque eso debemos hacerlo en esta semana que papá está ocupado.
–Es lo malo de que Iruka sensei ya no nos da clases.
–Pero regresará.
–Para el año que viene.
–¡¿Un año tardara?!
–No, el curso que viene ¿y que tal si no nos toca con él?
–Bueno para eso haremos que esos mocosos se arrepientan.
Yūkimaru sonrió, Kaminari seguía siendo sobreprotector como lo era su padre.
000
Itachi puso otro documento firmado ante la vista incrédula de Kakashi y del aprendiz de asistente –Shikamaru. El motivo, que el moreno no se detenía trabajando y no importaba cuanto papeleo fuera, siempre estaba dispuesto a terminarlo
–Ya está.
–Tienes junta con el consejo, quieren saber por qué la clínica de Orochimaru se construyó en el barrio Uchiha. –informó Kakashi.
–Eso ya lo discutí con ellos y no pienso perder el tiempo explicándoselos de nuevo. Además la inauguración es pasado mañana ya es tarde para que exijan explicaciones.
–Pues, tienes cita para ir a ver a los niños de la academia. –aportó Shikamaru.
–Eso diles a los del consejo Shikamaru, que ya tengo una cita que me disculpen otro día, hablare con ellos.
–Si Hokage-sama –el chico Nara desapareció en una bola de humo.
Kakashi esperó y como no hubo otra orden mencionó, Deidara ha venido, pero pidió que lo anunciáramos cuando estuviese desocupado.
Itachi dejó el último documento en la mesa.
–Pues ya puede pasar, aunque me extraña tanta cortesía.
El copynin se alzó de hombros y salió dejando pasar al rubio y él se fue.
–¿Qué pasa?
–…
–¿Dei…?
El rubio no respondió y se lanzó sobre el Hokage empotrándolo sobre la mesa y bajando lo pantalones de este.
–¡¿Pero qué diablos?!
–¡Cállate Uchiha y coopera! Te dije que algún día te follaria con tu uniforme de Hokage.
Itachi rogó por que el rubio hubiese leído algo para documentarse o mínimo que se hubiese aprendido los pasos a seguir de cuando él se lo hacía. El rubio desnudó de la cintura para abajo a Itachi y acarició su entrada, pero al verlo detenerse del escritorio y jadear al sentir que acariciaba su miembro, algo en él lo hizo detenerse.
–¡¿Qué… pasa?! –jadeaba Itachi.
–No puedo…
–¡¿Qué?!
–¡No puedo! ¡Estas malditas hormonas que me obligan a ser el que te reciba!
–No entiendo.
–¡Que se me antoja que me la metas Uchiha Idiota!
–¿Se te antoja? ¡¿Deidara estás…?!
–…
–¡¿Por qué?! ¡¿Cómo?!
–¡Tú tienes la culpa!
–Eso es seguro, si no te mato.
–Idiota celoso.
–Bien ¿y?
–Cuando me contaste lo que sucedió con esa gentuza, eso me hizo enfadar mucho, pues nadie me va a decir que hacer o no con mi cuerpo y con mi vida tú eres mío y hay de aquella zorra que te ponga los ojos encima… ¡porque seguro que eso era lo que buscaban todos esos! ensartarles una hija a ustedes… bueno creo que a todos nosotros, pero eso no es el punto y…
–Te embarazaste.
–Si ¡¿Algún problema hm?!
–No, no ninguno. –apaciguó el moreno que temía que ahí empezaba una larga tortura con esos cambios de humor.
000
La inauguración de la clínica Sannin fue un éxito e incluso vinieron los Kages de las otras aldeas, muchos de ellos esperando que Konoha compartiera los beneficios de las investigaciones de Orochimaru y su socio… Kabuto quien en la sede de Amegakure también tenía grandes avances.
Nagato mostraba orgulloso a Yûdai –vestido de ranita, que ya estaba por cumplir un año– a su sensei Jiraiya que preguntaba por los otros dos del grupo. Konan y Yahiko no habían asistido, pues la primera esperaba a su primer bebé y no podía hacer viajes muy largos.
Orochimaru conversaba con el Raikage que le pedía consulta para una de sus kunoichis que desde hacía tiempo estaba como ida, el sannin de las serpientes aceptó atenderla, pues sospechaba lo que le había pasado a la chica.
Naruto y Sasuke eran las niñeras oficiales de pequeño Sokumo que dormía plácidamente y es que el niño eran tan parecido a su padre en actitud, pues en lo físico era de piel blanca como Kakashi, pero castaño como Iruka.
–Oye, no despierta con nada.
–Déjalo dobe, es mejor así.
–Mientras no sea tardón.
–Pides milagros.
El bebé de días se removió, pero se volvió a quedar dormido… si era igualito a Kakashi. Mientras Zabuza comía algunos aperitivos y le daba a su hija que ya caminaba sola, al verla Nagato se acercó.
–Sigue hermosa.
–Gracias –dijo Momochi.
–Mira Yûdai, no es preciosa. Ella te acompañó cuando ibas a nacer.
El bebé sonrió. Y Nozomi lo hizo también mostrando unos diente afilados que contrario a lo que se pensara no afeaban su hermoso rostro.
–Y se ve que será una Kunoichi fuerte.
–Gracias Nagato-sama –respondió Haku que se acercaba.
–Hola Haku-kun, Kabuto te estaba buscando.
–Oh, si ya lo vi y es que deseaba invitarnos a visitarlos.
–Pues espero que lo hagan.
Dijo el pelirrojo que tuvo que dejarlos, pues el Tsuchikage lo llamaba.
000
Yūkimaru y Kaminari jugaban en los jardines junto con algunos niños de las familias que se habían mudado al barrio Uchiha, estos ya empezaba a conocer a esos dos y ya no temían cuando Kaminari invocaba a alguno de su amigos anfibios o reptiles para jugar.
000
Sasuke sintió que lo movían, más no se despertó, le quitaron las mantas y lo bajaron de la cama. Naruto a su lado, solo jaló más las matas y se acomodó mejor sin despertar.
–¡Qué diablos!
–Si hubiese sido un enemigo ya te hubiese matado.
–Deja de molestar aniki ¿Qué quieres?
–Acompáñame.
–¿A dónde? –preguntó el moreno menor tallándose los ojos buscando el reloj.– Son las dos de la mañana.
–Si y Deidara quiere pastel de chocolate amargo.
–Y a mí que, no soy pastelero.
–No baka, quiero que me acompañes a conseguirlo.
Expuso Itachi y salió de la habitación jalando a Sasuke, este aún enfurruñado lo siguió cuando saltó a uno de los árboles. Saltando por lo tejado buscaron en la aldea algún lugar abierto a esa hora y que vendieran lo que deseaban.
–Oye no es como si te fueses a perder ¿Por qué tengo que venir yo?
–Practica.
–¡Practicas mis bolas! Si Naruto y yo no tendremos bebés por el momento.
–Pero es tu sobrino o sobrina, es tu responsabilidad.
Sasuke ya no quiso discutir, pues su aniki estaba igual de malhumorado que el propio Deidara, por eso todos rogaban porque esos meses que faltaban, pasaran rápido.
Cuando regresaron, un Deidara con barriguita y de muy mala leche los esperaba con los brazos cruzados.
–¡Que tardanza y yo me muero de hambre hm!
–No es hambre es… –aportaba Itachi.
–Cállate Uchiha si digo que es hambre es hambre hm.
Itachi ya no respondió y Sasuke se dio a la fuga evitando que el rubio de coleta la agarrara contra él. Sasuke llegó hasta su habitación y se quitó el pantalón y se metió a la cama donde se pegó al cuerpo de su rubio.
–Estás… frio teme…
–Pues caliéntame dobe.
–¿Donde… estabas?
–Antojos.
–…
Al día siguiente un Itachi más ojeroso que de costumbre tomaba café antes de ir a su oficina. Sasuke se levantó y preparó algo de fruta, huevos con jamón y jugo.
–¿Cereal de chocolate para Deidara?
–…Creo…
–Aniki tomate más rápido ese café, te estás durmiendo encima de la mesa.
–¡Buenos días!
Saludó Naruto y el Uchiha mayor se cubrió los oídos y se dejó caer sobre la mesa. El de bigotitos abrazó a su hermano.
–Si quieres -y como no tengo misiones- puedo entretenerlo un poco para que este cansado y duerma bien.
–Gracias Naruto. Me voy. –informó Itachi.
–¿No desayunaras? –preguntó Sasuke.
–No tengo hambre, nos vemos.
–¿Itachi debo ir hoy contigo o…? –cuestionaba Sasuke.
–No, está bien. Kakashi está hoy y Shikamaru regresó de su misión.
Naruto y Sasuke vieron salir a su hermano mayor que a pesar del cansancio y mal humor de Deidara, estaba resplandeciente de felicidad por su hijo o hija. Deidara se levantó poco después y llegó a desayunar.
–¿Cómo te sientes? –preguntó amable Naruto.
–Tuve nauseas temprano, casi de madrugada.
Nadie dijo que seguro había sido por comerse ese pastel de chocolate.
–Oh, entonces no querrás hacer un Garuda para entrenar en mi forma de Kyūbi –mencionó como quien no quiere la cosa, Naruto.
–¡Para el arte siempre tengo energía hm!
–¿Orochimaru no te prohibió usar mucho chakra? –cuestionó preocupado Sasuke y es que si algo les sucedía a ese par de rubios, su hermano lo rostizaría.
–¿Sasuke por qué no nos acompañas? Susanoo puede ayudar también.
Convenció Naruto al moreno, este solo asintió era mejor estar cerca por si se les pasaba la mano.
Esa tarde, los curiosos ya estaban sobre las cabezas de los Hokages, observando el combate entre el Kyūbi y Garuda que se defendía de los ataques del zorro que también estaba feliz de poder distraerse y salir un rato de su encierro. En la oficina del Rokudaime este era informado de lo que sucedía por Shikamaru.
–Están en las afueras de la aldea.
–¿Lo suficiente? Las explosiones de Deidara son enormes –preguntó Kakashi.
–Mira Kakashi si tú quieres ir y decirle a Deidara que no debe de hacer nada de explosiones grandes… adelante, yo te deseo suerte. –menciono Itachi.
Hatake lo pensó y recordando su propia experiencia con un hormonado Iruka, se encogió de hombros.
–Sasuke está usando el Susanoo. –terminó Shikamaru.
Los tres siguieron con sus actividades dejando que los aldeanos disfrutaran de ese espectáculo. Entre los espectadores tres que estaban cómodamente sentados absortos en el show, Jiraiya comía un dango y los otros los compartía con Yūkimaru y Kaminari.
–¿Padre, el Kyūbi no se cansa?
–Si, pero al parecer el Garuda no está siendo muy veloz y por eso aún tienen juego para rato.
–Y yo que me preguntaba donde estaban estos dos niños que no fueron a la academia ¡¿Jiraiya los sacaste para ver esto?! –fue lo que dijo Orochimaru que veía furibundo a su pareja.
–No te enojes conmigo, mira los niños están felices y van a aprender hoy más de esto de lo que viene en un libro.
Orochimaru suspiró derrotado y se sentó junto a su esposo, detrás de los dos niños que al ver que no hubo pleito con los mayores, siguieron viendo el combate de esas dos moles.
En la arena improvisada el Garuda se tambaleo por una Bijū Dama que le lanzó el Kyūbi y estaba a punto de caer cuando el Susanoo lo detuvo y lo colocó de pie de nuevo. Sasuke se alejó de nuevo cuidando los movimientos del Deidara gigante y es que si el Garuda caía la explosión sería demasiado magna, era mejor dejar que el muñeco usara su serie de explosivos de los que estaba hecho, con eso el daño sería menos. Y del otro lado el Kyūbi se carcajeaba del muñeco gordo esquivando su ataques, pero hubo un momento en que los saltos hicieron que este se atorara en una grieta en la tierra y el Garuda aprovechó y lo rodeó con explosivos que hicieron volar al zorro hasta las nubes y caer de regreso en picada, pero el Susanoo detuvo su caída, con este a salvo Sasuke se retiró de nuevo y es que en esos juegos el que terminaba más cansado era él. Un rasengan que detuvo el rubio enorme e hizo que este explotara y con eso ambos quedaron fuera de combate, con lo vítores y aplausos de los espectadores.
El moreno y los dos rubios regresaron a su casa y en las calles la gente les pedía otro combate como ese, pero el Uchiha rogaba por que este fuera hasta dentro de en una semana… mínimo.
Esa noche, Itachi disfrutó de acariciar el estómago de su embarazada pareja sin que este lo mandara a volar, pues dormía plácidamente. Y en la habitación de los menores, los dos roncaban con singular alegría.
000
Orochimaru abrió y sacó al bebé dándoselo a Karin para que lo limpiara. Una noche de luna y con sus orgullosos padres felices, de ojos azul oscuro y cabello rubio, Yasuhika * vino al mundo o lo que es lo mismo Deidara pidió:
–¡Sáquenmela ya!
Y de ese modo, contrario a lo que los jefes de otros clanes esperaban de los Uchiha, el primogénito de la nueva generación no fue un varón si no una niña. A Itachi no le pudo importar menos eso, él amaba a su hija y eso era lo importante. Si la niña era explosiva o pacifica todavía no se sabría.
Los dos tíos estaban bobos por esa muñequita como ya habían empezado a decirle y con esos dos cargándola y haciéndole mimos. Itachi suspiró satisfecho, estaba orgulloso –por qué no decirlo– de haber criado bien y felices a sus hermanos, por eso mismo Yasuhika era como su tercera hija, pues él había tenido dos hijos antes, porque amaba a Sasuke y Naruto como eso, como sus hijos.
Fin
* Yasuhika: Pacífica luz.
Mil gracias a:
azulanefty, Alba marina, harunablakrose, Moon-9215, alessa, 5apphire, Zussi, Zanzamaru, YURIKO CHUN-LI y Youko Uchiha.
¡Y no me despido, pues aún les debo un epilogo!
