Epilogo

El Séptimo miraba a su sobrina que leía un pergamino bastante entretenida, no era difícil de cuidar, si podía decir que lo estaba haciendo, pero es que con siete años Yasuhika era bastante tranquila y demasiado estudiosa. Sasuke aseguraba que así debió ser Itachi y es que la rubia, de su gestante solo poseía el color de cabello, a ella no le llamaba la atención explotar cosas. Lástima que no se podría decir lo mismo de Taiki* que nacido apenas hacía tres años, era un constante susto para la casa o el barrio entero y es que el otro niño que era una copia calcada de Deidara –también con sendas bocas en las manos– ya empezaba a hacer algunas figuras de arcilla que por supuesto no se detenía en probar y por eso Itachi había optado por mudarse a una de las casas Uchiha que estaban en la orilla donde su pequeño no podía ser un peligro para los demás. De ese modo la pareja Naruto, Sasuke se quedaron en la mansión Uchiha. Un año atrás, sin embargo para el rubio de marquitas era normal estar de visita en la casa de su aniki a pesar de los contantes regaños de Shikamaru –su asesor– por sus escapadas del trabajo.

Naruto que deseaba hablar de algo importante con Deidara estaba esperando a que este regresara con Taiki.

–Yasu-chan ¿tardaran mucho?

–No Naruto-nii, papá salió a perseguir a Taiki, ya que explotó parte del jardín, donde padre cosechaba plantas medicinales.

–Oh…

Los regaños del rubio de coleta se escucharon en la entrada trasera y Naruto esperó. Entraron padre e hijo y Deidara al verlo se quejó:

–¡¿Qué hice para merecer un hijo con ansias destructivas?! –Naruto alzó una ceja como respuesta– Ah… sí, pero lo mío era arte ¡este niño vuela cosas por que sí!

–Vamos Dei-chan solo debes guiarlo, seguro que aprende.

El rubio mayor suspiró y soltó al niño que llevaba de la mano.

–Ve a lavarte ya es hora de comer. –Se giró hacia el rubio– Vengo llegando de una misión y mira. Bueno ¿y qué te trae por aquí?

–Pues quería preguntarte si…

–¿Si?

–Pues, creo que ya es hora de que nuestra familia crezca…

–¡No me mires a mí!

–No, me refería a Sasuke y a mí.

–Oh –dijo aliviado el rubio– Ya llevan tres años casados.

–Si y deseaba preguntarte, ¿que necesito para que Orochimaru me ponga el tratamiento?

–Solo te hacen análisis –El rubio de marquitas, tragó saliva– Vamos Naruto eres el Hokage y aún le temes a los hospitales.

–Bueno hay cosas que no cambian.

–Pero Hiroshi puede ser el que te trate.

–Eso estaría bien, no es que no confié en Orochimaru si no que….

–Si es medio salvaje. ¿Quieres que te acompañe?

–Pues sí, es que Sasuke regresa hasta dentro de una semana y…

–Entiendo, ¿quieres darle la sorpresa?

–¿Y aniki… ¿

–No, seguro que se infarta si le dicen que su niño ya quieres ser papá.

Naruto sonrió por la broma de Deidara, pero no dudaba que Itachi se pondría deprimido al ver que sus bebés ya estaban creciendo, si cuando se casaron el moreno de coleta casi llora, afortunadamente se abocó en su hijo recién nacido y no hubo tanto drama.

Mientras los adultos conversaban Taiki salió furtivamente con un pequeño cien pies de arcilla poniéndolo ceca de unas macetas…

–Ni siquiera lo intentes otouto.

–Pero nee-chan.

–Dije no.

El pequeño rubio recogió el animal.

–Ahora ve a lavarte y baja a comer.

–Si nee-chan.

Y Yasuhika sabía como manejar a su otouto y sus padres estaban orgullosos y agradecidos por ello.

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Sasuke observó cómo sus dos alumnos eran bastante compatibles a pesar de ser solo un equipo de dos. Kaminari invocó un sapo calabaza y le entregó el pergamino que habían rescatado de unos rengados de Sunagakure, a decir verdad estos se habían escapado de la aldea robando uno de los pergaminos para crear al jinchūriki de Shukaku y es que el mapache a pesar de vivir en paz, era muy capaz de seguir a alguien que le ofreciera un poco de diversión. Yoshimi** se acercó a los gennin de Konoha y los felicitó.

–¡Son geniales! ¡Padre dice que ustedes son Chūnnin desde hace un año! ¡¿Es cierto?!

El niño pelirrojo preguntaba asombrado y admirado por esa información y es que para que su padre los hubiese dejado a su papá y a él, acompañar al equipo de Konoha en esa misión; era porque confiaba plenamente en ellos.

–Si –contestó sonrojado Yūkimaru– pero yo soy médico ninja.

–¡Yo seré un escritor famoso como mi padre!

–¿Que dijiste Kaminari?

–Nada sensei, que estudiare mucho para el examen Jōnnin.

–Ah que bien.

Los niños vieron alejarse a Sasuke y exhalaron aliviados. Yoshimi sonrió y preguntó.

–¿Su sensei es muy estricto?

–Si. –respondieron al unísono los dos niños de doce años.

–Y es que mis padres lo fueron con él, cuando fueron sus maestros.

Contestó al de cabello negro y se echó a andar de tras de Sasuke. Yūkimaru llamó a Yoshimi para que no se rezagara y tomaron el camino de regreso a Suna. Lee iba conversando feliz con el Uchiha, pues ninguno de ellos tuvo que intervenir en la captura de los fugitivos. Claro en cuanto Gamakichi y Aoda fueron invocados por Kaminari, los ladrones se entregaron sin oponer resistencia. La conversación entre los adultos seguía:

–Kaminari cada vez es más fuerte.

–Si y solo tiene doce. –afirmó Sasuke.

–¡Parece de catorce, es por la llama de su juventud! Y Yūkimaru ¿Cómo es posible que conozca tantos jutsus médicos? La demostración que nos dio cuando llegaron fue impresionante.

–Es alumno de Orochimaru y estuvo un tiempo en Amegakure con Kabuto.

–Tu equipo es fuerte Sasuke-kun, pero porque no hay un tercero.

–Si lo hay. Es Nozomi Zabuza, es más pequeña que ellos, pero lo compensa con lo arrojada que es y cómo es la única en Konoha –a excepción de su papá– que maneja el elemento nieve, pues es una kunoichi habilidosa, pero está vez se quedó en casa, pues su hermano acaba de nacer y….

–¡De verdad! Ya todos tienen dos niños y yo me quede con uno, pero le pondré ganas y tendré otro.

Sasuke rodó los ojos y pensó que su amigo no cambiaba.

–Al mapache le dará gusto saberlo.

–¡Si!

Asintió feliz Rock. Llegaron a Suna y la arena se arremolinó semejando el cuerpo de una mujer

–¡Ya llegue abuelita!

Saludó Yoshimi y Lee se giró hacia Sasuke.

–Siempre sucede cuando sale a alguna misión aunque solo sea -por el momento- de acompañante.

Sasuke, Yūkimaru y Kaminari miraron asombrados a la Karura de arena. Pasaron y esta se desvaneció. El informe de la cooperación en la misión y el éxito de esta, fue entregado a Gaara y con eso la visita oficial concluyó.

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Naruto se sobaba el brazo y miraba feo a Hiroshi.

–¡¿Por qué tanta, no que fuera a donarla!?

–No exageres Naruto, solo fue un poquito. –consoló el médico. – ¿Quieres una paleta?

–¡Oiga! ¡Por ahí hubiese empezado!

Hiroshi sonrió negando, ese rubio seguía igual que cuando era un bebé que consolaba el otro moreno.

–Listo. Mañana te daré los resultados.

–Gracias Hiroshi-san.

Naruto se despidió y salió del consultorio. Deidara lo esperaba leyendo una revista y al verlo, la dejó y se acercó:

–¿Cuándo te los dan hm?

–Mañana es que le dije que eran urgentes, podían ser hoy, pero dice que Orochimaru debe de verlos y no está.

–Oh cierto, tenía junta de consejo, Itachi salió muy temprano para eso.

–Espero que Kakashi haya estado a tiempo, recuerdo que la última vez lo persiguieron con Sharingan y serpientes por toda la aldea. Bueno porque Jiraiya y Tsunade estaban bebiendo sake, que si no también se unen a la persecución.

–Sí, que ejemplo da el concejo de ancianos ¿verdad?

–Si. Vamos por ramen.

–En lo que salen de la academia, pues debo pasar por Taiki y Yasuhika hm.

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Itachi terminó de leer y esperó las opiniones.

–Ciertamente es un problema, pero es extrema la solución que nos da Nagato. –aseguró Tsunade.

–Mira vieja –la rubia miró asesinamente a Orochimaru– Es extremo, pero la situación lo amerita, si bien Konoha aún no sufre por esto…

–Amegakure tampoco, es solo una aproximación de lo que podría suceder –insistió Tsunade.

–Y ese es el punto Tsunade, que no quiere llegar a eso y por lo lazos que unen a Konoha, pide cooperación. –afirmó Jiraiya.

–Tú por que aún los consideras tus alumnos, pero ¿y si los señores feudales se molestan?

–A ellos no les preocupa lo que suceda con sus soldados. –opinó Kakashi.

–Yo digo que aceptemos. Ir a ofrecer nuestro servicio fuera del país o en las orillas de este nos dará ingresos. –dijo Orochimaru.

–Y eso es lo que va a escasear, con las aldeas shinobis en paz, no hay mucho trabajo y el que hay debemos de ganarlo por medio de nuestros mejores hombres. –Expuso Itachi– Sin embargo no podemos seguir dependiendo de ellos, hay mucho que podrían tomar su lugar en misiones más sencillas.

–Muy cierto, de ese modo todos los shinobis tendrían trabajo como en antaño. –aseguró Jiraiya.

–Pues no hay más, soy la única en contra. –se rindió Tsunade.

–Bien la partida con los shinobis de Amegakure para buscar más territorio para ofrecer nuestros servicios, será lo más pronto posible. –concluyó Itachi.

–¿El Hokage elegirá a los que irán? –cuestionó Kakashi.

–No, eso sería cruel. –consideró Jiraiya– después de todo, seguro que tendrá que ir Sasuke.

–No, de hecho pensaba en proponerme yo –respondió el Uchiha.

–Bueno pues cuenta conmigo. –aceptó Jiraiya.

–Y conmigo. –Y Kakashi.

–Yo no, tengo cosas que hacer en la clínica y con Kaminari de misión no puedo dejar a Kôki***, es muy pequeño. –se escaqueó Orochimaru.

–¡¿Cómo se les ocurre que puede ir ustedes?! ¡Son del consejo! –regañó la rubia.

Los tres la miraron con curiosidad.

–¿Y? Eso no nos hace meno shinobis, además no somos como los antiguos miembros del consejo, que solo opinaban sin estar en el frente de batalla. –explicó Jiraiya.

La reunión terminó y es que Tsunade era la voz de la razón a menos que a los otros cuatro se les ocurriera una brillante idea, pues cuando eso sucedía nada los hacia cambiar de opinión.

El grupo salió y caminaron por la aldea con dirección a sus lugares de trabajo. Orochimaru a la clínica Sannin, Tsunade al Hospital de Konoha, Itachi y Jiraiya a la academia donde el primero era el director y el segundo profesor.

–Jiraiya no se te olvide que te toca traer a Kôki –advirtió Orochimaru.

–No.

–Y cuidado con que lo lleves a otro lado.

El sannin de los sapos hizo una seña de afirmación con la mano. Itachi y Jiraiya caminaban cerca de la plaza cuando un bólido rubio se vio pasar y casi tirar al Uchiha al subírsele cual koala humano.

–¡Aniki! Mi picaron mucho y solo para sacarme sangre.

Itachi agradeció su entrenamiento shinobi, pues el rubio a sus casi veinticinco años no era muy ligero y cargarlo de ese modo sin que este tuviese la mínima intención de bajarse no le costaba… tanto trabajo.

–¿Fuiste al médico?

–Ahm… si es que era un examen de rutina.

Deidara –que llegó hasta donde Jiraiya veía toda la escena– rodó los ojos, ese rubio consentido casi metía la pata al decirle el motivo de su visita al médico, a Itachi.

–¡Pero mi picaron mucho!

Se quejó amargamente el rubio de bigotitos y como Itachi no podía verlo así, le acarició la melena y le susurró.

–Ya, ya tu valentía merece un gran tazón de ramen.

Jiraiya y Deidara caminaron siguiendo a los otros dos, de la que el rubio por sin optó por bajarse de su aniki.

–Me preguntó que pensaran los aldeanos a ver al Hokage pedirle mimos de su hermano mayor hm.

–Pues que con esa fuerza ambos puede hacer lo que les plazca, que nadie se atrevera a reírse de ellos. –afirmó Jiraiya.

–Tienes razón hm.

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Hiroshi revisó los resultados era la tercera vez que lo hacía, sin embargo debía esperar a Orochimaru para que le diera su opinión. El sannin se estaba poniendo la bata cuando el medico llegó.

–Orochimaru-sama necesitó que revise estos análisis… son de Naruto.

El sannin tomó los documentos, pues la urgencia del otro era de por si alarmante. Al concluir preguntó:

–¿Qué opinas tú?

–No es aptó.

–No, no lo es, pues el sello abarca por dentro de su cuerpo y no permite que el útero se forme, no sin que haya una posible liberación del Kyūbi y eso no podemos permitirlo no porque sea una amenaza, pues ese zorro ya no es más que un tipo consentidor con su jinchūriki, si no porque eso podría matar a Naruto.

–Fue lo que supuse… él se ve tan ilusionado.

–Créeme que lo siento, no digo que sea imposible, pero eso me llevaría mucho años de investigación y… No sé si quieran esperar.

–…

–Yo se lo diré.

Hiroshi asintió, tal vez era cobardía, pero vio crecer a esos niños y no podía verlos sufrir.

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Naruto se acomodó la capa y saltó por las ramas de los arboles para seguir a ese ladrón y es que solo a un ignorante shinobi se le ocurría robarle al Hokage y creer que saldría de eso ileso. Además y por si fuera poco había sido su Gama-chan ni de loco se la dejaría a nadie era un recuerdo muy precioso y no solo de él si no de su esposo.

El viento cortó varias ramas y el ladrón cayó en el pasto con un sonoro golpe. Naruto miró a quien había hecho eso y vio al alto y fornido Kaminari que a sus doce años era de la estatura de chicos de quince.

–Kaminari te dije que no te adelantes. –se escuchó la voz de Sasuke.

–Lo siento sensei, pero deseaba ayudarle al Hokage.

Sasuke se giró hacia el jinchūriki que se quedó parado.

–¿Qué pasó?

–Ese ladrón que me robó a Gama-chan.

–¡Y como pudo hacerlo si estabas en tu oficina y con tus guardaespaldas! –El rubio se rascó la nuca– Saliste sin avisar otra vez. –concluyó el moreno.

–Como sea, quítale el monedero ttebayo.

Sasuke se acercó al caído y lo alzó hasta su altura.

–Creo que tienes algo del Séptimo.

El hombre con manos temblorosas sacó el objeto y lo entregó ante la divertida mirada de Kaminari y Yūkimaru.

–Sensei ¿nos lo llevamos? –preguntó tranquilo Yūkimaru.

–Sí, atenlo.

Los dos niños obedecieron y el pelinegro le dijo al castaño.

–Yo lo llevo.

–Bien.

Sonrió Yūkimaru que era de complexión delgada y no muy alto como su amigo que no parecía menor que él. El castaño había evitado quedar en algún equipo y cada vez que le preguntaban sus motivos, él aseguraba que esperaba a su amigo y cuando por fin Kaminari lo alcanzó no hubo poder humano que los separara y fueron equipo. Yūkimaru tuvo que aprender jutsus médicos para ser el medico de su grupo, lo que estaba bien, pues Kaminari valía como tres shinobis por su fuerza y técnicas que combinaban los aprendido de ambos padres, por si fuera poco a esos dos se unió después la preciosa Nozomi quien era muy alta para su edad, con las facciones hermosas de su papá que eran solo la fachada ocultando a una letal espadachín.

El grupo regresó a las puertas de Konoha y los dos menores se adelantaron dejando al matrimonio atrás.

–Y cómo es que andas fuera, luego Shikamaru me echa la bronca a mí.

–Ya termine mi trabajo de hoy… casi todo.

–Dobe.

Sasuke besó a su rubio y este enredó los brazos en el cuello de su moreno, al terminar el de bigotitos con mejillas sonrojadas les susurró al moreno:

–Terminemos esto en casa.

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El reporte de la misión fue entregado por los niños que a terminar caminaron a sus casas. Yūkimaru llegó a la suya y Kaminari se decidió.

–¿Nos vemos mañana para ir al lago?

–Mejor pasado mañana. Mañana quiero dormir hasta tarde.

–Eres un flojo.

Bromeó Kaminari y le guiñó un ojo a su amigo. Este encogió los hombros y vigilando que Guren ni nadie en la calles lo viera, le mandó un beso al pelinegro que se sonrojó y es que con esa piel blanca se le notó de inmediato, más cuando las marcas rojas en sus ojos contrastaban con sus mejillas.

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Naruto se quedó recostado en la cama esperando a que Sasuke terminara de bañarse. Sonrió, unos besos sobre su piel le hicieron saber que su moreno ya había salido. Se giró dejando que Sasuke mimara su espalda y hasta ronroneó al sentir la boca del Uchiha sobre sus omoplatos. La boca golosa del poseedor del Sharingan bajó hasta las carnosas nalgas morenas y las lamió hasta llegar al orificio entre estas, que preparó con lentitud. Los gemidos de Naruto se escuchaban en toda la habitación. Sasuke no resistiría mucho por lo que lubricó su miembro y entró en su amor.

–Te amo… Naruto…

–Y… yo… también…

Las penetraciones del moreno buscaban el placer de este, pero antes que nada el del rubio por lo que ponía atención a las modulaciones de voz del rubio y se abocaba a buscar ese punto que le daba placer a este. Sasuke salió de su rubio, lo giró para verlo de frente y lo besó, con eso ambos llegaron al clímax.

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Nagato se acomodó la capa, mientras Kabuto se la anudaba. Yûdai veía a sus padres, preguntándose por que tanto misterio.

–¿Yahiko ya viene?

–Sí, ¿quieres que ella y Tomohisa?**** Se queden con ustedes.

–No es necesario, ella debe quedarse en tu lugar para liderar y Yûdai puede ser muy fuerte como para protegerme.

El niño asintió y se paró valiente.

–Yo cuidaré de papá, padre.

Nagato abrazó a su hijo y lo besó.

–Por Kami como te amo pequeño. Gracias Kabuto.

–Ya no nos pongamos sentimentales que Yahiko no debe de tardar para que se vayan.

El de rinnegan se despidió de su familia y salió al escuchar la voz de su amigo.

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Todos agitaban la mano despidiendo a esos tres. Iruka suspiró y Naruto junto con Sasuke lo abrazaron.

–Vamos Iruka-nii, ese copynin no se perderá en el camino de la vida, seguro que regresara antes que los otros dos.

–Pero…

–Si es capaz de ofrecerse a traer noticias, esa sería la excusa. –afirmó Naruto.

–Vámonos ya, que nos han encargado a Taiki y Yasuhika. –apresuró Iruka, los otros dos.

La pareja se sonrieron y siguieron al mayor. Serían los niñeros de sus sobrinos, claro que con la ayuda de Yasuhika el pequeño Taiki no sería inmanejable.

Naruto se separó, pues debía ir por los resultados de sus análisis. Claro que dio otra excusa a sus acompañantes. Caminó apresurado y se internó por las calles del barrio Uchiha para llegar a la clínica. Entró y no tuvo que hacer antesala, pues ya lo esperaban. Naruto entró y en el consultorio de Hiroshi se encontró a Orochimaru.

–Siéntate Naruto.

El rubio obedeció y el sannin le explicó la situación. Al concluir el rubio estaba más que deprimido.

–Naruto no es el final podemos buscar otras opciones.

–Lo sé, pero yo deseaba…

–Y puedes, pero eso llevara mucho tiempo, pero si en mis manos está lo conseguiré, te lo juro.

–Gracias.

El de marquitas salió de la clínica sin saber cómo se lo iba a confesar a Sasuke y como lo tomaría este, pues si el mismo estaba más que decepcionado de lo que sucedía. Sasuke e Itachi siempre le hicieron sentir que el tener a Kurama dentro no era algo malo, si no un signo de fortaleza. ¿Pero que pensarían de que por ese motivo Sasuke y él no podrían ser padres? Ocultarlo no era viable, pues su moreno y él, compartían todos sus secretos, además… necesitaba consuelo.

Las lágrimas escurrieron por el rostro del rubio y este subió en el tejado más cercano para que nadie lo viera llorar. Llegó a casa y buscó a su mascota –Gamita aún vivía– la encontró y la cargó acariciándola sentado en el tapanco del jardín. Rato después escuchó las voces de sus sobrinos y la de Sasuke, pero no se movió de su lugar. Era ya tarde y los niños se fueron a dormir. Sasuke salió y lo vio.

–¿Qué pasa? ¿Por qué no has entrado? No comiste nada.

–No tengo hambre.

–¿Qué tienes dobe?

Los ojos azules se llenaron de agua y buscó refugió en los brazos de Sasuke.

–No puedo Sasuke… No puede tener bebés.

–¿Fuiste a la clínica?

Un movimiento de cabeza afirmativo fue la respuesta.

–El sello… no permite que… cualquier sustancia… extraña a mi cuerpo modifique… nada en este.

Explicó Naruto entre hipidos. Sasuke suspiró y abrazó más fuerte a su rubio.

–Mi dobe, si eso te afectaría o te pondría en peligro, no deseo tener hijos.

–Pero…

–Naruto, el clan Uchiha ya tiene herederos y el Uzumaki, bueno los gemelos de Karin y Suigetsu no son tan débiles como para heredarlo.

–Sí, ¡mira que resultamos parientes lejanos!... Si lo ves de ese modo Yûdai también es heredero del clan Uzumaki.

–Cierto.

–Te amo Sasuke.

–Y yo a ti mi dobe fuerte.

Los dos se fueron a descansar. Esa noche el rubio buscó refugió en los brazos de Sasuke como cuando eran bebés.

El laberinto ya no era oscuro y la jaula no existía por lo que Kurama se acercó al rubio que estaba sentado.

–¿Esto te afecta tanto?

–Si, yo quiero una familia propia como mi aniki, como Iruka-nii… ¡Como todos!

–¿Estás enojado conmigo?

–Claro que no, tú eres el menos culpable de lo que sucede, y si no fuese por ti yo no estaría vivo.

–… Ese sello eh.

–No importa solo vine a visitarte.

–Y recordar que me tienes dentro de ti.

–Si… lo siento.

–No mocoso, no te disculpes y más con esa cara tan deprimida.

–¡Oye! Me tengo que ir y por cierto prometo que mañana usare tu fuerza y podrás salir.

–Bien. Nos vemos mocoso.

El zorro vio desparecer al rubio y regresó a sus aposentos que estaban por demás bien acondicionados.

–Mocoso tonto que aún se preocupa por no herir los sentimientos de los demás.

Fue lo último que dijo antes de enroscarse y dormir.

Los días pasaron lentos para los niñeros oficiales, pues cada dos por tres Taiki se escapaba para tratar de hacer insectos de arcilla y Yasuhika se colaba en el sótano a leer los pergaminos de los Uchiha.

Deidara se iba estirando ya había entregado su reporte a Shikamaru y este al verlo sonrió. Seguro que algo sabía.

Naruto y Sasuke al verlo llegar casi lloraron de alivio.

–Deidara tardaste menos. –afirmó Naruto.

–Si es que extrañaba a mis mocositos.

–¡Papá!

Salió corriendo Taiki, y Yasuhika iba caminando más tranquila, pero también feliz de ver a su papá. Los rubios se despidieron y el mayor agradeció a los tíos que cuidaran de los niños. Sasuke vio partir a los niños a los que amaba, pero que en esos momentos no deseaba cerca de su dobe, pues si bien la sonrisa de este podía engañar a casi todos, no a él, que lo conocía demasiado bien y sabía que el rubio sufría por la reciente noticia.

Naruto arreglaba todo lo que habían dejado los pequeños.

–Naruto deja eso, yo lo hago. Ve a descansar

–Aceptó, me siento muy cansado.

Sasuke vio irse al rubio y siguió levantando el desorden. Con todo listo el moreno fue Hasta su habitación donde Naruto se encontraba acostado. Sasuke se recostó a su lado y lo abrazó.

–Ya dobe no estés triste.

–No puedo evitarlo….

Sasuke besó las hebras rubias y lo atrajo más a su cuerpo. Naruto se giró y se aferró a su pareja.

–¿Me quieres?

–Te amo más que a mi vida.

Sasuke se quedó en silencio sabía que su rubio necesitaba una confirmación de su amor y por eso, acarició el cuerpo de su Naruto y este respondió dejándose consentir por su pareja.

–¿Tomamos un baño?

El de ojos azules asintió y los dos se encaminaron a la ducha donde buscaron sus bancos y se desnudaron iniciando con un tallado de cuerpo contrario, listos se metieron en la bañera y ahí Sasuke acarició al rubio y con ayuda del agua lo preparó para introducirse en él y que este cabalgara a su gusto, el orgasmo no tardó en llegar y ambos quedaron laxos acariciándose las espadas en un abrazo íntimo.

Tres días más tarde el rubio Hokage se enfrascaba en su trabajo para que de ese modo no sintiera la soledad, pues con Sasuke de misión no había nadie que compartiera su pena, aún no le contaban a nadie las malas nuevas, pues eso los hacia sentir que todo era real y no solo un mal sueño.

De noche regresaba a la casa que sentía vacía y sola, sin embargo su espíritu de lucha no lo dejaba rendirse y llorar por los rincones, en cambio trataba de avanzar en su trabajo o entrenaba para caer rendido y dormir de inmediato en cuanto tocaba la cama.

Se preguntó que hacía en ese lugar, pues no había tenido la intención de visitar a Kurama, pero estando ahí, lo buscó. El zorro estaba enroscado descansando.

–¡Hola!

El zorro se estiró y se acomodó de nuevo, pero mirando al rubio.

–Hola mocoso.

–¿Qué hay de nuevo por acá?

–Nada, solo un poco cansado de que estés usando constantemente mi forma.

–Bueno creí que deseabas salir mas seguido.

–Oh está bien, no me quejo, pero trata de no hacerme esforzar ni a ti tampoco, pues tenemos que cuidar de que este se desarrolle bien.

–¡¿Este?!

El rubio trató de asomarse en lo que Kurama protegía más este se carcajeó.

–Ni lo intentes, de todos modos aún no verías mucho.

–¿Qué es?

–Mira mocoso, escucha bien porque no te lo repetiré, de vez en cuando las buenas acciones que haces deben de tener recompensas y… está vez este es mi regalo. Sal de aquí y cuídate que tu cachorro nacerá en diez meses.

–¡Kurama! –gritó emocionado el rubio– ¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo?!

–No dudes de la fuerza de los Bijū… de todos, todos pusimos un poco de nuestra parte, ahora dile a ese Uchiha que espero que ese Sharingan suyo sea heredado por la cría y sea una barrera efectiva para que el cachorro maneje esa fuerza.

–Gracias Kurama. –agradeció el rubio con lágrimas en los ojos.

–No llores y recuerda que fuiste tú el único que quiso llamarnos por nuestros nombres.

–¿Pero no habrá problemas con el sello?

–No si soy yo el que está permitiendo que esto suceda, no es lo mismo a que algo externo quisiese irrumpir en tu cuerpo.

El rubio se despidió y regresó. Abrazó su almohada y lloró de felicidad… Minato venía en camino.

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Nagato se acercó a Itachi y le tendió la mano.

–Esto merece una celebración.

–Un éxito siempre se lo merece. Te parece bien que en la primera seamos aliados. –preguntó Itachi.

–Sería lo mejor, avísame cuando partirán nuestros equipos. –respondió Nagato

–En cuanto más rápido mejor, eso les harás saber a nuestros contratistas que el trabajo nos interesa. –opinó Jiraiya.

–Por lo pronto en Konoha ya deben saber que las negociaciones fueron exitosas ya deben de haber preparado al primer equipo ¿no? –expuso Yahiko, pues Kakashi se ofreció a regresar antes para avisar.

–Sí, y tuvo que pasar a Amegakure para informar también, esa fue la condición –explicó Itachi.

Los cuatro sonrieron y se despidieron, unos de regreso a Konoha y los otros a Amegakure.

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Sasuke regresó de misión y entregó su reporte al Nara.

–¿Y el Séptimo?

–No está, fue a médico.

Sasuke no esperó a que Shikamaru le dijera nada más y salió corriendo en dirección al hospital de Konoha, pues para Naruto era raro visitar al médico a menos que fuese una urgencia. Llegó veloz hasta el hospital y preguntó en recepción, las enfermeras le respondieron que ahí no se encontraba el Hokage, por lo que el Uchiha tuvo de correr ahora a la clínica Sannin, ahí vio a Haku que salía de una consulta por su recién alumbramiento.

–Haku-kun…

–Sasuke- kun ¿Qué haces por aquí?

–¿No viste a Naruto?

–No.

Nozomi que venía acompañando a su papá, respondió.

–Yo si sensei, entró en lo que papá estaba en el consultorio.

–Gracias Nozomi-chan.

El moreno entró y buscó a su rubia obsesión temiendo que este buscara de nuevo una respuesta afirmativa –sabía que su rubio no se rendía fácilmente– y que la negativa lo deprimiera más. Vio al rubio salir conversando con Orochimaru y cómo iban muy tranquilos se quedó parado esperándolos. Naruto al verlo sonrió y se despidió del sannin, llegando hasta el Uchiha.

–¿Viniste al médico?

–Si.

–¿Y?

–Pues… que Kurama y los otros Bijū me agradecieron por querer ser su amigo…

–…

–Resulta que ya no necesito el tratamiento de Orochimaru… seremos padres.

–…

–¿Teme?

–¡¿Estás seguro?!

–Púes si por eso vine aquí, se me antojaron unos manjuu dulces.

–Dobe esto no es una panadería.

–No, pero quería preguntarle a Orochimaru si todo iba bien, pues el bebé no tiene mucho y ya estoy con antojos. Sasuke…

–¿Qué pasa?

–Minato tendrá parte del chakra de todos los Bijū… Y si…

–¿Sabes qué? Es sobrino de Itachi Uchiha, Deidara, Iruka, Kakashi, ahijado de los tres sannin… Hijo de Sasuke Uchiha y del poderoso Hokage de Konoha, será un niño amado y protegido, nadie lo insultara o lastimara sin que pague por eso.

–Se te olvido decir que también tiene a Kurama.

–Naruto no temas por nuestro hijo, luchamos por un futuro sin dolor para las nuevas generaciones, es hora de que lo disfrutemos.

–Tienes razón Teme. Vamos por esos manjuu.

–Claro dobe.

–¿Y cómo les fue?

–Bien, esos dos hacen buena pareja y contrario a lo que se esperaría de Kaminari obedece las ordenes.

–Es que si no lo hace Orochimaru lo castiga con ser la niñera de su hermano y luego que Kôki lo usa de conejillo de indias. Jiraiya es muy sobreprotector con el pequeño Kôki. –bromeó Naruto.

–Si es que a este le costó tanto convencer a Orochimaru para tener un segundo hijo, pero es bueno que hayan tenido a Kôki así no se quedan solos cuando Kaminari sale de misión.

–Cierto y puede que Kaminari aprenda a comportarse. Por qué eso de alzarle la falda a las niñas… –decía el rubio.

–Pero eso solo es por molestarlas, ya sabes que un regaño de Yūkimaru y el hijo primogénito de sannin se comporta. Espero que el nuestro no sea tan travieso como tú.

–¡Yo, pero si los dos éramos igual ttebayo!

Sasuke se rio y el rubio lo siguió.

–Mira, le avisare a Shikamaru que hoy saldrás temprano y vamos a comer ramen y el manjuu para postre.

–¡Si ramen!

El Séptimo salió disparado rumbo al Ichiraku.

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Itachi y Jiraiya regresaron con las buenas noticias que ya había adelantado Kakashi, y en compensación a Naruto se le ocurrió que darles la noticia de su embrazo era una excelente idea. Itachi se quedó perplejo y Jiraiya felicitó efusivamente a sus dos alumnos. Itachi sonrió, sus niños lo harían… abuelo. Dolía un poco verlos crecer, pero era un proceso inevitable.

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Con una barriga de cinco meses Naruto recibía a la segunda misión exitosa en tierras extranjeras. Neji relató a grandes rasgos lo que ocurrió y el rubio sobándose el vientre escuchaba atento, ya no usaba su capa de Hokage, pues aseguraba que lo hacía ver gordo y no hubo poder humano o Bijū que lo convenciera de lo contrario.

El de ojos perla concluyó y como llevaba algunas semanas fuera de la aldea no se enteró de lo sucedido con la susceptibilidad del Hokage:

–Naruto ¿vas a tener gemelos? estás enorme.

Las bocas de Shikamaru y Sasuke, literalmente se abrieron y quedaron perplejos.

–Neji… –susurró Shikamaru– corre por tu vida.

–…

El castaño salió junto con su equipo sin detenerse a despedirse del rubio Hokage. Sasuke se acercó sigiloso a su rubio y masajeó sus hombros.

–Naruto…

–Está bien Sasuke, es mi hijo y no es como si me avergonzara de él. Aunque me dieron ganas de dejar sin heredero al clan Hyūga.

Shikamaru se rascó la nuca y salió del despacho murmurado algo sobre embarazos problemáticos.

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La habitación de Minato la fueron amueblando entre los dos, en total intimidad compraron muebles, cuna, ropa de cama, juguetes y la primar ropa de su unigénito.

Kurama miró al pequeño y sonrió:

–Serás un mocoso muy amado.

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Yasuhika acarició el vientre enorme de su tío.

–Ya quiero conocer a Minato.

–¿Podre enseñarle a hacer arte? –cuestionó curioso Taiki a su hermana.

–Sí, seguro que es muy fuerte.

Los adultos miraron el intercambio de comentarios entre los niños. Deidara se encogió de hombros. Itachi suspiró abatido. Naruto y Sasuke rogaron porque su bebé fuera más tranquiló que eso dos, sin embargo lo suficientemente fuerte para convivir con los otros herederos Uchiha.

A los nueves meses y dos semanas Minato Uchiha Namikaze nació. Gordito, de piel morena de cabello oscuro y de ojos que se auguraban azules. El barrio Uchiha se vistió de fiesta por dos días por el acontecimiento.

Esa noche con Minato entre ellos y viéndolo dormir, Naruto y Sasuke se abrazaron.

–Este es nuestro camino shinobi, hacer de este mundo algo mejor para él.

–Sí, Naruto.

La pequeña familia durmió, seguros de que un futuro prometedor se veía venir.

*Taiki: Grandes sueños, grandes esperanzas. –Segundo hijo de Itachi/Deidara.

**Yoshimi: Buen corazón. –Hijo de Gaara/Lee.

***Kôki: Resplandor. –Segundo hijo de Orochimaru/Jiraiya.

****Tomohisa: Amistad eterna.

Nos leemos en otro y miles de gracias a todas (os) por seguirme en esta.

Magnum92, Mion3, YURIKO CHUN-LI, blanka, kaoryciel94, Zussi, Alba marina, , Youko Uchiha, Zanzamaru, Luka MAlfoy, Moon-9215, alessa-vulturi, MiyukiShirahimeUzumaki y harunablakrose.