A/N: Hola a todos los lectores que siguen a esta historia y también a lo que apenas van a leer :D Bueno, aqui el nuevo capitulo. Como se han dado cuenta los que me leen, he cambiado el titulo porque no me convencía el anterior. No los entretengo espero que les guste y no se les olvide dejarme un review, no tardan mas de dos minutos en escribir uno :3 (Me animan para seguir escribiendo)
Tengo que correr para llegar con Effie antes de las nueve de la mañana. Mano es un día de mucha suerte a mi favor. Llevo cuatro cafés para repartir, me encargaron mis compañeros un dote de café de Starbucks. Reparto el café.
¡Ocho minutos!
Ahora en verdad corro hacia la oficina de Effie con mi café. Llamo a la puerta y me conceden el paso.
-Peeta, que gustó que llegaste... ¡Seis minutos antes!
Esa mujer es fanática de los horarios a la perfección.
-¿Qué necesitas Effie? - pregunto agitado.
-Pronto habrá una fiesta, una "Mascarada" De la alta sociedad. Algunos de los empleados están invitados por supuesto, pero también habrá invitados poco usuales. Invitaremos a empresarios exitosos, donde estará la familia Hawthorne...
¡Madre mía!
-¿Cuándo será la Mascarada? - pregunto.
-Dentro de dos semanas - me entrega algo, una hermosa caja color negro y rojo. Cuando se abre la caja, veo cientos de invitaciones para entregar. La etiqueta es formal, de traje riguroso para hombres y vestido largo para mujeres. Pero como esta fiesta es una mascarada para el día de brujas, es obligatorio llevar un antifaz - Tu trabajo será entregar invitaciones, mandarlas por correo antes del día de mañana. Recuerda que el día de brujas es dentro de dos semanas.
-Claro Effie, ahora mismo llevo las invitaciones...
¡Mi oportunidad! Aunque dejaré lo mejor para el final... Se la llevaré yo mismo a Gale Hawthorne.
Llevo todas las cartas a la oficina de correo en compañía de Prim, nos fuimos en su carro. Les ruego que cuiden mucho la invitación ya que es importante para Effie. Salgo de la oficina de correo y me quedo en la mitad del andador. La gente camina a nuestro lado y yo no sé qué hacer. Prim me jala del brazo para caminar.
-¿Y cómo es en realidad el Sr. Hawthorne?
-Ya te lo dije Prim, una persona buena y nada comparado con nuestras perspectivas.
Mi celular timbra y veo la pantalla para ver quien habla. ¡Gale Hawthorne! Mis mejillas se coloran y arden.
-¿Quién es Peeta? - pregunta, no contesto - ¿Quién es Peeta? - vuelve a preguntar, pero esta vez me arrebata el celular y observa quien es.
-¡Oh, madre mía! ¡Tienes el número de móvil del millonario! - lo que provoca Prim es que me ponga más rojo, ella me ve - Peeta Mellark... ¡Te gusta! - dice en un grito de emoción.
-Si - contesto.
-¡Contesta! - ordena y de inmediato acepto la llamada.
Mi respiración se agita, tomo grandes bocanadas de aire y la grave y sensual voz de Gale Hawthorne me habla.
-Peeta, pensé que nunca contestarías. ¿Cómo te ha ido hoy?
-Perfecto, gracias por preguntar. ¿Y a ti? - respiro y Prim me observa con emoción. "¡Te gusta!" Dice Prim moviéndome los labios.
-¿Qué te parece si te invito un café...? Espera... - se calla. ¡No por favor, quiero ir! -. ¿Si puedes?, tengo una hora.
-Claro que sí - respondo al acto -. Me encantaría.
-Excelente. Nos vemos en el Starbucks cercano a tu trabajo.
-Allá nos vemos - cuelgo el teléfono.
Prim da saltos de emoción.
-Peeta, esto es grande: no sólo te gusta, ¡lo quieres!
-Prim...
-Esto es un gran paso para Peeta Mellark, tan solo tres semanas de haberlo conocido y ya te estas enamorando de él.
-Prim... Llévame al Starbucks por favor, no quiero hablar de eso...
El trayecto es en completo silencio. Me bajo del automóvil y le doy las gracias a Prim, no me gusta hablar de mi pasado amoroso con nadie y muchos menos que saquen el tema.
Entro al Starbucks y sostengo la invitación de la familia Hawthorne en mi mano con demasiado cuidado. La guardo en el interior de mi chaqueta y estoy a punto de acercarme a una mesa para sentarme cuando Gale pone su mano en mi hombro y hace que me gire para verlo. Me muevo al experimentar las sensaciones que me provoca Gale.
-¡Gale, me asustaste! - le digo esbozando una sonrisa que es exclusiva para él.
El ríe y me sonríe. Su sonrisa viene con una mirada penetrante, hechizaste, en pocas palabras: me fascina.
-Vete a sentar Peeta, traeré las bebidas...
- Cappuccino - decimos al unísono. ¡Se lo aprendió! Hace pocos días hicimos una especie de juego de preguntas, le pregunte sus gustos y él me pregunto los míos. Entre los suyos estaban: azul claro como color favorito. Ir al gimnasio para entrar en forma. Cappuccino sabor vainilla. ¡No toma vino! Sólo para brindar o en casos súper extremos. Le encantaba acampar con su padre. Le gusta nadar y el voleibol playero. Le encanta que una a persona sea atenta con él. Si por el fuera, estaría en ropa cómoda: shorts, playeras sin mangas y tenis. Entre más cosas.
En lo que a mí respecta: mi color favorito es el naranja, me encanta el Cappuccino. La comida italiana, me gustaría viajar si tuviera los recursos, me fascina leer (¡a Gale también!) entre más cosas.
Gale regresa con dos envases de café en la mano. Me entrega en mío y nuestros dedos se tocan por una fracción de segundos. Es electrizante, hace que los vellos de mis brazos se ericen.
Al estar cerca de Gale me pongo nervioso y hago tonterías, como tartamudear o tirar cosas que hay a mí alrededor.
-Ga-Gale, mi jefa los invita a mi madre - ¿a mi madre? ¿Qué tonterías estas diciendo Peeta? -. Perdón, a tu madre y a ti a una mascarada que habrá dentro de dos semanas. Espero que vayas.
-¿Iras tú? - el tono seductor sale de sus labios, yo sólo puedo ver los labios en movimiento pero logro leer sus labios. Reacciono después de tres segundos.
Sacudo un poco la cabeza y regreso mi vista a sus ojos. Madre mía, sus ojos...
-Sí. Allí estaré. ¿Por qué?
-Porque si no ibas, no tendría caso: ¿con quién más estaría?
¡Quiere estar conmigo!
Con lo último que dice hace que derramé un chorrito de café sobre mi camisa. Me levantó al instante de sentir el líquido caliente. Con una mano sostengo el vaso de café y con la otra limpio la mancha.
-Peeta - se levanta y se acerca a mí. Como digo, hago estupideces: así que cuando se acerca mí, se me resbala el vaso sobre toda su camisa blanca, arruinando su traje.
¡Rayos!
-Lo siento mucho, Gale...
La bebida está caliente, le quema. Hace una mueca y aguanta el ardor.
-No importa Peeta, es una camisa - todos estos pequeños detalles son los que me vuelven loco.
Salimos del Starbucks y con la luz del día y por el líquido arrojado en su camisa, se le marca el abdomen, definitivamente tiene el cuerpo de un dios griego.
-Enserio Gale, lo siento mucho... - me disculpo y de vez en cuando miró su abdomen, es irresistible.
-Peeta, escúchame atentamente: es una simple camisa - ponen ambas manos en mis hombros y se agacha para quedar a mi estatura.
-Lo...
Pone su dedo índice en mis labios y me calla. Al sentir su dedo en mis labios, es la sensación eléctrica, pero esta vez permanece en mis labios.
-Sabes, creo que debería irme antes de que arruine por completo tu traje. Hasta luego Gale - le digo sonriéndole y me alejo.
¡De verdad que eres estúpido Peeta Mellark, piensa las cosas antes de hacerlas! Oh rayos, no traigo carro.
Me quedo inmóvil pensando en lo que haré en unos minutos, no quiero que Gale me vea ya que si es así, querrá llevarme y no quiero ni verlo por la vergüenza que pasé. Levantó la mano y un taxi se detiene. Le digo la ubicación del edificio de la revista Paradise. Solamente entro al estacionamiento subterráneo por mi automóvil y conduzco inmediatamente hacia mi casa.
Llego a casa, dejo las llaves en la mesita que hay en la entrada y me dirijo a la cocina para preparar algo de comer. En las alacenas encuentro fideos, así que los cocino como espagueti. Me siento en la mesa del comedor a comer sólo y a repasar todas las ocurrencias que consigo hacer en presencia de Gale, o me quiero ni imaginar lo que pasará en la Mascarada.
Prim llega y aún no me dirige la palabra, sabe que abrió la boca de más, ¿o acaso estoy equivocado? Yo le especifique claramente que olvidara el porque me da miedo enamorarme...
Ella se sienta frente a mí a comer el espagueti que preparé.
-Lo mojé... - digo y comienzo a reír tontamente.
-¿Cómo?...
-Le derramé mi bebida. Primeramente fue una gota en mi camisa, después le derrame el café.
-Peeta, tenemos que practicar tus acciones frente a tu Adonis.
-Me comporto como un niño pequeño, no quiero pasar vergüenzas en la Mascarada. Hablando de la fiesta: ¿A quién llevaras?
-A Gloss, es guapo y amable - me responde.
-¿Él no está invitado?
-Sólo las personas importantes de la empresa. Y Gloss no es alguien muy importante, es mi asistente.
-Siempre he querido preguntarte esto: ¿tu pediste de te pusieran a Gloss de asistente?
-No... - ella ríe y así me doy cuenta de que lo dice con sarcasmo. Me dirige una sonrisa y después suelta una carcajada.
-Prim, te ruego que no le digas a nadie acerca de qué me gusta Gale Hawthorne. Arruinaría lo que tengo con él. Lo poco en realidad.
-Crees que es poco Peeta, conseguiste su amistad. Él mismo te dijo que le cuesta trabajo confiar en las personas.
Ayudar a Effie Trinket: ese ha sido mi trabajo.
Mañana es la Mascarada y ni siquiera he conseguido mi máscara en la tienda de lujo que nos recomendó Effie donde vendían cosas para eventos de este tipo.
Esta semana tuve que organizar a los invitados para ponerlos en una mesa en específico. También tuve que informar acerca de quienes confirmaron asistencia. Este evento sólo se permite llevar color negro, blanco o rojo en lo que respecta a vestuario, la máscara es a su elección. Fui a rentar ayer un traje negro. Prim usará un elegante vestido negro y tenemos una idea de llevar antifaces color plateado.
Al atardecer del día, Prim y yo salimos corriendo como balas para ir a comprar los antifaces. Llegamos a la tienda y para mi sorpresa hay de toda clase de antifaces y disfraces para una perfecta y formal mascarada.
Hay estantes protegidos por un cristal con cientos de antifaces y máscaras. Yo quedo perplejo al ver todos los estantes. Una señorita con un vestido de aspecto formal hasta las rodillas de color azul obscuro, zapatos altos negros y con el cabello suelto por la espalda, se acerca a nosotros.
-Buenas tardes, ¿en qué puedo servirles? - nos dirige una sonrisa.
-Buscamos antifaces para una mascarada que se llevará a cabo mañana por la noche, es exclusiva y queremos que los antifaces sean únicos y deslumbrantes - explica Prim.
-Únicos y deslumbrantes, sólo necesitaban mencionar esas dos palabras.
La señorita nos hace un recorrido por toda la tienda.
-Nuestra empresa llamada "Masquerade" diseña máscaras y antifaces de tipo Venecianos únicos y preciosos, fabricados uno por uno con extrema delicadeza. Puede que los precios sean caros pero varían de diseño a diseño.
Llegamos hasta el mostrador.
-Ustedes díganme cual quieren y yo se los enseñaré.
Asiento y nos alejamos del mostrador. Prim busca por su lado y yo por el mío. Después de ver toda esta variedad, decidí os cada quién tomar su propio diseño. Las miro con mucha calma para escoger la indicada. Mis ojos ven una por una, hasta que encuentran un diseño hermoso y espectacular.
De color negro con plata, ambos colores divididos exactamente por la mitad, detalles precisos en dorado, y el toque que la hace especial: trozos de espejo cortados que forman una especie de mosaicos en el color negro de la máscara. Aunque suene simple, es muy original. Me quedo contemplando mientras Prim llama a la señorita para que le dé una máscara roja que eligió, le irá bien con su tono de piel. Paga la máscara, la señorita la guarda en una caja con de cartón negro con el logo de la empresa. Es mi turno y le indicó cual es la máscara que quiero. Ella saca una llave y la introduce en el estante. Abre la puerta de cristal y saca con todo el cuidado del mundo la máscara.
Ella pasa el código de barras por un sensor y sale el precio en su monitor.
-Joven, la máscara es cara. Es de las más caras que tengo.
-¿Cuál es su precio? - pregunto.
-Ochocientos cincuenta y nueve dólares para ser exactos.
¿Qué hago? ¿La compro?
-Me la llevo - le digo entregándole la tarjeta de crédito.
Salimos de la tienda y nos subimos a mi automóvil.
-Vamos a recoger tu vestido y mi traje Prim.
Conduzco hasta la boutique donde Prim compro su vestido, después vamos a recoger mi traje y regresamos a casa.
-¿No crees que costó mucho tu máscara? - pregunta Prim al entrar a la casa.
-No. Creo que vale la pena, irá Gale. ¿Lo olvidas? Además tu antifaz costo cien dólares menos que la mía; quieres impresionar a Gloss.
-Tienes razón, toda la razón Peeta...
Me miro al espejo varias veces, revisando que mí traje este bien. Acomodo mi corbata y aliso con mis manos el saco. Prim toca a la puerta y se ve hermosa en ese vestido negro. En la mano lleva su antifaz y un bolso negro.
-Vámonos Prim - le digo.
Se sube al asiento del copiloto y yo manejo hasta el edificio donde se llevará a cabo la fiesta. Llegamos y hay una alfombra roja que te conduce hasta la entrada. Hay Valet Parking así que antes de bajar del automóvil, Prim y yo intercambiamos miradas y nos ponemos nuestros antifaces. Los jóvenes del Valet Parking esperan a que bajemos, abren nuestras puertas y yo le entrego las llaves.
Prim y yo caminamos juntos por la alfombra roja con las máscaras puestas.
-Peeta, ¿crees que nos reconozcan? - nos miramos antes de decir nuestros nombres a los gorilas de la puerta.
-No. Esa es la idea - respondo.
Les decimos nuestros nombres y entramos al ascensor. El piso es un salón de fiesta exclusiva. No hay alguien sin máscara dentro de la fiesta, es exclusiva y muy elegante. Hay violinistas tocando música lenta. El salón tiene escaleras para subir a un piso arriba y otro para ir a un tejado donde hay un jardín hermoso, hay una escalera grande frente a nosotros. El salón está iluminado con los candiles de cristal, hay una pista de baile y mesas por todo el salón. Todos los meseros llevan los mismos antifaces y los mismos trajes blancos.
-Bien, ya estamos aquí. Recuerda controlar tus movimientos frente a Gale y también...
-No hay que dejarnos encontrar muy fácil - completo.
Nos esparcimos y los invitados que faltan van llegando. Cada cinco minutos dirijo mi mirada hacia la entrada para ver si ya llegó Gale.
Su llegada me parece que llama mucho la atención. Lleva un traje negro con una corbata del color. Su antifaz es color negro con detalles finos en plata. Lo identifico por su complexión y su sonrisa. Su madre viene junto a él con un vestido rojo y un antifaz negro de plumas muy elegante.
Me escondo entre la gente para que no me vea, aunque le será difícil.
De pronto las luces de los candiles de cristal se apagan y un reflector ilumina a Effie.
-Damas y Caballeros, bienvenidos a la Mascarada del Día de Brujas. Esta noche, dejemos nuestras identidades en la puerta y dejemos que nuestros espíritus inspiren a los suyos y que nuestras ornamentadas máscaras le lleven a la intriga. ¡Qué comience esta Mascarada!
Las luces de los candiles no prenden, pero si las otras de colores como morados azul, rojas. Que dan un aspecto de misterio a la noche. La música cambia, quizá este baile sea formal pero también es cotizado para la gente importante. Camino de un lado a otro.
Una mano me detiene.
-¿Eres tu Francis? - me pregunta un joven de quizá veintisiete años de edad.
-No.
-Da igual, ¿cuál es tu nombre? - pregunta.
-No te lo diré, de eso se trata este baile: del misterio.
-Tienes toda la razón, vamos por un trago.
Nos acercamos al bar y el pide un par de Whisky.
-A tu salud - chocamos nuestras copas y bebemos.
Pasamos un rato charlando, sin exponer nada acerca de nuestra identidad. El chico es de Seattle, le gusta salir al parque, cosas un poco aburridas. Me despido de él y camino por la pista de baile, veo a las personas con sus máscaras y antifaces. Para mi sorpresa me encuentro con Finnick.
-¡Qué sorpresa Finnick! - le digo.
-¿Cómo me reconociste?
-Por tu cabello. Olvídalo. ¿Qué haces aquí? - pregunto. Abre la boca para responder pero yo lo interrumpo -. Sólo te pido que no digas mi nombre - cambio de tono de voz para que no se parezca a la mía.
-El padre de Katniss y Effie son buenos amigos, me invitó Katniss porque tenía un boleto extra y pues... Como desaprovechar esta oportunidad.
-Tienes razón.
-¿Y a quién buscas?
-A alguien...
-No me digas... ¿A alguien especial? ¿Al señor Hawthorne?
Me ruborizo. Las mejillas están que arden, bajo mi cabeza y mi mirada se enfoca al piso.
-Puede ser -respondo cabizbajo. ¿Quién le dijo? Si, la verdad es que sí. Sólo que no quiero que me encuentre tan fácil.
-No le será fácil, con ese antifaz eres irreconocible. Cambiando de tema: ¿a quién crees que vi? La reconocí de inmediato por el apodo que le pusieron en la secundaria.
-¿Quién?
-Johanna Mason - ese nombre, ahora la recuerdo. La llamaban la "Gata". A todas las fiestas de disfraces se vestía de gata sensual tipo Gatubela de DC Cómics. Siempre llevaba uñas afiladas y decían que al momento de seducir a alguien, hacia movimientos como de un gato. Era extraña -. Trae un antifaz con apariencia felina, bailando con uno y otro.
-Espero no encontrarla, me caía un poco mal por su forma de tratarme. Tú sabes de lo que hablo... ¿Quién te dijo? - cambio te tema repentinamente.
-¿Acerca del señor Hawthorne? - no hago ninguna expresión, pero mi silencio indica que esa es la respuesta -. Katniss. Prim le contó a Katniss y ella me lo dijo.
-Hay Primrose... - digo entre dientes, avergonzado.
Respiro hondo tres veces para que lo ruborizado que tengo en mi cara se me quite.
-Finnick, ¿y cómo te ha ido con Katniss?
-Bien, a veces se enoja mucho. Aquí entre nos, es muy celosa - me susurra.
Una mano, una gran mano para ser exactos, se pone en mi hombro. Finnick hace una expresión de horror. ¡Rayos!
-¿Creíste que no te iba a encontrar, Peeta? - mi atractivo enmascarado hace que gire para vernos frente a frente. Su mirada gris se conecta con la mía. Parece que sus ojos destellan luz parecida al de la gran luna llena. Son sus ventanas, creo que con tan sólo verlo a los ojos, conozco todo de él. Me provoca seguridad y confianza, además de enamorarme más de Gale Hawthorne. ¡Lo odio por hacer esto!
-Gale... perdón, señor Hawthorne - lo saludo estrechándole la mano -. Quiero presentarlo a Finnick Odair, un amigo desde la secundaria.
Ambos estrechan sus manos, comienzan a charlar acerca de cosas empresariales. A lo lejos veo a Prim agitar su mano en mi llamado.
-Disculpen - me dirijo hacia Finnick y a mi Adonis.
Camino furioso hasta Primrose.
-Prim - saludo.
-Peeta.
Se producen cinco segundos de silencio.
-Pude ver que tus acciones frente a Gale son adecuadas, para nada tontas.
-¿Por qué le dijiste a Finnick? - suelto mi pregunta.
-Por qué quizá eres su mejor amigo.
-Ya lo sé Prim, ¡se lo quería decir yo! - Respira Peeta, tres veces.
-Es muy apuesto, es sexy - al instante comprendo, su mirada clavada en Gale.
-¡Es mío!
-Es un ángel bajado de los cielos. Su cuerpo se ve tan... Exquisito.
Mi furia, siento las mejillas calientes, al igual que mi cabeza, un nudo en la garganta. Mis músculos se tensan y aprieto la mandíbula.
Prim esboza una sonrisa sin dejar de mirar a Gale.
-Me pregunto si la tendrá Grande...
-¡Cállate Prim, es mío y sólo mío! - suelto con ira.
Ella ríe.
-Peeta, otro gran paso. ¡Experimentas celos! Yo nunca haría algo para lastimarte Peeta, nunca. Eres cómo mi hermano.
-¿Celos?
-Sí, celos. Te gusta, lo quieres. ¡Pero te has enamorado de él Peeta!
Sólo le esbozo una sonrisa.
Lo que menos quería. La Gata se acerca a Gale y le dice algo. El asiente y se aleja a la pista de baile, tomándose de la mano de Gale. Comienzan a bailar.
¡Gale baila muy, pero muy bien! Oh cielos...
De una canción rápida, cambia a una lenta.
Sacudo la cabeza y me percato de algo: la Gata esta con mi hombre, bailando muy pegados. Zorra.
-Peeta, estoy muy feliz por ti. Te has enamorado otra vez, superaste todo lo que ocurrió en la preparatoria con Cato...
-Cállate Prim - suplico cerrando los ojos con fuerza.
Las imágenes bombardean mi cabeza. Contengo mis excesivas ganas de llorar. Trato de respirar pero sólo sé que en algún momento lloraré. Muerdo mi lengua hasta que tengo el sabor de la sangre en mi boca. Me tranquilizo.
La chispa que detonó la bomba: La Gata besa a mi hombre.
No puedo más, lloro como nunca.
-¡Te odio Gale Hawthorne! - grito con todas mis fuerzas. Consigo que el señor Hawthorne me mire. Yo corro hasta el segundo piso del salón, donde hay una serie de balcones para mirar la hermosa vista del mar.
Todo mi alrededor parece gelatina, una espesa gelatina. Las personas a las que aviento para abrirme pasa me dicen algo, son embargo no logro formular lo que dicen. No me quedo en un balcón, subo hasta el último piso, el jardín en el tejado. No hay nadie, privacidad.
Fue un golpe directo al corazón con miles de cristales que se incrustan en el órgano. No puedo ni siquiera respirar mientras mis lágrimas no dejan de brotar. Sonidos de mi garganta se producen, especie de gemidos. Me quito la máscara de la cara y el tiro al suelo.
-¡Yo sólo te quería impresionar!
Grito.
La presencia de alguien no me importa, yo sigo llorado. U os brazos fuertes y musculosos envuelven mi cuerpo.
-Peeta, ¿qué ocurre? - su voz. Me aparto de golpe.
-¡¿Qué quieres de mí Gale Hawthorne?! ¡Primero logras que me enamore de ti perdidamente, y ahora me pasó gasa así!
El queda atónito.
-¡Te quiero a ti Gale Hawthorne! - le tiro un puñetazo a su mandíbula, dejando un bulto que se convertirá en moretón.
-Peeta... - me dice, intentando abrazarme.
-¡No me toques! ¡Mejor vete con la Zorra de Johanna Mason, pude ver que ella sí es de tu tipo! - me alejo de él -. ¡Esto me gano por estar enamorado de ti! - grito mientras bajo a la primer planta del salón.
Gale queda boquiabierto.
-¡Lo conseguiste en menos de un mes! ¡Te abriste paso mis sentimientos, A MI CORAZÓN!
Lo empujo alejando su cuerpo del mío, no sé de dónde saque tanta fuerza porque su cuerpo es más pesado a causa de los músculos. Él tropieza, aunque no cae. Bajo las escaleras y empujo a la gente que se cruza en mi camino. Finnick es nunca de esas personas, al igual que Prim. Salgo del edificio hasta el aparcacoches.
-¡Peeta, escúchame! - la mano de Finnick me toma de mi muñeca izquierda y hace que me vuelva hacia él.
Lo veo a los ojos, detrás de él vienen Prim y Katniss quitándose las máscaras. Katniss parece confundida por lo que alcanzo a ver, Prim le susurra en su oído y después corren hacia a mí.
-¿Qué te ocurre? - pregunta.
-¡Ese maldito...! - consigo decir, aunque con la voz muy entrecortada. Al parecer el nudo en la garganta que siento en tan grande que no me permite formular sonidos ni mi propia voz.
Lo siguiente es sentir el abrazo de Finnick.
-Lle... Llévame a-a casa... - le ruego. Es mi mejor amigo, siempre ha estado cuando lo necesito, es una especie de hermano mayor. Mucho mejor hermano que los que tengo.
Llego a casa directo a mi habitación. Cierro la puerta de golpe con llave para que nadie entre. Escondo mi cara en la almohada y rompo a llorar peor de lo que ya estaba. De mi garganta salen gemidos que no puedo evitar. El bombardeo del momento que ocurrió, me destruye cada vez más.
Despierto. Me dormí con el traje anoche. En la misma posición en que estaba llorando, caí dormido. Me levanto de la cama, débil. Camino hasta la ventana donde entra mucha luz de la mañana y cierro las cortinas. Me dirijo hasta un espejo y mi aspecto está horrible. Ojos hinchados e inyectados de sangre y cabello revuelto.
Me quito de toda prenda y me meto en la tina con agua caliente. Estoy inmóvil, inconscientemente me sumerjo en el agua por unos segundos, se me acaba el oxígeno y salgo del agua tosiendo por falta de oxígeno. Salgo de la tina y me visto con una camisa vieja que uso de vez en cuando para dormir y un pants.
Regreso a la cama y antes de hacerlo, quito el seguro de la puerta. No quiero ni siquiera comer pero tengo que hacerlo. Prim se da cuenta de que ya puede entrar a la habitación.
Entra con un plato de comida.
-Tremenda Mascarada - suspira.
-Estúpido y maldito Gale Hawthorne - digo mientras llevo tocino frito a mi boca y la mastico.
-Olvídalo. No te merece, Peeta.
-No lo puedo olvidar Prim, es como... alguien que jamás podré encontrar. Él me ha hecho olvidar de varias cosas, incluso me abrió los ojos haciéndome saber que se puede volver a amar... Es muy perfecto para ser verdad...
Primrose se queda en completo silencio, observándome.
-Finnick y Katniss se fueron muy preocupados anoche - informa Prim.
Prim y yo conversamos un rato, pero después se va. Coloco mis auriculares en mis orejas para escuchar música y selecciono a propósito canciones tristes. "When You're Gone" de Avril Lavinge es la que más escucho en toda la hora. Después de llorar otra vez, decido quitar la música y ver la televisión.
Las noticias: un accidente automovilístico, un famoso descuidado, y la fiesta de Seattle del año, la Mascarada.
"Paparazzi infiltrados... Vieron al multimillonario besarse con una chica que al parecer dice sus colegas se llama Johanna Mason" Es lo que escucho decir al conductor, posteriormente pasan algunas imágenes, ¡del beso!
Maldita Johanna Mason, ¡que zorra es! Sólo quiere sus cinco minutos de fama, aunque no los consiguió. ¡En tu cara Johanna Mason alias la Gata!
El resto del día sólo me arrepiento de haber confesado lo que sentía por Gale Hawthorne.
Lunes, el peor día y comienzo de la semana. Llego a mi oficina y Effie me visita, preguntando qué había ocurrido conmigo en la fiesta. Le explico lo menos posible, diciendo que me había dado un ataque de escenas de mi pasado, como solía ocurrirme. Effie no me cree y cedo a contarle lo que en verdad ocurrió.
-Si no es por indiscreción, ¿quién besó a quién?
-Johanna. Es una zorra con todos.
Ella se queda pensativa y decide hablar.
-¿Él se arrepintió?
-No lo sé... Quería que yo me tranquilizara...
Effie no habla.
-Bueno, creo que ya has terminado por hoy Peeta. Eres cómo un hijo para mí y quiero que estés bien.
Me besa la mejilla.
-No dejes que una oportunidad así se escape de tus manos, Peeta. Tienes muchas cosas que pensar.
Cierra la puerta de mi oficina e inmediatamente me levanto y salgo de la oficina. Decido pasar por un café de Starbucks para llevar.
Hago fila por diez minutos. Un joven me atiende y me entrega el Cappuccino. Salgo del local y me encuentro con Gale.
Cuando cruzo a un lado suyo, golpeo su hombro con mi costado. Lo hice a propósito.
-¡Peeta! ¡Ven por favor! ¡Necesito hablar contigo! - me grita suplicante desde lejos. Me subo a mi carro y me asusta cuando lo veo desde mi ventanilla. Presiono el botón y la ventanilla se baja.
-¿Qué necesita decirme señor? - le digo en tono golpeado.
-¿Ahora ya me hablas formal?
-¿Qué se le ofrece? - pregunto sin dejar de mirar al frente.
-Que me escuches, Peeta...
-¿Para qué me vuelva a destrozar y a defraudar? señor Hawthorne - le digo golpeado.
-Peeta, entiende...
-Aléjese de mí, señor. Antes de que lo pueda golpear - de reojo miro su rostro, su perfecto rostro... con un moretón en la mandíbula -. Hasta luego.
Enciendo el motor y me salgo del lugar para estacionar el coche. Mientras conduzco, las lágrimas brotan de mis ojos. Casi impiden que yo pueda ver al frente. Aun así consigo llegar dando y salvo a casa, excepto por una cosa: El Audi R8 de Hawthorne se encuentra estacionado en mi casa. Mi carro es viejo y no esta en las mejores condiciones: un Ford Fiesta 1995.
Respiro hondo tres veces antes de bajarme del carro. Camino hasta la entrada y Hawthorne hace lo mismo que alguna vez me hizo en el ascensor. Me acorrala contra la puerta de entrada. Me siento impotente por mi estatura y complexión al lado de él.
Aprieto los párpados para no mirarlo, e impedir que salgan más lágrimas de mis ojos de las que ya hay.
-¿QUÉ QUIERES? ¿POR QUÉ NO ME DEJAS EN PAZ DE UNA MALDITA VEZ? - grito sin abrir mis ojos.
-Peeta, siento mucho lo que ocurrió en la fiesta. Ella me besó.
-¡No quiero escucharte! ¡Sólo dime que es lo que quieres y lárgate! - sigo gritando.
-¡Te quiero a ti, Peeta Mellark! ¿Por qué no has comprendido? - al principio me grita, pero baja el volumen de voz y consigo abrir mis ojos. Me mira a los ojos, los suyos muestran sinceridad.
No sé qué decir, es como... ¡Madre mía! ¡El Adonis de Seattle me quiere! ¡Sólo a mí!
Es increíble como el estado emocional de una persona puede cambiar en cuestión de segundos por unas simples palabras. Simples no: ¡Maravillosas!
-No juegues conmigo Gale Hawthorne... - digo en un suspiro. Mi corazón está tan agitado que surge la adrenalina en todo mi cuerpo. Mariposas en mi estómago. Todo lo más bello que experimenta una persona... ¿enamorada?
Él esboza una sonrisa.
Su sonrisa + su mirada gris penetrante = sentirme en las nubes con un perfecto ángel.
Entonces su cara se acerca a la mía, tres centímetros justos que hay de espacio entre mis labios y los suyos. Me doy el permiso de abrir los ojos para cruzar una mirada con la suya. Toma mica esa entre sus manos. Lentamente sus labios se acercan a los míos y cierro los ojos para dejarme llevar por el momento.
La presión de sus labios contra los míos es fuerte. Extremadamente fuerte, pero intenso y apasionado. Un fuego infernal surge entre nosotros dos. Ese fuego me consume y recorre mis venas, calentando al grado máximo de calor mi sangre y mi piel, sin embargo la corriente eléctrica no hace falta. La corriente circula por todo mi cuerpo, haciendo que la piel se me ponga como de gallina. Mi respiración se convierte en un jadeo muy violento. Aferran mis dedos a su cabello, atrayéndolo más a mí, entreabro mis labios para respirar su aliento embriagador. Sus labios dejan de moverse y su lengua que esta juntó a la mía regresa al interior de su boca.
Abro los ojos despacio al mismo instante que el los abre. Tan sólo dos centímetros de mis labios se encuentra, decidiendo si besarme otra vez o simplemente dejarme.
Me sonríe con su potente mirada gris.
Suspiro con alegría. No puedo creer que esto pase en este preciso momento, es como si todo fuera un sueño muy pero muy real.
-¿Qué me estás haciendo Peeta Mellark? - su frente toca a la mía, el cierra los ojos.
-Lo mismo le pregunto señor Hawthorne.
-Perdón Peeta...
-No lo digas, hazlo.
Y es cuando él me vuelve a besar, sin importarle que alguien nos vea.
Espero que les haya gustado. No olviden dejarme su review, me es muy importante y motivador leerlos. Gracias Tony por tu review :]
