Hello! Bueno he aquí la actualización! Al escribir el capitulo sentí que algunas partes eran como "relleno" Tuve un pequeño bloqueo que conseguí ganarle. Para no entretenerlos, hablamos abajo.

Gracias por sus reviews, los amo de verdad! Tony, I Love KL, Your Failing Epicness. Y al demás público que me lee, no sean timidos y dejen sus reviews :)

[NOTAS: PUEDE QUE HAYAN UNA SERIE DE "EMOTICONS" A LO LARGO DEL CAPITULO, NO SE ESCRIBEN YA QUE ES UN ERROR ORTOGRÁFICO PERO LOS QUISE AGREGAR PARA DARLE UN SENTIDO "COTIDIANO" A LOS E-MAILS Y MENSAJES DE TEXTO]


-No sé qué más puedo hacer, doctora - le confieso, frotándome las cienes para poder relajarme. La doctora escucha atentamente -. Casi le saco los ojos el otro día y las sombras se apoderan cada vez más de mí, me siento impotente frente a mí pasado...

-Cuéntame acerca del otro día, estoy segura que quieres desahogarte.

-Estábamos Gale y yo en mi casa, por supuesto un beso largo sobre el sofá llevo a que la temperatura aumentara poco a poco - me detengo y observo fijo a la doctora -, realmente no quiero dar mucho detalles acerca de ello. ¿Es necesario?

-No sí es que no te sientes cómodo, querido.

-Sí, creo que no entrare en detalles - aclaro mi garganta y me reincorporo en mi asiento -. Creo que era demasiada temperatura. Se quitó su saco y nosotros seguíamos. Fue entonces cuando la ola de imágenes bombardearon mi cerebro Acerca de los mismos momentos que tenía con Cato en ese entonces. Era horrible, Gale no pudo ver mi reacción, comencé a gritar y a soltar manotazos al aire. Gale trato de tranquilizarme queriendo abrazar mi cuerpo y con mis manos me aparte de su cuerpo, pero él en realidad tenía intenciones de ayudarme. Se acercó y casi le saco los ojos con mis uñas. ¿Y cómo se todo esto? Gale me explico que había sucedido.

»No sabía que hacer doctora, tenía media cara rasguñada cerca del ojo. Rompí a llorar y no quería hacerlo. Yo fui culpable de lastimarle, Gale se encontraba bien pero yo veía fluir el líquido color carmesí por su cara. Le día una toalla para que límpiese su cara y después hielo para quitar lo inflamado.

-Peeta, ¿te sentías capaz de control la situación?

Lo pienso un instante, recordando cada mi uno de la situación que ocurrió con Gale.

-Me-me sentía en-encerrado en una especie de celda.

La doctora Clark hace unas anotaciones en su libreta de registro de cada paciente. Me muerdo mi labio inferior, temeroso a que este problema tenga que ser tratado con un psiquiatra.

-¿Es un problema de psiquiatría, doctora Clark?

-No Peeta. Si no lo tuviste hace años, no los tendrás ahora. No hay nada de qué preocuparse. Ahora bien, todo está en tu cerebro. Tú eres el que debe de tomar las decisiones de lo que en realidad quieres en tu vida. Si quieres besar a Gale, hazlo por qué tú quieres y no el chico. Si quieres tener relaciones sexuales, te las por qué quieres y le tienes confianza.

-Pero no hemos mencionado nada acerca de tener relaciones sexuales...

-En todas las relaciones llega el momento, Peeta.

Comienzo a pestañear rápido, siento venir el bombardeo de imágenes cuando estaba a punto de entregarme a Cato y la sensación de cómo me encojo en mi mente para permitirles el paso a los dolorosos recuerdos.

-Son los recuerdos... No los permitas - aprieto mi mandíbula, mientras lucho con las imágenes. Cierro los ojos con fuerza y me imagino a mí empujando una barda.

¡Lo consigo! Las imágenes desaparecen. Abro los ojos de golpe mientras me río.

-Esto parece una película de ficción - le digo a la doctora.

-Fue porque no querías ver las imágenes en tu cabeza. Así de simple.

Una alarma suena por el consultorio. Sigo sin poder creer que detuve las imágenes, lo había hecho antes pero sólo en un par de ocasiones.

-Nuestra sección ha concluido, Peeta. ¿Te sientes mejor? - pregunta la doctora.

Asiento con la cabeza y me levantó del sillón del paciente. Me acerco a la doctora y estrecho su mano. Es la misma doctora Clark que conocí después de la muerte de Cato.

-Hasta la próxima semana, doctora.

Salgo del consultorio hacia la recepción y pago la cita. Salgo de la torre médica y me dirigió hasta el automóvil. Enciendo el carro, o carcacha según Gale, y conduzco hasta mi oficina. Tengo el extraño presentimiento de que no estoy haciendo correctamente mi trabajo.

Mientras subo en el ascensor un mensaje de mi jefa llega a mi celular.

*Peeta, ven rápido a mi oficina -Effie*

Cuando las puertas del ascensor se abren, salgo con la frente en alto y camino hasta la oficina de mi jefa Effie Trinket. ¿Qué dirá con las ausencias que he tenido estos dos últimos meses desde que Gale y yo comenzamos a ser novios? Toco la puerta donde esta una placa metálica con el nombre de Effie escrito.

-Puede pasar - anuncia una voz desde el interior de la oficina.

-¿Querías verme, Effie? - lee la revista Vogue Y al escuchar mi voz, baja la revista, la cierra y la deja sobre su escritorio.

Effie me pidió que me sentara, así que lo hago. Effie parece preocupada por algo o más bien atemorizada.

-Peeta, has estado faltando mucho al trabajo: ya casi ese debe hacer la entrega de la portada del próximo mes y no has siquiera empezado a realizarla. Estoy preocupada por tí. Me han dicho que no asistes a trabajar porque tuviste la necesidad de regresar al psicólogo.

Se supone que es privado. Nadie está enterado de la oficina. Estoy en problemas.

-¿Es esa la razón de tus faltas? - me pregunta mi jefa. Muerdo mi labio inferior y me pregunto: ¿si es esa la razón?

No sé qué responderle, me ha congelado con la pregunta.

-Supongo que sí. Pero Effie, te prometo terminar la portada hoy mismo.

-Peeta, no es si terminas en un día la portada o no - se levanta de su escritorio y se acerca a mí -. No se cómo decirte esto... Sin embargo debo ser directa con todos. Creo que debo despedirte.

Abro mi boca formando una O. ¿Cómo, despedirme? Es imposible. No se atrevería. He estado en la revista desde mis prácticas universitarias, ¿y ahora todo se acaba? No es cierto. Como se atrevería a despedirme, le he sido fiel desde el primer día que pise este edificio.

El corazón se me agita, no puedo pensar cómo sería mi vida sin empleo. Sería como una persona floja que se pasa todo el día frente al televisor comiendo papas fritas y golosinas. ¿Una vida sedentaria?

-¿Qué?

-Creo que debes irte Peeta - ahora es grosera.

-He sido fiel a esta revisa desde mis prácticas... ¡No puede despedirme! - grito desperado. Quiero arrancarme los mechones de mi cabello y ponérselos en la boca a mi jefa... ¿ex-jefa?

-Peeta, tranquilo. Te daré tu último cheque bien pagado y...

-Me voy, no puedo soportarlo. Perdón por mi falta de respeto Effie. - simplemente salgo de la oficina de la jefa. Tengo ganas de acostarme en mi cama y llorar. Esto no puede estar pasándome.

Cuando estoy fuera, todos los que están presentes me ven fijamente. Creo que mis gritos se escucharon por toda la oficina y... ¡Aaaag! Pero aun así mantengo la frente bien en alto.

Corro hasta el ascensor y bajo al estacionamiento subterráneo. Entro a mi carro y conduzco sin rumbo. Después de varias horas, termino en mi casa. Todo parece dar vueltas y vueltas, nada deja de moverse. Estoy mareado con unas ganas de vomitar.

Lo único que consigo hacer es vomitar en el inodoro. Me duele al vomitar, es gran esfuerzo y al terminar no consigo estar de pie, me recargo en la pared del baño a tomar aire.

-¡Peeta! - se escucha Prim gritar mi nombre, pero a causa del vómito no tengo suficiente energía. Al parecer me busca por toda la casa. Espero cinco minutos y enseguida me encuentra tirado en el piso del baño -. ¡Dios mío! - exclama al verme pálido y en el suelo -. ¿Qué te pasó?

Trato de explicarle lo mejor posible, pero francamente no tengo ganas de hablar del tema. Me ayuda a caminar hasta mi cama y me siento en el borde. Tengo la necesidad de llorar en el hombro de alguien, pero extrañamente no es con Prim: es con Gale.

Saco mi teléfono peche intento buscar en "contactos" el número de Gale. Prim toma el teléfono y comienza a hablar ella por teléfono.

No logro escuchar de lo que hablan, pero tardan alrededor de diez minutos en terminar la llamada. Prim regresa a la habitación y sigue tratando de tranquilizarme.

-¿Quieres un té? - asiento, creo que es posible que me calme el estómago revuelto -. Iré a prepararlo.

Me entrega la taza y se escucha el timbre de la casa. Tengo un ligero temblor en mis manos. Prim se dirige para abrir la puerta y logro escuchar las voces de mi mejor amigo y mi novio:

-¿Qué le pasó?

-Está en especie de shock.

-Será mejor que vaya con él - Gale sube las escalera corriendo y dejo la taza de té a un lado. Al encontrar mi habitación, se queda de pie en el marco de la puerta, lleva un traje como usualmente se viste para trabajar. Cierra la puerta de la habitación y da zancadas grandes hasta llegar hasta mí. Se sienta a un lado mío y me envuelve en sus brazos con un abrazo.

Recargo mi cabeza en su pecho y al mismo tiempo oculto mi cara. Maniobra par a quitarse la corbata y el saco, los arroja a un rincón de la habitación. Todo este momento no se apartó de mí. Me hace falta aire al llorar. Gale pasa su mano por mi cabello, alborotándomelo pero me gusta porque trata de calmarme. Tengo e dejar d llorar y no arruinare más su camisa.

Dejo de esconder mi mirada en el pecho de Gale para así encontrar sus ojos con los míos, nunca me cansaré de mirarlo a los ojos. Sonrió con dificultad pero no forzado.

-¿Ahora me vas a decir que ocurrió? - el tono de su voz es tranquilo y amable, no existe la necesidad que ocultarle nada.

-Me despidieron del trabajo.

-¿Por qué?

-Por estar más preocupado en mis asuntos personales que en mí trabajo. Y soy un estúpido al no ver por mi futuro - lo digo con los ojos cerrados y apretados.

Gale lleva sus largos dedos hasta debajo de mi barbilla, obligándome a alzar más mí cabeza para mirarlo fijo a los ojos.

-Escúchame Peeta: es más importante los asuntos personales que un trabajo. Tu salud es primero - me dice con tono firme. Las palabras de Gale me dejan entrar en razón -. Quizá sea el momento de dejar atrás tu trabajo y concentrarte en estar bien.

-Pero Gale...

Su dedo índice viaja hasta mis labios haciéndome callar.

-Si quieres tener un futuro en periodismo, siendo editor de primera plana, yo lo conseguiré.

-Gale, sabes que no me gusta que uses tus contactos para...

-Peeta Mellark, déjame consentirte.

-Gale...

-Ya cállate - me dice en tono humorístico mientras me planta un dulce beso en los labios.

Quiero olvidar todos los acontecimientos del día de hoy. Quiero olvidarme de lo que me rodea. He dejado atrás un trabajo, pero la vida continúa.

El beso se torna apasionado. Nuestros labios forman uno sólo, Gale toma el control. Permito el paso a mi boca y jalo con delicadeza su labio inferior. Poco a poco nos recostamos y mi novio termina sobre mí, se apoya con los codos sobre la cama. Mis manos parecen de un pulpo, recorren cada centímetro de su torneada espalda y mis dedos se entrelazan en su cabello. Me chupa el cuello y suelto un leve gemido al sentir una fuerte corriente eléctrica viajar desde mi cuello, ha encontrado mi punto débil y él se ha dado cuento de eso. Cuando solté el gemido, inmediatamente se alejó de mi cuello para mirarme a los ojos y arquear una ceja. Pero ahora ha regresado a mi cuello y comienzo a retorcerme, a jadear y a reír. Parece desesperado por besar, morder y chupar mi cuello.

-¡Gale! - le digo mientras me muevo como pez fuera de agua. Con mis manos logro quitármelo de encima y termina de un costado al mío. Me sientes sobre la cama y cubro mi cara con mis manos, me ruborizo.

El también ríe y no paramos.

-Me vuelves loco, joven Mellark.

-Señor Hawthorne, me ha hecho gemir. Qué vergüenza - más ruborizado no puedo estar.

-Oh vamos, te apuesto que te ha gustado.

Sus manos toman mis costados y me jalan hacia él. Ahora estoy sobre él y lo único que puedo hacer es cubrirme más mi cara.

-No tienes que apenarte conmigo.

-Con sólo tu presencia me ruborizo, Gale - me toma de las manos y me las aparta de mi cara.

-Me gustas tanto cuando te ruborizas o te muerdes el labio, o cuando escucho la voz angelical de tu risa, o me encuentro con tus ojos azules que parecen el mar Maldivas. Todo tú me vuelves loco.

No puedo contra su brutal fuerza así que vuelve a quedar sobre mi dando vueltas por la cama. Detiene mis muñecas contra el colchón con sus manos. Vuelve a juguetear con mi cuello. No quiero reír, ni retorcerme y mucho menos gemir. Muerdo mi lengua para contener el gemido lo más que sea posible. Sus dotes juegan con el punto débil de mi cuello así que esta vez no logro contener el gemido. Muevo mi cabeza pero me tiene sujetado contra el colchón con fuerza.

-¡Gale, por favor...! - suplico entre risas y gemidos. Está provocando algo que sería mucho pero muy vergonzoso: una erección.

Siento como poco a poco mi miembro se agranda y endurece.

-¡Gale... Para por favor! - sigo suplicando.

Está a punto de que se percate que tengo una erección bajo mis pantalones, no puedo estar seguro si el también esta excitado o no ya que nuestras caderas no están juntas.

-¡Gale Hawthorne, por favor. Vas a provocar algo vergonzoso! - suplico y el se aparta de mi cuello y se acuesta a un lado mío. Lo que tengo que hacer es tirarme y quedar boca abajo para evitar que vea mi erección, ocultando mi rostro totalmente enrojecido.

Trato de pensar en otra cosa que no sea en mi miembro ni en las cosas que fórmula mi cerebro.

Gale me sacude un poco.

-¿Te encuentras bien? ¿Hice algo? - suena preocupado.

Levantó mi cabeza y muestro mi ruborizada cara.

-Gale Hawthorne, haz provocado que jadee. Y otras cosas...

-¿Ah, sí? Quiero saber que provoqué...

Escondo envuelvo mi cara en la almohada y suelto una carcajada.

-Yo se dé algo que tú has provocado, cariño - me susurra a mi oído. Estos últimos meses me ha dicho ápodos amorosos como "nene, cariño, amor" entre otros y eso me agrada mucho -. Qué tus gemidos me exciten - ¡Rayos! Hay imágenes que comienzan a formular mi cerebro... Gale en traje de baño... entre otras cosas pervertidas.

¡No pienses en eso, Peeta!

Consigo llevar mi mente a otro lugar y dejar atrás los pensamientos pervertidos.

-Gale, eres un pervertido - le digo mientras suelto una risita.

-Sólo un poco - tomo una almohada y lo golpeo con ella en su cara. Suelto una carcajada al ver su expresión al apartar la almohada -. Me las vas a pagar, Peeta.

Me levanto como bala de la cama y salgo corriendo de la habitación, con Gale persiguiéndome. Llego al comedor y él está frente a mí.

-Peeta, espera a que te atrape - me dice bromeando, giñando un ojo. Damos vueltas alrededor de la mesa. Corre rápido y lo único que hago es seguir dando vueltas por la mesa. Sus manos atrapan mi cintura y me levantan del suelo. Me deja en la mesa del comedor y él está de pie, con mis piernas envuelvo su cintura, atrayéndolo hacia mí. Enredo mis dedos en su cabello y lo beso apasionadamente.

Acaricia mis muslos, cierro mis ojos mientras el beso fluye. Rodeo su cuello con mis brazos mientras él pasa sus manos por mi espalda. Las lenguas de ambos se enredan formando una sola. Quizá este alucinando, pero siempre que nuestras bocas se juntas para hacer impacto en un beso, siento que un fuego emerge entre nosotros y no me había pasado con Cato, al principio si, sin embargo con el paso del tiempo: desapareció.

Mi estómago parecen mil mariposas alocadas queriendo salir de un frasco, puedo sentir la señor hervir por mis venas y como se concentran en mis mejillas. Gale aparta sus labios de los míos para atacar mi cuello.

-Gale, aquí no... - muerdo mi lengua con fuerza para reprimir los gemidos para no pasar vergüenzas con Prim en casa. La sensación hace que cierre los ojos y me deje llevar por la estimulación.

-¡Consíganse un hotel! - Gale se aparta de mi de golpe, tropezando y cayendo al suelo. Es Prim bromeando a la entrada del comedor, me bajo de un salto y me acerco a Gale.

Siento como mis mejillas arden y arden a causa de la irrupción de Prim.

Gale se levanta y se sacude el pantalón de la parte trasera. Se alisa su camisa y se comporta como si no hubiera pasado nada.

-Prim-or, eso intentamos. Pero nos es insuficiente - bromea Gale.

Prim siempre suelta una risita cuando la llama "Prim-or".

-También no les haría nada mal poner música durante su acto sexual - abro los ojos como platos -. Peeta, tus jadeos y súplicas se escuchan por toda la casa.

-Ah, Prim... qué horror... y vergüenza...

-Que directa, Prim-or - dice Gale.

-¿Qué tanto le haces para ponerlo así? - pregunta Prim.

-Es privado - le dirige una sonrisa.

-Lo averiguaré, créelo - promete Prim, lo único que pudo hacer es encogerme cada vez más.

-Todos hacemos algo así, o niega que no lo has hecho con Gloss.

-Es privado - dice Prim. Otra cosa que me he dado cuenta es que Prim y Gale se llevan muy bien, al igual que todos mis amigos con Gale. Tiene un efecto especial en las personas o al menos creo yo.

Siguen bromeando entre sí, y no puedo creer que estén hablando del acto sexual. Prim, supongo que ya no es virgen. Gale no ha salido con nadie, por lo tanto también es virgen... ¿no?

Mi último pensamiento me trae muchas preguntas. Pero claro, Gale dijo en la entrevista que no tenía nadie especial. ¡No! Desvió el tema aquella noche que nos vimos en el restaurante.

»-Tu que dices, enserio nunca has tenido a alguien. Eres el Adonis de Seattle, deseado por miles de chicas

-¿"Adonis de Seattle"?«

Recuerdo ese momento. El cambio de tema en la conversación fue radical. ¿Estará evadiendo ese tema? La cabeza me da vueltas y siento que perderé las fuerzas en las piernas y caeré.

-¿Podemos dejar de hablar del tema? - pregunto, me miran atónitos -. En realidad todo me da vueltas...

Ahora sí, me caigo poco a poco.

Gale es más veloz que mi caída y me detiene entre sus brazos. Me carga de forma nupcial, un brazo por debajo de mis rodillas y otro por mi espalda. Sube la escalera y Prim lo sigue con lo que puedo apreciar... ¿agua? Todo es borroso y confuso, es como estar en las tazas giratorias de Disneyland, dando vueltas y vueltas dentro de la taza mientras el juego lo hace. Vueltas dentro de vueltas. Gale me deja en mi cama recostado con un trapo húmedo sobre la frente. Cierro los ojos para evitar ver y no marcarme aún más.

No me puedo desmayar.

Así que respiro profundo y suelto el aire lento. Tres minutos hago los ejercicios de respiraciones y me permito abrir los ojos. Gale y Prim me ven atentamente. Prim me entrega la botella de agua y me siento sobre la cama apoyando me con los codo. Tomo un poco de agua y vuelvo a inhalar y exhalar.

-¿Vas a decirnos que ocurrió? - me pregunta Prim. Asiento con la cabeza.

-Eran mareos a causa de mis pensamientos y preocupaciones, es todo - espero que me crean. Algo que he aprendido es no quedarme con la duda ya que puede ser tan peligrosa como un cuchillo en los huesos -. Necesito hablar contigo, Gale. En privado.

-Bien, yo me iré a dormir. Es medianoche y mañana necesito hacer papeleo en l oficina.

Le sonrió a mi amiga y le deseo que descanse. Sale de la habitación y cierra la puerta tras ella con suavidad. Espero varios segundos a escuchar con atención a que su puerta se cierre y es ahí cuando hablo.

-Te vi y escuche como hablabas con Prim acerca de... sexo - las mejillas me arden -. Y mi cerebro descompuesto no pudo evitar formular varias preguntas acerca de ti.

Él me mira fijo sin comprender.

-¿Recuerdas aquel día en que nos encontramos en el restaurante, después de que me acorralarás en el ascensor?

-Cómo olvidarlo, fue el día en que decidimos conocernos mejor - noto un brillo de felicidad en sus ojos y una sonrisa que es sólo mía, al igual que la mirada gris penetrante.

Sonrió al escuchar su pregunta y la forma dulce en que lo dice.

-Exacto. Pues ese día, conversamos de las personas especiales en nuestra vida, yo respondí que no me gustaba hablar de aquello y cuando yo te hice la misma pregunta, agregando tu apodo "Adonis de Seattle", evadiste el tema. Y es que en la entrevista dijiste que no había nadie - la voz se me quiebra -. Respóndeme algo, se sincero conmigo Gale. Porque sí esta relación es enserio, quiero saber más acerca de tu pasado y ser sincero el uno al otro... - lo digo en un hilo de voz que se apaga en la última palabra.

Gale toma mi mano derecha entre las suyas y me mira a los ojos con expresión triste.

-Hubo alguien, no fue especial. Simplemente ocurrió - el corazón se la acelera. No dudo ni un instante en decirme algo de su pasado -. Cuando tenía dieciséis años, mi madre me mando a un campamento para adolescentes con algunos amigos de la escuela, ya que asistía de campamento con mi padre cada vez que podíamos y no quería que perdiera ese amor hacia la naturaleza, pero la empresa impedía a mi padre llevarme a acampar; me enseño toda la supervivencia.

»El viaje fue quizá el mejor durante los primero cuatro días. Hacíamos de todo en el campamento, desde ir a pescar, hasta enlodar nuestros cuerpos para ganar una carrera de obstáculos. Había varios chicos en el campamento que conocí, entre ellos Magde Undersee; una chica de mi edad, con el cabello rubio. Ella era el nuevo tipo de adolescente que busca la vida adulta (sexo, drogas y todo eso), era precoz, por así decirlo. Los chicos del campamento salivaban por ella, aunque había algo en mí que simplemente no atraía mi atención (supongo que desde aquel tiempo sabía lo que en verdad quería)

»Ese día, jugamos a cazar la bandera. Yo estaba en el equipo azul y ganamos. Durante el juego, vi a dos personas a punto de tener sexo en medio del bosque, y esas imágenes me quedaron grabadas durante todo el día. En la noche encendimos una fogata y asamos salchichas y malvaviscos, empero los instructores salieron por una emergencia, nos dejaron a cargo de un anciano que término dormido en su cabaña, y Magde no dudo en sacar una botella de licor que había hurtado a sus padres antes de llegar al campamento. Me insistían e insistían a que bebieran. Yo negaba pero fui al baño y cuando regrese, pudieron licor en mi bebida, cantidad suficiente para nublar mi conciencia.

»Cuando menos lo espere, yo besaba a Magde como en las películas contra el muro de mi cabaña. Ella puso el cerrojo y fue entonces cuando tuvimos nuestra primera vez. Magde me sedujo bajo los efectos del alcohol y caí como un perro detrás de un hueso.

»Despertamos a la mañana siguiente completamente desnudos sobre el piso. Comprendí lo que había pasado, y no usamos protección. Estaba asustado, sin embargo ella no lo parecía. El sexo y el alcohol fueron los errores más estúpido que cometí aquel entonces.

¡Mierda, tiene un hijo!

-Al terminar el campamento, Magde y yo seguimos en contacto. Estaba de visita en Seattle ya que vivía en Inglaterra. Se hizo pruebas de embarazo y todas salían negativo. No podía siquiera imaginarme como padre a los dieciséis años de edad. Opté por llevarla a un hospital a hacerle pruebas exactas, a escondidas de los padres de Magde y de los míos.

¡Mierda, un mini-Gale!

-Una vez que las pruebas estaban listas, dieron negativo y reveló que Magde no podía concebir. Pude ver como Magde se enojó al saber, ella quería mi dinero. Yo me enfurecí, todo había sido planeado. Decidimos no volver a vernos, terminando la relación bien, yo actúe como si no supiera que estaba furiosa. Desde eso momento me jure a mí mismo no volver a consumir alcohol y no permitir que alguien me usara. Desde entonces madure más rápido que los otros chicos, y me percataba de quien era interesado y quién no.

Me quedo callado, aliviado que no haya ningún mini-Gale por allí.

-Esa fue mi historia. Ahora ya sabes por qué no frecuentaba con amigos o con fiestas.

-Gale... Eso fue... Gracias por decirme esto.

-Me siento aliviado de poder contárselo a alguien.

Sus manos envuelven mi cara y me besa.

-Debo irme a casa - me dice, apoyando su frente contra la mía.

-Lo sé. Prométeme una cosa, Gale Hawthorne.

-¿Qué?

-Nunca tendremos secretos entre nosotros, ¿bien?

-Me parece estupendo, cariño - me vuelve a besar y se levanta se la cama, me ayuda a ponerme de pie y lo acompaño hasta la puerta. Lleva su saco y su corbata en la mano.

Bajamos las escaleras tomados de las manos. No salgo al porche por el frío que hace. Nos despedimos de un largo beso en la puerta principal.

-Peeta, ¿me aceptarías una invitación a cenar mañana por la noche? Nunca hemos tenido una cita formal durante estos dos meses que llevamos juntos, y realmente quiero que esto sea en serio.

Mi primera cita formal con Gale. Creo que me dará un paro cardíaco.

-¡Claro que sí! - rodeo su cuello con mis brazos, me paro de puntas y nuestros labios se encuentran.

Es otro largo beso.

-Hasta mañana, nene - me dirige una sonrisa y se aleja a su automóvil. Le hecha una ojeada a mi carro y me dice antes de subirse a su carro:- Pasar mañana por ti como a las... Yo te aviso. Sigo sin confiar en esa carcacha.

Yo hecho una carcajeada.

-Hasta mañana, señor Hawthorne - me despido y se aleja. Entro a la casa y me encamino a mi cama, a dormir placenteramente.

Mi primera cita con Gale, simplemente fantástico.

Eso es lo primero que viene a mi cabeza al abrir los ojos a las diez de la mañana. Sonrió al pronunciar la frase en mi mente varias veces más. Me muerdo el labio inferior a imaginar la cita, como es Gale será increíble y la recordaré hasta que muera.

Al parecer, las suaves sábanas no quieren que me levante. Lucho contra mi pereza y salgo de la cama. Quiero regresar a la cama y dejar que el sueño me venza, envolviendo mi cuerpo en un abrazo suave y fresco que provoca las sábanas. Lo primero que hago es cepillarme los dientes para quitarme el sabor mañanero de la boca. Peino mi cabello alborotado usando mis dedos como cepillo.

Camino hasta la planta baja y me encuentro con Prim comiendo sobre la mesa de la cocina ya que la mesa del comedor sólo la usamos en ocasiones especiales. Aspiro el olor a café recién hecho. Saludo a Prim y despega su mirada del celular. Ella me devuelve el saludo y sigue comiendo. Abro los gabinetes buscando una taza, encuentro la que usualmente uso y me sirvo café.

-Hice el desayuno, ya está servido - me avisa.

Yo no me había percatado que el plato estaba tendido en un lugar en la mesa. Me acerco a la mesa con la taza de café humeante en la mano y me senté frente a Prim a disfrutar el desayuno.

Prim esta lista para irse a trabajar, con un poco de maquillaje ya que no es necesario en ella, un vestido negro, joyería y unos tacones altos. Mira el reloj y toma su café con velocidad.

-¡Se me hace tarde! - exclama poniéndose de pie y levantando de la mesa sus trastos.

-Yo los lavo - le digo y ella me agradece cientos de veces hasta que se va de la casa. Término de desayunar, lavo todos los platos y cubiertos, y al final aprecio el silencio que hay en la casa.

¿Qué más puedo hacer? ¿Ver la televisión? ¿Leer un libro?

Lo último es lo que decido hacer. ¿Pero que libro? Tengo una colección de setenta y cinco libros que he leído a lo largo de toda mi vida. Hay pocos los cuales he decidido releer. Tardo varios mi minutos en decidirme por cual y término leyendo El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas, que leí cuando tenía quince años y no lo había vuelto a abrir.

Horas y horas me la pasó leyendo el libro, cuando me doy el permiso de mirar el reloj, ya son las cinco y casi término el libro. ¿Por qué tan rápido? Hace tiempo tome un curso de lectura rápida y es por eso que término los libros a velocidad.

Mi celular suena y abro el mensaje que Gale acaba de enviar.

*¿Está bien si llego por ti a las ocho? :)*

No dudo en responder de inmediato. Es increíble como alegra mis días.

*Por supuesto, Gale. Espero con ansias nuestra cita. ;D*

El responde enseguida:

*Va ser una noche inolvidable, te lo prometo*

Sonrió al leer el mensaje de Gale, apago la pantalla de celular y me dirijo hasta el cuarto de baño. Aún hay tiempo para usar la tina, mientras la tina se cubre de agua, agrego "burbujas" y la espuma crece como humo. Me despojo toda prenda y entro a la tina.

Eso frutó cada minuto la tina caliente, con una espesa capa de espuma sobre el agua. Al terminar de limpiar mi cuerpo, salgo de la tina.

No sé qué ponerme para la cita, debe ser algo especial. Elijo una camisa de vestir azul. Un pantalón de vestir negro, zapatos formales. Me reviso para estar en las mejores condiciones. Me miro al espejo y me peino de la forma más atractiva que puedo.

Son las 7:58 y estoy bajando las escaleras. El motor del Audi R8 de Gale se escucha desde lo lejos. Me apresuro a salir de la casa, cerrar con llave y esperar en la acera de la calle. Llega en menos de un segundo. Se baja de su carro y se apresura a abrir mi puerta. Una vez dentro del carro, me saluda con un beso y se enfoca a conducir.

Gale lleva una camisa de vestir color tinto, pantalón de vestir negro y zapatos negros lustrados. La camisa tiene desabotonada, haciéndolo lucir muy atractivo.

-¿Te gusta llamar la atención? - le pregunto con una sonrisa. Él me mira de reojo.

-¿Te parece que lo hago?

Levantó las cejas y abro mucho los ojos en forma de sorpresa.

-Sí.

-Entonces sí.

Suelto una carcajada y miro por la ventana. Seattle se ve hermoso con todas las luces. No sé a dónde nos dirigimos con exactitud, así que me atrevo a preguntar.

-¿A dónde me llevas?

No responde, sólo me sonríe. Conforme nos acercamos me doy cuenta: SkyCity Restaurant.

Abro la boca formando una O.

-¿Es enserio? - pregunto asombrado

-Es enserio, todo es real - estaciona el carro, apaga el motor y sigue hablando -. Ah, Peeta, no estas soñando - sus manos me hacen cosquillas.

-Eres un juguetón - le digo entre risas.

-Ven, vamos - se baja del auto y me abre la puerta

No tardan en abrirse las puertas del ascensor, lo que no me gustaría es varias personas. Lo que veo es todo lo contrario.

Hay sólo una mesa con dos asientos, pocos meseros esperando. Los ventanales muestran la hermosa ciudad de Seattle en forma panorámica. La sala vacía, sólo para nosotros dos.

Las puertas se cierras tras nosotros. Gale entrelaza sus dedos con los míos y una descarga brutal viaja a través de mi cuerpo, haciendo que los vellos de mis brazos se ericen. Caminamos juntos hasta la mesa, Gale recorre la silla y me dice que tome asiento. Queda frente a mí y los meseros se acercan ofreciéndonos algo de beber.

Nos traen agua y la sirven en la copas.

Siento un leve movimiento a mis pies, es el Seattle Needle en movimiento giratorio para poder apreciar la ciudad mientras se disfruta una comida.

-Gale... no sé qué decir, es... - me quedo sin aliento, sin palabras que formular - Simplemente hermoso.

Me sonríe. Mi mano esta sobré la mesa y Gale la toma. Le sonrió y el ríe.

-Quise privacidad, así que reserve el Seattle Needle desde hace dos semanas - explica -. Sabía que te iba a gustar algo así, y dije: "¿Por qué no?"

-¿Cómo sabías que iba a aceptar tu invitación? - le pregunto.

-Tuve una corazonada - sus ojos se abren paso a mi interior desde mis ojos, siento que puede leer todos mis sentimientos con sólo ver mis ojos.

La luz que ilumina el interior esta perfecta, al igual que su pent-house, la intensidad de la luz hace que el ambiente se torne formal y romántico.

Gale hace un ademan y los mesero llegan con bandejas. La depositan en nuestros lugares para comer y levantan la tapa, dejando al descubierto una ensalada. Me pongo la servilleta de tela sobre mi regazo para poder proseguir con la cena.

-El señor Hawthorne quiso hacer una elección de cuatro platillos para esta cita, joven Mellark - explica el mesero -. La entrada es una ensalada de espinacas con champiñones y trozos finamente cortados de pollo y tocino, acompañados con cubos pequeños de pan horneado con especias, y vinagreta como aderezo.

-Gracias - respondemos al unísono mi novio y yo. Aún siento que todo esto es un sueño profundo, desde llamar a Gale como "mío" hasta lo que ha hecho por mí.

Como de mi ensalada despacio, porque al parecer este será un menú de "reyes".

Los temas de conversación en la mesa cambian constantemente, hablamos de lo que cada uno hizo el día de hoy. Me hace reír en varias ocasiones, en muchas.

El siguiente platillo es una crema de salmón acompañada con pan recién horneado. Esta exquisita. Saboreo cada cucharada que pasa por mis papilas gustativas. De pronto, un violinista empieza a tocar música.

Terminamos la crema y nos traen el platillo fuerte: un corte fino de carne, preparada a la leña con varias especias finas al punto exacto de cocción, acompañada de una papa al horno y espárragos. Pruebo un boca y es como tener ambrosía en tu boca.

Terminamos de cenar y nos traen el postre. "Es un helado de trufa Perigord en capas con cubierta de chocolate y hojas de oro comestible, bañado con una copa de coñac Moyet Tres Vieille Grande Champagne No. 7." Según lo que nos explica el mesero. El nombre que lleva el postre es: Dome's Truffle Ice.

-Es mucho por comer - le digo a Gale.

-Vamos Peeta, pruébalo. Es traído desde Bangkok, la capital tailandesa.

-¿Qué? Estas gastando mucho dinero Gale, además... - comienzo a decir y el me interrumpe.

-Ssht, Ssht. Sólo prueba el helado, te va a encantar.

Y es lo que hago, término por completo el platillo y Gale ríe al ver el plato vacío.

Limpian la mesa y sólo dejan al centro una vela y nuestras copas con sidra.

-Gale, no sabes cuánto te agradezco que te hayas abierto de esa manera conmigo.

-Mi forma de agradecerte que aparecieras en mi vida es de esta y muchas más maneras, Peeta. Cuando te veo, puedo ver un futuro contigo. No lo sé, es que eres perfecto para mí.

-Más bien, creo que tú eres la persona que llego a mí por el destino.

-Quizá, pero estoy seguro de algo: cuando te vi sentado en mi oficina, esperando el Nespresso que mi madre ofreció, sentí una potente energía que viajo por todo mi cuerpo y mi subconsciente decía "Él" - los ojos se me llenan de lágrimas, no se sí pueda contenerlas -. "Él, ese chico nunca te fallará".

-Yo temía enamorarme de ti - le digo en susurro con voz entrecortada.

-¿Por qué?

-Porque temo que te arrebaten de mí y yo no pueda siquiera vivir para experimentarlo - las lágrimas recorren mis mejillas, de felicidad -. Y ya lo hice. Te amo Gale Hawthorne - sí, esas palabras no sólo salieron de mi boca, sino de mi corazón. Al pronunciarla con mi boca fue como una potente energía que se desprendía de mi alma.

-¿Qué? ¿Acabas de decir lo que creo que escuché? - yo sólo asiento, con las lágrimas fluir de mis ojos -. Te amo, Peeta Mellark. Siempre lo haré - se levanta, se inclina, toma mi cara entre sus manos y me besa.

"Te Amo" las dos palabras que creí que nunca volvería a pronunciar. Pero lo he hecho, y no me arrepiento de haberlas pronunciado. Sé que las volveré a pronunciar solo a mi Gale.


Que les pareció? Quiero saberlo para ver que hago mal. Espero sus importantísimos reviews.

Muchas gracias por leerme!

A/N Un adelanto: en el próximo capitulo sucederá algo que cambiara la relación de Gale y Peeta. [saben a lo que me refiero ;P)

(No pierdo nada con intentarlo, pero acaba de hacer una cuenta de twitter para aquellos que quieran seguirme. "TributeRusher" es mi nombre de usuario)

Nos leemos pronto!