Hola mis sensuales lectores? Como les ha ido? Yo se que bien ;) Aquí les traigo un capitulo mas de esta historia.
Agradezco a esas personas especiales que han dejado sus comentarios: I Love KL, Just K0gan, Tony.
Un aviso mas antes de leer: Cambiare mi nombre de usuario de Anonimus9387 a TributeRusher a lo largo de este fin de semana
Sin mas por el momento, a leer :3
Me remuevo un poco en la cama, donde me encuentro recostado bajo las sábanas frescas de mi cama. Un hilo de luz se asoma por mi ventana, quisiera estirarme a cubrir el agujero en la ventana para que vuelva a regresar la obscuridad plena. No deseo abrir los ojos y que el rastro de sueño desaparezca de mi cuerpo. Estoy demasiado cansado como para hacer algo... pero debo hacerlo.
En menos de unos minutos, la alarma sonará. Avisando que yo debo levantarme para poder ir a trabajar. Mi primera semana de trabajo fue un poco cansado, en lo que me adaptaba al profundo cambio de editor de portadas a asistente. Seneca Crane, mi jefe y vicepresidente de Empresas Snow, puede llegar a ser un tanto estricto respecto al trabajo.
Cubro mis oídos con la esperanza de que la alarma no resuene con potencia. La alarma enciende y es ahora el momento que debo levantarme. Apago la ruidosa alarma y me pongo de pie saliendo de las sábanas.
Tallo mis ojos ligeramente y abro las cortinas. La luz entra agresivamente y me ciega un instante. Cuando me acostumbro al cambio de luz, camino descalzo hasta el cuarto de baño.
Dejo que las gotas de agua caigan viajando por todas mis extremidades, no tengo mucho tiempo si quiero llegar temprano al trabajo. Trato de contar diez minutos para así salir y poder vestirme sin presiones.
Unos minutos después, al estar vestido, veo mi reloj que llevo en la muñeca. Tengo que irme ya o llegaré tarde como las otras veces. Y esta vez creo que Seneca si me dirá algo.
Algo similar ocurrió la semana pasada. Aún no tenía carro y (tomo taxis todos los días) y hubo un accidente menor en Seattle, lo que provocó tráfico desde el cent de Seattle. Llegue tarde, no dijo nada. Lo consideré como suerte de principiante.
Otro día, no salí a tiempo de la casa, volví a llegar tarde y no mencionó nada. Al menos nunca me he topado con el Jefe en general de todos nosotros, Snow. Dicen las voces que circulan por todo el edificio que es un hombre malo y no tolera la falta al reglamento de la empresa. Gracias a los cielos, nunca se encuentra en el edificio y mucho menos en la ciudad.
Pero esta vez estoy seguro de que Seneca Crane no tolerará un retardo más. Así que al salir de mi casa, espero encontrarme con el taxi que me espera todas las mañanas. Sin embargo no se encuentra aquí, sino un vehículo negro, con una persona de traje esperándome recargado sobre el carro.
-Bienos días, joven Mellark. Soy el conductor del señor Hawthorne. Mi nombre es Shef - un extraño parecido a Jeff, pero este hombre es más joven y lleva unas gafas solares.
¿Me subo al carro? ¿En realidad será el conductor personal de Gale, o será un secuestrador que sabe de mi vida amorosa con Gale?
Mi cuerpo se impulsa hacia adelante. Estrecho mi mano con la de Shef y subo en parte trasera del automóvil negro. No debo llegar tarde, y eso me lo propongo a partir de ahora.
-¿A su oficina, joven Mellark? - bien, ya no me molestaré por que me digan "joven".
En un profundo suspiro, respondo:
-Si, por favor.
Saco mi celular y escribo un mensaje de texto para Gale.
*Buenos días Gale. Ya vi que mandaste a tu chofer por mi, gracias :)*
Espero que con este rápido, es el vicepresidente y puede hacer cualquier cosa que desee. Pero en cambio yo, estaré de un lado a otro desde el momento en que registre mi entrada a la oficina.
Durante todo el trayecto, me quedo en completo silencio con el móvil entre mis manos, esperando un mensaje de Gale. Conforme el automóvil se acerca a mi oficina, el mensaje llega a mi celular:
*No me gusta que tomes un taxi todos los días... Buen día, cariño ;)*
Respondo:
*No te debí haber dicho del carro aquella vez :(*
Suena el celular:
*Peeta, se que no estas triste. Te conozco cariño*
Sonrió al leer esas palabras: "Te conozco cariño". Y bien que me conoce.
*Y yo te conozco, eres un sobre protector*
Llega otro mensaje:
*Solo contigo... Cariño es momento de trabajar, hoy estoy a cargo. Te explico por un e-Mail. Te amo :)*
Cuando llego a la oficina, abro la puerta y me despido de Shef. Al despedirme, en entrega una tarjeta con su número.
Salgo del automóvil y camino hasta la entrada del edificio. Apuro el paso y el tiempo que duro en el interior del elevador se más hace eterno. Por fin se abren las puertas y literalmente salgo corriendo hasta mi escritorio, no sin antes registrar mi entrada.
Dejo mis cosas sobre el escrito, y me siento en la silla. Puedo relajarme un poco. Respiro profundamente mientras enciendo la computadora.
-Llegas tarde - dice Doris, una compañera de trabajo, mientras pasa frente al mío.
-No lo menciones, Doris - le digo sin despegar mi atención del motín or de la computadora -. ¿Se ha enojado esta vez?
-Extrañamente nunca lo hace contigo. Pero llego tarde yo y se vuelve loco.
El teléfono que esta sobré el escritorio, suena. Es Seneca comunicándose conmigo.
-Peeta, ¿puedes entrar a mi oficina un minuto?
-Claro - digo en el altavoz de la contestador a mientras presiono el botón rojo que permite la comunicación entre los teléfonos de base.
Miro a Doris.
-Creo que esta vez si lo hizo.
Salgo del escritorio, rodeándolo.
«Extrañamente nunca lo hace contigo» las palabras resuenan una y otra vez en mi cabeza mientras abro la puerta de la oficina de mi jefe. Entro y cierro detrás de mí la puerta.
-Buenos días, señor Crane.
-Hola Peeta. Otra vez llegaste tarde...
¡Mierda! Si es para reclamarme.
-Lo siento señor, fue... - comienzo a hablar cuando Seneca me interrumpe.
-Olvídalo Peeta -
¿Qué, es enserio lo que esta diciendo? ¿Por qué no se enfada conmigo y sí con mis compañeros de trabajo?
Puedo sentir su mirada fija en mí. Se gira hacia en dirección de su escritorio y toma una carpeta amarilla.
-Peeta, necesito que transcribas esta información y la envíes a este correo - el me entrega la carpeta y un Post-it con la dirección de e-Mail a donde debo enviar el documento. Me alejó, rumbo a la puerta para salir de la oficina. Me avisas cuando envíes el correo electrónico, por favor.
No miro hacia atrás, puedo sentir que la mirada de Seneca se fija una y otra vez en mí.
¿Por qué me ve así?
-Ah, Peeta. ¿Me puedes traer un café? - sonrió con dificultad y me giro para verlo.
-Claro.
Escribo sin parar en la computadora, quiero mandar de una vez este documento.
El teléfono del escritorio suena y contesto.
-Oficina de Seneca Crane, ¿que se le ofrece?
Es la voz de una mujer que no puedo reconocer.
-¿Esta muy ocupado el señor Crane?
-No lo sé, déjeme comprobarlo.
-Dígale que es la persona que ha estado esperando.
-Por supuesto.
Presiono el otro botón para hablar con Seneca.
-Señor, una joven le habla. Creo que es de asunto personal, ¿le paso la llamada?
-¿Mencionó algún nombre? - me pregunta Crane.
-Dijo que era la persona que ha estado esperando.
-Ah... si, ponla en la línea.
Me quito la llamada de encima y sigo trabajando.
Media hora más tarde, consigo terminar el documento y enviarlo a la dirección de e-Mail que índico Seneca. Me permito un respiro y saco mi teléfono celular para entretenerme unos minutos, sin embargo tengo que ser discreto lo más posible que se pueda. Doris se acerca a mi, es una chica divertida, de piel obscura, cabello obscuro y rizado, ojos castaños, esbelta.
-¿Qué haces chico, hablando con Gale?
-Ssht, nadie debe enterarse Doris... El es una figura pública de Seattle y yo un dónde nadie que conoció en una entrevista.
-¿Cómo puedes decir eso, y pensar tal cosa? Eres perfecto para él... Además me asombra que el sea homosexual, parecía tan sexy en la entrevista de la revista Paradise. Y además con ese cuerpo...
Esto me recuerda a la situación que tuve con Prim el día de la Máscarada. Como mis celos se apoderaron de mí y la callé de una vez por todas. A lo largo de mi miserable vida he podido caer en cuenta que los celos son mi arma mortal. Aunque debo controlar mis celos ya que esta chica que tengo en frente, suele hablar mucho y de diversos temas. Cosa que ha impulsado considerablemente nuestra relación en las pocas semanas que llevo trabajando.
-¿Para que te miento? Es tan sensual... y te odio por tenerlo a tu lado. Já, Peeta eres una de esas personas que les ha pasado algo terrible y por hacer cosas buenas... todo le va bien.
-No todo me ha ido bien Doris - esta chica, me ha hecho poner mi confianza entre sus manos, y ella en las mías, tiene ese don de agradarle a las personas indicadas.
-El mundo da vueltas Peeta, recuérdalo.
-¡Tengo que avisarle a Seneca que envíe el correo! - me levantó de la silla y corro hasta la oficina de Seneca. Cuando abro la puerta, lo encuentro furioso, hablando aún por la línea.
Tiene la cara roja como tomate, su cabello esta un poco alborotado. Tiene gotas de sudor por su cara. Es extraño encontrarlo así...
-¡YA TE DIJE QUE NO SE DONDE ESTÁ, PERO TU Y YO OBTENDREMOS LO QUE QUEREMOS! - grita en la línea. Puedo sentir como me encojo, me intimida de la peor forma de todas.
Se percata de mi presencia.
La sangre que recorre mis venas es fría, los latidos de mi corazón son rápidos. Estoy paralizado.
-Peeta... - despega el teléfono de su oreja, trata de retomar la compostura -. Ahora no puedo hablar - susurra para el micrófono del teléfono.
Estúpido, ahora si te irá mal. Debiste de haber llamado a la puerta.
-Me siento tan mal de que hayas presenciado esa escena. Por lo general no me exaspero así...
Solamente quiere eludir el tema.
¿Que rayos pasó con Crane?
¿Acaso es una especie de psicópata?
-No, aquí no pasó nada... - tartamudeo al hablar. Bajo la mirada, con temor a que los ojos de Crane sean filosos como una navaja y ocasionen que rompa en pánico -. Sólo vine a informarle que ya envíe la información al destinatario que indicó, si no necesita algo más. Me retiro.
Me doy media vuelta rápidamente y giro la perilla de la puerta con la esperanza de que Crane no me llame más.
-Peeta... perdón por la escena.
-No ocurrió nada, señor. Nada
Y salgo de la oficina, con el temor carcomiendome desde el interior.
Tic, toc. Puedo escuchar las manecillas del reloj que llevo en la muñeca izquierda. Tic toc, un minuto para mi hora de salida. Tic toc. Tic toc. No puedo dejar de mirar el reloj, cada segundo parece un minuto, y cada minuto: una hora.
La jordana termina.
Y salgo disparado como bala. Lo primero que hago es largarme de aquí con el condutpcgoe personal de Gale. Quiero olvidar lo que pasó en la oficina de Crane, sin embargo fue excesivamente terrorífico. Las manos me sudan, mis brazos me tiemblan hasta que llego al estacionamiento subterráneo del edificio de Hawthorne Enterprises. Corro hasta el vestíbulo, me dejan pasar sin ninguna objeción. Le digo a Shef que no tardaré mucho así que decido esperar.
Lo único que quiero es abrazar a Gale y relatarle lo que ha pasado. La mandíbula me tiembla mucho, jugueteo con mis manos por nerviosismo. Estoy pensando muy rápido y mis acciones no tardan en volverse estúpidas.
Al pasar por la oficina, algunas personas me reconocen y me saludan, pero mis oídos se han aislado de la realidad y sólo hago un ademan de saludo.
Sr. Hawthorne, esa oficina debo encontrar. Eureka.
No llamo a la puerta, sólo la abro, entro y la cierro tras de mi. Gale esta hablando al teléfono con su mirada perdida hacia la hermosa vista. Interrumpe la conversación y se gira al sentir la prescencia de un ser.
Mi respiración esta tan agitada que los pulmones duelen.
-Bien, yo me comunicaré con usted para la fiesta de recaudación de fondos. Hasta luego - y cuelga el teléfono.
Abre sus brazos y corro hasta ellos.
Estos me envuelven, mi cuerpo es perfecto entre el suyo. Amo el uno para el otro, y eso nadie lo contradice.
-¿Qué te ocurre cariño?
-N-no puedo - las palabras no se formulan en mi lengua. Ver a Crane con esa reacción fue horrible.
-Tranquilo, ¿fue acerca de la oficina?
La mandíbula me tiembla mucho. No tengo la fuerza necesaria para hablar.
Gale hace que gire. Me conduce a la sala que hay en su oficina y me pide que tome asiento. Él va a servir un Nespresso. Tarda cinco minutos y regresa con una taza de cristal y me la entrega.
-Toma despacio, y cuéntame que sucedió - acato sus órdenes. Bebo un sorbo de la riquísima bebida y la dejo sobre la mesita del centro.
-Pues, estaba yo conversando con Doris... y pues entre a su oficina para informarle que ya había enviado un documento que me pidió. Entre y estaba gritando como loco, desaliñado de la camisa. Se puso nervioso con mi presencia y término la llamada.
-Un momento, ¿dices que tuvo una llamada?
-Si, ¿por qué? - pregunto tomando de la bebida caliente.
-¿No sabes quien hablaba?
-No mencionó nombre. Sólo sé que era una mujer, joven por el sonido de su voz.
-Esto es muy extraño.
-Ya lo creo - Gale me dirigue su penetrante, imponente, hechizante mirada gris. Me observa cada uno de mis movimientos. Con su brazos, me acerca a su cuerpo y me besa.
-¿Qué tal si salimos a comer algo? - me pregunta acariciando una de mis mejillas y sonriéndome de oreja a oreja.
Yo asiento con la cabeza.
Salimos de su oficina, sin tomarnos de las manos. Creo que nadie sabe que tiene novio en la oficina, pero si es lo contrario. No quiero ser yo quien lo deje en evidencia.
Cuando mi mano roza con la suya, y una descarga de muchas emociones viajan a través de mi brazo. Entramos a elevador y el me acorrala como la primera vez que nos conocimos.
Mi espalda esta contra un muro del ascensor y las manos de Gale a ambos lados a la altura de mi cabeza.
-Sabes que alguien puede entrar y vernos haciendo algo... - le digo tratando de ser seductor. Pero a mi no me es tan fácil hacer esta faceta. Entonces presiona el botón rojo y el ascensor se detiene.
La sangre me fluye por las venas a alta velocidad, un cosquilleo en mi estómago aparece.
-Y las cámaras del ascensor nos grabarán... - susurro.
-Están apagadas... ya no tienes excusa - me mira a los ojos, con esa perfecta mirada que me transmite todo tipo de emociones que provocan plapitaciones aceleradas a mi corazón -. Podríamos hacerlo aquí mismo y nadie se daría cuenta.
¡Por todos los cielos!
Me muerdo el labio inferior al escuchar la última frase. La idea de entregarme a Gale no me disgusta, es todo lo contrario. El ha hecho nacer en lo más profundo de mi alma, a un ser lujurioso, pero de buena manera.
Se acerca con lentitud a mis labios, cuando impactante en un suave movimiento. Introduce su lengua a mi boca lentamente. Siempre le ha gustado besarme con ternura, sin importarle el tiempo que esto lleve.
No ha existido el tiempo entre nosotros, es como si simplemente se detuviera, se congelara, para dejarnos proseguir en cualquier acto que nosotros hagamos.
Paso mis brazos por debajo de los suyos, subo por su espalda hasta enredar mis dedos en su obscuro y suave cabello. Entonces nuestras bocas se hacen una sola, sin embargo sus carnosos labios han pasado a besar la comisura de mis labios, después mi mejilla. Viaja hasta mi cuello, él conoce perfectamente cual es el punto.
Suelto un gemido, casi como un susurro.
Da pequeños mordiscos a mi piel. Yo suelo tomarlo por su cabello mientras besa alguna part de mi cuerpo.
¡Cielos! Creo que no podré contenerme
-No empieces lo que no puedas acabar... - amenazo.
-Bien...
-Si continuas, nos quedaremos sin oxígeno, Gale.
-Esta bien, pero me debes unos besos - dice en tono seductor, acompañado de una sonrisa.
¡Madre mía!
Presiona el botón y en menos de cinco segundos, el ascensor abre sus puertas. Caminamos por el estacionamiento subterraneo. Shef esta en el automóvil. Gale se acerca con Shef y yo espero a un costado del carro de Gale. Desde lo lejos veo a Shef asintiendo y a Gale venir hacia mi. Shef sale del lugar para estacionar el carro, retirándose de aquí.
-Ven, vamos a comer. Me muero de hambre.
Toma un rollizo primavera y le da un mordisco.
-No te creo, Gale - le digo mientras bebo de mi té helado.
-Bueno, me creerás cuando vayamos en el yate.
-¿Y eso será? - el suelta una carcajada -. Bueno, debo ver el yate con mis propios ojos.
-Después de la fiesta de recaudación de fondos de caridad - antes de que le de otro mordisco a su rollo primavera, me tiende el tenedor -. Prueba este rollizo primavera, es de los mejores que he comido.
-Pues este restaurante es muy caro, pero a ver si dices que es el mejor - muerdo el rollo primavera, y el sabor si es exquisito.
-Peeta, tienes... - se levanta un poco de la silla y su pulgar limpia una mancha en mi labio inferior -. Listo - sonríe de oreja a oreja.
Por alguna extraña razón me siento observado. Estudio mí alrededor, mirando varias veces. Es una extraña sensación, sentir una mirada tan profunda que se experimenta que el poseedor de la mirada, puede conocer todo acerca de ti, incluso atemorizarte.
Dejé mi mano reposando sobre la mesa hace unos segundos, ahora Gale pone la suya sobre la mía. Lo miro inconscientemente.
-¿Te encuentras bien? - nos miramos un minuto a los ojos, no esbozo ninguna expresión y giro la mirada hacia la ventana sintiendo aún la mirada profunda clavada en mi.
Trato de encontrar el punto origen de la mirada, pero hay mucha gente pasar por la calle y me es casi imposible localizarlo.
-Me creerás un paranoico, pero me siento vigilado Gale - su semblante cambia por completo.
-¿Vigilado...?
-Como si fuera... no lo sé - aprieto su mano. Este tipo de situaciones me provocar pavor y se me cierra la garganta.
-Si no te sientes cómodo, nos podemos ir.
-Es diferente esta vez, no es como otras veces... es profunda, asesina.
Gale hace un ademán y pide la cuenta al mesero. Paga la cuenta y salimos a paso apresurado del restaurante. Me subo al carro de Gale y el conduce velozmente.
-¿Recuerdas que me debes unos besos?
Mierda. La venganza de Gale por haber interrumpido lo sucedido en el ascensor.
-No lo recuerdo - miento con una sonrisa.
Llegamos a mi casa y al pasar el umbral. Gale pasa sus brazos por debajo de mis rodillas y otra en mi espalda. Me carga de forma nupcial hasta la habitación.
-¡Gale! - me río al momento en que le grito. Literalmente me arroja a la cama y reboto. Se arroja a mí y me sostiene las manos contra el colchón, me besa los labios como suele hacerlo.
Acuno su labio inferior con los míos, nuestras lenguas se tocan todo el tiempo. Dejo que el tomé el control del beso, es mejor en eso que yo.
-Vous êtes parfait.
Madre mía, su acento en francés es perfecto. ¿Tendrá razón la habladora de Doris? ¿Quizá sea una señal de que las cosas comienzan a mejorar para mí?
-¿Qué dijiste? - pregunto riéndome.
-Eres perfecto...
Lo acompaño hasta la puerta, apretando su gran mano con toda las fuerzas que tengo.
-No quiero que te vayas... - ruego con puchero.
-Te ves tan angelical cuando te comportas así - me da un besito en la frente.
-Pero no te vayas.
-Mañana hay que trabajar Peeta. Shef te recogerá más temprano de lo usual, ¿de acuerdo?
-Bien - lo beso en los labios cuando abre la puerta.
-Descansa cariño - se despide y sale del porche, directo a su automóvil.
Agito la mano cuando esta a punto de pisar el acelerador y alejarse de mi casa.
Entro a la casa y cierro con llave. Prim llegó hace unas horas, nos dijo pervertidos por tan sólo besarnos. Ese es el humor de Prim.
Regreso a mi habitación y me encuentro con Prin sentaba en uno de los bordes de la cama. Me sorprende que se encuentre en mi habitación y no en la suya como suele hacerlo después de un arduo día de trabajo.
-Prim, creí que ya habías dormido.
-Si, yo también. Pero tenía que hablar contigo de un asunto con Gloss.
-¿Estas embarazada? - suelto, me cubro las manos al instante.
Estúpido, estúpido y bocón Peeta.
-¡¿Qué?! ¡No! - ella comienza a reírse, así que lo que dije no fue malo. Me uno a la carcajada con mi amiga.
-¿Entonces qué es?
-No se sí estoy lista para... tú sabes.
-¡Primrose Everdeen! - grito -. ¿Por qué me preguntas eso?
-Porque tú sabes más que yo.
Sólo lo he hecho una vez, con Gale. En toda mi corta vida, ¡una vez!
Suelto una carcajada, el abdomen me duele por tanto reír. No se por qué me pregunta tal tema.
-Eres más experto - explica, defendiendo su buena postura hacia mí.
-Prim, es cuando tú lo sientas. No planees nada porque todo se arruina, es mejor que sea innesperado. Además lo he hecho una sola vez con Gale, no soy experto como tu crees.
-Lo tomaré en cuenta... ¿en serio?
-Si, buscamos privacidad - le dirijo una sonrisa.
-Ven a abrazarme, Peeta - le doy el abrazo. Susurra "gracias" a mi oído.
Valoro mucho la amistad tan cercana que tengo con Prim. No se qué pasaría si esta amistad se arruinara por completo, ni siquiera me gusta imaginar tal cosa.
-Y no le preguntes a este atormentado joven, Prim
-Eres el que más comprendes - nos quedamos en silencio p, disfrutando cada minuto de nuestro abrazo fraternal, escucho un largo bostezo. Poco a poco nos separamos -. Creo que me iré a dormir, mañana debes despertar temprano.
-Bueno, yo despierto una hora más tarde que tú - le digo.
-Descansa Peeta.
-Igualmente Prim.
"Ring, ring"
Maldita alarma, cállate de una vez.
Ruego. Pero caigo en cuenta que Shef vendrá por mi aún más temprano para no llegar tarde. Salgo como bala de la cama y me ducho rápidamente. Me visto y corro hasta el porche de mi casa para esperar el automóvil. Cuando llega, corro hasta el vehículo y no le permito a Shef bajarse a abrir la puerta del pasajero.
-Hola Shef - saludo y me concentro en mi celular.
Me llegan unos cuantos mensajes de Gale, los respondo. Haciendo seguir una conversación fluida entre nosotros. Sonrió con cada mensaje suyo, es como si pusiera su encanto en el mensaje y al enviarlo, este viajará a velocidad luz y me transmitiera todos sus sentimientos.
Me deja en la puerta principal del edificio y camino con la cabeza gacha. Entro al ascensor y todas las escenas ocurridas ayer por la tarde, desd que me acorraló y me sedujo. Cualquier ascensor me trae a la cabeza el primer acorralamiento.
Registro mi entrada y empiezo a trabajar como comúnmente lo hago. Reviso la agenda de Seneca, donde en varias notas están escritos los mandados que debo realizar. Primero enviar un correo de aviso a una empresa acerca de una junta. Hacer unas llamadas a las oficinas centrales de Empresas Snow.
Estoy concentrado, pero esto se acaba al recibir un correo electrónico. Sonrío al pensar que ese mensaje sea de mi Gale.
Abro la bandeja de entrada de mi correo electrónico, sin embargo no es Gale, sino un anónimo.
¿Quién será para no tenerlo en contactos?
De: Anónimo Para: Peeta Mellark Asunto: Lo sé
¿Creíste que no me daría cuenta de tu relación con Gale Hawthorne? Pues estas muy equivocado, maldito engreído. ¿Alguna vez viste la serie de televisión Pretty Little Liars? Pues daté una idea de lo que será desde hoy tu vida amorosa. La atormentaré hasta que te des por vencido. No podrás ser feliz, Peeta. No lo serás, eso tenlo por previsto.
-Tu Querido Amigo
...
El corazón plapita mil veces por segundo, la garganta se cierra poco a poco dificultando me el paso de saliva. Un pellizco en mi estómago. La mandíbula me tiembla. Las gotas de sudor que caen por mi frente son frías como el hielo. Simplemente me quedo en shock. No tengo la maldita idea de lo que debo hacer.
Respondo el mensaje, ¿y si me amenaza con algo mucho peor? El o ella puede ser peligroso, no conozco a que grado pero si me amenaza con este tipo de cosas, es alguien peligroso.
Saco mi celular y estoy a punto de enviarle un mensaje de texto a Gale que acaba de escribir. Gale es mi soporte, me protege en cualquier situación. Debo decir que soy muy débil y no se actuar muy bien en situaciones similares.
Otro maldito correo.
De: Anónimo Para: Peeta Mellark Asunto: Soy capaz de muchas cosas
No te atreverás a perfile ayuda a tu "noviecito" o sí. ¿Le dirás que un anónimo te mando un correo amenazando tu vida amorosa? ¿Pero que pasa si eso te lleva a destruir su vida pública?
Te he puesto a pensar, claro que no te atreverías. Si mandas ese mensaje textual, da por acabada la vida pública de tu "noviecito" Gale Hawthorne.
-Tu Querido Amigo
¿Soy realmente capaz de retar a una persona así?
Presiono enviar.
"Recibidos (1)"
Ya se dió cuenta, ¿que mierda he hecho?
De: Anónimo Para: Peeta Mellark Asunto: Adiós buena reputación.
Te lo advertí. ¿Ahora que me dices de estas fotos que tome ayer?
Él/Ella ha adjuntado una serie de fotos, hago clic en las fotos y en ellas, me veo ahí en una mesa comiendo del tenedor de Gale. Mi Gale limpiando me la mancha que tenía en el labio... nuestras manos juntas.
Me levantó de la silla, escuchando el palpitar de mi corazón en mis oídos. Corro hacia el baño disparado como bala. Me mojo la cara y me veo al espejo.
Esto no puede estar pasando. Comencé mi propio juego, mi propio derrumbe. La posible destrucción de mi relación.
De pronto me dan unas terribles ganas de vomitar. Entro a un cúbiculo y vómito. Se me ha revuelto el estómago y a causa del vómito he perdido energía.
Mi realidad gira, y gira. Apenas consigo sacar el celular y marcar el teléfono de Gale, que lo tengo en marcación rápida.
-¡Hola Cariño! Vi tu mensaje y te iba a hablar pero...
-No me siento bien. Ven por mí, es urgente.
Estoy con las piernas flexionadas hasta el pecho, sentado en el sillón de la sala de mi casa. Me he salido de la oficina sin que nadie se dé cuenta, sin embargo lo hará quiera o no el señor Crane.
Gale se encuentra en la cocina, preparándome un té para calmar los nervios que tengo. No le he dicho nada acerca de lo ocurrido, pero espero hacerlo.
Mi celular suena. Es un mensaje de texto.
*Recuerda que llevo ventaja sobre ti, Peeta Mellark*
Guardo de nuevo mi celular de nuevo en mi bolsillo. Cierro los ojos para impedir el emerger de las lágrimas.
Jadeos se producen desde mi garganta. No puedo contener las terribles ganas de llorar, por mis estupideces que me cometí.
En realidad no se con quién me estoy metiendo, lo rete para ver qué tan poderoso era. Me espía, nos espía.
Decido tomar una siesta, allí mismo en el sillón. En estos momentos, lo mejor que puedo hacer es perderme en mi rio revuelto de sueños.
Parece que estoy en un callejón sin salida donde el extraño encapuchado me persigue, con un cofre entre las manos. La respiración se me agita.
Veo un resplandor, más allá del extraño que me persigue. Son flashes de cámaras fotográficas. El resplandor y las luces cegadoras se acercan más a mí. Corro hacia atrás, mientras visualizo a mi presunto enemigo.
Choco contra un cuerpo más grande que el mío. Miro hacia arriba, son los ojos de mi Gale. Furiosos, llenos de ira.
Con sus manos en mis hombros, me fuerza a girar todo mi cuerpo para quedar frente a él.
-Tú me destruiste, Peeta. Expusiste nuestra relación a luz, ¿y ahora que soy? No soy nada. Deja de correr de tus "enemigos", ya que eres parte de ellos. Son tus aliados. Ahora yo soy tu enemigo.
Me empuja, doy traspiés y caigo al suelo de espaldas. Me levanto lentamente, sintiendo que mis piernas pesan una tonelada. Me sacudo la gravilla y la multitud envuelve mi cuerpo, dejándome sin lugar a donde ir.
Doy un salto en la cama. Gale se encuentra sentado a un lado mío de la cama, pasando sus dedos por mi cabello. Mi Gale me ha cargado hasta mi cama para que pudiera tener un "placentero" descanso. Sin embargo a causas de la pesadilla, no he podido olvidarme del anónimo que me amenaza con destruir mi felicidad.
Me siento en la cama.
-Te cargue hasta la habitación. Se veía que querías dormir y descansar – quiero esconder mis hinchados y rojizos ojos entre la almohada y que Gale no se percate de que lloro.
-G-gracias – esbozo una sonrisa aunque no me vea.
-Peeta… ¿estás llorando?
-N-no Gale – la voz me tiembla.
-Oh Peeta – se da cuenta de mis lágrimas. Me abraza y rompo aún más en llanto - ¿Fue algo en la oficina?
No respondo, a temor de que el anónimo conozca mis pasos antes que yo.
Saco el celular sin que Gale se dé cuenta porque me ha llegado otro mensaje.
*Mira las noticias de chismes, estúpido. Te dije que soy capaz de hacer muchas cosas*
Me separo de Gale y corro hasta la sala de estar, encendiendo la TV y busco el noticiero.
"-…Imágenes que han provocado escandalo acerca del multimillonario Gale Hawthorne teniendo una comida con un joven muy juntitos el día de ayer. No solo se ha desatado la incógnita de si nuestro guapo y sexy multimillonario sea gay, sino también la otra pregunta: ¿Quién es el chico con el que comía? ¿Un viejo amigo de secundaria? ¿De universidad?
"-Aún no lo sabemos. Pero la fuente anónima nos ha prometido más fotos de este 'Adonis' que aparentemente es homosexual"
-Maldita sea… lo arruine todo – digo tapándome la boca con ambas manos.
-Peeta, cariño – me llama desde mi habitación, escucho pisadas provenientes desde la habitación hasta la sala de estar - ¿Está todo bien?
-N-no. He arruinado tu vida pública… lo siento mucho.
-Cariño, tranquilo. Explícame que pasó – pregunta tranquilizado, mientras lloro con desesperación –. Solo respira inhala profundo, y exhala.
-Es que si te digo, me temo que nos hagan algo mucho peor.
-¿Cómo qué? ¿Algo peor?
Tengo los ojos inyectados de sangre.
-Lo que ocurrió fue…
Mi celular, el de Gale timbran al mismo tiempo.
Con lentitud, saco el celular y reviso el mensaje. Acompañado de un largo respiro que provoca dolor en mis pulmones.
*Ahora saben que no están solos. ¿Se atreven a retarme?*
-¿Qué mierdas es esto, Peeta? – no está asustado, está furioso.
-Nuestra amenaza Gale. Quieren que no seamos felices… - y le explico de una vez por todas.
No le cuesta mucho procesar la situación. Pero sabe que ahora él es parte de esto. Del juego del anónimo.
-Quédate conmigo, Gale. No quiero estar solo esta noche.
-Me quedaré contigo, cariño.
Es alrededor de media noche para cuando subimos a mi habitación, prometimos guardarnos el secreto entre nosotros.
Lo único que quiero hacer esta noche es dormir en el pecho de Gale, donde me siento protegido de cualquier situación delicada.
Me quito mi ropa y me pongo ropa de pijama. Gale se queda en bóxer y nos metemos debajo de las sábanas.
Me recuesto en su pecho y me rodea con una mano. Todo el temor ha desaparecido.
-Gale… prométeme que no nos dejaremos vencer por esas personas.
-Te lo juro, Peeta.
Decido no ir al trabajo, aunque sea jueves. Gale tampoco ha ido para no tener que toparse con los molestos paparazis. Hemos decidido quedarnos aquí en mi casa y preparar una cena para nosotros dos.
Gale ha hecho un par de llamadas para que le traigan ropa ya que no es necesario que Prim vea a mi novio en ropa interior todo el día.
Me ducho yo primero, con rapidez para pasar el día con mi novio. Más tarde, le traen la ropa que pidió Gale y él se ducha. Se viste y al estar listo como comúnmente viste (una camisa tipo polo de algodón planchado, unos vaqueros y unos zapatos) me revuelca en la cama. Besándonos, matándome de risa cuando besa mi cuello, peleando contra su fuerza para impedir que toque mi cuello con sus labios.
Vemos una película llamada Just My Luck.
-¿Te imaginas a nosotros dos en una situación así?
Me río.
-Ahora que lo dices si… tu estarías en mi cuerpo tomando Nespresso todo el día – me dice besando la cima de mi cabeza.
Yo suelto esta vez una carcajada muy fuerte.
-Es lo más probable – le digo.
-Oye, creo que es momento de preparar la cena. ¿No lo crees?
-Sí, vamos – nos levantamos del sillón y nos dirigimos a la cocina.
Hablamos de lo que debemos preparar. Acordamos en cocinar lasaña, bueno de hecho Gale la prepara, mientras que yo horneo unos panes y preparo el postre. Un pay de manzana. Nos divertimos cocinando él y yo. Es como si no existiera otra cosa.
-¿No es mucha lasaña, Gale? – pregunto al ver las dimensiones del platillo.
-Tendré que comer doble platillo – me dice al instante de plantarme un besito en mis labios.
Arreglamos la mesa, para dos personas. Con un par de velas alargadas en el centro, un vino tinto añejado listo para servirse, y piezas de pan recién horneado para acompañar la lasaña. Nos sentamos en el comedor y estamos a punto de servirnos la cena cuando alguien irrumpe llamando al timbre de la puerta principal.
-¿Quién será? – pregunto mientras me levanto de mi silla y me dirijo a abrir la puerta. Quito el seguro de la puerta y cuando la abro, asomando solamente mi cabeza. Lo que espero encontrarme no es nada menos que mis padres.
Abro la boca hasta formar una O.
-¿Q-qué hacen aquí? – pregunto sin deformar mi boca en O.
-Te vimos en las noticias hijo.
Mierda, ellos si se dieron cuenta de que era yo.
-Pero no era necesario que vinieran hasta aquí – les digo, con el corazón agitado.
No he visto a mis padres desde hacía años, ¿y vienen hoy porque me vieron en las fotos?
-Sí lo era – me dice mi padre abrazándome. Después lo hace mi madre.
-Gale, ¿podrías poner dos asientos más?
-Claro que si – se escucha desde la cocina. No tengo la menor idea de cómo será la reacción de mi mamá al enterarse que el multimillonario es mi novio.
¿Será buena? ¿Será mala?
-¿Asientos? – pregunta mi padre.
-Estábamos a punto de cenar. Acompáñenos.
Los invito, ellos aceptan.
Cuando se encuentran con Gale colocando otros asientos más, se sorprenden.
-Wow, ¿Quién es este joven, Peeta? – pregunta mi padre.
¡Apuesto a que se le hace familiar!
-Madre, padre. Él es Gale: mi novio – digo caminado hasta él y tomarlo de la mano.
Mi padre sonríe, pero mi madre solo tiene una fina línea recta en los labios, con un semblante duro, comunicando que está en desacuerdo.
Gale estrecha su mano con mi padre, al tenderle su mano a mi madre, ella ni siquiera lo voltea a ver.
-Gale, ellos son mis padres. El señor y señora Mellark.
-Es un placer – Gale sonríe con su sonrisa encantadora. Sin embargo yo sé que ni esa perfecta sonrisa logra estar acuerdo.
Mi madre siempre me "acepto" o al menos eso decía ella. Empero yo sabía que nunca estaría feliz por ello, por más que esa persona me hiciera reír. Cuando conoció a Cato, ella solo sonrió porque mi padre le dirigió una mirada furiosa.
La cena comienza. Gale y mi padre hablan muy fluido, es una de las cualidades de Gale: hacer que las personas lo quieran. El ambiente y la conversación son cálidas, agradables. Hasta que mi madre comienza a abrir la boca
-Y dime Gale… ¿Has tenido pareja antes? – pregunta mi madre.
-No, Peeta es el primero, señora.
-Eso supuse. No querer admitir la homosexualidad puede ser muy difícil.
-Madre – digo.
-Y más en una persona como tú.
-Madre – elevo un poco más la voz.
-Yo pienso que solo lo haces para tener sexo, cariño – la forma en que pronuncia "cariño" es su forma de expresar que le desagrada una persona.
-Madre – elevo más el tono de voz, pero soy un comino para ella. Un estúpido cero a la izquierda.
-¿Acaso mi hijo se entrega a ti todas las noches? ¿Te paga para que seas su novio, o para un simple acostón?
-¡Madre! – esta vez logro callarla. Gale no dice nada. Mi padre no dice nada, sólo se quedan callados -. ¿Me ayudas a servir el postre?
Frunce los labios.
-Por supuesto – me habla golpeado.
Camino hasta la cocina, con la sangre en la cabeza. Furioso, con los puños cerrados.
-Madre, ¿por qué le hablas así a Gale? – pregunto, sin desatar mi furia.
-Porque no creo que sea el adecuado para ti – cruza los brazos.
-¿Qué no es qué? Madre, no te he estado pidiendo permiso para salir con alguien, jamás. Y mucho menos lo hare ahora que soy independiente.
-Agh, claro que sí Peeta.
-¡Yo siento en mi corazón que es el indicado! – comienzo a exasperarme.
-¡Pues yo solo lo veo como estorbo! ¡Siempre me he preocupado por tu relación!
-¡No seas hipócrita! ¡Nunca te has preocupado por mí, y por mis relaciones! Desde el momento en que te dije que era homosexual me rechazaste. Te portabas como vil hipócrita ante Cato. Y nunca te preocupaste por mí, ¡NI SIQUIERA EN SU FUNERAL!
Ahora mi madre se queda callada, pero defendiendo su postura.
-Tu novio es un idiota engreído
Ahora sí, es la chispa que detono la dinamita.
-Nadie le dice idiota a la persona que amo ni en mi casa ni fuera de ella… será mejor que te vayas de mi casa.
-Si me hechas, ya no tendrás madre.
-Supongo que nunca la tuve…
Muy digna, con la cabeza en alto, ser larga de mi casa. Mi padre se disculpa con Gale y conmigo y se retiran. Estoy en shock, ahora he perdido la relación con mi madre…
-Oh, Peeta vamos – me dice Doris.
-Ya casi todos saben que Gale es homosexual… - le digo en susurro.
-Tienes que decir que esa persona eres tú – me dice mientras yo transcribo un documento de Crane para enviarlo.
-No soy ese tipo de persona cazadora de fama, Doris. Además no quiero destruir más su vida pública.
-Pero te sentirías más cómodo tomarlo de la mano.
-Sí, pero hay varias cosas que no podrían ser posibles – me encojo de hombros.
Doris se despide y regresa a sus deberes. Yo tengo que atender un par de llamadas. Una de ellas es de Gale, que me dice que nadie en la oficina ha provocado escándalo.
Contesto también varios mensajes de texto de Prim. Le explico durante mi hora de desayunar por medio de una llamada lo que ocurrió con mis padres.
-No puedo creerlo. Siento mucho no haber estado allí para tranquilizar las cosas en la cena, aunque sea para suavizar la tensión.
-No tienes por qué preocuparte. Hey Prim, debo volver al trabajo. ¿Al rato nos vemos?
-Por supuesto que sí. Adiós Peeta, besos.
-Besos Prim.
Y regreso al trabajo.
-Peeta, hoy vendrá una señorita muy importante a visitarme. ¿Bien?
-Está bien, ¿yo le permito el paso?
-Sí.
Me avisa Crane, yo espero haciendo otros pendientes de trabajo que tengo en el día.
Estoy con la mirada fija en la pantalla cuando alguien se aclara la garganta para llamar mi atención.
-Hola, vengo a ver al señor Crane – una mujer esbelta, rubia, cabello hasta la cintura. Lleva un hermoso vestido rojo que hace lucir su figura, acompañada de unos zapatos altos.
-La ha estado esperando – salgo del escritorio y conduzco a la señorita hasta la puerta de la oficina.
Abro la puerta y Seneca sonríe al verme.
-Gracias Peeta.
-No hay de que señor – le digo a Seneca.
-Peeta. Qué lindo nombre – dice la hermosa señorita –. Soy Magde Undersee, un placer.
Como les ha parecido? Intenso? Haganmelo saber.
Una disculpa por haber tardado tanto en actualizar pero la escuela me bombardea de tareas.
En fin. Espero sus reviews ya que me emocionan y animan al saber que les esta gustando! ;3
Un beso y nos leemos pronto!
