Hola a todos! Espero que estén bien y les haya gustado el fic hasta ahora. Tengo que ofrecer mis disculpas por la tardanza pero la escuela y todo eso ha estado impidiéndome que escriba.
Como verán mi nombre ya no es Anonimus9387 sino TributeRusher. Y también que intente dejarlos con la boca en O con el final del anterior capitulo, desearía ver sus comentarios (no es necesario estar registrado) me gustaría conocer su opinión!
Les agradezco a I Love KL,Just K0gan,Chrisy aLuis (fuera de esta comunidad :3 de verdad gracias por leerme) espero que les guste el capitulo, es dedicado para ustedes. I love you guys!
Ahora, a leer:
No puede ser posible. Esto no me puede estar pasando. ¿Magde Undersee de vuelta? ¿Acaso será novia de Seneca? No, si sabe que soy yo el joven con el que estaba Gale... ¡no! Porque tiene que pasarme todo esto a mí, y a mis estúpidos problemas amorosos.
-L-lindo nombre, Magde - estrecho su mano.
Ahora me retracto acerca de lo "hermosa señorita". Ya no lo es para mí.
-Muchas gracias - me sonríe y hace un movimiento con su cabeza, transmitiendo que no se acuerda de mi nombre.
Ah claro. Ignorante.
-Peeta.
-Muchas gracias Peeta, el tuyo también es inusual.
¿Cuándo dije eso? ¡Es suyo está más usado que el barandal de subterráneo!
-Sabes, deberíamos de conocernos mejor un día de estos.
Si, sería bueno... para enterarme cuán zorra eres.
-Por supuesto, Magnolia.
-Es Magde - su faz cambia rápidamente por el nombre que he mencionado a propósito. Pero esboza una sonrisa con dificultad.
-Magde, perdona mi ignorancia.
No le hables golpeado, sino sabrá que tienes algo que ver con Gale. Cosa que ese algo es muy importante. No lo arruines estúpido.
-Bueno, los dejo. Tengo varios pendientes que realizar.
-Hasta luego.
-Aham - digo.
Me doy media vuelta y camino hasta mi escritorio. Doris viene caminando deprisa para enterarse de lo que ocurrió. Escucho que la puerta de la oficina de Crane se cierra y respiro profundo.
"¿Qué pasó?" gesticula Doris con los labios.
"Es una vil zorra" gesticulo en respuesta. Doris abre bien la boca y literalmente corre hacia mí.
-¿Acaso te gusta Seneca?
-¿Que estás diciendo, Doris? - le pregunto arrugando la nariz en forma de disgusto.
-Pues acabas de gesticular "Vil zorra".
Tendré que informar que Doris es una experta en el chisme dentro y fuera del trabajo. Sabe leer labios así como escuchar conversaciones desde lo lejos, a menos que lo impidan cuatro paredes. Así que no tengo ventaja esta vez para enterarme de lo que ocurre en la oficina de Crane.
-Fue por algo que ocurrió hace tiempo entre Gale y la rubia.
-¿Es una rubia que lleva un hermoso vestido rojo?
-Sí, ¿por qué?
-Esa "barbie" me ganó mi lugar en el estacionamiento y cuando quería subir al ascensor, cerró las puertas en mi cara. Si vuelve hacer algo así en contra del racismo, te juro que se las verá con mi puño.
-Huy, que ruda.
-No me subestimes, papi. Derribe en la escuela secundaria a tres princesas más grandes que yo. Y a una le lastime un pecho, al grado que tuvieron que llevarla al hospital.
-No me imagino como te pelearías con la barbie.
-Le golpearía un pecho hasta que se le haga un morete. Si te hace algo, sólo dímelo. Tú no le puedes hacer daño a una mujer, pero yo sí.
-Te demandaría por algo.
-Por mis bienes, ¿unas pantuflas?
Suelto una carcajada.
-Posiblemente.
-Já, maldita perra. Que no se meta contigo o ya verá.
-Con tu puño - le digo mientras río desenfrenadamente.
-¿Y que fue eso que pasó con Gale? - pregunta.
Puede que Doris quiera saber todo lo que pasa, sin embargo sólo se los conserva para sí misma, pero ahora que estoy yo. Los comparte conmigo. Dice que he sido la única persona que le ha agradado desde el principio.
-¿No le dirás a nadie, cierto?
-Peeta, soy como una piedra que absorbe chismes y luego los comparte contigo... eso no ayudo mucho.
Niego con la cabeza.
-Pues fue cuando tenían 16 años. La barbie intentó abusar de la inocencia de mi hombre y quería quedar embarazada de él para así tener la fortuna que tiene. Pero salió que es infértil.
-"La inocencia de mi hombre" eso ni tú te la crees.
No puedo evitar reír con los comentarios de Doris.
-Bueno, con la inocencia que tenía Gale... Aunque oye, sigue siendo inocente.
Ahora es ella la que ríe por mi comentario.
-¿Infértil? Pobre barbie. ¡Pero que interesada!
-Y no creo que deje a Gale en paz una vez que se entere que vive aquí. Me odiará si sabe que soy su novio.
-Mejor para ti. Nunca podrá contra ti. Eso te lo aseguro.
-Gracia Doris, es mucho apoyo de tu parte.
-De nada, me iré a trabajar y también lo harás tú. Y será mejor que le adviertas a Gale acerca de que esta aquí. Ya sea temporal o no, debe saberlo antes de que le dé un infarto al corazón. Es barbie rubia oxigenada no me da buena pinta.
-Ahora mismo lo haré, Doris.
Ella se va por su lado y yo por el mío. La sangre en las venas me hierve a una temperatura incontrolada por la presencia de Magde. Aprieto los puños muy fuertemente mientras camino hasta mi escritorio. Antes de sentarme en la silla tras el escritorio, saco mi celular y de coraje lo arrojó al suelo.
No me percate de la estupidez que acaba de cometer. Miro hacia abajo y veo mi celular rodar por los aires hasta que la pantalla impacta contra el suelo.
¿Acaso eres idiota Peeta Mellark?
Al parecer sí.
Me pongo en cuclillas y recojo el celular con manos temblorosas. Volteo el celular con lentitud para ver si hay mucho daño en la pantalla.
Mierda, está rota.
Definitivamente no tiene reparación.
¿Ahora qué haré? A claro, comprar uno nuevo.
Lo recojo del suelo y me siento en la silla, al instaste suelto un profundo suspiro.
Me paso las manos por mi cabello en forma de frustración, dejando bruscamente mi celular contra el escritorio.
¿Por qué me pasa esto a mí?
Apoyo los codos en el escritorio, cubriéndome los ojos para olvidarme de mis problemas.
En el navegador del computador, tengo abierto mi correo e inmediatamente escribo un correo para Gale.
Si tuviera teléfono, le mandaría un mensaje... ¡Mis mensajes! Los millones de mensajes que he compartido con mi Gale... borrados.
Agh, porque fui tan idiota al tirar el celular contra el suelo.
De: Peeta Mellark Para: Gale Hawthorne Asunto: Malas noticias.
No quería arruinar su día de tal forma, señor Hawthorne. Sin embargo le tengo dos malas noticias que debo informarle antes de que te enteres por ella o por los medios de difusión que no te han dejado desde las fotografías. ¿Cuál quisiera conocer primero?
De: Gale Hawthorne Para: Peeta Mellark Asunto: RE: Malas noticias.
No es necesario que me escribas así, cariño. Ya te lo he dicho. Pero, ¿por qué malas noticias? Creo que me gustaría comenzar por la más ligera. - Gale Hawthorne. Vicepresidente de Hawthorne Enterprises
De: Peeta Mellark Para: Gale Hawthorne Asunto: Las dos noticias.
La primera: mi celular se ha roto, ya no es servible así que posiblemente deba renovar mi número. Estoy incomunicado así que no intentes llamarme. La segunda: Magde Undersee ha regresado.
Ya no hay respuesta.
¿Habré hecho mal al contarle la verdad acerca de Magde?
Me trato de enfocar en mi trabajo, pero mi mente esta en otro lado. Quiero estar presente en la conversación que ahora mismo Crane está teniendo con la barbie. Una parte de mi quiere traspasar el umbral e irrumpir en la oficina.
Una parte de mi quiere irrumpir, la otra sólo quiere saber qué ocurrió con Gale. No me imagino su reacción al haber leído las últimas palabras del E-mail. Debo controlar mis impulsos para no salir corriendo y entrar a la fuerza a la oficina de Crane.
La concentración en estos momentos me es imposible, sin embargo conforme pasa el tiempo, me voy olvidando de que tengo una "hermosa compañía" cercana.
La puerta se abre y de reojo miro a Magde. La estudio cada vez más: su falsa risa, tu esbelto cuerpo que usa para seducción de hombres, su cabello perfectamente cuidado y largo.
Es tan perfecta.
-Peeta, ¿podrías hacerme un favor?
-Por supuesto Maggie.
-Es Magde - corrige, puedo ver que le molesta que confundan su nombre.
¡No me importa!
-¿Hablarías a este hotel y reservarías una suite por favor? - me entrega una nota con el número telefónico del hotel.
-Claro.
-Muchas gracias Peeta, me has facilitado mi día. Ahora podré buscar a mi viejo amigo.
-¿Viejo amigo?
-Sí, no es nadie. Vive aquí desde que... Puf, mucho tiempo.
-¿Y quién es esa persona?
-Su nombre es Gale, no es nadie.
¡¿Qué no es nadie?! ¡ES MI NOVIO, VIL ZORRA!
Se despidió y marqué el número lo más rápido que puede. Reservé una suite para la señorita Undersee y ahora espero a que la jordana de trabajo termine de una vez. Si ella lo encuentra, llevara ventaja. Si lo encuentra... será mi perdición.
La jornada termina y corro hasta el elevador, va lleno de gente. Magde ha de tener más tiempo de ventaja. Si llega a su oficina, no podré hacer nada para impedirlo. Tomo las escaleras, bajo una por una corriendo como si mi vida dependiera de ello... mi vida amorosa depende de ello. Salgo del edificio y busco con la mirada a Shef, lo encuentro. Corro hasta él y subo al carro.
-Al edificio de Hawthorne Enterprises, por favor.
-Tengo otras órdenes.
¡Shef, mi relación es más importante que tus órdenes!
Shef maneja a velocidad, me muerdo las uñas. Era un mal hábito del cual me deshice hace varios años atrás, puesto que es algo horrible. Sin embargo las circunstancias se tornaron complicadas.
La calle se vuelve familiar, hasta que veo que el automóvil se detiene frente a mi puerta. Me bajo corriendo y me despido de Shef desde lo lejos.
No hay necesidad de abrir la puerta con llave, ya que alguien está dentro.
-¿Hola? - pregunto. Debe ser Prim, sin embargo alguien se asoma desde la sala. Es Gale.
Mis impulsos hacen que corra hasta los brazos de Gale y salte hacia él. Me atrapa entre sus brazos, uno nuestros labios en un beso. Me baja lentamente hasta que mis pies tocan el suelo, sin despegar sus carnosos labios de los míos.
-¡Me alegra que estés aquí! - le digo, después de separar lentamente nuestros labios.
-Fue el único lugar que paso por mi cabeza.
-Temía que es Magde te encontrara antes que yo.
-Ella puede ser muy predecible, cuando me mandaste el mensaje supe que iría a mi oficina. Si ha regresado no así por causalidad, Peeta.
-Eso también pensé. Creo que te quiere recuperar sea como sea.
-Uhm, pensé que tal vez podría ser el anónimo que nos ha estado acosando.
-Gale... no lo habría pensado. Quizá tengas razón.
-Pero Peeta, conozco a Magde, ella no atacaría directo en persona. Ella no es el anónimo.
Tan cerca que estaba. Puede ser que ella sea el anónimo.
-No quiere que se te acerque Gale. Siento una corazonada de que es capaz de hacer muchas cosas para conseguirte de la forma que sea necesaria.
-Probablemente... Hey, estas celoso - acusa Gale.
-Sí, estoy celoso. Pero también me temo que arruine lo nuestro, eres lo único bueno que he conseguido en mi maldita vida.
-Peeta, no deberías estar celoso.
-Lo estoy, es mujer... además es hermosa. Un hombre nunca podría competir contra una barbie por un dios griego como tú - mis mejillas arden, estoy tan celoso que quisiera estrangular a Magde con mis propias manos hasta que se quede sin oxígeno.
Gale camina y pone sus manos en mis mejillas, luego las baja hasta mis hombros y después recorre mis brazos con sus manos, hasta tocar mis manos.
-Tu eres perfecto - me besa fuerte, como si no hubiera otra oportunidad de hacerlo -. Me encanta cuando te sonrojas - vuelve a besarme. De pronto, doy un brinco y Gale me sostiene, rodeo su cadera con mis piensas. Las manos de Gale me sostienen por debajo de mis muslos.
Subimos de esta forma hasta la habitación, nos besamos fuerte pero con pasión. Me deposita con gentileza sobre la cama, después se apoya sobre mi cuerpo sin separase de mis labios.
-No sabe cuánto lo deseo, joven Mellark.
-¿Joven Mellark? En ese caso yo lo deseo aún más, señor Hawthorne - respondo, desabotonándole la camisa, después él se la quita dejando que las mangas se deslicen por sus brazos. Le toco su duro abdomen, su pecho, su espalda. Cuando mis dedos hacen contacto con su piel del abdomen, los músculos se contraen. Después toco los omoplatos de su espalda.
El beso se intensifica, las caricias piden a grito más contacto piel con piel. El grado de temperatura aumenta en nuestro calor corporal.
Giramos sobre la cama y esta vez, quedo sobre su cuerpo y me permito viajar hasta su cuello y besarlo. Mis manos tocan sus hombros, sus bíceps. Todas sus extremidades. Me quita la camisa por encima de mi cabeza. Después mis alocadas manos por los impulsos de deseo y lujuria, bajan el cierre del pantalón de mi novio.
-¿Qué haces, Peeta? - dice con una sonrisa y en tono gracioso.
-Hazme tuyo, así como la primera vez - le digo y al parecer acata mis órdenes.
Ropa al suelo, contacto piel-piel. El calor provoca sudor. Fricción cuerpo-cuerpo. Impulsos controlados por lujuria.
Se siente tan bien estar como venimos a parar al mundo.
Mi alma deseosa que pide Gale a gritos, me permite dejar que el momento me lleve como un río calmado.
Descanso sobre su pecho, con la respiración un tanto agitada. Una sábana de algodón cubre nuestros desnudos cuerpos.
-Como quisiera estar así contigo todo el tiempo... - le digo.
-Te explicaré algo: cuando estoy contigo, siento que estamos en una isla, que nuestro barco ha naufragado y sólo hay amor para compartir... contigo. Todo lo que necesito para vivir, es la droga llamada Peeta Mellark.
Sus palabras han tocado mi corazón, lo más profundo de mi alma y me rompo a llorar sobre el pecho desnudo de mi Gale.
-No llores, Peeta - acaricia mi alborotado cabello.
-Como no llorar, Gale. Las palabras que fórmulas son tan...
-Calla, Peeta – y me besa en el cabello con dulce ternura.
Recuerdo y saboreo cada una de las palabras que Gale me dedicó. Cierro los ojos, reviviendo la última hora con Gale.
Nos quedamos en silencio. Este tipo de actos íntimos desgastan mi energía.
-Creo que tomaré una ducha, Gale.
-Está bien, cariño. No me iré de aquí.
Me meto a la ducha, y enjabono mi cuerpo. El cerebro comienza a formular pensamientos de los cuales no hablaré.
Peeta Mellark, cálmate. Ahora
Me ordeno y termino de bañarme sin pensar en nada más. Anudo una toalla alrededor de mi cintura. Seco mi cabello con otra toalla y salgo de la habitación del baño sin más que una toalla blanca.
Gale ha arreglado la cama ahora está completamente desnudo hablando por su iPhone sentado en el borde de la cama.
-Gale…
-Preparen en yate por favor – se percata de mi presencia y elevada la mirada.
-Hola Peeta, que rápido te duchaste.
-¿Podrías ponerte algo de ropa? – le digo desviando mi vista de su cuerpo.
-¿Acaso es demasiada distracción para usted, joven Mellark? – se levanta haciendo una posición corporal como de modelo.
-¿Acaso quiere comenzar algo que no podrá terminar, señor Hawthorne?
-Eso sería genial… - me quito la toalla, hago una pelota de tela y se la arrojo a Gale.
Mierda, ahora soy yo el que está desnudo.
-Hum, Peeta… te quiero hacer el amor, de nuevo
-¡¿Qué?! Ya metete a bañar – le digo entre carcajadas. El cierra la puerta y se escucha el sonido del agua caer dentro de la regadera. Yo me visto con pantaloncillos cortos hasta la altura de la rodilla y una camisa blanca de cuello en v.
Si no mal recuerdo, y si mi imaginación no juega con mi mente, Gale dijo al teléfono que prepararán el yate. Me dijo que tenía un hermoso yate color blanco, lujoso y nuevo. No le creí en absoluto. Sin embargo debo tener en cuenta que es un multimillonario y que tiene las posibilidades de comprar cuando él lo desee.
Si estoy en lo correcto, me invitará a un viaje en yate.
-Peeta, ¿qué te parece un viaje por un fin de semana en mi lujoso Yate? – me pregunta saliendo del cuarto de baño con una toalla anudada a su cintura, el cabello mojado y alborotado, su cuerpo brilla por el agua que aún no se seca, definen más los músculos de su cuerpo, sus piernas, su abdomen, sus brazos.
-Hoy es viernes Gale...
-Pide vacaciones, ah, he invitado a Finnick, Prim, Katniss y a Gloss a pasar el fin de semana.
-¿También ellos irán de improvisto?
-Les avisé desde mucho antes.
-Gale Hawthorne...
-Si te despiden serás mi asistente personal... Además sólo faltarías mañana al trabajo, y quizá el lunes. – Me dice colocándose los bóxer, sin quitarse la toalla de su cintura
El pareció comprender mi mortificación.
-¿Asistente personal, eh? Bien, hacer algo malo de vez en cuando no pasa nada.
¿Acabas de decir eso, Peeta Mellark?
-Pero le diré a Seneca.
Le hablo a Seneca y le digo que me iré. Cuando le digo, él dice que no hay ningún problema.
¿Será cierto lo que me ha dicho Doris hacer a de mi jefe? En realidad le gustaré a-a Crane.
Gale termina de vestirse y se encarga de mi maleta ya que pasáremos una semana en su yate de lujo, el abre cajones y guarda ropa en la maleta, mientras que yo intento contactar a Prim, Katniss y Finnick para decirles donde nos veremos exactamente para abordar el supuesto yate de Gale. Mi Gale me ha prestado su móvil para que pueda realizar las llamadas y contactar a mis amigos.
-Finnick, hasta que uno de los tres responde mis llamadas. Quería decirte que nos veremos en el muelle principal de Seattle a las siete de la noche. Infórmales a los demás, ¿quieres?
-Bien, gracias por la información Peeta - la voz de Finnick parece apagada. ¿Qué será?
-Nos vemos en unas horas.
-Si... adiós - Finnick termina la llamada.
Me quedo en silencio y completa te inmóvil. Tengo el móvil de Gale entre mis manos, no comprendo el por qué Finnick me habla de una forma tan apagada e inexpresiva. ¿Hice algo mal de lo que no estaba consciente?
Sea lo que sea, este fin de semana tengo que averiguar lo que ocurre con mi amigo, con mi hermano.
-¿Listo cariño?
-Eso debería preguntártelo yo, tú empacaste todo para mí.
-No creo que sea necesario llevar mucha ropa. Irás al mar, en un yate.
-Sí, pero la ropa interior para dormir y eso...
-No la usarás.
-¡Gale Hawthorne!
-Estaba bromeando Peeta - dice mientras se ríe, esa es una mirada y una sonrisa que siempre tiene guardada exclusivamente para mí. Su cara se ilumina como aquel niño que pasa por una tienda de dulces y ve el caramelo más delicioso y exquisito de la tienda, que pega su frente contra el cristal para poder apreciar detalladamente la esencia de colores y sabores que se puede imaginar al sentir el dulce en sus papilas gustativas.
-Aunque no es mala idea - digo por lo bajo, con la esperanza de que mis palabras no hayan llegado hasta los oídos de Gale.
-¡Peeta Mellark!
-Gale Hawthorne - le respondo al tiempo en que me abalanzo contra él, quedando su cuerpo contra el colchón y el mío sobre el suyo -. Te amo... - beso sus labios dulce mente, abriéndome paso en su boca para que nuestras lenguas se toquen ligeramente, causando una sensación placentera.
-Cariño, yo te amo aún más - levanta su cabeza para volver a juntar sus labios con los míos.
-¿Quieres comenzar una pelea para ver quién ama más a quién?
-Creo que yo te ganaría.
-¿Quieres apostar?
-Uhm, serás mío cada noche, durante todo este fin de semana.
-Bien.
-Te amo.
-No, yo más.
-Te amo cual cantidad de estrellas en el universo, te dejaré de amar cuando el hombre pise el sol...
-Oh, cielos... Me ganaste - y con esas palabras, trajo con sigo una lágrima de felicidad y amor puro.
¡Madre mía, la apuesta!
-A partir del momento en que abordemos el yate, serás mío Peeta.
-Pero no te diste cuenta de algo... siempre he sido tuyo.
¿Eso salió de mi boca? Aunque ahora que lo pienso y reflexiono, tengo razón de algún modo u otro.
-Mejor vamos al muelle, estarán esperándonos. Ah espera – me tiende una caja – es tu nuevo celular, mismo número pero diferente equipo. Le cargue la batería por ti, está listo para usarse.
Abro el envoltorio y es un iPhone 5.
-Gale…
-No digas nada, se nos hace tarde.
Gale carga mi valija con una mano y con la otra, entrelaza sus dedos entre los míos. Esta oscureciendo así un no tememos que alguien prefiera vernos. Casi no hay gente el muelle. Mi curiosidad me dice que busque con la mirada el yate de Gale. Me elevo con mis puntas de los pies tratando de encontrar el yate, pero soy lo suficientemente bajo para no lograr ver nada.
-Se paciente, cariño.
Nos encontramos con los demás en el muelle. Camino y la madera debajo de mí, cruje. Una idea surge en mi cabeza: si una madera se rompe por la mitad justo debajo de donde me encuentro, me rasgaría la piel y arruinaría todo el fin de semana.
-Hola. ¿Qué tal chicos? - saluda Katniss, me da un abrazo al igual que a Gale. También saludan los demás. Cuando Finnick saluda a mi novio, después de hacer un saludo con las manos, se dan un abrazo como de viejos amigos. Conmigo es todo lo contrario, sólo hace el saludo de manos y regresa con su novia, Katniss.
¿Maldita sea, que rayos te hice Finnick Odair?
-Bueno, síganme - Gale apresura el paso. Pero alcanzo su nivel, no suelto su mano. Tengo unas increíbles ganas de llorar por el comportamiento de Finnick hacia mí. Trato de reprimir el llanto, sin embargo solo provoco un duro nudo en la garganta aparezca.
Aprieto un poco la mano de Gale con mis dedos. Tengo en cuenta que por más que apretuje sus dedos, nunca lograre compararme con su brutal fuerza. Así qué no sentirá un leve apretón de mano.
Conforme nos acercamos, el yate va tomando forma. Es un hermoso barco, o mejor dicho yate lujoso en color plata. Tiene grabado el nombre de "Adonis de Seattle" en la popa del yate.
-¿El "Adonis de Seattle"? - pregunto riéndome.
-Me inspire en ti. Eres mi fuente de inspiración cariño - dice en susurro, dirigiéndose solo a mí. Me palabra un beso en mi frente, entre las cejas -. ¡Vamos, que esperan! - pregunta a los demás, y como locos abordan el yate.
-¡Oh cielos! - escucho exclamar a Prim desde lo lejos.
-Oye Gale, tengo que pedirte una disculpa por lo del otro día.
-¿Qué ocurrió el otro día?
-Pues no creí que tuvieras un yate de último modelo y de lujo.
-No lo tenía, todavía. Ya lo había comprado pero aún no lo entregaban. Quería que quedara perfecto. Tengo que confesar que lo nombraría como "Mellark" sin embargo quería algo que nos recordara el uno al otro. Así qué lo bauticé como "Adonis de Seattle". Me recuerdas porque así me nombraste y te acuerdas de mi por el apodo - me explica mientras abordamos el yate.
Una vez que todo nuestro equipaje y todos estamos dentro del yate, comenzamos a movernos en el agua.
-¿Y qué me podrías decir acerca del "Adonis de Seattle"?
-Te daré una descripción muy breve: tiene seis camarotes, cada uno con su propio baño, TV, aire acondicionado. 1 habitación principal (la nuestra) que es la más grande, cinco habitaciones de lujo o "VIP". Cubierta espaciosas: Salones, comedor, comedores exteriores, bar, Gimnasio, Jacuzzi exterior en cubierta.
-Creo que son muchos detalles - menciono.
-Además tenemos una tripulación: capitán, ayudantes de cocina, un chef de cinco estrellas, azafatas, marineros y amas de llaves.
-Ya Gale... entendí - le digo cayéndolo de un beso en sus labios y una si risita junto a ello.
-Bien, vamos con los demás - entramos al interior del Yate. Es lujoso y moderno, hermoso en simples palabras. Nunca había entrado a un yate de este estilo, ni mucho menos a una especie de crucero.
Esta iluminado con luz perfectamente que ilumina cada espacio, dando un aspecto muy elegante. Suelto la mano de Gale inconscientemente. Coloco mi mano en el barandal de la escalera y deslizo con delicadeza mi mano mientras bajo las escaleras. Estoy estupefacto por el yate que compró Gale.
Son cinco pisos, tres que son el "exterior" del yate y esta la terraza con su jacuzzi y las sillas para tomar el sol, más arriba un salón bar con vista panorámica y hasta la cima se encuentra la cubierta de mando, donde está el capitán dirigiendo el yate.
Debajo de los pisos, se encuentran las habitaciones y hasta el piso inferior, la cubierta de tripulación.
-Bien, les diré donde se alojarán - les dice Gale a mis amigos, trato de detener a Finnick pero no alcanzo a tocarle su hombro para hablar frente a frente.
Tengo un deseo de gritarle y reclamarle en su cara el porque me trata así, aunque las consecuencias solo arruinarían nuestro fin de semana, un nudo en la garganta por querer hablarle a mi mejor amigo.
¿Acaso estaré perdiendo a mi mejor amigo?
Tan sólo pensar esa idea el estómago se me revuelve y siento la bilis en la garganta. Gale y los demás caminan por los pasillos de los camarotes del yate. Mi Gale va al frente, y yo al último un tanto alejado del grupo. Tengo la cabeza gacha, mirando al piso directamente. Mis ojos están llorosos, lo sé.
Gale muestra la primera habitación de lujo, donde se alojarán Gloss y Prim. Abren los ojos como plato y la boca como la de un hipopótamo, inmensa. La habitación es VIP y es muy amplia. Tiene una cama matrimonial con sábanas y edredones de telas elevadas de precio. Puedo sentir como el ambiente frío de la habitación causada por el aire acondicionado me golpea fuerte contra la cara.
No presto mucha atención al mini-tour que Gale dirige por la habitación. La siguiente habitación es el cuarto asignado para Katniss y Finnick. Lo recorren y dejan sus maletas para que puedan guardar sus cosas más tarde. Salen todos de la habitación pero yo me quedo. Consigo jalar a Finnick de nuevo hacia el interior de la habitación cuando está a punto de salir de la misma.
-Finnick, ¿qué te ocurre?
-Nada, ¿Por qué preguntas?
-Esa no es una respuesta muy clara. No me hablas, estas un tanto distante conmigo. ¿Qué te hice?
-No es el momento para hablar, Peeta.
«No es el momento» las palabras resuenan una y otra vez en mi cabeza.
Lo veo salir del camarote y una lágrima sale desprendida de mi ojo izquierdo. La limpio antes de que alguien pueda apreciarla.
-Peeta, ven. Te quiero mostrar nuestra habitación – me dice Gale fuera del camarote de Finnick. Yo salgo de la habitación y tomo su mano. Nuestros amigos se han ido a alocarse al salón bar -. No es que sea muy exagerado, pero quiero que estas noches sean espectaculares a tu lado. Cada segundo, cada minuto, cada hora… valen oro Peeta – yo simplemente quiero olvidarme de lo que está ocurriendo ahora mismo de Finnick. Hay varias formas de distraerse…
¿Tener sexo para distraerme?
No, Peeta. Tú no eres así.
Me reprendo y regreso a la realidad.
Gale abre la puerta y me permite el paso. El piso es blanco, al igual que el techo.
El vestidor es amplio y podrían estar cuatro personas con mucho espacio. Hay unas puertas que se abren a la par y muestran la moderna habitación de baño
La mayoría de las paredes son de matera fina y oscura. Hay una cama matrimonial con sábanas blancas y esponjosas, a ambos lados están las mesitas de noche con una lamparitas. Frente a la cama hay un televisor de pantalla de plasma para disfrutar un tiempo. Una sala hasta el fondo de la habitación. Hay una puerta que te conduce al vestidor y al cuarto de baño:
Una tina circular muy amplia, muy parecida a un jacuzzi. Hay una regadera también muy amplia de mármol. Hay dos lavamanos con espejo. En una habitación pequeña se encuentra el inodoro. Hay unos gabinetes con artículos para el baño como burbujas para la tina.
-Esa tina me habla – le digo tomando a Gale de su camisa, atrayendo su cuerpo al mío -. Si tuvieras puesta una corbata, ya te estuviera estrangulando. Le planto un beso fuerte en los labios. El coloca sus manos alrededor de mi cintura.
-Volvamos con los otros… - me susurra cuando nuestros labios se juntan dos segundos.
Caminamos con nuestras manos muy apretadas hasta el salón bar para encontrarnos con los demás. Para mi sorpresa el salón bar es amplio, con una pista de baile, una barra de bebidas y mesas de cristal dispersas por todo el lugar. Hay música movida y ellos se encuentran bailando en medio de la pista de baile, con vasos de cristal con vino en la mano.
Veo a Finnick sentado en una silla alta en la barra de bebidas. Una tentación de ir a tomar asiento al lado de mi mejor amigo me habla. La ansiedad por saber lo que ocurre me hará hacer cosas de las que no estaré feliz de hacer.
No tengo el ánimo de bailar con los demás en la pista, así que salgo corriendo por las puertas que dan hacia un balcón y tomo aire fresco.
Me tomo de la barandilla, con la respiración agitada. Ahogo un sonido de mi voz ya que en cualquier momento me romperé a llorar desconsoladamente.
Estoy perdiendo a un amigo… definitivamente.
Siento la piel cálida sobre mi cara, mis manos tocan unos músculos duros y bien definidos. El contacto piel con piel me agrada tanto mientras duermo. Tengo mi cara sobre el pecho de Gale cuando despierto. Suelo dormir, y me gusta, sobre el cuerpo semidesnudo de mi novio. Me gusta sentir el calor que emana su cuerpo junto al mío. Su piel es tersa, suave, perfecta para hacer contacto con la mía.
Tengo mis manos sobre su torso. Juego con mis dedos trazando figuras sobre su abdomen. Disfruto cada segundo que tengo a Gale junto a mí.
Su anatomía y estructura son perfectas. Fue moldeado a la perfección para que al abrazarme o recostarme sobre él, mi cuerpo encajara con el suyo. Encontrarme con Gale fue el destino, el seguía su camino y yo el mío, sin embargo el destino los juntó, uniéndolos para formar uno solo.
Sonrió por mi pensamiento, cierro los ojos y abrazo el tronco de Gale, aferrándome al hombre a quien amo. Cierro los ojos y me dejo llevar de nuevo por el cansancio, pidiendo a gritos que mi sueño sea memorable.
Me siento completo, nada me hace falta en estos momentos.
-Cariño, despierta – dice Gale acariciando la piel de mi espalda
-No – protesto.
-Vamos, hoy será un gran día. Estaremos en el jacuzzi, nadaremos en el mar…
-Pero quiero estar así contigo – me aferro a su cuerpo y pego mi cara contra su piel.
-Peeta…
Beso su piel y levanto la mirada, encontrándome con sus ojos grises.
-Aun no sale el sol… son las cinco de la mañana… - le digo volviendo a besar su piel por varios lugares donde tengo alcance.
Acaricia mi espalda, bajando más su mano para recorrer toda mi espalda con delicadeza. Su mano llega a mi espalda baja y yo me levanto un poco para llegar hasta sus labios. Giramos un poco y me permite estar sobre su cuerpo mientras lo beso. No hay ninguna tela entre nosotros. Estoy sentado sobre su pelvis.
Recorre mi espalda con sus manos, subiendo a mi cuello y descendiendo poco a poco. No quiero separarme de sus labios.
-De nuevo quiero ser tuyo.
-Eres mío, ¿recuerdas nuestra apuesta? Puedo ser romántico como anoche, o pervertido como lo seré ahora.
-¿Entonces mostrarás tu lado más salvaje?
-Dije pervertido, no salvaje - pone sus manos en mi cintura y giramos sobre la cama. Ahora él está sobre mí, besándome, tocándome.
Besa mi torso, mi pecho, mi abdomen. Con lentitud asciende hasta mi clavícula y la muerde en forma juguetona.
-Date la vuelta, Peeta - me dice en el oído. Gale se levanta un poco y me permite el movimiento. Me doy la vuelta quedando boca abajo, mi cara contra la almohada.
Siento el cuerpo de mi novio sobre mi dorso, incluso su miembro sobre mi piel. Esto me excita más.
-Eres mío, siempre lo serás. A partir de esta apuesta - me dice al oído, besando mi oreja.
-Pensé que sólo sería por este fin de semana.
-Me vuelves loco, Peeta. ¿Estás listo?
-Si - contestó con firmeza. No se cómo se comportara Gale.
Entonces siento un dedo en mi entrada y abrirse paso poco a poco. Entonces emito un gemido. Después un segundo dedo. No está esperando lo suficiente y esto me causara una sensación de dolor.
-Gale… auch – gimo con poco de dolor y me remuevo.
-Perdón. Es que estás tan estrecho. Pero no te dolerá – promete, aunque yo me pongo a dudar.
Me muerdo el labio inferior esperando a que comience. Entonces me estremezco cuando me penetra, acompañado de un suave gemido. Hundo mi cara en la almohada para evitar los gemidos que se aproximan.
Gale comienza con un movimiento suave, yo siento que no hay suficiente espacio para continuar, tiene razón: estoy muy estrecho.
-Espera Gale… - jadeo. Aprieto los ojos y la mandíbula, quiero concentrarme en el dolor y cuando cesara.
Entonces siento los labios de Gale en mi cuello, en mi punto débil que hace que el placer recorra mi cuerpo.
-¿Qué tal así, cariño? – me dice besando mi cuello y penetrándome al mismo tiempo.
Ahora ya no sé lo que experimento: ¿placer o dolor?
Placer, definitivamente.
Entonces cuando hace el movimiento en mi entrada, toca un punto que hace que abra los ojos como platos.
-Allí Ga-Gale – jadeo de placer. Y comienza a aumentar la velocidad, ya no hay dolor.
El dios de la lujuria que ha nacido en mi pide más y más. Ya no sé lo que me pasa en las situaciones íntimas, pero soy el nuevo yo.
Tengo un deseo por jalar el cabello de Gale y besarlo, pero la posición en la que me encuentro me lo impide.
El punto donde está frecuentando el miembro de Gale hace que esté a punto de terminar. Gale suelta un gruñido de placer, lo que significa que él también lo está.
-Gale, yo-yo… - trato de decir contra la almohada.
No contesta, solo baja un poco el ritmo. Entonces termino sobre el colchón. Me desplomo aun con Gale dentro de mí.
-Peeta, ya estoy a punto…
Siento la sustancia única de Gale llenarme. Aprieto los parpados por la sensación. Gale se sale de mí unos minutos después y se recuesta a un lado. Lo primero que hago es recostarme sobre su pecho y dormir placenteramente.
El sol me golpea lo ojos, hace que los abra lentamente. Gale ya no está, estoy solo. Me deshago del rastro de sueño y me siento sobre el colchón. Entonces veo a mi novio salir del cuarto de baño vestido con un bañador rojo y una camisa en cuello V. La camisa hace que resalte su musculatura corporal.
-Vamos Peeta, hay que salir a tomar el sol – me dice con una sonrisa dibujada en su rosto.
Salimos al exterior, y puedo sentir el cambio de temperatura: frio a calor. El clima es el indicado para un fin de semana en un yate. Llevo una camisa verde sin mangas, un bañador gris y un par de sandalias. Gale se ha puesto unos lentes de sol, que lo hacen parecer aún más sexy.
Katniss y Prim toman el sol en las sillas para recostarse. Finnick y Gloss están en las motos acuáticas sobre el mar.
-¿Qué quieres hacer? – parece como si Gale hubiera conversado con el viento. Mi vista esta fija en mi amigo con cabello bronce. Últimamente que lo veo, un nudo muy apretado aparece en mi estómago. Anhelo como me trataba: como su hermano menor que necesita protección.
Veo chasqueo de dedos frente mío y después la cara de mi persona favorita.
-Estas mirando al infinito, Peeta.
-Lo siento, Gale. Es solo que Finnick está distante conmigo y no quiere hablar de ello, me esquiva o algo parecido. No sé lo que he hecho y tengo miedo de perderlo… - término con un hilo de voz.
-Habla con él, arregla las cosas Peeta. Pero debes estar tranquilo cuando lo hagas, ¿bien?
Inspiro y me tiende un beso en la frente. Sonrío por su acción realizada
-Lo haré.
-Oye, ¿te veo en el jacuzzi?
-Por supuesto, iré por una bebida fuerte.
-Solo no te embriagues, cariño.
-No lo hare – ahora soy yo el que se levanta de puntas para alcanzar su mejilla y besarlo.
Regreso con un vaso de whiski en las rocas, solo me he permitido uno.
Cuando camino, experimento una sensación un tanto extraña.
¿Será dolor? ¿O simplemente me siento extraño?
Me dirijo directo al jacuzzi cuando choco accidentalmente contra Finnick, mi vista estaba en otro lado y no me fijé que mi amigo venía en mi dirección contraria. Poco de mi bebida se derrama sobre mi camisa.
-Perdóname Peeta.
-No te preocupes, Finnick. Es una simple bebida alcohólica que solo sirve para disfrazar penas.
Se limita a sonreír. Sin embargo cuando compartimos esos cincuenta segundos se conversación no me miro a los ojos.
Algo hice mal…
La noche llego muy rápido. Ahora mis amigos comen en el comedor, que se encuentra en un piso intermedio. Están bebiendo un té para dar fin a la cena. No he querido acompañarlos, preferí salir a tomar aire fresco, y heme aquí.
Estoy con mis manos recargadas sobre la barandilla, viendo como el yate hace que el agua se mueva con cada metro que recorre. El cielo esta obscuro, no hay luna ya que hay nubes que la ocultan.
Una mano toca mi hombro y yo miro quien es de reojo. Es Finnick.
Me doy media vuelta para quedar frente suyo.
-¿Y los demás?
-Se fueron al salón bar, allá arriba – se calla unos instantes -. Perdóname Peeta, de verdad – su voz tiembla. Tiene los ojos verdes cristalinos.
-Fue una simple bebida.
Suelto en comentario, pero sé a lo que en realidad se refiere.
-No Peeta, a eso no me refería. Me refería a el por qué he estado distante contigo.
No contesto. Los ojos se me inyectan de lágrimas, me temo que Finnick las vea, así que inspiro profundamente y al evitar el llanto, un molesto nudo en la garganta se formula.
-Verás Peeta – habla casi en un hilo de voz, así que se aclara la garganta. Se recarga en el barandal y continua, viendo hacia el océano y no a mis ojos. Pero yo lo miro a él, tratando de encontrar o descifrar lo que le ocurre -. Desde que Gale apareció en un tu vida pude notar un cambio, que te ha ayudado a superar tu pasado. El ejerce un poder muy fuerte sobre tus sentimientos, sobre tu estado del ánimo. Eso es muy importante para mí, que estés bien es lo primordial.
"A distancia se puede ver que Gale tiene el poder de llevarte hacia la luz cuando te encuentres en la oscuridad, nadie había conseguido eso en tan poco tiempo. Sin embrago tiene su contra, ya que si te hiciera algo: te destrozaría.
"Y desde que lo conociste creí que te habías distanciado de mí, aunque yo estoy en lo incorrecto: yo me aleje de ti.
-¿Por qué me dices esto Finnick?
-Porque creo que tengo sentimientos hacia ti, y no como los que experimenta un hermano mayor… – termina en un hilo de voz.
Me quedo boquiabierto.
Entonces se acerca y trata de besarme en los labios, empero yo doy paso atrás y pongo mi mano sobre sus labios.
-Lo-lo siento mucho, y-yo n-no puedo hacerlo – esta vez lloro desenfrenadamente y me voy corriendo a mi camarote.
Las lágrimas me impiden ver, pero consigo llegar y ocultar mi cara en la suave almohada.
Lloro, soltando ruidos de mi garganta. Quiero dejar de llorar, no puedo.
Un timbre, un zumbido, una mínima vibración. Mi celular.
Con los ojos llorosos he hinchados busco mi celular y lo encuentro. Hay un correo electrónico, abro el correo y comienzo a leerlo.
De: Anónimo Para: Peeta Mellark Asunto: Problemas
Problemas, problemas. ¿No te has dado cuenta que empezaron a surgir cuando Gale llego a tu vida? ¿Qué pasaría por tu vida si acabaran? Te daré una solución a ellos, espérala…
-Tu Querido Amigo
Espero ver sus comentarios, chic s! :)
Nos leemos pronto!
-TributeRusher
