Un mes desde la muerte de mi persona. ¿Estoy bien? Estoy mucho peor. He dejado la vida laboral e intento reparar mi corazón roto. Pero no puedo, sigo pensando en él, y temo a que algún día me olvide de su imagen. Es lo que más me atemoriza.

Veo todos los días su fotografía, me hace llorar y abrazó el marco contra mi pecho. Deseo que hubiera tenido más tiempo con Gale, tenía todo planeado.

Pensaba en las posibilidades de estar junto a él, casarme, cambiar mi apellido por Hawthorne, envejecer juntos... Todo lo que una pareja desea para sí.

Duele mucho no poder convivir más con la persona que amas y has perdido, no le deseó esto a nadie, ni a mi peor enemigo. Es tan doloroso, que a diario me pregunto: ¿Por qué sigo con vida?

Gale murió de un momento a otro, me explicaron que lo operaron pero no sobrevivió a la cirugía. Haz elle sigue siendo la roca de todos, y en especial la mía.

He tenido ataques últimamente, y poco a poco estoy perdiendo la esencia de lo que soy. Llegará el día en que Peeta dejara de existir y sólo estará el cuerpo con vida, pero no sin alma. Esta depresión me está matando por dentro, es fuerte, no quiero beber, comer, hablar, lo único que deseo es dormir y llorar todo el tiempo.

Estoy en un aeropuerto, de regreso a Seattle. Algo me impulsa a regresar a mi casa y revivir los recuerdos.

Entonces un guardia de seguridad me pone su mano en mi hombro.

-Joven, necesito que nos acompañe a seguridad, por favor.

-Hay algún problema.

-Sí, acompáñenos por favor.

Y sigo al guardia por una serie de pasillos, al parecer me llevan a una sala para despegue. Entonces una toalla cubre mi cara, aspiro el olor y la vista se me nubla.


Despierto, con un aroma delicioso que me trae muchos recuerdos, hermosos en realidad, sin embargo me son dolorosos.

Abro los ojos lentamente y me encuentro con una habitación lujosa e iluminada a la perfección.

Estoy en una cama esponjosa, parecida a una nube tanto en el color como en la "suavidad". Me siento sobre la cama y miro a mis alrededores. ¿Me secuestraron?

Me levantó de la cama y camino hasta unas puertas del cristal corredizas, las abro y al parecer estoy en una playa. Ese de noche y hay luna llena. El cielo esta estrellado casi en su totalidad y la luna se refleja en el océano.

Camino por la arena y a pie de playa veo una silueta... Conforme me acerco, la silueta se va aclarando...

No puede ser...

¡Gale!

Entonces corro, y él se percata de mi presciencia. Abre los brazos y me trapa en el aire.

Cierro los ojos...

Estoy soñando, es la explicación con más sentido.

-Vamos, esto es un sueño... - le digo al supuesto Gale.

-No lo es - su voz, es real.

Abro los ojos y me encuentro con su mirada gris y su sonrisa resplandeciente. Sin pensarlo, lo beso, y nuestras bocas forman una sola.

La tristeza ha desaparecido de mi corazón, y fue remplazada por felicidad plena.

-Gale - le digo volviéndolo a besar.

-Te extrañe tanto, te amo, te amo - me dice mientras me besa mi cara, y por último mis labios.

Rodeo su cuello con mis manos.

-¿Esto no es sueño, verdad?

-No, es totalmente la verdad.

-¿Por qué estas vivo?

-Porque no morí en la cirugía, me salvaron - me explica, con sus ojos cristalinos conteniendo las lágrimas -. Cuando desperté a las pocas horas, les pedí ambos doctores que me sacaran de allí y me dieran por muerto. Escapé aquí y le hablé a mi madre una semana después de mi supuesta muerte. Quería hablarte y decirte que estaba vivo, pero no era la forma.

"Deseo que perdones a este estúpido hombre que te ha provocado depresión en tu vida, de nuevo... y me duele saber que te destroce... - y comienza a llorar.

-Eres el único que me puedes reparar, Gale.

Me mira a los ojos, esto no es un sueño. Es la realidad, la única que hay.

-Quisiera pasar el resto de mi vida junto a ti... - se pone de rodillas y saca una caja negra. La abre y muestra un anillo -. Y tener el tiempo de reparar lo que he destrozado... ¿Peeta Mellark, te casarías conmigo?

-Si... - respondo, mientras me coloca el anillo y se pone de pie. Me besa y me abraza de felicidad. Estoy completo, no me hace falta nada más.

-Te amo, Peeta Mellark.

-Te amo Gale Hawthorne.

-¿Que acaso quieres empezar una pelea? - me dirige una sonrisa.

-Quizá, y la apuesta sería que me convertiré en tuyo esta noche y todas las que restan.

-Pero no te diste cuenta de algo... siempre has sido mío - me susurra al oído.

-Y siempre lo seré...


Y aquí termina este fic, debo agradecer de todo mi corazón a las personas que siguieron la travesía de este fic. Espero que les haya gustado la historia y que el final les haya encantado.

Gracias por todo :)

Josué, TributeRusher