Capitulo 2. Labios Compartidos.
Otra vez mi boca insensata
Vuelve a caer en tu piel de miel,
Otra vez mi boca, duele…
Vuelvo a caer en tus pechos, en tu par de pies…
Labios compartidos, labios divididos, mi amor.
Yo no puedo compartir tus labios,
Y comparto el engaño,
Y comparto mis días y el dolor…
-¿Estás absolutamente seguro que esto va a funcionar?- cuestionó Kankuro, manteniendo todavía sus dudas. Caminando a su lado, Kiba asintió muy seguro de sí mismo.
-Simplemente no puede fallar Kankuro… pero recuerda tu parte del trato- le amenazó de forma amigable, mirándolo de reojo con el ceño arrugado. Y el Sabaku No, asintió solemnemente.
-Si Tenten acepta como dices, entonces yo me encargaré de mi hermana, no te preocupes- le aseguró también muy seguro de sí mismo, y sonriendo con alivio, el Inuzuka se detuvo en una esquina, cerca de un pequeño edificio de dos pisos.
-Recuerda el plan, no salgas de tu escondite para nada- le indicó mirándolo atentamente, y el marionetista asintió, observando desde el estratégico punto como su amigo se acercaba al edificio.
Kiba, una vez frente a la puerta, desvió la mirada hacia el punto en donde había dejado a Kankuro, que ya se había ocultado, y suspirando, llamó a la puerta, a través de la cual se escuchó la voz de Tenten preguntando quién llamaba…
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-Soy yo, Ino – respondió la rubia con una sonrisa, mientras miraba fugazmente a ambos lados del pasillo. Y un par de segundos después, la puerta de la oficina se abrió, dejándole ver a un Shikamaru con cara de aburrido.
-¿Algo importante?- preguntó sin mostrar interés, y la ojiazul, todavía sonriendo empujó ligeramente la puerta para que él la dejase pasar.
-Sí, es algo muy importante Shika…
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-¡Tenten por favor, es algo importante para mi!, hazlo como un favor muy especial, ¿si? ¡Onegai! – suplicó el Inuzuka, con ambas manos juntas a modo de petición, y mirando a la maestra de armas con ojitos de cachorro regañado; mientras ella con los brazos cruzados y el ceño arrugado, lo veía poco convencida…
-Perdón Kiba, pero francamente no entiendo. ¿Cómo es que el que yo salga con Sabaku no Kankuro, es algo importante para ti? Desde donde sea que lo vea, tú no sales beneficiado en absoluto, a menos que te haya amenazado de muerte - debatió sus puntos de vista con absoluta sinceridad, y entonces Kiba, cambió su expresión por una de circunstancias…
-Bueno, eso es porque no he terminado de contarte la visión general- respondió tornándose un poco más serio, y la castaña arqueó ambas cejas.
-Ah, entonces sí hay algo que ganas tú- susurró sorprendiéndose por no haber pensado en aquella posibilidad desde el principio, pero antes de que decidiera que había escuchado suficiente, el shinobi se apresuró a confesar.
-Si tú accedes a salir con Kankuro esta noche, yo podré salir también con Temari, de otra manera ella va a negarse… así que, ¿aceptarás salir con él hoy? ¡Onegai Tenten, de verdad es importante para mí! - y ante la nueva súplica, la kunoichi de ojos chocolate, suspiró mientras se llevaba una mano a la cabeza.
Durante meses había estado evadiendo y rechazando las invitaciones a salir de Kankuro, que últimamente solía acompañar a la embajadora de Suna al menos durante los tres primeros días de estancia en Konoha. Y no es que el castaño le fuese indiferente, porque a ella le parecía un hombre muy guapo, más bien, no creía que por sus caracteres, fuesen siquiera lo más mínima mente compatibles… además, ella estaba buscando algo serio…
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-Esto es algo serio Ino, por tu absurdo impulso me causaste un gran problema con Temari- le llamó la atención Shikamaru, soltándose del abrazo en que Ino lo había sujetado, y dándole la espalda caminando hacia la ventana, sacó la cajetilla de cigarros y encendió uno. Sentía demasiada ansiedad.
-Pasas mucho tiempo en ese apartamento Shikamaru, ¿cómo iba yo a saber que estaba ella en Konoha? Por si lo olvidas, venía llegando de una misión- le recordó ella sin darle demasiada importancia, acercándose hasta el escritorio sobre el cual se sentó. – Vamos Shika, tienes que perdonarme, tú sabes que no lo hice con esa intención…
Y apagando los restos del cigarrillo que tan pronto se había terminado, el pelinegro asintió, mientras volvía la vista hacia su compañera que había cruzado las piernas…
-Mendokusai Ino…
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-Vale, vale, ya entendí cuan importante es esto para ti- interrumpió entonces casi con cansancio las continuas súplicas de Kiba, a quien le brillaron intensamente los ojitos.
-Entonces, ¿aceptas participar en la cita doble?- preguntó sonriendo entusiasmado, y la castaña asintió con resignación.
-Hai, hai… pero te advierto una cosa Kiba, si esto resulta ser un truco y tú no apareces esta noche al lado de Temari, voy a meterte el kunai más oxidado y menos afilado que tengo en un lugar en donde no quisieras tenerlo…
Y ante el tono amenazador y la mirada desafiante, el Inuzuka tragó duro mientras asentía, absolutamente seguro de que si le fallaba a la maestra de armas, no sólo un kunai iba a entrar a su cuerpo sin su consentimiento…
-Claro, vale… entonces, nos vemos esta noche…
-A las ocho en punto, ni un minuto más ni un minuto menos.
Y en cuanto se cerró la puerta, Kiba regresó hacia el lugar en donde había dejado a Kankuro, que lo miraba expectante…
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Y finalmente, Temari se sonrió, sintiéndose como una verdadera tonta.
No tenía ni un solo día en Konoha, y ya había empezado a tener problemas con el vago a quien amaba, y todo por una absurda idea. Ahora que lo había pensado y analizado, se daba cuenta que de verdad entre Ino y Shikamaru nunca podría haber nada. Ellos eran solamente amigos, eso nada más.
Pero aquella misma noche iba a enmendar el error cometido, iba a darle a Shikamaru una noche que él no pudiera olvidar jamás… y entonces alguien llamó a la puerta.
-Pase – respondió mientras dejaba sobre el escritorio el último de los documentos que había recogido del suelo, y encontrándose el radiante rostro de su hermano…
-Onee chan, a que no sabes que pasará esta noche…- y ante aquella manera de hablarle, Temari no pudo más que arquear una de sus finas cejas...
-¿Onee chan? ¿Desde cuando me llamas onee chan, Kankuro?- preguntó poniéndose inmediatamente a la defensiva. En su experiencia, cuando su hermano menor la llamaba de aquella forma, era porque se había metido en problemas y requería grandes favores de su parte... casi siempre que le mintiera a Gaara o alguna chica sobre su paradero.
-Oh vamos, ¿no puede uno querer compartir con su hermana querida algo importante?- preguntó él de forma retórica, mientras cerraba la puerta tras de sí y avanzaba hacia la rubia, que todavía mirándola escéptica, se cruzó de brazos…
-¿Qué hiciste ahora Kankuro, en que maldito lío te metiste?
Y ante aquel comentario, el marionetista supo que no iba a ser nada fácil engañar a su hermana para que saliera con Kiba… así que, optó por el plan B: engañar a Kiba para que pensara que Temari de verdad iba a salir con él.
-Ningún lío hermanita, tan sólo quería contarte que al fin Tenten aceptó salir conmigo esta noche, y no podré venir a recogerte – comentó evadiendo la verde mirada, observando con atención la oficina que habían asignado a su hermana… que incrédula parpadeó un par de veces.
-¿Aceptó?, ¿en serio?- preguntó casi sorprendida, después de todo, el que su hermano pretendiera a la maestra de armas no era algo que ella desconociera…
-Sí, tuve que pedir unos cuantos favores a algunos shinobis, pero finalmente ella aceptó, ¿no te parece genial?- preguntó mirándola finalmente con una sonrisa, y ella sencillamente se encogió de hombros y fue a sentarse en la silla frente al escritorio.
-Supongo que lo es… pero trata de no arruinarlo, ¿quieres?, Tenten no es como las mujeres que frecuentas en Suna – le advirtió ella no sabiendo si aquello era bueno o malo, a lo que Kankuro asintió.
-Sí, tienes razón… seguramente me sorprenderá llevando consigo un chaperón- bromeó él echando un vistazo al montón de papeles apilados sobre el escritorio, y encontrando la excusa perfecta para sus malvados planes… - Vaya, esto es mucho papeleo Temari, supongo que tendrás que quedarte hasta tarde para poder terminar a tiempo, ¿no?- preguntó sembrado en la mente de la ojiverde una idea, y ella se abstuvo de mostrar una sonrisa…
-Sí, tienes razón… ve y diviértete con Tenten, llegaré a casa sola- se apresuró a despedirlo, y el muchacho, sonriendo satisfecho asintió.
-Vale, te veré mañana – y sin decir más nada, salió de la oficina de su hermana, que nada más dejó de escuchar los pasos de su hermano en el pasillo, se puso de pie, arregló su cabello y salió en dirección a la oficina de Shikamaru Nara…
Sin saberlo, Kankuro le había dado la oportunidad perfecta de sorprender a su chico lágrimas.
Así que, sonriendo con suficiencia, avanzó con paso tranquilo por los pasillos de la torre Hokage, que dada la cercanía del atardecer, ya comenzaba a vaciarse. Si Shikamaru no estaba demasiado ocupado, quizás pudiesen escaparse temprano y aprovechar el tiempo… sí, se lo sugeriría en cuanto lo viera…
Y casi dejando escapar una risa traviesa, la embajadora de Suna cruzó el último recodo del pasillo y se detuvo frente a la puerta de Shikamaru, tomando el picaporte en su mano, lista para entrar… y sin embargo, un conocido sonido proveniente del interior paralizó su sonrisa y por unos momentos su corazón…
Gemidos… jadeos… la voz de Ino suplicando que no se detuviera… la voz de Shikamaru augurando el final… y diciéndose a sí misma que aquello no podía ser verdad, Temari abrió la puerta, encontrando al par de amantes en pleno acto sobre el escritorio…
-Por Kami…
Y al verse descubiertos, los amantes rápidamente se separaron, mientras que la embajadora, sintiéndose profundamente asqueada, salió del lugar regresando tras sus pasos…
-¡Temari, Temari espera!
El grito de Shikamaru se escuchó fuerte y claro en el desierto pasillo, sin embargo para la rubia de Suna, aquella voz se escuchó en algun lugar muy lejano, mientras avanzaba con grandes pasos y la respiración entrecortada, sintiendo su corazón a punto de explotar.
Aquello no le estaba pasando, ¡no le podía estar pasando a ella!
-¡Temari, Temari!- gritó Shikamaru de nueva cuenta, saliendo a toda prisa de su oficina, mientras abrochaba su chaleco apresuradamente, buscando desesperadamente detener a la mujer, corriendo detrás de ella, y encontrándola finalmente de pie en el umbral de la oficina, con la puerta abierta, como si estuviera esperándolo…
-No quiero un escándalo Shikamaru – susurró mientras le dirigía una frívola mirada…
Y sin decirle más nada, entró a la oficina, con él siguiéndola…
-No es lo que tu crees – balbuceó con tan sólo entrar, y de nuevo Temari lo miró, pero esta vez con un profundo odio en su mirada…
-Estabas teniendo sexo con ella, Shikamaru, no creo que pueda equivocarme – respondió aún conteniendo lo que en esos momentos sentía, y haciéndole notar a él la amargura en su voz.- ¿Porqué? ¡Contesta, no seas cobarde - le recriminó fulminándolo con la mirada, y él, sintiéndose el ser mas repugnante del mundo, no fue capaz de sostenerle la mirada…
-Fue sólo por debilidad Temari…
-Pues no te creo – le respondió con acidez, ensombreciendo su mirada.- Una vez puede ser debilidad Shikamaru, pero esta definitivamente no es la primera… ¡¿Cuántas veces has estado con ella durante mi ausencia Shikamaru, cuantas veces me has engañado?!- gritó incapaz de contenerse más.
Se sentía engañada, usada, lastimada… ¡Que estúpida había sido al haberle creído las mentiras de aquella misma mañana!
-Temari no hagas esto…- suplicó en un susurro, todavía incapaz de mirarla a los ojos, y fue que entonces ella dejó de verlo para detenerse frente a la ventana.
-Necesito saberlo Shikamaru, necesito saber porqué… necesito que seas sincero…
Y durante breves minutos, el silencio reinó en aquella habitación. Ninguno de los dos se veía, ninguno de los dos se atrevía…
-Fue la distancia Temari… la maldita distancia de Suna a Konoha – susurró entonces Shikamaru, sintiendo una fuerte opresión en su pecho y su garganta…- tú eres más fuerte que yo Temari, tú eres capaz de soportar imperturbable la distancia que nos separa, la distancia que nos impide estar juntos siempre, pero yo soy un cobarde… yo soy un maldito cobarde…
Y temblando de pies a cabeza, la rubia aferró sus manos con fuerza a la tela de su vestimenta, obligándose a no ceder ante la impotencia y el dolor que aquellas palabras le causaban.
Era cierto, de verdad era cierto que Shikamaru le había sido infiel más de una vez…
Kami que dificil ha sido escribir este capitulo!!!!!
Normalmente cuando escribo, me propongo una meta del tamaño de los capitulos que poco a poco van aumentando de tamaño... y con este capitulo no sabia ni que ponerle para cumplir la meta jajaja xD y lo cierto es, que escribi primero el final del capitulo, y por eso no sabia que cosas meter antes... pero bueno, al menos este capitulo ya lo saqué n.n La canción del inicio es por supuesto, Labios Compartidos de Maná.
Titxu, gomen ne pero sí, de cierta manera sí me obligue al shikaino... que la verdad tampoco me gusta mucho, pero tuve ke ponerlo por el bien de la historia... Truenoazul, también a ti una disculpa por comenzar el fict como shikatema, pero como le digo a titxu, era escencial para comenzar la historia...
Y ahora si, sin nada más que comentar, me despido, no olviden dejar reviews y esperen el siguiente capitulo del fict! Donde por fin, vamos a empezar un pokito más con el KibaTema xP
