Capitulo 3. Las de la Intuición.

Yo te propongo un desliz

Un error convertido en acierto…

Yo me propongo ser de ti

Un volcán y el amor tal vez,

Es un mal común…

Aquella noche, Kankuro se sentía satisfecho de haber logrado por fin, lo que con tanto esfuerzo había intentado. Después de meses y meses de insistencia, por fin Tenten iba a salir con él, y quien sabe, a lo mejor, si todo salía como había planeado, la velada acabaría con más que un inocente beso…

Y todo gracias a su querida y maravillosa hermana, que sin saberlo, iba a plantar al pobre de Kiba… pero eso era un pequeño sacrificio que el Inuzuka tendría que entender.

Dando una última mirada a su apariencia a través del espejo, el marionetista se sonrió con satisfacción, seguro de que Tenten caería rendida a sus pies…

-¡Kankuro ya estoy en casa!- escuchó de pronto la voz de su hermana, seguido de un fuerte portazo. Instintivamente, miró hacia el reloj colgado en la pared. Temari había llegado temprano…

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-Kuso, ojala fuera más temprano- susurró por lo bajo Kiba, todavía sin sentirse del todo satisfecho con su apariencia.- ¿Cómo estoy Akamaru?- preguntó finalmente, pidiéndole una opinión sincera a su fiel compañero, que ladeó la cabeza ligeramente y ladró para hacerle saber que se veía muy bien, pero ni aún con eso, Kiba se sentía satisfecho… sin saber que aquello era causado únicamente por los nervios.

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-Entonces, ¿te vas a quedar toda la noche aquí en casa?- preguntó tratando de no mostrar sus nervios el shinobi de Suna, mientras veía a su hermana servirse grandes cantidades de helado de vainilla.

-Sí, así es, aquí me quedaré. Pero no te preocupes, no te esperare despierta, mañana saldré temprano para adelantar el trabajo, ve y diviértete- le aseguró mientras vertía chocolate liquido y agregaba un par de galletas, Kankuro asintió aunque no muy convencido... tendría que inventar algo de último momento…

-Vale, bueno… a lo mejor viene Kiba, quedamos de encontrarnos antes de las 8, pero creo que ya no viene... ¿Podrías decirle que me adelanté y que me alcance si todavía quiere ir?- pidió con fingida calma, y la rubia que ni siquiera lo miró asintió.

-Sí, anda vete.- insistió también ella, y tras dar una cabezada de asentimiento, el marionetista salió de la cocina y de la casa a toda velocidad…

No quería estar en esa casa cuando Kiba apareciera y se encontrara con que Temari no sabía que tenían una cita…

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Para cuando el Inuzuka salió de casa, ya iba retrazado 5 minutos.

Corriendo por las calles, afinó su olfato buscando rápidamente en dirección a la casa de Temari, confirmando que tal y como habían acordado con Kankuro, la ojiverde lo esperaría en casa.... y apurando el paso, avanzó por los tejados a toda velocidad. No quería hacer esperar demasiado a la rubia…

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En cuanto estuvo a solas, Temari se dejó caer con desgana sobre la silla del comedor, y clavó la cuchara en la copa de helado. Se sentía terrible, fatal… Shikamaru era un verdadero desgraciado, un maldito que no merecía su perdón ni sus lágrimas… y aún así, tenía demasiadas ganas de llorar, de dejarse caer en la tristeza… ¿por qué se había enamorado tanto…?

Pero ella tenía orgullo. A pesar del dolor que sentía, no iba a darle el gusto a él ni a su amante de verla derrotada, no señor. Después de esa noche llena de calorías, Temari iba a demostrar su fortaleza e iba a seguir adelante con su vida, no por ese hombre iba a dejarse morir, que a fin de cuentas, había muchos peces en el mar…

Y antes de que le diera un primer bocado a su helado, alguien llamó a la puerta. ¿Quién podría ser a esas horas…?

-Shikamaru…

Al instante, Temari se puso de pie, guardó la copa en el congelador, y casi corrió hacia la puerta, pero después de unos cuantos pasos, detuvo su marcha abruptamente y endureciendo la mirada.

Si de verdad era Shikamaru rogándole una disculpa, no se la iba a facilitar. Primero le cobraría lo que le había hecho, con sangre…

-¿Quién es?- preguntó sin atreverse a dar un paso más hacia la puerta, y en el exterior, el muchacho respondió muriéndose de nervios.

-Soy yo, Kiba… perdón por llegar tarde- se disculpó rogando a Kami que la ojiverde abriera: si ella se negaba a causa de su retrazo no iba a superarlo… y en el interior, la rubia suspiró con desilusión mientras iba y abría.

-Kankuro ya se ha ido, dijo que si querías ir, todavía podrías alcanzarlo- le dijo tranquilamente en cuanto abrió la puerta, y el castaño tragó saliva con dificultad: ¿cómo que si quería…? ¿Acaso ella ya no quería ir…? Entonces Temari arqueó una ceja. -¿Te pasa algo Kiba?– atinó a decir, ya que él abría y cerraba la boca varias veces sin decir nada.

-Tú… ¿vas a quedarte en casa? Es decir, ¿no quieres salir?- preguntó finalmente sintiendo un nudo en la garganta, y ella desvió la mirada hacia el interior de la casa.

-La verdad es que no tengo ánimos de salir… - le confesó ella sin notar la desilusión que se dibujaba en el rostro del Inuzuka…

-Ya… entiendo… bueno, sería incómodo ir a donde Kankuro y Tenten yo sólo… - balbuceó bajando la vista, y la rubia sorprendida, lo miró: era obvio que su cita lo había plantado… y sintió tristeza de que él también estuviera solo…

-¿Te gustaría pasar la noche conmigo?

Y al instante, el Inuzuka dio un respingo, mirando impactado el hermoso rostro de la princesa de Suna…

-¿Eh…?

-Sí, tu sabes… entrar, hablar, comer helado, esperar a que pase el tiempo y se acabe la noche...- le explicó ella sin inmutarse ante la cara de estúpido que el moreno había puesto.

-Ah… sí, claro, hacernos compañía, a eso te referías – respondió entonces él, sintiéndose avergonzado ante lo que había imaginado por la invitación de la chica, y antes de que ella dijese algo más, sonrió nervioso y asintió.- Sí, sería un gusto y un honor…

Y sin decir más, Temari se apartó de la puerta para que Kiba entrara, sin notar que en la esquina de la calle, Shikamaru los observaba…

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-¿Dónde están Kiba y Temari?- cuestionó con una ceja perfectamente bien arqueada la castaña, mientras veía fijamente al shinobi de Suna, que sonriendo con calma, le respondió.

-Kiba estaba retrazado, así que Temari se quedó en casa a esperarlo- mintió Kankuro, de nuevo. Y la kunoichi lo evaluó durante algunos segundos haciendo una mueca.

-Temari no sabía que le arreglaste una cita con Kiba, ¿verdad?- cuestionó con astucia, cruzándose de brazos y mirándole con reproche, a lo que el marionetista fingió una absoluta inocencia que no convenció para nada a Tenten…

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-Entonces, ¿tuviste un día tan pesado como para no querer salir esta noche?- preguntó el castaño para hacer plática en cuanto su anfitriona dejó sobre la mesa el par de copas rebosantes de helado y calorías, y ella sonrió casi con tristeza…

-Fue un día horrible del cual no quisiera hablar- aclaró mientras hundía la cuchara en el helado para después llevársela a la boca. Kiba que había seguido todo el trayecto permaneció unos segundos en silencio, tan sólo admirando los labios de la kunoichi: deseaba ser esa cuchara para poder probarlos… - ¿Te pasa algo?- cuestionó llamando la atención del chico, que elevando la vista hacia sus ojos se percató de que ella lo miraba fijamente con una ceja arqueada…

-Yo… yo… creo que no nos conocemos lo suficiente y trataba de pensar en un buen tema del cual hablar – tan sólo atinó a responder, obligándose a desviar la vista del rostro de la chica. No era correcto que pensase en besarla siendo apenas el comienzo de su primera cita, pero simplemente no había podido evitarlo… y la ojiverde sonrió mientras apoyaba las manos en el suelo e inclinaba un poco su espalda hacia atrás.

-Sí, es verdad, no nos conocemos mucho, pero es buen momento para comenzar a hacerlo – coincidió ella, con la mirada fija en el techo, sin notar que de reojo, el castaño seguía cada uno de sus movimientos admirado…- Así que, ¿preguntas tú o pregunto yo?

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-Pero qué pregunta es esa Tenten, por supuesto que mi hermana sabía, ese era el trato, ¿no?- insistió en su inocencia el marionetista, después de todo, el siempre decía que uno siempre es inocente hasta que se demuestre lo contrario…

-De hecho, el trato era que estuviéramos los cuatro juntos, así que los buscas y si no regresas con ellos…

-¡Oye, oye, espera! ¿no has pensado en que quizás ellos quieran estar un poco de tiempo a solas?- sugirió deteniendo la puerta que a punto estuvo de cerrarse en sus narices, y Tenten arqueó una ceja.

-Es su primera cita juntos Kankuro, y a diferencia de ti, Kiba no es un fresco- aseguró la castaña casi con rencor, cosa que sorprendió al muchacho, y de cierta manera lo ofendió.

-¿Y a ti que demonios te pasa?, ni siquiera me conoces lo suficiente para tratarme de esta manera – reclamó entonces él, mirándola con disgusto, ante lo cual, la kunoichi bufó.

-No te hagas el digno conmigo hombre, conozco a los de tu tipo que sólo buscan diversión… conmigo no vas a jugar, Sabaku no Kankuro, así que mejor vete a buscar a otra.

Y antes de que el muchacho pudiese decir mas nada, Tenten ya había cerrado la puerta, completamente furiosa… Sabía que eso iba a pasar, pero Kiba se las iba a pagar…

Y al otro lado de la puerta, Kankuro maldijo por lo bajo. Aquello tendría que ser karma, casi podría estar seguro…

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-¿Estás seguro que nunca antes lo habías hecho? – cuestionó divertida Temari, mirando a su compañero directamente a los ojos, y él asintió.

-Ya se que es extraño, pero es la verdad, Akamaru casi siempre se acaba el helado antes de que yo lo pruebe- explicó comiéndose con gusto el helado de la copa, y saboreándolo como si se tratase del manjar más delicioso, mientras que la chica frente a él, reía de verdad divertida…

Nunca había visto a un chico comer tanto helado, y mucho menos con tanto gusto…

-¿Puedo comer más?- preguntó repentinamente el castaño, una vez la copa se hubo vaciado, y la ojiverde sacudió la cabeza negativamente.

-No hay más, lo siento, te lo acabaste todo- le informó todavía divertida, viendo la cara de sorpresa y repentino remordimiento del moreno, que arrugó la boca casi con disgusto.

-Vaya, que mal… con lo delicioso que estaba- comentó, y ella rió de buena gana.

-Vamos, no pasa nada, además que para eso era, aunque no estaría mal que me lo repusieras- le comentó a modo de broma, y él sonriéndole también, le propuso una mejor idea.

-Entonces, ¿qué te parece si mañana vamos juntos a comprar más helado? Puedo pasar por ti después del trabajo- sugirió como si nada, y a ella aquello no le pareció una mala idea…

-Seguro, será bueno para mi distraerme- accedió sin pensarlo mucho, y notando de pronto algo en el rostro del muchacho que segundos antes no había notado…- No te muevas Kiba- le pidió mientras apoyaba las manos por sobre la mesa de centro, y se inclinaba hacia él…

Y él, ligeramente sorprendido y un tanto inquieto tan sólo parpadeo, observando como la rubia poco a poco disminuía la distancia, acercándose más hacia su rostro, y repentinamente deteniendo sus suaves labios muy cerca de la comisura de sus propios labios, limpiando con su lengua los restos del chocolate y el helado…

-¡Por Kami!, ¡¿Qué demonios están haciendo?!

Y la repentina aparición de Kankuro en la casa los hizo a dar ambos un respingo.


Kyaaaaaaaa!!! el final del capitulo es lo que má sme gustó jajaja XD

Titxu gracias por leer el fict!!! te kiero xP