Disclamer: Ninguno de los personajes usados para este fict me pertenecen, todos son de Masashi Kishimoto, y yo no tengo regalías por mis geniales historias (tengo ego, no me culpen xD)


Capítulo 4. Manos al Aire.

, no me quieres entender

Y me mandas a callar, diciéndome

No me debo sorprender

Porque así es la realidad de nuestro amor…

Y yo no tengo armas para enfrentarte,

Pongo mis manos, manos al aire

Solo me importa amarte

En cuerpo y alma, como era ayer...

-¡Por Kami!, ¡¿Qué demonios están haciendo?!

Y la repentina aparición de Kankuro en la casa los hizo a dar ambos un respingo, separándose uno del otro abruptamente.

-Ka… Kankuro… ¿qué estas haciendo aquí?- preguntó repentinamente nervioso el moreno de Konoha, poniéndose inmediatamente de pie, notando la fría mirada que su amigo le mandaba…

-Eso mismo iba yo a preguntarte a ti – respondió sin atreverse a mover un solo paso del umbral de la puerta principal.

-Has el favor de cerrar la puerta Kankuro, ¿no deberías estar ahora mismo con Tenten?- cuestionó su hermana, aunque sin quedarse a escuchar una respuesta, por lo que había emprendido la marcha rumbo a la cocina con los trastos sucios. Y no fue hasta que su hermana le habló, que finalmente entró y se giró para cerrar la puerta…

-¿Y tú que miras Nara?, ¡anda, vete a tu casa!- exclamó molesto con el fisgón que había aparecido a un par de pasos tras de él, y también sin esperar respuesta cerró de un portazo…

Kiba auguró que algo no había salido como se había planeado, y por lo tanto Kankuro iba a desquitarse con él…

-¿Podrías esperarme unos minutos en mi habitación Kiba?, la primer puerta a la izquierda subiendo las escaleras – pidió con amabilidad la ojiverde, saliendo de la cocina, pero antes de que el castaño pudiese decir algo, el shinobi de Suna se le adelantó.

-De eso nada, tú y yo somos los que subimos.

Y tomando a su hermana del brazo, prácticamente la arrastró al piso superior, dejando al Inuzuka sólo y con una sonrisa tonta en el rostro, mientras se llevaba los dedos al punto en donde los labios de Temari lo habían besado…

-¿Se puede saber qué te pasa?, ¡no hace ni media hora que me fui y tú ya estas liándote con Kiba!- reclamó completamente desconcertado Kankuro, en cuanto hubieran cerrado la puerta de la habitación de su hermana.

No podía creer lo rápido que le cambiaba el humor a esa rubia, a quien había dejado algo decaída y ahora que volvía la encontraba más animada y apunto de besarse con Kiba… y ella, con tan sólo soltarse del agarre del castaño, se cruzó de brazos.

-Kiba y yo no estábamos liándonos, tan sólo comíamos helado y charlábamos, - le explicó con paciencia la rubia, desviando un poco la mirada para no verlo a la cara a pesar de saber que no estaba haciendo nada malo con su amigo castaño. A veces, tanto Kankuro como Gaara, se portaban tan sobre protectores y celosos…

-¡Pues bien pudieron haber salido a comer helado fuera Temari!, no es muy bien visto que una señorita permanezca sola con un hombre en un departamento a estas horas – le siguió reprendiendo, aunque aquello realmente no le preocupaba. Más bien, estaba intentando desquitarse un poco con su hermana por arruinarle su cita fallida…

De haber sabido que Kiba de verdad estaba en una cita con Temari, hubiera llevado a Tenten consigo para mostrarle… aunque, cómo iba él a saberlo, si estaba un noventa por ciento seguro de que su hermana iba a rechazarlo…

-No vengas a darme clases de moral Kankuro, que la mayor aquí soy yo. ¿Y qué se supone que haces tú aquí tan temprano? No me digas que Tenten te volvió a dar calabazas- le cuestionó cambiándole el tema, y escrutándole el rostro con curiosidad, consiguiendo que ahora fuese su hermano el que desviara la vista…

Aunque en ese momento, lo que menos quería era hablar de eso con su hermana, el Sabaku No, sabía que no tenía opción. Si no se lo decía en ese momento, no dejaría de insistir en las siguientes horas… así que de mala gana, le contó sin entrar en detalles.

-Ella no quería estar a solas conmigo… – confesó antes de quedarse en absoluto silencio durante incómodos momentos…y entendiendo de cierta manera la situación por la que él pasaba, Temari le palmeó ligeramente el hombro.

-Créeme Kankuro, ella se lo pierde - le susurró en un intento de darle ánimos a su hermano, que mirándola de reojo, acabó sonriendo de medio lado...

-Anda, ve a divertirte con Kiba. Creo que te hará bien salir con él, además es un buen muchacho- le animó también él, pero ella sacudió la cabeza.

-Al que le haría bien salir es a ti, así que si salimos, lo haremos los tres – le dijo ella muy segura de que aquello era lo que Kankuro necesitaba, y antes de que él pudiera replicar, ya lo había agarrado de la mano y casi arrastrado escaleras abajo…

Si conseguía distraer al marionetista unos segundos, tal vez pudiera pedirle un favor a Kiba…

oOoOoOoOoOo

Tenten estuvo a punto de caer por las escaleras cuando escuchó el estruendoso ladrido de Akamaru que no dejaba de rasguñar su puerta.

Si tan sólo ese perro no fuera tan grande, ni se molestaría en hacerle caso… pero corría el riesgo de perder su puerta si no abría.

-¡Ya voy, ya voy! – respondió a gritos, mientras se dirigía a abrir, y en cuanto lo hizo, el enorme perro blanco entró y trató de empujarla hacia la calle. - ¡Oye, oye, espera Akamaru! ¿Dónde está Kiba?- cuestionó una malencarada Tenten, y el enorme perro blanco ladró como respuesta…

Y por supuesto, la maestra de armas no entendió su significado…

-Kuso, Kiba debería enseñarte a hablar… - maldijo por lo bajo, sintiendo de nueva cuenta los intentos del perro por llevarla fuera, y ella, suponiendo que el perro había sido enviado a por ella, no tuvo más remedio que cerrar la puerta de su casa y dejarse guiar por el perro a sabía Kami donde…

oOoOoOoOoOo

-Entonces, ¿están listos para ordenar?- preguntó la mesera, de pie junto a la mesa que Kankuro, Kiba y Temari ocupaban en aquel momento, y la rubia asintió enérgicamente, con la boca hecha agua gracias a los delicioso aromas que desprendían los platillos. Aunque no lo había dicho, estaba muriéndose de hambre.

-Una parrillada para tres personas y también una jarra de agua de sabor por favor- solicitó la chica, adelantándose al par de castaños. La mesera asintió y enseguida se retiró a pasar la orden a las cocinas, dejándolos nuevamente solos…

-Y, ¿cuánto tiempo van a permanecer en Konoha?- preguntó Kiba, pasando la vista a Kankuro frente a él, y a Temari que yacía a su lado. Acto seguido el marionetista que tenía el codo sobre la mesa, y el mentón apoyado sobre su mano, observando el exterior a través de la ventana, respondió con desgana.

-Yo me voy en unos días, pero Temari se quedará al menos tres semanas… y espero que Gaara no me obligue a regresar por ti- completó mirando de reojo a su hermana que frente a él, observaba las mesas a su alrededor distraída.

-Eso díselo a Gaara, él fue el de la idea de que tenía que viajar con guardaespaldas- respondió con una sonrisa de burla, que hizo bufar a su hermano que volvió la vista al exterior… en donde sorpresivamente se encontró con el rostro estupefacto de Tenten que los veía realmente incrédula por lo que había descubierto...

¡Por Kami, la cita de Kiba y Temari había sido verdad, y Tenten que había rechazado a Kankuro creyendo que le mentía…!

Lo había estropeado. Definitivamente, sabía que lo había estropeado ella sola, juzgando terriblemente mal a Kankuro…

-Kami… ahora que hago…- balbuceó mordiéndose ligeramente el labio, tratando de pensar… y cuando repentinamente se dio cuenta de que Kankuro la veía también ligeramente sorprendido, no pudo más que sonreírle avergonzada y levantar la mano para saludarlo…

Y en el interior del restaurante, el castaño parpadeó un par de veces, antes de levantar también un poco su mano y responderle el saludo, dibujando una pequeña sonrisa en sus labios… gesto que no paso desapercibido por sus compañeros, que discretamente echaron un vistazo por la ventana.

-¿Porqué no vas por ella, Kankuro? A lo mejor te acepta una invitación a cenar con nosotros…

Y al escuchar la sugerencia de Temari, su hermano, mirándola fugazmente, se sonrió más ampliamente y asintió antes de ponerse de pie y salir corriendo hacia la maestra de armas, con el corazón acelerado…

Quien diría que después de todo, sí tendrían esa doble cita…

-Akamaru lo ha hecho bien, arigato - susurró Temari, deteniendo su mano sobre la de Kiba, regalándole una pequeña sonrisa que consiguió un color rojizo en las mejillas del moreno, que nervioso desvió la vista.

-Bueno… fue tu idea traer a Tenten hasta aquí, yo sólo…

-¡Ah, señorita!, ¿podría incrementar la orden para cuatro personas?- interrumpió casi con brusquedad la ojiverde al ver a la mesera acercarse con el agua y los vasos, y Kiba al verse ignorado, acabó suspirando…

Definitivamente, dejarle saber a Temari que sentía algo por ella iba a ser más complicado y difícil de lo que se hubiera planteado… aunque de todas maneras, aquel no era el momento preciso para decírselo.

oOoOoOoOoOo

-Hola- saludó Kankuro, deteniéndose a un par de pasos de Tenten.

-Hola… creo que te debo una disculpa por como me comporte hace un rato- susurró ella, bajando la vista un tanto nerviosa, pero unos segundos después, volvió a elevar la vista para fijarse en aquellos profundos ojos chocolates…

-No pasa nada… la verdad es que estabas en tu derecho de desconfiar, después de todo no nos conocemos realmente…- le dijo con una sonrisa sincera, y ella no pudo ocultar su sonrisa.

-Y yo que pensé que no ibas a perdonarme tan fácilmente- se burló de ella misma, y el muchacho dejó escapar una corta risa.

-Bueno, no suelo tener mucha paciencia, pero creo que tú lo vales…- y durante breves segundos, el par de castaños se quedaron en silencio, ligeramente sonrojados y evitando a toda costa encontrar sus miradas…

Aquella había sido una confesión inesperada para la muchacha, que nunca había creído que el marionetista fuera en serio con ella, a pesar de toda la insistencia que él le había mostrado…

-Y… ¿te gustaría cenar con nosotros?, hemos pedido parrillada – le invitó finalmente, en un intento de volver a retomar una conversación, aunque seguía evadiendo su mirada, y acto seguido, Tenten asintió.

-Sí, me gustaría – aceptó, mirándolo discretamente y de reojo, por lo que el moreno también le dirigió una breve y discreta mirada antes de extender su mano en dirección al restaurante, invitándola a que pasase primero… pero ella le sujetó la manga de la otra mano y clavó sus ojos chocolate sobre los de él, que sorprendido también la miró a la cara…- Lo que dije hace rato… es en serio Kankuro.

-¿Qué cosa…?

-Que no quiero que juegues conmigo… yo busco algo serio y si tu no puedes dármelo, entonces no me quites el tiempo, ¿vale?

Y sin siquiera esperar que él le respondiese, la maestra de armas le soltó de la manga y se apresuró a entrar al restaurante en donde Temari y Kiba esperaban, dejando por breves segundos al marionetista impávido… pero finalmente con una pequeña sonrisa satisfecha.

Llevándose las manos a los bolsillos, Sabaku no Kankuro la siguió unos pasos ligeramente rezagado, completamente seguro de que esa mujer tenía algo que lo enloquecía como ninguna otra…

Sí, definitivamente, Tenten tenía algo que hacía valer la pena todo el esfuerzo que estaba haciendo para conquistarla…


Kyaaaa!!!! por fin les pongo el capitulo 4 *-* (o 5, si contamos el prologo xD) Y por supuesto, tengo que dar gracias a {Titxtutemari, akkiotakugirl y TemariGothick} que pasaron a leer y a dejarme reviews *-* no saben cuanto les agradesco ke lean y comenten n.n

Anyway, ¿les gusto este capitulo? Yo se que de cierta manera, hice a un lado al trio principal, pero es que amo el KankuTen, y en esta historia quise incluirlos como pareja secundaria *-*

Nuevamente, gracias por leer! y no olviden dejar reviews!

PD: Mi parte favorita de este capitulo, es al inicio cuando Kankuro corre a Shikamaru jajajaja xD