Capítulo 7. Ahora quién.

¿Y quien te escribirá poemas y cartas?

¿Y quien te contara sus miedos y faltas?

¿A quien le dejaras dormirse en tu espalda?

¡Y luego en el silencio, le dirás te quiero…!

Detendrás su aliento sobre tu cara,

Perderá su rumbo en tu mirada,

Y se le olvidara la vida amándote…

¿Ahora quien?

En el momento mismo en que la vio al lado de otro, Shikamaru sintió como si un filoso kunai le perforara de lado a lado el corazón.

Era ella. Sin lugar a dudas era ella, la mujer que amaba, Temari, su Temari, abrazado a otro… y ese otro era Kiba…

¿Tan fácil lo había olvidado? ¿Tan fácil lo había superado?

Por Kami, que tan solo había pasado una semana entera y ella ya lo había reemplazado…

Con el corazón destrozado, los puños fuertemente apretados y una sensación absoluta de impotencia inundándolo, Nara Shikamaru se tragó sus lágrimas de tristeza, su furia, su indignación…

¿Qué caso tenía ir hacia ella y reclamarle? ¿Qué caso tenía decirle que con aquello lo estaba matando? ¿Qué caso tenía, qué caso tenía…si ellos ya habían terminado…?

Y regresando sobre sus pasos, el joven pelinegro, se perdió entre la multitud de personas que iban y venían, absortas todas en sus ocupaciones, sin prestarle la mínima atención a ese pobre con el corazón apabullado, que inesperadamente se topó de frente con los ojos azules de Yamanaka Ino, que lo miraban a la cara…

oOoOoOoOoOo

-Ninguno de ellos se lo esperaban, fue un ataque sorpresa perfecto, acabamos completamente con ellos en cuestión de segundos- contaba orgulloso el Inuzuka, muy contento y satisfecho de sí mismo al contarle a ella sobre sus hazañas, narrando detalladamente cada una de sus misiones importantes en donde había sobresalido por meritos propios, tratando de impresionarla, esperando a cada segundo que ella lo mirase admirada o que le hiciera algún comentario entusiasta…

Y sin embargo, durante todo el tiempo que había transcurrido desde el comienzo de aquella cita, ella ni siquiera lo había mirado, limitándose tan sólo a responder con monosílabos falsamente sorprendidos…

¿En qué demonios había estado pensando Sabaku no Temari para aceptar ir a cenar con Inuzuka Kiba a solas, y más sabiendo de sus intenciones de cortejarla?

Francamente, por más y más vueltas que le diera a la idea en su cabeza, la rubia de ojos verdes no tenía ni la más remota idea del porqué… porque de hecho, cuando todavía ambos estaban en su oficina, cuando apenas se había enterado de sus intenciones, todas sus alarmas se habían activado y en su mente lo único en lo que había pensado era en rechazarlo, decirle lo más amable que le fuera posible, que no estaba interesada en tener una relación amorosa con él… y sin embargo, cuando él le propuso salir a cenar juntos, darse una oportunidad para siquiera intentarlo, ella sin reparos hacía dicho: si está bien… a pesar de saber que no estaba nada bien, porque a ella todavía le dolía lo que había pasado con Shikamaru…

Con su muy amado Shikamaru, que nunca durante todos aquellos años que habían sostenido de relación había hablado de si mismo, que nunca la había arrastrado por las concurridas calles de aquella aldea tomándola de la mano, y por sobre todo, que nunca la había abrazado en público, como Kiba había venido haciendo supuestamente para protegerla de golpes y empujones de la concurrida multitud que descuidada avanzaba…

-Estoy bien, no es necesario que me abraces – le interrumpió de pronto ella, empujando al castaño ligeramente con una mano y el codo, sintiéndose verdaderamente incómoda. Ya sabía que salir con el a solas era una mala idea… pero ya estaba ahí, y ¿qué más podía hacer?

-… perdona, no era mi intención molestarte – reaccionó avergonzado el castaño, un par de segundos tarde, sonriendo casi forzadamente y rascándose distraídamente la cabeza…

De ninguna manera había sido su intención aprovecharse de la situación, mucho menos apresurar las cosas con ella… porque ya sabía que con Temari las cosas no iban nunca rápido, que ella era una chica seria, alguien con quien él podía imaginarse un futuro juntos… pero en aquellas calles, las personas siempre iban y venían sin prestar atención a su alrededor, a veces empujándose unos a otros con tal de pasar… y la única manera que se le había ocurrido para protegerla, era abrazándola…

Y aunque él ya debería saber que ella no era una chica a quien le gustara que la protegieran, sencillamente hacerlo era parte de su instinto y lo hacía casi de forma inconciente…

-Ya no importa, sólo no vuelvas a hacerlo, ¿quieres?- le dijo ella como única respuesta, queriendo no sonar demasiado molesta. Realmente no quería hacerlo sentir mal, solo mantenerlo ligeramente alejado… y él, asintiendo, recibió en el acto las castañas asadas que habían estado esperando.

-¿Quieres… ir al parque a comerlas? – preguntó en seguida el muchacho, y aunque lo más cortes sería aceptar aquella propuesta, la ojiverde firmemente decidida a terminar aquella horrible cita de una buena vez, no dudó en rechazar su propuesta.

-Preferiría comerlas de camino a casa, estoy cansada de estar sentada todo el día – le explicó lo menos grosera que pudo, tomando del plato una castaña que sopló ligeramente antes de llevársela a la boca, evitando a toda costa mirar la cara del Inuzuka. Presentía que en su varonil y hasta atractivo rostro, se había formado una mueca de ligera tristeza que seguramente le causaría pena y lástima…

-Claro, no hay problema – le respondió un tanto decepcionado el castaño, un par de segundos después, evitando también mirarla a la cara, pensando con tristeza que hasta ahí había llegado con la perfecta embajadora de Suna…

Y sin decir nada más, emprendió la marcha en silencio, con ella caminando a su lado, y sus ojos chocolates fijos en su propio paquete de castañas, luchando contra su propio impulso de buscar mirarla a la cara y suplicar que le diera otra oportunidad… hasta que de pronto, ella se detuvo y con una de sus manos le detuvo al sujetarle del brazo… e inevitablemente, él giro su rostro y la miró.

-¿Pasa algo?- preguntó sin entender la repentina reacción.

-Kiba – susurró de pronto, volteando y clavando sus ojos verdes sobre él, casi con el corazón y las piernas temblándole. Creía haber visto algo más adelante… no, más bien a alguien…

-¿Qué pasa?- insistió de nueva cuenta el muchacho, comenzando a sentirse ligeramente nervioso cuando ella de pronto volvió a fijar su vista en algún punto al frente… e instintivamente, el moreno quiso voltear también a ubicar aquello que ella miraba… pero la rubia volteó a mirarlo de nueva cuenta…

-¿Te gustaría beber un poco de sake en mi casa? – preguntó después de unos segundos, meditando mejor su próximo movimiento y desechando la idea de preguntarle a él si también lo había visto…

-Nada me gustaría más – respondió con una de sus brillantes y radiantes sonrisas dibujándose en su rostro, conteniendo apenas sus ganas de gritar y saltar de mera felicidad… y obligándose también a sonreír brevemente, la kunoichi de Suna volvió sus ojos al frente.

-Entonces habrá que ir por unas botellas al bar que hay más adelante… con tres estarán bien, para que tengamos una reserva por si llega Kankuro – le dijo tranquila, rogando en silencio por estar equivocada, implorándole a Kami que no fuera Shikamaru a quien creía haber visto entrar por aquel callejón…

-Yo iré por ellas, ¿me esperas por aquí? – sugirió aún entusiasmado el Inuzuka, con toda su atención puesta en ella. Aunque la invitación lo había tomado completamente por sorpresa, la perspectiva de que ella quería pasar más tiempo con él, le volvió a infundar los ánimos y la seguridad que había perdido apenas unos instantes antes.

-Claro, te esperaré en esa esquina – respondió accediendo a la idea de separarse, y señalando el lugar en donde creía haber visto entrar a su ex.

Y Kiba, que no sospechaba nada, asintió enérgicamente antes de echar a correr entre la gente, dejando a Temari ahí, sin notar que segundos después, ella también saliera corriendo hasta el callejón con el corazón acelerado.

Tenía que confirmar sus sospechas. Tenía que asegurarse de que había visto bien. Tenía que comprobar que efectivamente, era Shikamaru a quién había visto… porque estaba completamente segura de que después que él, había visto a Yamanaka Ino entrar también a aquel callejón… y aunque la sola idea de encontrarlos juntos le dolía, la rubia de Suna siguió avanzando hasta ese lugar aunque bajando lentamente su velocidad, acercándose lenta y sigilosamente para poder verlos sin delatarse, para poder espiarlos sin necesidad de llamar su atención, conteniendo las gruesas lágrimas que se aglomeraban en sus verdes y cristalinos ojos, luchando contra el sollozo que amenazaba con escapar de su garganta en el preciso instante en que vio a su rival friccionándose sin pudor contra su amado, buscando frenéticamente desnudarlo, devorarlo apenas con sus labios…

Y sintiéndose incapaz de ver aquello un segundo más, Sabaku no Temari cerró con fuerza sus ojos y se dio media vuelta, dispuesta a encontrar a Kiba lo antes posible y salir finalmente de ahí, sin siquiera darse cuenta del instante en que había soltado su plato de castañas asadas que se esparcieron por el suelo, y sin ver después a Shikamaru empujando con fuerza y sin delicadeza a la rubia platinada que retrocedió un par de pasos para evitar caer.

-¡He dicho que es suficiente Ino!, ¡¿hasta cuando entenderás que tú y yo terminamos? – casi gritó el pelinegro, limpiándose con brusquedad los labios y mirando mal a su ex compañera de equipo, que aunque se sintió repentinamente humillada, se mantuvo serena.

-Tú eres el que no entiende Shikamaru- le espetó ella, conteniendo toda la rabia que sentía aún en el instante en que él le dio la espalda, rechazándola de nuevo otra vez… - lo nuestro no puede estar acabado Shika, yo te amo, tú lo sabes – comenzó a decirle casi desesperada, sujetándolo del brazo para obligarlo a detener sus pasos, tratando en vano arreglar las cosas que más y más se complicaban…

Ella sabía que tenía que explicarle el motivo por el cual lo había seguido hasta aquel callejón por el cual él había tratado de perderla, tenía que explicarle porqué se había interpuesto entre él y la salida, empujándolo con todas las fuerzas que poseía contra la pared para así poder besarlo, abrazarlo, tratando de excitarlo… ella tenía que explicarle que lo único que había querido con eso, era tratar aunque en vano, de recordarle que él también la amaba, que él también la deseaba…

Pero Nara Shikamaru no tenía intención alguna de quedarse ni un instante más con ella.

Quería alejarse de Ino, de Temari, de Kiba, de todos en aquella aldea… necesitaba con urgencia perderse, olvidar. Quería tomar sake como nunca antes lo había hecho, emborracharse hasta perder la conciencia, ahogarse él y sus penas en botellas y botellas de alcohol, y necesitaba hacerlo con tanta urgencia, que sin controlar sus fuerzas, volvió a empujar a Ino para soltarse de su agarre, sin siquiera inmutarse al verla caer sentada contra el piso…

-¡Terminamos Ino, entiende eso de una buena vez y deja de seguirme! – le gritó él furioso, mirándola apenas durante unos segundos con el infinito rencor que sentía hacia ella y hacia la vida que gracias a ella lo estaba haciendo sufrir como nadie tenía una idea…

Y ella, sorprendida, casi asustada, se quedó ahí tirada, con sus ojos azules rebosantes de gruesas lágrimas que comenzaron a rodar por sus blancas mejillas, tan sólo mirándolo alejarse para siempre de su vida, conciente por primera vez que su amado Shikamaru estaba hablando completa y absolutamente enserio… y ante eso, ella no tenía manera de replicar...

oOoOoOoOoOo

-Pero Temari…- quiso replicar Kiba, un tanto sorprendido al ver a la rubia ojiverde destapar la primera de las botellas de sake y darle un trago directo a la bebida sin que él pudiera siquiera evitarlo.

-Las castañas fueron suficientes Kiba, ya verás que no me hará daño – le respondió tras limpiarse la boca con el dorso de la mano, queriendo convencerlo de que no tenía el estomago vacío aún cuando sabía perfectamente que apenas y había comido una o dos castañas. Suspirando, el Inuzuka volvió a sentarse frente a ella, aceptando aunque de mala manera, que no iba a poder quitarle la botella de las manos.

-Vale… pero deberías servirte en el plato, para que no se te suba tan rápido – le sugirió mirando unos instantes el par de platos que había sacado de la cocina y que yacían en el borde de la mesa. Mirándole con burla, Temari le respondió.

-¿No será que no tienes resistencia al alcohol? Vaya, y yo que pensé que estaba ante un verdadero hombre – le reto sutilmente, conciente de que el castaño, al igual que Kankuro, no soportaban que los menospreciaran… y en el acto, la indignación se apoderó del moreno, que extendió la mano hacia ella.

-Dame esta botella, ya te demostraré cuanto es que puedo beber – sentenció él, serio, dispuesto a salvaguardar su orgullo de hombre, porque él no era ningún niñito que no soportara beber…

Y sonriendo ligeramente satisfecha, la rubia de Suna, le dio la botella sellada, mirándolo comenzar a beber, completamente segura de que el alcohol era lo que los dos necesitaban, por lo que también se puso la botella de sake en los labios y comenzó a beber…

oOoOoOoOoOo

-¿En serio quieres seguir bebiendo?- preguntó un tanto dubitativo el joven bar tender que miraba receloso a Shikamaru.

Desde que había llegado al lugar, pidiéndole que le sirviera el sake más fuerte que tenía, había desconfiado de él… no porque dudara en que pagaría, más bien, porque nunca antes lo había visto por el lugar y no parecía tener demasiada resistencia contra el alcohol… y el heredero del Clan Nara, mirándolo fijamente aunque ya con la vista borrosa, sacó de un bolsillo del chaleco el dinero que dejó sobre el mostrador.

-Voy a beber hasta quedar inconciente…- susurró arrastrando ligeramente las palabras, y enfocando con esfuerzo la vista en el nombre bordado de la camisa del chico del bar que miró al dinero y al pelinegro con sorpresa.- … ¿Sentaro? – preguntó mirando después al muchacho, que asintió.

-Sí, me llamo Sentaro- le confirmo, y Shikamaru sonrió de medio lado antes de tomarse el plato de sake de un trago.

-Bien… entonces Sentaro, vas a traerme todo el sake que necesite hasta quedar completamente borracho, que quede inconciente, que no sepa ni quien demonios soy… porque quiero olvidarla Sentaro, quiero olvidar a esa mujer problemática que tanto me hace falta – le balbuceó limpiándose la boca con el dorso de la mano, conciente de los primeros estragos que el alcohol estaba causando en su cuerpo… y sonriendo con tristeza, el bar tender le sirvió otro plato.

-Así que todo esto es por una mujer – comentó tranquilo. ¿Como no lo había intuido antes? Si la mayoría de los hombres jóvenes que entraban al lugar, estaban ahí por penas de amor… y esta vez, en lugar de tomarse el ardiente líquido de una sola vez, Shikamaru se quedó con el plato en los labios, saboreándolo por unos instantes, al igual que el recuerdo de esa mujer que tanto amaba…

-Sí… esto es por ella… por ti, Temari…

Y Shikamaru brindó por ella, sin saber que en su departamento, también ella buscaba fervientemente olvidar…


Pues bien… tengo un anuncio importante para los pocos que siguen este fict, y es justamente que a partir de este capitulo, Sólo déjate amar comenzará a ser una publicación quincenal, es decir, que cada dos semanas van a tener un capítulo nuevo, con el propósito de poder llevarlo lo más pronto posible a su fin y de ésta manera poder dedicarle más tiempo a los otros ficts que tengo.

Espero contar con su apoyo, comprensión, y que por supuesto, les guste lo que voy a estar escribiendo para ustedes jejeje. Gracias por los reviews, que pasen un maravilloso fin de semana, les kiero! n.n