Capítulo 10. Amor del bueno

Como un cuchillo en la mantequilla,

Entraste a mi vida cuando me moría…

Como la luna por la rendija,

Así te metiste entre mis pupilas…

Y así te fui queriendo a diario,

Sin una ley, sin un horario…

Y así me fuiste despertando,

De cada sueño donde estaba, tú…

-¿Qué demonios quieres?- cuestionó de forma brusca. No tenía motivo alguno para mostrarse humilde o paciente ante Ino, sino todo lo contrario… y conciente del odio que su sola presencia provocaba en Sabaku no Temari, la rubia platinada, a sabiendas de que merecía que la trataran mal, fue directo al grano al hablar…

-Shikamaru está desaparecido, hace días que nadie sabe nada de él – le contó sin rodeos, y aunque la noticia a la de Suna le supo verdaderamente mal, supo mantener a raya sus verdaderos sentimientos y su expresión se mantuvo serena…

-¿Y qué te hace pensar que eso me importa?- le respondió tras un par de segundos en silencio, queriendo mostrarse despreocupada, y sin embargo, sin querer suavizó ligeramente su tono de voz, cosa que animó a la Yamanaka a continuar…

-Tú lo amas Temari… y aunque me duela aceptarlo, él también te ama… - le dijo con pesar, y mirándola con genuina preocupación y arrepentimiento, prosiguió.- Nunca debí haberme interpuesto entre ustedes, fue un error…

-¡Ay por favor, no me vengas con hipocresías! – interrumpió de pronto la de Suna, controlando apenas el tono de su voz para sonar imperiosa pero sin gritar, sobresaltando momentáneamente a la de Konoha, que guardando silencio de inmediato retrocedió un par de pasos al ver a la otra acercarse hacia ella. - ¿Qué clase de broma es esta?, ¿qué pretendes ahora Ino? – cuestionó furiosa, e Ino, nerviosa y asustada retrocedió.

-¡No es ninguna broma, lo juro! ¡Shikamaru de verdad está desaparecido y todo es por mi culpa, porque después de su ruptura él estaba destrozado! – quiso terminar de explicarle, y aunque Temari se detuvo al escucharla decir aquello, la otra no lo hizo hasta que su espalda chocó contra la pared… y entonces ambas se quedaron en silencio durante unos segundos, tan sólo mirándose la una a la otra…

-Mentirosa – escupió la ojiverde finalmente, apretando con furia sus manos. – Tú eres una vil mentirosa, y no me importa lo que le pase a Shikamaru, por mi él puede morirse – sentenció, y sin esperar una respuesta de la otra, se dio media vuelta y emprendió la marcha hacia la salida.

Quería golpear a la Yamanaka, quería estrangularla con sus propias manos, y sin embargo, ella misma sabía que no valdría la pena. Lo pasado, pasado, y nada que tuviera que ver con Shikamaru le incumbía… y sin embargo, la rubia platinada no opinaba igual por lo que armándose de valor, hizo uso de su última carta y casi gritó:

-¿Y si Shikamaru fuera el padre de tu hijo? ¿Igual lo dejarías morir? – cuestionó en voz lo suficientemente alta como para que la de Suna la escuchara y se detuviera.

-¿Qué has dicho? – cuestionó incrédula e indignada la ojiverde, volteando a ver a su rival casi horrorizada, y ésta, firmemente habló.

-Los síntomas de un embarazo no aparecen hasta la tercer o cuarta semana de gestación Temari, y tú sólo tienes dos semanas saliendo con Kiba… ¿quieres que hagamos cuentas?* – le advirtió la Yamanaka, y aunque Temari quiso regresar tras de sus pasos y golpearla, a lo lejos comenzó a escuchar la estridente voz del Inuzuka, que discutiendo a viva voz con Sakura poco a poco se acercaban…

-No te atrevas a decirle una palabra de esto a nadie – amenazó en voz baja la ojiverde, fulminándola con el desprecio que emanaba de su intensa mirada…

Y aunque la platinada quiso insistir, preguntar si por lo menos la ayudaría a encontrar a Shikamaru, al verla girarse, dispuesta a llegar hasta el castaño y la pelirrosa al final del pasillo, decidió que de momento lo mejor sería guardar silencio y alejarse, dejando que también ellos se alejasen en silencio, cada uno sumidos en sus propios pensamientos…

Porque aunque Temari quisiera negarlo, la verdad era que lo que la ojiazul había dicho tenía altas probabilidades de que resultara cierto, motivo por el cual nada más estar a solas con Kiba, se atrevió a hablar del tema con él.

-¿Haz visto últimamente a Shikamaru? – preguntó de pronto ella, casi sin pensar, atrayendo de inmediato la atención del muchacho.

-Pues no… ahora que lo mencionas, hace tiempo que no lo veo – respondió él - ¿Por qué? –quiso saber, y a la ojiverde se le estrujó el corazón.

-Me encontré a Ino en el hospital y… me dijo que Shikamaru está desaparecido – le dijo, esforzándose para no delatar su preocupación. Y sorprendido, el castaño arqueó ambas cejas. – Ella estaba muy preocupada – añadió tratando de hacer aquello más impersonal, y tras meditarlo unos segundos, el muchacho sonrió.

-Es probable que esté en una misión secreta – comentó sin darle mucha importancia.

-Tal vez tengas razón… - coincidió con él, al menos durante unos breves instantes… porque a final de cuentas, Sabaku no Temari estaba decidida a pedirle a Kiba que les ayudara a encontrar a Shikamaru…

oOoOoOoOoOo

-¿¡Acaso te has vuelto loca! – gritó fuerte y claro un sorprendido y a la vez impactado Chouji, entrando con brusquedad a la floristería Yamanaka una semana después, en donde la única heredera de dicho clan por poco y deja caer el arreglo floral que en aquellos momentos estaba preparando…

-¿…de qué demonios estás hablando?- preguntó ella, arrugando visiblemente el entrecejo, mirando mal al muchacho, que aún cuando ya se encontraba a un palmo de ella, no moduló el tono de su voz.

-¡De Kiba! ¿¡Por qué de todos los expertos rastreadores que viven en Konoha tenías que acudir precisamente a Kiba por ayuda! – reprendió inmediatamente él, furioso, gesticulando mucho con sus gruesas manos y controlándose apenas para no zarandearla.

-¿Qué…? ¡Pero si yo no….!- y justo cuando la platinada estaba a punto de justificarse y decirle que en ningún momento había hablado con el moreno, de inmediato cayó en cuenta de que aquello sólo podía ser obra de la embajadora de Suna… así que, retomando el control de sus impulsos, le mintió. – Yo no tenía otra opción – le dijo, dándole inmediatamente la espalda para seguir con sus actividades. – Tsunade sama se ha dado cuenta de la ausencia de Shikamaru, ¿qué querías que hiciera? – le dijo, y aunque el de huesos anchos abrió la boca para replicar, la verdad era que no tenía forma de hacerlo…

Así que, tras varios minutos en silencio, el Akimichi salió por aquella puerta, dejando sola a su amiga, que dándole tiempo de alejarse apenas lo suficiente, pidió a su madre la reemplazara y salió a toda prisa de la floristería para ir a hablar directamente con la embajadora a quien a pesar de la hora, encontró aún en su departamento.

-¿Qué quieres?- preguntó Temari, abriendo apenas un poco la puerta. Tenía toda la semana evadiéndola, y francamente, no tenía intenciones de invitarla a pasar.

-Pensé que serías tú quien me ayudaría a buscarlo – dijo yendo directo al grano, y la ojiverde, de mala gana, le respondió.

-Yo no tengo manera de saber donde se metió Shikamaru, en lugar de quejarte deberías agradecer – le dijo, haciendo ademán de cerrar la puerta… sin embargo la ojiazul fue más rápida y se lo impidió.

-¡Espera!- le pidió, abriendo sin querer un poco más la puerta, y al ver mejor a su rival, estuvo a punto de preguntarle si se encontraba bien ya que no tenía buen aspecto…

-¿Ahora qué?- replicó también la kunoichi, arrastrando casi las palabras.

-¿Qué pasará cuando Kiba lo encuentre?- preguntó finalmente la otra, dejando a un lado su lado médico, dando casi por hecho que la hermana del Kazekage debía de sentirse mal a causa de las nauseas y los mareos propios del embarazo… y suspirando, la susodicha cerró un instante los ojos y le respondió.

-Akamaru te llevará hasta él en su momento, ahora por favor déjame en paz – pidió, y dando por fin un portazo, la embajadora subió como pudo y se recostó en la cama.

Tal como había notado Ino, Temari no se sentía para nada bien. De hecho, aquella mañana había despertado sintiéndose especialmente débil y cansada. Apenas había desayunado algo a causa de las nauseas y el mareo, y en lo único que pensaba desde que había despertado, era en acostarse y descansar… y aunque al principio se había resistido y se había dedicado a trabajar en el papeleo que tenía acumulado, al comenzar a sentir un punzante dolor en su abdomen, finalmente había comenzado a considerar el recostarse unos minutos en el sofá… hasta que la inoportuna visita de la platinada la había obligado a ponerse de pie, consiguiendo que se sintiera aún peor.

Y aunque no estaba en sus planes dormir, la temperatura que según ella había estado bajado poco a poco, no la ayudó mucho a mantenerse despierta, por lo que de un momento a otro, nada más cubrirse con una frazada, pronto se encontró profundamente dormida, perdida en el delirante mundo de los sueños y las pesadillas…

oOoOoOoOoOo

Para cuando Kiba regresó de la misión, ya había caído la noche. Por eso le extrañó tanto encontrar el departamento de Temari completamente oscuro, cuando su bien adiestrado olfato le indicaba que ella se encontraba en casa… así que, imaginándose que ella le tendría alguna especie de sorpresa, no encendió las luces hasta que estuvo dentro de la casa, lejos de miradas indiscretas.

Qué buena idea había sido separarse de Akamaru nada más entrar a la aldea, pensaba el muchacho esbozando una pícara sonrisa, al identificar la estancia en donde su hermosa novia le esperaba, imaginándose entonces pasar una maravillosa noche a su lado… y sin embargo, nada más entrar y encontrarla ahí, postrada en la cama, con la respiración agitada, la frente sudorosa y un rictus de dolor en su rostro, de inmediato desechó aquellas placenteras ideas y corrió a toda prisa hacia ella, comprobando asustado que su amada era presa de una fuerte e intensa fiebre… y no pudo evitar maldecir el momento en que se le ocurrió enviar a su fiel Akamaru a informarle de inmediato a Ino del paradero de Shikamaru…

oOoOoOoOoOo

Con el corazón latiéndole acelerado en el pecho, la rubia ojiazul caminó lentamente hasta la puerta de aquel bar a donde Akamaru la había llevado. Apenas y podía controlar la ansiedad que sentía al saberse de nuevo cerca del hombre que tanto amaba y a quien tanto había lastimado, pero tenía que actuar de manera sigilosa, no quería que él la viera y se marchara de ahí… así que, deteniéndose en el umbral y echando un vistazo al interior, comenzó a buscarlo con la mirada…

-¿Estás buscando a alguien?- preguntó un muchacho de cabellera castaña, a unos pasos frente a ella, tan repentinamente que sobresaltó. – Perdona, no quería asustarte – se disculpó él, esbozando una pequeña sonrisa, e Ino, llevándose una mano al pecho se obligó a respirar profundo para tranquilizarse.

-Descuida, sólo me tomaste por sorpresa –se justificó. – Y sí, estoy buscando a alguien… es alto, de cabello y ojos negros... su nombre es Shikamaru…

-¿Eres amiga de Shikamaru? - le interrumpió de pronto el muchacho, sin poder ocultar la sorpresa.- Ya era hora de que aparecieras, desde hace semanas que no ha dejado de beber y francamente, comenzaba a pensar que iba a ser yo quien acabaría enterrándolo – le contó, y ante tal información, la rubia sintió una fuerte presión en su corazón.

-¿Tan mal está?- preguntó, y Sentaro, el bar tender, echando un vistazo al bar, asintió.

-No deja de pensar en lo mal que hizo las cosas con esa tal Temari – le dijo sin pensarlo, aunque de inmediato se arrepintió de haberlo hecho, y ella fácilmente lo noto por la forma dudosa en que de pronto la miró…

-No soy ella si es lo que te estás preguntando – le adivinó prácticamente el pensamiento. – Por favor, cuídalo sólo un poco más, yo misma la traeré para que solucione las cosas con él – le pidió, y sin esperar ninguna respuesta por parte del muchacho, la kunoichi salió corriendo el dirección al departamento de Temari…

oOoOoOoOoOo

Sin apartarse ni un segundo del lecho de su amada, Kiba observaba ocasionalmente el reloj de la pared mientras le cambiaba el lienzo húmedo de la frente.

Había pasado cerca de una hora desde que la encontrara ardiendo en fiebre y afortunadamente había conseguido normalizar su temperatura. Sin embargo, esperaba impacientemente el regreso de Akamaru para enviarlo en búsqueda de Sakura, motivo por el cual, nada más escuchar los ladridos de su fiel compañero a través de la ventana, no dudó ni un instante en separarse de la rubia y bajar a abrir la puerta a toda prisa.

-¡Akamaru! ¿Porqué tardaste tanto?- le reprendió el muchacho nada más abrir la puerta, y llevándose entonces la sorpresa de ver también ahí a Ino… y aunque al principio sintió alivio de encontrar a un Ninja medico ahí, su preocupación por Temari pronto regresó. – Ino, pasa – le pidió abriendo más la puerta, y dando de inmediato media vuelta para regresar al piso de arriba.

-¿Dónde está Temari? Necesito que venga conmigo – dijo la ojiazul siguiéndolo al interior y dejando a Akamaru en el exterior, sin importarle que comenzara a ladrar.

-Está arriba, ella no se siente bien – apenas alcanzó a decir él, deteniéndose al pie de las escaleras para comenzar a explicarle la situación… y sin embargo al voltear a mirarla y ver la posición en que se encontraban las manos de la Yamanaka, Kiba no pudo pronunciar ni una sola palabra más tras escucharla susurrar…

-Jutsu transferencia de mentes- dijo ella, y antes de que el femenino cuerpo se precipitara bruscamente contra el suelo, los fuertes brazos del Inuzuka la sostuvieron: el intercambio de mentes había sido completado…y aunque la experta en control mental odiaba haber tenido que entrar en la mente del moreno, sabía que no tenía otra alternativa para convencer a Temari, a quien nada más poner un pie sobre las escaleras de pronto vio aparecer en lo alto.

-¿Kiba…? ¿Qué pasa, porqué Akamaru ladra tanto?- preguntó la embajadora en un débil susurro, tratando de ver en la oscuridad… y con un nudo en la garganta, su acompañante habló al verla comenzar a bajar con cuidado.

-Hemos encontrado a Shikamaru – le dijo sin notar el mal aspecto de la ojiverde, que aún sintiéndose débil, se detuvo aferrándose del barandal… - su estado físico es lamentable, tienes que ir a su lado y traerlo de vuela – le pidió, y aunque al principio la de Suna no reaccionó, pronto lo entendió todo.

- ¿Acaso no puedes hacer nada tú sola Ino? – susurró la embajadora, queriendo sonar firme, molesta, mas sin en cambio, por un instante su voz tembló… y de no ser por la oscuridad en que ambas se encontraban sumidas, la Yamanaka hubiera fácilmente notado las lágrimas que con esfuerzo Temari contenía y que la obligaron a apartarle la mirada. - ¿Dónde está?- preguntó.

-Akamaru puede llevarte…

-Akamaru se queda en casa – ordenó, y la otra, haciéndose a un lado para dejarla pasar, suspiró.

-Es un bar en el barrio de los civiles, tres cuadras a la derecha y dos a la izquierda pasando el mercado de pescados…- y sin esperar ninguna indicación más, Temari salió de casa tan rápido como su condición le permitía: se sentía exhausta, con mucho frío y en más de una ocasión tuvo que andar sosteniéndose por las paredes…

Y sin embargo, llegó sin ninguna dificultad al pequeño bar en donde lo encontró sentado en uno de los rincones de la barra, con un plato de sake en los labios… y susurrando una maldición, Temari se dio cuenta de que ella misma estaba temblando, no sabía si era por miedo o por la ansiedad de haberlo encontrarlo… así que, respirando profundo, cruzo la estancia y se sentó rápidamente a su lado, quitándole el plato vacío de las manos y consiguiendo en el instante que él, sorprendido, la mirara…

-Tu novia está desesperada, ¿sabes? Tuvo que acudir a mi para que te sacara de éste lugar – le dijo, sirviéndose sake y tomando un sorbo, evitando verlo a la cara… – se atrevió a utilizar su técnica mental con Kiba para convencerme, y la muy estúpida creía que no me di cuenta- siguió diciendo, conciente de la intensa mirada de Shikamaru que no decía nada, tan sólo observándola… y el silencio se mantuvo entre ellos durante unos segundos, en los que ella tan sólo veía la cristalina bebida…

-Entonces, ¿viniste porque te lo pidió en el cuerpo de Kiba?- preguntó el ojinegro, sin saber qué decir. Y ella, dejando con brusquedad el plato, entonces lo miró.

-Eres un idiota Shikamaru, un completo idiota – dijo instantáneamente ella molesta, fulminándolo con la mirada, y aunque él bajó ligeramente la vista, nuevamente la miró en silencio, enfrentándose al reproche y la tristeza que fácilmente podía ver en aquella verde mirada… – Ella fue a verme Shika, durante toda la maldita semana no ha dejado de ir a verme para tratar de convencerme – le susurró apretando con fuerza las manos, tratando de mantener su respiración tranquila, a pesar de tener el corazón completamente agitado. – Ella dice que me amas, y que lo que tuviste con ella no significo nada para ti – siguió diciéndole, sintiendo repentinamente un nudo en la garganta que le impedía continuar; Shikamaru abrió la boca queriendo decir algo, pero las palabras se negaban a brotar, y sopesando sus sentimientos, posó ambas manos sobre las de Temari, mirándola a los ojos.

-Temari yo… perdóname por favor… - susurró entonces acobardándose como siempre, y la rubia lo notó, como siempre había conseguido hacer… y decepcionada, se levantó.

-Estoy cansada de esto Shikamaru. Estoy cansada de dar por hecho lo que realmente piensas o sientes por mí… de enterarme siempre de la boca de otros de tus acciones y actitudes… ¡de que tú solo pidas y no entregues nada a cambio! –le dijo firme, fuerte y claro a pesar de haber sido un susurro.

Quería llorar, quería dejarse llevar por el dolor que su pecho sentía, por el malestar general que en su cuerpo sentía, pero su orgullo, ese que le había permitido mostrarse siempre fuerte frente a los demás, todavía le impedía derrumbarse en aquel lugar frente a él… así que, tras no conseguir por parte de él una respuesta, Temari se marchó de ese lugar… y Shikamaru, con el corazón oprimido por tal verdad, tan sólo un par de segundos después, salió corriendo detrás de ella.

-¡Temari, espera!- le llamó a los gritos, sujetándola por el brazo para detenerla – Temari espera – suplicó de nuevo él, obligándola a verlo a los ojos, encontrando al par de rubís cristalinos de lágrimas necias que se debatían entre salir o permanecer ahí.

-¿Para qué, si nunca vas a decir lo que yo quiero escuchar? – le recriminó ella con furia reprimida, luchando consigo misma para mantener el control y no levantar la voz. – Vete con ella, con esa cualquiera y a mi déjame en paz Shikamaru, déjame hacer mi vida al lado de Kiba, que a diferencia de ti no le da miedo decirme…

Y entonces, los labios de Shikamaru interrumpieron bruscamente aquellas palabras que él no deseaba escuchar. Aprisionándola contra la pared, el muchacho la besó con una intensidad que nunca antes había utilizado, cubriéndole la boca con sus labios, tratando desesperadamente el ser correspondido… y ella, sorprendida y abatida por tan repentino acto, lo empujó apenas lo necesario para separarse de sus labios.

-Te amo Temari, te amo y soy un cobarde por no habértelo dicho nunca antes ¡Te amo y me vuelve loco imaginarte estando en otros brazos que no sean los míos, besando otros labios que no sean los míos…! – le confesó él mostrándole por primera vez lo que ella tanto había deseado saber. – Te amo Temari, te amo – le siguió susurrando buscando de nuevo esos carnosos labios, succionándolos suavemente, y negándose a soltarla, negándose a dejarla ir… -Te amo Temari, te amo - le susurró en el oído dejándola sentir su aliento en el cuello, haciéndola estremecer al pegar más sus cuerpos.

-Shikamaru no…- susurró entonces ella, casi jadeante al sentir sus manos acariciándole la espalda con ansiedad…

-Sí Temari, sí…- respondió entonces él, hundiendo su boca entre el apetitoso cuello y el hombro izquierdo, succionándole la piel, empujando su cuerpo contra el de ella, que teniendo la pared a sus espaldas no pudo omitir un gemido placentero.

-Shikamaru aquí no…- suplicó en un jadeo… y exhalando un suspiro, el shinobi detuvo sus caricias, y levantando su rostro hacia el de ella, volvió a besarla con ternura, antes de llevársela de ese lugar.


Ahhhh! OMG! OMG! OMG!

No tienen la menor idea de lo que me costó terminar este capítulo, y eso que desde hace meses escribí la escena final de Temari y Shikamaru… lo que me hace pensar que más de una debe estarse preguntando si no me equivoque al poner este fict como un KibaxTema en lugar de un ShikaxTema jajaja xD

Pero no, de momento no responderé esa pregunta, limitándome a prometerles que este año sí termino el fict, no como el año pasado que dije que lo haría y a final de cuentas no lo hice… ¡pero este año sí lo cumplo, lo juro! Y si no, dejo de escribir ficts

En fin, agradezco enormemente los comentarios de {Erotic, TemariGothic,Ougi-san, Titxutemari y Lady Amaltea }, espero este capitulo les haya gustado… y claro, antes de que se me olvide, les aclaro la información de Ino sobre el embarazo.

(*) Resulta que todos los embarazos son diferentes y el momento de aparición de los síntomas depende de cada mujer y de cada embarazo, así que no existe una fecha exacta para que aparezcan las nauseas o mareos, no obstante, la mayoría de las mujeres comienzan a sentir alguno de los síntomas en los días cercanos a cuando nos tendría que venir la menstruación, así que me pareció mas o menos correcto el cálculo de Ino, igual no me hagan mucho caso y no tomen la info como verídica xD

Pásenla bien, cuídense mucho y no olviden dejarme un nuevo review! nOn