Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi kishimoto. La canción que da titulo al capítulo es interpretada por Mario Doom en compañía de Jesse y Joy. Derechos reservados a sus respectivos autores.
Dedicado a todos aquellos que leyeron mi fict.
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- Capítulo Final -
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―Vamos a llamarla Kirara.
Al escuchar la voz de Kiba rompiendo el silencio en que se encontraba, Temari abrió sus ojos y le miró fijamente, con la sensación de haber vivido la misma escena antes.
Como un deja vú.
―Estas muy seguro de que se trata de una niña ―dijo ella, sus dedos rozando la punta de los oscuros cabellos que no alcanzó a acariciar por completo―. ¿Qué pasa si resulta que es niño? ―preguntó y Kiba rió.
―Será una niña, estoy seguro. Y yo cuidaré de ella y cuidaré de ti siempre ―le dijo, la amplia sonrisa en sus labios e incluso en su forma de mirarla, esa absoluta felicidad y devoción que sentía hacia ella provocándole un estrujón al corazón.
―Kiba ―empezó a decir lentamente ella, la mirada pesarosa pero él, negando con la cabeza al soltarla e incorporarse mantuvo su sonrisa y la interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios haciéndola callar.
―Shh, tranquila, todo irá bien Temari, yo cuidaré de ambas. Ya lo he decidido y está bien, tú no debes temer ni preocuparte ¿está claro?
E inclinándose hacia ella, Kiba besó suavemente la frente de la mujer para posteriormente alejarse de ella, sus pasos tranquilos pero seguros, su voz firme y clara cuando hablo.
―Yo cuidaré de ti Temari, ya lo he decidido y tú solo puedes aceptarlo. Confía en mi ¿sí? Sólo déjate amar...
Y tras verle cruzar el umbral de la puerta, poniéndose de pie la rubia se acercó a aquella puerta, sus ojos cerrándose ante la intensidad de la luz que había al otro lado de la habitación y que poco a poco la consumió.
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Capítulo 14. Y llorar.
No se como lograr mi alma reparar…
Y llorar Y llorar,
No sirve de nada ahora que te perdí.
Te quiero recuperar…
Ven sálvame, despiértame, rescátame
Del sufrimiento…
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Con el incesante sonido del aparato que marcaba cada uno de sus latidos y la brillante luz del sol filtrándose en la habitación, Sabaku no Temari fue abriendo sus ojos despertando poco a poco de la inconciencia. Sentía la garganta seca, todos los músculos de su cuerpo entumecidos y adoloridos, y por más que parpadeaba, el blanco brillante de la habitación no bajaba de intensidad…
A todo esto…
¿Dónde se suponía que estaba…?
En silencio tratando de levantar una de sus manos para proteger sus ojos de aquella luminosidad la rubia se cuestionó aquello, mas al notar incrustadas las agujas sobre el dorso de su mano olvidándose de la brillante luz la rubia fijó su atención a la vía intravenosa que le suministraba sangre y suero gota a gota.
«Ya veo… así que estoy viva…»
Aquél pensamiento surcó por su mente, su mano cayendo de vuelta hacia la cama en que se encontraba.
―Me alegra verte despierta.
Escuchó entonces la aliviada voz de su hermano, «de Gaara» reconoció, y haciendo un verdadero esfuerzo por apartar la mirada de la bolsa de sangre Temari clavó entonces sus ojos verdes en el rostro del pelirrojo quien sentado en la silla a su lado se estiró y presionó un botón localizado a un costado de la cabecera de la cama.
A Temari le tomó un segundo o dos abrir la boca para hablar.
―¿Dónde estoy…? ―preguntó parpadeando un par de veces para asegurarse que su hermano no era una alucinación.
Su voz había salido seca, pastosa, torpe, pero él acariciándole la cabeza con mucho cuidado pareció no notarlo cuando le contestó.
―Estamos en el hospital de Konoha. El veneno dañó muchos de tus órganos y además de la cirugía tuvieron que hacerte una transfusión completa de sangre ―explicó con su calma característica, y aunque ella quiso preguntar algo más, al escuchar la puerta de la habitación abrirse y ver entrar a Tsunade-sama, por acto reflejo la rubia quiso incorporarse en la cama siendo pronto detenida por el pelirrojo que con la cabeza negó.
―No te esfuerces ―pidió la Quinta avanzando hasta ella para verificar el nivel de las bolsas de suero y sangre.― ¿Puedes decirme lo que pasó? ―cuestionó y la ojiverde que volvió a su estado de reposo aún con la mano de su hermano apoyada sobre su hombro, frunció el entrecejo al no tenerlo claro.
―Es confuso… ―susurró.
En su mente las cosas eran un verdadero caos, recordaba haber sido internada de emergencia, su ruptura con Kiba y la reconciliación con Shikamaru, después a Kankuro hablándole de una misión.
«Una misión. Si, era eso» se dijo pensando en los ladridos de Akamaru, en la voz de Kiba charlando mientras caminaba junto a ella, viendo a la espalda de Kankuro y Shikamaru que iban discutiendo mientras el bosque se hacia cada vez más espeso… y entonces, como la chispa de una cerilla al ser encendida, Temari recordó el olor a humo y pólvora, el asfixiante calor que abrasaba su cuerpo, lo difícil y complicado que se había vuelto en un instante el simple hecho de respirar, el dolor de los golpes y las heridas causadas por la destrucción… y tras un instante de silencio en que el par de Kages intercambiaron una mirada, cayendo en cuenta de que lo que había pasado no se trataba de un sueño, el aparato en el que se marcaban sus signos vitales la delató comenzando a sonar cada vez más acelerado.
―Temari por favor, tienes que tranquilizarte ― inmediatamente Gaara reaccionó deteniendo en el acto los intentos desesperados de su hermana, que ansiando incorporarse, luchó y pataleó.
―No… no, no, no… ―balbuceó con desesperación.
―Tenemos que sedarla.
―¿Dónde están Gaara? ¡Dime, dónde están! ―exigió, sus ojos erráticos mirando en toda dirección.
¿Dónde estaban, qué había pasado con Kiba, con Shikamaru, con Kankuro?
―¡Gaara…!
―Hágalo.
―¿…están muertos? ¿Es eso Gaara? ¿¡Están todos muertos!? ―con el terror marcado en la voz Temari preguntó, sus ojos desesperados clavándose en los verdes de su hermano, luchando con todas sus fuerzas para liberarse de Tsunade, sin embargo su estado actual no fue suficiente para librarse y el sedante pronto comenzó a surtir el efecto deseado en ella.
―Gaara ―llamó… no, suplicó por su respuesta; su cuerpo sintiéndose pesado, aletargado, las gruesas lágrimas brotando sin que pudiera hacer nada ya que sentía todas sus fuerzas abandonando lentamente cuerpo, aferrándose hasta el último momento a las ropas de su hermano, quien mirándola con pesar, con voz baja finalmente respondió.
―Sólo hubo una baja ―dijo, y aunque el pelirrojo no fue capaz de pronunciar el nombre, Temari, sumiéndose en la inconciencia, ya sabía de quién se trataba…
o . o . o . o
Envuelta en la oscura quietud provocada por el medicamento, Temari vagó durante un tiempo incierto entre la inconciencia del sueño, experimentando la sensación de sentirse envuelta en un capullo protector que la mantenía a salvo de la realidad, y al mismo tiempo la sumía en el sopor de los recuerdos e imágenes que, a veces, no quería recordar.
La imagen de Kiba estando al lado de su cama tomando su mano, o la presencia de Shikamaru al pie de ella observándola silencioso la inquietaban. No quería recordar lo sucedido entre ellos durante los últimos meses, momentos pasados al lado de uno y del otro, las cosas que en su momento dijo, y las cosas que jamás llegó a decir…
A veces, estando en medio del sueño, a Temari le parecía escuchar sus voces en la habitación, hablándole en voz baja y cariñosa, hablándole del futuro que tendrían juntos, pidiéndole que abriera los ojos y despertara… sin embargo, a pesar de que Temari los escuchaba a ambos con claridad, negándose a salir de su capullo de oscuridad, la rubia se mantuvo dormida, sedada.
¿Durante cuanto tiempo estuvo Temari sumida en ese sueño…?
Honestamente no tenía forma de saberlo. La única diferencia palpable entre el momento actual y la última vez que se encontrara conciente había sido la ausencia total de las agujas sobre el dorso de su mano y el hecho de que ahora se encontrara sola… y aunque sospechaba que para aquellos momentos no habría inconveniente alguno en que se levantara y saliera de la cama, sintiéndose muy cansada, cerrando nuevamente los ojos Temari se hizo un ovillo y durmió, soñando esta vez con la aliviada sonrisa de Kiba, los ladridos plañideros de Akamaru, el rostro ensangrentado de Shikamaru y los gritos desesperados de Kankuro…
Todo era más sencillo así, durmiendo, soñando, viviendo sin pensar, sin razonar, sin saber qué era verdad y qué no lo era… por lo que manteniéndose en ese letargo tan pacífico Temari se incapacitó a si misma de participar de la ceremonia de despedida en honor al hombre que dio su vida por ella y que más tarde se enteró que el funeral había sido digno de un Kage, que todas las personas a quienes había ayudado en vida se habían reunido ahí para darle su ultimo adiós…
Todas, excepto ella, que sin dar muestra alguna de interés o atención permaneció durante varios días como ausente, permaneciendo durante noche y día en la cama, a veces hecha un ovillo y otras mirando sin ver a través de la ventana, ignorando a todo y a todos con tal necedad que Gaara, preocupado por ella comenzaba a desesperar.
―Temari, la vida de un shinobi es así… la muerte es parte de nuestro día a día, eso ya deberías saberlo ―desesperado, una tarde Gaara intentó hacerla reaccionar con aquellas palabras, haciendo su último intento por traer su hermana de vuelta a la vida…
Sin embargo, si importar que sus palabras fuesen comprensivas o se trataran de falsas amenazas, dijera lo que dijera, Gaara no lograba hacerla reaccionar.
A veces el Kazekage pensaba que si tan solo Kankuro y ella hablaran las cosas podrían mejorar, tal vez, ¡tal vez…!
Pero Kankuro, aunque se encontraba en un mejor estado físico que Temari, en el aspecto anímico no se encontraba mucho mejor.
Gaara sabía gracias a Tenten -cuya consolidada relación no le era en absoluto desconocida-, que su hermano era fuertemente aquejado por la culpa tanto o más que la propia Temari. Y aunque ella en su preocupación no se lo hubiera contado, al pelirrojo solo le bastaba ver cómo Kankuro apartaba la mirada cuando mencionaba el nombre de su hermana para adivinar que el marionetista no se sentía con el valor de siquiera acercarse a ella… y eso al Kazekage le sentaba realmente mal.
¿Acaso no existía manera alguna de que él pudiera ayudar a sus hermanos? ¿En verdad no había nada, ni una sola cosa que él pudiera hacer…?
―Avísame cuando tengas ganas de hablar ―cansado de solo velar su sueño, el Kazekage hizo aquella petición al levantarse de la cama y encaminarse hacia la salida, pero Temari de nuevo cerró sus ojos y durmió.
o . o . o . o
―Oye, ¿hasta cuándo piensas dormir?
Abriendo los ojos nada más reconocer aquella voz, Temari oteó en la oscuridad de su habitación, sus ojos encontrándose a Kiba ahí sentado desde hacía quién sabe cuánto en el borde de la cama.
Él se veía molesto, un poco irritado pero al mismo tiempo se le veía bien. Su corazón se estremeció.
―¿Has venido por mi…? –cuestionó en un murmullo apenas audible tras lo que pareció ser una eternidad, las lágrimas apareciendo de improviso en sus ojos mientras que él, la miró con cierta tristeza.
―No seas tonta ―dijo él dándole una pequeña sonrisa, su mano extendiéndose hacia ella para tocarla mas ante la sola idea del contacto, en un acto reflejo Temari se encogió esquivando la suave caricia que el moreno pretendía hacer sobre ella, el pesar sobre los ojos oscuros al verla reaccionar así.
Él no pretendía hacerle daño, sólo quería verla, saber que estaba bien… aunque en el fondo sabía que no había manera de que las cosas fueran así. No después de lo que había pasado durante su misión…
―Temari tienes que salir de la cama y dejar de dormir ―con impaciencia le pidió, sus pasos llevándole al otro lado de la cama para que le viera a la cara, pero ella aferrando ambas manos en torno a las sábanas negó y se giró dándole la espalda.
No estaba lista para hacerlo, para abrir sus ojos y enfrentar la realidad.
Entonces, al sentir el cuidadoso tacto de una mano rozando su frente, apartando el flequillo de su frente, sintiéndolo tan cálido, tan real, Temari abrió los ojos encontrándose con el rostro de su hermano a su misma altura.
―¿Kankuro…? ―balbuceó. Él no llevaba su maquillaje característico, pero no por ello le fue fácil reconocer que se trataba de él.
Se le veía más delgado, sus facciones ligeramente demacradas… y aunque las comisuras de sus labios se elevaron en un intento de sonrisa, la mueca que formó hizo pensar a Temari que no era la única que sufría.
―Gaara dice que has estado durmiendo mucho ―dijo entonces él con voz baja, sus ojos sobre los de ella como esperando a que replicara o lo negara…
Pero al ver que sus ojos verdes pronto se llenaban de lágrimas, dándose cuenta de lo inútil que era seguir evadiéndola y evadiendo la situación, el muchacho cerró sus ojos y bajó la cabeza, sus manos tomando una de las de su hermana, misma que llevó a su frente al momento de pedirle perdón.
―Lo siento, lo siento tanto… es mi culpa que estés así. Shikamaru trató de advertirme, él quiso decírmelo pero yo le ignoré, y ahora él y tú, y Kiba…
―No ―con convicción le interrumpió―. Él se sacrificó por mí, su muerte fue mi culpa porque fui descuidada, porque estaba distraída, porque… debería haberle dicho que estaba envenenada en lugar de fingir que me encontraba bien cuando le vi ―se reprendió con gran pesar la kunoichi, sumergiéndose en la oscuridad de sus pensamiento, sus ojos cerrándose por un instante para contener las lágrimas, el dolor.
Ese era su pecado y al mismo tiempo su penitencia: saber que de haber hecho las cosas diferente, de haber actuado de otra manera todo podría haber terminado de forma completamente distinta…
o . o . o . o
Sentada en el verde pasto y con su mirada puesta en el juguetón Akamaru que correteaba de un lugar a otro persiguiendo mariposas, al escuchar el crujir de la tierra a sus espaldas, Temari echó una mirada por sobre su hombro y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios al ver la expresión de eterno cansancio de Shikamaru que con las manos en los bolsillos a su vez sonrió al verla ahí sentada.
―Me encontraste ―dijo a modo de saludo la rubia al tenerlo más cerca. Suspirando, Shikamaru se sentó a su lado, rodeándole con un brazo de inmediato para atraerla contra su cuerpo y depositar un beso en su sien.
―Te vi cuando paseabas por la aldea junto a Akamaru ―respondió a su vez―. Además, siempre que puedes vienes aquí ―agregó, sus ojos yendo a la blanca lápida en que el nombre de Kiba había sido tallado, antes de mirar al enorme perro que deteniéndose ladró movió la cola esperando que la mariposa a la que seguía reemprendiera el vuelo.
―¿Te molesta? ―Apoyando la cabeza sobre el hombro masculino la rubia preguntó, pero Shikamaru de inmediato lo negó.
―¿Cómo podría? ―dijo, consciente de que era gracias al sacrificio de Kiba que ella aún vivía, y apoyando también su cabeza contra la de ella se quedaron un rato en silencio.
Shikamaru como Temari, sabía la enorme deuda que tenía con el Inuzuka, lo poco merecedor que era de tenerla y de estar vivo, porque él había estado junto a él corriendo en búsqueda de ella para salvarla y sólo debido al olfato bien entrenado de Kiba había sido el Inuzuka quien la había encontrado pese a la pólvora que había viciado en aquel momento el aire…
―¿Alguna vez imaginaste como serian las cosas si hubiera sido yo en lugar de Kiba? ―de imprevisto preguntó rompiendo el cómodo silencio en que se encontraban.
Akamaru había vuelto a correr detrás de la mariposa que había emprendido de nuevo el vuelo, y aunque Temari se mantuvo en silencio unos segundos, dada la expectativa en que se encontraba Shikamaru al final terminó por contestar.
―Tendríamos una niña a la que llamaríamos Kirara ―dijo, y viéndole arquear las cejas, sonriendo con un toque de añoranza, mirando fijamente la blanca lápida frente a ella empezó a contarle todos los planes que Kiba había armado durante el tiempo que estuvieron juntos, cuando ella solo se dejó amar…
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+ Fin +
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Notas Finales:
Con casi cuatro años de espera desde la última actualización, he aquí el capítulo final de este fict.
Un capítulo quizás raro, posiblemente confuso si es que se le analiza, pero sobre todo, un capítulo con un final digámoslo injusto para Kiba, quien a pesar de todo el amor y devoción que sentía por Temari no sólo se queda sin la chica sino que también perdió la vida.
Poético, o tal vez sólo real, porque estoy segura de que todos conocemos la historia de la chica que se queda con el idiota en vez de con el chico bueno que la ama de forma incondicional.
¿Cliché? Quién sabe…
Por supuesto, la historia tiene sus buenas cantidades de OoC, lo sé y lo admito, pero creo que dentro de toda la historia las cosas están justificadas, en lo personal me parece obvio que fuese Kiba quien la encontrara primero, más que nada por la cuestión del olfato, él tenía más posibilidades que Shikamaru de encontrarla, y también él la quería más como para atreverse a dar la vida por ella. Y creo que el shock en el que estuvo Temari, mezclado con el delirio del veneno, los medicamentos y la culpa hace muy posible esa pasividad que se muestra en el capítulo final. Además no podemos olvidar que ella es Virgo, y a veces los de este signo nos vemos propensos a la depresión, misma que llevó a Shikamaru a su alcoholismo y deseos de morir del capítulo 10.
Por supuesto, ustedes son libres de elegir si estoy en lo correcto o no fue así, en lo que a mí respecta todo tiene sentido, y si se sienten defraudados o algo pues les pido una disculpa, porque significa que no logré transmitir todo lo que quería con este fict.
Y nada, como ya no tengo nada más que agregar tan sólo diré: gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia de leer este fict, gracias a todos los que esperaron con paciencia durante estos más de siete años de publicación, gracias por sus reviews, por sus palabras de apoyo y también las de disgusto, y ya, no tengo más que agregar salvo que trataré de corregir los capítulos previos porque en estos años creo que he mejorado y es justo y necesario que arregle sintaxis y gramática.
Sin más que decir me despido. Gracias a todos por leer.
Con cariño de Yusha.
