Disclaimer: Los personajes de Naruto son enteramente propiedad de Masashi Kishimoto-sama.
Un simple desliz
Capítulo 6: Lo doloroso.
Ambos habían aceptado hablar del tema, o algo así. Pero en realidad se veía envuelta en una situación complicada porque no estaba llorando por lo dicho ni mucho menos o quizá si, ni si quiera ella entendía muy bien porque lloraba, pero el hecho era que le estaba mintiendo a Itachi y ahora debía actuar como si llorara por otra cosa y además hablar de eso.
Mientras que él no sabía bien que preguntarle para empezar a hablar, pocas veces se había visto envuelto en una situación en donde tuviera que consolar a alguien, por lo tanto no sabía bien como hacerlo. Además, cada persona se consuela de una forma distinta y él a ella no la conocía. ¿O sí? Algo parecido.
—¿Piensas en él casi todo el día, no?
Fue la única pregunta más o menos con tacto que logró salir de su boca.
Aunque para él la respuesta era un obvio "si". Y no la culpaba pues él estaba en una situación muy similar con su hermano, sólo que éste último como para cerrarla con broche de oro, estaba vivo y lo odiaba con todo su ser.
—Sí —respondió ella.
Quería cambiar de tema, debía hacerlo. Pronto él, si es que encontraba otra pregunta para hacer, se daría cuenta con esos ojos carmesí de que le estaba mintiendo y no quería eso. Se secó las lágrimas y decidió hacer ella la próxima pregunta.
—¿Nunca te ha pasado? —preguntó, sabiendo que quizá la comadreja no le iría a responder, o respondería con una mentira, mientras ella por dentro sabía la respuesta verdadera.
No pregunten por que lo sabía, sólo lo hacía con esa especie de don que tenía para descifrar cosas sobre el pelinegro.
«Mierda», pensó Itachi. Aunque le llamaba la atención el hecho de que ella cambiara de tema así porque sí y cesara su llanto, dejó ese hecho de lado para analizarlo después, pues ahora debía responder a la pregunta de Konan y, ya que estaba cansado de mentirle, debía hacerlo con honestidad.
Luego de un segundo se dio cuenta de que no podía ser tan malo contarle algunas cosas que nadie más que él y Madara deberían saber, ¿qué podría hacer ella de malo? Ella parecía ser buena y además confiable para guardar secretos, realmente no esperaba que ella alguna vez le hiciera daño.
—Sí —respondió él.
Ella abrió un poco los ojos, no estaba dentro de sus posibilidades que él le contestara con la verdad. Volvió a su expresión normal y decidió aprovechar esa gran oportunidad, ese golpe de sinceridad en el Uchiha para sacarse muchas dudas sobre él.
—Y... ¿Podrías decirme en quién piensas? —preguntó despacio—. Aunque no debes responder si no quieres, no quiero parecer entrometida.
Sentía que aunque hayan pasado muchas noches juntos, aún no había la suficiente confianza como para que ella o él se contaran absolutamente todo de sus vidas. Se sentía desubicada al hacer una pregunta tan personal. Mientras que Itachi estaba decidido a que respondería todo con la verdad, exceptuando cosas que no precisaba saber, como la forma en que torturó a su hermano psicológicamente antes de irse de Konoha, por ejemplo.
—Sasuke —respondió como si nada.
Por poco y le tiembla la voz al pronunciar su nombre, y es que no estaba acostumbrado a hablar de su otouto con otra persona que no fuera él mismo. Mucho menos a pronunciar su nombre en voz alta más de dos veces al mes, y cuando la persona que lo escuchaba no se trataba de Kisame.
Mientras tanto Konan, abría sus ojos en una mueca de sorpresa. Cada vez se sorprendía más del hecho de que el pelinegro no le mintiera, ocultara o simplemente esquivara la pregunta. Realmente sorprendente, inquietante quizá, ¿estaría el Uchiha tomando estupefacientes que le aflojaban la lengua? Luego pensaría en esa posibilidad, pero por ahora, debía aprovechar esta oportunidad irrepetible —o quizá no— que se le presentaba, la de poder saber al fin aunque sea una sola cosa del Uchiha con certeza.
—Tu hermano —dijo para confirmar.
—Hmp —estipuló a modo de afirmación.
No supo que más decir. ¡Es que había tantas preguntas para hacerle que no sabía por donde empezar!
—¿Cómo piensas en él? —preguntó despacio.
—Con nostalgia —respondió en voz más baja de lo normal—, con culpa. —finalizó mirando hacia otro lado.
Ella le dio unos minutos, pues tampoco lo atacaría con preguntas sobre un tema sobre al cual quizá se le hacía difícil abordar del todo. Itachi carraspeo y notó que sus manos comenzaban a sudar. Suspiró con disimulo, y agradeció que la peliazul decidiera dejar de preguntarle cosas, porque aunque fueron pocas, si tenían algo que ver con Sasuke, pues era motivo para sentirse sofocado y angustiado a la vez.
A pesar de haber contestado con rapidez y naturalidad las preguntas, seguía dudando en su interior de si contarle exactamente toda la verdad. No por la posibilidad de que ella lo use en su contra, sabía que no lo haría, lo que en realidad era motivo de su consternación era la posible reacción de Konan. Algo que, minutos después, llevó a que se preguntara a sí mismo: ¿y desde cuando me importa su opinión?
Pero no era una pregunta que importara en ese momento, porque sabía que la peliazul en su mente estaba formulando otra pregunta, la que sí importaba.
Retomando el tema de contarle absolutamente todo, pensó que ella quizá no preguntara exactamente todo si no alguna que otra cosa para sacarse dudas, por lo que, si es que ella preguntara de la historia de como se volvió un criminal, podría tranquilamente evadir algunas partes del relato. Después de todo, no estaría mintiendo, más bien ocultando. Son palabras con significados tan diferentes.
—¿Mientes mucho? —preguntó, y luego se sintió algo estúpida.
Cualquier persona con dos dedos de frente que quisiera mantener su integridad moral respondería que no. Pero como tampoco quería atosigarlo a preguntas que todavía no podía hacer, ni tampoco formar opiniones apresuradas, decidió que quizás, preguntas más simples y concretas, que no requieran más de un "sí" o un "no", serían adecuadas por el momento. Si se descuidaba podía ofenderle, habría que ir despacio. No es como si tuviera prisa por hacerle millones de preguntar y conocerlo a fondo...
Bueno, quizá si estaba ansiosa en conocerlo, pero tampoco desesperada.
—Sí —respondió—, casi todos los días. —completó, para no sonar tan tajante.
Esa respuesta sí que la tomó por sorpresa.
—¿Porqué? —preguntó ella, suavemente.
Ella miraba a sus ojos, esperando así que de alguna forma el no le mintiera ni en el más mínimo detalle. Mientras que él no, evitaba que sus ojos se cruzaran, porque creía que lo esperaba una mirada acusadora.
Tragó saliva antes de contestar la pregunta.
—Porque —suspiró—... Creo saber que intentas sacar de mi. Voy a contarte todo desde el principio, ¿sí? De esa forma entenderás todo, si no será como un círculo de preguntas interminables y no me gustan las preguntas. —aclaró haciendo énfasis en la última oración.
Konan abrió los ojos y alzó sus cejas con la mayor de las sorpresas que pudiera haber experimentado en sus vidas. En verdad el muchacho iba al grano. ¿Cómo es posible que quisiera contarle su vida a una desconocida? Bueno, en realidad no eran desconocidos, se conocían o algo así. No importaba pues iba a contarle la verdad, ya nada importaba más que escucharlo y al fin comprender de una vez.
—Sí —concedió con voz suave.
Y casi imperceptiblemente, sonrió.
.
.
.
.
Konan abrió sus ojos, al sentir que los de alguien más se posaban en su frente con suma delicadeza, que fue inútil, porque al fin y al cabo terminó por despertarse igual. Se trataba del Uchiha, que la miraba con esos ojos negros indescifrables.
¿Porqué era constante su necesidad de preguntarse el porqué de cada movimiento o frase —más bien monosílabo— del Uchiha? Se sentía bien esa especie de cariño y ya. Si es que al menos el de ojos carmesí sentía un mínimo de cariño por ella. Él tampoco sabía exactamente porque había hecho eso, pero viéndola dormir de forma tan profunda y enternecedora no pudo evitar hacerlo.
—Buenos días —dijo apoyando su frente contra la de ella.
—Buenos días, Itachi-san —contestó con una pequeña sonrisa.
Definitivamente, si la despertaran todos los días, despertaría del mejor humor posible. Era tarde, ambos los sabían, ella porque lo presentía y él porque de alguna forma casi siempre lo sabía todo. Pero realmente no les importaba, además se tenían merecidas más de 8 horas de sueño, primero un mal encuentro con Pain, luego un desmayo repentino, después habían tenido sexo, un pequeño e inverosímil llanto, que terminó en una charla acerca de la historia del Uchiha. Una noche intensa, ¿no?
El pelinegro salió de la habitación de Konan con parte de su ropa en la mano y se dirigió a su habitación donde su compañero se encontraba ya despierto. Itachi entró como si nada y sin prestarle demasiada atención.
—¿Otra vez madrugando, Itachi? —preguntó Kisame con una sonrisa socarrona.
El no contestó ni hizo ningún otro comentario. Sólo se recostó boca arriba, algo que Kisame sabía que significaba que no debía dirigirle la palabra, ni interrumpirlo de ninguna forma ya que el pelinegro se disponía a reflexionar, cosa muy habitual de él.
Itachi cruzó sus piernas, puso sus brazos entrelazados detrás de su cabeza a modo de almohada e indicó a su compañero de cuarto que cerrara bien la puerta antes de salir.
—Tanto pensar te va a hacer mal, socio —dijo el de piel azul antes de salir.
—Hmp —se limitó a contestar el Uchiha.
Luego de sentirse lo suficientemente relajado, pudo comenzar con su típica reflexión matutina.
Comenzó por sentir alivio al saber que ya no tenía nada que ocultarle a la peliazul, la cual reaccionó bastante bien ante la confesión, más bien relato sobre su vida, del pelinegro; pues no hizo más que esbozar algún que otro puchero en partes que le resultaron dolorosas de escuchar y aferrarse fuerte al torso del pelinegro, ya que imaginaba que, si bien no lloraba por fuera, de seguro le resultaba doloroso hablar del tema y necesitaba alguien que lo consolara, por así decirlo.
Una vez terminada la historia, ella sólo pudo mirarlo y decirle que sabía que no era el criminal que parecía ser, para luego abrazarlo y quedarse dormida.
Dejando el tema de lado, ya que era un caso cerrado, o "solucionado" por así decirlo refiriéndose al haberle contado la verdad a Konan, prosiguió a pensar en las demás dudas que había dejado de lado por diferentes cuestiones. Unas cuestiones bastante complicadas, vale aclarar.
Empezando por su situación con Konan. No hace mucho sintió que la necesitaba; ¿Porqué la necesitaba? Si jamás necesitó de nadie, ¿porqué justo ahora? ¿Porqué ella parecía estar enferma y lloraba todo el tiempo? ¿Será que sufre depresión o algo así y los desmayos son fenómenos psicosomáticos? Había algo y ese algo era o muy bueno o muy malo.
Realmente todas las preguntas lo llevaban a una simple, corta y misma obvia respuesta.
«Maldición. Esto si que es complicado», maldijo por dentro. Suspiró hondo y decidió hacer misiones, afilar kunais o lo que sea que sea productivo y que le permitiera no pensar demasiado. Al final parecía que Kisame tenía razón.
.
.
.
.
Ahí estaban de nuevo, besándose apasionadamente —con una pizca de ternura— en la cama del cuarto de la peliazul. Una noche más haciendo lo habitual y necesario para ellos. Por alguna razón ella intentaba no moverse demasiado, por lo que él, siempre cauteloso, decidió preguntar antes de ser un poco brusco y dañarla, quizá estaba adolorida.
—¿Sucede algo? —preguntó.
Ella asumió que se dio cuenta de lo tensionada que estaba.
—Me duele la cabeza —respondió—. ¿Podríamos dejarlo para otro día?
—Por supuesto —respondió como si fuera algo obvio.
Rápidamente se acomodó a su lado y dejó que ella se recostara arriba suyo. El tema que a ambos los tenía consternados no tardó mucho en aflorar. Empezó como una simple pregunta de Itachi hacia ella, sobre como se había sentido durante el día y si mejoraría, lo cual desató la idea de que pudieran ser síntomas de enfermedad a causa de dolor sentimental.
—Quizá así sea —concedió ella.
—Y en ese caso, ¿qué es lo que te tiene en ese estado?
Touché. Genial, la tenía acorralada. Ya no podía mentirle, no le daba la sangre para ello, menos después de que el le contara casi toda su vida con detalle, sumado el hecho de que si lo hacía, con solo verlo directo a esos ojos carmesí, podría el Uchiha darse cuenta de que mentía.
Debía decirle la verdad. ¿Pero cómo explicarle que se sentía mal porque quería que él la quisiera? ¡¿Cómo!?
—Por una pregunta —respondió intentando evadir, sabiendo que sería inútil, la incómoda pregunta.
El Uchiha vio algo extraño en ella, como la sensación de que ella no quería responderle.
—¿Podrías plantearme la pregunta?
«Sólo debo preguntárselo y ya.», intentó tranquilizarse a sí misma en sus pensamientos. Suspiró.
—¿Qué sientes —tragó saliva mientras miraba hacia otro lado—... por mi? —preguntó Konan.
Esa pregunta sí que lo había tomado por sorpresa. Realmente no creyó que ella pensara en ese tema tanto como él y no veía porqué ella lloraría por algo como eso. O quizá sí, en el caso de que ella sintiera algo por él.
—Pues...
—¿Qué somos? —preguntó rápidamente, porque sentía que luego no iba a tener el valor para hacer esas preguntas.
Itachi tragó saliva. «Diablos.», pensó en su interior. ¿Cómo responderle algo que ni él sabía con certeza? O quizá sabía, pero realmente se negaba a creer.
—Yo —comenzó a decir intentando no mirarla a los ojos, esos que a veces lo hacían sentir desnudo si lo miraban demasiado tiempo—... No lo sé. —contestó con franqueza.
¿Es en serio? Sabía todo menos sus propios sentimientos, ¿de verdad? Konan frunció levemente el ceño mientras el Uchiha intentaba esquivarle la mirada mientras esperaba una respuesta. Tenía un plan fríamente calculado de hace años con su hermano, ¡pero el maldito no se daba cuenta de que sentía!
«Si es que este animal puede llegar a sentir», pensó llegando al punto de la desesperación mezclada con la más profunda de las rabias.
—¿No sabes? ¿En serio? —preguntó molesta y tajante.
Itachi se asombró, pues no la veía tratarlo así desde esa primer noche en la que durmió con ella. ¿Qué le sucedía? Sólo pudo mirarla a los ojos con la misma dureza, pues nadie le hablaba así a él, ¡parecía que se había olvidado de con quién estaba hablando!
—No. —dijo de forma honesta y quizá un poco molesta tal vez. No le gustaba repetir las cosas.
—Dormimos juntos millones de veces, ¿y no sabes qué diablos sientes? —preguntó muy molesta. De verdad, muy molesta—. ¿Sólo tienes eso que responder?
—¿Y qué quieres que responda? —contraatacó molesto.
La molestia de ambos era evidente debido al tono de voz que usaban. Quizá ya casi todos en la guarida se habían enterado de su discusión, pero realmente poco les importaba a ambos.
—¡Pues algo que no me haga sentir una estúpida por dejar que entres todas las noches a mi habitación! —gritó acercándose amenazadoramente hacia el pelinegro a la vez que sus ojos se tornaban llorosos—. ¡No soy tu juguete! ¡No puedes venir, acostarte y luego olvidarte de mi hasta la noche siguiente! !Y quiero saber si si sentirme una idiota o no, por dejarme a mí misma sentir algo por alguien después de tanto tiempo! —gritó saliendo de la cama y acercándose de manera que el no tuvo más remedio que pararse también.
Lo quería. Eso era lo malo, lo que intentó evitar, pero ya estaba hecho, lo que no podía seguir permitiendo era seguir encariñándose más y más, porque sabía el plan de Itachi, sabía que él moriría y no le quedaba mucho tiempo, no podía permitirse sentir la pérdida una vez más, se rehusaba a sentir ese dolor de nuevo. Al menos, si supiera que él la quería aunque fuera un poco, sería un consuelo para ella y no hubiera sido tan erróneo darse el lujo de volver a amar.
—Konan —Estaba confundido, sorprendido, desconcertado y millones de cosas más, todas juntas—... Es... Complicado.
—¡¿Complicado?! —repitió escandalizada. Ella lo veía tan simple—. Vete. —gruñó.
No quería verlo más, eso sería fácil porque de día se ignoraban.
—Per-...
—¡Vete! —chilló al borde del llanto—. ¡Largo! —gritó empujándolo.
Cuando finalmente logró sacarlo de su habitación, le cerró la puerta en la cama y echó a llorar en el suelo, sentada contra el costado de su cama.
Era peor que amar a alguien que sí te ama, la diferencia radicaba en que uno cuando ama y no recibo lo mismo ni si quiere pierde, pues jamás tuvo nada qué perder desde un principio.
.
.
.
N/A:
Muchas gracias a los que dejan rw y fav. *kokoro*
¿Review?
