Listos para lo que se viene ? jeje

Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 23

Cuando Alice sugirió salir a montar, Bella reorganizó rápidamente su horario y fue a ensillar a Judd. Edward estaba trabajando y sus padres no tenían ningún interés en los caballos, de modo que estarían las tres solas, como tantas otras veces en el pasado. Bella observó a Alice ajustando los estribos confiadamente, antes de volverse hacia Rosalie.

-¿Necesitas ayuda?

-Oh, creo que puedo arreglármelas solas -Rosalie fijó la cincha en una de las yeguas.

-No creo que sepas montar -prudentemente, Bella examinó la silla-. Pero Matilda es muy delicada.

Rosalie se colocó el cuello de la blusa.

-Tendremos que ir a paso de tortuga.

Una vez fuera, Alice subió atléticamente a su caballo. Rosalie vaciló, se enredó torpemente con los estribos, pero al final consiguió montar. Bella decidió mantenerse en todo momento cerca de su hermana.

-Podemos ir por ese camino. Lleva hacia el este de la finca, a un lugar en el que sembramos heno hace un par de semanas.

-Sembrar heno -la yegua de Rosalie permanecía sobriamente quieta mientras ella miraba perezosa a su alrededor-. Qué rural.

Alice se echó a reír.

-De acuerdo, señorita Hollywood, montemos.

Rosalie se irguió en la silla.

-Mejor aún, señorita Nueva York, te echo una carrera.

Y, dejando a Bella boquiabierta, clavó las rodillas a ambos lados de los caballos y se lanzó hacia delante. Alice empezó a gritar que tuviera cuidado, pero pronto se dio cuenta de que no era necesario. Rosalie reía y montaba maravillosamente bien.

-Siempre ha sido una caja de sorpresas -le dijo Alice a Bella.

Bella presionó los talones contra Judd.

-¿Y a qué estamos esperando nosotras?

Durante más de un kilómetro, Bella trotó tranquilamente, siguiendo el ritmo de Alice. Aquello le llevaba recuerdos de la infancia. Rosalie siempre había sido la líder. A pesar de los horarios agotadores de los trenes y autobuses y de tantas estancias de una sola noche, se las habían arreglado para pelear y jugar como la mayoría de los niños. Incluso desde antes de nacer se habían tenido la una a la otra. Y nada había cambiado desde entonces.

Llegaron riendo y jadeando a la cima de la colina en la que Rosalie las estaba esperando.

-¿Dónde has aprendido a montar así?

Rosalie se limitó a atusarse el pelo.

-Querida, que engullas toneladas de vitaminas y corras diez minutos al día no quiere decir que seas la única Cullen con habilidades atléticas -cuando Alice bufó, sonrió de oreja a oreja.

La actriz de Hollywood se había retirado para dejar que apareciera Rosalie, una mujer como otra cualquiera, capaz de disfrutar de una broma entre hermanas.

-Acabo de rodar un western. Wyoming, mil ochocientos noventa -arqueó la espalda y elevó los ojos al cielo-. Juro que he pasado más tiempo sobre una silla que cualquier ladrón de ganado. Creo que he perdido más de cinco centímetros en las caderas.

Bella controló a Judd, que se movía nervioso.

-Así que no todos son estrenos y cenas en Ma Mai son, ¿verdad?

-No -se echó el pelo hacia atrás y se encogió de hombros-. Pero si eres inteligente, al final consigues hacer lo que más te gusta. ¿No es eso lo que intentas hacer tú también?

Bella miró a su alrededor, admirando aquella tierra por la que tanto había tenido que luchar.

-Criar a mis hijos y plantar heno. Sí, supongo que es lo que más me gusta.

-No puedo decir que te envidie, pero te admiro.

Comenzaron a trotar. Rosalie en medio, Bella a la izquierda y Alice a la derecha, en el mismo orden con el que se habían presentado innumerables veces frente al público.

Alice ajustó el paso de su caballo, para ir a la par que sus hermanas.

-¿Os acordáis de aquel pueblo que estaba a las afueras de Memphis?

-¿Ese lugar en el que todos los clientes bebían bourbon y tenían aspecto de comer carne cruda? -Bella se echó el pelo hacia atrás y miró hacia el cielo-. Dios, me cuesta creer que hayamos pasado por todo eso.

-Pues hemos pasado por todo eso -repitió Rosalie, frotándose las uñas en la chaqueta de ante-. Querida, éramos todo un éxito.

-Sí, tanto que aquella noche se rompieron más de seis botellas sobre el escenario, creo recordar.

Al recordarlo, Alice se echó a reír.

-En uno de mis estrenos, me tranquilizaba pensando que estaba a punto de actuar en Mitzic, a las afueras de Memphis. Me decía que nada de lo que me sucediera podría ser tan terrible.

-¿Qué piensas hacer cuando regreses? -le preguntó Bella-. ¿De verdad piensas dejar Suzanna's Park? Parece que todavía le queda mucho tiempo por delante.

-Un año entero bailando los mismos pasos, diciendo las mismas palabras -Alice azuzó a su caballo, que se había entretenido con unos matorrales que había a un lado de la pista-. Quería hacer algo nuevo y he tenido la suerte de conseguir un papel en otra obra. Si tenemos suerte, podríamos empezar los ensayos dentro de un par de meses. Yo haré de bailarina de streap –tease y quizá grabe algunas canciones.

-¿De qué?

-Ya me has oído, bailarina de streap -tease. Ya sabes, un movimiento sensual, una sonrisa y a desnudarse. La protagonista es una mujer maravillosa, de espíritu libre que conoce al hombre de sus sueños y finge ser una bibliotecaria. Y no, no pienso mostrar todos mis talentos sobre el escenario. Queremos que sea una obra a la que pueda acudir toda la familia.

-¿Y tú, Rose? ¿Estás de vacaciones? -le preguntó Bella.

-¡Quién pudiera! Voy a empezar a participar en una miniserie dentro de diez días. ¿Han leído Strangers?

-Dios, sí, es maravillosa. Yo pensé... -Alice se detuvo y abrió los ojos como platos-. Vas a hacer de Hailey. Oh, Rose, qué papel tan maravilloso. ¿Bella, has leído esa novela?

-No, últimamente no he tenido mucho tiempo para leer -era una respuesta sencilla, sin sombra de malicia.

-Trata sobre...

-Alice -la interrumpió Rosalie mientras cabalgaban junto a un olmo enorme-. No le cuentes toda la novela. Podrás ver la serie cómodamente sentada en tu propia casa dentro de unos meses, Bella.

A Bella ya no la sorprendía estar acurrucada en el sofá del salón de su casa viendo a su hermana en la televisión.

-Pensaba que no querías volver a hacer televisión-comentó Bella.

-Y yo también, pero el guión era demasiado bueno. En cualquier caso, he pensado que podría ser interesante regresar -Rosalie rara vez admitía lo mucho que le gustaban los desafíos. Le costaba demasiado mantener aquella imagen de frívola despreocupación-. No he vuelto a la televisión desde que hice aquellos anuncios sobre aquel maravilloso champú y la pasta de dientes que me dejaba una sonrisa radiante.

Estaban ya bastante lejos de la casa y Bella parecía relajada. Rosalie y Alice intercambiaron una mirada y se pusieron de acuerdo sin necesidad de palabras.

-¿Y tú Bella? -Rosalie tiró de las riendas y giró su caballo para que Bella quedara entre ella y Alice-. Cuéntanos cuál es la historia entre Massen y tú.

-La historia -explicó con sencillez-, es que Edward vino aquí a escribir. Yo tengo que contarle la vida de Jacob, al menos en parte.

-¿Y crees que lo que sientes por él te lo está haciendo más fácil?

Bella digirió la pregunta de Alice. No tenía que decirles a sus hermanas que estaba enamorada. Ellas podían sentirlo casi con la misma fuerza que ella.

-De algún modo. Yo había pensado... bueno, reestructurar lo ocurrido. Pero con Edward no es posible. Le basta mirarme para saber si estoy siendo o no sincera con él. Así que tengo que decirle la verdad.

Rosalie sentía cómo comenzaba a crecer la cólera en su interior.

-¿Y le has contado que Janice Black es una arpía? ¿Y cómo te trató a ti y a los niños cuando Jacob murió?

-Eso no es verdaderamente relevante, ¿verdad?

-Bueno, a mí me gustaría verlo en letra impresa. Lo que hizo esa mujer fue criminal.

-Lo que hizo era perfectamente legal -la corrigió Bella-. El hecho de que no estuviera bien no significa que fuera ilegal. En cualquier caso, yo prefiero que las cosas fueran como fueron. Todo aquello me sirvió para fortalecerme.

-En cualquier caso, creo que Edward debería saberlo todo -insistió Rosalie-. Todos los detalles, todos los puntos de vista. La madre de un piloto de carreras millonario dejó a una viuda con hijos en la más absoluta pobreza.

-Oh, Rosalie, no fue tan terrible. Tampoco tuvimos que mendigar.

-Claro que fue tan terrible -la corrigió-. Bella, si de verdad piensas confiar en él, deberías confiar plenamente.

-Tiene razón.

Alice se quedó algunos minutos en silencio. El sol brillaba con fuerza y el aroma de la hierba comenzando a crecer era particularmente intenso. Pero eso no impedía que percibiera la confusión en la que se hallaba su hermana.

-Yo siempre he pensado que era un error dejar que escribieran ese libro, pero ahora que ya has tomado una decisión, debería hacerse de la mejor manera posible. Mira, sé que hay muchas cosas que no nos has contado. Y no tienes por qué hacerlo. ¿Pero no crees que te sentirías mejor, mucho más libre, si al final lo contaras todo?

-No estoy pensando en mí. Yo ya he aprendido a enfrentarme a mi pasado. Estoy pensando en los niños.

-¿Y crees que ellos no lo saben? -le preguntó Rosalie rápidamente.

-No -bajó la mirada hacia sus manos, dispuesta a expresar lo que durante tanto tiempo había estado evitando-. Sí, lo saben. No los detalles, pero son capaces de percibir mis sentimientos. Y lo que todavía no saben, lo averiguarán antes o después. Yo solo quiero que Edward escriba ese libro con suficiente compasión para que, cuando sean mayores, puedan aceptar todo lo que ocurrió.

-¿Pero crees que tiene? -le preguntó Rosalie.

-¿Que tiene qué?

-Compasión.

-Sí -Bella sonrió entonces y volvió a relajarse-. Una sorprendente capacidad de compasión.

Aquello era algo que Rosalie pretendía comprobar por sí misma.

-¿Y qué siente él por ti?

-Me aprecia -sin necesidad de ponerse de acuerdo, las tres hermanas hicieron girar a sus caballos para regresara hacia la casa-. Creo que me aprecia mucho más de lo que nunca habría esperado. Y no solo a mí, también a los niños. Pero creo que, al final, eso no supondrá ninguna diferencia. Se irá.

-Entonces tendrás que hacer algo para que se quede.

Bella sonrió a Alice.

-Tú siempre tan optimista. Y Rosalie siempre tan astuta.

-Muchas gracias -medio divertida, Rosalie azuzó a su caballo.

-A Alice le basta con creer firmemente que algo sucederá para que ocurra. Y tú te esfuerzas para que las cosas sucedan. Yo me limito a barajar las cartas que me han repartido hasta que consigo la mano que mejor puedo controlar. No puedo hacer que Edward se quede porque, si él me lo pidiera, yo tampoco estaría dispuesta a irme de aquí. Ya no soy una jovencita impulsiva. Tengo dos hijos.

Rosalie mantenía la cabeza alta, dejando que el viento azotara su pelo. Era una sensación de absoluta libertad que no podía permitirse en muchas ocasiones.

-En primer lugar, no entiendo por qué deberías hacer que se quede. Algunas mujeres ponen demasiado énfasis en tener un hombre que esté en todo momento a su lado, como si así pudieran llenar sus vidas. Yo creo que primero deberían sentirse realizadas ellas mismas y después un hombre podría ser un agradable añadido.

-Acaba de hablar un auténtica rompecorazones -anunció Alice.

-Yo no rompo corazones -Rosalie sonrió lentamente-. Solo los araño un poco.

-Nunca había oído algo tan divertido -le dijo Alice a su caballo-. En cualquier caso, que tú y yo todavía no estemos preparadas para sentar cabeza no significa que Bella no tenga derecho a tener platos sucios en el fregadero y a alguien que le saque la basura.

-Una interesante descripción de una relación importante -murmuró Bella-. Pero al ser la única de las tres que alguna vez ha estado casada, me siento capacitada para decir que el matrimonio es algo más que eso.

-Vamos, Bella -preocupada, Rosalie obligó a aminorar el paso a su caballo-. ¿Quién está hablando de matrimonio? No estoy diciendo que no puedas estar a gusto con él, disfrutar con él, pero no puedes estar pensando en serio en atarte a un hombre otra vez.

-Otra interesante descripción -comentó Alice, provocando una carcajada de Bella.

-Si pensara que hay alguna probabilidad y pudiera encontrar una base sólida para un compromiso, yo Misma se lo pediría.

-Entonces adelante -el sol formaba un halo luminoso alrededor del pelo despeinado y brillante de Alice-. Si lo amas y crees que es el hombre adecuado para ti, ¿por qué adelantarse a los problemas?

Rosalie soltó una rápida y divertida carcajada.

-Toda la experiencia de esta mujer con los hombres se reduce a socializar con bailarines que se pasan el día frente a un espejo admirándose a sí mismos.

-Edward no es un bailarín -señaló Alice sin ofenderse en absoluto-. Y los actores con los que tu pasas la mayor parte de tu tiempo no son capaces de averiguar quiénes son ellos mismos después de pasar un par de días en el plató.

-Ya estoy harta -Bella sacudió la cabeza, haciendo serios esfuerzos para no echarse a reír-. En cualquier caso, creo que las dos estáis mucho mejor solteras.

-En eso estoy completamente de acuerdo -musitó Rosalie.

-Y, además, ¿quién tiene tiempo para el amor? -comentó Alice-. Entre las clases de baile, los ensayos y las representaciones, estoy demasiado cansada para las velas y las rosas. Además, ¿quién necesita a los hombres?

-Querida, eso depende de si estás hablando de una adicción permanente o de una compañía ocasional.

-Me temo que estás empezando a creerte todo lo que dice la prensa de ti -dijo Bella en el momento en que volvieron a vislumbrar la casa.

-¿Y no debería? -Rosalie arqueó una ceja-. Al fin y al cabo, todo el mundo lo hace -con una carcajada, espoleó a su caballo y salió corriendo.

-Maldita sea si cree que va a ganarme otra vez -y Alice salió también como un disparo.

Bella sonrió con calma antes de animar a Judd, consciente de que con su larga y poderosa zancada podría adelantar sin ningún problema a sus hermanas.


A poco no es un capi adorable jeje las tres juntas jeje

espero me dejen reviews..