El amor de una Diosa
Twilight se sorprendió inmediatamente, al principio creyó escuchar mal, pero era cierto.
— ¿Celestia, pero que tiene que ver Discord en esto? — Pregunto confundida.
— Mucho, a un nivel el cual no te imaginas. La verdad es que te tengo que contar la historia de Celestia, no como la muestran los libros sagrados de los Dioses, ella fue la primera perjudicada por el amor. — Dijo Jack de una forma seria.
— ¿Cariño a que te refieres? Dime ya... — Dijo Twilight algo nerviosa y asustada por la forma en que Jack hablaba.
— De acuerdo...lo que te voy a contar es algo muy importante, es algo de los Dioses y quiero que los sepas porque esto es el secreto más guardado a parte del mío y mi pasado. Déjame relatarte una historia la cual se encuentra en el tiempo de los Dioses. Regresemos durante miles de años atrás cuando solo existía esta dimensión y los humanos comieron del fruto prohibido.
Celestia la Diosa del equilibrio
"Y Yavé Dios Padre Todo Poderoso plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso ahí al hombre que había formado. Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase"
Como lo sabrás Twilight, abras leído la biblia, toda la creación de Dios, este libro no nos menciona a nosotros, pues se oculta la verdad de Dios, cosas que ya sabes, las dimensiones y nosotros los Dioses, nosotros habíamos nacido con un propósito y nos mantuvimos ocultos en esta dimensión. El Edén en la biblia se refiere al paraíso, es el jardín sagrado de Dios, es el jardín del cielo, tan inmenso como te lo puedas imaginar y yo he estado allí, es lo más majestuoso y precioso que existe, no hay lugar más bello como el edén y este jardín seria el hogar de la raza humana, para que fuera poblada, para que los humanos que son la raza semejante a Dios vivieran allí, es como decir Equestria, ahora entiendes por qué Celestia vivían con ustedes, ustedes están en un paraíso que es Equestria. El punto es que Dios les entrego ese jardín a la humanidad, sería su regalo hacia la raza. Existían unos árboles que cuando fueron creados, lo vi con mis ojos, Dios se sacó literalmente dos vértebras de su cuerpo y de allí nacieron los arboles "El Árbol del Conocimiento o Bien y el Mal " y "El Árbol De La Vida". Poco después la serpiente o el mal, tentó a Eva la primera humana, a que comiera del árbol del conocimiento, Dios les había prohibido que comieran de ese árbol y solamente de ese árbol, las consecuencias serían graves si lo hicieran. Pero Eva se dejó tentar de la serpiente, ya que la serpiente le dijo que "No moriréis al comer del árbol del conocimiento, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" y entonces Eva al ver que el fruto era bueno para los ojos, lo comió y le dio de comer a su esposo. El fruto es un arma de doble filo, si hablamos en sentido figurativo, el árbol del conocimiento o del bien y el mal da el mayor conocimiento adquirido que es la capacidad moral, eso quiere decir que los seres humanos comenzaron a juzgar si los hechos eran buenos o malos, como la desnudez natural, se dieron cuenta de las consecuencias de sus actos, se sintieron avergonzados. El acto de desobediencia abrió los ojos de Adán y Eva al mal por eso la raza humana es como es, el elemento sexual no es simplemente un placer, es algo sagrado, la raza humana lo usa para satisfacer su necesidad sexual y si no es echo bajo el mandato de Dios Padre en el sagrado matrimonio, en vez de eso si es echo con fines lujuriosos o placenteros sin amor, sin sentimiento y sobre todo si hay vergüenza, no está visto como el bien. Dios expulso a Adán y a Eva del paraíso y los puso aquí en la tierra, creando así la primera dimensión. Al comer el fruto del conocimiento se volvieron mortales y fueron desterrados del cielo, además de eso Dios les dio un castigo. La mujer daría a luz con mayor dificultad y dolor, el hombre tendría ahora que cultivar su propia comida. Pero porque te cuento esto, porque está ligado al pasado de Celestia pues ella antes era querubín y protegía el árbol de la vida en el huerto, en el paraíso.
El ser humano fue expulsado y así pasaron los años y los años, nosotros los Dioses Ángeles aun no teníamos nuestra cuite Mark pues aun no éramos asignados para lo que fuimos creados originalmente. Celestia se la pasaba en el jardín del edén en su forma de ángel, en ese entonces su cabello era como vino al mundo de color rosa claro, no era colorido y como había pasado poco tiempo éramos muy jóvenes no nos veíamos tan adultos, éramos como niños de 15 años pero teníamos ya varios cientos de años.
Celestia en ese entonces conmigo no era la hermana más apegada a mí, pero me tenía cariño y respeto pero no teníamos esa confianza de hermanos aun, yo me encontraba ese día, tomando sombra bajo el árbol del conocimiento, viendo como los frutos colgaban de sus ramas y como eran movidos por el viento, a diferencia de los humanos, Dios nos había permitido comer del fruto y cuando me réferi que era una fruta de doble filo, quise decir que es buena para a aquéllos que son buenos de corazón pero si el ser es propenso a cometer un pecado antes de comer la fruta, puede ser perjudicar, por eso nosotros los Dioses a pesar de comer del fruto del conocimiento no sentimos maldad ni nos avergonzábamos de nosotros, al contrario entendimos muchas cosas y lo analizamos más con lógica, por eso no tuvo efectos negativos. Yo en ese entonces era maestro de los ángeles que nacían, era su maestro era el encargado de la academia de los ángeles de Dios, enseñadores de todo, dándoles lecciones, sobretodo formándolos como un ejército en contra del mal y ángeles que alabarían por la eternidad a Dios. Ese día estaba comiendo del árbol del conocimiento aun que ya había adquirido su comprensión y no necesitaba comerlo más, lo comía porque su fruto es el más dulce y perfecto en todo el universo, disfrutaba de cada mordisco y su sabor, era sensacional.
— Tu, me lo imagine. — Dijo Celestia quien se puso enfrente de mí con los brazos cruzados.
— Pero si es la pequeña estrella de la constelación pegaso...me tapas el sol ¿puedes moverte por favor? — Le respondí amablemente.
— Si, disculpa...solo vengo a decirte que algunos estudiantes ángeles están sacando buenas notas, aprenden rápido te felicito, lo haces bien como maestro. — Dijo Celestia tomando un fruto del árbol.
— Gracias, sin duda alguna nadie se queda en esos cursos para reprobar, supongo que estas aquí por algo mas ¿no? — Le pregunte mientras le daba otro mordisco al fruto.
— Bueno...p-pues... — Dijo tímidamente Celestia. Ella era tan tímida y poco le preguntaba por su vida, nuestra relación de hermanos aun no será fuerte.
— Eres un caso. — Reí amablemente. — Tranquila, no voy a morderte.
— Bueno la pregunta es ¿cuándo conoces a alguien que te agrada como haces para saber si también está interesado en ti? — Pregunto Celestia.
— Porque la pregunta hermanita ¿acaso hay alguien que te interesa? — Pregunte muy serio.
— Bueno...t-tú lo conoces, pero pues no sé, es tan...misterioso, además eres el guardián del amor tu sabes de estas cosas. — Dijo ella mientras se agachaba y se sentaba al lado mío. — Pero para dejarlo claro...es...es...D-Dante. — Dijo sonrojándose, ocultando sus mejillas y su boca con su cabellera rosa claro. Mi reacción hacia la atracción que sentía mi hermana por Dante me dejo algo fuera de onda, pues son seres completamente distintos.
— Quieres decir que tú, la Diosa de la armonía, te atrae el Ángel guardián del caos ¿Discordante? — Dije sorprendido.
— No lo llames así, tú y Fénix le pusieron ese nombre. — Dijo Celestia algo molesta.
— Pero hasta el mismo se dice así, y es obvio, el guardián del caos, es una discordia completa ¿conoces esa palaba discordia? — Dije con algo de burla pero luego recobre la seriedad. — Perdón, solo jugaba contigo, pero bueno, la verdad no lo sé, Dante es extraño por no decir que algo...misterioso. — Exclame sin decir lo que realmente pensaba por él, Dante nunca me trajo buena espina desde que lo conocí. Era un ángel de la rama de Miguel, controlaba el caos lo hacía como todo un maestro pero siempre existía la idea de que fuera más allá al ser un ángel con menor rango se le tenía prohibido comer del árbol del conocimiento ya que podría traer problemas.
Durante el tiempo Dante y Celestia salieron como una pareja, tenían citas y poco a poco se fueron enamorando uno del otro. Celestia actuaba como una jovencita enamorada, sus actitudes eran extrañas, ahora pasaba más tiempo con Dante que con sus hermanos y a veces cuando Padre Todo Poderoso quería pasar tiempo con nosotros llegaba tarde, aunque Padre nunca la reprendió ni la regaño, siempre trataba de ayudarla, Celestia con él se abrió completamente y le explico su relación con Dante. Padre entendió y no puso problema de que ella sintiera el amor por otro ser, pero nunca le critico nada de Dante, sin embargo Padre sabía algo que nosotros desconocíamos y era cuestión de tiempo para darnos cuenta y enterarnos de la situación.
Cierto día me encontraba dando clases, mis alumnos hacían un pequeño examen escrito sobre el tema que estábamos viendo, astronomía en este caso.
— Muy bien se acabó el tiempo, pasen las hojas de atrás hacia delante fila por fila. — Dije mientras me levantaba de mi asiento al frente de la clase.
— Bien, veo que todos entregaron, antes de terminar la clase quiero proponer un tema para que empecemos a pensar en términos al examen final, es el tema humano en unos cientos de años acerca de la "Zarr" contra el determinismo en el universo ¿Quién es el valiente? — Le dije a la clase para comenzar un pequeño debate. Vehuel quien era mi estudiante en este entonces levanto la mano.
— Vehuel... — Dije mientras le daba la palabra.
— El determinismo dice que los sucesos en la naturaleza son causados por eventos precedentes o por leyes naturales, que todo lo que nos lleva hasta este punto pasa por una razón. — Dijo Vehuel, la joven ángel desde su puesto de estudio.
— Así es, es lo que el determinismo nos dice. — Dije mientras me acercaba a mi escritorio y tomaba un modelo a escala del sol, del tamaño de una pelota de baseball.
— Nicolás...dame un dato sobre el sol. — Dije lanzándole la pequeña bola y el la atrapo con sus manos desde su puesto de estudio.
— Esta caliente. — Dijo riendo mientras los otros estudiantes se reían al ver su superficial respuesta.
— Más información. — Dije con una pequeña risa.
— La temperatura es de cinco mil quinientos grados en la superficie y de quince millones en el centro. — Dijo el ángel.
— Bien... — Respondí y le hice una seña con la mano para que me volviera a lanzar la esfera, la cual atrape, luego me dirigí a otra estudiante que estaba más cerca de mí.
— Ariel... — La llame y le lance con cuidado la esfera y ella lo recibió.
— Una palabra o dos de su composición. — Dije cruzando los brazos.
— Sobretodo hidrogeno, también helio con algo de carbono y nitrógeno en él. — Dijo ella y luego me devolvió la esfera, la cual sostuve con magia adelante de mí.
— Excelente, ahora quiero que todos analicen la perfecta combinación que Dios Padre puso en esta esfera celestial de fuego precisamente... — Dije haciendo una pausa mientras con mi magia tomaba un modelo más pequeño de la tierra, esta era una esfera más pequeña, la cual representaba al sol. —...a la distancia correcta de ese planeta azul para que evolucionara la vida...pero es un lindo pensamiento ¿no? todo tiene un propósito, todo tiene un orden, está determinado y es cosa de Dios. — Dije tomando los las dos esferas poniéndolas de regreso en mi mesa. — Pero también está el otro lado de la humanidad y el argumento, es la teoría de la Zarr que dice que todo es simple coincidencia. El mero hecho de que existan ellos mismos como humanos, no es nada más que el resultado de una compleja pero inevitable serie de accidentes químicos y mutaciones biológicas, no hay ningún gran significado...y ningún propósito. — Eso ultimo lo dije, recordando el mal uso que los humanos le dieron al conocimiento, haciendo creer más en la ciencia que en la realidad y olvidando de donde vienen, haciendo creer que no existe un Dios y convirtiéndolos en ateos. Me quede callado, con algo de dolor y con algo de amargura, la ver como una raza puede darle la espalda a Dios, ese tema trataba de eso ¿Qué es lo que mueve el universo, Dios o la ciencia?
— ¿Qué crees tú maestro Jack? — Pregunto Vehuel preocupada, de hecho todos los estudiantes quedaron algo preocupados por mi reacción lo último dicho.
— ¿Qué? — Pregunte algo confundido.
— Díganos... ¿qué crees tú? — Dijo Vehuel.
— Yo creo que...todos los humanos son unos malditos desagradecidos. Yo pienso eso...la clase término. — Dije con seriedad. Todos los estudiantes se quedaron algo pensativos y sorprendidos mi reacción, además será algo brusca, mientras los estudiantes salían del salón note que mi hermano Fénix estaba allí.
— Oye es un poco temprano para maldecir ¿no lo crees? — Dijo riendo Fénix quien estaba en la entrada del salón yo recogía mis cosas y me disponía a salir.
— Desde cuando mi querido hermano se preocupa de cómo les enseño a mis estudiantes o el gueto que uso para explicar. — Dije con algo de seriedad.
— Bueno...desde nada, la verdad solo quería avistarte de Padre nos necesita con urgencia...parce que...el día que...nos asignan nuestro trabajo ha llegado. — Dijo Fénix con una sonrisa.
— Que te hace estar tan seguro. — Le pregunte.
— Intuición...creo que Padre no nos llamaría a los cuatro solamente. — Dijo Fénix.
— En ese caso vamos de inmediato. — Dije y desaparecimos del aula en un campo magnético, apareciendo en la entrada del palacio de Dios Todo Poderoso. El palacio era blanco, hecho con mármol de oro, el cual resplandecía, tiene una arquitectura estilo romana pero a la vez griega con algo hebrea. Había unos 30 escalones en la entrada y allí estaban custodiadas por varios querubines con armaduras de oro. El castillo tenía en promedio unos 300 metros de altura imponente deslumbrando luz. Lucida estaba en las escaleras sentada, cuando llegamos ella se levantó de allí.
— Eso fue rápido. — Dijo Lucida.
— No hay que hacer esperar a Padre ¿parece que ya estaban aquí desde hace tiempo? — Exclame con suave voz.
— Yo llegue hace 20 minutos, estaba esperándolos ¿Dónde está Celestia? — Pregunto Lucida.
— Si no me equivoco debe estar Dante. — Dijo Fénix.
— Y ella sabe que nuestro Padre nos necesita con urgencia, esto es serio ¿qué le pasa? — Dijo Lucida algo molesta por las actitudes de Celestia.
— Pues ya llegara vamos, Padre nos espera. — Dije mientras caminábamos por las escaleras llegando hasta la entrada.
— ¡Esperen! — Grito desde lejos Celestia quien venía corriendo rápidamente.
— Llego... — Exclamo Fénix dando un suspiro de clama.
— Ustedes adelántense, yo voy a hablar con ella. — Dije mientras ellos entraban al palacio y cerraban la puerta. Celestia subió rápidamente las escaleras, finalmente llego a la cima.
— Bueno ya estoy aquí, andando. — Dijo Celestia abriendo la puerta pero rápidamente evite que la abriera.
— Antes de entrar hermana, quiero decirte algo. — Dije seriamente sin quitar los ojos de ella.
— ¿Dime que paso? — Dijo ella apartando su mano de la puerta de oro.
— Tal vez Padre no te lo diga, pero no es justo que lo hagas esperar... — Dije haciendo una pausa.
—...solo me retrase eso es todo Jack tranquilo. — Dijo Celestia volviendo a abrir la puerta, pero esta vez la tranque con más fuerza.
— Espera...esto es serio, no lo digo ahora, lo digo porque cuando él te llama siempre llegas tarde ¿qué te pasa Celestia? entiendo que tu relación con Dante vaya bien pero... ¿el tiempo de Padre qué? — Pregunte algo molesto.
— ¿A qué te refieres? tiene todo el tiempo del mundo y además son cosas de familia. — Dijo irritada Celestia.
— ¡Que dices! — Exclame molesto, me interpuse entre la puerta y ella y me cruce de brazos. — Acaso te has vuelto loca...se trata de Padre ¿cómo te atreves a decir que tiene todo el tiempo del mundo? no digas cosas blasfemas Celestia...es nuestro Padre que te pasa, estas rara desde que estas con Dante. — Dije con una voz dura.
— ¡Ahora es Dante! dime ¿Qué hay de malo que yo este con él, a que juegas Jack? — Ya estaba muy malhumorada en su tono.
— No lo sé...dime tu, desde que estas con el ya no pasas tiempo con Padre y mucho menos con nosotros, prefieres estar con Dante y dices que son cosas de familia ¿qué te sucede? ahora Dante es más importante que Padre... — Dije recuperando el aliento, Celestia bajo la cabeza y me oculto la mirada. — ¡Responde Celestia! — Dije ya gritándole.
— No...Pero si más importante que ustedes...Padre sigue siendo mi prioridad y mi lealtad es hacia él, ustedes pueden ser mis hermanos...pero seamos sinceros Jack, no combinamos como hermanos, tal vez Fénix, Lucida y tú sí, pero yo no estoy en ese grupo, Dante en cambio es una ser que me entiende y me comprende...lo amo Jack estoy enamorada de él. — Dijo con frialdad.
— Así que es eso...Dante es más importante que nosotros, ahora lo entendió...a pesar de que nosotros tratamos de estar contigo tu estas con él y lo prefieres a él. — Dije con decepción.
— No te lo tomes a mal Jack, pero a pesar de ser hermanos, no somos los mejores hermanos, además veo las cosas diferentes con Dante ahora. — Dijo con una voz seca.
— Por qué dices eso...acaso... — Me trabe al decir algo, no encontraba la forma pues mis palabras no salían bien.
— Olvídalo, tú te preocupas mucho por mí, pero yo soy diferente a ti Jack, quiero ser libre. — Dijo Celestia sonriendo.
— Eres libre, Padre te da mucha libertad. — Dije.
— No esa clase de libertad hermano...no lo entenderías. — Dijo ella abriéndose paso ante mí y entrando finalmente al palacio. Comprendí que algo estaba mal en Celestia, ella había cambiado o alguien la estaba haciendo cambiar, en ese momento al ser yo el descendiente de directo del arcángel Gabriel sabía que había un peligro, algo no estaba bien en el cielo, esto no era como debía ser, sin embargo no dije nada, me quede callado, camine con Celestia por los pasillos del palacio que era brillantes y limpios, se respiraba paz y tranquilidad, finalmente nos encontramos con Lucida y Fénix quienes nos esperaban en la entrada del salón real donde estaba Dios Todo Poderoso.
— Que hay ¿dónde estaban los dos? — Pregunto Fénix.
— Estábamos...hablando...sobre las clases maravillosas que da Jack. — Dijo Celestia, mintiendo para evitar hablar del tema, pero mis hermanos sabían que solo era una escapatoria para evitar ser sermoneada por ellos.
— En fin...adelante...Padre nos espera. — Dijo Lucida abriendo las puerta del salón, al entrar la luz era tan fuerte que nos segaba pero poco a poco su luminosidad bajaba, a unos metros de la entrada había una figura masculina, con unas sandalias, su musculatura era impresionante, era un hombre fuerte con una túnica blanca y pulcra de pie al frente de su trono tan majestuoso imposible de explicar, tenía los ojos blancos y una barba blanca con bigote largo y brillante, estaba sonriendo, un aura blanca con destellos blancos lo cubrían su poder era ilimitado e incalculable, la grandeza de su corazón inmensa.
— Padre...hemos llegado...estamos aquí ante ti...postrados ante ti...como vuestros sirvientes... — Dije mientras me arrodillaba ante el haciendo una reverencia, mis hermanos estaban detrás de mí. —...úsanos como vuestro instrumento, tus ordenes siempre se harán y cumpliremos tu voluntad. Dios bajo la mirada hacia mi sonrientemente, tomo mi mano derecha, sentir su calor da una alegría indestructible, tanto que en ese momento olvide que estaba malhumorado con mi hermana Celestia, solo sentía paz y mi corazón latía fuerte.
— Mi hijo Jack, sol naciente de Canis Mayoris ¿cómo estas hijo mío? — Dijo Dios, su voz era tan suave y tan dulce que te hacía sentir felicidad instantánea, además hablaba muy suave, lentamente me hiso levantar y me dio un fuerte abrazo besándome las dos mejillas, luego se dirigió a mi hermanos.
— Celestia, hija hermosa, del sol naciente Enif ¿estás bien hija? — Dijo Dios con su suave voz, abrasándola y besando sus mejillas, ella sonrió. Luego se acercó a Lucida.
— Mi otra hija Lucida, del sol naciente Regulus ¿cómo la has pasado hija? — Dijo Dios dándole un beso en cada mejilla y dándole un abraso. Luego miro a Fénix.
— Mi otro hijo Fénix, del sol naciente Aldebarán ¿cómo te sientes hijo? — Dijo Dios dándole un beso en cada mejilla y dándole un abraso. Luego se sentó en su trono y nos miró.
— Que grandes están, han pasado ya unos años desde que ustedes nacieron lo recuerdo muy bien. — Dijo sonrientemente Dios. — Ahora que todos han alcanzado cierta madures es el momento de que ustedes tomen su propósito en el universo. — Dijo Dios Padre. — En este momento he enviado por medio del "espíritu santo" la encarnación de mi hijo a la tierra, una parte de mi esta allá en la tierra, tiene una misión muy importante de hecho es de lo que ya habíamos hablado. — Dijo Dios calmadamente.
— Acaso ¿hará el sacrificio por la humanidad? — Pregunto Fénix.
— Así es hijo, es la única forma de perdonar los pecados de la humanidad, la construcción de mi palabra, aunque sé que esto no acabara con el mal, es uno de los primeros pasos que debemos dar. — Dijo Dios. — A pesar de que mi hijo se sacrificara en cuerpo y alma por la humanidad, necesitamos algo más, por eso los mande a llamar. — Dijo Dios irguiendo su postura en el trono.
— Estamos dispuestos a hacer lo que nos ordenes Padre. — Dije inclinando la cabeza.
— Ustedes entenderán, son más que Ángeles tienen el poder para crear vida eso los convierte en Dioses, pero más que eso yo los cree con el propósito de controlar cualidades que se necesitan en el universo, son guardianes pero también son creadores tres de los cuatro crearan una dimensión individual, quiero que lo aprendido por mí lo apliquen en estas dimensiones allí serán Dioses, no habrá necesidad de probar la lealtad de las criaturas que vayan a crear por medio de un fruto del conocimiento, estas criaturas serán creadas de ustedes, déjenlas que exploren el mundo, enséñeles cómo vivir en armonía y en paz. — Dijo Dios haciendo una pausa. — Celestia tu crearas una dimensión para que criaturas sean imagen y semejanza angelical tuya, convivan en armonía, tú al ser una Alicornio supongo que tus criaturas tendrán un parentesco a ti. — Dijo Dios con clama.
— Serán como hermosos caballos creo que lo hare más pequeños pero serán adorables, los llamare ponys. — Dijo Celestia haciendo una reverencia.
— Bien, tu Lucida harás otra dimensión para que las criaturas que crees a tu imagen y semejanza angelical convivan en equilibrio, tú al ser una Leona supongo que tus criaturas serán como tú. — Dijo Dios.
— Si Padre, creare esta dimensión y le daré vida a estas criaturas serán como leones. — Dijo amablemente Lucida.
— Excelente, tu Fénix crearas finalmente otra dimensión, para que las criaturas que hagas allá a tu imagen y semejanza angelical convivan en prosperidad. Supongo que como eres un minotauro serán como tú. — Dijo Dios.
— Si Padre mío, creare esta Dimensión y las criaturas allí serán como Minotauros. — Dijo Fénix inclinando su cabeza con una sonrisa.
— Bien y para ti Jack, que eres el Dios Ángel más poderoso, podría decir que mi mano derecha te dejare como guardián de las tres dimensiones pero estarás a cargo de la primera dimensión, donde están los humanos. — Dijo Dios sonriéndome. Mis hermanos estaba felices conmigo incluso Celestia hizo una mueca pero al final sonrió. — Al crear las dimensiones y las criaturas generaran armonía, prosperidad y equilibrio, estas energías se trasportaran a la primera dimensión y tu Jack las combinareis con tu amor así generaras paz que extenderéis por el mundo para darle estabilidad al universo. — Dijo Padre, pero luego su expresión se volvió seca y seria. — Pero...el mal tratara de atacarlos, principalmente la primera dimensión, no les tomara tiempo indagar sobre este plan, este plan el cual ustedes están destinados a cumplir. — Dijo Padre.
— Padre...no cuestiono tus decisiones pero ¿soy digno de ser el guardián de la primera dimensión? — Le pregunte, bajando la mirada sin verlo a los ojos.
— Jack...mírame, no bajes tu cabeza ante mí. — Dijo Dios dulcemente, lentamente levante la vista. — No dudes de tus capacidades, confió plenamente en ti, existirá un camino difícil y tendrás varias pruebas, tal vez pierdas tu camino, tal vez pierdas tu esencia, pero cuando te digo que confió en ti y en todos ustedes lo digo de todo corazón. — Dijo Dios tomándome de los hombros con suavidad. — Arrodíllate hijo... — Dijo Dios. Inmediatamente lo hice sin dudarlo. Luego él puso su mano derecha en mi cabeza.
— Eres el más poderoso, el más inteligente, el más valiente por eso tú tienes que ser un ejemplo para tu hermanos, ayudarlos, comparte con ellos, comprenderlos, amarlos a todos, por eso tú tienes todo en tu interior para ser un buen líder, no me defraudaras, ni los defraudaras a ellos, todo lo que tengas que hacer para proteger las dimensiones y a tus hermanos hazlo bajo mi consentimiento pues te permito que tomes soluciones para los problemas que se encuentren en el camino. — Dijo Padre, finalmente me levante y me dio un beso en la mejilla derecha.
— Es imperativo que las criaturas de las dimensiones desconozcan de las demás dimensiones y también que los reconozcan a ustedes como Dioses, al hacerlo me estarán reconociendo a mi sin saber que yo existo pues ustedes son mis hijos. Para la primera dimensión donde estará Jack yo seguiré reinando entre las creencia que nazca de mi hijo enviado por el espíritu santo, tu deber Jack es proteger el bien a sus personas de buen corazón, defenderlos y cuidarlos, tienes todo a tu disposición, ángeles, y querubines que seguirán tus órdenes. — Dijo Dios retomando su puesto en el trono. Mis hermanos y yo nos arrodillamos frente a él y respondimos al unisonó.
— Tú eres el Santo Padre, Dios Todo Poderoso tu voluntad se cumplirá, seremos leales a tu palabra, por siempre y para siempre. — Dijimos los cuatro.
— Bien, que así sea, entonces espero que mañana cuando salga el sol cada uno esté en su respectiva dimensión, los estaré cuidado desde las alturas todas las decisiones que tomen para el bien del universo háganlas de corazón. — Dijo Dios.
Mi hermanos se retiraron Fénix y Lucida, Celestia quería hablar con Padre, pero esa charla nunca ocurrió pues entrando al cuarto real de Dios entro Dante.
— Mi señor, discúlpeme mi atrevimiento. — Dijo Dante arrodillándose, en ese entonces era un Ángel que vestía como Miguel Arcángel, era el ángel del caos, su piel era blanca y sus ojos dorados, sus alas blancas el más bello de todos los ángeles inferiores. Dios no dijo nada, simplemente sonrió.
— Adelante hijo, sé que no estás aquí por que necesites hablar conmigo, estas aquí porque esperas a Celestia. — Dijo Dios amablemente sonriendo.
— ¿Pero padre, quería hablar contigo? — Dijo Celestia.
— Hay tiempo...después de todo como lo dijiste...tengo todo el tiempo del universo. — Dijo Padre levantando una ceja y sonriéndole. Celestia supo de inmediato que cuando discutió conmigo en la entrada del palacio Dios la había escuchado, él es omnipresente así que él ve todo y escucha todo. Celestia se sintió apenada, la dulce joven de cabello rosa claro, salió rápido junto con Dante tomados de la mano, me quede viendo la escena, parecía que después de todo Celestia no había entendido nada, si yo hubiera estado en sus zapatos le hubiera insistido a Padre.
— Esos dos son un caso... — Dijo mirando a la puerta, luego voltee a mirar a Padre. — Padre...entiendo la relación entre mi hermana y Dante pero... — Pero fui interrumpido por la dulce voz de Él.
—...tranquilo hijo mío sé a qué refieres cuando hablamos de Dante, escucho todo lo que ocurre en el universo, se lo que le dijiste a Celestia antes de venir aquí y es cierto, ella ha cambiado, temo que eso...será perjudicial para ella. — Dijo padre levantándose de su trono y caminando lentamente alrededor de su trono. — No eres el único que presiente algo malo con Dante hijo. — Dijo Dios seriamente.
— ¿Malo? entonces es cierto hay algo malo con Dante. — Exclame impacientemente.
— Si...pero… ¿me creerías si te digo que es inofensivo para el universo? — Dijo Dios sonriendo.
— No...Quiero decir si...es decir no entendí Padre. — Dije algo confundido, Dios rio alegremente le causo risa mi inocente confusión.
— No era mi intención confundirte con lo que acabo de decir. Él en si cometerá algo grave tan grave que me recuerda a Adán y a Eva. — Dijo con una voz melancólica, pero inmediatamente sonrió.
— ¿Quieres decir que él...? No, no... ¡No! Celestia no lo permitiría ella no lo haría. — Dije con algo de furia, sabía lo que pasaría, Dante comería del fruto prohibido para los humanos y ángeles de menor rango, comería del árbol del conocimiento, después de todas las cosas no eran tan graves como yo lo pensaba, eran peores.
— Hijo Dante no comería de un fruto el cual no tiene acceso ¿por qué crees que esta con tu hermana? él le pedirá a tu hermana que le permita comer del árbol del conocimiento inmediatamente comerá del árbol de la vida para evitar convertirse en mortal, pero eso no sea como él cree que será, eso lo convertirá en un semi-ángel. — Dijo Dios.
— ¿Pero para que Dante quiere del fruto del conocimiento? — Pregunte aún más confundido.
— Tú ya has comido del fruto del conocimiento ¿Que has aprendido de él? — Pregunto Dios.
— Tengo una comprensión distinta a lo que me rodea, entiendo que el bien y el mal están a nuestro alrededor, de alguna forma también comprendo la moral y la inocencia, se comprende de una forma correcta uno podía aprovechar esa moral para cometer maldad, es un fruto con doble filo. —Respondí.
— Como lo dijiste, es un fruto con doble filo, Dante quiere conocer más sobre todo, parece que quiere ser como Celestia. — Dijo Dios.
— Pero si eso es así...es como lo que paso con...
—...Con Satanás al principio, al comienzo de los tiempos. — Dijo Dios seriamente. El ambiente se llenó de algo de tención, pero Padre mantenía sonriendo y ya conocía su sonrisa, sabía que esto terminaría bien de lo contrario su expresión sería distinta.
— En ese caso, como dices Celestia no le ha dado el fruto, así que yo lo puedo prevenir. Si lo hace ella al ser la guardiana del Edén estará desobedeciendo tus órdenes, no quiero que ella cometa un error y tú la castigues. — Dije valientemente.
— Si, eso lo sé hijo, pero deja que Celestia le del fruto a Dante. — Dijo Dios tranquilamente.
— ¿Padre? explícate. — Pregunte, pues presentía que Él tenía un plan.
— Veras Dante esta llevado por el poder, al controlar el caos sabe lo que puede hacer con él, pero no sabe lo grande que se puede volver con ese poder. Dejarlo que coma del fruto lo condenara a ser diferente y quitara la máscara que lleva puesta. Si yo le digo algo a Celestia, sé que ella no me hará caso y lo menos que quiero es tener castigar a mi hija pero conoces mis reglas, Celestia no tienen la culpa, Dante la está manipulando, cuando llegue el momento ella se dará cuenta de lo cometido por Dante, para ese entonces espero que ella te pida tu ayuda. — Dijo Dios.
— ¿Pero cómo? — Pregunte.
— Deja que Dante y Celestia tengan su relación, déjala amarlo a él, después de todo Dante la ama, pero la quiere para otros propósitos. No suelo castigar a mis hijos, pero quiero que ella tome una lección a base de lo que es más valioso para ella, el amor que le tiene a Dante, así aprenderá. — Dijo Dios.
— Sabes que no me llevo bien con Celestia y no es por Dante, ella tiene una personalidad distinta. — Exclame.
— Le falta aprender, así como a todos ustedes, a ti también, tú no te salvas tampoco del aprendizaje. — Dijo sonriendo Dios.
— Sé que aprenderé cuando baje la cabeza hacia el sol. — Dije mirándolo a los ojos. — Pero lo hare Padre, además me llevo bien con mis hermanos pero con ella es diferente. — Añadí desviándole la mirada.
— Hijo, tú lo estás haciendo bien, ama a tu hermana ella también te ayudara en el futuro además de eso la tendrás a tu lado siempre, ella guarda una dulzura inmensa en su corazón, pero ahora es otra Celestia, no es mala, solo está siendo manipulada como una marioneta. — Dijo Dios calmadamente.
— Entiendo padre. — Dije, luego me retire sin antes darle un abraso y una reverencia, salí de la salón real y de paso también salí del palacio, encontré a Fénix y a Lucida en las escaleras, parecía que estaban haciendo algo pues estaban contentos, cuando me acerque más pude ver que ocurría, a Fénix y a Lucida les había aparecido su Cuite Mark en la espalda, la de Fénix era un sol de color azul turquesa con ocho puntas como si estas fueran echas de agua como las olas del mar. El de Lucida era también un sol también tenía ocho puntas de color plata pero estas puntas aparecían en forma como ondas del viento.
— ¡Jack, ya viste aparecieron nuestras Cuite Marks! — Dijo Fénix. Baje por las esclareas hasta llegar a ellos extendiendo mis alas, con una sonrisa sarcástica y con los brazos cruzados.
— Y por qué te emocionas, que la tengas no significa que sepas que cual es tu propósito. — Dije riendo.
— Oh...tienes razón. — Exclamo Fénix estupefacto.
— Jack no seas payaso, no vez que Fénix estaba esperando su Cuite Mark, no lo desanimes. — Dijo Lucida con una risita. — Pero ahora que estas aquí ¿supongo que también tienes tu Cuite Mark? — Pregunto mi hermana amablemente.
— Emmm no lo sé, porque no le echas un vistazo Fénix, no puedo ver mi propia espalda. — Dije rascándome la nuca. Fénix hecho un vistazo y también confirmo.
— Si, definitivamente ya tienes tu Cuite Mark, en la mitad de tu espalda, es un sol como el de nosotros de ocho puntas pero el tuyo es raro, es negro y blanco con cuatro puntas blancas y cuatro negras es brillante, parece ser más poderoso que el de nosotros, pero las puntas parecen más agresivas, es raro.— Dijo Fénix asombrado.
— Pero que esperabas es el Dios Ángel supremo, tienes una responsabilidad enorme hermano. — Dijo Lucida.
— Hablando de responsabilidades tengo que cuidarlos a los tres, eso me recuerda ¿dónde está Celestia?
— Ammm...mírala, está allí con su noviecito Dante. — Exclamo Fénix señalando a Celestia que estaba sentada en el borde de una fuente de agua que estaba al frente del palacio, no estaba sola estaba con Dante.
— Si me permiten tengo que traerla aquí. — Le dije a mis hermanos, para evitar caminar hasta allá desaparecí y aparecí al frente de ellos, eso causo que interrumpirá un beso que Dante le estaba dando a Celestia haciendo que este se callera dentro de la fuente, desde lejos notaba que Fénix y Lucida reían como locos.
— ¡Oh lo siento te asuste! — Dije riendo.
— ¡Jack! ¿Qué estás haciendo aquí? — Exclamo Celestia algo molesta mientras ayudaba a salir a Dante de la fuente quien estaba todo mojado. — Estas bien dulzura no te lastimaste.
— No...No fue nada, algo de agua no nos hace daño. — Dijo Dante sonriéndole a Celestia sin embargo el me miro diferente como si me estuviera retando a algo más con malicia.
— Bueno la verdad, pensé que como Padre dijo que teníamos que trabajar juntos y me nombro a mí el guardián de las dimensiones, creo que tenemos que dejar algunos puntos claros. — Dije mientras ponía mis manos atrás. — Por ciento que linda Cuite Mark. — Dije al verle la espalda a mi hermana tenía un sol con ocho puntas en el centro amarillo y alrededor de ella, las puntas como fuego de color dorado.
— Gracias Jack, pero Dante y yo estamos hablando cosas de nosotros dos. — Dijo ella con un tono fuerte de voz.
— ¿Enserio? no me digas y desde cuando necesitas tener la boca de él en tu boca con su lengua para hablar de cosas ¿acaso hablan así de cosas? — Dije irónicamente.
— Bueno se nota que no sabes del lenguaje del amor o si Jack ¿no eres el ángel del amor? — Dijo Dante sarcásticamente.
— Como te atreves a hablarme así ¿acaso no olvidas que soy superior a ti? — Dije algo molesto por la forma en la que Dante me hablo, al ser ángel inferior tenía que referirse a mí como alguien supremo como lo hacía con los demás, quera darle una lección pero Celestia se interpuso abriendo sus brazos protegiéndolo.
— ¡Quieto! no lo lastimaras, está bajo mi jurisdicción, puede hablarte así porque está conmigo, eso lo hace uno de nosotros. — Dijo Celestia con un tono envalentonado.
— Uno de nosotros...pero... — Dije algo ofuscado, pero luego me calme y respire. —...está bien haz lo que quieras, pero si necesito que vengas ahora, tenemos que hablar sobre cosas de Dioses y tiene que ser ahora, pues la diferentica entre mi Padre y yo... ¡Es que yo no tengo todo el tiempo del mundo! — Dije malhumorado levantando la voz, Celestia no se inmuto también estaba muy desafiante ante mí, definitivamente era diferente.
— ¡Bien! — Dijo ella a regañadientes, luego camine hacia donde estaban mis hermanos, Dante se despidió de Celestia con un beso y luego ella camino hacia donde estábamos nosotros.
— Bien...entonces cual es el plan. — Dijo Celestia sin mirarme, mirando mis otros hermanos, estaba muy malhumorada conmigo.k
— Bueno, crearemos una dimensión, al crearla será una copia de la primera pero sin humanos pero con el mismo planeta, lo sincronizaremos para que estén alineados, así utilizaremos una técnica de trasporte interdimencional para traspórtanos a las diferentes dimisiones cuando tengamos que vernos. — Dijo Fénix.
— Como dijo Padre, seremos los Dioses soberanos de las dimisiones y crearemos vida. — Dijo Lucida.
— Si así es, propongo que una vez al mes nos reunamos para hablar y discutir temas y algunas cosas. — Dije.
— Si claro no hay problema ¿qué les parece chicas? — Dijo Fénix. Mis dos hermanas respondieron asintiendo la cabeza.
— Se me ocurría que, podíamos hacer un libro mágico, uno para cada uno "se llamara el libro sagrado de los Dioses" y allí guardaremos todos nuestros secretos y lo que hemos hecho a través del tiempo y las vivencias. — Exclamo Lucida.
— Si eso lo podemos hacer, de hecho también quiero que tengamos esto representado en un documento real. — Dije y con mi magia hice aparecer un pergamino color crema y una pluma con tinta. Mientras redactaba el documento mis hermanos hicieron con su magia plata, la moldearon haciendo un anillo que tenía la forma de las Cuite Mark de cada uno de ellos. Finalmente cuando lo termine de redactar hice mi anillo y cada uno lo firmo utilizando su firma y poniendo el sello de su anillo en él. Cuando el documento se le pasó a Celestia ella lo miro, todo andaba en orden pero luego exclamo.
— Creo que voy a vivir con Dante en mi dimensión él y yo. — Exclamo Celestia, todos hicimos silencio, pero pronto yo lo rompí.
— ¿Que dices? — Exclame confundido y a la vez malhumorado.
— Si, me iré a vivir con Dante a esa dimensión él y yo serrémoslos gobernantes de Equestria. — Dijo Celestia sonriendo.
— ¿Equestria...? así llamaran la dimensión — Dijo Fénix.
— De hecho el nombre lo idee yo, fue mi idea a Dante no le interesa tanto el nombre. — Exclamo Celestia.
— No ha pasado ni una hora desde que Padre nos dijo que teníamos que hacer y le vas contando a cualquiera sobre tu propósito y más encima de todo vas a compartir con él. — Exclame con algo de seriedad y claro ira.
— Oye yo veré que hago en mi dimensión Jack, allí soy soberana de esa tierra nadie me va a dar órdenes y no tendré que seguir ordenes, creare el bien y etc. pero eso no evitara que no pueda estar con Dante, además quiero estar con él...quiero casarme con Dante. — Dijo Celestia malhumorada. El silencio inundo el momento, mis hermanos y yo nos miramos mutuamente, no sabíamos que no era correcto, además las actitudes de Celestia no eran las correctas.
— Hermana, debes pensarlo tal vez Dante y tú no están preparados para eso. — Dijo delicadamente Lucida.
— ¿Cómo puedes decir eso Lucida? de todos los ángeles me lo esperaba de Jack menos de ti. — Dijo Celestia.
— Ellos dos no son los únicos que piensan eso, yo creo que no es el momento. — Dijo Fénix.
— ¿Ahora tú? no puedo creer que mis propios hermanos, no me apoyen, esto es injusto. — Dijo Celestia, las lágrimas de sus ojos ya se estaban formando.
— Injusto...te diré que es injusto, que te cases con un ángel que te ha estado alejando de nosotros y no ha querido integrarse como ángel ¿que no lo ves? él te está alejando de nosotros. — Dije con un todo de voz muy fuerte. — Ahora lo entiendes Celestia, no somos nosotros, es él. — Dije más clamado.
— Si ahora lo entiendo. — Dijo Celestia mas clamada. — Ahora entiendo que ustedes no pueden darle la oportunidad a nadie y parece que Dante no es bueno para ustedes. — Dijo Celestia ya con sus lágrimas por sus ojos. — Tal vez a la vista de sus ojos no esté bien, pero a la vista de Padre si, por que él no ha dicho nada. — Dijo la joven Diosa del sol de Equestria.
— Que equivocada estas hermana. — Dije en mi mente. — Bueno, como quieras ¿vas a firmar? — Dije acercándole la pluma.
— Solo con una condición Jack, no te acerques a Equestria nunca. — Dijo secamente Celestia. Mi hermanos abriendo los ojos como platos y quedaron sorprendidos por el ultimátum que Celestia acababa de proponerme. Mis hermanos se sorprendieron cuando le respondí a Celestia.
— De acuerdo, no iré a tu dimensión nunca, pero tú si eres bienvenida en la mía cuando quieras. — Le dije con una sonrisa, dulcemente. Ella se quedó estupefacta, pensó que reaccionaria mal, pero al contrario yo le respondí amablemente. Tomo la pluma y firmo, luego puso el sello de su anillo y rápidamente se fue de allí. Tome el pergamino y lo guarde en dentro de mi alba.
— Esta diferente. — Exclamo Lucida observando como Celestia se marchaba rápidamente.
— Es una niña, con la edad que tiene es una niña. — Dije, mire como Celestia se alejaba, se iba hacia el Edén, supe que se iría a ver con Dante, tal vez le daría el fruto, ahora todo sería diferente, yo podía evitarlo pero ya tenía un plan que seguir que Padre me ordeno.
Fénix se agacho para recorrer algo del suelo, parecía que algo se le había caído a Celestia.
— Mira Jack, parece que a Celestia le sacaste una cana y valla que es gruesa. — Dijo Riendo Fénix. Tome cabello blanco que se le desprendió a Celestia, pero no era un cabello, era algo más que eso, Celestia tenía el pelo rosa claro y a los Dioses no les salen canas. Descubrí al segundo que no era más ni nada menos que una fibra de energía, pero ya había notado esto, parecía que era el único que lo había visto pues Celestia tenía no uno si no varios pegados a su cuerpo, era una forma de control, ahora lo entendía...Dante estaba manipulando a Celestia, tal como Padre lo había dicho...como una marioneta.
Pasaron más de cien años desde que mis hermanos hicieron las dimensiones alternas siguiendo las órdenes de Dios Padre, Fénix creo su dimensión la llamo Filustre y allí abundaban criaturas a su imagen y semejanza, Lucida también creo su dimensión y la llamo Gordon con criaturas casi idénticas a ella y Celestia creo también su dimensión dijo que la llamaría Equestria pero no todo fue así. Esto es historia vieja que debes saber de lo que antes era Equestria. Celestia creó a los ponys, tres razas; pegasos, unicornios y terrestres, sin embargo ella nunca se presentó ante sus creaciones como Diosa, se mantuvo oculta en el cielo como yo lo hago en mi dimensión en una plataforma de tierra donde ningún poni la pudiera encontrar ni siquiera un pegaso. Allí tenía su vivienda una casa humilde echa de cristal donde vivía con Discord, después de todo se fue a vivir con él. Celestia al haber creado a sus criaturas las lleno de muchas virtudes y talentos con su magia de Diosa, pero por alguna razón las razas de ponys no se llevaban bien, los pegasos podían despejar el cielo para que los de tierra pudieran cultivar alimentos para ellos y para los unicornios que a cambio levantan el sol y la luna sobre ese territorio sin nombre. Un dato curioso Celestia al comienzo nunca levanto el sol ni la luna las física en su dimensión fue diferentes y se regía y se sigue rigiendo por la magia. A parte de eso, ella nunca quiso intervenir en las diferencias de los ponys pegaso, unicornios y de tierra que estaban llevados por el individualismo, odio entre ellos y codicia y envidia, no tenía armonía en sus corazones y no tenían presente en sus almas lo que era la amistad.
Cierto día me encontraba en mi plataforma en mi dimensión, al comienzo había hecho un pequeño castillo de mármol donde vivían conmigo algunos ángeles que eran ángeles de la guarda, estoy hablando del año 139 D.C y ese día mis hermana Lucida me visito, para ese entonces los ángeles de la academia a los cuales ya les había dado clase y se avían graduado con honores eran ahora ángeles de la guarda, mis cuatro ángeles estrellas, Nicolás, Vehuel, Ariel y Daniel eran los que acataban todas mis órdenes. Vehuel entro rápidamente al salón real, yo estaba escribiendo algunas cosas en pergaminos, me interrumpió abruptamente.
— Mi lord, siento molestarlo pero su hermana Lucida está aquí. — Dijo Vehuel abriendo las puertas de par en par y haciendo una reverencia.
— Gracias... ¿Pero por qué? — Pregunte sin mirarla pues estaba ocupado escribiendo.
— No lo sé mi señor, supongo que debe ser algo urgente, no me dijo nada. — Dijo Vehuel algo apenada.
— Bueno dile que pase. — Dije ocultando el pergamino con magia. Mi hermana entro rápidamente Vehuel le hiso un saludo militar junto con otros ángeles.
— ¿Acaso no lo sabes hermano? — Dijo Lucida caminando directamente hacia mi trono, estaba algo molesta.
— Oye lo que yo sé es que está molesta y espero que no sea por mí. — Dije calmadamente.
— Si estoy molesta, lo notaste. — Dijo finalmente deteniéndose ante mí y cruzándose de brazos. — Pero no es sobre ti hermano, es Celestia. — Dijo rechinando los dientes.
— Si ¿Que hay con ella? — Dije poniendo mi mano derecha en mi mentón.
— ¿No lo sabes? tú el Dios ángel más poderoso ¿y no lo sabes? — Dijo algo malhumorada.
— Oye tengo mucho poder sí, pero la omnipresencia mía no es tan perfecta ni llegara a serlo como la de Padre. — Dije con un tono defensivo. — Además tengo una dimensión que cuidar y las cosas no han estado tan bien desde que el mal ha tomado muchos corazones, esto se está poniendo difícil. — Dije mirando a los ojos de mi hermana mientras también me cruzaba de brazos.
— Entiendo, pero no te voy a seguir reprochando, todos cometemos errores, no somos perfectos. — Dijo Lucida bajando su mirada. — El caso, estoy molesta por mi hermana, parece que no está haciendo el trabajo bien, por el momento está dejando que las criaturas que ella creo tomen sus decisiones "hagan lo que se les plazca" sin una guía o un camino trazado ¿En que estará pensando ella? — Dijo preocupada Lucida con algo de agobio. — Sea lo que sea, no es la forma ni el camino, esas criaturas necesitan que alguien las guie, necesitan una creencia, así como las criaturas de la dimensión de fénix, creen en él lo ven y conviven y en la mía viceversa, en la tuya es un caso completamente diferente ya que...bueno...tu entiendes, esta no es solo la dimensión tuya es la de Dios Padre y te la puso a su cuidado. — Dijo Lucida.
— Así es hermanita, pero también me puso al cuidado y protección de las otras ¿y qué dice Fénix al respecto creo que él también está al tanto, verdad? — Dije sin apartar la mirada y repose mi pie izquierdo sobre el derecho.
— También lo sabe y me dijo que es hora que actúes. — Dijo mi hermana manteniendo sus brazos cruzados.
— ¿Intervenir? me encantaría pero ya sabes le prometí a Celestia que no irían nunca a su dimensión y de paso me prometí ni intervenir en ningún asunto de ella. — Dije con algo de melancolía.
— Jack pero desde cuando puedes ser tan relajado y fresco al decir eso, es nuestra hermana, necesita tu ayuda, necesita la ayuda de nosotros...de todos nosotros... ¿acaso no estás recibiendo la energía de la armonía de parte de su dimensión? — Dijo Lucida con gran impacto llevándose la mano a la cabeza muy sorprendida.
— Perdóname, tal vez estoy siendo algo arrogante con Celestia, pero sé que no manda mucha energía aquí y no es de las criaturas que tenga en su dimensión, viene de su corazón, así que ella es consciente de sus planes. — Dije con una risa. — Pero ayudare, aunque no daré un paso hacia esa dimensión ayudare de una manera distinta, hare que sus ponys se den cuenta de sus errores que los lleva a cometer actos de odio, envidia y soberanía excesiva sobre otros sin compartir y dar las cosas a cambio obteniendo un beneficio. — Dije mientras me levantaba de mi trono.
— ¿Y cómo planeas hacerlo si no vas? — Dijo Lucida irónicamente levantando una ceja.
— Fácil, los ponis se darán cuenta que están contaminando sus corazones lanzando todas estas energías negativas, pero tienen que convivir juntos como una unidad, recordando la amistad. — Dije mientras caminaba de un lado a otro lentamente. — Se me ocurre enviarles un mal perjudicial que les abra los ojos para que entiendan que tienen que ser equilibrados y amistosos en vez de estar llenos de odio y sentimientos negativos. — Dije deteniéndome frente a Lucida.
— ¿Que, un mal? no entiendo Jack. — Dijo Lucida algo asustada. — Eso no los matara ¿verdad? — Dijo confundida.
— No, bueno tal vez los congele pero no los matara. Sencillo. — Dije mientras me remangaba las mangas de mi túnica. — ¡Técnica de creación de vida: Criaturas del mal y el odio Espíritus del invierno! — Dije poniendo mi mano derecha en el suelo y del suelo salieron tres caballos con ojos azules brillantes y trasparentes como espíritus de color azul claro, los caballos cuando exhalaban botaban un viento helado como si estuvieran hechos de hielo.
— ¿Jack que son esas cosas? — Dijo asustada Lucida mientras corría detrás de Jack ocultándose.
— Son Windigos, en la mitología de los pueblos Algonquinos en el futuro, los Windigos son representados como espíritus antropofagicos sobrenaturales o deidades fuertemente asociadas al frio, al hambre y la inanición, estas criaturas se alimentan del odio y de las emociones negativas, produciendo una nevada mágica que solo los pensamientos y las emociones positivas pueden alejar y los pueden destruir. Mi plan es que tú lleves a estos espíritus a la dimensión de Celestia y ellos harán el resto, los ponys tendrán que tener pensamientos y emociones positivos para que desparezcan estos espíritus. — Dije mientras me acercaba a los espíritus y los acariciaba lentamente, las criaturas eran dóciles hacia mí y me reverenciaban, eran atemorizantes pero eran leales hacia los Dioses.
— Es una locura ¿mandas el mal para combatir el mal? — Exclamo sorprendida Lucida.
— Es la única forma que esos ponys se organicen, además creo que hay que combatir el fuego con el fuego. — Dije con una sonrisa. Lucida lentamente se acercó a los espíritus y froto su mano contra su lomo, los caballos demostraron ser dóciles.
— ¿De dónde dices eso? Jack, esto es oscuro, es magia y energía oscura ¿cómo puedes controlarla? — Pregunto Lucida.
— Bueno no me tomo más de un día descubrir el significado de mi Cuite Mark, es un sol negro y blanco de ocho puntas, cuatro negras y cuatro blancas, el negro representa la oscuridad y el blanco la pureza, puedo controlar a voluntad ambas, sin embargo tu sabes hay que tener un equilibrio. — Dije calmadamente.
— Y por qué crees que es así, es decir ¿por qué crees que tu Cuite Mark es así y su significado es así? — Pregunto Lucida.
— No lo sé, supongo que hay que combatir el fuego con fuego, pero la maldad está controlada, además hermana tu sabes que soy muy alegre y nunca lastimaría una mosca, estos espíritus simplemente les abrirá los ojos a los ponys, lamento llegar a estos extremos pero decidí usar lo menos dañino para dar una enseñanza. — Dije con una sonrisa mientras seguía acariciando los espíritus.
— A ver si te entendí ¿Este mal lo usaras como un bien para combatir un mal y dejar una enseñanza? — Pregunto Lucida aun confundida.
— Si, está más claro que el agua, además obedecen a los Dioses, pero a Celestia no porque ella tiene pensamientos negativos por parte mía, sin embargo yo la quiero mucho. — Dije sonriente.
— Esta bien Jack, lo hare llevare estos espíritus a la dimensión de Celestia, solo tengo una duda ¿Cuando Celestia se dé cuenta de esto, que pasara? — Pregunto Lucida.
— Para cuando ella lo sepa, sus ponys estarán viviendo en equilibrio y también en armonía, en ese entonces ella acudirá a mí para reprocharme y cuando lo haga estaré listo para liberarla. — Dije suspirando.
— ¿Liberarla? Explícate — Pregunto Lucida aún más confundida.
— Ya lo sabrás, por el momento tú has lo que te pido, créeme, yo iría hasta allá, pero soy un ser de palabra, no voy pisar esa dimensión.
— Ok, bien, espero que sepas lo que haces. — Dijo Lucida con un tono de esperanza.
Ella se fue del palacio y de mi dimensión junto con los Windigos que la siguieron, espere a que lucida hiciera lo que le pedí, mi plan era astuto y tuve que recurrir a la magia oscura, en ese momento también comprendí del poder que tenía, pero también comprendí del mal que podía hacer, por eso me mantuve en la luz para no caer en la oscuridad.
Pasaron los días y los meses, finalmente sentí que los Windigos habían sido derrotados y en cuestión de tiempo mi hermana vendría a reprocharme. Al comienzo las tres tribus de ponys, los pegasos, los unicornios y los terrestres fueron azotados por esos espíritus, convirtiendo su reino en un terreno frio, matando los cultivos y haciendo que se quejaran unos a otros, esto género que las tribus buscaran un nuevo lugar para vivir, los líderes de las tribus salieron en búsqueda de otros terrenos para que sus habitantes tuvieran mejor oportunidad de vivir, sin embargo eso no sería posible hasta que ellos arreglaran sus diferencias. Cuando encontraron el lugar para vivir se establecieron, pero luego se dieron cuenta que cada líder se había establecido en ese nuevo lugar, eso trajo una rivalidad y competencia de odio y malas energías que atrajo a los Windigos, finalmente quedaron atrapados en una cueva junto con sus sirvientes, los tres líderes se congelaron así como sus corazones estaban congelados, pero sus sirvientes no, ellos no querían pelear, resolvieron sus diferencias y activaron la llama de la amistad de sus corazones y entre ellos hicieron que los Windigos desparecieran y finalmente se restauró el clima, el equilibrio y la armonía en esa dimensión, los líderes también fueron descongelados y fueron mucho más amigables y entendieron lo que pasaba, finalmente las tres tribus decidieron unirse, convivir en armonía y fundar la tierra de Equestria basada en armonía, equilibrio y amistad.
Mi plan había funcionado pero no pasó desapercibido, Celestia se dio cuenta y llego a mi dimensión, ese día me encontraba paseando por los jardines de mi palacio contemplando los pájaros, el sol y la paz que existía en ese momento, entonces el sol se oscureció y un relámpago callo al frente mío en todo el jardín a unos diez metros de distancia, era Celestia su en su forma de ángel con su armadura de oro, su expresión facial era de ira y odio contra mí. Yo por otro lado solo le sonreí amablemente.
— Hermana tiempo si verte. — Le dije sonriendo.
— ¡Cállate! Tú hiciste algo que no debías, metiste sus manos en mi dimensión ¡Eso no te lo perdonare! — Dijo Celestia mientras un aura blanca la envolvía, su cabello rosa claro se movía con el viento y rayos pequeños de energía salían de su cuerpo, sus ojos se tornaron blancos, sin embargo su piel era gris, estaba gris ¿pero por qué, que le había pasado?
— Oye, relájate, tus ponys están bien y eso les ayudó mucho, ahora viven en equilibrio ¿no puedo ayudar en algo para lo que fui creado? — Dije calmadamente.
— No tienes el derecho. — Dijo con una voz fuerte.
— Lo tengo soy superior a ti, soy tu hermano y soy el Dios Ángel del amor y guardián de las dimensiones...tú estás haciendo algo mal y no quiero que llegues a un extremo. — Dije cerrando los ojos.
— ¡Cállate! — Dijo Celestia y eso fue lo que rebaso el vaso de su paciencia, me ataco, de sus manos salieron bolas de energía como el fuego del sol, me las lanzo directamente y rápidamente que no tuve tiempo de evadirlas, pero esas bolas nunca me tocaron, explotaron antes de tocarme pues tenía un campo de energía blanco y esférico que me protegía. Cuando el humo se disipo Celestia quedo impresionada.
— No tengo rencores porque me ataques hermana y tampoco porque le hallas dalo del fruto del conocimiento a Dante. — Dije dulcemente.
— ¿Qué? — Dijo sorprendida y algo nerviosa. — ¿Cómo sabes eso? — Dijo asustada bajando su guardia.
— Digamos que siempre hay alguien pendiente de ti, un ser superior, ese ser que tiene todo el tiempo del universo...como lo dijiste una vez. — Dije mientras caminaba hacia ella lentamente.
— P-Padre...y-ya sabía... — Dijo tartamudeando Celestia y en ese momento me di cuenta que estaba reaccionando, para ser más específicos Celestia estaba siendo manipulada, eso lo supe cuando descubrir que esas fibras que al principio parecían canas, no eran más ni nada menos que hilos de energía, como lo dije, ella era como una marioneta y Dante la estaba manipulando, me di cuenta que aun tenia esos hilos y que ahora eran más delgados, sería fácil romperlos.
Camine hacia ella lentamente, parecía que al recordar a Padre ella estaba resistiendo a la manipulación de Dante.
— No te preocupes, no pasa nada Celestia tú no lo hiciste a propicito, lo estás haciendo porque te están manipulando. — Dije, cuando estuve al frente de ella. Celestia abrió los ojos como platos y una lagrima salió de uno de sus ojos, pero justamente observe los hilos de energía que estaban en sus extremidades, cuerpo y cabeza, se tensionaron, parece que Dante desde donde estuviera manipulando a Celestia se dio cuenta que me avía percatado de lo que estaba haciendo, entonces cuando esos hilos se tensionaron, Celestia me acato con sus esferas de energía rápidamente, no era ella, era Dante.
Pero de nada funciono el ataque, rápidamente lo esquive, salte por encima de Celestia y haciendo que mis uñas crecieran como las de un lobo, destroce los hilos de energía casi invisibles que Celestia tenía por su cuerpo, ella lentamente cayo pero la alcanzase sostener con mi magia, luego me agache y la recosté en mis piernas inmediatamente vi que su color corporal recuperaba su esencia, ya no era gris y eso se debía a la manipulación de Dante, Celestia quedo inconsciente por más de dos horas.
Cuando Celestia recupero la conciencia, lo primero que vio fue el techo de mi alcoba, estaba recostada en mi cama y yo me encontraba sentado a un lado de la cama, esperando a que ella despertara, apenas me vio le sonreí.
— Bienvenida bella durmiente. — Le dije dulcemente. Ella apenas me vio se levantó rápidamente y me abraso, luego comenzó a llorar incontrolablemente en mi pecho.
— Jack perdóname, no era mi intención, no sabía lo que hacía pero dentro de mi creía que era lo correcto, todo esto lo ocurrido desde que Padre nos encargó hacer las dimensiones fue por tonta y estúpida. — Dijo Celestia mientras sollozaba, me abrazaba tan fuerte, nunca me había abrazado así, parecía te tenía miedo, estaba asustada, con mis alas la abrace lentamente.
— Tranquila hermanita, no fue tu culpa no te eches la culpa de algo que no tuviste que ver. — Le dije mientras pasaba mi mano derecha por sus cabellos lentamente.
— Si tuve que ver Jack, creí que lo que estaba haciendo era correcto, creí por un momento que todas las decisiones que estaba tomando eran las acertadas además, te ataque violentamente Jack, llevada por el impulso...no sé...esto que siento no lo había experimentado. — Dijo la Diosa gimiendo tratando de dejar de llorar.
— A eso se le llama ira hermana, parece que nunca habías experimentado la ira. Pero como lo digo no es culpa tuya...tu sabes quien fue... — Dije cortando mi voz sin mencionar aquel nombre.
—...D-Dante... — Dijo Celestia respirando con miedo. —...no creí que...el llegaría a hacerme esto...yo lo amo ¿y me hace esto, por qué? — Pregunto Celestia sin consuelo.
— Hermanita Dante es...es diferente...él quiere parecerse a uno de nosotros o en lo posible a Padre, quiere tener su reinado. — Dije levantado el rostro de Celestia delicadamente. — Desde que comió del fruto del conocimiento ha cambiado y respecto a eso no te preocupes, no tienes la culpa de aquello, también fuste manipulada por Dante. — Dije con amabilidad.
— Jack, Si Padre y tú ya sabían que yo iba a hacer eso ¿por qué no me detuvieron? es mas ¿por qué no he sido castigada? — Pregunto Celestia con lágrimas por sus mejillas.
— Porque Padre jamás hubiera querido tomar medidas grandes contigo, él sabía que si hablaba contigo acerca de Dante, tú no lo escucharías y hubieran surgido algunos problemas, él no quería evitar eso, además el castigo no es un castigo, es una enseñanza pero tienes que sufrir por amor por no darte cuenta desde el principio. — Dije mirándola a los ojos. — Sé que suena duro, pero así son las cosas. — Añadí con un suspiro.
Celestia comprendió inmediatamente que Dante la había usado, la había engañado y la había manipulado para conseguir un beneficio propio, pero lo que más le dolía a Celestia era que ella le había entregado todo, su amor, pero yo desconocía que tanto.
— Dime... ¿te casaste con el cómo lo habías dicho hace años? — Le pregunte amablemente.
— No...No lo hice...pero le entregue algo de mi cuerpo, algo que realmente le pertenece a Equestria y que ese de mi dimensión. — Dijo Celestia, mientras se alejaba un poco de mí, se quitó su armadura pectoral de su cuerpo, lentamente abrió su alba mostrando una parte de su pecho y luego lentamente abrió su piel mostrando su esternón, haciéndolo a un lado y dando vista hacia donde debería estar su corazón. Quede sorprendido, pues le había entregado su corazón.
— ¡Celestia! Le entregaste tu corazón a Dante ¿por qué? — Dije preocupado.
— Jack lo amo, lo amo mucho, se lo entregue con el propósito de que entendiera su significado, el significado del amor y Jack tu más que nadie sabes que entregar el corazón es entregar todo por un ser. Amarlo de verdad es la prueba más grande, tú también lo harías. — Dijo Celestia cerrando lentamente su pecho, sin dejar una herida, cubriéndose con el alba y poniéndose de nuevo su pechera de oro.
— Si...creo que lo haría. — Dije sinceramente. — Pero también sería muy difícil, igual, aun no me he enamorado. — Musite.
— Pues tienes una gran suerte, porque enamorarse del amor no correspondido...duele Jack...duele mucho. — Dijo Celestia sollozando. En ese momento tome una decisión, ayudaría a Celestia, pero ella tenía que hacerlo sola, quería que ella tomara esa decisión y quería que se sacrificara por una vez en su eternidad en su bienestar y su dimensión.
— Hermana del sol radiante de Equestria, tienes que enfrentar a Dante, tienes que protegerte a ti misma, escúchame, nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento, nadie en el mundo se debe considerar que puede hacer contigo lo que quiera, ahora que sabes la verdad, debes enfrentar a Dante. — Le dije tomándola de los hombros cuidadosamente.
— ¿Y cómo lo voy a hacer? Dante tiene una cantidad de poder casi igual a la mía ahora que no tengo mi corazón en mi cuerpo. — Dijo Celestia preocupada.
— Yo te ayudare, te entregare una fuente de poder la cual he estado perfeccionado, sería mi regalo de bodas cuando te casaras con Dante... — Dije cortando la voz.
— Un segundo ¿A pesar de lo ocurrido hubieras estado presente en mi matrimonio si se hubiera efectuado? No te gusto la idea pero ¿lo hubieras hecho? — Dijo Celestia asombrada.
— Lo hubiera hecho por ti, porque sé que es importante para ti, además tu amor por él es muy puro en eso no me puedo equivocar, así que...en cierta forma...estaría para ti Celestia porque tú eres mi pariente y te amo mucho hermanita. — Dije cerrando los ojos y sonriendo, lo único que sentí fue un fuerte abraso de Celestia, ella rompió a llorar en mi pecho.
— No puedo creer que me haya equivocado, eres muy bueno de corazón Jack, Gracias por estar conmigo a pesar de todo y de amarme de esa forma hermano. — Dijo Celestia dándome un beso en la mejilla.
— Ahora tienes que secarte esas lágrimas, una Diosa no puede estar llorando, tiene que ser fuerte, tienes que darle fuerza a tus súbditos y cuidarlos, no te escondas de ellos Celestia. — Le dije amablemente.
— Lo sé, lo sé, después de todo creo que fue mi ser controlado por Dante. Ahora tengo que regresar a Equestria a enfrentar a Dante. — Dijo Celestia suspirando.
— Mira, antes que te vayas, toma esto, es el regalo que te dije que te iba a dar... Técnica de invocación...llaves de la armonía. — Dije, mientras ejecutaba una técnica mágica la cual saco de mi cuerpo cinco brillantes gemas de colores. Las tome en mis manos, las gemas eran octagonales.
— Mira, estos son los elementos de la armonía, llevo tiempo canalizando mis buenas energías en cinco gemas formadas de mi cuerpo, cada una está hecha con una cualidad específica. La azul es el elemento de la risa u optimismo, el rosado es el elemento de la amabilidad, el rojo escarlata es el elemento de la lealtad, el naranja el elemento de la honestidad y finalmente el violeta el elemento de la generosidad. — Dije mientras le entregaba las gemas a Celestia y las ponía en la palma de su mano derecha. Ella observo las gemas las cuales brillaban y reaccionaban ante la magia que desprendía el cuerpo de ella misma.
— Esto es impresionante, hay una cantidad increíble de energía dentro de ellas... — Exclamo sorprendida. —...supongo que esto servirá para destruir a Dante. — Dijo algo triste.
— Bueno eso ya va en tu decisión, pero yo no voy a golpearlo, el que tiene que golpearlo eres tú, además con esas gemas no estarás con una desventaja en poder. — Dije riendo un poco.
— Bien en ese caso, creo que ya sé que voy a hacer...pero creo que no podré hacerlo sola. Jack ¿vendrías conmigo? — Dijo Celestia amablemente.
— Enserio recuerdo que dijiste...
—...recuerdo lo que dije y lo lamento, no era yo, puedes venir hermano cuando quieras a mi dimensión, vamos juntos. — Dijo Celestia sonriéndome.
— Pues no perdamos más tiempo, el destino de Equestria está en peligro. — Dije levantándome de la cama.
Celestia y yo nos dirigimos al balcón de mi cuarto y allí desaparecimos por medio de un rayo de luz.
Llegamos a Equestria pero aparecimos en el balcón de la habitación de Celestia, estaba en mi forma de lobo blanco con mis alas y Celestia apareció en su forma de alicornia con su cabello rosado, el clima no estaba bien, en vez de nubes normales, habían nubes echas de algodón de azúcar las cuales hacían llover leche con chocolate. Pero no solo eso, el sol y la luna aparecían al tiempo, cuando me asome desde el balcón pude ver desde la atura a la que nos encontrábamos del suelo, observe a los ponis de Celestia que eran dominados por el caos que Dante había generado, la física y la lógica no tenían explicación, casas flotando, el pasto de varios colores, los animales de otras formas extrañas, objetos moviéndose por su propia voluntad, era un desastre.
— Es una locura. — Dije muy sorprendido.
— Dante se ha hecho con el control de Equestria, creo que después de enterarse que ya no estoy bajo su control, puede hacer lo que quiera, hay que detenerlo. — Dijo mi hermana mientras su pelo ondulaba mágicamente. Corrimos rápido por el palacio de Celestia que se encontraba flotando a cientos de metros sobre la tierra, llegamos rápido al lobby principal donde estaba un ángel sentado en el trono de Celestia, era el mismo Dante con la diferencia que sus ojos tenían un color rojo fuego, en su forma de ángel, pero tenía en su mano derecha el corazón de Celestia, que resultó ser un corazón de color azul claro de cristal en forma de gema.
— Discordante... — Dije tan pronto abrí la puerta.
— ¿J-Jack...q-que haces aquí? — Dijo realmente sorprendido Dante, con miedo y tartamudeando, él sabía lo que yo era capaz de hacer.
— ¿Qué pasa, creíste que podrías salirte con la tuya? no tienes idea en lo que estas metido...semi-ángel. — Dije secamente.
— Semi-ángel, te equivocas Jack...soy un ángel...como tu... — Dijo Dante con voz entre cortada.
— No, ya no lo eres, desde que comiste del fruto del conocimiento te condenaste...porque no me das tu verdadera forma Discord. — Dije finalmente llamándolo por un nombre el cual el automáticamente se proclamó.
— Mmmm Discord...como la discordia...el caos y el desequilibrio...claro...su majestad. — Dijo Dante, lentamente se levantó y su cuerpo comenzó a cambiar. Se convirtió en una criatura extraña, era como un dragón con una brazo de león y otro en forma de garra de agila, cola de serpiente, cabeza de pony, con dos cuernos, uno de alce y el otro de dragón, una de sus alas era de murciélago y la otra era de un ángel caído, su mirada era malvada pero al a vez sarcástica e irónica. De la cintura para abajo una de sus patas era de un reptil y la otra era como de equino, parecía un demonio.
— Que te parece mi verdadera forma Jack, poco después de comer de ese fruto del conocimiento, obtuve este magnífico cuerpo, no me desagrada, me encanta, digamos que no tiene sentido ¿me entiendes? pero dese cuando es bueno tener sentido al sentido lógico. Sin embargo también me entere que puedo controlar el caos a mi voluntad y usarlo no solo para el bien sino también para la maldad y que mejor forma que cambiando este lugar. — Dijo Dante riendo a carcajadas.
— Te has condenado y ahora llego el momento de acabar con esto. — Dije secamente, Dante se asustó mucho, pero todo cambio con lo que dije después. — Sin embargo, esto no está en mis manos, pues la que realmente tiene el poder es mi hermana, Celestia. — Dije riendo, mientras mi hermana caminaba de por detrás mío, se había mantenido atrás mío todo este tiempo.
— Celestia. — Dijo Dante sorprendido.
— Dante...quiero decir Discord... — Dijo con malhumor Celestia. Dante se echó a reír inmediatamente, mientras aún mantenía el corazón de cristal en sus manos.
— Tu...mi quería Celestia, pensé que me amas... — Dijo Dante mientras sonreía. Pero la expresión en Celestia era mucho más grave de lo que él se esperó, ella comenzó a llorar.
— Te di todo, amor, confianza, cariño, mi alma y una parte de mi cuerpo muy importante, mi corazón y tú me mentiste, todo este tiempo me mentiste, me utilizaste para conseguir tus metas... ¿y qué hay de mí y mi amor por ti? lo echaste a perder. — Dijo sollozando Celestia. Dante se sentó en el trono y se cruzó de brazos, esta vez no estaba riendo, ahora su expresión se volvo fría y maléfica.
— Si, así es Celestia, te utilice para mis propios medios, pero lo único que puedo decir es que te amo, sin embargo hay que sacrificar muchas cosas para llegar al poder y superarlo, por ejemplo, al comer del fruto del conocimiento me di cuenta de que podía llegar a ser más que Dios Todo Poderoso y que mejor forma de que hacerlo teniendo mi propia dimensión, acepto que al tenerte bajo mi control me daba algo de dolor pero era la única forma, luego esta Jack, supe que no tengo oportunidad contra él, pero al tenerte a ti como su hermana, me da una gran ventaja en este juego. Creo que después de todo el atacaría a mis órdenes una vez tu estuvieras en peligro, cosa que nunca se llegó a cumplir y si te preguntas ¿por qué lo hice? bueno no voy a vivir en la sombra de Dios y mucho menos de ustedes los Dioses, por eso me vi en la obligación de tomar medidas extremas. Con Equestria en mis manos, no pasara mucho tiempo para obtener más poder y así atacar a las otras dimensiones y al final poder enfrentarme Dios. — Dijo Dante riendo de forma macabra. Celestia por otro lado al escuchar las palabras de Dante comenzó a llorar aún mucho más sin parar, pero era hora de que ella tomara una decisión.
— Suena duro para ti Celestia, pero eso ocurre porque no entiendes mi plan. Tengo que abrirte los ojos de una forma dura que es atacando a tu hermanos y a Dios, pero recuerda que te amo por lo que eres y por todas esas cosas grandes, que me has dicho, pero necesito esto. — Dijo Dante lentamente y entonces levanto sus manos de las cuales en cada una apareció un artefacto de madera, eran dos palos formando una "X" y de allí se extendían varias cuerdas delgadas de energía que flotaban lentamente, las puntas estaban listas para adherirse a algo. — Tendré que manipularte a ti amada mía para conseguir mi propósito... Técnica oscura del caos, hilos del marionetista. — Dijo él mientras atacaba con esa técnica, los hilos de energía salientes de los guantes del marionetista Dante, se dirigieron hacia Celestia para tocarla y manipularla. Pero no pasó nada, pues un campo de energía protegía a Celestia de las malas energías, ella no lo había conjurado y mucho menos yo lo había hecho.
— ¿Que, como es posible que mi técnica haya fallado? Dijiste que no ibas a intervenir Jack. — Dijo Malhumorado Dante.
— Yo no hice nada. — Dije cruzado de brazos mientras miraba el enfrentamiento.
— Sé que no fuiste tú Celestia... ¿quién más está aquí? — Dijo Dante gritando en todo el lobby con furia. Luego Celestia se dio cuenta que habían sido los elementos de la armonía, los cuales habían creado ese campo de fuerza esférico alrededor de ella. Comprendió que la magia de los elementos la protegería de energías malignas. Pero sobretodo comprendió lo que tenía que hacer.
— Esto se acabó Discord, no permitiré que utilices el caos, no mientras yo esté aquí, protegeré a mis ponys, protegeré a mi reino y protegeré esta dimensión, pero sobretodo protegeré a mis hermanos y a mi Padre. — Dijo con seriedad y con imponencia. — Ahora conocerás el verdadero poder de los Dioses... — Técnica de sellado...llaves de la armonía. — Dijo Celestia su cuerno brillo, los elementos brillaron y se elevaron alrededor de ella, la luz aumento rápidamente y Celestia disparo un rayo de varios colores directamente sobre Dante. Él lo último que pudo hacer fue gritar y finalmente se acabó. Dante no había muerto, pero había sido convertido en piedra, en una piedra sólida. Celestia había decidido acabar con él, encerrándolo en un tormento convirtiéndolo en piedra por el resto de la vida, lo mamaba lo suficiente por eso nunca lo mato. Los elemento lentamente descendieron y Celestia los tomo entre sus cascos reales, cuando la luz se disipo, el cabello de la crin y cola de Celestia había cambiado, ya no era solo rosa claro, ahora era de color turquesa, verde pálido, azul pálido y rosa claro.
— Tu cabello, ha cambiado. — Exclame.
— Si eso lo veo. — Dijo Celestia mirando su crin y su cola son una sonrisa. — Creo que los elementos de la armonía lo han hecho.
— Si, eso veo... ¿pero por qué? — Exclame confundido.
— Aun no lo sé, creo que estos elementos no solo convirtieron a Dante en piedra, también han hecho un cambio en mí, pero me gusta, mi cabello se ve mucho mejor así. — Dijo sonriendo Celestia.
— Te vez como toda una Diosa Celestia, brillas como el sol. — Dije sonriéndole, ella me devolvió la sonrisa, luego nos acercamos hasta la forma de piedra de Dante. Celestia tomo con mucho cuidado con sus magia el su corazón de cristal que estaba en la mano de Dante.
— Esto ahora ya no le pertenece a Dante. — Dijo Celestia mientras miraba su corazón.
— Y que vas a hacer con él ¿lo pondrás en tu pecho de nuevo? — Pregunte.
— No...Esto le pertenece a mi reino...le pertenece a Equestria...es de mi queridos ponys. — Dijo Celestia haciendo brillar el corazón el cual se llenó de brillo y luego se expandió restaurando la armonía en la tierra de Equestria. El caos desapareció y la armonía regreso.
— Creo que deberías ahora revelar tu identidad y tu poder ante tus ponys, ellos desconocen quienes los crearon, deben saberlo. — Dije amablemente.
— Lo hare Jack, créeme que lo hare, eso no lo dudes. — Respondió la Diosa. — Pero antes quiero organizarme mentalmente. — Exclamo Celestia observando la figura de Dante echa piedra unas lágrimas gotearon por sus ojos, lo miro con mucha tristeza.
— Ejem…que... ¿qué piensas hacer con él? — Le pregunte con una voz suave mientras extendí mi ala derecha sobre ella.
— No lo destruí por qué no me pareció correcto hacerlo, creo que después de todo...aun lo amo, pero esto es necesario, solo estará congelado por mucho tiempo. — Dijo Celestia derramando algunas lágrimas.
— Hiciste lo correcto hermana, no te convenzas que fue lo peor, esto es algo que era necesario, admiro mucho el sacrificio tan grande que acabas de realizar. — La mire a sus ojos y le di un fuerte y armonioso abrazo, cubriéndola con las mis alas con mucho cuidado, ella también hizo lo mismo pero con mucha más fuerza, sollozo sin parar. Celestia había cambiado, sacrifico el amor por ella, su amor no fue correspondido, su dolor no tenía comparación, me preocupaba su futuro, sus sentimientos ¿Le afectaría, la cambiaria y en que la convertiría? temía lo peor, luego se fue separando de mi lentamente, me miro a los ojos y suspiro profundamente.
— Como pude ser tan terca...no creí que me ayudarías con lo ocurrido, gracias Jack. — Dijo la Diosa, su colorido cabello ondulaba esplendorosamente.
— Celestia, soy tu hermano, te amo...mucho... — Exclame pero no me dejo terminar, se lanzó de nuevo contra mi abrazándome con sus alas y con uno de sus cascos pasándolos por mi cuello, acercando su boca a una de mis orejas.
—...y yo a ti hermanito...también te amo. — Dijo con dulzura.
Que puedo decir, Celestia cambio ese día, cambio de una forma maravillosa, nunca había conocido a mi hermana, resulto ser todo para mí y yo para ella como su mejor amigo para siempre, uña y mugre, blanco y negro, agua y aceite, éramos eso y muchas cosas más. Días después Celestia creó a Luna, cortándose una punta de su cuerno y tomando una roca de la Luna con algo de su sangre, luego bajo de los cielos de su dimensión, se revelaría como Diosa de Equestria, pero sus súbditos se convencieron tan pronto la vieron junto con Luna, poco después se fundó Canterlot y finalmente Celestia y Luna tomaron sus trabajos, Celestia levantaría el Sol y Luna traería la noche con las estrellas y la luna. Fueron tiempos excelentes, Celestia se quedó con los elementos de la armonía durante un tiempo luego me los devolvió. Después pasaron unos años más adelante, pero Celestia siempre que podía bajaba al jardín y se quedaba al lado de Dante convertido en piedra candándole canciones de cuna, Luna me conoció y pues de resto ya conoces mi historia, finalmente Celestia oculto su corazón de Cristal en un reino hecho de cristal conocido como el Imperio De Cristal, lo hiso porque un Dios al entregar su corazón físicamente a su amor y si este no le corresponde no puede ser puesto de regreso en el cuerpo pues por alguna razón la magia y los poderes divinos no lo permiten.
Finalmente Jack termino su historia, Twilight estaba muy sacudida de la cabeza, pues no había escuchado algo así nunca y ahora comprendía otras cosas, ahora sabia de donde venía el corazón de cristal, Dante para ella el mismo Discord y el inicio de Equestria. Durante el relato de Jack, ella no le quito la vista de sus ojos, nunca interrumpió, mientras Jack le contaba la historia ella solo reaccionaba expresivamente con los ojos o tapándose la boca y cosas así cuando se revelaba algo o cuando se relataban sucesos impactantes. Twilight finalmente regreso a la realidad después de imaginarse toda la escena contada por Jack.
— Celestia no era siempre como te la imaginabas, sacrifico muchas cosas, su amor, su integridad emocional, de cierta forma se moldeo a su carácter, pero nunca guardo maldad a pesar de lo ocurrido... — Dijo Jack suspirando lentamente. —... de cierta forma mi hermana estuvo después de eso mucho mejor, se le veía sonreír, formo un vínculo más estrecho con todos nosotros, sus hermanos pero en especial conmigo, porque la ayude, la rescate. — Dijo Jack mirando a Twilight.
— Así que el corazón que encuentra en el reino de cristal, que está bajo la supervisión de la princesa Cadence... ¿es el corazón de Celestia?... ¡quién lo diría! — Dijo sorpresivamente Twilight.
— Lo es, por alguna razón Cadence lo puede controlar bien, pero tú, al ser La Diosa del Equilibro puedes controlar su poder también, el corazón de Celestia es un medio de defensa impresiónate, te sorprenderá su poder. — Dijo Jack mientras pasaba su brazo derecho por la espalda de Twilight acariciando sus cabellos lentamente, ella se recostó en el pecho de Jack, sintiendo su calor corporal. Jack jugaba con el pelo de Twilight pasándolo entre sus dedos mientras que con su otra mano tomaba la mano de ella y la entrelazaba.
— Para poder saber porque Discord está cumpliendo su palabra es porque poco después de que Celestia lo liberara y Fluttershy lo "reintegrara" hablo con ella y lo había perdonado, sin embargo Celestia creció tanto que lo quería mucho pero ya no podía llegar a amarlo. — Dijo Jack.
— Celestia fue muy fuerte, pero aún me queda una duda ¿Por qué Discord escapo por primera vez de su prisión de piedra? Celestia había dicho que ella y Luna habían perdido el vínculo mágico con los elementos de la armonía, cosa que sé que fue mentira porque a la larga solo fue Celestia quien lo encerró ¿entonces qué paso? — Pregunto la Diosa.
— Bueno Celestia decidió ocultar la verdad al decidir que ella y Luna había utilizado los elementos para derrotar a Discord, Luna no habían existido en ese entonces, solo fue una tapadera para ocultar la verdad, la vida privada de los Dioses es muy complicada. — Musito Jack, pero había evitado contestarle a Twilight con toda la verdad.
— Si pero ¿Por qué Discord se escapó? siendo así las cosas entonces es verdad...algo paso con los elementos... ¿Se debilitaron verdad? — Dijo Twilight.
— Lo descubrió, realmente es buena. — Dijo Jack en su mente sorprendido. — Bueno de hecho si, Discord escapo porque... — Dijo con algo de nervios Jack, ya que lo recordaba muy bien, sabia porque pasó eso. —...los elementos de la armonía son parte de mí, un regalo para Celestia, me los devolvió luego, decidí dejarlos como uno de los medios más fuertes para la defensa de las dimensiones. — Dijo Jack despaciosamente. Luego tomo a Twilight lentamente de sus mejillas con mucho cuidado y la miro a los ojos, ella se perdió en los de él y se sonrojo al sentir las yemas de los dedos de Jack en sus mejillas. — De hecho los elementos de la armonía se debilitaron porque tienen un vínculo conmigo, ya que son parte de mí. Al debilitarse, Discord se liberó con facilidad, por esa razón tú y las guardianas cayeron en la influencia de Discord. — Dijo Jack.
— ¿Por qué, que ocurrió contigo Jack? — Pregunto con ternura Twilight acariciando la cabeza de Jack.
— Bueno...la maldad que residía en mi aumento en ese entonces drásticamente y decidí romper el vínculo directamente con ellos, hasta ese entonces la controlaba bien pero...si seguía ligado a ellos podía ser peligroso. En ese entonces me volví más peligroso que cualquier otra cosa y decidí alejarme de todo, el vínculo lo retome poco después pero los elementos ya estaban acoplados, es decir tú y tus amigas los controlaban perfectamente. Celestia me relato mucho de ustedes pero yo lo ignoraba completamente no era de mi interés además...ojala nunca me hallas conocido así, dure bastante tiempo en ese estado maligno, cuando tú te convertiste en alicornia paso un año y me recupere y eso se debe a que al ser tú la única capaz de manejar el elemento de la magia, lo purificaste del todo. — Dijo Jack con algo de temor, no le daba pena hablar de eso, pero si se sentía incómodo revelar cosas de su oscuro pasado a su futura esposa.
— Tranquilo amor, ahora estas mejor que antes, por tu tono de voz deduzco que no te gusta recordad lo que fuiste en el pasado y no quiero que te sientas incomodo por eso, ahora estamos en otro tiempo de la historia y me tienes a mí. — Dijo Twilight, ella se acercó a los labios de Jack y lo beso muy lentamente, Jack la tomo con mucho cuidado, pasando sus manos por su cabello y ella acariciaba sus mejillas.
— Ahora te tengo a ti y no estaré solo otra vez. — Dijo Jack con suave voz.
— Siempre estaré contigo Jack, yo soy tu guardiana y cuidare bien de tu corazón, por toda la eternidad, lo he hecho siempre y así será para siempre. — Dijo dulcemente Twilight, besando las mejillas del Dios.
— ¿Que haría yo sin ti Twilight? — Exclamo alegremente Jack. — Apareciste en mi vida con un alivio, como ese apoyo que me falto por muchos años. — Dijo el lobo mientras acariciaba a Twilight, no soltaba su cabellera de las yemas de sus dedos.
— Yo soy tu protectora recuérdalo. — Le dijo ella besándolo muy amorosamente. — Te agradezco que me hallas contado sobre tu hermana, de cierta forma Celestia siempre fue un misterio para mí. — Dijo la Diosa.
— No tienes idea...para mi sigue siendo un gran misterio. — Dijo suspirando Jack, luego Jack se recostó en todo el sillón y lo tomo como cama, Twilight se recostó en su pecho, Jack chasqueo los dedos y una cobija apareció encima de ellos para llenarse de calor. El fuego de la chimenea comenzaba lentamente a bajar pero ambos se mantenían juntos.
— Duerme mi dulce princesa, mañana regresaremos a Equestria, además tenemos que comenzar a hacer los preparativos de nuestra boda. — Dijo Jack tiernamente.
— Ya estoy ansiosa por que estemos tú y yo, formando un solo ser. — Exclamo la Diosa.
— Y será como en los cuentos de hadas "y vivieron felices para siempre". — Dijo Jack con una risita.
— Ya estoy ansiosa para que suceda eso y empecemos nuestra vida juntos, nunca te abandonare estaré siempre a tu lado Jack, recuérdalo, siempre estaré a tu lado. — Dijo Twilight mientras besaba a su prometido y se acurrucaba junto a él en un abrazo amoroso, Jack extendió sus alas y la abraso por encima de ella cubriéndola así con la manta y sus extremidades plumosas. Ella fue cerrando sus ojos hasta quedarse dormida.
— Yo hare grandes sacrificios por ti hermosa, no tienes idea de lo importante que eres para mí. — Dijo suspirando Jack besando la frente de su amada y lentamente cerrando sus ojos.
