Disclaimer: En Tierra-1, Akira Toriyama es propietario de Dragon Ball; en Tierra-2, lo es DC; y en Tierra-3, ¡ambos me la pel**!


Dragon Ball Super: The Trunkspoint Paradox


Rey Bardock Vs Rey Cold


Toda su vida fue sólo un guerrero de clase baja, bajo las órdenes de otros. Fuera el Rey Vegeta, o algún otro soldado de rango superior el que las daba, Bardock obedecía sin chistar. Por eso, el día que fue enviado al planeta Kanassa, desplegó a su equipo como siempre lo hacía al conquistar un planeta para el Gran Freezer. Todo iba bien, hasta que aquel kannasan surgido de entre unos escombros le atacó desprevenido. Desde ese momento, el saiyajin comenzó a tener visiones, tal como el hombre-pez le advirtió antes de ser eliminado.

En una, veía a su hijo Kakarotto llorando sin cesar, como siempre lo hacía en su incubadora. Entonces una sombra se cernía sobre él, y luego; silencio.

En otra, el rey de los de su raza caía muerto en batalla; su vacía mirada al yacer inerte en el suelo así lo confirmaba.

Finalmente, y la más perturbadora de todas, era la visión de una esfera gigante de energía rasgando la superficie de un planeta. Millones de voces gritaban de horror, mientras una sádica risa se jactaba de tal hazaña.

Creyó estarse volviendo loco, tal vez tantas batallas y viajes espaciales lo estaban extenuando. Rápidamente desechó la idea. Era como Panppukin siempre repetía:

Somos los saiyajin, y somos invencibles.

Pero entonces, al despertarse en la cápsula de recuperación, Bardock se enteró de lo que había ocurrido en su ausencia.

A todas las familias se les había dado la orden de asesinar a los menores de tres años. Esto para mantener un "control" sobre la población del planeta. Quienes se rehusaran también serían asesinados, bien fuera por otros saiyajin o por las tropas de Freezer.

Un escalofrío recorrió su ser, y salió disparado como rayo hasta la vivienda que habitaba con su esposa Gine, y sus dos hijos. Al llegar, esta no era más que un montón de ruinas calcinadas, entre las cuales pronto encontraría los cuerpos sin vida de su esposa e hijo menor. Por primera vez en su vida, Bardock sentía el dolor de la pérdida que él, y los de su raza, provocaban a los habitantes de los mundos que invadían.

Sus amigos y compañeros de equipo le encontraron, diciéndole que hicieron lo que pudieron, pero aun así no había servido de nada. Su hijo mayor, Raditz, era el único que se había salvado de aquella trifulca por haber sido enviado a conquistar un planeta. Además, le informaron que quién había dado la orden de perpetrar tal genocidio había sido el mismísimo Freezer.

Harto ya de estar bajo las ordenes déspotas de otros, y cegado por la ira, Bardock salió volando en dirección al palacio real, hogar del Rey de los Saiyajin, Vegeta I. Los guardias trataron de detenerlo, por supuesto, pero su sobresaliente poder de diez mil unidades era difícil de contener al encontrarse en ese estado de furia desenfrenada. Al llegar al salón principal, pidió explicaciones a su rey del porque permitió tal atrocidad contra los de su propia especie. Éste le había respondido entonces que, de no haber hecho lo que se hizo, el Gran Freezer los hubiera exterminado a todos. Bardock vio en aquel líder el miedo que le tenía al tirano del espacio, algo que –según Bardock– los de su raza no podían permitirse, pues era símbolo de debilidad.

Decidido, Bardock lo desafió por el trono, frente a la mirada sorprendida de sus súbditos. Una feroz batalla se libró entonces entre los de misma raza; el miembro de los eslabones más bajos, y el pináculo de la familia real. El monarca le recordó al soldado –a base de golpes– el porqué estaba al mando, y él sólo era un soldado; debía obedecer sus órdenes, tal y como se le enseñaba desde pequeño.

Órdenes.

Obedecer.

Eso lo había traído hasta éste punto. Tan fiel había sido, y terminó por perder lo poco que había logrado conseguir en su vida. Con eso en mente, la furia del saiyajin de rango más bajo comenzó a emanar por sus poros, literalmente. El aire se hizo más pesado a su alrededor, el suelo y las paredes de todo el recinto temblaban, como si de un terremoto se tratara. Pero no lo era. Lo que causaba tan extraño cambio en el ambiente era el poder de aquel soldado de clase baja.

¡Imposible! ―se le escuchó gritar al Rey Vegeta I, mientras contemplaba pasmado aquella transformación que el rebelde súbdito sufría. Se había transformado en lo que en las leyendas de su raza denominaban "El Legendario Súper Saiyajin".

El poder de Bardock aumentó a niveles colosales nunca antes registrados. Todos los rastreadores estallaron al intentar leer su nuevo poder de pelea. Ya ni el rey de los saiyajin podía equiparar el poder del mítico guerrero quién, sin más miramientos, acabó con la vida del monarca, el cual se desplomó al suelo, y se mantuvo allí, inerte. El rey había caído.

Su hijo, el Príncipe Vegeta II, había observado atónito el desenlance de todo el combate. Intentó enfrentarse al usurpador Bardock, pero su guardián, un guerrero de nombre Nappa, demandó al muchacho que se fuera antes de que todo se saliera de control. El guerrero corpulento, siempre fiel a la familia real, moriría al ayudar al malherido príncipe en su escape.

Mientras esto ocurría, Bardock se daba cuenta de que las visiones se cumplían, tal y como el kanassan le había advertido. Su hijo Kakarotto, silenciado mortalmente; el Rey Vegeta, muerto en un combate, un combate contra él. Ahora sólo faltaba… ¡No! ¡No podía ser! Pero allí estaba. La nave de Freezer, apostada en lo más alto del cielo rosa del planeta. No podía permitir que esa visión se cumpliera, no iba a dejar que el tirano se saliera con la suya.

Lo llamó desde el exterior, listo para plantar batalla. Freezer salió a recibir al guerrero de apariencia extraña. El saiyajin perjuró que le daría fin a la existencia del demonio de sangre fría. Freezer ni se inmutó. La bola de energía de Bardock se vio opacada por la gran esfera naranja que el Chanlong generó en la punta de su dedo. Barrería todo el planeta.

O no.

El saiyajin de clase baja, haciendo uso del nuevo poder que poseía, logró regresarle al tirano la Bola de la Muerte que le había lanzado, destruyendo la nave espacial de éste en el proceso. Fúrico, el alienígena con cuernos alegó que lo destruiría una vez se transformara.

Pero Bardock no le dio tal oportunidad, estaba hastiado de él.

Teniendo la ventaja, el saiyajin no dudó y lo lanzó contra la superficie del planeta. Después de semejante caída, el cuerpo del tirano se retorcía de dolor. Lo último que el demonio del frío vio fue una bola de energía estrellándose contra su dorso, justo antes de estallar y desintegrarle por completo. Sólo un cráter había quedado en el lugar de la explosión. Freezer era historia.


La noticia de la derrota de su hijo a manos de un saiyajin pronto llegaría a oídos del verdadero líder de la Organización Interplanetaria de Comercio: el Rey Cold. No sabía que era peor; si el descuido de su hijo, o el hecho de que fuera uno de esos monos quién le diera fin a su existencia.

Por si fuera poco, había indicios de rebelión por parte de los saiyajin en los planetas que habitaban para su organización. Al parecer, el llamado "Súper Saiyajin", proclamado ahora como su nuevo líder, les incentivó a tomar el control de todo lo que pertenecía al tirano, declarando la guerra a todos quienes tuvieran alguna relación con él.

Molesto por la osadía, el Rey Cold desplegó a sus propias fuerzas por todo el espacio conocido, desatando una guerra interplanetaria sin precedentes. Ninguna fuerza del orden en el universo entero podría hacer frente a los poderes que ambos bandos ostentaban tener.

Los saiyajin ocuparían los planetas vecinos a su dominio, acrecentándolo cada vez más; mientras, las fuerzas de Cold serían las encargadas de exterminar a esa peste que se propagaba por el espacio.

Años pasarían, decenas –sino cientos– de planetas morirían, o serían borrados de la existencia, incluido el propio planeta Vegeta, durante el transcurso de esta guerra. Todo por los deseos de venganza de ambos reyes.

Y en el climax de la guerra, los dos bandos –guiados por sus respectivos líderes– se batirían en un duelo final sobre la superficie de un pequeño planeta azul, tercero desde el Sol que circundaba.

Ese sería el duelo final entre el Rey de los Saiyajin, Bardock; y el Rey de los Chanlong, Cold.


FIN


Próximo Capítulo: Mai, Inmortal


Lista de poderes

Bardock: estado base de 10.000 unidades; luego de la batalla contra el Rey Vegeta: 14.000 unidades; y en Súper Saiyajin: 700.000 unidades.

Freezer: 530.000 unidades.

Rey Vegeta: 12.000 unidades.


Eso sería todo por esta vez. Creo que se darán cuenta de la relación que guardan los capítulos entre sí, y lo radical del cambio en la historia de Dragon Ball.

Me pregunto, ¿qué nombre le darían a la fusión de Barry y Trunks? xD No sé, me da curiosidad nomás.


Berserker, Fuera...