Kate estaba frente al espejo, mirando cómo le quedaba su nueva blusa pre-mamá. Castle se le acercó y le rodeó por la cintura mientras le daba un beso en el cuello.
-Estás preciosa.
Ella puso sus manos sobre las de él, que estaban sobre el vientre de ella y sonrió al verse reflejados en el espejo.
-¿Has llamado a tu padre para lo de esta noche? – preguntó el escritor.
-Sí. ¿Y tú has avisado a Martha?
-Hablaré con ella más tarde, ahora está en clase de yoga.
-Bien. Bueno, que te vaya bien con Alexis – le dijo mientras le daba un beso en los labios.
-Y a ti con Lanie y los chicos. Y sobre todo, con Gates – dijo Castle haciendo un gesto de aterrorizado.
[Morgue]
-¿Qué haces aquí? – dijo Lanie, sorprendida de ver a su amiga en la morgue – No tengo nada nuevo sobre la autopsia.
-No, no venía por eso.
La doctora Parris dejó inmediatamente lo que estaba haciendo y se acercó a su amiga.
-Cuéntame.
-Verás, quería contarte algo, antes de que te enteres por otros medios... – la Detective se detuvo un momento, antes de contarle la noticia, ante la mirada interrogativa de Lanie, hasta que lo dijo – Estoy embarazada.
-Cariño, eso es una noticia estupenda – dijo Lanie abrazando a su amiga – enhorabuena.
-Gracias.
-Aunque debo decir que no me pilla por sorpresa.
-¿Por qué?
-Te han crecido las tetas – Beckett le miró, frunciendo el ceño y riéndose al mismo tiempo – yo noto esas cosas cariño.
-Sí, bueno. No queríamos contárselo a nadie hasta ver que fuese yendo todo bien.
-¿De cuánto estás?
-Tres meses.
-¿Has tenido nauseas o malestar? – le preguntó su amiga, interesándose por los aspectos médicos.
-Solamente durante el segundo mes. Ahora me encuentro bien.
-No sabes cuánto me alegro – dijo Lanie, abrazando de nuevo a Kate – y ya llevas ropa pre-mamá y todo. ¡Estás guapísima!
[Loft de Castle]
Mientras tanto, Alexis acababa de llegar al loft de su padre.
-¿Qué es eso sobre lo que querías hablar? – le preguntó Alexis.
-Siéntate – le dijo él, dirigiéndose también hacia el sofá.
-¿Ha pasado algo? – dijo su hija, preocupada.
-Todo está bien, por eso quería hablar contigo porque las cosas no pueden ir mejor.
-Papá, como no te expliques mejor.
-Antes de nada quiero decirte que aunque las cosas cambien, tú seguirás teniendo tu lugar en mi corazón, el que siempre has ocupado, ¿vale?
-¿Tú y Beckett os vais a casar? – preguntó Alexis, intrigada por saber qué tenía tan preocupado en su reacción a su padre.
-No, no al menos no de momento. No nos hace falta.
-¿Entonces? Suéltalo ya.
-Vas a tener un hermano. O hermana.
-¡¿Beckett está embarazada?! ¡Papá, eso es genial! – Alexis abrazó inmediatamente a su padre, sin darle apenas tiempo de reaccionar ante su respuesta.
-Entonces, ¿te parece bien?
-Claro. Siempre he querido tener hermanos.
-¿A sí? – le miró Castle, extrañado – nunca me lo habías dicho.
-Bueno, porque no quería presionarte. Siempre me has dado todos los caprichos. Imagínate que te hubiese pedido un hermano y tú hubieses tenido un hijo con Gina – Castle hizo una mueca, sorprendido – Bueno, no es que Gina no me gustase, pero estaba claro que no era la mujer correcta para ti.
-¿Y crees que Beckett sí?
-Estoy segura de ello.
[Comisaría]
Beckett esperó a que la sala de descanso se quedase vacía para llamar allí a Espósito y Ryan.
-¿Qué pasa? ¿Algo nuevo sobre el caso?
-No, no es sobre el caso por lo que os he llamado. Quiero contaros algo.
Espo cerró la puerta de la sala de descanso entendiendo que era un asunto privado.
-Tengo malas noticias para vosotros.
-¿Qué ocurre?
-Voy a tener que dejar de acompañaros en las persecuciones – Ambos detectives se miraron, sin entender la razón.
-¿Por qué, qué ocurre?
-Te has liado con Castle en la sala de interrogatorios, Gates os ha visto y te ha castigado – aventuró Espósito.
-¡No! – dijo la detective, dándole una palmada de reproche en el hombro a su compañero – nada de eso.
-¿Entonces? – preguntó Ryan.
-Estoy embarazada – les anunció Kate por fin.
-¿En serio? ¡Eso es genial! – Exclamó Espósito, abrazándole.
-¡Enhorabuena! Me alegro mucho por ti y por Castle – y le abrazó también.
-Sí, gracias.
-¿Se lo has dicho ya a Iron Gates? – preguntó Ryan.
-No. Ahora voy a ello.
-¿Entonces… nada de persecuciones? – dijo Espo.
-Hasta dentro de unos meses – contestó la detective, sonriendo.
-Te echaremos de menos. Aunque supongo que papi Castle seguirá viniendo.
-Sí. Solo te has quedado embarazada para endosárnoslo a nosotros, ¿no Beckett? - bromearon sus compañeros.
Beckett les lanzó una servilleta arrugada que tenía en la mano, por decir aquello y salió de la sala de descanso.
-¡Suerte con la bestia! – le dijo Espósito, bromeando de nuevo, refiriéndose a la capitana.
[Despacho de Gates]
-¿Señor, tiene un momento? – Preguntó la Detective, asomándose al despacho de su jefa.
-Sí, adelante.
-Verá, señor, quería solicitar su permiso para que de aquí a unos meses no acuda a persecuciones de sospechosos y me quede aquí, trabajando desde la oficina.
-Creía que usted odiaba eso.
-En realidad sí, pero…
-Creía que usted creía que una verdadera poli se formaba en la calle.
-Y lo sigo creyendo, Capitán – contestó Beckett, algo indignada por la falta de confianza.
-¿Entonces, por qué motivo desea quedarse en la comisaría?
-Porque estoy embarazada.
-Oh, me alegro mucho por usted, Detective – dijo Gates, sorprendida.
-Gracias señor, ¿entonces, me da permiso?
-Sí, por supuesto. Y si necesita unos días libres, si se encuentra mal…
-No señor, gracias, estoy bien. Me encuentro bien. Simplemente no quiero arriesgarme a resultar herida en alguna de las persecuciones.
-Por supuesto. De todas formas, insisto, si en algún momento se encuentra mal, no dude en cogerse unos días libres.
[Loft de Castle]
Cuando Beckett llegó al loft del escritor, Alexis le recibió con un cariñoso abrazo.
-Enhorabuena Kate.
-Gracias – dijo ella, devolviéndole el abrazo – Así que, ¿qué te ha parecido la noticia?
-Muy bien. Me alegro un montón por vosotros. Y por mí, que por fin voy a tener un hermano o hermana.
-Me alegra que te lo hayas tomado tan bien.
-Sí. Bueno, me voy a ir ya, que mañana tengo clases.
Alexis se despidió de su padre y de la Detective y se marchó.
-Quería esperar para darte la enhorabuena a ti también – sonrió Castle, contento de que su hija se lo hubiese tomado tan bien - ¿Qué tal se lo han tomado todos?
-Muy bien, todos se han alegrado mucho.
-Ya, bueno, mira el mensaje que me han mandado los chicos – dijo Castle mostrándole a Beckett la pantalla del móvil: Felicidades papá. PD. Recuerda que nosotros no somos niñeras de nadie (nos referimos a ti, no al bebé).
Beckett puso los ojos en blanco y se dirigió hacia el sillón.
-No, no, no, no, no. – dijo Castle, dirigiéndola hacia el cuarto de baño – te he preparado un baño relajante. He supuesto que estarías cansada, y todavía nos queda una cena con nuestros padres.
Beckett se volvió y le besó, después de ver el baño con pétalos, velas aromatizantes y sales.
-Báñate conmigo – le pidió.
-¿Qué? – Dijo el escritor, sorprendido –No crees que…
-¿Qué? – preguntó Beckett – Oh, vamos Castle, no me vas a decir que quieres estar los próximos seis meses sin sexo, ¿verdad?
-No quiero, pero si es peligroso para el bebé, sería capaz de hacerlo.
-Sí, vamos, Castle. - dijo ella, mientras se quitaba la ropa - ¿Vas a ayudarme, o tengo que hacerlo yo sola?
Dos horas más tarde ambos estaban cenando con sus padres. Habían acordado darles la noticia después del postre y de momento, todo estaba transcurriendo con normalidad.
-Richard, ¿cómo llevas el nuevo libro? – le preguntó amablemente Jim.
-Teniendo en cuenta que escribe como unas dos hojas por mes – le cortó Martha antes de que su hijo pudiese contestar – no creo que su editora esté muy contenta.
-No os hemos traído a cenar para que os burléis de mí, madre – le espetó Castle mientras el resto reía.
-¿Entonces, cuál es el motivo por el que nos habéis invitado? – preguntó Jim, mirando a su hija.
Castle y Beckett se miraron, había llegado el momento, no iban a esperar al postre.
-Tenemos una gran noticia – empezó Castle, pero Martha le cortó.
-Estás embarazada – dijo dirigiéndose a la Detective.
-Madre ¿cómo…
-Oh, vamos. La tripita está creciendo, lleva ropa pre-mamá, no bebe vino… ¡era un secreto a voces! Pero me alegro muchísimo por vosotros queridos.
-Gracias Martha – dijo Kate, emocionada - ¿papá, estás bien? – dijo dirigiéndose a su padre, a quien le empezaban a brillar los ojos.
-Sí, es que la noticia me ha pillado por sorpresa. Nunca pensé que me harías abuelo.
Kate se levantó y abrazó a su padre.
-Tú madre estaría muy orgullosa, ¿sabes?
