Disclaimer: Razón #9781 para que Akira Toriyama sea dueño de Dragon Ball: sabe hacer buenas referencias a DC. Mira que eso de la mano que atraviesa el torso del oponente, robar el cuerpo de alguien y hacerse pasar por él, ser el Reverso del protagonista :v Ese hombre es un genio para haber evitado demandas hasta éste punto.
Dragon Ball Super: The Trunkspoint Paradox
Mai, Inmortal
Ella aprendió a disparar antes de aprender a hablar. No era como si tuviera mucho que decir. En los cuarteles de la Patrulla Roja, a Mai –y al resto de los niños reclutados– se le enseñaba sólo a seguir órdenes, y a dar su vida por la causa del Comandante Red: la conquista de la Tierra.
Sus tutores eran algo más que severos, mucho más. En más de una ocasión, su frágil cuerpo infantil fue maltratado sin contemplación por estos, y su mente llevada hasta el límite en los entrenamientos, todo para hacer de ella un soldado perfecto. Los días eran extenuantes, y las noches frías y solitarias. Mai nunca tuvo eso que la gente corriente llamaba "amigo", sólo compañeros de equipo; si se sentía cómoda con ellos o no, jamás se lo planteó. No importaba, sólo la causa a la que servía.
Al ir desarrollándose, también lo harían sus habilidades. No era extraño entonces que se hubiera convertido en una magnifica ingeniera, hábil para reparar cualquier máquina del extremista ejército; o en una combatiente capaz de diezmar a los asesinos más peligrosos del planeta. Esa chica era una esponja, absorbía todo cuanto se le enseñaba. Era letal.
Rápidamente se abrió camino entre los escalones de liderazgo, llegando a convertirse en Mariscal del Ejército de la Patrulla Roja, el más alto grado que pudiera conferírsele a un oficial. Todo porque ella daría su vida por la causa, para verla realizada. Pero todo cambió cuando fue llamada para buscar las Esferas del Dragón, las cuales se presumía podían conceder cualquier deseo.
Para un soldado de su calibre, no fue difícil idear una estrategia para obtenerlas; no cometería el mismo error de sus antecesores de enfrentar directamente al trío que buscaba aquel tesoro también. En su lugar, decidió estudiarles, y explotar al elemento más débil del grupo: Bulma Brief, la última heredera de su familia; o al menos, así lo creía la peliazul. Usando su carta bajo la manga, hizo que la joven le revelase todo lo referente a las esferas; incluso, la relación que estas tenían con el descendiente de Piccolo Daimakú: Ma Jr.
Para Mai había resultado una sorpresa saber que aquel demonio, que había asolado a éste mundo en el pasado, era en realidad parte de una raza alienígena; y que, al parecer, Ma Jr. era el último vestigio de la misma.
Una idea surgió de sus más bajos instintos, en lo recóndito de su mente trastornada por la formación que –durante toda su vida– había recibido; haría lo que considerara mejor para la causa. Su causa. Pero lo haría de un egoísta modo que, por primera vez en su vida, la beneficiara a ella más que a nadie.
― ¡Oh, Gran Dragón! ¡Concédeme la inmortalidad para ver realizada la meta de la Patrulla Roja! ―había bramado a la mística criatura frente a sus ojos, extendiendo sus brazos al cielo para que una energía la llenase por completo; la esencia de la perpetuidad.
Mai era eterna ahora.
Con ello, ya no habría nadie que pudiera detenerla. Ella misma realizaría –con sus propias manos– el tan ansiado objetivo de aquel ejército. Y, para asegurarse que nadie deshiciera lo que había logrado hasta ahora, acabó con la vida del último namekiano, al cual las esferas necesitaban para existir. Ambiciosa sólo por cumplir lo que le habían inculcado desde pequeña, la Mariscal guió al ejército a la victoria, tomando el dominio total del planeta.
Ojalá el Comandante Red hubiera estado vivo para entonces. Lastimosamente, su líder había muerto "misteriosamente", y ella le había sucedido en el cargo.
― Daños colaterales de la guerra ―argumentó ella, escoltada por su inseparable General Black.
Cómo sea que fuere, ya nada más quedaba encargarse de las inútiles resistencias, dispersas y ocultas como cucarachas por todo el globo; podían resultar una molestia a veces. Pero para eso estaba Máquinas Maki, una industria instaurada sobre las cenizas de la desaparecida Corporación Cápsula, y encabezada por el científico de la Patrulla Roja, Dr. Maki Gero. Dicha empresa desarrollaba todo artilugio moderno, poniéndolos –primeramente– a disposición de la nueva ama del mundo. Su más grande aporte militar: soldados cibernéticos con capacidades sólo vistas por la mujer de cabello negro, a manos de los individuos que intentaron oponérsele cuando pidió su deseo años atrás.
Más letales que cualquier hombre o máquina, a estos Androides se les encomendó una única misión: acabar con todo rastro de resistencia contra la Patrulla Roja en el planeta.
Un nuevo orden mundial estaba asegurado, y todos sus seguidores alababan a viva voz el nombre que la persona que les había llevado hasta ese punto, quién gobernaba con puño de hierro:
Mariscal Mai.
¡Mariscal Mai!
¡MARISCAL MAI!
Ella era Mai, la por siempre viva.
FIN
Próximo Capítulo: Un Solitario Guerrero Z
Mariscal; el rango más alto de la Unión Soviética. Ya que Mai y la Patrulla Roja tienen ese aire "ruso" en la serie, no parece extraño que use éste título para describir a esta Mai Trunkspoint. Además, que suena poderoso teniéndolo ella. Mariscal Mai; ¡Mariscal Mai!; ¡MARISCAL MAI!
XD ¡Bueno, ya! Deja la pendejada, Berserker.
Berserker, Fuera…
