Gracias por los comentarios que dejáis, animan mucho y ayudan a seguir con la historia :) Aquí va un capítulo más, que espero que os guste. El próximo ya será un poquito más largo ;)
Beckett terminó de empacar los últimos libros que quedaban en su estantería. Miró el resto del apartamento, vacío, con melancolía.
-¿Esta es la última caja? – preguntó el escritor.
Beckett asintió. Castle cogió la caja y se dirigió a la puerta.
-¿Vienes?
-Espérame abajo, quiero asegurarme de que no me dejo nada.
Castle se marchó con la caja y dejó a solas a la detective, para que se despidiera de su apartamento.
Kate recorrió con la mirada la cocina, el salón… se dirigió hasta la ventana que hasta hacía poco había utilizado de pizarra para el caso de su madre. Las fotografías ya no estaban. Le invadió una sensación de inseguridad, al pensar que estaba dejando a un lado el caso de su madre, que su asesino todavía seguía ahí fuera y que iba a ser así, al menos por un tiempo. Le reconfortaba pensar que su madre estaría de acuerdo, que ella también pensaría que era mejor dedicarse a la tarea de ser madre, dejar pasar un tiempo. Pero por otro lado no conseguía dejar de lado esa sensación de culpa.
Cerró la ventana y se dirigió a su dormitorio. Miró la cama, recordando los buenos momentos que Castle y ella habían pasado allí en los últimos dos años. Se acercó a la cómoda y abrió el cajón. Su cajón. Recordó su primer San Valentín juntos, cuando ella le había regalado ese cajón, afianzando un poquito más su relación. Sin embargo, ahora su relación estaba del todo consolidada. Se miró la enorme barriga que tenía ya y sonrió.
Se dirigió a la puerta y, sin mirar atrás, dejó su antigua vida para siempre.
