Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, sino a su autor Hidekaz Himaruya-sama, este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Aclaraciones y Advertencia: Este fic está ambientado en los juegos de calabozos y dragones y contiene, fantasía, yaoi, lemon y AU.

Parejas: Ninguna hasta el momento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hetalia Fantasy

Capitulo 4.- Secreto parte I

Luka le explicó que existían rumores de que una organización de hechiceros, estaba tratando de traer de regreso al dios; sí eso llegara a suceder, posiblemente sería el fin de todo.

—En ese caso… —dijo Arthur en tono serio — cuente conmigo —le aseguró con decisión. Si lo que Luka decía era verdad, significaba un gran peligro para todos.

El alcalde suspiró un poco mas aliviado. Arthur era uno de los hechiceros más conocidos, quizás, no tanto por su fuerza como por su astucia e inteligencia y con ese hechicero de grandes poderes, había una esperanza para el mundo.

Arthur llevó a Luka hasta la posada donde se hospedaba con sus compañeros. Al primero que encontraron, fue a Francis, quien en ese momento bajaba por las escaleras.

—Oh, mon cherry, ya has regresado.

—¿Dónde están los otros? —dijo Arthur frunciendo el ceño.

—Oh, no tienes que ser tan grosero, deja que el hermano Francis te demuestre todo su amour —el rubio bardo mientras abrazaba Arthur y trataba de meterle mano descaradamente.

—¡Suéltame bloody hell! —gritó Arthur antes de golpear a su compañero.

—Que cruel eres mon Arthur —dijo Francis haciendo un puchero. —¿Quién es tu amigo?

—No es de tu incumbencia. ¿Dónde están los otros?

—Pues Antonio y Gilbert están comiendo, Elizabeta, Alfred e Itzamma en sus habitaciones y a Iván no lo he visto —Arthur suspiró pesadamente.

—Dile a Antonio y Gilbert que quiero verlos en mi habitación —le dijo en tono de orden, comenzando a subir las escaleras, seguida por Luka.

—¿Es que quieres armar una orgia? —preguntó mirando al pelirrojo y sonriendo de manera pervertida —¿No me diga que quiere hacer una orgía? —dijo en tono pervertido antes de ser golpeado por Arthur quien estaba completamente sonrojado y con pena ajena.

—¡No digas estupideces y haz lo que te digo! —le dijo molesto.

Francis se fue riéndose de la expresión de Arthur, después le haría cosas pervertidas como castigo por haberlo golpeado.

—Vamos —dijo Arthur a su invitado una vez que se calmó.

—Espero que sus otros amigos no sean tan inútiles —comentó Luka frunciendo el ceño. Una de las cosas que más odiaba eran las tonterías, ya suficiente de eso tenía con Magnus, el líder de su pequeña orden.

—Por desgracia, hay otros tres más que son así —se lamentó Arthur dando un largo suspiro—, pero Elizabeta, Iván e Itzamma.

— ¿Itzamma? —repitió el hechicero, aquel nombre le resultaba tan extraño… como salido de algún cuento o fantasía.

—Esto le sorprenderá — le aseguró Arthur al tiempo que abría la puerta de su habitación —, Itzamma viene de Uxmal.

Luka no pudo evitar que su rostro reflejara la sorpresa que en ese momento sentía, ¿Cómo era posible que un habitante de Uxmal estuviera fuera de sus tierras?, ¿Qué motivo lo había traído?

—Yo también me sorprendí cuando me entere —dijo Arthur mirando al hechicero con seriedad.

No pasó mucho tiempo antes de que todo el grupo estuviera reunido. Todos estaban confundidos por la presencia de aquel extraño rubio.

— ¿Para qué nos llamaste? —preguntó Itzamma en tono cortante.

—Antes de decirles — habló Arthur —, quiero presentarles a Luka; hechicero de la orden del Oso Polar.

— ¿Por qué motivo lo has traído? –preguntó Elizabeta. Se percató que el recién llegado observaba a Itzamma como si de algún extraño espécimen se tratara.

—Le pedí al alcalde de este lugar que, si llegaba a saber de algún hechicero o de alguien que usara la magia me lo informara —habló Luka sin dejar de mirar al moreno.

— ¿Por qué? —preguntó Alfred mirando al hechicero con cierta molestia.

—Para reunir fuerzas —explicó —, debemos detener a los que quieren revivir a Jagadht —al escuchar ese nombre Itzamma frunció el ceño y se tensó.

—Sé por el señor Arthur que usted es de Uxmal, el reino donde se cree que se libró la batalla en contra de Jagadht.

—Así es —le respondió Itzamma —, soy de Uxmal.

—Entonces usted debe saber cómo ocurrió la batalla y cómo detener a los que quieren revivirle.

Itzamma dio un largo suspiro, cerró los ojos, meditando si era prudente contar uno de los secretos de sus tierras a un grupo de extraños. Alfred se dio cuenta de ello, posó una mano en el hombro de su compañero; sus miradas se conectaron. Un aura oscura apareció alrededor de Iván quien murmuraba: Kolkolkol. Finalmente, el moreno rompió el contacto visual.

—Bien, pero sólo podré contarles algunas cosas, ya que muchos son secretos que únicamente conocen mi gente y debe permanecer así —Luka asintió no muy complacido, pero no replicó pues poca información o no, era mejor que nada.

Itzamma se levantó, se disculpó con los presentes y salió de la habitación regresando unos minutos después con su bolso de viaje.

—Lo que voy a enseñarles no debe salir de esta habitación —dijo Itzamma en tono serio mientras se sentaba al lado de Iván. Todos asintieron con la cabeza. El joven moreno sacó un medallón que tenía la forma de la cabeza de una serpiente emplumada, sus ojos eran como de subí y sus colmillos de perla. —Después de crearnos; los dioses acordaron dividirse el mundo, pero no todos estaban conformes y en la oscuridad planearon hacerse con todo.

—Jagadht —dijo Luka e Itzamma asintió con la cabeza.

Pronto, los dioses se enfrentaron a Jagadht y uno a uno fueron derrotados; nada podían hacer contra un aquel ser nacido de las mismas entrañas de la oscuridad. Las fértiles tierras fueron devastadas y los animales con ellas, pero Uxmal permanecía intacta gracias a Quetzalcóatl y su hermana Quetzalpétatl…

—¿Quetzalpétatl? —preguntó Arthur pues era la primera vez que escuchaba el nombre de esa deidad.

—La hermana de Quetzalcóatl —dijo Itzamma. —En mi tribu es conocida como el precioso quetzal, ya que la primera vez que se presentó ante los mortales tomó la forma de uno. —al comprender que no comprendían de que hablaba; realizó un conjuro y al instante apareció un bellísimo pájaro de plumaje multicolor que voló alrededor de los presentes antes de desvanecerse. —Esto es un quetzal, es un ave sagrada de mi tribu.

Itzamma retomó la historia después de unos segundos de silencio.

—Los hermanos eran hijos de Chimalma, la madre de tierra y de Huitzilopochtli, el brillante sol. No estoy muy seguro pero por alguna razón, la oscuridad de Jagadht no podía dañarlos, sin embargo, un día…

Tezcatlipoca, quien estaba enamorado de Quetzalpétatl, pero ella amaba a Quetzalcóatl; celoso y herido en el orgullo, se unió a Jagadht y lo ayudó a invadir Uxmal, trayendo la destrucción. Quetzalcóatl les hizo frente, pero ni siquiera él podía contra el poder de dos dioses malignos.

—Fue necesario un sacrificio para acabar con Tezcatlipoca y encerrar a Jagadht…

—¿Qué clase de sacrificio? —preguntó Antonio. Itzamma les dijo que la hermosa diosa Quetzalpétatl dio su vida para destruir al traidor y que esto había provocado la ira del dios Quetzalcóatl quien usó el corazón de su hermana para encerrar al dios maligno.

—Destrozado por perder a la mujer que amaba, Quetzalcóatl abandonó Uxmal, llevándose el corazón y escondiéndolo en un lugar donde nadie pudiera encontrarlo —dijo Itzamma —; se dice que Quetzalpétatl revivirá cuando Jagadht muera por causa del jaguar y el oso.

Les pareció una historia triste; podían imaginarse el dolor del dios al tener que usar a su hermana para encerrar a su enemigo y después tener que esconderlo sin poder revivirla y arriesgarse a liberar a Jagadht para comenzar con todo una vez más.

—¿Sabes donde Quetzalcóatl escondió el corazón? —dijo Luka, debía encontrarlo y destruirlo para impedir que el mal volvía a asolar la tierra.

—No lo sé, los únicos que conoces leyendas sobre eso son los líderes de las tribus de Uxmal y aun cuando yo lo supiera no te lo diría —respondió Itzamma cruzándose de brazos.

—Si no me lo dices, tendré que ir yo mismo a Uxmal y averiguarlo —dijo con seguridad.

—¡Solamente un héroe puede entrar en Uxmal! —chilló Alfred. Itzamma dio un largo suspiro; mentalmente agradeció que los líderes de las tribus hubiesen puesto más vigilantes después de lo sucedido con su hermana y ahora les resaltaría imposible traspasar la frontera sin perder la vida.

Luka no pensaba darse por vencido, él debía ir a Uxmal a como diera lugar; decidió que era momento de usar su as bajo la manga.

—Sé por el alcalde que el jaguar encerrado le pertenece a usted —Itzamma frunció el ceño, no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación —. Ayúdeme a entrar a Uxmal y yo hablare con las autoridades para que liberen a tu compañero.

Itzamma gruño molesto, pero terminó aceptando, la seguridad de Miquiztli dependía de ello.

—Bien, pero si intentas algo, te sacaré el corazón y me lo comeré para el desayuno —dijo Itzamma en tono amenazante.

—Iván ayudará a Itzamma, da —dijo Iván logrando hacer que el aludido le dedicara una cálida sonrisa.

—¡Es deber del héroe salvar a Miquiztli!

— ¿Qué ganamos nosotros? —preguntó Gilbert, no es que le desagradara el moreno, pero no le gustaba hacer favores sin conseguir nada a cambio.

—Su peso en oro —le respondió Luka.

— ¡Entonces cuenta con nosotros! –exclamaron Gilbert y Antonio a la vez.

Elizabeta, Arthur y Francis se unieron a la moción. Por primera vez, Luka se sintió tranquilo; sus esperanzas estaban renovadas, estaba seguro que esta vez sí lograría su objetivo.

Continuara…