Como siempre, gracias por vuestros comentarios!

Castle comenzó a sacudir el hombro de Beckett, que dormía profundamente a su lado.

-¡Kate. Kate, despierta, creo que he oído voces en el dormitorio del bebé!

-¿Qué quieres Castle? – preguntó la Detective, todavía adormecida.

-Creo que hay alguien en con el bebé.

Enseguida Beckett se puso en pie y cogió su pistola de la mesilla. Haciendo el menor ruido posible, salió rumbo al dormitorio de su hijo, con Castle detrás de ella. Él iba armado con una estatuilla de hierro que había cogido nada más salir al salón.

La puerta del dormitorio del bebé estaba entreabierta, tal y como ellos la habían dejado. Beckett la abrió del todo y entró con el arma en alto. Pero allí no había nadie más, a parte de Jaime. La ventana estaba completamente cerrada y no había pruebas de que alguien más habría estado allí.

-Castle, ¿qué es lo que has escuchado exactamente por el interfono? – preguntó Beckett mientras bajaba el arma.

-Ha sido como una voz – contestó el escritor, ahora dudando de lo que había escuchado – un sonido raro.

-Pues aquí no hay nadie. Habrá sido Jaime, está despierto.

-Sé lo que he oído y no era Jaime. Conozco su voz. Bueno, sus sonidos, todavía no habla.

-Volvamos a la cama – dijo Kate – aunque será mejor que este chiquitín se venga con nosotros ¿eh? – dijo dirigiéndose a su hijo.

-Estoy de acuerdo, no me atrevo a dejarlo aquí solo. Es cierto que no parece que haya habido una presencia humana, pero ¿qué me dices de los espíritus? Ha podido ser un espíritu.

Beckett le miró, estupefacta. No se podía creer que Castle estuviese hablando en serio.

-Ya sé que tú no crees en los espíritus, pero

-¿Ha muerto alguien aquí, Castle?

-¿Qué? – preguntó él, desconcertado.

-Dices que ha podido ser un espíritu. ¿Ha muerto alguien aquí para que haya un espíritu rondando por la casa?

-No que yo sepa. A no ser que Alexis o mi madre asesinasen a alguien y me lo ocultasen…

-Vamos a la cama – dijo ella, sin hacer caso del escritor.

-Para tu información no siempre es necesario que haya muerto alguien en el lugar donde se manifiestan los espíritus. Es posible que se trasladen a lugares en los que haya gente a quien le quieren comunicar algo. Además, siempre se ha sabido que los bebés pueden ver a los espíritus.

-Bien. Pues si vuelve a aparecer dile que no me despierte – dijo Kate, poniendo los ojos en blanco.


-Kate, ¿estás despierta? – susurró el escritor.

-Si – dijo ella, intentando sonar cabreada.

-¿Ves esa sombra?

-¡Castle, es mi ropa, la he dejado sobre la silla! ¿Quieres dejar de decir estupideces? Duérmete ya, o al menos deja que me duerma yo.

De pronto se escuchó un sonido, procedente del bebé.

-¡Ese! ¡Era la voz! ¿Lo has escuchado? – dijo el escritor cogiendo una cruz que había dejado bajo la almohada para protegerse contra los espíritus.

Kate no lo pudo evitar y comenzó a reírse del escritor.

-¿Te estás riendo? – preguntó él, asombrado.

-¿En serio, Castle? – dijo ella apenas sin poder hablar de la risa.

-¿No lo has oído?

-¡Castle! – dijo ella, llorando de la risa – ¡era un eructo del bebé!

-¿Estás segura? – preguntó él, incrédulo.

-Sí, Castle, estoy segura, Jaime tiene aires y tú has pensado que era un espíritu – dijo mientras continuaba riéndose - ¿Puedes coger tú al bebé? Yo no puedo.

-No tiene gracia – dijo él, admitiendo su derrota – podría haber sido un espíritu perfectamente.

Espero que os haya gustado. Espero vuestros comentarios para poder mejorar algo si no os gusta en los próximos capítulos ;)