Esta vez os dejo con un capítulo cortito, que espero que is guste igualmente.
Una vez más, mil gracias por los comentarios :)
Después de ponerle el pijama, Beckett se tumbó con Jaime en la cama, donde Castle dormía desde hacía un rato.
El pequeño se había quedado bastante relajado después del baño. Parecía imposible cómo un niño tan pequeño podía tener tanta energía durante todo el día.
Jaime se volvió hacia su madre y comenzó a tocarle el pelo. Era una costumbre que había cogido. Siempre que estaba con ella y tenía sueño, le relajaba y así es como se dormía, tocando el pelo de su madre.
Kate lo observaba. Todavía no entendía cómo era posible querer tanto a alguien como ella quería a su hijo. Nunca antes había imaginado querer a alguien de esa manera.
Los pequeños y regordetes dedos de Jaime se entrelazaban con el pelo de su madre cada vez más despacio, mientras sus preciosos y vidriosos ojos azules se entrecerraban poco a poco. Su respiración se fue haciendo cada vez más profunda hasta que cayó totalmente rendido ante los brazos de Morfeo.
Ella no podía dejar de mirarlo. Le parecía increíblemente perfecto y tan inocente que quería quedarse a su lado para siempre. Castle y su hijo dormían en la misma postura. Una dulce sonrisa llena de ternura atravesó su rostro. Desearía poder congelar ese momento para siempre.
