Gracias de nuevo por leerme y por los nuevos comentarios. También me alegra saber que hay nuevos lectores/as :). Espero que os guste este capítulo.

Estoy pensando en hacer algo como un salto temporal, donde Jaime tendría ya tres o cuatro años, ¿qué os parece? (dejadme vuestra opinión por favor) :)

-¿Ya?

-¡No, no! Todavía no.

Beckett estaba de brazos cruzados, apoyada sobre la pared, esperando a que Castle le dejase entrar a la habitación del bebé. Según él, quería enseñarle algo por el noveno cumple meses de su hijo. Ya llevaba encerrado en la habitación con el bebé diez minutos.

-¡Un momento! – gritó desde dentro - ¡Ya! Ya puedes pasar.

Kate abrió la puerta del dormitorio y se encontró con Castle, que tenía a Jaime en brazos. El pequeño llevaba una camiseta azul, con franjas negras y la palabra 'Baby' escrita en el centro. Era igual que sus chalecos antibalas. Beckett sonrío al verlo, estaba tan mono con esa camiseta…

-Escritor, policía – dijo el escritor señalando a Beckett – y bebé – dijo, señalando esta vez a Jaime - ¿Te gusta?

-Es perfecta – contestó ella – Aunque ahora hay que quitársela.

Castle puso cara de frustración.

-Hay que bañarlo – le recordó ella, mientras cogía a su hijo en brazos – y tú has dicho hace media hora que te ibas a duchar.

-Sí, bueno, respecto a eso – explicó el escritor – ayer vi un documental en Internet en el que recordaban la importancia de ahorrar agua.

-Ajá – dijo ella, adivinando lo que Castle le estaba intentando decir – y…. ¿qué me quieres decir con eso?

-Bueno, pues… había pensado en esperar a que Jaime se duerma y que tú y yo nos podamos duchar juntos.

-¿Por el calentamiento global? – dijo ella, intentando reprimir una sonrisa.

-Por el calentamiento global – aseguró él.

Kate salió del dormitorio con una sonrisa.

-¡¿Eso es un sí?! ¡Lo tomaré como un sí!


Dos horas después ambos estaban intentando dormir al bebé, pero no había manera. Llevaba cuarenta y cinco minutos metido en la cuna provocando a sus padres para que jugasen con él y enfadándose al ver que no había una respuesta por su parte.

Castle le había contado un cuento, ya que la voz de su padre contándole algo solía relajarle, pero nada. También habían intentado estar en silencio y a oscuras, pero tampoco…

-No me parece bien que nos hagas esto – le dijo Castle – tu madre y yo tenemos ciertas necesidades – Beckett le echó la mirada – entre las que se encuentran intentar ahorrar agua – aclaró él.

-¿Y si lo llevamos a nuestro dormitorio? Tal vez entre los dos se duerma.

-Todo sea por intentarlo – dijo él.

Pero aquello tampoco surtió efecto. Media hora más tarde, Jaime continuaba despierto y Castle y Beckett cada vez más desesperados.

-Necesito esa ducha – dijo el escritor.

-Ve tú solo si quieres, yo me quedo intentando que duerma. Nos ducharemos juntos mañana.

-No. Lo que quiero decir es que 'necesito' esa ducha – dijo, poniendo énfasis en la palabra 'necesito' al mismo tiempo que señalaba el bulto que marcaba su pantalón de pijama.

-Ouch – dijo ella al verlo.

-Sí. Ouch. Parece que Jaime no es el único que no quiere dormir esta noche.

-Vale, ya está bien – dijo ella, levantándose y cogiéndose a su hijo en brazos.

-¿Qué vas a hacer?

-Intentar que se duerma – Kate comenzó a acunar al bebé con los brazos.

-Se va a malacostumbrar y el próximo día solo va a querer dormir así – espetó Castle.

-¿Prefieres que no se duerma y no darte 'esa' ducha que tanto quieres?

-Malacostúmbralo – le pidió él.


Diez minutos después, Kate dejaba a Jaime, dormido, en su cuna.

-Vamos a darnos esa ducha – le dijo a Castle, cogiéndolo de la mano y dirigiéndose al baño.