12. Corazón de guerrera
RECOMENDACIÓN: escuchad los temas musicales de "Gonna Fly Now" de Bill Conti (banda sonora original de Rocky) aproximadamente a la mitad de la historia y "Carros de Fuego" de Vangelis para la carrera final
Aquella mañana, Rainbow Dash estaba reluciente y muy confiada en sus habilidades. Fueron varias las veces en las cuales estuvo chuleando y presumiendo sobre sus acrobacias y habilidades profesionales en el vuelo, realizando complicadas y exageradas piruetas en el aire. Estaba reluciente, excitada, eufórica…
- Rainbow, tranquilízate- le espetó Twilight- Si sigues así acabarás agotándote.
- Ni hablar. Nunca. Tengo energía de sobra ¡Y voy a ser la mejor! ¡Llevo esperando esto toda mi vida!
- Sé que estás emocionada, pero trata de calmarte un poco. La Carrera-Examen de la Academia Wonderbolt para pasar a formar parte de manera oficial de los Wonderbolts te exige mucho. Varios amigos pegaso de Shining Armor me han hablado de lo dura que puede llegar a ser. Superar las pruebas de aptitud para la inscripción sólo es el primer paso.
- Como dijo Hope sobre el mítico Neil Armstrong cuando pisó la luna: "un pequeño paso para el pony, pero un gran paso para los equestres".
- ¿Neil quién?- preguntó Pinkie Pie.
- Neil Armstrong. Fue el primer humano en pisar la luna.
- Guau, ¿te imaginas? ¡Poder visitar la luna por tu cuenta! Supongo que le haríamos mucha compañía a la Princesa Luna por las noches…
- Pinkie, no es algo tan simple- le espetó Twilight, pero pronto regresó a la conversación inicial- De todas formas, Rainbow Dash, ¿no tendrías que estar entrenándote ahora mismo para la primera fase de la carrera?
- Estoy en ello. Espero a que llegue Soarin para que me guíe a la primera carrera de práctica. Así sabremos cómo vuelan todos los participantes, conoceremos sus fortalezas y debilidades y además revisaremos que se cumplan las normas al pie de la letra para la carrera oficial.
- Oh.
Entonces llegó el Wonderbolt, quien escoltó a Rainbow. Hubo muchas despedidas, ánimos y apoyos por parte de sus amigas y conocidos, por lo que la pegaso azul se fue con más emoción y fuerza que antes a la primera carrera de entrenamiento.
Aquella no era una carrera sólo de la Academia Wonderbolt de Cloudsdale, también era una carrera que reunía a las otras tres academias cercanas a ciudades vecinas de esta: Nimbus Town y Columbia. Estarían todos los Wonderbolts presentes como jurado. Era algo único, especial.
- ¡Todos a la línea!- gritó con su clásica energía de siempre Spitfire- ¡Va a empezar la primera carrera de práctica para la clasificación! ¡Recordad: no es una competición, asi que no importa quién llegue primero!
Cada vez que Rainbow Dash oía a Spitfire decir eso, sentía que era un desafío a ver quién era el primero o quién corría más. Sólo pudo rodar los ojos en señal de exasperación mientras sonreía, preguntándose a quién le iba a afectar esas palabras. A ella no, desde luego. Se iba a resguardar para la carrera… Sí, claro. Nada más tomar la primera curva, Dash aceleró como nunca, adelantando a todos sin problemas. El único que consiguió alcanzarle fue uno de los chicos de Nimbus Town, del equipo de Black Wing. Había oído que habían sido los favoritos de la competición seis años seguidos y esperaban que este fuera el séptimo. Rainbow quería saber si valían tanto como dicen, asi que se dispuso a retar al pegaso a su lado. Entonces llegó una curva muy cerrada y le pareció ver que perdía el control. Derrapó tanto que chocó contra ella y los dos se dieron un fuerte golpe.
Había momentos en los cuales Rainbow odiaba ser tan vanidosa y presumida. Aquella época sin duda debía haber sido el peor momento para ponerse en ese modo, ya que aquel golpe le costaría algo más que sus huesos o unos hematomas y contusiones.
Aquel golpe le costó su vida de voladora.
Los médicos informaron que no era la primera vez que se hacía esa clase de roturas, pero las de su ala izquierda eran peores a más no poder. Tuvieron que mantener unida el ala por un clavo para reconstruir el hueso lo mejor posible, pero quedaría inmóvil para siempre. Rainbow Dash no podría volver a volar de nuevo. Los consiguientes días fueron una sucesión de lágrimas, pesares e intentos de ánimo baldíos para la pegaso, quien prácticamente se encontraba en otro mundo, sumida en la más profunda de las depresiones. Spitfire la hizo miembro honorífico de la Academia, señal de que estaba expulsada de la misma. Tenía sentido. A fin de cuentas, ¿qué es un pegaso que no puede volar?
Nada. Su vida había terminado definitivamente.
Se pasó días y noches enteros en la casa de Fluttershy, al ser incapaz de volver a su casa. Sola con la compañía de Tanque, se pasaba horas enteras observando el cielo y sólo conseguía sentirse peor. Una noche finalmente decidió ir a visitar a Hope. Por supuesto, el joven ya se había enterado de la terrible noticia, pero ella no iba a verle a sentirse peor de lo que ya estaba.
- ¿Quieres ayudarme con esto?- le preguntó mientras revisaba el motor del vehículo todoterreno- El viejo Argos tiende a romperse de vez en cuando. Es lo que tiene hacerse viejo. Ponte en la cabina y pisa el pedal cuando te diga.
Ella no dijo nada, simplemente se metió en la cabina del conductor. Mientras el humano revisaba el motor, ella pisaba con fuerza el acelerador. Repitió esta acción varias veces cada vez que él se lo pedía, pero al rato no pudo seguir como si nada y rompió a llorar. Hope se sentó a su lado.
- ¿Qué se supone que haces cuando no puedes cumplir para lo que has nacido?- le preguntó.
- Seguir adelante.
- ¿Cómo?
- Poniendo un pie delante de otro.
- Lo digo en serio, Hope.
- Yo también.
- ¡¿No te enteras?! ¡No voy a poder volver a volar de nuevo! ¡He perdido mi razón de ser! ¡Soy una fracasada!
- Fracasada. Siempre hay gente dispuesta a llamarte fracasado, perdedor, inútil... Pero nunca te lo digas a ti mismo. Porque entonces te convertirás en lo que los demás creen. Si de veras te importa algo, lucha por ello. Si das con un muro, atraviésalo. Y si tras el muro hay mil espadas apuntándote, rómpelas. Y si tras el muro y los enemigos hay un foso, sáltalo. Hay algo que necesitas saber sobre el fracaso, Rainbow: nunca debes dejar que te pueda.
La pegaso azul se abrazó al joven, desesperada.
- Pero no sé cómo superar esto.
- Aprenderás. Te enseñaré. Por ahora sigamos arreglando el Argos y a ver cómo va.
La noche pasó tranquila, sin demasiados altercados.
Pero los consiguientes días fueron un inesperado intento de Rainbow por aprender a superarse y mantenerse de pie para poder seguir adelante. Siguiendo las enseñanzas del libro "El camino del guerrero pacífico" de Dan Millman, un ex-atleta profesional, profesor universitario y autor de grandes obras, el humano esperaba que a la pegaso le sirviera de inspiración para superarse, ya que su obra inspiró a millones de personas ofreciendo pequeñas recetas muy aplicables al día a día y a la vida cotidiana. Millman ganó el Campeonato Mundial de Trampolín en Londres cuando tenía dieciocho años, consiguiendo así formar parte del equipo olímpico estadounidense. Tras una inmejorable trayectoria, un accidente en moto fracturó los huesos de su pierna derecha en cuarenta partes, esfumándose así su sueño olímpico y su futuro como deportista de élite. El equipo médico le diagnosticó unas secuelas motrices de por vida y su entrenador asignó su puesto a otro deportista. Pero Dan confió en sí mismo y realizó el milagro de recuperarse de tan severa lesión. Lo consiguió sólo… Y en un año. Según relata, aquel accidente le hizo plantearse por completo el propósito de su vida, comprobando hasta qué punto había dado prioridad al espíritu competitivo, convirtiéndose a sí mismo en su juez más severo y tiránico. Tras la lesión, aprendió a aceptarse y a disfrutar de su persona en aspectos que nada tenían que ver con sus capacidades atléticas. En ese milagro tuvo mucho que ver la presencia de un anciano que sirve gasolina el cual le enseña el valor de servir a los demás y la necesidad de vivir para ello anclado en el presente. Sócrates le enseña a saborear todos los aspectos de su vida por la vía de estar presente, comenzando por las pequeñas acciones cotidianas, como mientras se come, para poder apreciar el contraste de sabores y sensaciones en vez de limitarse a tragar compulsivamente comida, como suele hacerse. Así, con pequeños detalles aparentemente anodinos, la obra va dejando en su recorrido algunas frases dignas de ser destacadas y meditadas como éstas:
· Las personas más difíciles de amar son las que más lo necesitan.
· Saca la basura de tu mente. Basura es todo aquel pensamiento que te distraiga de lo que realmente importa: estar presente plenamente en este momento, aquí, ahora.
· Si pierdes el sentido del humor, estás perdido.
· Morir no es triste; lo triste es que la gente no sepa vivir.
· No hay nada que perder.
· Cuando por fin logres vivir el presente, te sorprenderá todo lo que puedes hacer y lo bien que lo haces.
· Es el camino el que da la felicidad, no el destino.
· Cuando tengas miedo, saca tu espada y corta tu mente en pedacitos.
Por supuesto, no fue un camino fácil, pero lo curioso según la pegaso es que funcionaba. Cada día ella y Hope revisaban las lecciones de Millman y Rainbow aprendía cada vez más de la vida. Volvió a sonreir, volvió a reir, volvió a sentirse mejor… Se sentía renacida y todos a su alrededor podían sentir la energía positiva que volvía a emanar de ella. Era duro no poder volver a volar, pero aún seguía viviendo. Se las apañaría. Daría clases en Ponyville, cuidaría de los jóvenes pegasos que estuviesen aprendiendo a volar, les motivaría, se conseguiría un sitio en la casa de Fluttershy. Seguro que a ella no le importaba, pero tenía que preguntárselo.
Dos días pasaron desde que empezaron las enseñanzas y Rainbow se sentía como una pony completamente nueva. Visitó a Hope una vez más en el sótano de Rise (se había convertido en una costumbre). Le gustaba visitar a su "maestro", creía que aunque todos estaban a su lado él era el único que llegaba a entenderle de verdad.
- Entonces- le espetó el pony humano- ¿Mejor? ¿Lista para encarar tu nueva vida?
- Sin duda. Va a ser duro, pero saldré adelante.
- Bien, porque tengo que serte sincero: creo que deberías volver a volar.
Aquella afirmación la sacudió de repente como un balde de agua helada. No se lo esperaba en absoluto.
- ¿Qué?
- He dicho que…
- Si, ya te he oído. No tiene gracia.
- No tenía intención de serlo; no era un chiste.
- Hope, mírame.
- Ya lo hago.
- No, en serio; mírame. Tengo un clavo metido en el ala para mantenerla unida. No puedo volar.
- Un guerrero no se rinde ante lo que ama, Rainbow: encuentra el amor en lo que hace.
- ¡¿Tu es que eres idiota?! ¡No puedo volar! ¡Es imposible!
- Imposible ¿verdad? De la misma manera que sería imposible que yo caminara si perdiera mis piernas ¿Mm?
- ¡Evidentemente!
- Déjame mostrarte algo- se gira al ser fotónico- FIL, pasa a las pantallas el holovideo de los Juegos Paralímpicos. Quiero que Dash lo vea.
- Si, señor.
Ante los ojos de Rainbow pasaron las imágenes de distintos hombres y mujeres humanos. Una perdió las piernas en un accidente, pero se puso unas prótesis y corrió como ninguna en la carrera de cien metros lisos. Otro era ciego, pero luchó como el mejor de los guerreros en Judo. Otro iba en silla de ruedas, pero ¡Cómo defendía la posición en el terreno de juego del baloncesto y con qué ferocidad se lanzaba a encestar al campo contrario! Otro tenía un brazo de menos, pero eso no le impidió ganar la medalla de oro en tiro con arco. Rainbow los miró con asombro, con emoción, con simpatía y el más grande de los respetos que esos guerreros debían tener.
- Esta gente se creía fracasada- le dijo Hope- En el pasado los habrían abandonado y tratado como basura, pero en nuestro mundo, en el presente, jamás. Sus accidentes o discapacidades no les quitaron las ganas de seguir viviendo, soñando y luchando por lo que creían. Son guerreros, Rainbow. Como tú. Tú también eres uno de ellos. No te rindas en tus sueños y esperanzas nunca. Sabes que puedes hacerlo. La cuestión es si estás dispuesta a hacerlo. Ellos lo hicieron. Fueron campeones, los mejores de su época. Los más fuertes y capaces.
- Pero no puedo volar. Es imposible o tendrán que amputarme el ala para siempre.
- Yo te arreglaré, pero la rehabilitación será ardua y costosa. Tendrás que ponerte en serio.
- Espera ¿podrías haberlo hecho cuando quisieras?
- No, sólo cuando estuvieras preparada. No quería que soñases con ser la mejor cuando puedes serlo de verdad. Entonces- le tiende la mano- ¿Estás dispuesta?
Ella sólo estrechó su mano con su pezuña en gesto de aceptación.
Sin duda la rehabilitación fue más dura de lo que parecía. Tras reparar todos los huesos rotos con la ayuda de los nuevos y recién construidos nanites, Hope tuvo que reparar cada pedazo hasta que el hueso y el metal se fusionaran de pleno para crear una articulación completamente nueva, firme y sólida. Pero Rainbow todavía tenía que llevar un arnés para sujetar el ala por si acaso. La rehabilitación también fue usada para entrenar el cuerpo de Rainbow otra vez. Con la ayuda de todas sus amigas, la pegaso entrenaba todos los días su resistencia, fuerza y velocidad. Volaba contracorriente a ras del suelo usando una cuerda que la mantenía atada mientras un ventilador gigante soplaba para ella sin parar. Se cayó un par de veces, otras la cuerda se rompió, pero siguió adelante hasta haber superado su tiempo record seis veces consecutivas. También hacía flexiones con las alas, cosa que al principio le dolía mucho ante las cicatrices y sequelas de la operación, hacía yincanas de obstáculos sin parar y corría cada vez más rápido por todo Ponyville hasta mejorar su fuerza y resistencia. Y al final ¡Voló! Fue emocionante para todos verla volar de nuevo. Era un milagro. Era su milagro. Y lo mejor todo es que todavía tenía tiempo para ir a la competición. De todas formas, aún estaba inscrita. Pero por desgracia…
- ¿Qué?
- Lo siento, Rainbow- le dijo Spitfire- me alegro de que puedas volver a volar, pero voy a confiar en Lightning Dust para este puesto. Sigue siendo la segunda mejor voladora de la Academia de Cloudsdale.
- ¡Pero fui yo la que pasó la preparatoria! Puedo hacerlo.
- ¡No, no puedes! Es peligroso y lo sabes. Te acabo de descalificar personalmente.
De pronto, fue como si el aire le pesara a Rainbow.
- Me has abandonado.
- No lo veas así, esto era algo necesario.
- Me has abandonado…
- Rainbow- interrumpió Lightning Dust entonces, quien había estado escuchando la conversación a lo lejos. Lo cierto es que se había vuelto más comprensiva con sus compañeros después del fiasco con el tornado- Déjalo. Vete a casa. Vamos, te acompaño a la salida.
Rainbow Dash recordó que la última visita a Hope fue para entrenar, pero tras la dura noticia no tenía ganas de hacer nada más. No quería a su entrenador, quería a su maestro, su amigo.
- Me abandonó- le contaba mientras el pony humano revisaba el motor Argos por milésima vez antes de ponerlo en marcha- Spitfire me abandonó.
- Cree que te está protegiendo.
- ¿Y ahora qué?
- Esa es la pregunta transcendental que debe hacerse cada guerrero en su hora más importante.
- ¡Ya basta de estúpida filosofía, Hope! ¡Se supone que esto no iba a ser así!
- Puedes volar ¿qué más quieres?
- ¡Quiero ser una Wonderbolt! ¡Quiero conseguir la medalla de oro en esa carrera! ¡Quiero recuperar mi razón de ser! ¡Eso fue lo que me prometiste!
- Nunca te prometí nada de eso. Te prometí que volverías a volar y así ha sido.
- ¡Eres...! ¡Eres...! ¡Aaaaaaaaaaaargh-!
- ¿De verdad es tan importante una simple medalla?
- ¡Esa "simple medalla" iba a ser mi pasaporte para cumplir mi sueño: ser un Wonderbolt! ¡Si pudiera hacerlo, sería feliz!
- ¿Por una medalla?
- ¡Sí, por una medalla! ¡Y ahora que estaba a punto de conseguirlo tú lo estropeas todo! ¡Es tu culpa por darme ilusiones a sabiendas de que he perdido mi oportunidad para siempre, que nunca conseguiré lo que siempre he soñado!
Hope deja el Argos y mira fijamente a la pegaso.
- Voy a decirte algo que tú ya sabes: el mundo no es todo alegría y color. Es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie ni nada en todo lo ancho y largo del universo golpea más fuerte que la vida. Pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte y lo que aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es cómo se gana ¡Si sabes lo que vales, ve y consíguelo, pero tendrás que soportar los golpes! ¡Y no puedes estar diciendo que no estás donde querías llegar o no tienes lo que querías por culpa de él, de ella ni de nadie! ¡Eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres! ¡Eres mejor que eso! ¿Crees que eres una medalla, un signo? ¿Un trozo de metal puede definir quién eres? Personalmente, eso me importa un cuerno porque no puedo aprender nada de ti, ni leer nada de ti en una maldita pieza de metal. Pero si quieres demostrar quién eres, a eso me apunto. Pero no quieres hacerlo porque tienes miedo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú misma, chica. Ya no puedo ayudarte en eso, es cosa tuya. Hasta que no empieces a creer en ti misma, no vas a ser tú misma de verdad.
Hope volvió al Argos y se subió al asiento del conductor.
- Mi padre no quería.
- ¿Qué dices?
- Mi padre no quería que fuera una Wonderbolt. Quería que me dedicara a ser una simple encargada del clima como él. Me dijo que al igual que yo él tenía "sueños tontos" que jamás cumplió. Como no creía en mí, me fui.
- ¿De verdad creías eso? Puede que sólo quisiera protegerte del dolor.
- Le dije bien claro que iba a ser una Wonderbolt. Siempre ha sido mi sueño desde pequeña ¡Y sólo porque él no pudo ser el mejor volador de Cloudsdale no significa que vaya a seguir tu misma estela, papá! ¡No reflejes tus errores en mí!
- Entonces no haces esto sólo para ser una Wonderbolt. Lo haces por tu padre.
- No me ha vuelto a hablar desde entonces. Ni siquiera me vino a ver. Seguro que está riéndose de mí en alguna esquina de la ciudad repitiendo un millón de veces "ya te lo dije".
- Los padres no son así. Seguro que sólo intentaba protegerte. Recuerdo una vez cuando tenía cinco años que me caí de un árbol y mi padre me prohibió volver a subir a uno.
- Ya, pero seguro que desobedeciste.
- No. Esperé.
- ¿Esperar a qué?
- A crecer. Un año después me inscribí en las clases de parkour y aprendí a escalar y moverme como un auténtico profesional. Mi padre se dio con un canto en los dientes. El problema de la vida según los padres es que no pueden proteger para siempre a sus hijos.
- ¡Precisamente! Yo aprendí a volar mucho antes que correr. Era mi vida, él no podía decidir sobre lo que de verdad me importaba, pero lo hacía y sigue haciéndolo.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque aun después de mi accidente, él ni siquiera me ha mandado una mísera señal de que sigue preocupándose por mí.
- Quizá sólo esté avergonzado por cómo te trató. Deberías ir a verle de vez en cuando.
- No… También fui una idiota.
- Entonces no te quejes. Ambos sois igual de cabezotas.
- Seguro que tiene otra hija favorita que le adora. Y que ni siquiera sabe de la existencia de su hermana mayor.
- ¿Tienes una hermanita? Que mona.
- No te rías.
- No lo hago. A veces me gustaría ser el hermano mayor de los niños pequeños de esta colonia, pero no puedo.
- ¿Por qué quieres ser hermano mayor?
- ¿Sinceramente hablando? Todos los días de mi vida recuerdo que mi hermano mayor siempre estaba allí para ayudarme en todo lo que le necesitara. Le admiraba, le quería… Era mi héroe. Quería ser como él. Vuelve a casa, Rainbow. Visita al cabezota de tu padre por una vez, dale un abrazo y saluda a tu hermanita. Vuela alto, amiga. Vuelve a casa como una Wonderbolt excepcional. Y esta vez hazlo por algo más que por ti misma o por una medalla.
Finalmente, el Argos arrancó con toda su fuerza y potencia.
- Adoro este sonido ¿sabes por qué? Significa que está vivo- lo apaga- Mejor que repose. Dime Rainbow ¿cuál es el sonido de tu vida?
No necesitaba ni contestar. Sabía lo que debía hacer. Siempre lo había sabido. Sólo necesitaba que alguien se lo recordara antes de partir.
- Gracias, Hope- le dijo mientras le abrazaba- Creo que voy a competir de todas formas.
- Ya lo sé, tengo que ir contigo.
- ¿Qué?
- No esperarás que deje subir ahí arriba a mi paciente en ese estado en el que estás. Es sólo para que te sientas más segura. Además, quiero verte correr.
¿Qué iba a decir? No es como si pudiera negarse.
- …Vale.
Al día siguiente, Rainbow se presentó en la carrera de práctica, sorprendiendo a todos. Spitfire fue de inmediato a reprenderla, pero esta no oyó y salió corriendo tras los demás a toda velocidad, demostrando unas habilidades de vuelo y unas piruetas nunca antes vistas. Terminó la carrera la más rápida.
- Impresionante- dijo Fleetfoot- ¿No es esa la chica lisiada de la que hablabas, Spitfire?
- Lisiada o no, vuela como una profesional- comentó Soarin- Creo que tenemos material de campeón.
- ¡No!- saltó la pegaso en seguida- Es mi clase y no dejaré que decidáis por mí.
- Spitfire, sé lo que intentas.
- Qué estas…
- Ella no es Blitz.
¿Blitz? ¿Dónde había oído Rainbow ese nombre antes?
- ¡Sé perfectamente quién es ella, no hace falta que me lo digas como si no pudiera diferenciarla de mis estudiantes! ¡No va a volar y se acabó!
Sin decir más, se marchó a los vestuarios. Rainbow pidió ir a hablar con ella y Soarin le dio permiso.
- ¡Entrenadora!- le dijo mientras intentaba alejarse- ¡Por favor, espere! ¡Señora!
- No hay nada que hablar, Rainbow. Se acabó la charla.
- ¿Por qué narices todos los que miráis por mi bien tenéis que ser tan condenadamente cabezota? ¡Escúchame!
Finalmente, la pegaso se detuvo.
- Permiso para hablar, señora.
- Corta el rollo, ya no eres uno de mis alumnos. Ya no. Blitz era mi hermana pequeña. Era una potrilla temeraria, sabes. Nunca se rendía ante los retos, pero un día voló demasiado lejos y sus alas no aguantaron. Los médicos tuvieron que amputársela para salvarle la vida o los pedazos de hueso roto habrían infectado su sangre y carne. Fue desterrada de Cloudsdale y condenada a no volver a volar nunca más debido a esto.
- Lo sé, señora. Conozco la historia. Fue candidata a formar parte del equipo en esta carrera, al igual que yo.
- Al principio creí que podía soportarlo, pero sabes- se gira a verla- Eres su viva imagen. Por dentro y por fuera.
- Voy a volar. Quiera usted o no. No puede pararme, de igual forma que no puede parar un tornado loco fuera de control.
- …Lo sé. Es sólo que me fastidia no poder proteger a mis seres queridos. Has sido mi alumna, Rainbow, pero creo que he aprendido yo más de ti que tú de mí. Sé que lo harás bien el día de la competición… Y todos estarán allí para verlo; la pegaso caída que alzó el vuelo. Y yo estaré también, observándote.
- Gracias, señora.
Era oficial; Rainbow volvió a la competición. Lightning Dust le cedió su puesto encantada y así pasaron los días hasta el momento de la competición.
- No sé, Rainbow- le dijo Fluttershy, claramente preocupada- ¿De verdad crees que puedes ir a competir?
- Relájate, "mamá". Estoy bien, puedo hacerlo.
- No llevas más de unos días de rehabilitación.
- Oye, confío en mí misma y si no tengo el apoyo de mis amigos ¿de quién más puedo recibirlo?
- ¡En tu mejor amiga, por ejemplo! ¡Pero siento decepcionarte cuando has estado a punto de morir! No me importa que no puedas volar, me importa que no regreses. Ya ha pasado una vez, podría pasar de nuevo ¡Pero allá tú! ¡Si quieres ir y no volver, es tu problema!
Rainbow sintió una punzada de culpabilidad en su pecho cuando la oyó hablar. Era la parte que más odiaba de sí misma: su arrogancia. Creyó haberla dejado atrás hace tiempo junto a Lightning Dust, pero se equivocaba. Ahora esa arrogancia había hecho que sus amigos se preocuparan y gracias a su exceso de confianza había acabado hasta renunciando a no poder volver a volar nunca más.
- Vale, lo siento- le dijo mientras frotaba su cabeza contra su cuello en señal de comprensión- Sé que estás preocupada, pero tengo que hacerlo. No sólo por mí, sino para demostrarles a todos que un pony lisiado puede marcar la diferencia.
- Siempre hay cosas más importantes que nuestros sueños.
- Lo sé, pero puedo hacer mucho más que convertirme en un Wonderbolt esta vez. Antes era sólo para eso. Déjame hacerlo, Fluttershy. Por favor te lo pido.
- Lo ibas a hacer de todas formas- la abraza- No dejes que te hagan daño.
- ¿A mí? Nunca. Tengo un ala de acero ahora.
- ¿Rainbow?- tocó Hope a la puerta- Es hora de irse.
- ¡Voy! Dile a las chicas que espero verlas entre el público.
Hope le entregó a Rainbow un traje de vuelo hecho a mano por él. Costó lo suyo, pero era adecuado y bonito. Ambos volaron hasta el estadio de la Academia Wonderbolt de Cloudsdale entre las nubes, llegando justo a tiempo mientras todos se preparaban mental y físicamente para la competición.
- Hope- le dijo la pegaso a su entrenador- Quiero que sepas que pase lo que pase hoy, gane o pierda o incluso si me estampo contra el suelo, tú eres, has sido y siempre serás mi hermano mayor.
El pony humano sonrió antes de que ella apoyara su cabeza contra su hombro en señal de confianza y cariño. Todos los competidores ocuparon sus puestos, listos para la ceremonia de presentación posterior a la carrera. Rainbow se ajustó las gafas de vuelo con seguridad y revisó el arnés de su ala.
- Dashie- le dijo Hope- ¿Dónde estás?
- Aquí.
- ¿Qué hora es?
- Ahora.
- ¿Qué eres?
- Este momento.
La ceremonia de presentación fue un paseo comparado con la carrera, que no tardó en levantar el calor en el ambiente de estadio. Rainbow ganó velocidad con rapidez y consiguió situarse a la cabeza en seguida, pero pudo notar que algo iba mal cuando uno por uno los competidores iban cayendo como moscas, víctimas de accidentes inesperados. Pero lo peor estaba por llegar cuando en la vuelta diez un choque entre dos corredores adelantados dio lugar a una catastrófica reacción en cadena, con lo que los participantes se ven envueltos en un choque masivo que les deja fuera de la pista. A excepción de Gray Gear y Rainbow, quienes se las apañaron para escaparse. De pronto, el arnés de Rainbow se rompió cuando chocó contra dos competidores fuera de control, por lo que Rainbow empieza a perder el control de sus alas y cae al vacío, provocando el pánico entre el público. Los Wonderbolts se pusieron en posición para salir, pero Hope los detuvo.
- No.
- ¡Va a morir!
- Ten fe en tu alumna, Spitfire.
- ¡La fe no evitará que muera!
- Tal vez sí. Tiene algo que demostrarse a sí misma. Algo que demostrarle a todos. Déjala.
La Wonderbolt miró al banco de nubes por donde la pegaso había desaparecido y se mordió el labio inferior. Sin abandonar su posición, dijo:
- Si no sube en dos minutos, salto a por ella.
- Entendido.
Mientras caía, Rainbow no podía evitar sentir un ramalazo de miedo y desesperación ¿Iba a morir aquí? ¿Toda su vida, sus sueños, la habían llevado a este mismo punto…? De repente recordó a los atletas y artistas humanos que vio con Hope en aquel video. Su fuerza, su pasión, su determinación… Fue cómo si la llenaran por dentro. Ellos sufrieron heridas graves en su vida, nacieron diferentes o enfermos y nunca se rindieron. Como llevada por el instinto, Rainbow empezó a girar sobre sí misma, realizando así un nuevo tipo de Sonic Rainboom en espiral que la devuelve a la pista como un huracán. Yendo a toda prisa y habiendo recuperado su vuelo, adelantó a Grey Gear y se dispuso a dar la última vuelta a la pista… Pero algo la detuvo. Justo cuando estaba a punto de ganar, se detuvo. Algo en su interior hizo que parara en seco ante la imagen de los demás participantes malheridos, que eran incapaces de continuar, y algo le hizo volar hasta ellos para ayudarles a subir y acompañarles a la línea de meta. Y Gear la ayudó. Todos los corredores atravesaron la línea entre las ovaciones y ánimos de todos los presentes, algunos emocionados por el gran espectáculo que estaban contemplando.
- Acabas de tirar por la borda una plaza en los Wonderbolts- le dijo Grey- Lo sabes ¿verdad?
- Siempre hay otro año.
Todos fueron a felicitar a Dash con gran emoción por su carrera, por la carrera de todos. No sólo sus amigas, también sus entrenadores, compañeros de clase, espectadores ¡Hasta entrenadores de otros equipos! Pero no todos estaban tan felices. Black Wing no lo estaba.
- ¡Serás idiota!- le gritaba este a Gray Gear- ¿Por qué has hecho eso? ¡Ahora no sabemos quién es el ganador y perderemos los royalties de los Wonderbolts! ¿Para eso hemos trabajado tanto, Grey? ¿Para eso hemos saboteado a los nuevos contrincantes para ser los primeros y nos hemos deshecho de Rainbow, que por cierto no me explico cómo puede haber vuelto? ¿¡Para eso nos libramos de Blitz también, cabeza cuadrada!? ¿¡Acaso tengo que recordarte que fue eso lo que nos impulsó al primer puesto!?
Todos se quedaron de piedra ante las palabras de Black Wing, quien de repente se dio cuenta de lo que pasaba y sintió una punzada cuando vio las caras de todos los presentes.
- Acabo de decirlo todo en voz alta ¿verdad?
- Si, Black. Todo.
- Interesante declaración- afirmó la Princesa Celestia, quien estaba allí también junto a su hermana- ¿Debo tomarlo como una confesión?
- ¡No, no, no, no, no, no! ¡Estaba furioso! ¡Deliraba, majestad!- traga saliva- No lo tengáis en cuenta, por favor…
- Black Wing- afirmó.
- ¡S-Sí, su majestad!
- Desde hoy le prohíbo a usted y su equipo el volver a participar en una competición de vuelo para siempre.
Afectado profundamente por estas palabras, Wing se desmayó y el equipo tuvo que salir de allí entre los abucheos y trastos que le fueron lanzando los espectadores. Y mientras que las amigas de Dash se veían profundamente ofendidas (Fluttershy llegó a tirarles una nube y todo), ella se queda tranquila; eso era ahora el pasado.
- ¿Rainbow Dash?- oyó a su espalda a Fleetfoot.
La mencionada se giró, viendo como el equipo de los mejores voladores de Equestria se acercaban para darle su premio por ganar la competición: un traje de Wonderbolt oficial.
- Pero si no he ganado.
- Rainbow- hablo esta vez Spitfire- ganar no lo es todo en la vida; es seguir adelante ante la adversidad y tú has demostrado que eres así. Antes me dijiste que fuisteis nuestra inspiración. Ahora tú eres la nuestra. Tómalo.
Y ella lo aceptó con emoción.
- ¡Oh Dios mío, Oh Dios mío, Oh Dios mío, Oh Dios mío, Oh Dios mío!- dijo emocionada mientras compartía ese momento con sus amigas, quienes se fundieron en un abrazo de grupo, felices. De pronto, la pegaso recordó a alguien y cuando se giró fue a buscar a Hope, el cual no tardó en encontrar. Corrió a él para darle un fuerte abrazo. El abrazo de la dulce victoria.
- Gracias- dijo simplemente- Gracias por toda tu ayuda, por todo. Sin ti, nada de esto habría sido posible.
- Recuerda esto para siempre, Dashie. Este ha sido tu momento. Tuyo para siempre.
- Te quiero mucho, hermano.
Cuando la gente y el ambiente animado ya se habían despejado y vuelto a sus asientos para ver el final de la competición, Rainbow se dispuso a recoger todo y se puso el traje para la ceremonia de cierre en el camerino oficial de los Wonderbolts. Ella era ahora uno de ellos. Entonces notó un carraspeo por detrás de su espalda y ante ella se encontraba un semental de melena arcoíris y pelaje azul oscuro acompañado de una yegua de pelaje azul y cabellera blanca con líneas blancas que formaban una espiral. Iban acompañados de una potra blanca de pelaje azul pálido y melena blanca. Al verlos, quedó como en shock. Los conocía a todos. Raining Cloud, Wonder Dash y Snow.
- ¿Papá? ¿Mamá? ¿Snow?
- ¡Hermanita!- dijo esta última, quien corrió a abrazarla- ¡Te he echado mucho de menos!
La pegaso le revolvió el pelo a la pequeña en gesto cariñoso.
- Tu amigo nos dijo que estabas aquí.
- ¿Hope?
- Queríamos verte. Después de tanto tiempo… Nos alegra ver que has tenido una vida tan feliz y… Me siento muy orgullosa de ser tu madre.
- Mamá…
- ¡Y yo de ser tu hermana!- dijo Snow- ¡No os olvidéis de mí también!
- Snowie…
Raining, sin embargo se mantuvo distante y gruñón. Pero si hay algo que no podía discutir, era a su mujer. Por eso decidió decir algo cuando esta le dio un suave codazo y le lanzó "esa mirada".
- Un día de estos te matarás- dijo simplemente antes de retirarse.
Rainbow suspiró. Cabezota como siempre, cabezota hasta la muerte. Pero entonces se detuvo y sin mirarla dijo:
- Sabes que siempre puedes volver a casa cuando quieras. Me gustaría hablar contigo sobre cómo te ha ido todo estos años que me he perdido.
Emocionada y sorprendida, a Rainbow le resultó imposible no lanzarse a abrazar al semental, siendo luego acompañada por su madre y hermana. En la entrada, los Wonderbolts animaban a Rainbow a unírseles a volar. A Rainbow le costó alejarse de su familia, pero finalmente se decidió y corrió a unírseles. Rainbow se alejó volando con los Wonderbolts para dar el gran cierre a la competición mientras todos ven cómo la amiga, el mito, la leyenda y la pony ve cumplido su sueño de toda su vida.
Dedicado a todo aquel que siempre ha tenido un sueño y no ha dejado que la adversidad de la vida se interponga. A todos los atletas, músicos, amantes, cantantes, guerreros, luchadores, combatientes todos; sois para siempre una inspiración
