Skip Beat! Y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad exclusiva de Nakamura Yoshiki-sama. Yo solo fantaseo sobre esta serie y lo escribo! XD
/ Pensamientos / —Diálogos. — "Citas de personas"
Capítulo 7: ¡Es tu culpa!
/ Ella está tratando de huir ¿Cierto? / Esto le daba mucha curiosidad. / ¿Por qué ahora? ¿Por qué no antes? / Lentamente se acercó a su oído para susurrarle, la clásica sonrisa del emperador de la noche adornaba su rostro. Debía probar su reacción para saber a quién le pertenecía ese rostro.
— ¿Y por qué no te como a ti?
De pronto se sorprendió, la chica entre sus brazos realmente dejó de respirar, empezaba a preguntarse si no había ido demasiado lejos. Dejó pasar un minuto, decidió hacer algo ya que temía que en cualquier momento fuera a desmallarse. Él no sabía lo que en ese tiempo pasaba por la mente de Kyoko.
/¿Eso no sería genial Kyoko? Deja que nii-san nos devore completamente./ Los pensamientos de Setsu comenzaban a invadirla, pero lo que más la afectaba es que la idea le empezaba a sonar interesante. Sus sentimientos estaban tan revueltos que de pronto su inner* tuvo un contrincante. La imagen de una pequeña y coqueta Setsu la enfrentaba.
/ ¡Waaaaaaaa, qué rayos me pasa! ¿Por qué estoy siquiera considerándolo? ¡Hoy me pasé haciendo puras tonterías! ¿Por qué lo provoqué en la sala de descanso? ¿Por qué dejé que me probara las botas? ¡Traigo mini falda! ¿Y si vio algo que no debió ver? ¡Y lo completo diciéndole si no le gustan mis piernas! ¿Cómo puedo ser tan desvergonzada?— La pequeña Kyoko estaba hecha una bolita agarrándose la cabeza. —No tuve opción. ¡Setsu actuaria así! … ¿Setsu? Así es ¡Es tu culpa!— Señalaba a la pequeña Setsu que la miraba aburrida. — ¡Todo porque eres así! /
/ Shhhhhh, eres muy escandalosa. ¿Cómo se supone que soy? ¿Honesta con lo que siento? Te recuerdo que tú me creaste. ¿Acaso no estas manifestando tus deseos inconscientes a través de mí?— A su oponente se le cayó la mandíbula al suelo mientras sus ojos se abrían como platos — No te culpo, es más te lo agradezco. Nii-san es un hombre con todas las letras y no pienso desaprovecharlo. /
/ ¿A… a qué te refieres? Y…o…yo no tengo ningún deseo inconsciente. Tsuruga-san es mi senpai, siempre me ayuda cuando lo necesito y lo respeto mucho. /
/ Aaaaaaburriiiiidaaaa. Sabes ese cuento del senpai y del respeto no te va a proteger siempre. Pero puedes seguir escudándote en él, por mi parte me divertiré con nii-san. Porque yo no estoy hablando del fulano Tsuruga Ren, sino de mi nii-san Caín Hell. / Le dedicó una sonrisa en la cual se notaba que tenía planes ocultos.
/ ¡Tsuruga-san no es ningún fulano!— La pequeña Kyoko estaba indignada. — ¡Él es una persona realmente importante! Él… / No pudo terminar pues fue interrumpida.
/ ¿Importante para quién? ¿Para ti?— Obtuvo por respuesta un profundo silencio. —Sabes esta charla no nos lleva a ningún lado. Nii-san se está preocupando. — Ambas notaron que hace tiempo no respiraban y el hombre frente a ellas empezaba a separarse para mirar su rostro. — Dime ¿No crees que sería interesante ver a nii-san perdiendo el control sobre su hermanita?— Una suave risa picara invadió su mente. — Juguemos un rato con él Kyoko ¿Qué cosa mala puede pasar? /
/ ¡NOOOO! Él es mi senpai, yo ni siquiera podría… no me atrevería… / ¡Pumm!
De repente se escucha el golpe de un guante de Box. La pequeña Setsu con un look de gatita** y una mirada de "conseguiré lo que quiero" golpeó a Kyoko, la noqueó. ¡Rinnngg! Una campana de victoria sonó y chibi Setsu miraba a su oponente en el suelo.
/ Que escandalosa, al menos ya no va interferir con mis planes. — Sonreía triunfante. —Setsu al 100% por los próximos 2 días. Solo espera nii-san, ahora solo seremos nosotros dos. /
— ¿Setsu? ¿Estás bien?— Ren estaba preocupado, pues aunque ella había empezado a respirar tenía los ojos cerrados. De repente una pequeña sonrisa relajó su rostro y lentamente abrió los ojos.
— Si nii-san — Le dice con la mirada más sensual que haya visto en Setsu. — ¿Por qué no iba a estarlo? Si tú estás conmigo.
Entonces sube sus manos rodeando el cuello de su hermano, lo baja hasta que sus labios quedan justo sobre su oído y susurra lentamente.
—Dime ¿Con que quieres acompañar? Creo que solo tenemos un poco de miel y salsa de chocolate. Pero si prefieres algo salado tenemos mayonesa.
Ren tragó duro, no sabía porque la saliva comenzó a juntarse en su boca. Tal vez esa calidez que recorría su oreja o esa electricidad que bajaba por su columna tuvieran algo que ver. Estaba un poco perdido, una parte de él sentía el peligro y le estaba diciendo que se aleje. Pero la otra parte lo incitaba a seguir, quería saber que pasaría.
— ¿Acompañar que Setsu?— Pregunto inocentemente. La chica en sus brazos se puso en puntitas de pie y se apretó más a él, cubriendo el hueco que aun los separaba.
— ¿Acaso no es obvio?— Seguía susurrando en su oído. — A M I. —Dijo separando cada letra. — ¿O no querías comerme?
Ren no daba crédito a lo que escuchaba. Sentía la necesidad de pellizcarse para saber si estaba despierto, pero le ganaron. Setsu lamia el lóbulo de su oreja para después darle un suave mordisco. Definitivamente no estaba soñando.
Lentamente se separó para mirarla a la cara. Ella era totalmente Setsu. No había un leve rubor, no había duda. Solo decisión y acción. Una sonrisa coqueta y una mirada impaciente por saber su respuesta. Sonrió.
/ ¿Así que finalmente huyó? Se escudó en su personaje para no enfrentarme. — No sabía porque, pero estaba molesto. Una parte de él esperaba que fuera Kyoko quien lo enfrentara. —Bien ya que optó por esto, dos podemos jugar el mismo juego. — Caín Hell era capaz de seguirle el juego a Setsu. /
Caín se inclinó un poco, levantó a Setsu y la puso sobre su hombro. Empezó a caminar, la llevó a la cocina y la sentó en la mesada.
— ¿Nii-san que haces?— Preguntó curiosa, sonreía divertida ante el pequeño arrebato de su hermano.
—Ya lo veras. — Fue hasta la heladera y sacó la miel. No le gustaba mucho lo dulce, pero si tenía que elegir algo que iba con ella era lo dulce. Volvió y le mostró el frasco.
— ¿Desde cuando eres fanático de lo dulce? Juraba que ibas a agarrar la mayonesa. —Setsu hizo el intento de bajarse de la mesada pero él la detuvo.
— ¿A dónde vas?— Ella lo miró extrañada.
— ¿No es mejor la cama?— Eso sorprendió incluso a Caín, no creía que su hermana fuera tan lanzada. Solo lo incitaba a continuar, él no iba a perder. Antes iba a rendirse ella completamente sonrojada.
—No, no lo creo. Se ensuciarían las sabanas. Y ya que voy a preparar mis alimentos es mejor usar la cocina.
—Oh, ya veo. Nii-san eres tan inteligente. — Decía mientras golpeaba una mano con la otra. — Entonces comienza. — Ella colocó las manos en la mesada inclinándose ligeramente hacia atrás mientras cruzaba las piernas.
Verla ahí tan dispuesta a seguir su propio juego lo volvía loco. Lo único en que pensaba era en como disfrutar ese momento.
—Está bien. Entonces recuéstate en la mesada. — Ella obedeció. —Ahora date vuelta.
— ¡Pero así no podré verte!— Se quejaba la chica.
—Shhhh. — Él tenía un dedo sobre los labios y la miraba un poco serio. —La comida no se queja.
La ayudó a voltearse hasta que quedó boca abajo, ella colocó el rostro sobre los brazos usándolos de almohada. Él le corrió el cabello de la espalda, y le susurró:
—Ahora déjame comer. — A ella se le erizó el vello de la nuca y él se rio.
— ¿Qué es tan gracioso? Nii-sa…
Las manos de él bajando los tirantes de su blusa la interrumpieron, su piel suave tocándola le agradaba. Sintió como lentamente bajaba el cierre de la prenda dejando su espalda totalmente expuesta.
Él no podía creer que tan perfecta podía ser ella. Solo ayer la había visto con unos shorts y en sostén. Se había preguntado si su piel era tan suave como parecía. Y ahora podía tocarla. Su índice recorrió su columna desde el cuello hasta el comienzo de su pollera. Ella tembló un poco ante el contacto y él sonreía. Se debatía internamente ¿Debía desabrochar también sostén? ¿O eso sería demasiado? Estaba maravillado acariciando su pequeña cintura cuando la escucho reír.
— ¡Nii… nii-san, e…eso hace cosquillas!
El ver su cuerpo convulsionar por la risa lo tentaba demasiado. Tomó la miel y empezó a hacer dibujos en su espalda. Solo círculos que se encontraban y líneas que bajaban. Nada especifico.
—Ah ¡Está fría! Al menos podrías haberla entibiado. — Se quejaba Setsu mientras hacia un puchero. Él reía divertido. — ¿Qué te causa tanta gracia?
—Tú me diviertes. No es necesario entibiar la miel si enseguida te vas a calentar. — Lentamente se inclinó sobre su espalda, estaba decidiendo por donde comenzar.
— ¿A qué te ref…?— Dio un respingo cuando sintió la lengua de él recorriendo su cuello, estaba limpiando el dibujo.
Lentamente descendía por las líneas de miel. Había dos o tres lugares donde se cruzaban y tenía que chupar dejando a su paso una marca. La chica no pudo evitar soltar un gemido cuando sentía esa pequeña presión sobre su piel. Sentía que la espalda le ardía, tenía mucho calor. Solo notaba un alivio cuando él volvía a echar miel. Ahora agradecía esa sensación de frescura.
Le gustaba mucho, pero no quería demostrarlo. No quería que él la escuchara, ni siquiera ella se había escuchado así antes. Se mordió el brazo para evitar gemir de nuevo. No entendía que pasaba. Después de todo no importa que tan sensual sea Setsu o que tan lanzada se comporte, su base es Kyoko.
El lugar de donde Setsu puede obtener información son los recuerdos de Kyoko. Por lo tanto tiene un límite, un punto del cual no sabe cómo seguir. Una parte le decía que no había problema, que dejaría que su nii-san la guie. Y la otra no quería admitir que no tenía los conocimientos necesarios para hacerle frente adecuadamente. De pronto todo se detuvo.
Caín contemplaba su trabajo. La brillante espalda de Setsu tenía cuatro marcas que demostraban que era suya. / Ahora si pude hacerlas, esta vez no me lo impidió. /
Notó que ella escondía su rostro y tenía los puños fuertemente cerrados. Debía de estar terriblemente a avergonzada. / Tal vez si me pasé ahora. / Un poco preocupado se acercó e intentó sentarla. Pero ella se sacudió de su agarre y se hizo un ovillo sobre la mesada.
— ¿Setsu?— No le respondía. —Hey ¿Me estas oyendo?
Tanto se esforzaba en no moverse que no se dio cuenta en qué posición estaba.Era una vista muy agradable, pero en este momento le preocupaba más el que no le respondiera.
—Por si no lo notaste tienes falda y estoy viendo tu ropa interior en este momento.
Como un rayo se incorporó quedando frente a él de rodillas y sosteniendo su blusa con una mano. Caín estaba asombrado. Setsu estaba colorada hasta las orejas, con los ojos brillosos y dos pequeñas medialunas en el brazo izquierdo donde se podía ver unas gotitas de sangre que comenzaban a salir.
—Setsu ¿Acaso te mordiste?— La miraba enojado mientras tomaba su brazo, no le gustaba verla lastimada.
— ¿Por qué lo hiciste?— Ella agachó la mirada y no hablaba. Entonces la tomó del mentón y la obligó a mirarlo. —Contéstame.
—Es que…— Una pequeña lágrima se deslizaba por su mejilla. —Es que no quería seguir haciendo ruidos raros, no quería gritar.
— ¿Qué?— El solo hecho de pensar que quizás la había lastimado lo torturaba. —Perdóname ¿Acaso te hice daño?— Decía preocupado mientras que sostenía su rostro.
—No, es que… no lo entiendo. — Empezaba a llorar. —A mi… a mi… ¡A mi realmente me gustó mucho! Y no… no quería que te detuvieras. ¡Pero te detuviste!
La confusión reinaba en su mente. Desde el momento en que admitió que le gustó lo que sentía y se mordió para no gemir el leve dolor en su brazo la hizo reaccionar. En medio de un puchero la pequeña neko-Setsu se esfumó diciendo "¿Qué no podías quedar inconsciente por más tiempo? ¡Sabía que debí haberte atado!" Sin embargo no podía detener aquellas caricias que sentía en su espalda, húmedas pero cálidas hacían que su piel ardiera. Cuando se detuvo quiso gritarle que siguiera y eso la sorprendió.
Ren por su parte la observaba en silencio. / No entiendo. ¿Llora por qué no quería gritar o porque me detuve? No puedo verla llorar ¿Qué hago? ¿Qué debo hacer? No puedo verla así. /
Entonces ella rompió el silencio.
—Eres injusto nii-san. Primero no me dejas observarte, luego dejas de jugar y por último te enojas. No te entiendo. — Él la miraba atónito.
/ ¡Yo no te entiendo a ti! ¿Quién eres? ¿Kyoko, Setsu o una mezcla de ambas? ¡Me vas a volver loco!—Se reía. —No. Hace mucho que estoy loco por ti. Nadie me descontrola como tú. Nadie me confunde tanto. — Se inclinó y recostó la cabeza sobre el hombro de la muchacha. /
—Setsu ¿Era necesario que llores para decirme eso? Sabes que tus lágrimas son mi debilidad. — Esa era una verdad tanto para Caín como para Ren.
—Nii-san no es alguien débil. Solo eres un consentido y eso es mi culpa por malcriarte. — Setsu hacia un puchero.
Caín giró a Setsu sobre la mesada, le acomodó la blusa y subió el cierre. Sentía su espalda algo pegajosa.
—Será mejor que te vayas a bañar. Tus cabellos se pegan a tu piel.
— ¿Y tú me frotaras la espalda?
—Setsu. — La reprendía mientras alborotaba sus cabellos. —Se una chica grande y báñate sola.
/ Definitivamente no me voy a encerrar contigo desnuda en un pequeño lugar. ¿Acaso está chica quiere matarme? /
—Por si no recuerdas es tu culpa que mi espalda esta pegajosa. Hazte cargo.
Antes que Caín pudiera responder alguien golpeaba la puerta. Ambos se fijaron en el reloj, las diez de la noche. Se miraron sorprendidos. Cuando volvieron de la tienda faltaba un poco para las nueve. ¿A dónde se fue toda una hora? Volvieron a llamar a la puerta.
—Tú ve a bañarte. Voy a ver quién es.
—Está bien.
Mientras iba a atender Setsu tomó su pijama y algo de ropa interior. Aprovechó que su hermano ya no la miraba y tomó el celular de Kyoko. Tal vez pudiera revisarlo mientras su nii-san estaba ocupado con la visita.
Caín abría la puerta con su característico mal humor, pensando que quizá era algún empleado del hotel. Para su sorpresa no era así.
— ¿Qué hace aquí a esta hora?
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Aclaraciones:
*Inner: la pequeña Kyoko que se sale mientras ella es Setsu. Como en el cap 196 que le gritaba "rostro, rostro, rostro. Setsu, Setsu, Setsu."
**neko-Setsu: imagínenla como en la portada del cap 185 y agréguenle guantes de boxeo.
Bueno ¿Qué les pareció el cap de hoy? Solo estuvieron ellos dos, jugando sin darse cuenta del paso del tiempo. Con siete capítulos apenas y pasó un día, a este paso van a terminar la semana en un año! :P Trataré de no extenderlo tanto, pero no puedo evitarlo!
Gracias a tamarithaarww96, su mensaje inspiró la pequeña batalla mental de la pequeña Kyoko y neko-Setsu. Espero te haya gustado como quedó! :)
¿Quién creen que llegó al cuarto de Caín y Setsu? Al propósito ¿Alguna vez jugaron así con la miel? O_O Apuesto a que ahora a Ren le va a empezar a gustar lo dulce! XD
Ya saben ¿Críticas, sugerencias? Dejen review! :D
Nos leemos. Bye, bye!
