18. La Batalla de Whitetail
Un letal campo de batalla había estallado en la isla de Whitetail y tanto los Huecos como los humanos se disponían a luchar y morir si era necesario por conseguir la victoria o la muerte. Las filas de las legiones de los Huecos se prepararon en formación de ataque, dispuestos a destruir cada átomo de la existencia de su enemigo sin vacilar.
- Es inútil que trates de asustarme, Kairos- le dijo Hope a lo lejos- ¡Ambos sabemos que los Huecos no pueden nadar!
- No es que nos haga realmente falta…- musitó divertido el mestizo humano-mecánico, quien se giró a los soldados mientras alzaba un cetro- ¡Formad una piña, uníos en formación de cañones!
Todos obedecieron y las filas enemigas se unieron entre sí como un gran conjunto de hormigas colaborando en una comuna subterránea, formando así un arma de energía con la que atacar a distancia. Dispararon varias ráfagas de cañonazos, los cuales no dieron a los humanos por poco.
- ¡Es un tiro de advertencia, Hope!- exclamó con sorna Kairos- ¡Yo tengo todos los cañones que quiera! ¿Tú qué tienes? ¿Cómo piensas darnos exactamente?
- Ahora verás cómo.
De debajo de un camuflaje que imitaba unas piedras, Hope sacó unas torretas montadas con cañones de ráfagas electromagnéticas modificadas para destruir Huecos.
- Mira que eres cabezota… ¡Ni siquiera te dejaré disparar! ¡Fuego!
Otra ráfaga salió disparada de parte del enemigo a los humanos asentados en el centro del lago, pero al igual que antes, estas no les dieron.
- ¡Permíteme informarte, oh gran Aníbal Barca, de que el Cañón Hueco sólo alcanza los dos metros de distancia y que el islote en el que nos encontramos, en el centro de la isla, está a cuatro! ¡No nos darás nunca aunque quieras!
Kairos revisó las distancias mentalmente.
- Maldición ¡Ese malnacido yanqui tiene razón!- gritó furioso para sus adentros mientras saltaba sobre sí mismo para liberar furia contenida.
- ¡Fuego!
La orden de disparo llegó de inmediato y los cañones electromagnéticos derribaron los Cañones Huecos y varios soldados por el camino, reduciendo la legión a tan sólo unos cuantos miles. Kairos intentó devolver el fuego de inmediato, pero el ataque enemigo era demasiado rápido para él y se vio forzado a reagrupar sus fuerzas.
- En cambio, estos cañones de raíles sólo necesitan nueve metros de distancia para disparar sus balas electromagnéticas a toda velocidad, tarugo.
El mestizo empezaba a perder la paciencia con esa situación. No tenía pensado revelar esta formación antes de tiempo, pero…
- ¡Formación de planeo! ¡Volad hasta ese islote y acabadlos!
De las espaldas de los soldados Huecos salieron unos jetpacks que les hicieron flotar en dirección a la posición enemiga, pero fueron derribados antes de que llegaran hasta ellos y los pocos que lo consiguieron fueron destruidos por los Pretorianos que Hope mandó ir por ellos. Shinobu consiguió destrozar a los intrusos colaborando con la lanza de Tifa.
- ¡Seguid avanzando!- gritó Kairos mientras mandaba más y más soldados Huecos- ¡No os paréis!
- ¿Está tonto o qué?- preguntó con sorna Gale- Estamos acabando con sus tropas y él sigue mandando más y más.
- Me escama- comentó Hope- Él no es de la clase de persona que actúa sin pensar.
- A lo mejor se ha vuelto idiota de pura rabia. Ya sabes lo que dicen: "la ira te hace tonto".
- No a él.
Efectivamente, porque mientras los soldados aéreos atacan de frente, Kairos estaba enviando a otros bajo el agua, pues se había tomado ciertas libertades para modificar a la infantería Hueca y ahora eran capaces de transformarse para ir por debajo del agua sin problemas, totalmente ajenos a la vista de Hope y los Pretorianos. Y mientras avanzaban, bordeaban la costa del islote para sorprenderlos por detrás. Kairos sonrió. Era el plan perfecto.
Hasta que de repten una sonora explosión le despertó de sus aires de grandeza. La explosión vino del lago y varias piezas de soldados Huecos habían salido volando por los aires, revelando su posición.
- ¡Asi que eso era!- dijo Hope- Parece que el enemigo trabaja a destajo y se ha adaptado para poder viajar bajo el agua. Suerte que tiré algunas minas ultrasónicas al fondo del lago por si acaso.
- ¿Actualizaciones?- preguntó Gale- ¿Desde cuándo pueden hacer eso?
- Si son máquinas, pueden mejorar sus sistemas para adaptarse. Deus sabe cómo hacerlo.
- ¡Con esto no contábamos!- dijo Joshua- Esto lo cambia todo.
- Esto no cambia nada. No pierdas la calma, sé como contenerlos.
- ¿Las minas podrán contenerlos indefinidamente?
- No. Pero esto sí.
En vista de que la gran mayoría de los soldados bajo el agua, Hope activó un dispositivo que tenía oculto en su PDA unida a la armadura de su antebrazo y de pronto el lago se congeló, encerrando a los soldados en una gruesa prisión de hielo mientras los pocos Huecos submarinos que consiguen llegar al islote son destruidos junto a los soldados planeadores. Pronto, sólo quedó Kairos.
- ¡Si, señor!- gritó eufórico Gale- ¡Somos los mejores! ¿Es eso todo lo que tienes, Kairos? ¿No sabes pegar más fuerte?
- ¿Qué pasa, Gally? ¿Ya te estás aburriendo?- el mencionado levantó en el aire el cetro que llevaba consigo, transportando a otros cientos de Huecos más a su posición- Esto ha sido un simple aperitivo. Cientos de naves Huecas ya están cubriendo la atmósfera del planeta y sólo yo, como general del ejército de Deus, soy capaz de teletransportarlos hasta el campo de batalla sin problemas. Puedo llamar a cientos de millones más y acabar esto de un plumazo, pero deseo divertirme un poco y haceros sufrir.
Todos miraron a Gale con reproche.
- Ah sí, claro; echadle la culpa al bravucón.
- No me molesta realmente- dijo Hope.
- ¿Eh?
- ¡Puedes llamar a cuantas tropas quieras, Kairos; no vas a pasar y no vas a ganar!
- ¡Hope, no le alientes que la armamos!
Aquello acababa de empezar. Sólo esperaba que si fallaban, pudieran cumplir el plan de emergencia extra con suficiente antelación. Todos dependían de ello.
[Flashback]
Días antes de las reuniones de emergencia con los líderes de las tribus de Equestria...
- ¿Quién es ese humano de ahí? -Twilight exclamo al ver a un joven de gabardina café, pelo largo rubio suelto al arie y sombrero como el de Applejack, además noto un arco y flechas en su espalda, que solo apareció de la nada para retirarse abandonando la zona segura- ¿No vas a detenerle? Se está alejando
- Déjale, Twilight. Emmanuel ya debe de saber a qué se atiene. Además, se marchó apenas nos instalamos.
- ¿Y no hiciste nada? ¿No has intentado acercarte a él?
- Sí que lo he intentado. Traté de acercarme a él, hasta le busqué entre la espesura durante días para intentar hablar con él, pero sólo aparece cuando algo le interesa, y cada vez que le buscaba sólo me dejaba una flecha clavada en el piso, como si dijera "este es mi territorio, no te acerques".
Después de las reuniones…
- Hola, Emmanuel.
- ¡Hope!- dijo este sorprendido- Veo que te has vuelto más rápido a la hora de rastrear. No he podido sentir tu presencia hasta que has hablado. Algunos de nuestros compañeros me han venido a buscar al bosque sin éxito, pero tú eres el que más ha persistido.
- Vienen los Huecos. Espero que lo sepas.
- No me hace falta. Ya se vaticinaba desde hace mucho que venían vientos de guerra, hasta las estrellas lo predecían.
- Tú y tus espíritus sagrados. Sólo vienes a la colonia cuando algo te interesa, ni siquiera estuviste cuando...
- Eso no me importa, nunca me ha importado. Ya lo sabes.
- Sé mucho de ti, y por ello comprendo como actuaste al irte, pero aun así tengo una petición importante.
- ¿Qué es?
- Sé que has hecho buenas migas con los grifos. Me gustaría que fueras con Gilda, una amiga mía, para formar un trato con el rey Lion Claw para que asista a las Princesas en Equestria para la próxima guerra.
- Lo que pase en el mundo no me interesa, yo vivo bien es te bosque como en otro, además ni yo conozco a todos, tú lo sabes muy bien- se dio la vuelta para desaparecer por la espesura del bosque- ¿Por qué me vienes a pedir esto? ¿Por qué debería ayudar a unos completos desconocidos?
- No todos son tan desconocidos como tú crees. Además, Helga necesitará ayuda para proteger a los demás y sé que ella al menos te importa.
- Fue amable conmigo… Pero eso es todo.
- Vuestros padres fueron amigos. Os criasteis juntos. Sois como hermanos.
- Eso es historia pasada.
- Todavía sigues hablando conmigo de ello… Y todo lo que oigo son excusas baratas.
- Ya no- salta a una rama- No vuelvas a buscarme, no te ayudaré.
- Gilda, mi amiga grifo, estará esperándote a la salida de Ponyville. Salís dentro de tres horas. Y no se irá sin ti.
- No me estás escuchando.
- Claro que lo hago, pero sé que harás lo correcto. Tu madre no crio a un cobarde, Emmanuel.
- Ni tampoco a un estúpido. Valoro lo único valioso que aún tengo conmigo, Hope: mi vida. Es todo cuanto me ha dejado mi familia. Es todo lo que me importa.
Dicho esto se alejó, pero Hope dibujó una sonrisa cínica en su rostro.
- Sé que lo harás, viejo astuto. El chico que me enseñó a disparar con el arco no es tan egoísta como quieres hacerle creer a todos.
Esta última escena se la debo a Seren Avro Tsukino, quien me ha dado la idea por mensaje privado.
