Os dejo con un nuevo capítulo, espero que os guste :) Como siempre, espero comentarios/sugerencias/críticas. Gracias por leerme!
Jaime estaba tumbado en el suelo del salón, con ciento tres piezas de puzle esparcidas frente a él, esperando a que su padre fuese a ayudarle. El escritor, que estaba terminando de escribir cerró el portátil y, cerrando la puerta de su despacho tras de sí, fue al salón y se sentó junto a su hijo.
Con la caja del puzle delante, para poder visualizar la imagen completa, fueron separando primero las piezas que tenían borde, las de las esquinas y, por último las centrales. Se trataba de un puzle complicado, que Alexis les había enviado para que hagan los dos juntos, una imagen del Golden Gate de San Francisco. Aunque no era un puzle especialmente pensado para niños, no importaba, ya que lo único que importaba al hacer un puzle era encontrar la pieza clave. Tal y como su padre le había enseñado, si encontrabas la pieza clave, las demás venían seguidas.
Al poco rato, la Detective llegó cargada de bolsas. A pesar de que hacer la compra era algo que siempre había detestado y seguiría detestando, se tenían que repartir las tareas entre los dos, le parecía lo justo. Castle se levantó a ayudarla y entre los dos terminaron de colocar la compra.
-Ya llevas más de la mitad – le dijo su madre cuando se agachó a ver el puzle que estaban haciendo.
El niño le mostró una sonrisa. Como a todos los niños, le enorgullecía que le dijesen las cosas que hacía bien.
Mientras el escritor y su hijo terminaban de hacer el puzle, ella se sentó en el sillón a hojear unas revistas.
Veinte minutos después, el puzle estaba casi terminado, así que Castle dejó que su hijo lo terminase solo. Él se levantó y se acercó al sillón, donde estaba Kate, pero ésta no se percató ya que estaba absorta mirando la revista que tenía entre manos. A Castle le entró la curiosidad de qué era lo que la mantenía tan distraída, así que se inclinó para ver mejor la página. Resulta que Kate estaba detenida en una página de moda infantil, más concretamente de bebés.
El escritor se sentó a su lado, hasta que ella se percató de su presencia y giró la cara hacia Castle. Él le sonrió. Ella agachó la cabeza, odiaba que él la conociese tan bien como para saber qué le estaba pasando por su mente, pero al mismo tiempo eso le hizo poder ir al grano.
-Rick, creo que es el momento.
-¿Te refieres a…?
-Sí, a tener otro hijo. Jaime tiene cuatro años, no quiero esperar más tiempo para tener otro.
El escritor se quedó pensativo. Ella alzó una ceja, al ver que no respondía.
-Sólo estaba esperando a que tú estuvieses lista – dijo él – sabes que te daría todos los hijos que me pidas.
Ella puso los ojos en blanco, a la vez que sus labios adoptaban la forma de una sonrisa.
Ya habían hablado anteriormente del tema, de tener al menos un hijo más y ambos estaban de acuerdo, así que, parecía ser que por fin había llegado el momento.
-Eh, Jaime – le llamó Castle, haciendo que el niño desviase la mirada, que tenía fija en una pieza de puzle, hacia sus padres - ¿te gustaría tener un hermano?
-No sé – contestó él, encogiéndose de hombros - ¿ahora?
-Bueno, más bien, cuando te duermas – dijo Castle entre dientes, ganándose así un codazo por parte de su musa.
-No, ahora no. Dentro de unos meses – le dijo ella.
-Bueno, vale – contestó Jaime, volviendo al puzle.
-Kate, si es niña, me gustaría elegir el nombre – dijo él, en un tono un poco más serio.
-¿Cuál has pensado?
-Quiero que se llame Johanna.
Kate se quedó callada unos segundos, era todo un detalle por parte de Castle querer llamar a su hija como su madre y era algo realmente importante para ella.
-¿Te parece bien? – le preguntó el escritor.
-Sí – contestó ella, mostrando esta vez una sonrisa, aunque todavía llena de sorpresa – Sí, claro que sí Castle.
El escritor se acercó más a ella y le dio un abrazo, al ver que Kate empezaba a emocionarse. Ella le acarició la mejilla con la mano y acercó sus labios a los del escritor. Nunca dejaría de pensar en la suerte que tenía de tenerlo a su lado.
