19. Cero oscuro treinta

Pasaron varios días en la isla de Whitetail, en los cuales el equipo de guerreros de los Pretorianos había quedado aislado con pocas provisiones y con el enemigo cada vez más insistente y próximo. Aprovechando la capa de hielo formada por el último ataque de los Pretorianos, los Huecos habían aprovechado para cruzar al otro lado y aunque todos intentaban como podían repeler al enemigo, al final Hope tomó las riendas destruyendo el hielo con las restantes minas, haciendo intransitable la zona ante lo irregular del terreno. Pese a ello, nada parecía parar a los soldados de frío metal, quienes siguieron enfrentando a los humanos con todo lo que tenían y aún más. La situación era crítica, Hope sabía que el tiempo se acababa y si para el fin de esa noche no habían conseguido derribar a Kairos y su grupo, decidió que tendrán que pasar a su último recuso en Cero oscuro treinta (Zero Dark Thirty, un término militar usado para referirse a los 30 minutos posteriores a la medianoche) de ese día y entonces será el fin de verdad. Se lo comunicó a todos, aunque pocos sabían cuál era ese "último recurso", lo cual les preocupaba, sobre todo a Gale. Los humanos se apiñaron en la colina del centro del islote del lago de Whitetail y se dispusieron a repeler la última oleada de soldados Huecos que llega por el lago congelado roto. Mientras Hope derribaba enemigos a distancia con su arco, Shinobu decapitaba unos cuantos y Tifa se encargaba de abatir a otros más mientras el resto de los Pretorianos usaban las torretas que reubicaron en la colina para destruir a gran parte de la avanzada. Viendo que el enemigo empezaba a sobrepasarles, Hope activó las cargas explosivas que quedaban situadas debajo del lago congelado, destruyendo el hielo restante y haciendo que se hundan sin remedio en un gran vacío donde antes había un lago, siendo además abatidos por las torretas. Pero Kairos siguió sin cansarse en su empeño pese a las miles de pérdidas de sus filas enemigas y empezó a usar a los Huecos caídos para formar un puente para llegar hasta el islote e invocar más soldados para atacarlos sin parar.

- ¡Atacad!- gritó- ¡Matadlos a todos de una vez! ¡¿Cómo puede ser tan difícil para vosotros, cabezas de lata sin cerebro positrónico, acabar con unos míseros sacos de carne?! ¡Acabadlos ya!

Se podía notar que Kairos empezaba a perder la paciencia ante la situación. Eso es bueno, pensó Hope; cuánto más enfadado, más fácil era abatir a un ser furioso por muy peligroso que fuera. La pelea siguió avanzando hasta que empezó a decaer el sol y alzarse la luna y ninguno de los dos bandos daba su brazo a torcer. Hasta que de repente…

- ¡Hope!- gritó Cooper entre el fragor de la batalla- ¡Zero Dark Thirty! ¡Zero Dark Thirty!

¿Ya? ¿Medianoche ya? Desearía tener más tiempo… Pero ya no quedaba nada.

- ¡Cubridme!- gritó a sus soldados.

Hope se abrió paso hasta la torre de control seguido de cerca por Kairos, quien no estaba dispuesto a perderle de vista.

- ¿Adónde vas, Hope Hart?- gritó satisfecho y riendo el líder de los monstruosos androides- ¿Ya te retiras? ¿Ya corres? No lo creo.

Hope le ignoraba y seguía con su camino siendo herido varias veces por el enemigo, pero al llegar a la mini-torre sintió una punzada golpearle la espalda y allí se formó una herida generada por el cetro de Kairos, quien no tardó en alcanzarle y agarrarle la cabeza con aire triunfante antes de que se desplomara del dolor.

- ¡Hoy es el día en el que mato a quien te desafía, Deus! ¡Soy tu heraldo, soy tu heredero! ¡YO, Kairos el Magnífico!

Pero Hope sacó una flecha de su guantelete del brazo izquierdo para clavárselo a Kairos en el pie, haciendo que le soltara y girándose para apalearlo con algunas de las pocas fuerzas que le quedaban. Siguió avanzando con sus heridas mientras era cubierto a duras penas por el resto de sus compañeros, incluso aquellos que se suponía tenían que irse y no lo hicieron. Se negaron. Hope siguió avanzando hasta el panel de mandos, donde pulsó unos botones y estos revelaron la verdadera forma de la torre: un pulsor electromagnético. Hope sabía que el aparato era un arma de doble filo: aunque freiría a todos los Huecos cercanos sin problema, también corría el riesgo de que mate a los humanos debido a la energía liberada.

- Estás loco…- dijo Kairos con expresión de pánico- ¡Estás completamente loco!

- Gracias al cielo, porque de lo contrario supuestamente no debería salir vivo de esta.

- ¡NO!

Sin más, pulsó el botón, liberando una onda de energía masiva que se expandió con fiereza a todas partes.

- Lo siento, Fluttershy.

El pulsor se activó, liberando una gran explosión que no tardó en llenar el islote y toda la isla

A lo lejos, Fluttershy se despertó en plena noche, inquieta, y miró por la ventana, sabiendo que algo malo había pasado.

- Hope…- dijo- ¡Hope!