20. Amanecer negro
Llegaba la mañana a Canterlot tras una noche terrible. Los equestres miraron a su alrededor para ver que el enemigo no ha llegado, algunos aliviados al creer que estaban a salvo, otros creyendo que igual no tardarían en llegar y otros preguntándose qué iba a pasar ahora.
Por su parte, los elementos habían entrado en una profunda depresión. Hope y los Pretorianos no habían regresado y seguramente nunca lo harían. Todas se unieron en un lamento común, llorando llenas de pena y pesar. Fluttershy estaba tan abatida que no pudo sino entonar la canción que le enseñó Hope antes de partir.
There are loved ones in the glory
Whose dear forms you often miss.
When you close your earthly story,
Will you join them in their bliss?
Pero tuvo que parar a mitad de la canción, viéndose incapaz de seguir del dolor y las lágrimas. Rainbow se le unió luego.
Will the circle be unbroken
By and by, by and by?
Is a better home awaiting
In the sky, in the sky?
Junto a Applejack…
In the joyous days of childhood
Oft they told of wondrous love
Pointed to the dying Saviour;
Now they dwell with Him above.
Pinkie Pie…
You remember songs of heaven
Which you sang with childish voice.
Do you love the hymns they taught you,
Or are songs of earth your choice?
La Princesa Celestia…
You can picture happy gath'rings
Round the fireside long ago,
And you think of tearful partings
When they left you here below.
Y al final todas las demás se unieron a coro.
One by one their seats were emptied.
One by one they went away.
Now the family is parted.
Will it be complete one day?
Por desgracia, el silencio que le siguió al lamento no duró demasiado, porque una carcajada desquiciada empezó a resonar frente a las puertas de Canterlot.
- No puede ser…
Pero era.
Allí estaba, maltrecho y algo herido, pero triunfante. Kairos, el heraldo de Deus.
- ¡En nombre del todopoderoso dios de las máquinas y los Huecos, Deus Ex Machina, yo, Kairos, reclamo esta ciudad como en su nombre! ¡Rendíos y morid!
Y sin más, alzó su cetro para invocar a cientos de tropas de Huecos, que se formaron de inmediato en posición de espera cual legión romana formada para la conquista, listos para asaltar la ciudad a la orden de ya.
- No puede ser…- dijo Fluttershy.
- Pero… Hope… Los demás… Todos…- balbuceó Twilight al borde de las lágrimas.
- ¡Kairos!- gritó furiosa Rainbow, quien estuvo a punto de lanzarse sin pensarlo sobre él de no ser porque Applejack la detuvo junto a Rarity- ¡Mejor que me sujetéis bien!- decía, llorando de rabia- ¡Porque si no, voy a matar a ese malnacido!
- ¡Tranquilas, mis pequeños ponies!- intervino Celestia- Hermana, conmigo.
- Si, Tia.
Ambas salieron al balcón, dispuestas a enfrentar al enemigo invasor.
- ¡Necias regentes del reino equestre!- las insultó Kairos- ¡Rendíos y prometemos ser piadosos! ¡Ni vuestro querido salvador pudo detener una simple avanzadilla de nuestro grupo!
Eso decía, pero en realidad y para sus adentros él sabía que lo que los Pretorianos destruyeron fue la mitad del ejército Hueco, habiéndose quedado solamente con la otra mitad del ejército original. Pero eso no importaba. Sólo Hope podía de verdad plantarle pelea y estaba muerto. Ahora, el grueso de su ejército tomará el planeta le guste a las princesas o no. De una forma u otra.
- ¡Tú lo has querido, Kairos!- gritó desafiante Luna.
- Hope era la solución diplomática- siguió Celestia- Pero si insistes en enfrentarnos, pronto vas a descubrir que no somos tan indefensos como tú crees.
Con un gesto, un soldado unicornio tocó con la trompeta la señal de disposición a la batalla, preparándose así todas las tropas del Real Ejército de Canterlot para la lucha. Kairos siguió sonriendo cuando mandó a sus tropas a atacar al enemigo, destruyendo todo a su paso pese a la gran batalla que daban los ponies. Su primer ataque fue a las puertas principales, pero los ponies subieron el puente e hicieron una barricada en la puerta con tablas de madera, pesados sacos de arena, piedras y prácticamente todo lo que encontraran. Pero eso no les contendría mucho.
En Whitetail, todo era silencio. Sólo quedaban restos de miles de escombros y el sentimiento de que todo estaba roto y lleno de dolor. En el suelo, bajo el montón de piedras del islote, yacía un soldado que no se movía…
La batalla en Canterlot se recrudecía y los soldados equestres se empezaban a ver desbordados por el incesante fuego enemigo, sobre todo por los potentes Cañones Huecos, que estaban dejando todo hecho trizas, en especial los muros defensivos. Algunos soldados Huecos estaban consiguiendo abrirse paso entre las líneas de defensa de los ponies. Twilight empezaba a desanimarse pese a que intentaba mantener a raya al enemigo uniendo su poder al de su hermano y las tres princesas alicornio de Equestria para crear un escudo protector que también se estaba desmoronando al mismo tiempo que lanzaba hechizos destructivos para desmantelar Huecos. Era demasiado para todos, incluso las princesas. Ni siquiera ellas eran capaces de hacer eso por mucho más tiempo, pero los Huecos… Bueno, ellos eran de acero, asi que poco les importaba perder una parte o dos de su cuerpo o perder uno o dos soldados. Kairos siempre llamaría a más. Al final, todos acabaron cediendo ante el cansancio.
Y entonces un demencial rugido llenó el cielo…
Y los vieron: a los diminutos álfar, liderando su ejército montando colibrís en bandada como una banda de abejas furiosas sobre los árboles y arbustos de los bosques que rodeaban Canterlot. Y los dragones, y los Cíclopes, y los Diamond Dogs… Todos junto a los dvergar y todas y cada una de las especies sintientes de Equestria. Mabodan estaba posado sobre el castillo real de las princesas mientras sus hermanos y los hijos de sus hermanos llenaban Canterlot.
- ¡Genial!- dijo Rainbow- ¡Como si no fuera suficiente con los Huecos, ahora todos aprovechan para invadirnos!
Pero…
- No, Rainbow- dijo Twilight, casi como un susurro- Te equivocas.
- ¿Eh? ¿Qué?- de pronto, todos los no equestres miraron hacia los enemigos de frío acero- No es posible…
Ni siquiera Celestia se pudo imaginar semejante despliegue frente ella de lo que iba a suceder ahora. Con un rugido, Mabodan mandó a sus soldados contra los fríos guerreros de acero platino al mismo tiempo que todos los demás, que bordeaban la ciudad capital de los ponies del mundo. La fe parecía resurgir en el corazón de todos los allí presentes.
- Hope, Equestria te ha oído- dijo emocionada Twilight- ¡Equestria te ha oído!
Y ella, junto a sus amigas, dragones, soldados equestres y demás razas, se lanzó contra el enemigo sumida en un grito de guerra.
En Whitetail, el soldado se estremeció levantando algunas pequeñas rocas…
Aún con todas las razas del planeta unidas, la batalla seguía siendo grande y desde varios flancos, lo cual provocaba que varios Huecos y soldados Equestres caigan destruidos o heridos o malheridos en la lucha. Y según avanzaba la pelea, el número de bajas seguía aumentando en ambos lados, sólo que Kairos se recuperaba aún más rápido que ellos. A sabiendas de que eso no podía seguir así, Twilight tuvo que recurrir a todo su intelecto y poder de deducción para encontrar alguna manera de frenar al enemigo de manera permanente a la vez que mantenía a raya cinco flancos enemigos, ayudaba a los generales de las razas aliadas y al mismo tiempo enfrentaba al enemigo más cercano repeliendo infiltrados en territorio amigo.
¿Quién dijo que ser listo era una ventaja?
Fue entonces cuando Twilight, en un minuto que tenía para observar bien al enemigo, analizaba a Kairos, quien alzaba su cetro al cielo cada vez que invocaba más soldados. Dedujo que era una baliza de comunicación entre las naves y él, una señal para que mandaran más soldados a tierra, a enfrentar al enemigo equestre sin piedad ni rendición. Si le quitaban el cetro, le quitarían la capacidad de llamar más soldados y por tanto la victoria estaría a un tiro de piedra. Y hablando de tiro de piedra…
Un álfar tiró una piedra al general, consiguiendo que este soltara el cetro, el cual cayó en territorio enemigo ¡Era una oportunidad!
- ¡El cetro!- gritó Twilight a sus soldados y nuevos aliados- ¡Coged ese cetro! ¡Destruidlo y detendremos al enemigo!
Kairos mandó a uno de sus soldados a recuperarlo en seguida, y aunque un Diamond Dog se le adelantó, pronto acabó perdiéndolo al ser herido en una pata por un Hueco, pero tuvo tiempo para pasárselo a un elfo. El álfar lo llevó hasta un soldado pegaso, quien lo iba a transportar hasta el interior de las seguras murallas de Canterlot dentro del escudo, donde el enemigo no abundaba, pero fue herido por el arma de Kairos, el cual estuvo a punto de recuperarlo cuando un grifo se lo impidió al vuelo. El grifo resultó herido en un ala por el fuego enemigo, y un Hueco aprovechó para recuperarlo pero falló al sufrir un placaje de Garble, quien consiguió devolvérselo al grifo.
- ¡Aléjate de mis amigos, pedazo de chatarra!- le gritó amenazante Garble al Hueco antes de reducirlo a una masa de metal derretido de una bocanada de fuego.
Usando lo poco que le quedaban de sus fuerzas antes de desplomarse, el grifo consiguió pasarle el cetro a Rainbow. Ella pudo reconocerla bien.
- ¡Gilda!
- Preocúpate por todos, Rainbow. No es momento de sentimentalismo. Llévale ese cetro a Twilight, yo me encargaré de los debiluchos. Rápido.
- Pero…
- ¡No te entretengas! No tienes tiempo que perder con debiluchos.
La pegaso obedeció mientras algunos soldados Huecos cercaban a la grifo.
- ¿Queréis pelea, bicharracos de piedra pulida? ¡Pues venga!- de un zarpazo, Gilda destrozó a un soldado sin problemas- ¡Hiya!- luego se lanzó sobre otro, al cual le arrancó la yugular mecánica de un picotazo- ¡Raaar! ¡Venga! ¡¿Quién no ha recibido su paliza todavía?! ¡Hay más de dónde salió eso, cabezachapas!
De pronto, un disparo hizo que se desplomara. Kairos hirió a la grifo de un traicionero disparo a la espalda.
- No tengo tiempo que perder con pajarracos- dijo- Si no, te acababa aquí y ahora.
Dicho esto, se fue tras la pegaso azul.
Rainbow consiguió reunirse con la unicornio violeta, quien intentaba por todos los medios romper el cetro con su magia sin éxito aparente, ya que era repelida por la energía que contiene, la cual creaba una especie de escudo que lo protegía cada vez que recibía un ataque directo. Al ver que la magia no era efectiva, Applejack intentó romperlo usando la fuerza de sus patas traseras, pero Twilight la detuvo admitiendo que podría ser peligroso. Un Diamond Dog lo golpeó con una piedra grande, pero el ataque era igualmente repelido.
- Es inútil- dijo Shining Armor- Es imposible destruir este chisme.
- ¡Por supuesto que lo es!
Kairos apareció de pronto sin que nadie pudiese notar que se acercaba, y usando sus armas derribó a varios equestres y no equestres en el camino hasta el cetro, el cual recuperó tras pelearse con un Diamond Dog que resultó gravemente herido en el proceso.
- Este aparato es imposible de romper por el campo de energía que genera- explicó- Necesitarías una fuente de energía tan potente como ella, pero ¡Oh, lástima! Carecéis de semejante tecnología. Una pena.
Dicho esto, salió corriendo hacia las puertas de Canterlot.
- ¡Paradlo!- ordenó el Capitán de la Guardia Real de Canterlot- ¡Que no llegue a las puertas o el enemigo nos embestirá como un minotauro rabioso!
Fueron varios los soldados equestres que le rodearon y lanzaron sobre él, acorralándolo, pero pronto salieron volando en todas direcciones víctimas del campo de energía del cetro. Empezó a disparar rayos de energía a las puertas, las cuales no aguantarían mucho más. Y aunque era atacado por más soldados, todos acababan volando por los aires para caer sin remedio contra el duro suelo.
- Hope…- susurró Twilight, malherida y tirada sobre el barro- Hope, ayúdanos… Hope… Por favor… ¡HOPE!
De pronto, un escudo golpeó el brazo de Kairos, haciendo que perdiera una vez más su cetro víctima del dolor. Cuando miró hacia la dirección de dónde había venido el cetro, Kairos vio a Cooper y los Pretorianos, con sus armaduras maltrechas y algunas armas rotas.
- No…- dijo este- Es imposible… Estáis muertos. Nadie puede sobrevivir a eso.
Afuera, la visión de los guerreros de Whitetail dio más ánimos a los soldados de la alianza, quienes volviendo de inmediato a la pelea, empezando a colaborar juntos en equipo para derribar más efectivamente a los Huecos.
El adversario se recuperó pronto y al notar que había perdido el cetro, asi que lo siguió hasta un puente, pero justo cuando lo iba a coger un pie le pisó la mano para impedirle el levantarse.
- ¡¿Quién se atreve a…?!
Pero no llegó a terminar. Todos se giraron a ver a un sonriente Hope con una forma de híbrido humano-alicornio, con aspecto humano, gigantescas alas blancas y un cuerno de unicornio saliéndole de la frente.
- No… Estás muerto ¡Estás muerto!
- Aquí aparentemente no se siguen las mismas leyes de la física, Kairos.
Y sin más, pisó con fuerza para romper finalmente en un millón de pedazos el cetro.
- ¡NO!
Sin dejarle decir más, Hope le dio una patada y derribó al traidor. Luego recogió un pedazo del cetro el cual cargó con energía y lanzó un rayo hacia el cielo, el cual se multiplicó y destruyó la flota entera de las naves enemigas.
Los Huecos empezaron a caer inertes en el suelo, incapaces de moverse mientras el resto los remataba hasta convertirlos en chatarra. Todo había terminado y los equestres y no equestres empezaron a soltar vivas y alegrías de victoria. En Canterlot, Twilight corrió a reunirse con Hope, al cual abrazó con fuerza. Luego llegaron las demás, quienes imitaron a Twilight. La última fue Fluttershy, la cual estaba en duda si besarle o regañarle. Hizo ambas cosas.
Sin embargo, todo estaba lejos de terminar. En el ahora derruido campo de batalla y algunos escombros de la ciudad, los Huecos volvían a alzarse y otros se reconstruían. Todos se prepararon para volver a luchar, pero esta vez ninguno parecía moverse.
- ¿Qué es esto?- preguntó Twilight, preocupada- ¿Qué es lo que pasa?
- ¡No! ¡No! ¡No!- gritó lleno de pánico Kairos- ¡Esto no está pasando! ¡No es verdad! ¡Yo lo había conseguido! ¡Había ganado! ¡No puede ser! ¡No!
- Como no se calle, le voy a…
- Espera, Rainbow- Hope se giró al ahora aterrorizado y fuera de lugar Kairos- ¿Qué te pasa? ¿A qué viene esta locura?
- ¡Tú! ¡Esto es tú culpa! ¡Mira lo que has hecho! ¡Ahora estamos todos perdidos! ¡Perdidos!
CÁLLATE, KAIROS
- ¡Yo había ganado, mi señor! ¡No podéis!
HARÉ LO QUE QUIERA CONTIGO. SÓLO ERES UNA HERRAMIENTA. Y UNA HERRAMIENTA ROTA ES UNA HERRAMIENTA INÚTIL.
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡Noooo!
Y LAS HERRAMIENTAS INÚTILES NO SIRVEN.
Ante los horrorizados ojos de los ponies se presentó una imagen que costaría años olvidar: la imagen de Kairos, derritiéndose como la cera caliente bajo un rayo de energía rojo entre terribles y agonizantes gritos. Sus ojos explotaron, su piel de fundió como metal caliente, su carne se convirtió en líquido como gelatina (alimento que no volverían a comer de nuevo en mucho, mucho tiempo) y su esqueleto se quemó hasta convertirse en cenizas. Y así hasta que sólo quedó un charco de líquido y suciedad asqueroso. Algunos no pudieron evitar vomitar del grotesco y repugnante espectáculo que acababan de vislumbrar.
- Oh… Dios… Mío…- dijo Twilight, con los ojos todavía como platos.
- ¿Qué clase de monstruo sería capaz de esto?- preguntó Rarity mientras se limpiaba de su verduzca cara los restos de vómito.
MIRAD BIEN, SERES INFERIORES. ESTE SERÁ VUESTRO MISMO FINAL SI NO OS RENDÍS ANTE MÍ.
- ¡Deus!- gritó Hope- ¡Esto es entre tú y yo! ¡Deja a los demás en paz!
HOPE… ESTO YA NO LE CONCIERNE A LOS TUYOS. TUS COBARDES FUGITIVOS Y TÚ OS PODÉIS QUEDAR DONDE ESTÁIS. YA ME OCUPARÉ DE VOSOTROS.
- ¡Tu terrible ejército está hecho trizas! ¡Tú general ha sido reducido a humen! ¡Tus tropas ya no cuentan ni siquiera la milésima parte de lo que eran y tu fuerza aquí es inferior! ¡Ni siquiera tienes tecnología de la que tirar, sólo la poca que te queda! ¡Asi que creo que es mejor que me oigas y te marches para poder seguir viviendo!
NECIO, LOS DIOSES NO VIVEN: EXISTEN. Y YO EXISTO ETERNAMENTE.
- ¡No eres un dios! ¡Nunca lo has sido y nunca lo serás! ¡Sólo eres una máquina, un montón de metal, circuitos y programas juntos! ¡Ni siquiera eres la combinación de un sistema operativo completamente funcional entero!
TUS INSULTOS Y TUS PALABRAS DE ODIO NO ME AMEDRENTARÁN, HOPE.
- ¡Eres muy valiente para hablar ahí, tumbado desde tu gran trono! ¿Por qué no vienes a mí y luchamos cara a cara? ¡Frente a frente! ¡Tú y yo, Deus! ¡Una pelea a un round! ¡El ganador se lo lleva todo!
¿UNA PELEA ENTRE LÍDERES? POR MÍ BIEN. PERO VENDRÁS TÚ A MÍ.
- Me parece justo. Has perdido más, mientras que yo todavía tengo todo mi ejército. Todos mis guerreros y mis piezas. De ti sólo queda el rey. Y es hora de destronarlo de una vez por todas.
- ¡Hope, no!
- Tranquila, Fluttershy. Esto está a punto de acabar, te lo prometo- el humano conectó su PDA- NEAH, necesito que me mandes a Naddy hacia mi posición lo más rápido posible.
- ¿El protocolo hora de la verdad, señor?
- Y que lo digas.
- Entendido, señor.
- Sabes qué hacer ¿verdad?
- Desde luego, señor. He repasado los protocolos cinco veces… Aunque eso no hace todo esto aún más fácil.
- Es por el bien de todos, NEAH. Sólo piensa en eso.
- Me programaron para servirle, señor.
- Pues ahora te programo para que sirvas a Rise de la misma forma que me serviste a mí: como el mejor consejero de la galaxia. Cíñete a eso.
- Si, señor.
- Nos vemos.
Al rato, llegó la Nadezhda en todo su esplendor. Hope se despidió de sus amigos y partió al espacio. A la pelea final.
Sabiendo lo que debe hacer, llama a su nave, besa a Fluttershy y luego vuela en a su encuentro con el enemigo final.
