Notas: to aru majutsu no index no me pertenece, solo hago esto por diversión xD

Si Accelerator fuese una chica.

Cap. 2: Cambios de perspectivas.

Todo era bastante raro la verdad y para una joven nivel 5 más que nunca. Desde que termino en aquella "clase especial" su interacción con "seres humanos"; si es que podía llamarlos así, se había reducido casi exclusivamente a los científicos de aquella peculiar ciudad.

No era que le molestaran, en realidad a excepción de los extraños experimentos que hacían con ella, la trataban relativamente bien. Siempre la recompensaban por su buen trabajo en grandes sumas de dinero, un departamento estudiantil propio y cierta inmunidad en caso de que se viera involucrada en algún incidente.

Se podría decir que la "consentían" en exceso, pero no le importaba. El mensaje recibido era más que claro, ella obtenía lo que quería, cuando quería y como quería. Y todo a cambio de unas estúpidas pruebas que le darían lo que desde que llego a ellos buscaba y anhelaba: poder y control.

Si tenía poder todos le temerían, sí. Pero nadie sería tan estúpido como para atacarla a simple vista. Había comprobado el temor que inspiraba cuando fueron a "reclutarla" con aquellos tanques armados. Debía admitir que hubo momentos en que de verdad temió por su vida, pero los últimos acontecimientos le hicieron ver que ella no podría correr riesgo alguno si aprendía a controlar aquel monstruoso poder.

Ellos quizás solo la usaban, como un simple conejillo. No le importaba, ella también los usaba, para cumplir sus propios propósitos. Así funcionaba el mundo o al menos el mundo en el que ella estaba obligada a habitar.

De entre todos esos seres con bata, hubo uno que llego a captar su atención. Era un hombre no muy mayor, de cabellos rubios casi mostaza, expresión dura pero asustada cuando la veía, un hablar tosco y que daba una extraña sensación al estar cerca suyo. Su nombre, era Kihara Amata.

Por lo que había oído, era pariente o algo así de un reconocido científico de la ciudad, Kihara Gensei. Ella lo conocía y sus huesos a veces aun temblaban cuando oía su nombre. Era afamado por varios descubrimientos relacionados al campo AIM y poderes esper, así como también culpable de muchos experimentos inhumanos que el consideraba mínimos sacrificios por la ciencia. Antes de ser rescatada por anti skill años atrás estuvo muy cerca de formar parte de esos "mínimos".

Estaba segura que Kihara Amata no debería ser muy diferente a ese hombre, pero por alguna razón no le inspiraba aquel temor.

_oye! Mocosa…date prisa! No tengo tu maldito tiempo!-escucho su voz rasposa quejarse mientras ella se terminaba de preparar para los "exámenes" que tendría ese día. El, era uno de los pocos que realmente se dio cuenta de que era una chica, pero no tenía interés de hacérselo saber a sus compañeros por alguna razón.

_ya voy!-se quejó molesta mientras salía del cuarto de cambio. Para este examen en específico era necesario usar de esas batas azules de hospital. Agradecía profundamente que su cuerpo delgado y aun pequeño para su edad ayudara a que dicha prenda llegara a casi a sus rodillas.

No es que sintiera pena o algo, de hecho con el pasar del tiempo como que la idea de mostrar piel durante los experimentos se iba volviendo más y más común que cualquier sentido de vergüenza casi pasaba desapercibido.

_ya era hora, sentía que me saldrían raíces aquí!-gruño el adulto sacando un cigarrillo para aspirarlo profundamente mientras escupía el humo en su cara. Le agradaba más cuando le tenía miedo, al menos así fingía algo de respeto, cosa que actualmente no manejaban mucho.

_puaafff! Qué asco! Aleja esa cosa apestosa de mi cara!-maldecía la niña mientras apresuraba sus pasos. Con el olor a nicotina pegándose a sus fosas nasales el día no podía empeorar más, así que solo deseaba terminar con todo rápido.

_deja de quejarte! Que te aseguro que cuando llegues a mi edad estarás igual de enviciado con esta mierda!-rio el hombre, a lo que la albina solo arqueo una ceja.

Ella no pudo ocultar su expresión de pánico ante el terrible panorama.

_suplico que me maten apenas tengas un mínimo parecido a ti!-se alejó a pasos rápidos- mantén tus pulgas apestosas lejos de mí!

El rubio solo ensancho su sonrisa maliciosamente.

_te estas pareciendo a mi idiota, solo que aún no te das cuenta "Accelerator-chan"-le pico sabiendo que odiaba que la llamaran así.

_Vete a la mierda Kihara-kun!-respondió molesta.

Y aunque odiara admitirlo, era verdad. No hacia ni un año que terminó "bajo su tutela" por decirlo de alguna forma, pero ciertas costumbres suyas se le habían pegado. Especialmente su "dulce y amplio" vocabulario.

En fin, aquellos días se podrían resumir en una misma rutina. Despertada en su apartamento, salía a comer algo con mucha cafeína (no sabía cocina de cualquier forma), era interceptadas por algunos buscapleitos que la veían débil, apaleaba a esos idiotas, asistía a sus "clases" especiales, regresaba cansaba y adolorida a casa a altas horas de la noche y caía rendida ante el sueño con sus ojos fijos en la luna si tenía suerte.

Aparte de eso, no hacía nada de especial. No tenía "compañeros de clase". Los sonidos de otros niños eran similares a espejismos en su mente. Las pocas veces que convivio con alguien más que no usara algún tipo de bata blanca, no duraron más que unas pocas horas y nunca volvía a saber de ello. Con el tiempo, simplemente se acostumbró a la idea.

Ese día no fue una excepción. Luego de llegar a su "clase", la cual consistía a literalmente dejar que le lanzaran bolas de acero a alta velocidad mientras ella debía recibirlas sin intentar huir, en más de una ocasión se sintió hasta tentada en "devolverles el favor" y estrellar dichas bolas en sus cabezas llenas de aire.

Las falsas felicitaciones que recibía acompañadas de esas sonrisas que daban escalofrió eran nada en comparación a lo que realmente deseaba. Odiaba esa vida. Siempre la estaban examinando. Si no hacían pruebas ridículamente riesgosas como esas, le hacían varios chequeos médicos, muchas veces dolorosos que la dejaban casi drogada entre el dolor y los calmantes.

Recordaba que en alguna ocasión también probaron otras cosas como lanzarle fuego, o explosivos. Incluso una vez creyó haberlo oído hablar sobre las posibilidades de probar si podía o no sobrevivir a una explosión nuclear y que tan difícil seria llevar a cabo dicha prueba sin que los altos mandos lo supieran. No sabía si habían sido solo bromas o enserio querían bombardearla de esa manera.

Aun recordaba la sensación que las explosiones, incluso pequeñas causaban en ella. Como si se asfixiara y un dolor agudo irritara sus ojos. No se los menciono jamás, pero para ella eso solo era una prueba de que quizás las bombas nucleares no eran una buena idea. Pero aun así dejaría el rumor fluir.

Quizás de esa forma, esos maleantes dejarían de molestarla tan seguido.

También esa vez la colocaron en una camilla, la cual tenía al lado suyo una especie de computadora con varias pantallas, botones y cables, los cuales debían ser incrustados o pegados a su cabeza con una especie de gel viscoso y frio. La sensación era asquerosa.

No estaba segura de que rayos le hacían pero a veces sentía como pequeños golpecitos eléctricos y demás tipos de estímulos que la hacían sentir rara. Los científicos solo se limitaban a como siempre tomar nota de lo que veían en las pantallas y sus reacciones.

Al terminar el día tardo casi dos horas en quitarse todo ese gel raro de su cabeza. La idea de raparse la cabeza hasta le pareció tentadora, pero opto por dejarlo para momentos más desesperados.

Mientras salía de la ducha, apenas cubierta con una toalla, no pudo evitar mirar su aspecto en el espejo. No sabía si reír, resignarse o llorar. Quizás las tres juntas.

Su cabellos estaban hechos una pena, hasta creía verlos más blancos que antes, su mirada a pesar de las altas dosis de café diarias lucían su excesivo cansancio, su cuerpo delgado daba una sensación fantasmagórica y nada linda.

Maldijo por lo bajo lanzando la toalla contra su reflejo mientras se vestía con una muda para dormir más cómoda.

A la mierda su imagen. Y que si parecía un chico? Eso era lo que quería. En pocos años ya nada de eso importaría. No tenía a nadie que le importaba como lucia así que daba igual.

Se lo habían advertido y en cierta forma ya estaba mentalizada para esto. Sus poderes a pesar de lo increíbles que podrían ser también eran molestos. Su apariencia se debía a ellos principalmente, pero no acabaría allí, cuando oficialmente entrara en la adolescencia sería peor. Un desorden hormonal monumental.

Su cuerpo no cambiaría en lo absoluto. Se mantendría como hasta ahora, solo que sería más alta claro. Su voz tampoco sufriría cambios así que era buena idea comenzar a practicar una nueva voz. Una de chico, ya que ahora si nadie le creería jamás que es una chica.

No tendría curvas, al menos no las que las demás chicas desarrollaban a esa edad. La idea de un sostén podía ser desecha desde ya. Tal vez algunas vendas serian suficientes. Y eso apenas era la punta del problema.

No era una otnta, era conciente del futuro que le esperaba y que quizás no era nada favorecedor a su persona, pero no haría berrinche por ello. No era la de antes, buscaría su manera de sobreponerse de ello y se enfocaría en sus nuevas metas.

El poder. Todo lo que necesitaba para vivir en paz era poder. Con poder, si, es verdad nadie se le acercaría (aún más que actualmente) pero también implicaba que su ya controlado poder no lastimaría a nadie. Dejarse lastimar no era una opción y con todos sus entrenamientos hasta ahora era como si su mente y cuerpo lo protegieran inconscientemente hasta del más mínimo golpe.

Eso le gustaba. Al menos ahora cosas como el dolor físico eran solo un recuerdo lejano. Si, tal vez aun lo sentía en ciertos momentos, pero eso iría cambiando de a poco. Solo era cuestión de tiempo.

Cuando ya no temes al dolor, no hay nada que te detenga, no?

Con una sonrisa observo desde su ventana. Así como la luna brillaba su futuro también lo haría. Pronto, muy pronto nunca sentiría dolor otra vez, nunca volvería a tener que lastimar a los demás para evitarlo, nunca volvería a necesitar de nadie más. Pronto, ese maravilloso poder que le traería lo que finalmente la llenaría estaría en sus manos y nada ni nadie se lo impedirían.

Así se lo prometía a sí misma como único testigo al cielo nocturno. Dejando atrás sus sueños infantiles, las promesas con aquel único amigo y a la niña que dependía y sufría por culpa de otros.

Solo de esa forma, el Accelerator, cruel y sanguinarios que prontos todos temerían fue comenzando a emerger en su corazón, comenzando un nuevo camino hacia el poder, el cual inevitablemente se teñiría de sangre.

Si deseaba algo, usaría cualquier medio para obtenerlo. Quien diría que las estúpidas palabras de Kihara-kun fueran tan útiles!

Notas finales: ojojo cómo están? Tanto tiempo…en fin, espero les haya gustado el capi. Lo se lo sé, cuando mierda pondré más diálogos e interacción con nuestro héroe favorito? Muy pronto, lo prometo! La cosa es que realmente es necesario meternos en la mente de Yuriko-chan para ir entendiendo sus motivos de porque finge ser niño (aquí se aclara que una de las razones es que sabe que no cambiara físicamente al crecer. En el anterior cap di la pista de que otra razón es que la confundían, como hasta ahora) en resumen estos capi han ido siendo introducciones al personaje e historia, ya pronto en el siguiente capi comienza la trama real. Accelerator personalmente no cambiara demasiado en personalidad solo por ser Yuriko. Lo divertido será ver como este "secreto" influye en el universo de Index! xD tratare de no hacerlo demasiado a los típicos "recuentos de la vida" o "comedias románticas escolares" jajaja espero leerlos pronto! Review?