Notas: to aru majutsu no index no me pertenece, todo es de kamachi-sensei.

Si Accelerator fuese una chica

Chocolate blanco

Se sentía pésimo. No recordaba hacia cuanto que algo como aquello la obligara a permanecer como un plomo sobre la cama, pero sin duda no era algo que quisiera guardar en su mente para siempre.

Odiaba estar enferma. Quizás lo único bueno y reconocible que sus poderes esper pudieron hacer por ella y su salud debió ser haberla protegido de manera constante de los gérmenes, que actualmente gracias a su límite de tiempo, la aquejaban tanto.

Suspiro removiéndose entre las sabanas, algo adolorida.

Casi podría decirse que cualquier pecado horrible que pudo haber cometido debería estar ligeramente saldado ahora. Su cuerpo sufría por síntomas patéticos 10 veces más fuerte de lo normal y no dejaba de recibir asquerosas medicinas, hasta el punto en el cual realmente se alivio de no tener su sentido del gusto sano.

Llevaba casi una semana así, todo gracias a "cierto idiota" que, por azar del destino o mala suerte, la encontró mientras hacía sus compras semanales de latas de café y tuvo la brillante idea de tomarla del hombro al saludar, justo en el instante en el que una repentina e inesperada lluvia los cubrió.

Solo la inmensa jaqueca que la ataco a mitad de camino fue capaz de aplacar los instintos homicidas hacia el azabache lo suficiente como para dejarse ayudar para regresar al departamento de Yomikawa, donde otra guerra campal se llevo a cabo cuando la adulta no aceptaba un "no" por respuesta.

Al final de día, aun seguía preguntándose cómo fue posible que una mujer normal y ordinaria hay obligado a la esper numero 1 a ir a ver a un medico en contra de su voluntad.

Misterios de la vida, sin duda.

Miro con pesadez, a un costado de su cama, justo sobre la meza una pequeña bandeja con medicinas, te y algo de arroz hervido del desayuno aun. Si era sincera consigo misma, no todo había sido del todo malo.

Aunque jamás lo admitiera en voz alta, estaría eternamente agradecida con la anti skill hasta el fin de sus días y con cada acción dedicada y cariñosa hacia su persona, ese agradecimiento solo crecía.

Siempre había odiado enfermar, especialmente por lo que la fiebre hacia a su mente. Cuando el malestar era tan insoportable que abrir los ojos era ardiente y respirar una tortura; aquellos instantes de casi inconsciencia donde no controlaba lo que decía o pensaba. Eso era lo peor.

Porque siempre recordaba cosas que había creído dejadas atrás. Aquellos recuerdos duros y solitarios, que atacaban su débil mente febril y le hacían maldecir su propia suerte, en un casi lastimoso deseo anhelante de muerte.

Las enfermedades dejaban débiles al cuerpo y a la mente; y cuando eso sucedía, ya no era Accelerator, el esper más poderoso de la ciudad. No, solo era una sombra temblorosa y perdida en dolores y alucinaciones, que suplicaba porque todo terminara rápido. Porque todo ese dolor insoportable llegara a su fin. Regresaba a ser la misma rata de laboratorio de sus días infantiles, cuando el poder solo era un sueño lejano.

No podía permitirse una debilidad tan obvia. No quería reconocer que aquella imagen tan humillante era ella misma. No podía, su orgullo no lo quería permitir.

Por ello, la enfermedad siempre fue un enemigo de cuidado y algo, a lo que siempre evitaba; sin llegar a la paranoia claro.

"Cualquier enfermedad, te harán mostrar signo de debilidad" se solía repetir mentalmente, casi como un mantra. La debilidad, no era una opción para sus metas.

No podía permitirse ser débil, no podía dejar de alguien más la viera así.

…y aun así, las pocas veces que sucedía, su mente no podía evitar traicionarla, anhelando como en sus años más joven, preguntándose….que tan bueno sería que alguien…le cuidara mientras eso sucedía…?

Que alguien le pasara la medicina, que le trajera el desayuno, que la obligara a ir a ver a un doctor, que se preocupara por si tenía fiebre….

En la actualidad, cada una de aquellas preguntas y deseos ya habían sido respondidos y cumplidos, aun sin la necesidad de haberlos pedido en voz alta.

Nunca lo haría de cualquier forma.

Pero aun así, no podía evitar obedecer las palabras de la profesora cuando esta la ayudaba a terminar con su comida o a tomar las medicinas a las horas indicadas, ahorrándose las palabras mordaces que suele acostumbrar bajo la sonrisa amable de la mujer.

Si alguien alguna vez preguntara, aludir todo esto a la fiebre y a su tos, era creíble de cualquier forma.

Mientras Yomikawa comprendiera, aun sin una oración escrita y pronunciada, todo estaba bien.

Y era obvio que así fuese, puesto que la maestra no parecía cansada cada vez que entrada a la habitación de la adolescente, a veces incluso aun con su uniforme lista para corroborar que no tuviese la temperatura demasiado alta sin importar si aun dormía o no.

Alguien como ella, las palabras sobraban en su totalidad. Después de todo, ella entendía a los niños.

A cierta niña quizás más que a otros en particular.

Por ello mismo, no dudo en ningún instante recibir el recado de aquel alumno suyo cuando se presento en su puerta con un chocolate en mano, balbuceando cosas que quizás mas adelante entendería mejor y que por ahora no importaban mucho.

Sonreía de solo recordarlo, mientras una dormida albina descansaba a menos de un metro suyo. Sospechaba que pasaba más de lo que la misma Yuriko era capaz de confesar algún día (especialmente cuando la palabra "callejón" seguido de múltiples disculpas de cierto erizo casi le dan un ataque), pero por ahora no diría nada sobre aquello.

Simplemente dejaría el pequeño obsequio a un lado de las medicinas y la dejaría dormir más.

Ya habría tiempo para discutir sobre el asunto cuando el malestar pasara por completo y aquel pálido rostro dejara el constante carmín que la gripe mantenía con calidez.

Suspira sin contener sus actos, colocando nuevamente una pequeña toalla húmeda sobre la frente de la menor, cuidando no despertarla para luego ir a ponerse más cómoda. Presentía que todavía le esperarían noches largas a las dos, que posiblemente una vez que todo acabara, la albina negaría mencionar.

Sonríe levemente.

Si, cuando la escuchara quejarse en voz alta sin duda podría comenzar a pensar que irá mejorando, pero por ahora haría lo que realmente esa chica merecía y la cuidaría hasta que se sintiera mejor.

Y quien sabe, quizás hasta podría saber cuando menos lo esperara sobre aquel chico y lo que sea que esperaba no haya pasado en ese "callejón".

Contuvo cualquier impulso no apto de un profesor mientras dejaba la puerta entreabierta y se dirigía a tomar un baño.

Y que constara, que solo acepto dichos chocolates porque en su maratón de libros sobre resfriados leyó que era muy bueno para la garganta.

Solo por eso.

Pero ya no pensaría mucho en ello. Tenía un baño que tomar, una cena por preparar y cierta "vaga" que mimar en lo que restaba de su resfriado.

Sabe que ella se lo valora más allá de lo que jamás demostrara. Entiende su "extraño lenguaje" sin palabras ni gestos más de lo que aparentaba.

Y Yuriko también entendía aquello, aun cuando solo en medio de delirios es capaz de entre abrir los ojos por un cortos instante en que logra captar a Yomikawa salir de la habitación, notando el dulce junto a sus medicinas; naciendo una suave y somnolienta sonrisa que vuelve a perderse en la inconsciencia de Morfeo.

Y tal vez, solo tal vez, podría haber creído que enfermar…no era tan malo.

Notas finales: holi! Después de mucho, regresando de a poco jeje espero que les haya gustado el especial. No lo tenía planeado, pero hacia poco lo había recordado de la nada y decidí darles aunque sea un poquito de amor.

También corresponderá como un regalo adelantado de pascuas n.n así para ya solamente enfocarme en la actualización formal de siempre a partir de ahora.

El "Día Blanco" para quienes no lo conozcan, se festeja el 14 de marzo en Japón (llegue tarde, lo sé :v). Es un día donde los hombres le regresan el regalo de San Valentín a quienes le dieron chocolates (o sea, si una chica le dio dulces a un chico, este le regala algo en compensación ese día, usualmente chocolate blanco o malvaviscos entre otras cosas).

El titulo es más que nada metafórico, puesto que es un regalo recurrente en el día blanco, pero lo use mas para hacer alusión a dos cosas: nro. 1: el chocolate (el negro especialmente) puede llegar a ser recomendado para tratar la tos seca (para un proyecto que tuve lo descubrí owo, y a mí me funciona xD) por eso Yomikawa deja que Touma se lo de xD solo por eso. Y lo de blanco, es más una alusión hacia Yuriko-chan que otra cosa n.n

Iba a hacer mas…ehn…romántico el fic, pero estoy enferma y me sale mejor así el lado maternal de los personajes xD espero no les moleste e.e

Y sobre lo que paso en el callejón…ay! Ya ustedes saben, no se hagan e/e

Sin más que decir, review?