[Regina's POV]

[9 meses antes de la maldición]

Me consumía cada día mas el dolor y como el ser humano mas masoquista del universo me pasaba horas y horas frente a Sidney haciendo que me enseñara lo que David y Snow hacían, mas de una vez los vi haciendo el amor mientras imaginaba que cada una de sus caricias y sus besos eran para mi. Snow tan inexperta como me lo imaginaba, llegaba al éxtasis demasiado rápido y David quien aun quería mas se quedaba a mitad de camino y este le consolaba diciéndole que poco a poco aprendería a controlar su cuerpo.

Me entraba un ataque de risa cada vez que veia su cara enrojecerse, para luego terminar en una risa amarga sabiendo que era ella la que recibía el "amor" de David.

Aun con su rostro enrojecido, esa noche la insignificante de Snow le dijo a David que llevaba dentro de si, el fruto de su "amor verdadero."

David sin poder creérselo la beso con una intensidad con la cual no me había besado nunca. Fue allí, donde todo comenzó, mi odio hacia la insignificante de Snow crecía a medida que su embarazo avanzaba. No le había bastado con hacer que mi primer amor, Daniel muriera por haber contado mi secreto, si no que ahora… estaba esperando un bebe del hombre al que amaba profundamente.

Estuve meses y meses estudiando los detalles para formular la maldición, cuidando cada pieza de mi rompecabezas para que todo resultara como yo quería.

El corazón me dolía ya que al espiarlos, escuchaba cada una de las palabras duras que salían de la boca del hombre al que amaba hacia mi y me dolían mas aun sabiendo que sus palabras no eran intencionales, ya que estaba bajo una pócima de amor que yo misma le había dado de beber sin que el supiera.

Planeaban la forma de huir los tres de mi maldición, juntos.

No lo iba a permitir, por lo que estructure de una forma magistral mis planes.
Durante los siguientes 9 meses forje lo que crei seria mi victoria, pero cuan equivocada estaba.

Gracias al Hada azul la bebe puedo escapar, justo bajo mis narices.

[Presente]

La morena miraba a David con lágrimas en sus ojos, intentando controlar el remolino de sentimientos que traía dentro de si, este, quien aun tenia sus manos en el rostro de la morena, se acerco despacio y sin dejar de mirarla unió sus labios en un tímido e inocente beso, lo que trajo como consecuencia que una ráfaga de magia lograra expandirse en todas las direcciones, eliminando así; el espejismo visual que la morena había creado.
Regina, quien no pudo controlarse mas, estallo en llanto y en un impulso profundizo el beso sin importarle que cualquiera que pasara podría verla.

Llego el punto donde ambos necesitaban aire, por lo que en contra de lo que sus cuerpos les pedían, se separaron y eso basto para que Regina volviera a su posición inicial.

- - David, retírate de mi casa.

Le exigió mientras que a su vez le dedicaba una mirada frívola

- Regina.. no puedes hacerme esto.. no después de..

El hombre no pudo terminar de expresarse cuando con un movimiento de la mano de la morena, este había desaparecido de la habitación.

Regina camino dentro de su recamara y cerro las ventanas y las puertas que habían allí, quedándose a oscuras, mientras el llanto descontrolado comenzaba a aflorarse desde lo mas profundo de su ser.

Habian pasado seis meses desde que Emma había roto la maldición, Regina había contado cada uno de los días desde que la había convocado hasta que eso sucediera ya que lo único que anhelaba era recuperar el amor de David.

Durante los años que el pueblo estuvo bajo su maldición, Regina veía a David cada dia ir al refugio de animales, donde era voluntario. Lo espiaba a lo lejos mientras el desayunaba en Granny's con su amada Mary Margaret. Por lo que regresaba a casa y lloraba amargamente durante muchas horas para luego levantarse por la mañana y pretender que su vida era perfecta.

Luego de hacer que David apareciera en la comisaria, había comenzado a llorar a solas, y sin darse cuenta habían pasado horas desde que se había recostado en el borde de la cama para llorar, por lo que el cansancio termino por dominarla y hacerla caer rendida.

Abrio los ojos luego de escuchar a lo lejos el llanto de un bebe, con una migraña incontrolable se acomodo en la cama con la intención de seguir durmiendo, hasta que sintio una mano que acariciaba su brazo.

- - Regina cariño despierta

Susurro la mujer

- - ¿Qué… Que haces aquí madre?

Pregunto la morena sin siquiera abrir los ojos para verle.

- - Regina.. Regina que sucedió? ¿Por qué estas asi?

En ese momento la puerta de la recamara se abrió, dejando ver a su hermana Zelena con la bebe, Cora en brazos.

- Gina… ¡Que susto nos diste! ¿Estas bien?

Luego de soltar un gruñido que dejaba muy en claro lo molesta que estaba luego de haber sido interrumpida en su sueño, la morena consiguió sentarse en la cama y estiro los brazos en dirección a su hermana pidiéndole que le dejara cargar a su sobrina.

La pelirroja al entender lo que su hermana quería y sin ganas de hacerla enojar mas de lo que ya se encontraba, deposito a la bebe en sus brazos dejando que la morena la acunara y terminara de hacer que la bebe se durmiera profundamente.

Regina se había asegurado en su maldición que tanto su hermana, Zelena como su madre permanecieran unidas a sus parejas, durante el tiempo en el que estuvieron juntas en el bosque Encantado, Zelena se había enamorado de Hades; dios del inframundo y su madre, Cora; había gritado a los cuatro vientos todo lo que sentía desde hacia muchos años por Rumpelstiltskin. Y a pesar de toda esa estabilidad familiar que en ese momento ella poseía, había sido consumida por el odio que sentía hacia blanca nieves y su embarazo.

Regina alzo la mirada en dirección a su madre, quien esperaba una respuesta de forma mas ansiosa que su propia hermana y en un hilo de voz consiguió decir:

- David estuvo aquí.

- ¿Cómo que estuvo aquí? A que te refieres Regina?

Pregunto su madre

- El… Yo.. Esta mañana nos cruzamos en el restaurante de la abuelita, como casi todos los sabados. Pero… esta vez no solo dejo el coche estacionado, también entro a la casa y estuvimos juntos

- ¿Estuvieron?..

Esta vez la de la pregunta fue su hermana

- No de esa forma Zelena… El subió a mi habitación, intento que habláramos pero.. yo no quise, por lo que la situación se volvió extraña y acabamos besándonos

La morena no quitaba la mirada del angelical rostro de su sobrina mientras decía esto ultimo.

- - ¡¿Besandose?!

Preguntaron ambas al mismo tiempo.

- - Pues si… besándonos.

Las mejillas de la morena se tornaron de un color rojo intenso, mientras que su madre y su hermana intercambiaban miradas complices.

Mientras que del otro lado del pueblo, David dejaba definitivamente a Snow.

Ambos sabían que no se amaban y que Emma debía saberlo, por lo que aguardaron pacientemente hasta que Henry, su nieto se quedara dormido para poder hablar con ella.

Luego de escuchar a sus padres, Emma salio hecha una furia y en una nube de humo blanca apareció en la sala de la mansión Mills dejando a sus padres completamente perplejos.

- - ¡REGINA! Baja inmediatamente!

Grito por toda la planta de abajo.

Las tres mujeres, que se encontraban en la planta alta de la mansión fueron sobresaltadas por los gritos de la rubia. Regina dejo a la pequeña acostada en el centro de la cama tamaño King Size, coloco unas almohadas a los lados de la bebe por precaucion y justo antes de salir lanzo un hechizo de protección a la recamara.

Las tres mujeres bajaron las escaleras, una detrás de la otra. Cora encabezaba el sequito lo cual termino por desquiciar a la rubia.

- - ¿Acaso la reina necesita ser escoltada?

Pregunto con un tono de voz cargado de Ironia

- - No Emma, no necesito escolta –Dijo a la vez que hacia acto de presencia al bajar las escaleras detrás de su madre y su hermana- pero me gustaría que bajaras la voz ya que en primer lugar estas en mi casa y en segundo lugar mi sobrina está durmiendo en la planta de arriba.

Zelena, no pudo evitar soltar una risita burlona al terminar de bajar las escaleras, por lo que tomo a su madre de la mano y se la llevo a rastras a la cocina murmurándole que no era asunto de ellas y que Regina podría resolver sus asuntos sola.

- - ¿Qué estas haciendo en mi casa Emma? ¿No se supone que Henry esta bajo tu supervisión?

- - No estoy aquí por Henry, el esta en casa de mi madre.

- - Entonces ¿Qué haces realmente aquí?

- - ¡Y todavía me lo preguntas!

Contesto la rubia aumentando el tono de ironia

- - Si, se lo pregunto señorita Swan. –la morena quien se encontraba apoyada en el borde de la escalera suspiro, elevando la mano derecha a su sien, ya que la migraña estaba aumentando y tras esa pausa volvió a mirarla- No tengo idea del por que estas aquí Emma, pero me gustaría que dejaras de dirigirte a mi en ese tono.

- - Destruiste a mi familia Regina ¡¿No te parece suficiente?!

La morena palidecio al escuchar esas palabras

- - Disculpa? ¿Qué yo hice que?

Regina intentaba no quedar al descubierto frente a la rubia en ese momento, en su mente estaba atando cabos a la velocidad de la luz, por lo que podía concluir que David había dejado a Snow y solo existian dos posibilidades la primera que Emma lo hubiera escuchado todo a hurtadillas y la segunda que sus padres se lo dijeran.

Una ráfaga de magia salio de dentro de Emma al igual que las lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos, haciendo eco en toda la casa y causando un ligero temblor

- - ¡MEJOR TE CONTROLAS EMMA!

- - ¿O QUE?

Regina extendió el brazo derecho y encendio una bola de fuego en su mano.

- - Te lo advierto Swan…

Ambas mujeres se gritaban mientras que a su vez se desafiaban con la mirada.

- - Esta es una batalla que no va a ganar, Señorita Swan asi que lo mejor será que te vayas de mi casa

Emma retorcedio un par de pasos en dirección a la puerta, por lo que Regina abrió la puerta de la Mansion con la otra mano mientras seguía amenazándola con la bola de fuego

- - ¿Acaso lo amas?

Pregunto la rubia entre dientes

- - ¿A quien debo amar según tu?

- - A.. David

De inmediato se extinguio la llama de fuego y Regina termino de perder su paciencia

- - Mis sentimientos es algo que no pienso discutir con usted por lo que le deseo buenas noches señorita Swan.

Con el movimiento de ambas manos hizo desaparecer a la rubia de su casa y restándole importancia al asunto se encamino a la cocina, donde sabia que seria cuestionada por su madre y su hermana.

Sin decir una palabra entro a la amplia cocina y tomo una taza de la estantería para prepararse un te para dormir, calentó el agua y coloco la bolsita del te para luego endulzarlo y hacer que se enfriara con un poco de Magia.

- - Quiero que dejes a la bebe aquí esta noche ¿Crees que a Hades le importe?

- - Claro que le va a importar, pero te hace falta compañía Regina ¿Quieres que me quede?

Pregunto la pelirroja.

- - Tengo cara de querer que alguna de ustedes dos se quede merodeando por aquí toda la noche?

La morena alzo una ceja y salio de la cocina

- - Que descansen

Grito antes de subir a la habitación dejando a ambas mujeres mirándola irse estupefactas.