Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 2

Tan sólo otro multimillonario más en los Hamptons

BELLA

En el instante que bajé del avión, podía sentir mis manos comenzar a temblar. El aire olía como a agua de mar fresca y el viento sopló suavemente contra mi rostro, como si estuviera dándome pequeños besos de consuelo. Siempre había querido venir a Nueva York, estaba en mi lista de lugares que visitar antes de morirme, y sin embargo, aquí estaba, y no precisamente por voluntad propia.

"¿Planeas quedarte ahí parada durante todo el día?" Edward me miró desde el fondo de las escaleras del jet, con un Mercedes negro a unos cuantos metros de distancia de él, mientras los asistentes guardaban nuestras valijas en el maletero.

"Lo siento." Murmuré, peinando mi cabello hacia atrás mientras descendía. Esperó a que me metiera al auto antes de deslizarse a mi lado. Era extraño cómo él podía ser tan frío en un momento, luego tan cálido en otro…me recordaba a aquella maldita canción de Katy Perry.

"¿Puedo preguntarte qué te parece tan gracioso?" No me había percatado de que me estaba riendo hasta que su atención estaba en mí y mi rostro se sonrojó con algo similar a la vergüenza.

"Nada…"

"Jamás me mientas Srta. Swan, me molesta muchísimo." Espetó, interrumpiéndome antes de poder terminar de expresar mi proceso de pensamiento…

¡Es tan cabrón!

"¿Por qué mejor no me dice todo lo que le molesta Sr. Cullen? Para que no me regañe cada vez que yo actué como un ser humano."

"¿Estás insinuando…"

"No es ninguna insinuación, se lo estoy diciendo, es un cabrón. ¡Lo que encontré divertido fue el hecho de que me recordó a una canción de Katy Perry!"

"¿Katy Perry?" Cuestionó, arqueando una ceja hacia mí.

Abrió la boca; "¿Estás hablando en serio? ¿Ya sebes, porque eres cálido y luego frío. Dices sí y luego no, estás adentro y luego afuera?"

Las puntas de su cabello se despeinaron cuando negó con la cabeza.

"Sé quién es ella, sólo quería ver si ibas a cantar o no."

Quería estar enojada con él, pero no podía… al menos no por esto.

"Acepto este truco porque demuestra que hay más debajo de esa capa de dinero y hielo."

"Sí… sexo." Declaró, tomando mi muslo y así como así, mi piel estaba en llamas. Eso es lo que me pasa por ponerme un vestido.

Ni siquiera habíamos salido del aeropuerto y él ya estaba tratando de follarme en el auto después de haberme poseído en el avión. Estaba haciéndolo tan bien hasta que llegamos a la tercera hora en nuestro vuelo y luego… nos unimos al club de 'a una milla de altura', de tres diferentes maneras.

"Sr. Cullen no sé nada de usted y de los suyos, y sin embargo, aquí está usted, lanzándome a los lobos."

Deslizando hacia abajo el tirante de mi vestido, besó mi hombro antes de murmurar, "Deja de preocuparte por los lobos allí afuera y préstale atención al tigre que está aquí adentro."

Mordí mi dedo, alejando mi cabeza de él mientras me besaba de arriba a abajo el cuello, tomando un puñado de mi seno antes de meterse mi pezón a la boca. Justo igual como en el avión, el chofer actuó como si nada estuviese pasando detrás de él y siguió conduciendo. Gracias a Dios que las ventanas estaban entintadas.

"Ahh…" Jadeé, volteando de golpe mi cabeza hacia él cuando mordió un poquito más fuerte de lo normal. Lamió suavemente, aliviando el dolor antes de jalar de nuevo.

"También me molesta cuando me ignoras Srta. Swan."

Traté de arreglar mi ropa, pero él me detuvo, dejándome sentada ahí con las tetas expuestas y los pezones endureciéndose con la tensión creciendo en el aire. Sus verdes ojos haciendo agujeros en mí, exigiendo una respuesta… preguntando por qué no estaba comportándome correctamente como una puta.

"Lo siento Sr. Cullen, pero estamos siendo llevados a su casa. Donde su esposa lo está esperando. Entiendo lo que soy, pero esta es la primera vez que lo estoy haciendo. Mi coartada es que yo soy su asistente personal, pero además de eso, no sé nada de usted a excepción de lo que hay en la página de wikipedia…"

Me interrumpió, levantándome de mi asiento y sentándome en su regazo. Con una mano bajó el resto del vestido hasta que éste y mi sostén estuvieron alrededor de mi cintura. Podía sentir su enorme polla frotarse contra mi ropa interior y él sólo me miró.

"Andrew," Llamó, sin molestarse en apartar la vista de mi cuerpo. Me tocó por todas partes como si fuera un fino artefacto al que le estaba buscado defectos. "Encuentra un lugar para estacionarte y regresa en una hora."

"Sí, señor." El hombre dijo detrás de mí, traté de mirarlo pero Edward evitó que moviera el rostro.

"Jamás mires a otro hombre cuando estés así." Pellizcó mi pezón y tuve que removerme encima de él…

No me había dado cuenta de nos habíamos estacionado hasta que la puerta se abrió y luego cerró. Él me hacía sentir tan sucia, y sin embargo, tan sensual al mismo tiempo.

"Obtendrás cinco."

"¿Qué?"

"Obtendrás cinco preguntas personales al día. Pregunta y contestaré."

Sonreí, quería preguntar por qué cinco, pero no quería desperdiciar una. Sin embargo, tenía que probar las aguas.

"¿Tengo que estar desnuda cuando te haga las preguntas?"

"Sí, preferiblemente antes, durante y después de tenerte." Para probar este punto, besó el espacio entre mis pechos y apretó mi trasero; y mi primera reacción fue aferrarme de su cabello, pero me resistí.

"¿Por qué yo?"

"Porque tú eres la única mujer que he deseado más. Yo que pensé que sólo era un adicto al sexo, y sin embargo, me he dado cuenta de que eres tú a quien soy adicto. Puedo tener a quien sea o lo que sea, pero lo único que quiero ahora es follarte hasta volverte loca y luego follarte un poco más." Gemí ante su respuesta, desabotonando su camisa hasta que todo lo que pude ver fue su ardiente abdomen. Él era un pecado y deseaba lamer cada pectoral suyo, y lo hice. Lo empujé hacia atrás y besé su pecho sin vello, mientras él pasaba sus dedos por mi cabello.

"¿Por qué no tu esposa? Ella es Tanya, la hermosa supermodelo rubia que los hombres alaban en sus cuevas."

Alejándome miré sus ojos y él buscó los míos, su rostro pétreo; "Me casé con Tanya porque su padre es mi mayor adversario, con un poco de más amigos en el Capitolio que yo. Quería que fusionáramos nuestras empresas y él se negó. Incluso estaba dispuesto a acudir a otras empresas menos lucrativas en lugar de la mía. Finalmente, lo confronté personalmente y él aceptó con tal de que yo desposara su hija mayor. No tuve alternativa y odio no tenerlas. Ella es atractiva, pero nada de ello era natural. Y aparentemente, ella estaba enamorada de mí. El sexo con ella es como dormir con un frío pez muerto y eso es cuando estoy borracho. Cuando la veo, pienso en su padre. Entonces, ¿por qué no mi esposa? Porque no la veo como una elección mía."

"Entonces, ¿cómo debo de actuar contigo cuando ella esté presente?"

"Como tú quieras. Ella sabe que no le soy fiel, pero disfruta mucho de mi apellido como para quejarse. Matrimonio por conveniencia. No puedo divorciarme de ella hasta que hayan pasado tres años, sin embargo; ella puede pedirlo cuando lo deseé."

"Así que, ¿me vas a usar para romper tu matrimonio, al restregarle tu amante en su cara?"

"Si es así como resulta, entonces que así sea. Sin embargo, esto no es acerca de Tanya. Este es acerca de mi ardiente deseo de tenerte a cualquier costo. Sólo puedo controlar mis acciones Srta. Swan, y en verdad no me importa mucho lo demás. Así que si quiero follarte con ella en la habitación de al lado, lo haré. Ella, como todo el mundo alrededor mío, ha firmando un acuerdo de confidencialidad."

"¿Cómo…"

Él pone su pulgar en mis labios, acariciando el labio inferior; "Ya fueron cinco preguntas Srta. Swan, el resto deberán esperar hasta mañana."

¡Maldición!

"Durante los siguientes treinta y cinco minutos, deseo estar dentro de ti." Sonrió, sacando su polla que estaba debajo de mí.

Encontré sus ojos y me levanté ligeramente, haciendo mi ropa interior a un lado y posicionándome sobre él. Tan sólo el hecho de sentir su punta rozando contra mí me hizo gemir como la puta que me contrataron para ser. Lentamente…casi dolorosamente, me bajé sobre él. Edward sostuvo mi cintura cuando lo hice.

"Dios mío…" gemí, retorciéndome en un frenesí de lujuria cuando lo tuve completamente dentro de mí.

"Buena chica." Siseó mientras brincaba encima de él. Me sostuvo apretadamente con una mano y con la otra acariciaba mi estómago y mi pecho.

Inclinándome hacia atrás, él embistió hacia arriba tan fuerte que tuve que agarrarme del asiento del conductor para mantener el equilibrio. Meciéndose con cada oleada de placer, se perdió en su castigo a mi coño. Era como si se hubiera vuelto loco, embistiendo contra mí tan fuerte y tan rápido, que el auto se movía como estuviéramos en un terremoto. Agarrando un puñado de su cabello, alejé su cabeza de mi pecho y tomé sus labios con los míos.

"Ummmm…" Gimió mientras nuestras lenguas se arremolinaban alrededor de la otra y distrayéndolo lo suficiente como para poder empujarlo hacia atrás, forzándolo a ponerse de espaldas contra el asiento.

El instante en que lo hizo, presioné mis manos en su pecho y me levanté ligeramente antes de empalarme con su polla.

"Joder, sí nena." Siseó, sus manos sosteniéndome mientras lo montaba. Ni siquiera podía ver bien, se sentía…se sentía como el mejor tipo de pecado. Eché la cabeza hacia atrás cuando me vine en él y Edward sólo se meció junto con las oleadas de placer. Caí encima de él, jadeando con mi cabello pegándose en los dos.

Él sólo se río, incorporándose y quitándome de encima de él, "Ponte de rodillas."

Ordenó y no me atreví a discutir, me puse en cuatro patas encima del asiento de piel negro y jadeé cuando mordió mi nalga.

"Ed…" comencé a decir, pero palmeó tan fuerte mi trasero que no pude recordar ni por qué quería hablar en un principio.

"Te gusta cuando te castigo, ¿no es así?"

¡Nalgada!

Podía sentir mi excitación chorreando por mis muslos.

"¿Y bueno?"

¡Nalgada!

"Ahh, sí joder. Por favor nalguéeme de nuevo." Supliqué, moviendo el culo esperando el ardor justo antes del placer.

"Suplícamelo." Se burló, sobando mis nalgas.

"Por favor Sr. Cullen, nalguéeme, lo deseo."

"Eso lo puedo ver." Comenzó a lamer mi muslo hacia la fuente de mi humedad. No sólo lamió, sino que también chupó. Se aferró a mi coño y bebió de mí como si fuera una fuente de agua.

"¡JODER! Joder, eso se siente tan bien." Podía sentir su lengua mientras lamía los labios de mi coño antes de adentrarse a mis pliegues e ir más profundo. Mientras más me restregaba en su rostro, más profundo él iba y justo cuando estaba al borde del orgasmo, se alejó rápidamente.

¡Nalgada!

"¡Ahhh!" Lloriqueé de placer, perdiendo el control de mis extremidades. Él besó mi espalda hasta finalmente parar justo al lado de mi rostro.

"Terminaremos esto después Srta. Swan, pero por el momento, nuestro tiempo se acabó." Se rió, besando mis labios antes de sentarse.

Permanecí allí por un instante, respirando profundamente antes de finalmente recuperarme. Tratando lo mejor que pude de no mirarlo, busqué mi bolso en el piso. Después de algunos días con él, me di cuenta de que necesitaba tener un par de cosas conmigo todo el tiempo; toallas húmedas, maquillaje, pastillas para el aliento, crema, cepillo, perfume, cualquier cosa que me hiciera ver menos follada y más presentable ante el mundo exterior.

"Nunca deja de asombrarme cuán rápido te conviertes de una pecadora a una santa." Declaró, tranquilamente arreglando su corbata.

"Difícilmente soy una santa." El hecho mismo de estar reajustando los tirantes de mi sostén, era prueba de ello.

"Lo que quiero decir es que no eres ni poquito tímida cuando se trata de sexo, pero en todo lo demás, eres tan tímida como un ratón."

Lo miré, esforzándome para no excitarme de nuevo. "¿Y eso es algo malo? Tal vez soy una fiera de closet. Prefiero que el mundo no sepa de mi vida sexual."

Se burló y me guiñó el ojo; "Ya somos dos. Es por eso que no pudiste ser más perfecta para mí."

¿Qué estaba tratando de insinuar?

Quería preguntar, pero el chofer tocó dos veces la ventana, a lo que Edward le respondió con dos toques.

¿Cuántas otras veces había hecho esto antes? Me pregunté cuando su chofer entró de nuevo al auto y condujo. No había notado que el auto había estado encendido todo el tiempo, pero eso explicaba porque no nos habíamos acalorado en el verano sofocante. La cabina apestaba a sexo y me sentí mal por el chofer y ligeramente avergonzada. Presionando el botón de la ventana, me puse las gafas, observando el paso por la ciudad.

Tenía la esperanza de que iba a ser un viaje largo, lo suficientemente largo para darme tiempo para recuperarme y limpiar la apariencia de recién follada de mi rostro. Sin embargo, el tiempo no estaba del lado de la puta hoy, y nos tomó menos de cinco minutos antes de llegar a una mansión blanca del tamaño de una preparatoria, con persianas de un suave color azul y un porche que iba a todo alrededor de la casa. Me senté justo en la orilla de la playa, era hermosa. Pero mi asombro fue de corta duración. Allí, de pie en el porche y usando un vestido de verano de puntos polka estaba la fabulosa Tanya Cullen. Se parecía a Marilyn Monroe con sus brillantes labios rojos y su suave cabellera rubia. Al lado de ella estaba todo el personal de la casa junto con un canino marrón y negro de raza mixta.

"Hemos llegado." Edward se quejó en voz baja cuando el carro se detuvo. No dije nada, saliendo del auto junto con él.

"¡EDWARD, CARIÑO!" Chilló tan fuerte que mis oídos tronaron. Corrió hacia sus brazos cruzados, envolviendo los suyos alrededor del cuello de él; "Te he extrañado tanto."

"Me lo imagino." Declaró, simplemente alejándose de su abrazo. Cuando lo hizo, les indicó a dos hombres que sacaran todas las cosas del auto.

Peinando su cabello hacia atrás, su sonrisa disminuyó pero aún estaba allí; "¿Por qué tardaste tanto corazón? Creí que habías aterrizado hace una hora."

"Así fue. Pero me detuve para hacerme cargo de algo, esta es Isabella Swan, mi asistente personal," ella finalmente enfocó su atención en mí.

Sus ojos se estrecharon rápidamente, recorriendo sus azules ojos de arriba a abajo sobre mi cuerpo.

"Sra. Cullen, es…"

"Contrataste una asistente personal." Siseó en voz queda, alejándose de mi mano extendida y caminando hacia Edward. Él parecía estar más interesado en las sirvientas metiendo las cosas a la casa.

"¿No fue eso lo que dije?" Finalmente repitió.

"¿Sin consultármelo primero?" cuestionó ella y desde donde yo estaba de pie, podía notar su cuerpo tensarse.

"Nunca consulto contigo nada, especialmente de a quién contrato y dudo que comience a hacerlo ahora. Isabella, la valija roja está llena de planos, necesito que te asegures que la lleven a mi estudio y los saques antes de que te vayas a descansar." Fue todo lo que dijo antes de caminar hacia su perro.

Tanya se giró hacia mí, mirándome una vez más y todo lo que pude hacer fue quedarme de pie ahí y aguantar.

"Bueno asistente personal, ¿no tienes trabajo que hacer?" Espetó antes de irse tras Edward. Era extraño verlos juntos, parecían tan perfectos, como una familia digna de un anuncio de publicidad.

Siguiendo a su hombre con mis valijas, sólo había llegado a la mitad de la escalera cuando ella habló de nuevo;

"Las cosas de ella van al primer piso…"

"En realidad, preferiría que las pusieran en el segundo." Edward la interrumpió, acariciando al perro, "La segunda habitación principal para ser exacto, Roger."

Él rostro de Tanya palideció y algunas de las sirvientas se echaron miradas entre sí.

"Edward, a lo mejor…"

"Eso es todo Tanya, Austin y yo vamos a ir a la playa. ¿No es así chico?" Sonrió, tomando la correa del perro antes de irse.

¡Esto es tan incómodo!

Roger, el hombre con mi valija continuó su camino. El rostro de Tanya estaba más pálido que la nieve y su sonrisa se esfumó cuando la figura de Edward desapareció por el costado de la casa hacia la playa.

No quería mirarla, así que también me fui. Dentro, todo era igual de hermoso e igual de blanco como el exterior. Tanya había también desaparecido en los tonos terrenales y tenía que reconocérselo, se veía bien. Todo era una mezcla de colores naturales. Mientras caminaba por la escalera principal, no pude evitar notar el retrato de bodas de Tanya y Edward. La sonrisa de Tanya parecía que le iba a partir el rostro a la mitad, mientras que Edward… él ni siquiera la estaba mirando. En la periferia de la foto estaba el padre de Tanya y hacia ahí estaba dirigida la cabeza de Edward.

"Señora, por favor siga caminando." Roger dijo y fue la primera vez que noté su apariencia. Tenía que tener más de sesenta años, era calvo y con arrugas que contenían una docena y dos historias por todo su rostro.

"Por favor, llámame Bella."

"No estoy seguro si…"

"Bueno, yo insisto." Sonreí y me miró extrañado, pero asintió guiándome por el corredor de madera y hacia una larga puerta doble. Cuando la abrió, la primera cosa que noté fue la enorme cama en el centro con cortinas transparentes que se movían con el viento que las ventanas abiertas proveían. Era enorme, cubierta de blanco y azul. Sobre las paredes había fotografías de veleros y botellas con oraciones dentro.

"Wow." Fue todo lo que pude decir cuando miré por la ventana. Durante kilómetros, lo único que podía ver era el cielo azul, el mar y la arena dorada en la distancia. Edward y su perro corrían a lo largo de la orilla. Era extraño, viéndolo divertirse, especialmente usando pantalón y camisa de vestir.

"¿Necesita algo más señ…Bella?" Roger preguntó detrás de mí.

"Roger, ¿puedes decirme por qué esta habitación es tan importante?" ¿Por qué Tanya había jadeado de la forma en que lo hizo?

"Es la habitación del Sr. Cullen. De cuando se quedaba aquí cuando era más joven, antes de que sus padres fallecieran."

Girándome hacia él, lo miré sorprendida. Sus padres no habían muerto, Esme y Carlisle Cullen acababan de ser fotografiados juntos en el periódico.

"¿Qué? ¿Acaso sus padres no son Esme y Carlisle?"

Roger asintió, "Sí, adoptivos. Carlisle era el mejor amigo de su padre y cuando se suicidó, él se hizo cargo de Edward cuando apenas tenía 12 años."

"¿El padre de Edward se suicidó?" Santa mierda, jamás había leído algo acerca de eso.

"Edward Cullen padre era un malvado…"

"¿Estás chismeando de nuevo Roger? Te he dicho antes que si continúas abriendo tu vieja bocota te iba a correr tan rápido que ni siquiera tendrías oportunidad de empacar." Tanya declaró, entrando a la habitación.

Roger asintió antes de dejarnos solas en la habitación, el viento sopló suavemente cuando ella caminó hacia la cama, tomando las cortinas y jugando con ellas en sus manos.

"¿Cuán personal es con mi esposo, Srta. Swan?"

Aparentemente nada en lo absoluto, pensé.

"Tan personal como él me deja serlo."

"Gracioso, pero ambas sabemos que no lo asistes con el trabajo." Resopló antes de girarse hacia mí, "Así que, esto es lo que vas a hacer, regresa a cualquier esquina de la que viniste y deja a mi esposo tranquilo. Él es mío y trabajé demasiado como para compartirlo con una puta cazafortunas."

"Estoy aquí a petición del Sr. Cullen, ¿quiere que me vaya? Entonces debería hablar con él."

"Créeme, lo haré, así que no te molestes en desempacar." Espetó antes de azotar la puerta detrás de ella.

¿Qué putas estoy haciendo yo aquí?


N/T Hola. Antes que nada debo aclararles el título del fic, pues está abreviado con la intención de censura creo yo. La historia se llama Confesiones de la Puta de un Multimillonario (Confessions of a Billionaire's Whore).

Aclarado eso, les comunico que no tengo idea de cada cuándo actualizaré. Usualmente procuro traducir los capítulos tan pronto como pueda, pero tengo tantos asuntos en casa y en el trabajo que atender que por el momento se me complica especificar un horario de actualización. Les pido sean pacientes, pues planeo terminar de traducir el fic.

Nos leemos pronto y muchas gracias por leer y comentar.