Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 3

Lárgate de la cocina

BELLA

Me senté en la escalera principal junto al perro de Edward, mientras escuchaba los gritos que provenían de la cocina poco iluminada.

"¡La quiero fuera de aquí Edward!" gritó Tanya, "Sé que ella no es solamente tu asistente personal. Jessica me contó todas vuestras aventuras en la oficina, de cómo apestan a sexo. ¡CADA MALDITO DÍA! ¡De cómo la miras a ella! La quiero fuera de mi casa. ¡Ahora!"

"Esta no es tu casa Tanya. Es mía y ya lo he dicho anteriormente, ella se va a quedar, y si eso te molesta puedes irte." Podía escuchar la fatiga y el aburrimiento en su voz, no podía verlo, pero podía asegurar que él estaba rodando los ojos.

"¿Estás jodidamente bromeando? ¡Ni siquiera vas a tratar de negarlo! Soy tu puta esposa…"

"Y me lo debes seguir recordando. Pero tú y yo sabemos que no me casé contigo. Me casé con la compañía de tu padre y ese es el único matrimonio que pienso honrar."

"¡CABRON!" Gritó antes de que el sonido de vidrios rotos resonara en la casa.

Seguí a Austin cuando se levantó y caminó hacia la cocina, mi corazón estaba latiendo como loco contra mis costillas mientras esperaba encontrar a un Edward herido. Sin embargo, él estaba bien. Estaba sentado en la barra de la cocina, con un vaso lleno de un líquido color ámbar en una mano mientras navegaba en su iPad en la otra. Era como si estuviera entablando una conversación cotidiana con su esposa.

"Creo que éste es el motivo por el cual no le caes bien al personal de servicio" dijo Edward, tomándose el resto de la bebida de un solo trago antes de señalar los fragmentos de vidrios rotos tras él.

Dando un profundo respiro, ella se giró hacia mí, sus ojos azules bien abiertos y su cuerpo entero temblando.

"¿Esto es lo que tú quieres? Esta simplona…"

"Esto no es muy hospitalario por tu parte, esposa." Edward comentó, su atención enfocada enteramente en mis piernas. Me había cambiado, vistiendo un par de shorts y un top blanco mientras él había estado afuera, y ahora deseaba no haberlo hecho. Me estaba comiendo con la mirada con su esposa a menos de un metro de distancia.

"Te voy a destruir Edward. ¡Le diré a las revistas, periódicos y cualquier blog que escuche cómo me estas tratando! ¡Me aseguraré de que tu imagen pública está bien hundida en la mierda y las Empresas Cullen perderán millones!"

Su quijada se tensó y sus ojos se oscurecieron cuando se puso de pie. Austin se agachó, colocando sus patas sobre su cara como si se estuviera escondiendo y si yo no estuviera aterrorizada, me habría reído. Edward caminó hacia ella y la indignación de ella flaqueó, retrocediendo rápidamente.

"¿Me estás amenazando?" Siseó él, ahora parado directamente frente a ella. Tanya abrió la boca, pero él puso un dedo sobre sus labios. "No, tú sabes esto Tanya, tú querías esto. Querías ser mi esposa y lo conseguiste. Pero también debes saber que si me amenazas de nuevo, te haré la vida imposible. El mismo pedazo de papel que firmaste y que me convierte en tu esposo, me da el control total de tus cuentas bancarias. Así que dime, después de que hayas hablado con la prensa, de obtener un contrato para publicar un libro, y tal vez unirte a las Verdaderas Amas de Casa de Nueva York, ¿qué harás cuando todo se haya terminado? Ambos sabemos que no lograrías sobrevivir ni un año. Con imagen dañada o no, aún tendré billones. Así que, acepta esto y en tres años obtendrás 50 millones y tu dignidad intacta."

"¿Qué tal si me consigo mi propio juguete? ¿Si te soy infiel? Porque lo haré. Soy ardiente. Soy hermosa y antes de ti, los hombres se rendían a mis pies, y aún lo hacen."

"Siempre y cuando no lo hagas dentro de mis propiedad cariño, vuélvete loca." Dijo y ella lo abofeteó. No la culpaba pero me costó bastante trabajo no moverme de mi lugar. Estaba paralizada antes, pero las acciones de ella parecían haber descongelado mis reacciones. Pero, no era mi lucha, él no era mío.

Edward la miró, sin emoción aparente en su rostro, como si ella no lo hubiese abofeteado y Tanya pareció darse cuenta de que no iba a ganar esta batalla.

"Te amo, podemos hacer que esto funcione Edward, sé que podemos. Tan sólo necesitamos conocernos él uno al otro y no lo haremos hasta que ella se marche de aquí. Por favor." Su suplica aparentemente cayó en oídos sordos.

Él no dijo nada y enfadada ella se alejó de él, viniendo hacia mí. Sin embargo, se detuvo justo frente a mí, sus ojos atormentados, pero también sorprendentemente claros.

"Me das lástima." Me espetó, "No eres nada más que su sucio juguetito y te prometo que esto no se ha terminado."

"Sra. Cullen." Fue todo lo que pude decir antes de que se fuera. Di un profundo respiro, recargándome contra la estufa. Ella no podía estar a más de unos cuantos metros de distancia, y sin duda aún podía vernos, cuando él se puso detrás de mí, haciendo a un lado mi cabello. Pero me alejé.

"Tú también no." Susurró, besando mi cuello pero me negaba a mirarlo. Sentí como si estuviera…sintiendo demasiado. Tomé esta decisión y debía aceptarla. Sin embargo, era tan diferente a lo que me había imaginado. Seguía tratando de alejarme emocionalmente como él lo hacía…pero eso se sentía tan inhumano, antinatural e incorrecto.

"¿Cómo puedes hacer esto? ¿Es porque eres hombre? ¿Cómo es que no puedes sentir nada más que lujuria? ¿Cómo es que puedes ser tan insensible, y no tener ataduras a nada?"

Suspiró, alejándose de mí, "Estoy comenzando a sentir coraje. Así que antes de que me encuentre en medio de otra guerra de palabras con la mujer más cercana en la habitación, me iré a la cama. Mi familia estará aquí en la mañana para desayunar, vístete con algo presentable."

Lo observé mientras se marchaba con su perro antes de mirar la cocina. Noté los vidrios rotos en la esquina cercana al asiento que previamente había ocupado Edward, fui a buscar una escoba, y me tomó cinco minutos encontrarla. Su cocina era más grande que toda la planta baja de mi casa…de la casa de Charlie. Todo era de granito y mármol con acentos dorados. Con toda honestidad, era la cocina de mis sueños, del tipo de cocinas que yo seguía en Pintrest y esperaba un día poseer.

Finalmente, cuando había terminado, caminé de puntillas a mi habitación en la oscuridad hasta llegar a la cama. Se sentía como si estuviera acostada sobre una docena de ovejas mullidas. Traté de imaginarme a un Edward joven a punto de dormir. Inocente, sin manchas y puro. Fue una imagen bastante difícil de imaginar. Tomando mi diario del buró, escribí mi verdad.

Confesión #3: Muy en el fondo odio esto. Odio desear tanto estar con él, lo mucho que lo deseo y odio cuán complicado es todo esto. Odio que no sea mío, y sin embargo, que tenga el control absoluto sobre mí. Nunca imaginé estar en esta situación, no es algo con lo que soñé lograr.

Cerrando el diario, rodé sobre la cama, tratando de no preguntarme dónde estaba durmiendo él. Perdí la batalla contra la fatiga y me dormí. Sabía que no tendría buenos sueños, pues demasiadas imágenes negativas plagaban mi mente.

El calor en mi piel mientras el agua caía sobre mí era el cielo. No deseaba salir jamás de esta ducha y justo cuando eché la cabeza hacia atrás, una mano tomó mi cintura provocándome brincar del susto.

"Ay Dios mío, casi me causaste un ataque al corazón." Jadeé, limpiando el agua de los ojos.

Él no habló, sólo tomó mis brazos y los apartó de mi pecho para poder ver el agua caer sobre mi cuerpo. La forma en que sus ojos verdes miraron cada centímetro de mi piel, provocó que un calor familiar se expandiera entre mis muslos. Vi su polla ponerse erecta y me sentí tentada a lamer el agua no sólo de ella, sino de todo él. El agua caía de sus músculos lentamente, y era como si estuviera mirando mi propia fantasía personal. Lo deseaba…lo deseaba locamente, me incliné sobre la pared de mosaicos y levanté una pierna, frotándola contra su fuerte muslo. Él soltó mis brazos antes de tomar mi pierna y empujarse contra mí. Gemí, jalándolo más cerca de mí para besar su pecho. Sabía dulce, picante y extremadamente pecaminoso.

"No pude dormir anoche." Susurró, alzando mi rostro para encontrar el suyo antes de besarme. Me cargó y envolví mis piernas alrededor de su cintura y comencé a jugar con su cabello mientras nuestras lenguas luchaban.

"¿Por qué no pudiste dormir?" Murmuré cuando se apartó.

"¿En verdad quieres empezar tus cinco preguntas justo ahora?" me había olvidado de eso, pero en el instante en que lo dijo, sonreí tomando su rostro y mordiendo su labio antes de besarlo.

Soltó mis piernas, dejándome gentilmente sobre el piso antes de girarme, presionándome contra la pared. Besó mi espalda de arriba a abajo. Ni siquiera tuve tiempo de pensar cuando su polla encontró mi culo.

"¡Ahh!" Gemí, y el agua entró en mi boca.

Presionando sus manos contra la pared a un lado de mi cabeza, embistió hacia adelante restregándose contra mí. Besó mi espalda y hombros mientras tomaba mis senos, pellizcando los pezones.

"Te voy a coger tan fuerte nena." Dijo y antes de poder hablar, él hizo eso.

Joder.

Se alejó antes de embestir lentamente de nuevo, sin duda pausando para mi beneficio, para que me acostumbrara al abuso que estaba a punto de darme. Excitada, tomé sus manos, forzándolo a pellizcarme más fuerte.

"Esa es mi chica."

Eso fue lo último que oí antes de que el aferrara mis caderas y comenzara un ritmo castigador.

Estocada.

Estocada.

Estocada.

Estocada.

Estocada.

Estocada.

"Más Edward, por favor." Supliqué cuando abrió mis piernas follándome dentro y fuera de mí más rápido de lo que creí posible. Mis piernas temblaron, ni siquiera estaba segura qué sonidos estaba emitiendo, sólo esperaba que la pared aguantara el peso de los dos. Levantó mi pierna y fue más profundo. Mi humedad natural chorreaba lo que le animó a palmearme el coño una y otra vez mientras me follaba el culo.

"Tan bueno. ¡Ay Dios mío! ¡Más por favor! Ugh fóllame." Grité cuando me corrí con la siguiente palmada.

Se salió de mí y me dejé caer sobre el mosaico, jadeando.

"Chúpamela." Ordenó, con su polla en mi rostro. El agua llovía sobre él, lavando la evidencia de nuestras acciones previas.

Asintiendo, lamí la punta antes de tomar su miembro y comenzar a golpearme el rostro con él un par de veces antes de finalmente permitirme tenerlo. Lamí a lo largo de su miembro y su oscura cabeza antes de chupar sus bolas durante un minuto. Y luego lamí hacia arriba hasta la punta antes de adentrarlo todo hasta mi garganta.

"Jesús…" Gimió comenzando a follar mi boca.

Pasé mis dientes contra él y se inclinó sobre mí, sus manos aterrizando en la pared fue la última cosa que vi antes de cerrar los ojos y sólo disfrutarlo. Podía sentir su líquido pre seminal chorrear en mi garganta. No había parte de él que no disfrutara probar.

"Joder, tu boca es un pecado." Siseó, yendo más despacio. Sabía que estaba a punto de correrse, y también sabía lo que estaba por venir. Se salió de mi boca y tomándose entre las manos, comenzó a masturbarse y lo deseaba. Cerré mis ojos y esperé hasta sentir el calor de su semen en todo mi rostro. Abriendo mi boca y ojos, lamí un poco con mi lengua, saboreando como si se tratara de un copo de nieve.

Sus ojos rodaron hacia atrás y su pecho se movía, tomando profundos respiros y me miró. Noté que las comisuras de su boca se levantaron mientras me observaba. Disfrutaba verme con su marca encima y fue sólo hasta que él estuvo listo, que tomó la esponja y limpió la evidencia de su obsesión de mi rostro.

Poniéndome de pie, observé mientras él cerraba la llave del agua…a pesar de que ambos aún estábamos sucios.

"Yo tampoco dormí bien anoche." Le dije antes de salir de la ducha.

Quise alcanzar la toalla, pero él me la quitó y la echó sobre su hombro.

"Edward, necesito secarme." Le espeté.

Se encogió de hombros; "Deja secarte al aire, quiero mirar."

"Tu familia estaré aquí en cualquier segundo, deberías alistarte…"

"Prefiero mirarte," Dijo, secando su cabello antes de pellizcar mi pezón. "Así que alístate como si yo no estuviera aquí."

"Pero sí estás aquí y esto es extraño. Se supone que debes follarme y…"

"¿Y qué? Yo pongo las reglas, recuérdalo, y deseo mirarte." Sonrió.

Lo miré irritada mientras se secaba y antes de cruzar mis brazos.

"Tú sólo estás tratando de tomar un descanso antes de cogerme de nuevo." No habló, provocando que rodara los ojos ante la verdad de mis palabras.

"¿Al menos me puedes dar una toalla para mi cabello?" Hice un puchero, algo pasó por sus ojos antes de entregarme la tolla del estante.

El baño era lo suficientemente grande como para que cinco personas cupieran cómodamente, así que traté de ignorar su presencia, pero fue más difícil de lo que imaginé. Se sentó en el borde de la tina, en lo absoluto molesto por la desnudez de ambos.

"¿Puedo comenzar mis cinco preguntas ahora?" le pregunté.

Mirándome el culo, sonrió; "¿Esa es tu primer pregunta?"

"Joder, no." Dije rápidamente, dándome la vuelta para encararlo.

"Bueno, comienza entonces."

Suspirando pensé en eso durante un segundo mientras envolvía mi cabello en la toalla; "¿Por qué eres tan frío? Puedo darme cuenta que sólo se trata de una máscara. No me habrías dicho que no pudiste dormir anoche si en verdad fueras tan imbécil. Eres un imbécil porque estas tratando de serlo, no porque lo seas, ¿por qué?"

"¿Y tú me conoces tan bien?" Espetó.

"No, no es así. No te conozco en lo absoluto. No necesito conocer tus más profundos secretos, pero me gustaría conocerte a ti. Lo que te gusta, lo que no te gusta, lo que odias o amas. No sólo a través de sonrisas engreídas, o medias sonrisas. Incluso si creyera que eres un monstruo, no podría alejarme. Soy tuya durante el próximo año, mis oídos son parte de mi cuerpo."

"Aparentemente, también lo es tu boca…"

Le tiré la toalla en el rostro; "Ves, eso es. Esa cosa que haces cuando sacas tu carta de imbécil y esperas cambiar el tema. Te hice una pregunta. No me indicaste algún límite de lo que te podía preguntar y me dijiste que serías honesto. Así que otra vez, ¿por qué eres un jodido bloque de hielo?"

Tensó la quijada y envolvió la toalla alrededor de su cintura; "Mi familia llegará pronto. Hablaremos de esto más tarde."

"Bien, lo que sea, huye. Si quieres estar de nuevo conmigo, será mejor que respondas." Siseé, dándole la espalda.

"¿Ahora me estás amenazando?" Sonrió.

"Estoy cuidando la única moneda que tengo." No estaba segura de cuantas veces podía usar esa frase, pero él no podía simplemente caminar sobre mí.

"Entendido." Respondió antes de marcharse.

Dejé caer los hombros después de que él se hubiera marchado y me recargué contra el lavabo. Mirando mi reflejo, conté el número de marcas de mordeduras que me había dejado en los pechos, brazos y hombros. Era gracioso, ni siquiera había sentido…todavía no sentía dolor. Sí él quería actuar como un cabrón inmaduro, lo iba a tratar como tal. Saliendo hacia la habitación tomé un par de shorts y mi playera favorita de Metallica negra de manga corta, tomando de paso unas gafas de sol. Él quería que me vistiera bien, pues que se joda. Me iba a vestir cómodamente y de cualquier puta forma que se me diera la gana. Poniéndome mis Converse, me sentí un poco orgullosa de mí misma.

"Pase." Le contesté a quien fuera que estaba llamando a la puerta. Lógicamente, sabía que sería Edward o Tanya.

Roger entró, abrió la boca para hablar pero no pudo dejar de mirar mi playera. Normalmente, le habría armado un lio a cualquier hombre que estuviera mirando intensamente mi pecho, pero en el caso de Roger, sabía que él estaba confundido y tal vez, un poco divertido.

"Lo siento, pensé que ya estaba vestida." Dijo, dándose la vuelta para irse, pero yo sólo me reí.

"Estoy vestida Roger, ¿necesitas algo?" Pregunté antes de acuclillarme para atarme los cordones.

"El Sr. Cullen quería que le dijese que el desayudo está siendo servido y que su familia ha llegado. ¿Está segura de que quiere bajar así?"

Sonriendo asentí; "Gracias Roger y la próxima vez dile que suba su culo perezoso para avisarme."

"Voy a pretender que no escuché eso." Sonrió y justo en ese momento Austin entró ladrando fuertemente. "La veré en un momento."

"Nos vemos." Dije, pasando mis manos por el pelaje de Austin cuando se marchó. "Bueno mírate, ¿no deberías estar con Edward?"

Ladró, lamiendo mi mano y yo sólo me reí. En verdad me gustaba este perro. Sentándome en el sofá, esperé. Si su familia acababa de llegar, eso significaba que estaban dándose los incómodos saludos y abrazos. No me iba a quedar parada ahí y dejar que me juzgaran. Si esperaba diez minutos, seguramente todos estarían ya sentados. Pero sólo para molestarlo aún más, esperé veinte.

"Hora del espectáculo Austin." Le guiñé un ojo cuando me levanté de la silla y caminé hacia la puerta.

Las risas llenaban completamente la planta baja de la casa cuando bajé las escaleras.

"Y luego Emmett corrió hacia la calle, medio desnudo con mierda de perro en su pie, gritándole a los hijos del vecino, mientras ellos corrían para salvar su vida."

"Ellos fueron jodidamente afortunados de que no los matara. ¡Te dije que necesitábamos un arma!" Otra voz estruendosa dijo.

"¡Nada de armas!" Las voces de tres mujeres resonaron juntas.

"Papá…" la voz se calló cuando entré al comedor. Ahí sentadas estaban cuatro mujeres, vistiendo perlas y vestidos veraniegos, sus cabellos estaban perfectamente peinados y, junto a ellas, sus esposos, todos con camisas de vestir y pantalones con zapatos elegantes, como un puto especial de 1960.

Edward, quien lucía tenso sentado junto a Tanya, mientras leía el periódico, no tuvo otra opción más que mirar hacia arriba cuando las voces dejaron de escucharse. Sus ojos encontraron los míos y por una milésima de segundo lució aliviado, eso fue hasta que notó mi ropa. Sus cejas se movieron y parecía como si estuviera rechinando los dientes.

"Hola…"

"¡Todo el mundo, es hora de que conozcan a la puta personal de Edward!" Tanya me interrumpió, bebiendo lo que sin lugar a dudas era una mimosa.

"Está bien, hora de que Sophia tome una siesta." Una muy pequeñita mujer con cabello puntiagudo negro habló, mientras rápidamente sacaba un bebé de una canastilla semiescondida.

"Lo siento, ¿qué?" preguntó la mujer de más edad, imagino que debía ser Esme, colocando su taza de té sobre la mesa.

Antes de que Tanya pudiera hablar de nuevo, hablé: "Soy la asistente personal de Edward, y como esto está a punto de ponerse súper incómodo, voy a tomar una manzana, llevarme a Austin de aquí y los dejaré para que continúen con lo suyo."

Tomando una manzana del centro de la mesa justo por encima de la cabeza de Edward, me quise incorporar de nuevo pero él me tomó de la mano.

"Edward, ¿qué demonios está pasando?" Carlisle le espetó al mismo tiempo que mantenía con Edward una pelea visual.

"Nada, ella es tan sólo una puta." Siseó, soltándome.

Hice a un lado el dolor que me causaron sus palabras y también tomé su café: "No hasta que tú me convertiste en una. Lamento demasiado haber interrumpido su desayuno."

Salí de ahí tan rápido como pude sin correr. Pero todavía no podía dejar de escuchar sus voces. Así que me detuve en las escaleras, presionando mi espalda contra la pared.

"¿Qué demonios estás haciendo Edward? Te crié mejor que esto." Un hombre, supongo que Carlisle, gritó.

"No tengo por qué explicarte esto a ti. Es mi casa. Mi invitada. Mi vida."

"Edward, cariño yo tan sólo no entiendo." Sonaba como Esme.

"¿Se dan cuenta de cuán egoísta es él?" Tanya. Sabía que tenía que ser ella.

"Por mi parte, creo que está bien."

"¡Emmett!"

"¿Qué? Todos saben que su matrimonio es una farsa. Él no debió…"

"No puedo creer lo que dices. Ellos hicieron un juramento."

"Juramento mi culo, al menos con ella, él no está siendo engañado por su dinero."

"Jódete Emmett."

"Parece que aquí nadie está dispuesto a joderte Tanya, así que…"

"¡EMMETT!"

Se escuchó un corto silbido desde la puerta. Allí estaba Roger con una pequeña bolsa de papel de estraza.

"Sólo en caso de que necesite más que una manzana. Será mejor que se quede fuera de casa por algún tiempo." Sonrió dejándola caer en mi mano.

"Eres un gran tipo Roger."

"Me sentía mucho mejor antes de que usted lo dijera, ahora váyase."

Asintiendo, Austin y yo nos marchamos por el camino hacia la playa. No estaba segura de cuánto tiempo debía quedarme fuera, pero me alegraba al menos de haber tomado el celular antes de salir.

"Este es tu patio de recreo Austin, ¿a dónde deberíamos ir?" Le pregunté, tomándome el resto del café del cabrón. Casi vomité debido a la cantidad de azúcar que tenía, Jesús.

Edward tenía el diente dulce para algo más que el sexo, al parecer.

Me sentía como una adolescente, regresando a hurtadillas a la casa, subiendo de puntillas las escaleras. Mis Converse colgando de los cordones sobre mi mano mientras caminaba.

Austin subió corriendo las escaleras sentándose al llegar a la cima, tan sólo mirándome con lo que parecía ser impaciencia.

"Presumido." Le siseé.

Y ladró.

"¡Shh!" Le espeté, apresurándome hacia mi habitación. En el instante en que llegué a la puerta, salté rápidamente, cerrando la puerta detrás de mí y suspirando contra ésta.

"¿Te divertiste?"

"¡Ah! ¡Mierda!" Grité, girándome para encontrar a Edward descansando en el futón al final de la cama, con una copa de su bebida preferida en la mano. No me miró. No tenía que hacerlo, él sólo estaba allí. La copa en su mano estaba tan abajo que Austin la olfateó.

"Jesucristo, me vas a provocar un ataque al corazón uno de estos días, maldición."

"Deja de gritar. Ya he tenido bastante de gritos por un día, gracias a ti."

¡A mí! ¡Que se joda!

"¿Gracias a mí? ¿Gracias jodidamente a mí? ¡Vaya cabrón que eres! ¡Todo esto es culpa tuya! ¿Qué creíste que iba a pasar? ¿Qué Tanya se iba a dar la vuelta y aceptarlo? ¿Qué tu familia iba aprobar esto? Te dije que no me trajeras aquí…"

"¡Te traje porque te necesito joder!" Bramó antes de ponerse de pie y tirar un poco de líquido al suelo

"¿Me necesitas?" Susurré quedamente, "Pero si ni siquiera me conoces."

"Te conozco lo suficiente. Sé que no perteneces a este tipo de vida. Sé que eres de Forks," espetó avanzando hacia mí, "Del boscoso, verde y húmedo Forks, y tu padre es un alcohólico que se preocupa más por pescar que por ti. Tu madre está muerta y estás completamente sola. Estás dañada…"

"Di una palabra más y te juro que saldré de aquí y jamás volveré, y que el contrato se vaya a la mierda."

Él estaba tan cerca, que traté de alejarme pero terminé de espaldas contra la puerta.

"Hazme de nuevo tu pregunta." Habló directamente contra mis labios.

Me llevó un momento recordar de qué pregunta estaba hablando. Pero mirando sus ojos, me sentí obligada a contestar, a averiguar más acerca de la impenetrable coraza del hombre delante de mí.

"¿Por qué eres tan cruel?"

"Mi padre me hizo de esta forma. Cada vez que lloraba, reía, sonreía o siquiera jodidamente estornudaba, él no lo apreciaba. Rompía alguno de mis huesos, me sumergía bajo el agua, me dejaba sólo en el bosque, todo aquello mientras mi madre tenía demasiado miedo como para detenerlo. Un día me rebelé, le dije que iría a la policía, se enojó, sacó un arma y me apuntó a la cara pero mi madre me escudó. Ella recibió las balas, unas que debieron ser para mí, y me quedé allí, envuelto en los brazos de mi madre muerta hasta que se enfrió. Cuando él estuvo sobrio, se disparó…todo en el pueblo durmiente de Forks. Estás dañada. También yo lo estoy. Era sólo que no deseaba pasar otra reunión familiar con personas que no lo entienden. ¿Satisfecha?" Me espetó.

Quería llorar, pero no lo hice. Sólo quería reconfortarlo, hacerlo sentir mejor de la única forma en que sabía.

"Aún no." Susurré, besándolo profundamente. La copa que estaba sosteniendo cayó al suelo cuando me cargó y me llevó a la cama. En el momento en que sentí la suavidad debajo de mí, jalé su camisa, y los botones salieron volando en direcciones diferentes. Él nos separó, lo suficiente para quitarme la blusa y mis shorts.

Recostándome, abrí mis piernas para él, pero me las tomó y besó los dedos de mis pies, yendo hacia arriba, a mis muslos y sin detenerse hasta llegar a mi coño. Lo lamió una vez, y aquello fue suficiente para que arqueara mi espalda. Tomé su cabello, levantándolo lo suficiente para poder empujarlo hasta dejarlo boca arriba en la cama. Me miró mientras tomé su polla y me deslicé en ella.

"Ahh…" Gemí, mis ojos cerrándose.

"Joder." Él gimió en respuesta.

Montándolo, presioné mis manos en su pecho. Él llenándome era la cosa más emocionante que jamás había sentido. Cada vez que él trataba de acelerar el ritmo, yo iba lento, y eso lo frustraba. Sus manos tomaron mis senos, poniéndolos cerca de su rostro para meterlos a su boca.

"Umm…" Murmuré de placer cuando sus dientes jugaron con un pezón, mientras jalaba el otro con sus dedos, "Joder. Edward."

Quería tomar el control, pero no podía detenerlo…sobretodo porque no deseaba detenerlo. Rodándonos, sujetó mis manos por encima de mi cabeza. Me miró y no pude evitarlo, me sonrojé.

¡Maldición!

"Eres hermosa" susurró quedamente antes de besarme, su cadera continuó su caricia, moviendo su polla lentamente dentro y fuera de mí.

Era diferente, desde que habíamos comenzado a tener sexo, siempre había sido ardiente, brusco y digno del porno. Esto era suave, peinó mi cabello hacia atrás y me arqueé hacia él, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura mientras se adentraba más y más profundo en mí. Sus manos aferraron las mías, todo era tan…sensual. Tan lento, apasionado, como si él deseara alargar cada momento de cada acción… me estaba haciendo el amor.

Soltando sus manos, tomé su rostro entre mis manos mirando sus ojos. Su boca se abrió ligeramente mientras respirábamos nuestros alientos.

"Ugh…" Siseó, tomándome en sus brazos mientras nos sentábamos en medio de la cama.

Me envolví alrededor de él, enganchándome lo más cerca que pude, gimiendo en su oído.

"Quiero que te corras conmigo." Murmuró, besando el costado de mi rostro, con sus manos aferrando mi culo.

"Edward…no puedo…"

"No nena, siéntelo conmigo. Ahora." Dijo. Mi frente sobre la suya, y lo sentí, nos deseábamos el uno al otro, nuestras respiraciones eran cortas y rápidas, hasta que ninguna de los dos pudimos aguantar. Me corrí.

"BELLA, mierda."

"UH…EDWARD, joder."

Él y yo nos quedamos allí, paralizados durante un minuto, disfrutando de nuestro acto, antes de que él cayera de nuevo sobre la cama. Reí cuando sus brazos se envolvieron alrededor mío, sosteniéndome y evitándome que sacara su polla de mi interior. Nos acostamos allí por un momento, sólo respirando las emociones que estaban flotando en el aire.

"No me mires de manera distinta." Murmuró, jugando con los mechones caprichosos de mi cabello.

"¿Qué?" Quería mirarlo, pero me preocupaba que él dejara de hablar.

"Carlisle y Esme me adoptaron después de que mi padre asesinó a mi madre y luego se suicidó…ellos habían sido amigos durante años y se sintieron culpables por no saber lo que pasaba. Me convertí en el niño por el que ellos siempre se preocupaban. ¿Hará Edward algo drástico si llegara a molestarse demasiado? Tan sólo deja que Edward haga lo que se le dé la gana, él tuvo una vida difícil." No me podía imaginar lo que debió haber sentido.

"Así que, ¿puedo hacerte el resto de las preguntas ahora?" Me incliné sobre su pecho, disfrutando los movimientos de él aún dentro de mí.

Sonrió, peinando mi cabello hacia atrás: "Pregúntame."

"Pregunta número dos; ¿por qué me diste tu habitación de infancia?"

"Tengo una relación de amor-odio con este lugar. Mi madre adoraba esta casa, ella diseñó esta habitación. Sin embargo, siempre odié el hecho de escucharlos discutir. Recuerdo a mi padre moviendo la manija para tratar de entrar, te quería a ti aquí porque quería llenar el lugar con nuevos recuerdos."

"Y yo que pensé que era por la bonita vista." Murmuré, no estando segura de cómo responder a lo que me acababa de decir.

"¿Pregunta tres?"

"Me hiciste el amor."

Se detuvo antes de asentir: "Lo hice."

"¿Por qué?"

"Quería sentir algo…quería sentirte."

"¿A pesar de que sólo sea una puta?"

Frunció el ceño antes de sentarse, obligándome a moverme con él, "Estaba enfadado y molesto, lo siento. Te lo he dicho, tú no eres eso."

"No fue lo que dijiste, fue la forma en que lo hiciste lo que me hirió. En verdad disfruto de nosotros Edward, pero esto es muy complicado…"

"Si ella te causa cualquier otro problema, dime y yo lo arreglaré."

"¿En verdad tengo que enfrentar a tu familia? Es tan incómodo."

Suspiró, "Sí. Te necesito allí. No te preocupes, ellos aprenderán a aceptarte. Tengo veintiocho años, lo que hago en mi habitación, o en mis autos, o en la oficina, o en el jet…"

"Entiendo, maldición, follamos en todas partes." Me reí.

"Exactamente, tú eres mi asistente personal. Personal en cada aspecto y durante el próximo año, ellos tendrán que arreglárselas."

"Pregun…"

Me besó rápidamente; "Has terminado por este día, ya has preguntado cinco veces en total."

"Maldición, apenas estaba comenzando." Hice un puchero.

Él sonrió y sus ojos verdes brillaron cuando sus dedos encontraron su camino hacia mi pecho una vez más, "Yo también."

"¡Joder, me vas a romper Edward! ¿A dónde nos…" me interrumpió antes de echarse encima de mí sobre la cama.

Rodamos sobre las sábanas y me reí mientras me hacía cosquillas. Por vez primera, pude vernos como algo más que sólo dos personas que follaban, pude vernos como amigos de verdad.


N/T Hola, hace un par de días recibí un mensaje de la autora de este fic y me pidió que la siguieran, quienes quisieran, en Twitter.

jjmcavoy es su cuenta.

Síganla, ahí encontraran otros links muy chéveres donde a colgado otras historias igual de divertidas y está apunto de publicar una novela que primero fue un fic, se llama Ruthless People (algo así como Gente Despiadada). Sinceramente no leí ese fic, pero estaré atenta para cuando salga la novela y crucemos los dedos para que la traduzcan al español.

Sin más por el momento, nos leemos mañana. Saludos y gracias por leer y comentar.

xoxo Cin