Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 4

Un Día Más Con La Familia

BELLA

En el momento que salí del baño, él ya me esperaba, vestido con pantalones color arena y una camisa abotonada color azul. Lucía muy elegante y completamente distinto al hombre peligroso y demente por el sexo que sabía que era en realidad. Miró mis pies descalzos antes de que sus ojos viajaran hacia mi toalla, y juro que sentí como si pudiera ver justo a través de ella.

"¿Necesitas algo?" Le pregunté apretando aún más la toalla que me cubría.

Señaló con la cabeza hacia la cama, donde un vestido verde, unas sandalias negras y un set de zarcillos de perlas estaban esperándome.

"Tu conjunto de ayer era lindo. Pero esto es lo que te pondrás hoy, y voy a observarte mientras te lo pones, luego te seguiré al bajar las escaleras. Finalmente desayunarás con nosotros...a tiempo."

Mordí mi mejilla para evitar gritarle. ¿Quién putas se creía él que era? Yo no era una muñeca, él no podía tan sólo vestirme como se le diera la gana. Dando un profundo respiro, tome el vestido y caminé hacia el armario.

"¿Qué estás haciendo?" Preguntó, sin moverse de su lugar frente de la puerta.

Caminando de regreso hacia él, me detuve justo enfrente de su rostro, "Estas son las reglas del juego para no cabrearme: Uno, cuando me veas en la mañana, di hola, eso es ser simplemente educado. No soy tu puta esclava. Dos, JAMÁS me ordenes que vestir, puedes sugerirme algo, pero además de eso, mantente fuera de mi armario. ¿Está claro Sr. Cullen?"

Me miró por un momento, una sola ceja arqueada antes de sonreír. Alcanzándome con una mano, jaló la toalla de mi cuerpo, dejándome de pie delante de él, completamente desnuda. Traté de no dejar que eso me molestara, podía sentir mi rostro y mi cuello enrojecer, pero me mantuve firme. Levantando mi barbilla, me besó profundamente acercándome a él. Su lengua buscaba en mi boca mientras sus manos tomaban mis muslos, cargándome y envolviéndolos alrededor suyo. No pude evitar morder su labio inferior. Deseaba todo de él, olía a pecado y sabía a fuego.

No perdió tiempo en sacar su polla de sus pantalones, todo mientras me besaba el cuello.

"Ah..." Gemí, jalando su cabello mientras me restregaba contra él. Me hacía sentir tan sexy. Con una embestida, estaba dentro de mí.

"¡Joder!" Grité, mi espalda arqueándose contra la puerta. Tomó mi rostro entre sus manos, obligándome a mirarlo a los ojos.

"Cuando te de algo para que te lo pongas, te lo pones." Siseó, sacando su polla lentamente antes de embestir de nuevo adentro.

Joder.

"Jódete." Gemí entre dientes.

Estocada.

"¿Qué dijiste?" ¿Por qué esto debía sentirse tan bien?

"Dije, jódete."

Estocada.

Estocada.

"Ay maldición, Edward." Siseé, mi cuerpo estaba en llamas y el dolor en mi espalda era apenas eclipsado por el placer floreciendo a través de mí.

"Ponte el vestido." Susurró antes de morderme el labio inferior.

"Ponte tú el puto vestido."

Estocada.

Estocada.

Estocada.

"Adoro verte así." Sonrió con aire de suficiencia, "Completamente a mi merced, suplicando por más"

Que se joda, por tener razón.

No había nada que pudiera hacer con él empotrándome en la puerta de esta manera. Mis piernas estaban temblando alrededor de su cintura y lo único que me mantenía ahí era su cuerpo.

Atrayendo su rostro al mío, lo besé fuertemente, luchando mi lengua contra la suya. Lentamente, me alejé para besar el costado de su rostro hasta llegar a su oído. Mordiéndole el lóbulo susurré: "Tienes razón. Jamás había deseado a un hombre de esta manera; quiero besar cada centímetro de tu cuerpo. Te quiero sentir debajo de mí, Edward."

Y así como así, me soltó las manos y tomó mi rostro entre sus manos, acercándome sus labios mientras yo trataba de alejarme...

"No," frunció el ceño ante mi negación, luciendo tan confundido, y tratando de nuevo, pero yo sólo volteé mi cabeza en protesta.

"Fóllame bien, y entonces podrás tener mis labios."

Estocada.

"Tú no me controlas."

No hablé, sólo cerré mis ojos. Le gustaba que lo retara. Disfrutaba nuestro juego, él lo sabía y yo también...

"Joder Bella, está bien, no uses el maldito vestido." Suplicó, frotando su cabeza entre mi cuello y hombro, no duró ni un minuto más.

Besándolo en respuesta, no esperó para comenzar de nuevo. Yo sólo recibí cada estocada, tratando de no gritar, aún era tan temprano, Dios santo.

"Di mi nombre..." Gimió.

Ni siquiera podía formar palabras en mi mente, mucho menos decirlas. Pero la forma en la que él me miró a los ojos, lentamente penetrándome más y más profundo...esperando a que me corriera antes de que él perdiera el control...y cedí.

"Ed...ward." Jadeé, aferrándome a él.

"¿Por qué no puedo tener suficiente de ti?" Siseó cuando se vino dentro de mí.

Permanecimos allí, respirándonos el uno al otro hasta que se alejó de mí.

"Así es como digo hola." Sonrió, subiéndose los pantalones.

"Bueno, debiste comenzar con eso."

"Mis disculpas, ahora ponte el vestido."

"No, teníamos un trato. De hecho, creo que iré desnuda." Como si en verdad me atreviera a hacer eso.

Me miró antes de dar un paso atrás y abrir la puerta.

"¡EDWARD CABRÓN!" Grité, corriendo hacia el armario.

Lo podía escuchar reírse y quería que pagara por ello. Pero no podía ser por el momento. Justo ahora, tenía que rehacer mi presentación con su familia. Sacando un par de vaqueros blancos y una blusa a rayas blancas y azules, traté de pretender que él no estaba justo detrás de la puerta esperando a que saliera vestida con el conjunto que él había elegido. Es decir, podía tan sólo usar el vestido pero no me agradaba la idea de que él me vistiera. Lo entendía, no poseía millones...bueno, todavía no...pero aún así, no gastaba tanto en ropa. Me gustaba un estilo casual, podía arreglarme toda elegante, pero sólo íbamos a desayunar, no a un almuerzo con el presidente.

Terminé de vestirme y me miré en el espejo. Mi cabello aún estaba ligeramente rizado debido al agua, pero sentía que lucía bien...borra eso, lucía jodidamente bien, pero nuevamente, no estaba rodeada de lo que yo estaba acostumbrada. Estaba tentada a agarrar el maldito vestido, pero en lugar de eso, tomé los tacones y caminé para encontrarlo mirando los barcos en las botellas.

Él abrió su boca, pero antes de que pudiera hablar, le gané la palabra: "Sí, estoy vistiendo pantalones. Lo que significa que ahora en realidad vas a tener que esforzarte para meterme en ellos y no simplemente manosearme debajo del vestido. Así que puedes perder tiempo discutiendo conmigo o podemos ir con los demás para desayunar."

No contestó nada, abriendo la puerta y una vez más, Roger y Austin estaban esperando afuera.

"Buen día Bella." Me dijo antes de mirar a Edward. "Lo siento señor, no sabía que usted estaba aquí esta mañana."

"Buen día Roger, él sólo vino a imponerme que vestir." Austin ladró y también lo saludé, pasando mis manos por su pelaje.

Edward pellizcó mi trasero provocándome saltar, "No te preocupes Roger. Por cierto, tendré invitados esta tarde, por favor asegúrate de tener listo el Bordeaux blanco para más tarde…"

Asintiendo, Roger nos dejó en la puerta, desapareciendo por el pasillo.

"No me avergüences delante de Roger." Declaró, sosteniéndome contra el marco de la puerta.

Él tenía que estar bromeando, "¿En serio? ¿Qué es Roger de todos modos? ¿El Alfred de tu Bruce Wayne?"

Rodando sus ojos, me dejó parada donde estaba. ¡Joder! Justo cuando estábamos llegando a algún lado, él se convirtió en un bloque de hielo.

"Eso fue gracioso y lo sabes." Grité detrás de él.

"No es gracioso si le tienes que decir a alguien que es gracioso." Contestó mientras se alejaba.

Usando mi pie, le pateé justo en el culo. Se detuvo, con los ojos bien abiertos antes de sonreír…conocía esa sonrisa.

"Edward no te…" Tomó mi pierna, cargándome sobre su hombro. "¡BÁJAME!"

"Perdiste el derecho de caminar en el instante en que me atacaste."

"¿Te ataqué? Estás jo…"

"Bueno, no son una monada ustedes dos." Tanya siseó, ya en la cocina, y afortunadamente el resto de la familia aún no había llegado.

"No empieces con esto Tanya." Edward contestó, bajándome.

"Me la estás restregando en la cara Edward, Dios. Ni siquiera pretendes…"

"¡Tanya! Te juro por Dios, si discutimos esto de nuevo, no te gustará."

"No me gustas ahora joder."

"¿Ya está listo el desayuno?" Una pequeña niña con cabello castaño y grandes ojos azules salió justo detrás de nosotros. En sus manos traía un conejo pequeño, lo aferraba apretadamente contra su vestido rosa, uno que hacia juego con el moño en su cabeza.

"No, aún no, lo siento." Me arrodillé delante de ella.

"Eres bonita. Soy Liz, gusto en conocerte." Me extendió la mano para saludarme. Sonriendo, la tomé.

"Hola Liz, soy Bella y es un placer conocerte también."

"Buen día Lizzy." Edward se inclinó para que ella pudiera verlo y en el momento que lo hizo, sonrió de oreja a oreja.

"Buen día Tío Eddy." Sonrió, mostrando el hueco entre sus dientes antes de correr hacia los brazos de él. Cargándola, la llevó hacia el comedor, dejándome a Tanya y a mí solas…el muy bastardo.

Tanya se aferró la isla de granito, "No te lo vas a quedar, perra. Te voy a destruir, así que cuida tu espalda en vez de sólo acostarte sobre ella."

"Edward prefiere que lo monte, pero mantendré eso en mente." Le sonreí antes de salir de la cocina. Me sentía como una absoluta perra, pero no estaba segura de qué decir.

"¡Bella, siéntate junto a mí!" Liz gritó desde el comedor. Cada par de ojos, que estaba de pie saludándose, se giró hacia mí.

La rubia me miró con disgusto, "Elizabeth, ¿por qué no te sientas conmigo y tu papi?"

La pequeña sólo frunció el ceño; "Pero siempre me siento junto a ti y Nana dice que siempre te debes de sentar cerca de la gente nueva y obtendrás un nuevo amigo, ¿cierto Nana?"

Esme forzó una sonrisa, pero asintió "Por supuesto, dulzura."

"Supongo que es duro cuando un niño dice la verdad." Dijo un chico rubio, extendiéndome la mano "Jasper Hale, es un gusto conocerte…"

"Bella Swan, también es un gusto conocerte."

"¡Y yo soy Emmett Cullen, el más grande y más guapo hermano de este tipo y el padre de aquella maravillosa niña!" el chico más grande dijo antes de atraerme para un corto abrazo. Lo abracé de vuelta pero no sin la interrupción de un pequeño carraspeo de su esposa.

Cada uno de ellos me dio un abrazo, con la excepción de Rose y Alice. Rose me mataba con la mirada, mientras Alice pretendía que yo no estaba allí, haciéndose cargo del bebé que traía en brazos. Edward sacó una silla justo al lado de él para que yo me sentara junto a Lizzy, mientras su madre se sentaba a su izquierda. Dejando para Tanya el asiento frente a él. Era extraño ver al chef servir la más lujosa comida que jamás había visto.

"Gracias." Le dije, lo que causó que todos me miraran. ¿En serio? ¿Qué? ¿No podía agradecerle a la ayuda?

"¡Gracias!" Liz le sonrió al chef. Quería chocar los cinco con ella, pero me resistí, y su madre lucía como si quisiera cortarme en pedazos.

Sólo mantén la cabeza abajo y come.

"Así que, ¿de dónde eres Srta. Swan?" Carlisle preguntó mientras le ponía mantequilla a su tostada.

"De la esquina de cualquier lugar." Tanya se burló, quería apuñalarla pero Edward tomó mi muslo.

"De hecho, soy de Forks, Washington." Contesté, sentándome más derecha.

"¿De Forks?" Esme preguntó irguiéndose también.

"De ahí es de donde te conozco. Solías llegar a la sala de emergencias todo el tiempo. Eres la hija del Jefe Swan." Carlisle replicó y deseaba que no hubiese traído eso a colación.

Asintiendo respondí, "Él ya no es Sheriff, pero sí."

"¿Por qué veías al Abuelo todo el tiempo?" Lizzy preguntó, dándole un gran mordisco al tocino.

"Solía lastimarme demasiadas veces y entonces él tenía que curarme."

"¿Por qué te lastimabas?"

Mordiéndome el labio, traté se simplificar lo más que se pudo, "Practicaba un montón de deportes, pero no era muy buena en ellos."

Parecía estar satisfecha con mi respuesta, sin embargo, cuando miré arriba, cada uno de ellos me estaba mirando. Era como si ellos supieran que estaba escondiendo algo y lo hacía, pero no era de su maldita incumbencia. Yo no estaba en exhibición.

"Entonces, ¿es por eso que me estás haciendo esto a mí? ¿Por qué no tengo traumas de niñez? ¿Es ese el lazo que los une?" Tanya espetó, golpeando su copa sobre la mesa.

"No creo que sea un buen momento para discutir esto." Alice susurró, meciendo a su hijo de arriba abajo.

"Alice tiene razón…"

"A mi padre le gustaban los deportes y quería que yo los jugara. Lo hice, y salí lastimada. No es para tanto. No tengo idea de lo que estás hablando, pero necesito algo de aire fresco."

Edward se puso de pie, dejándome ir y no dejé de caminar hasta que sentí el viento soplar en mi cabello. Austin me siguió, pasando a mi lado en el porche. Todo aquí lucía como una pintura. El agua azul oscuro estrellándose contra la cálida arena café, mientras las gaviotas sobrevolaban por encima de la playa. Era hermoso y me sentía fuera de lugar.

"No sabía que conocías a Carlisle, si lo hubiera sabido no habría…"

"Mi padre deseaba tener un varón. Me obligó a jugar demasiados deportes y todos ellos dolían. A penas podía caminar en línea recta, mucho menos podía atrapar una pelota de beisbol arrojada a mi cabeza, o un disco de hockey hacia mi rostro, o, o, o y la lista continua. No estoy segura si él siquiera supo lo que hizo. Así que supongo que tienen razón, somos iguales."

Viniendo detrás de mí, él peinó mi cabello hacia atrás, besando mi hombro y me recargué en él "No pienses en él o en ellos. Vamos a dar un paseo."

"Un paseo por la playa, eso es…"

"No pienses demasiado, ahora muévete." Ordenó, él siempre era tan malditamente mandón.

Dejándolo pasar, me quité los zapatos antes de seguirlo fuera del porche y hacia la cálida arena. No hablamos, sólo caminamos y eso me molestó.

"¿A quién estás esperando? No tenía nada agendado para ti esta noche."

"James Volturi, el negocio de su padre está decayendo y yo lo quiero…"

"El orgullo de Aro Volturi ni siquiera te dejaría entrar a su oficina. Ellos fueron el mejor equipo en microbiología e ingeniería de fusión hasta que tú llegaste y produjiste el vapor que los puso a rodar a todos." Declaré, deteniéndome para sentir el aire, soplaba a través de mí, relajándome mientras el agua se estrellaba hacia adelante.

Nadie más estaba en la playa, tan sólo Edward, Austin y yo. Sacándome la blusa, se la arrojé a él antes de quitarme los pantalones.

"Nada conmigo." No le di opción antes de correr hacia el agua. Temblando mientras el agua golpeaba mi piel, me di la vuelta pero él no se acercó a mí. Sólo se quedó parado a la orilla, mirándome.

"¿No vas a venir conmigo?" Grité.

Con las manos en los bolsillos, negó con la cabeza antes de responderme gritando; "No gracias, sólo no te alejes demasiado."

Lo observé por un momento, no se acercó más al agua de dónde lo dejé. Sólo se sentó en la arena, acariciando a Austin.

¿Acaso no sabe nadar?

Nadando de regreso hacia él, me observó antes de quitarse la camisa y ofrecérmela a mí.

"¿No sabes nadar?"

Asintió "Si sé. Es sólo que no me gusta."

"No tienes que hacer esto, aún tengo mi ropa…"

"Tan sólo póntela Bella. Quiero verte en mi camisa y prefiero no discutir contigo por todo."

Suspirando, hice lo que pidió y me dejé caer entre sus piernas, empujándolo de regreso a la playa.

"¿Por qué no te gusta nadar?"

"No más viajes al pasado." Contestó, aferrando un puñado de mi cabello.

"Está bien. James Volturi, ¿estás seguro de querer meterte en la cama con personas como él?"

"¿Personas como él?"

"Escoria de la Tierra. Él tiene un prontuario más largo que mi lista de quehaceres y los medios lo ven a él y a su padre como un desperdicio tóxico. Todas las tierras de las que se apoderan, terminan erosionadas o dejan los vecindarios aledaños plagados de cáncer. Nada bueno para la imagen pública…"

"En verdad hubieras sido muy buena siendo sólo mi asistente," sonrió.

"Por favor, no habría llegado ni a la puerta. Compañías como la tuya sólo contratan licenciados de la Ivy League. Hubiera sido tu secretaria…o tu criada…"

"Tú lograste entrar a una de las universidades de la Ivy League…"

Me senté rápidamente. "¿Me mandaste investigar?"

Me rodó los ojos "¿En serio creíste que ibas a entrar a mi vida sin por lo menos saber si eras una viuda negra o algo por el estilo?"

Tenía razón, pero aún así, no me gustaba.

"Viuda negra, ¿en serio?"

"Dice la mujer que llamó a mi mayordomo Alfred."

"Cállate, opino que si fue gracioso."

Sonrió, cerrando los ojos. Lucía tan cómodo, tan sólo acostado allí en la playa. Siempre que estaba con él, el tiempo parecía detenerse. Me sentía tan relajada.

"Ya no voy a repetir eso del desayuno." Susurré, acostándome junto a él "Trataré de estar a tu lado, pero no quiero ser agredida Edward."

"Está bien, desayunaremos en tu habitación." Declaró, pero eso no era lo que deseaba, pero lo dejé pasar por el momento. "Dime qué cosas te gustan."

"¿Qué?"

"¿Qué te gusta? No te agrada ir de compras. No te gusta gastar dinero…cuando te llevé de compras, compraste todo en descuento cuando creíste que no te estaba viendo. Adoras los skittles y no te molesta mi perro. Eres extremadamente inteligente…"

"Está bien Sr. Perfilador Criminalista…dios, ¿debo decirte algo más? Parece que tú ya sabes todo de mí…te diré como eres tú."

"Tú no me conoces…"

Sentándome en su regazo, sonreí "No quieres que yo te conozca, y hay una diferencia en ello. Tratas de guardar tu distancia conmigo, con todos los demás hasta que te das cuenta de que estás solo y entonces te aferras fuertemente. Lo haces con tu familia, es por eso que te sientas con ellos a desayunar y por eso mismo que llamas a Esme todos los jueves y domingo. Es por eso que vas al juego de béisbol cada dos semanas con Emmett y Alice. A pesar de que sé que odias el béisbol. Eres adicto a las mujeres…al sexo. No estoy segura de cuáles son tus cosas favoritas, pero estoy segura de que si te preguntara mientras estás dormido me responderías, ya que hablas mientras duermes."

Frunció el ceño, sosteniendo mi cintura; "Yo no hablo dormido."

"Anoche me llamaste tu pequeña cisne. Murmuraste algo de crema batida…"

"Estás bien, está bien." Se rió, acariciando mi rostro gentilmente. "No hablemos de mí. ¿Qué tal si nos quedamos aquí mejor?"

"O no." Dije, mirando hacia dónde Esme venía caminando hacia nosotros. Levantándome de él rápidamente, esperaba que se moviera, pero se inclinó hacia atrás y cerró los ojos.

"Edward, tienes una conferencia telefónica con el Sr. Volturi, Roger dijo que deseabas que te avisara para tomarla." Suspirando, se puso de pie tomando mi mano.

"Gracias Esme." Le dijo a ella, esperando a que yo recogiera mi ropa.

"En realidad, ¿te importaría si Bella y yo hablamos?"

"Esme…"

"Edward está bien. Será sólo un momento." Miró entre las dos, asintiendo mientras se llevaba a Austin con él.

Prefería lidiar con esto ahora que cuando ella tuviera respaldo. Parada allí con la camisa de su hijo adoptivo puesta y sosteniendo mis pantalones, observé mientras ella me estudiaba.

"Hola." Saludé estúpidamente.

"Mi hijo parece estar encaprichado con usted Srta. Swan."

"¿También me va a gritar a mí?"

Negó con la cabeza "No. Estoy aquí porque quiero que continúes haciendo lo mismo."

"¿Disculpe?"

"Por primera vez está en verdad relajado, sonriendo y riendo. Él es feliz contigo. No apruebo la manera en que las cosas están pasando, pero todo lo que siempre he deseado para él, es que sea feliz. Así que sigue haciendo lo que haces y no dejes que nadie te cambie, ¿me oyes?"

"Sí, señora."

Ella asintió, antes de darse la vuelta "Lo amo como a un hijo y si eres lo que él necesita, entonces eres lo que él necesita."

Permaneciendo allí mientras ella regresaba, miré las olas…sentía que yo también lo necesitaba a él.

Corriendo para alcanzarla, tenía que preguntarle; "Entonces, ¿no más malas miradas?"

"¿De mi? No. Rose y Alice tal vez…tú las asustas."

"¿Asustarlas?" ¿Cómo demonios?

"Eres la amante. La peor pesadilla de cada esposa, eres hermosa, inteligente y puedes robar la atención del esposo de una supermodelo."

"Pero sus esposo…"

"Te dieron la bienvenida abiertamente. ¿Qué pasa si ellos desean lo que Edward tiene? No es algo lógico. Emmett y Jasper aman a sus esposas, pero eso no significa que ellas no estén preocupadas. Tú las asustas." Dijo simplemente.

"¿Y usted no lo está?" No es que tuviera razón para estarlo.

"He estado casada con Carlisle por años. He lidiado con varias mujeres, quienes trataron de alejarlo de mí. Muchas de ellas causaron más problemas de lo que Rose y Alice creen ver en ti, sin embargo, ninguna de ellas se comparan contigo."

Ella me agradaba.

"Rawr". Fue todo lo que pude decir mientras caminábamos hacia la casa.

A lo mejor podía sobrevivir este año, después de todo.


N/T Hola! Gracias por leer y comentar. Nos leemos pronto por aquí. Y no olviden seguir a la autora del fic (RuthlesslyYours) en Twitter:

jjmcavoy es su cuenta.

xoxo Cin