Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 5

Tú me perteneces

BELLA

Edward había estado en una conferencia telefónica con un Sr. Volturi durante varias horas, dándome el tiempo para darme otra ducha. Sequé mi cabello y decidí usar el vestido que inicialmente él había elegido para mí. Era sencillo, de color verde con puntos blancos y odiaba cuán bien me hacía ver. Sentía como si este hecho le daba la aprobación para que él escogiera la ropa para mí. Roger sólo hizo que mi consternación aumentara, ya que asintió cuando bajé las escaleras.

Me senté en el piano, no sabía cómo tocar pero simplemente estaba jugando con las teclas y hojeando el cuadernillo de música. Adoraba como las teclas sonaban bajo las puntas de mis dedos. En verdad deseaba haber aprendido a tocar.

"¿Sabes tocarlo?" Una voz preguntó a mis espaldas, haciéndome brincar.

Dándome la vuelta, noté que Jasper estaba recargado sobre el pilar de la sala; "No, sólo estaba pensando en que me habría encantado aprender a hacerlo."

"¿Puedo?" Preguntó, dando un paso adelante.

"Sí, por favor. Nadie jamás ha tocado para mí." Declaré, haciéndome a un lado para hacerle un espacio.

"Se lo deberías pedir a Edward, él es como un jodido prodigio del piano," se rió, con sus dedos deslizándose por las teclas.

"Por supuesto que lo es." Edward podía hacer cualquier cosa… cerrando mis ojos, no pude evitar sonreír cuando escuché la tonada familiar que Jasper tocó. Amaba a Chopin, no sabía cómo tocar, pero podía apreciar su belleza. Cerré mis ojos y me mecí al ritmo de la música pacífica, internamente añadiendo los demás instrumentos que sabía iban con esta pieza.

"Jasper, ¿puedo hablar contigo?" Escuché una voz enfadada llamar. Una vez más, mi ensoñación fue interrumpida y tuve que mantener juntas las manos para evitar llevármelas al pecho debido a la sorpresa. Allí estaba ella, una Alice furiosa, matándome con la mirada mientras sostenía a su bebé con un brazo. Jasper dejó de tocar, lo que fue algo bueno, porque la mirada en sus ojos anunciaba una grandísima tormenta por venir.

"¡Nada pasó!" Dije estúpidamente, ya que esa es exactamente la mierda que las personas dicen cuando algo de hecho sí pasó. Jasper se rió debido a mi idiotez… a pesar de la rabia creciente de su esposa.

"Estaré en el porche." Dijo ella mientras se alejaba.

"Estoy tan, tan…"

"Isabella, está bien. Sólo quería saber quién y qué hace a Edward tan feliz. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero me gustaría llegar a conocerlo realmente." Me guiñó el ojo antes de ir tras su esposa.

Suspirando, dejé caer mi cabeza cuando noté a Roger parado enfrente de la puerta como un jodido sabueso de mierda. Esperó en la puerta durante algunos segundos antes de girarse hacia mí y arquear una sola ceja. Él era como el padre que nunca tuve, dándome la estereotipada mirada paternal/prejuiciosa. Levantándome de la banca, alisé mi vestido y le hice una reverencia.

"¿Mejor?" Pregunté.

"Mucho mejor," declaró antes de abrir la puerta. "El Sr. Volturi está aquí, creo que atenderlo es una de las obligaciones de su trabajo, ¿cierto?"

Mierda.

Apresurándome a alcanzarlo, traté de ordenar mis pensamientos cuando él negó con la cabeza, haciendo su mejor esfuerzo para no reírse mientras nos acercábamos al recibidor de la casa. Un brillante Mercedes rojo se detuvo enfrente de las escaleras que conducían a la entrada. Quien presumía era James Volturi; salía del auto, tenía cabello rubio corto y vestía un traje de diseñador. Él era justo lo que esperaba, otro rico, engreído y mujeriego más.

"Anciano, aún estás vivo." Se burló antes de mirarme; "Oh, demonios, tú eres nueva. Hola hermosa, ¿En dónde te has estado escondiendo?"

¿Está hablando en serio?

"Es Srta. Swan, Sr. Volturi y si me hace el favor de seguirme, lo llevaré con el Sr. Cullen…"

"Te seguiría a donde fuera, nena." Se burló interrumpiéndome mientras miraba mis pechos. ¿Podía presentar una denuncia policial? Porque juro que me sentía violada.

Ignorando sus comentarios, simplemente me di la vuelta y caminé por el pasillo hacia la oficina de Edward, permitiéndole que me siguiera.

"Haciéndote del rogar, me gusta…"

"Sr. Volturi, soy simplemente empleada del Sr. Cullen y no sólo es usted la competencia, sino también usted no es del tipo de hombre que me atrae." Sonriendo, llamé a las puertas blancas dobles de la oficina de Edward. Pero Casanova entró sin permiso.

"Edward, despídela para que pueda llevarla a cenar." ¿Acaso no me escuchó decirle que no era de mi tipo? Edward sólo sostuvo el teléfono en su oído, debía haber estado lidiando con algún imprevisto, porque hasta donde yo sabía, el Sr. Volturi era el único con el que tenía que arreglar negocios hoy.

Edward se apoyó en el borde de su escritorio de madera oscura rodeado por libros, archivos y brandy. Sus ojos se enfocaron en el vestido que estaba usando y sentí mi piel comenzar a quemarse bajo el fuego de sus ojos.

"Gracias Srta. Swan, yo me encargo de las cosas desde aquí…"

"No dulzura, no me dejes con él. Él es más frío que el iceberg que hundió al Titanic." Hizo un puchero como si fuera un niño. ¿En serio? ¿Este hombre era dueño de una empresa multimillonaria? Ni siquiera parecía ser capaz de atar la correa de sus zapatos.

"Deja de mirar a mi asistente antes de que le permita demandar tu trasero por acoso James." Declaró, cortando la llamada telefónica antes azotar el auricular en el escritorio. "Srta. Swan, necesito que vuelva a redactar esto y lo envíe por la mañana."

Asintiendo, caminé hacia él, tomando el archivo color canela de sus manos. Pero podía sentir los ojos de James en mi trasero. Edward parecía estar completamente ajeno a ello, esperando a que me fuera.

Sucio cerdo ricachón.

Cerrando la puerta detrás de mí, me recargué en ella un momento justo cuando Alice bajó las escaleras, sola. Mordiéndome el labio, caminé directo hacia ella, llevando el archivo hacia mi pecho, cuando ella llegó al último escalón de mármol brincó hacia atrás como si estuviese esperando que yo me le echara encima como un puto animal.

"Jasper no estaba haciendo nada y yo nunca…"

"¿A menos que él te pagara?" Siseó, cruzando los brazos sobre su pecho, mirándome hacia abajo como si ella fuera mejor que yo.

"No… yo…"

"Así que sólo es mi hermano a quien le quieres clavar las garras. Pensé que Tanya era asquerosa, pero tú te llevas el primer lugar. Él está casado, eso significa algo. Estoy segura de que hay mejores formas de lidiar con tus asuntos…"

"Bueno, él no es feliz." Espeté; "No iría detrás de Jasper o Emmett o nadie más. Esto no es lo que yo soy. Edward fue… es diferente, me importa un bledo su dinero. Ni siquiera estoy segura de por qué me molesté en hablar contigo. No te debo ni una mierda. No estás obligada a que yo te caiga bien, pero me quedo porque Edward me quiere. Así que jódete, perra pretenciosa."

Nunca tuve muchos amigos antes. No sé ni por qué me molesté en intentar tenerlos. Empujándola al pasar, subí las escaleras tan rápido como pude. Sabía que más miembros de su familia podían estar por ahí, pero no deseaba verlos. En el instante en que abrí las puertas dobles de mi cuarto, fui recibida por el fuerte aroma de cloro y el sonido de agua fluyendo. Sentí mi estómago caer mientras caminaba hacia el baño donde el olor estaba impregnado. Era extraño, como si el tiempo se hubiese detenido y con cada paso que daba a través de la habitación azul, todo parecía amplificarse.

Abriendo la puerta, no estaba segura si gritar o llorar. Allí en la tina de agua clorada estaba mi ropa e incluso mis joyas…el agua estaba comenzando a desbordarse. Dándome la vuelta, dejé el archivo a un lado y me quité el vestido, dejándolo sobre la cama antes de volver al baño. Cerrando el grifo del agua, destapé la tina antes de tomar una toalla y colocarla sobre el piso.

"La preparatoria nunca termina." Susurré, lo que sólo me causó toser ya que inhalé el humo del cloro.

No había nada que pudiera hacer más que esperas que el agua se drenara, entonces podría ver si algo era rescatable. No estaba segura fuera de esta habitación y tampoco lo estaba dentro de ella. Tomando el archivo, abrí las puertas hacia el balcón inhalando el aire fresco, esperando que se ventilara la habitación. Sacando la silla del escritorio al balcón, traté de sentirme cómoda para trabajar. Los archivos que Edward me había entregado eran una lista de envíos de chips beta que iban para todas partes del mundo ni siquiera estaba segura de para qué servían esos. Pero conociendo a Edward, eran probablemente el prototipo para esclavos sexuales robóticos.

Sonriendo, hice las llamas que tenía que hacer, eran simples, sólo me estaba asegurando que todo fuera recogido a tiempo y entregado a sus compañías.

"¿Qué pasó aquí?"

Saltando del susto, todos los papeles cayeron al suelo.

"Mierda, lo siento." Le dije, apilándolos en mis manos.

"¿Qué pasó aquí Bella?" Edward preguntó de nuevo, tomándome del brazo y levantándome del suelo. Sólo estaba a un centímetro de distancia de mí, sus ojos eran fríos y se estaban oscureciendo a cada segundo que no le contestaba.

"No lo sé."

"Tu habitación huele como si asesinaste a alguien y estás tratando de encubrirlo. Así que, ¿debería comenzar a cavar un hoyo o debería llamar a mi abogado?"

Sonriendo, negué con la cabeza; "Vaya, sí que tienes sentido del humor. No, llegué aquí y encontré mi ropa empapada de cloro. Traté de ventilar la habitación, pero el olor…"

Me soltó, caminando hacia el baño y por alguna razón, no quería que él viera.

"Voy a matarla."

"Edward, es sólo ropa…"

"No, es tu ropa. La ropa que yo te compré para ti. Es mi casa. Es mi puto cloro. Mi maldita habitación. Se lo advertí…"

"Edward, no." Me sostuve de su brazo, tratando de alejarlo de la puerta. "Por favor no, ya de por sí estoy lidiando con este drama. Ellos van a creer que yo me estoy volviendo loca por una ropa. O peor aún, van a decir que yo misma lo hice para llamar la atención. De cualquier forma, jodidamente perderé, así que por favor no lo hagas. Te dejaré comprarme cualquier otra cosa y me lo pondré."

Suspiró, pellizcándose el puente de la nariz pero se detuvo.

"Toma lo que necesites."

"¿Qué?"

"Toma lo que necesites, no dormirás aquí hasta que lo mande a limpiar y ventilar. Te quedarás en mi habitación." Pasando lentamente la saliva, traté de procesar eso.

"Pero Tanya…"

"Honestamente Bella."

Asintiendo, tomé mi pequeño neceser tratando de contener el aliento mientras entraba al baño. Luego fui al balcón para recoger los papeles y el teléfono. Él no dijo nada mientras me veía ponerme la bata, se sentía raro pero cuando tuve todo, sólo lo seguí. En todo el tiempo que he pasado con él, jamás había visto su habitación, aquí o la de Washington. No estaba segura en lo que me estaba metiendo cuando caminé por el corredor hacia la última puerta a la derecha. Él la abrió, lo suficiente como para que yo pasara rozándolo.

No sabía lo que esperaba ver… no es cierto. Esperaba ver sábanas negras, espejos en cada pared y en el techo, y lámparas pasadas de moda. En lugar de eso, su habitación era justo como una librería. Repleta de libros y pinturas. El único espacio libre era su cama King size color crema y su escritorio. No era caótica o sucia o siquiera desordenada, era simplemente diferente, inesperada.

Entró detrás de mí, con sus manos en mis hombros; "Esperé todo el día para hacer esto."

En un segundo, estaba jalándome la bata de la piel, casi rompiéndomela, provocando que lo que traía en mis manos cayera al suelo. No me resistí. Estando de pie allí, en nada más que mi sostén y tanga, me giré para encararlo. Me tomó del cuello atrayéndome hacia él.

"Primero Jasper y después James."

"Yo…" Me besó rudamente en los labios, antes de arrancarme la ropa interior. Sentí el ardor del aguijonazo sobre mi piel y extrañamente, eso me excitó más.

"Te escuché hablando con él, luego a él tocando para ti."

"Estábamos…"

"No. Tienes que ser castigada por eso. Se te tiene que recordar a quién putas le perteneces."

¿Por qué su declaración sólo sirvió para excitarme aún más?

"Entonces castígueme, Sr. Cullen." Susurré, desabrochando mi sostén y caminando hacia atrás hasta que sentí la base de la cama detrás de mí. Cayendo hacia atrás, esperé por él. Sonrió, doblándose las mangas.

"Encontré algo en tu cajón en Washington. He estado esperando la oportunidad para usar esto." No estaba segura a qué se refería.

Estirándose para alcanzar, abrió el cajón de su buró y allí estaba, mi consolador rosa.

Sabía que no lo había perdido pensé, antes de que la vergüenza me llegara de golpe.

Dios, podía sentir mi rostro entero ardiendo hasta ponerse rojo.

"Cuando lo vi por primera vez, me molestó. Ya habías aceptado estar conmigo. Entonces, ¿por qué lo tenías? ¿Acaso no soy suficientemente bueno para ti Bella?"

"No Edward, sabes que eso no es verdad. Eres más que sufici…" dejé de hablar cuando él sonrió, jalando la silla del escritorio para sentarse en ella, mirando mi cuerpo tendido.

"Lo sé. Tu cerebro lo sabe. ¿Pero lo sabe tu coño?" Pausó, mirándome antes de que un brillo pícaro acaparara sus facciones. "Úsalo."

"¿Qué?"

"Mastúrbate en mi cama, Bella."

"No quiero. Sólo te quiero a ti."

"Lo sé, pero es un castigo, ¿recuerdas?" Sonrió, poniéndose cómodo en su estúpida silla de cuero.

La forma en que me miraba, me dolía. Lo deseaba. Lo deseaba demasiado, y no deseaba un juguete de goma. No lo había usado desde la primera vez que estuve con él. Edward lucía tan petulante, pues sabía que nada nunca se compararía con él, íntimamente o no. ¿Pensó que sólo me estaba castigando a mí? Bueno pues no era así, también se iba torturar a sí mismo.

Cayendo sobre las almohadas, jalé lentamente mis pezones, intentando olvidarme por completo de él. Sin embargo, él era en lo único que podía pensar. Cerrando mis ojos, lo imaginé mordiéndomelos, lamiéndolos y chupándolos con esa lengua suya. La forma en que se sentía cuando besaba desde mi cuello hasta mis pies. La forma en que se sentía cuando él estaba dentro de mí.

"Ooooh." Gemí, al no darme cuenta de que me estaba frotando el clítoris hasta ese momento. Tomando el juguete, lo encendí y lo coloqué sobre mi coño como siempre lo hacía, frotándolo en mi entrada tratando de ignorar cuán húmeda estaba y cuánto lo deseaba a él. Tan sólo pensar en él mordiendo mi trasero y jalando mí cabello me dejaba doliendo de la necesidad.

Joder, ¿por qué estaba haciendo esto? ¡Debería solo brincarle encima ya!

Sabía que él me estaba observando, podía sentir sus ojos sobre mi cuerpo pero no me atrevía a encontrar su mirada. ¿Cómo debía lucir, jadeando y gimiendo en su cama, ansiando su polla y dejada para masturbarme ante él? Esto no estaba bien, mi cuerpo estaba tan frustrado. Sentándome, deslicé el juguete en mi interior, esperando, rogando que fuera suficiente. Con un giro y un empuje, vibró, lo que sólo me hizo desearlo aún más.

"Por favor," lloriqueé, tratando de apartarme el cabello del rostro.

"¿Por favor qué?" Por primera vez desde que esto comenzó, lo miré, solo que ahora ya no tenía la camisa puesta, sus pantalones estaban bajados lo suficiente para permitir que su polla se levantara sin ninguna obstrucción. Se retorcía ansiosa, la vena a lo largo de su polla pulsaba y suplicaba por liberarse de la presión.

Sin embargo, a pesar de eso, se veía más tranquilo que nunca, sus verdes ojos deslizándose sobre mi piel.

"Por favor, cógeme." Supliqué.

Sonrió y se acercó lentamente, su mano apartó mi cabello de mi rostro, rozando sus dedos a través de mis labios.

Bésame por favor.

Trajo sus labios a mi oído y susurró, "No."

"¡Ugh!" Dios, quería llorar. Él lo estaba empeorando todo con tocarme, con deslizar su mano a través de mi piel empapada y nada más.

Estaba jugando conmigo y eso me cabreaba.

"Apuesto que James no me dejaría rogarle." Desearía retroceder el momento en que dije eso, pero era demasiado tarde.

Agarró mi cabello, fuerte, y podía ver la rabia en sus ojos, sin embargo, no pude evitar gemir.

"Jamás pronuncies el nombre de otro hombre en mi cama, ¿me escuchaste?"

"Entonces sé el único hombre en la habitación, Sr. Cullen." Sonreí, lo que sólo sirvió para enfadarlo aún más.

Tomando el vibrador, lo metió en mi interior, forzando un gemido de mis labios y provocando que mi cuerpo se anclara al de él.

"No juegues a esto Isabella. Tú me perteneces. Mía para follar. Mía para mimar, mía en todo puto sentido." Lo sacó por un segundo antes de empujarlo de nuevo en mi interior y otra vez, gemí y me aferré a su piel. Me estaba penetrando mientras temblaba por sus acciones.

"¿Deseas a James ahora? ¿Estaba mal en creer que no eres una puta común cazafortunas? Todo lo que bastó fueron algunas palabras fáciles y tú deseas su pequeña polla ahora…" Estocada.

"N…no Dios no." Jadeé, tratando de respirar constante.

"¿Entonces por qué lo dijiste?" Estocada.

No respondí.

"¿Por qué lo dijiste?" Esta vez, no me dio oportunidad de responder, y continuamente introducía el juguete en mi interior, provocando que mis piernas temblaran y que mi cabeza doliera por los gritos que estaba tratando de contener.

"Joder, Jesús Edward, no lo sé. Te deseo. Te necesito, tan sólo detén esta tortura. Lo siento…"

Sacándolo de mi interior, lo lanzó al otro lado de la habitación; "Regla número uno; cuando tengas necesidad de una polla, vienes a buscarme y sólo a mí, no a un juguete ni a ningún otro hombre. ¿Me entendiste?"

Tratando de recuperar el aliento, asentí.

"Dilo…"

"Tú y sólo t…" No esperó a que terminara antes de que su lengua entrara en mi boca. Cargándome sobre él, mis piernas se envolvieron a su alrededor, doliendo por la satisfacción que sabía no estaba tan lejos.

Empujándome sobre la cama, abrió mis piernas antes de quitarse completamente los pantalones, finalmente liberando su polla. No sé lo que me pasó, pero lo necesitaba. Saltando encima de él, cayó sobre su espalda en la cama mientras besaba su rostro, restregándome encima de él. Tenía lo que se sentía como una necesidad imperiosa de montarlo y absorber todo lo que él estaba dispuesto a darme. Esta sensación iba más allá de la lujuria, no podía controlarla, se sentía como algo primitivo, una necesidad de demostrarle al mundo que él era mío. Necesitaba reclamarlo y esta era la única forma en que sabía cómo hacerlo.

"Joder Bella." Siseó, dándome la vuelta y encarcelando mis manos sobre mi cabeza, besó mis senos antes de mordisquear mis hipersensibles pezones.

"Sólo estoy esperando por ti, Sr. Cullen."Sonreí, tratando de zafar mis manos de las suyas y volver a controlarlo, pero él me sostuvo más fuerte. Maldito.

"¿Qué es lo que tienes tú? ¿Cómo logras controlarme?" Quería decirle que eso era al revés pero antes de poder hacerlo, él embistió hacia adelante, tomando mi trasero mientras me arqueaba hacia él.

"Ya nunca voy a ser capaz de utilizar un vibrador de nuevo." No había sido mi intención decirlo en voz alta, pero ugh…

"Joder Bella." Siseó y con cada embestida, me balanceé contra él, enterrando mis uñas en su espalda, fuerte.

"¡Ahh, más fuerte!" Grité, Jesús se sentía tan bien. Soltando su agarre de mis manos, tomó mi cintura antes de enterrarse más profundo y fuerte en mí. Se sentía como si la casa entera estuviera temblando, o tal vez sólo era yo.

"¡EDWRAD!" Gemí cuando los dedos de mis pies se enroscaron, pero él no se detuvo. Las embestidas continuaron hasta que él se paralizó.

"Bella." Sus ojos rodaron hacia atrás y yo sólo lo abracé a mí.

Nos quedamos así durante un momento y antes de que siquiera pudiera recuperar el aliento, estaba boca abajo y él tomó control total de mi culo.

¿Cómo putas? ¿Será que siquiera es humano?

En el momento en que me puse de rodillas…

Nalgada.

"Mierda," siseé tratando de controlarme. "Otra vez."

Se burló detrás de mí, nalgueando mi culo una vez más y enviando escalofríos por mi columna.

Nalgada.

"Ahhh…"

Nalgada.

"Edward…"

Nalgada, y me caí sobre la cama, obligándolo a caer sobre mí, sin espacio entre nuestros cuerpos mientras trataba de recuperarme de los orgasmos múltiples.

"Esta es mi Bella Swan." Susurró antes de besarme el hombro; "la sensual zorrita que sufre por mí y sólo por mí."

Ni siquiera podía respirar, mucho menos formar una sentencia coherente.

"Sólo durante un año." Le recordé después de algunos minutos. Se acostó a mi lado sin decir nada por un instante antes de tomar mi cabello entre sus manos.

"Sólo durante un año." Repitió suavemente; "Un año en el que vas a necesitar ropa."

Mierda, me había olvidado de eso.

"Yo…"

"Ni siquiera te molestes. En la mañana, tú y yo iremos de compras."

¡Ugh! No.

"Tú eres la única mujer que he conocido que reacciona negativamente a ir de compras." Se rió… me gustaba la forma en que sonaba (su risa), era profunda, y sin embargo relajada y natural.

"Es sólo que me siento incómoda, es como si todo mundo supiera que estoy fuera de lugar. Ellos pueden sentirlo. No quiero caminar por allí con un palo metido en el culo, tal como ellos lo hacen"

"Entonces, sé una perra." Dijo como si fuera así de fácil.

"Y entonces no seré capaz de reírme a mis expensas más tarde y tengo cinco preguntas para ti, Sr. Cullen." Sentándome, ignoré el hecho de que sus ojos se fueron directamente a mis pechos… era tan niño a veces.

Rodando sobre su espalda y metiendo el brazo bajo su cabeza, respondió; "En verdad debí pensar dos veces eso de darte este poder encima de todos aquellos que ya posees."

"Pregunta uno: ¿Para qué son los chips beta?" Pregunté, ignorando su previa declaración.

Arqueó sus cejas hacia mí; "¿No más preguntas personales?"

Sentándome a horcajadas sobre su cintura, crucé mis brazos sobre su pecho y me recosté encima de él; "Yo soy la que hace las preguntas aquí, Sr. Cullen."

"Los chips son para un nuevo producto en el que estoy trabajando y eso es todo lo que obtendrás de mí." Sonrió, poniendo sus brazos alrededor de mí.

"Está bien. Preguntas personales; ¿Cuántas mujeres han estado en esta habitación?"

"O…"

"Espera, no. ¿Con cuántas mujeres has tenido sexo en esta habitación?"

"Tú eres la única."

"¿Por qué?"

"No lo sé." Frunció el ceño y no quería terminar nuestro tiempo en una nota negativa, pero tenía que preguntar.

"Esta mañana no quisiste nadar…"

Suspiró, pellizcándose el puente de la nariz.

"Si no quieres…"

"Un trato es un trato. Y siempre los cumplo todos. Cuando era niño, casi me ahogué, y no quiero ahondar en eso en este momento."

Acostándome en su pecho, sólo asentí; "Está bien. ¿Quieres que me vaya? El olor ya debería haberse ido de mi habitación ya."

"Aún te faltan algunas preguntas por hacer. Estás no son acumulables." Susurró.

"Tengo un año para preguntar Edward. Puedo soportar perderme de algunas." Sonreí, quitándome de encima de él y alcanzando mí bata.

No me detuvo y no quería que lo hiciera. Era su espacio. Sin embargo, en el momento en que salí de la habitación, allí estaba ella, Tanya, con los ojos abiertos de par en par como si la hubiese abofeteado.

"Perra." Siseó antes de darse la vuelta y caminar hacia otra habitación.

Y caí en cuenta entonces, ella nunca había estado en la habitación de Edward y eso me hacía sentir…especial, y eso me gustó.

Mierda.


N/T Hola, gracias por esperar. Estoy tratando de actualizar tan pronto como puedo. No se olviden de seguir a la autora del Fic en Twitter

JJMcAvoy

Nos leemos pronto.

XOXO Cin