Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo Seis
Un Nuevo Capítulo De Sexo
BELLA
No podía dormir. No estaba segura de por qué había dejado la habitación de Edward. Debí haberme quedado pero por alguna estúpida razón, deseaba darle espacio. ¿Por qué putas necesitaba darle espacio?
¡Ugh!
Fue solo hasta que el cielo comenzó a aclararse, evidencia del sol saliendo, que finalmente renuncié a dormir. No estaba segura de cómo Edward le hizo, pero cuando regresé a mi habitación, todo estaba lo suficientemente limpio como para darme una ducha. Hoy, no tenía más opción que ponerme el mismo vestido del día anterior. Incluso después de estar vestida, y de que mi cabello estaba rizado, todavía era temprano. El desayuno no se servía hasta después de las 8 y aún restaban casi cuatro horas para ello…
¿Podría hornear?
"Por favor, que todo mundo esté dormido." Yendo de puntitas a la puerta, revisé dos veces el pasillo antes de dirigirme hacia abajo. Cuando nadie estaba presente en esta casa, irónicamente se sentía acogedora…casi cálida. Adoraba como las paredes de color azul claro parecían atrapar los pequeños rayos del sol, que a cambio iluminaban la casa entera.
"Austin, no." Conocía esa voz…mierda.
Necesitaba irme.
"¡Siéntate!" Provocando que el pobre chico lloriqueara antes de ladrar. "¿Quién anda allí?"
Jódeme.
"Soy sólo yo Roger." Murmuré, dando la vuelta con mi mano levantada en señal de rendición. Mirándolo, sentí la necesidad de rodar mis ojos; "De verdad, ¿cuándo duermes? Son las cinco de la mañana y ya estás puliendo los cubiertos."
Ya estaba vestido para iniciar el día, con los zapatos lustrados y todo; puliendo los cubiertos en la cocina.
"Puedo dormir cuando me muera, Srta. Swan."
"Al ritmo que vas, eso está a la vuelta de la esquina. Dios, Estoy segura que el Rey Edward y el resto de la mesa redonda pueden vivir sin ver sus rostros reflejados en los tenedores." Dios sabe que algunos de ellos eran muy engreídos, así que no había necesidad de alimentar sus egos.
Mantuvo su cabeza gris erguida, frotando la tela blanca en el cuello de la cuchara; "No lo hago por ellos. Lo hago porque mantiene la casa en marcha. Los cubiertos pulidos facilitan la tarea de limpieza, mantiene la mugre alejada…"
"No, yo creo que tú personalmente disfrutas limpiar, es como tu pequeño y sucio secreto." Sus cejas se juntaron y no pude evitar reírme. "No te juzgo, todos tenemos nuestros vicios."
"¿Va a seguir abriendo su boca, o va a ayudarme, ya que se levantó tan temprano?" Preguntó, arrojándome el trapo blanco antes de que tuviera oportunidad de responderle. No era lo que esperaba hacer, pero por qué no.
"Nunca pude conciliar el sueño."
"¿Por qué no?"
"Por cuestiones personales."
"Así que, ¿por el Sr. Cullen entonces?" Me detuve, mirándolo irritada antes de tomar una cuchara para pulirla.
"No estaba pensando en Edward." Eso era mentira.
"Está mintiendo." Maldito.
"Basta de hablar de mí Roger, ¿qué hay de ti? ¿Qué te hace correr?"
"No soy un reloj Srta. Swan…"
"¿Algunas vez has visto Downton Abbey?" Se quería reír, lo podía notar en el temblor de la comisura de su boca.
"Puedo ver por qué usted le gusta a él…"
"Ay no Roger, no lo hagas," podía sentir mi rostro sonrojarse, "Todos los hombres de esta casa distraen a las mujeres con algo. Quiero saber acerca de ti Roger."
Suspiró, pasando a los tenedores para las ensaladas…¿siquiera Edward usaba esos?
"¿Qué es lo que quiere saber?"
"Para empezar, ¿cuál es tu apellido? ¿O sólo te llamas Roger? ¿Como Oprah o Madonna? ¿De dónde eres?"
"Mi nombre es Roger Fairy-wood, soy del sur de Boston…creí en las difíciles calles como el hijo de un zapatero y músico."
"¿De verdad?"
"No." Guiñó.
"Ugh está bien no me digas, pero ten por seguro que será mi misión personal…"
"Roger Hamilton. Mi nombre es Roger Hamilton, nací a diez minutos de distancia de aquí. Nada de brillos ni glamur. Ahora póngale empeño a esto Srta Swan." Me dio un codazo juguetón.
Sonriendo, froté más fuerte, provocando que alzara un brazo para darle un efecto dramático y él sólo rodó los ojos.
"Conociste a Edward desde niño."
"Esa no es una pregunta." Declaró, poniendo el último tenedor de vuelta en la caja.
"Él confía en ti."
"De nuevo, esa no es una pregunta Srta. Swan." Declaró antes de guardar todo.
Sacarle información era como si le estuviera tratando de sacar los dientes, Jesús.
"¡Siquiera lánzame un hueso aquí Roger!" Austin ladró cuando escuchó la palabra hueso, perro inteligente; "Yo sólo quiero saber más acerca de él."
"Entonces pregúntele. Estoy seguro de que él le dirá todo lo que usted necesite saber, Srta. Swan…"
"Me dice cosas que él cree son importantes y yo no sé que es importantes hasta después de que él hace algo. Es decir, ¿cuál es su platillo favorito? ¿Cuál es su pasatiempo favorito?"
Roger me dio una mirada exasperada. Una de esas de "piensa lo que acabas de decir," mirada.
Yo era el pasatiempo favorito de Edward.
"Ya, lo acepto. Yo misma caí en esa." Me reí, recargándome sobre la cocineta. Él asintió, llevando los cubiertos hacia el comedor. "Yo sólo quiero…"
"Quieres salir con él." Declaró cuando regresó a lavarse las manos.
"Claro que no." De nuevo, me dio esa mirada. "Él está casado."
Eso lo hizo sonreír.
"Hombre, estoy cavando mi propio hoyo." Gruñí.
"Srta. Swan, el Sr. Cullen ya disfruta de su compañía, usted no tiene que hacer nada excepto ser quién es. Él tiene suficiente personas a su alrededor, pretendiendo ser algo que en realidad no son." Roger era el único que realmente se preocupaba por Edward…bueno, tal vez Esme también.
"Lo sé, pero sólo quiero hacer algo por él."
"¿Puede cocinar?"
"¿Los pájaros pueden volar?"
Caminando hacia el gigante refrigerador, estiró las manos para alcanzar unas pequeñas tarjetas. Soplándoles el polvo, las dejó caer en la cocineta enfrente de mí.
"La madre de Edward solía hacer este desayuno para él. Cuando ella murió, él trató de hacerlo, pero ese muchacho no debió entrar a la cocina jamás. Y luego él odiaba como cualquier otra persona lo hacía."
"Pero él va a pensar que algo está pasando. Su cumpleaños no es hasta dentro de unas cuantas semanas."
"Invente algo."
"¿Cómo qué? ¿El Día Nacional de la Amante?" Me reí.
"El desayuno se sirve dentro de tres horas. Buena suerte, Srta. Swan." Sonrió, yendo a tomar la correa de Austin.
"Reto aceptado." Repliqué. Aunque no creía que él tuviera mucha fe en mí.
"Tazas de jamón y huevo con croquetas de patata. Panquecas de arándanos, almendras y caramelo. Tostadas francesas con fresas y queso crema. Buñuelos de manzana caseros." ¿Estás jodiendo conmigo? Más vale que ella sólo le haya preparado esto en su maldito cumpleaños o él hubiera sido el niño más gordo de Forks.
"¿Teniendo algunos problemas?" Roger se acercó, provocando que brincara del susto.
"¡No, lo tengo todo bajo control! ¡Ve a tomar una siesta o algo!" Tomando el delantal, di un profundo respiro. No tenía idea de por dónde comenzar.
"Primero lo primero." Me dije a mi misma…huevos…un montón de huevos.
Oh mierda.
"Roger, ¿por qué me dejaste hacer esto?" susurré, escondiéndome detrás del muro divisor mientras todos bajaban a desayunar.
"¿Me está culpando a mí?"Me preguntó mientras cortaba las espinas de las rosas color rosa en el rincón.
"Tengo que culpar a alguien, él va a odiarlo. Eché a perder dos veces las panquecas y tuve que rehacerlas. Me sorprende que el chef Boyardee no me haya echado de la cocina después de ver cuanta harina usé esta mañana." Esto es lo que obtengo por tratar de lucirme.
"Estoy seguro que el chef está más preocupado con el prospecto de que usted pueda robarle el trabajo. ¿No debería usted ir a ver como ellos están disfrutando su desayuno en lugar de esconderse de ellos?" Estaba tan calmado, que me estaba volviendo loca. Edward también hacia eso, cada vez que yo entraba en pánico, ellos sólo me tranquilizaban.
"No voy a entrar ahí, Edward dijo que no estaba obligada." Genial, ahora sonaba como una niña.
"Entonces, ¿me está diciendo que usted le tiene miedo a Tanya?"
"Claro que no." Murmuré, caminando hacia las flores.
Se giró hacia mí, con las tijeras en la mano y me dio una mirada exasperada. Dios, ahora sé cómo los niños con verdaderos padres se sentían.
"Roger, ella es su esposa, yo sólo no…"
"Él la trajo a usted aquí, sin esconderla, le dijo a Tanya la verdad, le dijo a su familia entera la verdad. Edward es quién es y si quisiera esconderla, lo habría hecho. Así que si usted en verdad quiere hacerlo feliz, acepte abiertamente su relación con él." Cortó una rosa antes de ponérmela detrás de mi oreja.
"¿Quieres que entre allí y les eche a todos en cara el hecho de que soy su amante?"
Rodó los ojos, moviéndose hacia las cortinas.
"¿Por qué no te molesta esto? Es decir…"
"Por la misma razón que a la Sra. Cullen no le molesta. Edward la quiere. Y es más feliz con usted aquí. Simple, así que vaya Srta. Swan para que yo pueda terminar mi trabajo. ¿O no se atreve?"
Traté de darle una de esas miradas que matan, pero sólo logré que mi ojo se viera raro, y sonrió esperando a que me fuera.
"Está bien. Es el Día Nacional de la Amante y te voy a demostrar, que al lanzarle mi sexualidad a él enfrente de todos, me saldrá el tiro por la culata y te voy a culpar a ti." Dándole la espalda, caminé directo hacia el muro divisor pero me detuve.
"¿Algún problema?"
Suspirando, di un profundo respiro antes de avanzar y caminar directo a la cocina. Emmett estaba atravesando la mesa para agarrar el buñuelo de manzana de Alice, pero ella le golpeó la mano.
"Manos arriba ladrón."
"¡A ti ni siquiera te gustan las manzanas!" Le hizo un puchero. "Además, es para Liz, se quedó despierta hasta tarde anoche y la estamos dejando dormir un poco más."
"Oh por favor. ¡Me gustan estos, deja de comportarte como un gordito! Cielos, tú eres la razón por la cual Edward y yo teníamos que llegar a la mesa diez minutos antes cuando éramos niños."
"Y también la razón por la cual nuestro chef es el empleado mejor pagado en nuestra casa." Rose sonrió causando que Jasper se burlara.
Edward estaba allí sentado, hojeando el periódico matutino y comiendo silenciosamente. No parecía disgustarle la comida, así que eso estaba bien, pero tampoco parecía como si lo estuviera disfrutando. Sólo comía mientras Tanya trataba de recargársele, pero él ni siquiera le prestaba atención. No podía culparla, Edward lucía sexy con su ajustada camisa azul marino y sus pantalones marrones.
"¿Bella? Edward, creí que habías dicho que ella se había ido a dar un paseo." Esme me sonrió. Cada una de las cabezas apartó de golpe la mirada de sus platos.
Edward sonrió mirándome; "Pensé que así era."
Miró hacia el asiento vacío junto a él, ofreciéndomelo. Con la cabeza en alto, caminé hacia él, lo besé en la mejilla y después tomé asiento. Parecía asombrado pero recompuso su rostro rápidamente, poniendo su mano en mi espalda.
Tanya por el otro lado, frunció el ceño.
"Oliste la comida, ¿no es así?" Carlisle dijo, al parecer tratando de entablar una plática.
"Sí, algo como eso." Mordiéndome el labio, me giré hacia Edward; "¿Te gustó?"
Sólo me miró, su mano haciendo un agujero en mi espalda baja.
"Por supuesto que le que gustó. Tengo un excelente gusto, incluso para elegir un chef, y en vestidos también. ¿Acaso no usaste ese ayer? Sé que te es difícil con todo el peso extra que tienes, pero estoy segura que puedes encontrar un vestido." Tanya se burló, dándole un trago a su cóctel matutino.
"¡Tanya!" Edward siseó, pero yo sólo tomé su brazo.
"No, está bien bebé. Primero que nada Tanya, tu grandioso chef no preparó nada de esto, yo lo hice. En segundo lugar, la razón por la que no tengo ropa es porque alguien decidió verterle cloro encima. Edward generosamente se ofreció a llevarme a comprarme un nuevo guardarropa." Es MI día perra.
"Tú hiciste esto," Edward susurró, volteándose hacia mí, cautivando completamente toda mi atención.
Peinando mi cabello hacia atrás, asentí; "Sí."
"¿Cómo supiste?" Sabía lo que me estaba preguntando.
"Roger y yo estábamos puliendo los cubiertos…"
Extendió la mano para acariciarme el costado de mi rostro; "Roger, Jasper…"
"Todo lo que hice fue tocar el piano." Jasper espetó, pero Edward no se enfocó en él.
"Luego James y tu vib…"
Poniendo mi mano sobre su boca, lo sentí sonreír, sabiendo perfectamente bien lo que él me estaba haciendo. Estaba jugando conmigo.
"No puedes tener celos de todo hombre que hable conmigo." Le dije pero lamió mi palma en respuesta.
"¡Edward!" Espeté, alejando mi mano de sus labios…lo que no aplacó el ardor que sentí correr por mi mano.
"¡Ustedes dos me enferman!" Tanya gritó, levantándose tan rápido que tiró la silla al suelo.
"Entonces vete Tanya, por mi parte, no te extrañaré. Además, ella cocina." Emmett sonrió, rellenando su boca de panquecas, provocando que Carlisle se riera. Alice y Rose fruncieron el ceño, pero no dijeron nada, prestando más atención a los platos enfrente de ellas.
"Jódete Emmett."
"Tanya, por favor abstente de insultar a mi marido."
"¿Cómo es que se pueden quedar ahí sentados sin hacer nada? ¡Carlisle!"
"Tanya, no hay ninguna razón para tener esta discusión a diario. Tal vez en tu próximo matrimonio deberías exigir una cláusula de fidelidad." Carlisle me sorprendió no sólo a mí, sino también a Edward, quien lucía asombrado de que Carlisle lo respaldara. Carlisle alzó la vista asintiendo brevemente su cabeza hacia él antes de tomar su periódico.
"¡No tengo por qué soportar a esta…esta puta! ¡La metiste a tu habitación anoche! ¡TU HABITACIÓN! Dios Edward…"
"Tanya lo único vergonzoso aquí eres tú. Ya hemos hablado sobre esto y no volveré a hacerlo de nuevo…"
"¿De verdad? ¿Vas a llevar a tu perra a la primera fiesta del verano el miércoles? ¿Qué tal a la cena con el Senador y su esposa el viernes? Ah, ¿y qué hay de la gala de recaudación de Nueva York para el hospital de tu nuevo juguetito tecnológico? ¡Me necesitas y todo lo que haces es tratarme como una mierda!" Gritó a todo pulmón, logrando exitosamente despertar al niño que dormía en el piso de arriba.
"Gracias Tanya." Alice suspiró, echando hacia atrás su silla.
"Nena, yo voy por él." Jasper besó su mejilla al levantarse.
"Entonces, ¿ya terminaste?" Edward le preguntó a Tanya.
Ella sólo cruzó los brazos matándome con la mirada, pero asintió.
"Bien, porque yo también Tanya. Juro por Dios que si vuelves actuar de esta manera otra vez, haré todo lo posible para dejarte en la ruina. Ahora por favor desaparécete de mi vista, Bella y yo vamos a salir de compras." Tomó mi mano, levantándome de mi asiento. Tanya mordió su labio antes de finalmente darse la vuelta e irse.
"Edward, ¿te importaría si tu padre y yo te acompañamos?" Esme sonrió; "Queremos comprar algunas cosas para la gala."
Carlisle la miró como si le hubiesen salido tres ojos, arqueando su ceja; "Cariño pero si ya tenemos…"
"Está bien, tengo ganas de ir de compras…Dios."
Emmett se rió y yo también lo hice. Estaba tratando de ignorar el hecho de que Edward aún seguí sosteniendo mi mano.
"Rose, Alice me sorprende que ustedes no estén dando de brincos por esto." Emmett sonrió tomando la mano de Rose, pero ella sólo la alejó.
"Miren, no soy del equipo de Tanya, no me pongo su camisa, pero tampoco me parece que esté bien todo esto. Así que prefiero no ir," con eso ella también se marchó.
"Esme, Carlisle, estaremos en la Quinta Avenida a la 1:00 y tenemos una cita con Oscar De La Renta a la 1:30. Espero que todos ustedes hayan despejado ya sus dudas, porque si tengo que seguir discutiendo este tema, todos ustedes tendrán que buscar otro lugar para quedarse." Dijo Edward, guiándome fuera de la cocina.
"¿Oscar De La Renta? Suena como alguien viejo, calvo y rico." Sonreí mientras él nos llevaba hacia la puerta principal. Roger estaba en la puerta con dos chaquetas de cuero en mano.
Edward no contestó, en lugar de eso caminó erguido mientras más nos acercábamos a Roger y a pesar de su vejez, Roger mostraba igual gallardía.
"Has estado hablando de mí Roger."
"Tú mejor que nadie debe de saber que es bastante difícil negarle cualquier cosa a ella." Replicó sin emoción alguna en su rostro, entregándole la chaqueta y guantes.
"Ambos se dan cuenta de que estoy justo aquí, ¿no es así?"
"Bastante difícil de hecho." Se burló Edward, provocando que le pegara en el hombro.
"Y violenta." Roger añadió entregándome un par de guantes y una chaqueta de cuero; "¿Cómo va el Día Nacional de la Amante?"
"¿Perdón?" Edward preguntó.
"¡Adiós Roger!" Lo jalé por las puertas blancas, pensando que íbamos de salida, pero me detuve cuando noté la Harley negra afuera, con dos cascos…mierda. Junto a ella, estaba un Mercedes blanco.
"¿Día Nacional de la Amante?"
"No he dormido y…" No me dejó terminar de contestar antes de comenzar a besarme.
Joder, conocía este sentimiento; no quería dejar de besarlo nunca. Envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, él tomó mi trasero en sus manos, apretándolo fuertemente.
"Deseaba hacer esto desde que te fuiste anoche de mi cama." Susurró sobre mis labios. "Gracias por el desayuno."
"No tienes que darme las gracias. Si no te gustó, mis sentimientos…"
"Bella, me está costando cada gramo de mi control no llevarte a la cama y cogerte de seis formas diferentes hasta el domingo. El desayuno fue maravilloso, no había probado nada como eso desde que era niño." Para probar su punto, besó mi cuello hasta que mis piernas tambalearon, pero él me sostuvo, retrocediendo hasta que mi culo pegó contra la casa. Me tenía presionada justo en el frente de la casa.
"Ahh, joder Edward," gemí, aferrándome a él y alzando su cabeza de mi cuello. "La gente nos va a ver."
Presionó su duro pene contra mí, jugando con la parte superior de mi vestido; "Mira cuanto me importa."
Bajando un lado de mi vestido y sostén, tomó mi pezón en su boca.
"Uhh…"mordí mi labio, enredando mis manos en su cabello. Viéndolo chupar y jalar mi pezón con sus dientes me hizo desearlo más.
"Edward, cualquiera puede venir y…"
"Estoy más interesado en que tú te vengas." Susurró, insertando dos dedos en mi interior. "Pídeme que me detenga Bella. Tú no quieres que te vean, ¿no es así?"
¡Que se joda! Dios, lo necesito con urgencia.
"Auto." Gemí. "Cógeme en el auto." Porque no había forma que lográramos llegar a su habitación.
"Me gusta esto." Murmuró, añadiendo un tercer dedo. "Pero si nos metemos en ese auto, quiero tus labios en mi polla."
"Lo que quieras."
Sacándolos de mi interior, lamió sus dedos lentamente, pero no quería gastar ni un maldito minuto más, así que tomando su mano lo jalé hacia el carro y abrí la puerta antes de empujarlo adentro.
"Esa es mi zorrita." Se burló, recostado en los asientos marrones.
"No tienes ni idea." Sonreí, subiéndome y cerrando la puerta detrás de mí. Sentándome en su regazo, bajé mi vestido, dándole una mejor vista de mis senos. "Tu esposa me dijo gorda esta mañana."
"No desperdicies tu aliento en ella." Susurró jalando mis pezones fuertemente. "Tú eres absolutamente hermosa."
Sonriendo, jalé su cinturón y sus pantalones hasta que obtuve lo que quería. Su polla se retorcía, suplicando por mí y quién era yo para negarle nada. Tomándola entre mis manos, la acaricié hasta que Edward embistió hacia adelante.
"¿Estás a punto de rendirte en mis manos, Sr. Cullen?" Abrió la boca para hablar, pero lo apreté antes de inclinarme para usar la punta de mi lengua para lamer el líquido nacarado que escapaba de su polla hinchada.
"Joder Bella."
Continué mis acciones por el costado de su polla, tratando de sólo enfocarme en él, pero sus manos en mi cabello me estaban volviendo loca. Dándole placer con mis manos y con mi boca lentamente, él me observó. En sus ojos verdes vi la lujuria y el deseo.
"Quítate toda la ropa." Exigió, y obedecí. Cerré mi boca alrededor de él y succioné.
"Sí…joder…tu boca es putamente fantástica Bella." Siseó, peinando mi cabello hacia atrás, lo empuñó en su mano y comenzó a follarme la boca.
Dejé deslizar mis dientes suavemente alrededor de él mientras disfrutaba los sonidos que estaba emitiendo…los sonidos que yo le estaba provocando emitir…pero él me había torturado anoche y quería lo mismo para él. Así que lentamente, saqué su polla de mi boca y le besé la punta.
"Bel…"
Empujándolo en el asiento una vez más, tomé su polla y la posicioné enfrente de mi coño…estaba tan mojada por él. Buscó mis ojos antes de llevar mi boca a la suya. Era casi doloroso cuán bien se sentía besarlo. Yo hice lo mismo que él mientras me atacaba. Si no teníamos cuidado, me iba a destruir el ultimo vestido que me quedaba. Sus manos en mis pechos y en mi trasero se sentían celestiales. Quería torturarlo y meterlo dentro de mí lentamente, pero él no lo iba a permitir.
Me tomó de la cintura y embistió hacia arriba mientras me bajaba sobre de él.
"¡JODER!" Ambos gritamos. Podía escucharnos respirar y el sonido de nuestra piel chocando entre sí, y la humedad mientras él me follaba.
"Mierda, es como si estuvieras más estrecha que ayer." Siseó, tomando mi seno antes de llevarse mi pezón a la boca de nuevo.
"O tal vez sea que la tienes más grande." Jadeé, sintiendo como si mis ojos estuvieran dando vueltas dentro de mi cráneo.
"¿De verdad? ¿Me la estás midiendo?" Susurró antes de ponerme de espaldas contra el asiento.
"Yo…"
No llegaba a concretar mis pensamientos, mucho menos completar mi sentencia. Él comenzó a embestir salvajemente en mi interior. Parecía que era una repetición de ayer, pero en lugar de mi urgencia por reclamarlo como mío, esta vez era lo opuesto. Estaba poseído por algo más allá de mi comprensión, era algo más que embestidas salvajes, aquello era normal, pero esto era diferente. Exudaba pasión y era como si la única forma de expresarla era imprimirse dentro de mí.
"¡Dios mío!" Grité, pero no se detuvo. Me sostuve del borde de la puerta mientras follaba fuerte mi coño.
"Tan jodidamente estrecha." Siseó, levantando mi pierna sobre su hombro, yendo más profundo en mi interior.
"Ed…"
Estocada.
"wa…"
Estocada.
Estocada.
"Ward…sí! ¡Oh joder, sí!" Grité al momento del clímax.
"Bella…" Siseó cuando se corrió antes de caer encima de mí. Ninguno de los dos hablamos. Tan sólo respiramos el calor del auto. Jugué con su cabello antes de notar pétalos de rosa esparcidos por todo el auto…había olvidado que la flor estaba en mi cabello.
"Le gustas a Roger." Dijo al azar.
"Edward…"
"No de esa forma. Él no es platicador."
"¿En serio? El viejo tiene más ingenio en su dedo meñique de lo que yo tengo recorriendo por mi cuerpo entero."
Levantándose de encima de mí, negó con la cabeza; "Yo no iría tan lejos. Pero Roger no se molesta en hablar con las personas, a menos que disfrute de su compañía."
"¿De verdad?"
"Sí y eso me alegra, él es importante para mí. Ha trabajado para mi familia desde que yo era un niño." Declaró mientras arreglaba sus pantalones. Pero yo no deseaba que lo hiciera.
Subiendo de nuevo en su regazo, recorrí mis manos por su pecho y hacia su cabello. Sus manos aferraban mis muslos, una sensación que me anclaba, que me hacia desear estar de esta manera para siempre.
"¿Puedo ordenar simplemente la ropa por internet? Encontraré a todos los diseñadores de nombres famosos, compraré su bonita ropa y la modelaré para ti. Incluso ropa interior de encaje si no vamos a la ciudad." Susurré, besando su cuello, gimió y me acercó más a él.
"Podemos quedarnos en cama y tratar de hacer algo de trabajo entre descansos." Llevé el lóbulo de su oreja a mi boca y tembló…de hecho tembló…su punto débil eran sus orejas.
"Bella…"
"Quiero que me castigues Edward…adoro cuando nalgueas mi trasero, muerdes mis pezones…cuando me coges tan duro Edward, que no puedo ni caminar después. Te deseo también. Quiero perder mi voz gritando tu nombre…dime cualquier cosa que desees y lo haré…¿qué es con lo que sueñas?"
Me tomó por el cuello, con su nariz resoplando y sus ojos abiertos desmesuradamente…casi desquiciados. Buscó los míos, fuego ardiendo demasiado en mi piel, que me hizo sonrojar.
"No serías capaz de soportarlo." Su voz era más profunda, sus ojos más oscuros…sólo había visto pedazos de este Edward anteriormente…
Apoyándome en su agarre, encontré su mirada; "Haré lo que sea, lo intentaré. Y si no puedo, entonces tú me enseñarás, porque estoy dispuesta a aprender."
Me besó duro y rápido, ni siquiera darme oportunidad de disfrutar antes de soltar mi cuello y sacando el celular de su bolsillo.
"Esme, Bella y yo no iremos de compras. Me preguntaba si tú podrías hacer las compras por ella."
"Edward yo puedo…" Comencé a decir, pero él me interrumpió.
"Talla seis, gracias Esme." Le dijo antes de colgar.
"Edward, yo puedo comprar mi ropa…"
"Oh no, no pierdas este lado obsceno tuyo nena, lo estoy disfrutando bastante." Me besó el pecho, provocando que temblara. "Disfruto cuando te pones así."
"¿Te refieres a cuando estoy sentada en tu regazo desnuda, suplicándote a que pasemos el día cogiendo?"
"No," dijo con seriedad, jugando con mi cabello; "Disfruto cuando estás cómoda, cuando dices lo que en verdad piensas, cuando no te ves a ti misma como una puta porque no lo eres, tú eres mi chica, no Tanya."
"Te das cuenta de cuán jodido suena eso, ¿verdad?" Sonreí, recogiendo un pétalo caído a pesar de que secretamente, amé cada palabra que había dicho.
"No, no me doy cuenta. Vístete, iremos a dar un paseo y luego esta noche, hablaremos de mis fantasías." Mi corazón comenzó a latir desbocadamente y sabía que él podía ver mi pulso acelerado en mi cuello. Pero estaba excitada…esta excitada de llevar esto al siguiente nivel. Acabábamos de alcanzar un nuevo capítulo. Antes, él apenas hablaba…sólo me follaba. Ahora…ahora estábamos siendo francos respecto a nuestros deseos. Quería complacerlo y hacer lo que yo quería, lo que necesitaba…deseaba saber cuáles eran sus fantasías. Me sentía obligada a complacerlo, a hacerlo feliz.
A cada momento que pasaba con él, mi apetito sexual se hacía más grande…más lascivo…y me encantaba.
Hizo un puchero cuando me puse de vuelta el sostén, besó mi cuello antes de seguir hacia arriba a mi cuello, al punto donde se sentía mi pulso.
"¿Vamos a dar un paseo?" Sonreí, aferrando su cabello con mis manos.
No respondió y en lugar de ello, me puso de espaldas contra el asiento y besó mi estómago antes de meter dos dedos en mi interior.
"Oh…sip…definitivamente no iremos a dar un paseo."
"Oh créeme Bella, daremos un paseo, uno con un final verdaderamente feliz."
N/T: Hola, siento mucho haber tardado en actualizar. Les cuento mi tragedia, subí de peso y tuve que ponerme en acción hasta lograr bajar esos kilos de más. Era talla 26 y lloré cuando tuve que ponerme talla 30. Y todo en menos de dos meses. Jajaja que superficial soy, pero en verdad era algo que me causaba un tanto de estrés. Más aún cuando vi a mi ex todo muy mono e igual que siempre, y yo algo pasada de peso. Ni hablar, lo bueno que ya retomé de nuevo la rutina del ejercicio.
Bueno y yo aquí declarando mis problemas, como si esto fuera un confesionario. Lo siento, no se agobien, ya tengo más capítulos listos para postear en estos días.
Cuando tengo ratos libres, aprovecho a traducir cuantos capítulos pueda. Y hasta el momento, ya tengo tres traducidos, sólo me hace falta revisarlos, en fin.
No se olviden de seguir a la autora del Fic en Twitter
JJMcAvoy
Nos leemos pronto.
XOXO Cin
