Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo Siete

Felizmente Follada Hasta La Muerte

BELLA

No quería salir de la cama. Los músculos de mis brazos y piernas ardían…Jesucristo, Edward no tenía un botón de apagado. Siete minutos, eso era todo lo que él necesitaba antes de que estuviera encima de mí otra vez, o yo encima de él. Iba a morir a causa de demasiado sexo. Tendrían que poner de epitafio en mi lápida 'Aquí yace Isabella Swan, Felizmente Follada Hasta La Muerte'.

"¿Te vas a quedar en cama todo el día? Es medio día." Sentí sus manos suavemente cepillar mi espalda desnuda.

Oh no.

Besó mi nuca, jalando la sábana que cubría mi cuerpo desnudo mientras bajaba su mano por mi espina dorsal.

"Edward, tú y Tanya tienen un almuerzo al cual asistir." Susurré, removiéndome debajo de sus labios.

Se detuvo, sólo por un instante, y luego me volteó sobre mi espalda. Mirándolo, él sonrió, apreciando mi cuerpo. Conocía esa mirada, follada hasta la muerte, allá voy.

Sus verdes ojos brillaron mientras miraba mis pezones erectos.

"Edward."

"No deseo nada más que follarte hasta que se te pongan los ojos en blanco, pero…tienes que alistarte."

"¿Qué?" Espeté, tratando de salir de la cama, pero me detuvo, besándome mejor. Sus manos aferraron mi nuca, mordisqueando mis labios, forzando mi boca a abrirse con su lengua…joder.

"Esme te compró ropa suficiente, escoge un vestido y baja lista en una hora." Dijo, saliendo de la cama y arreglando su camisa de color verde claro. Prefería verlo en trajes, pero este estilo semi-casual era casi igual de sexy.

Tomando la sábana color crema de la cama, me levanté, envolviéndola a mí alrededor. Arqueó una ceja, con una pequeña sonrisa formándose en sus labios.

"No sé por qué te molestas en cubrirte."

No esto de nuevo. "Edward, no caminaré por ahí desnuda, ni tampoco iré a tu almuerzo de caridad."

Caminó hacia delante, di un paso atrás, no pasó mucho tiempo antes de que la parte posterior de mis piernas pegaran con la base de la cama. Pasando suavemente su mano sobre mi mejilla, miró mi interior, no a mí. Era como si él estuviera viendo todo y una vez más, sentía que no podía caminar.

"Deja caer la sábana Isabella." Exigió y obedecí.

¿Cómo putas tenía tanto poder sobre mí?

"Verás Isabella, tú me perteneces." Susurró contra mis labios, "Lo que significa que si deseo que camines por ahí desnuda, lo harás. Y si te pido que vengas a mi almuerzo de caridad, dirás que sí."

Poniéndome de puntas, lo besé rápidamente; "Puedes usar tus superpoderes para desvestirme Sr. Cullen, pero no hay forma de que consigas que yo me pavoneé por ahí como uno de esos aduladores de sociedad."

"¿Eso es un reto?"

Empujando su pecho, me paré más derecha; "Por supuesto que sí, joder."

Miró hacia abajo, como si estuviera sorprendido de que lo haya empujado, antes de alejarse y caminar hacia la puerta.

Click.

En el momento en que esa puerta se cerró, sabía que había sellado mi propio destino, y sin embargo, no podía evitar sentirme excitada. Aquel dolor entre mis piernas se había ido y lo deseaba demasiado. Joder.

Girándose hacia mí, desabotonó su camisa lentamente.

Joder.

"Súbete a la cama."

"Si hiciera eso Sr. Cullen, ¿entonces en dónde quedaría el reto?" Susurré, estirando y cepillando con mis manos mi cabello.

Sonrió engreídamente y luego se lanzó hacia mí.

"¡Oh no!" Me reí, saltando sobre la cama y apresurándome hacia el otro lado.

"¿En serio, Srta. Swan?" Preguntó desde su lugar, al otro lado de la cama.

"¿En serio, Srta. Swan?" Me burlé con una mano en mi cadera al imitarlo, y no pude evitar sonreír. "¿Acaso no tienes una fiesta a la cual acudir?"

En vez de hablar, él sólo brincó en la cama. Traté de correr hacia la puerta pero tomó mi brazo, jalándome de nuevo hacia la cama y atrapándome debajo de él.

"¿Por qué siempre tienes de luchar contra mí?"

"Porque a ti te gusta." Murmuré.

No dijo nada, aferrando mis manos encima de mi cabeza con una de las suyas y besando mi cuello, mientras su otra mano viajaba abajo hacia mi pecho y entre mis piernas.

Una de sus fantasías era ser controlado, deseaba que yo lo controlara…como él lo hace conmigo. Sólo estaba esperando el momento preciso; quería atraparlo desprevenido. Quería provocarlo, tenerlo a mi merced, controlar su placer. Deseaba jugar con él de la forma en que él jugaba con mi cuerpo en este momento.

"Vendrás conmigo al almuerzo." Murmuró, mordiendo mi cuello.

"No."

"Como quieras, entonces."

Se movió tan rápido, que no tuve tiempo de parpadear antes de que se quitara el cinturón y yo estuviera boca abajo. Atándolo alrededor de mis muñecas, anudó el otro extremo en el poste de la cama, antes de tomar mi trasero y besarlo.

"Edward, no lo-"

"Entonces ponte el vestido."

"N-"

Antes de poder contestar, su palma conectó con mi trasero, enviando escalofríos de arriba abajo por mi cuerpo. Dolía tan bien.

Sus acciones no se acabaron allí, continuó hasta que no pude soportar más.

"¡JODER! EDWARD…ah…" Frotando mis muslos juntos, luché contra el cinturón, tratando de soltarme.

"Allí está mi chica." Se burló, besándome las dos nalgas e incluso dándoles un pequeño mordisco. Sentí la humedad deslizarse por mis muslos, mi coño palpitando de deseo. "Ahora ponte el vestido."

"Jódete."

¡Nalgada!

"¡AH! ¡JODER!" Me pegó tan fuerte, que me corrí jadeando.

"Tan, pero taaaan pronto nena." Se burló.

"Ve…a joderte tú mismo."

Se rió. "Prefiero joderte a ti."

Sentí su polla presionarse contra mí. No se detuvo, besó mi espalda mientras abría mis piernas hasta que tuve que ponerme sobre mis rodillas y con una estocada, estaba enterrado hasta el tope en mi coño.

"Jesús-"

"Incluso ni él puede ayudarte ahora." Se burló, mordiendo la punta de mi oreja. Estaba en todas partes. Sus manos pellizcaban mis pezones mientras me follaba duro, embistiendo más y más profundo en mi interior.

"¡Oh sí!" Jadeé, mordiéndome el labio.

"Más fuerte."

ESTOCADA. La cama chocó contra la pared.

"¡Más fuerte!" Grité de nuevo, pero él no cumplió esta vez.

Sólo se detuvo…estaba tan cerca.

"¿Qué putas estás haciendo?"

"Accede…" Dio un profundo respiro; " a ponerte el vestido e ir al almuerzo."

Joder.

"Edward-"

¡Estocada! Mis rodillas cedieron, "No estás jugando limpio."

Embistió en mi tan fuerte que mis piernas cedieron.

"¡Está bien! Joder. ¡Está bien! Sólo por favor-"

"Gané." Se burló antes de tomarme duro.

Parecía como si antes se hubiese contenido, pues no sólo la cama tembló, sino que también la lámpara del buró cayó al suelo y se hizo añicos. Pero aquello no lo detuvo ni tampoco alentó su marcha, y di gracias a Dios por ello.

"¿Puedes liberar mis manos?" supliqué, tirando del cinturón.

"Como desees." Replicó, soltando el cinturón negro de alrededor de mis manos. En el momento que estuve libre, busqué su cabeza detrás de mí y recorrí mis dedos por su cabello mientras él me sostenía contra su pecho.

"Estás tan apretada nena." Susurró en mi oído, embistiendo hasta que se corrió.

Empujando contra él, cayó sobre la cama y lentamente me alejé de su polla. Dándome la vuelta, lo encontré sonriéndome. Subiendo a su regazo, le sonreí de vuelta.

"¿Por qué quieres que vaya a la fiesta?"

"¿Vamos a comenzar tus cinco preguntas ahora?" Preguntó, colocando sus manos detrás de su cabeza.

Rodando mis ojos, asentí; "Sí, ahora contesta."

"Porque quiero escabullirme y follarte en una de las oficinas de Volturi."

¡Por supuesto! Suspirando, traté de alejarme de él, pero me detuvo. "Y…necesito que alguien me mantenga tranquilo."

"No necesitas ayuda con eso, casi nunca te he visto enfadado."

"En el exterior, no." Murmuró y había algo en sus ojos que no podía descifrar.

"¿Qué vas hacer con Tanya? A ella no le va a gustar que yo vaya y puede que haga una escena…" Y cuando 'puede', me refiero a que indudablemente la hará.

"Respuesta número dos; Tanya no hará ninguna escena porque ella querrá que nosotros luzcamos como una pareja digna de los medios de comunicación. Vendrás como mi asistente personal, para asegurarte que ninguna de esas sanguijuelas utilice esta oportunidad para acorralarme."

"¿Así que me usarás como tu guardaespaldas social?"

"¿Es una pregunta o estás siendo insolente?" Sonrió, provocando que lo golpeara en el pecho.

"¿Te gusta mi insolencia?"

Atrayéndome hacia él, nos giró besándome rápidamente; "Sí y tu culito también es bastante bonito."

No quería que se levantara. Pero supongo que teníamos que hacerlo si planeábamos ir a esta fiesta. Observando su fuerte forma agacharse para recoger el bóxers, luché contra el impulso de jalarla hacia mí. Cada parte de él estaba duro como la piedra y quería lamerlo de la cabeza a los pies. Pero, también quería que pagara por conseguir que me emperifollara para ir al almuerzo.

"Todavía me restan dos preguntas por hacer." Dije, saliendo de la cama, y esta vez sin la sábana.

No se molestó en voltear; "Bueno, pues pregunta."

"¿Te importaría quedarte conmigo esta noche? Lo juro, se siente como si alguien me estuviera observando mientras duermo."

Se detuvo, girándose para encararme.

"¿Crees que alguien te está observando mientras duermes?"

"Sé que suena descabellado, pero sólo será por esta noche…"

"Está bien, ahora guarda tu última pregunta para después de la fiesta, vístete."

Sacando el pecho, lo saludé; "¡Señor, sí señor!"

Sus ojos fueron de inmediato a mis pechos y corrí hacia el baño antes de que él tuviera oportunidad de hacerme suya de nuevo. Había cierta cantidad de sexo que una chica podía soportar en un día.

Sabía que estaba mal odiar a los ricos por ser ricos, pero en verdad no podía evitarlo. Todos ellos estaban allí parados, en sus sobre evaluados trajes y vestidos de cóctel y me sentía nauseabunda de tan sólo mirarlos. Me sentía como un pez fuera del agua, a pesar de que estaba allí parada vestida como ellos, en las plataformas doradas de quince centímetros de altura y un vestido ajustado color azul. Esme me lo había conseguido, y aparentemente; respirar no estaba de moda.

Debido a Edward y la follada que me dio en la tarde, llegamos un poquito retrasados…más bien una hora y cuarenta y cinco minutos tarde. Pero eso era nada comparado a Tanya, quien bajó después de que todos estábamos en la puerta esperándola. Casi se le salen los ojos cuando bajó las escaleras en su brillante vestido color rojo de corte bajo y me vio. Sin embargo, se mordió la lengua, mantuvo la cabeza en alto y me ordenó que me mantuviera alejada de ella y que no saliera en ninguna foto.

Este era su momento para brillar y aparentemente no me iba a permitir arruinarlo. En el instante que nos detuvimos en la entrada de una mansión frente a la playa, me exigió que les abriera la puerta y yo estaba reacia a hacerlo, pero Edward y yo sabíamos que públicamente, en realidad yo trabajaba para ellos. Lo que significaba que tendría que hacer malabares para mantener contenta a su 'alteza'. Cuando hice lo que me pidió, Tanya sacó a Edward del auto y lo atrajo a sus brazos para que todos los reporteros lo vieran. Me hizo sentir nauseabunda y Edward tan sólo se quedó allí, con su mano en la cintura de ella. Ninguno de ellos parecía notar que yo estaba allí. Entré y fue todo silicona y plástico, rodeados de pinturas que ninguno de ellos conocía al artista. Era como si James se fue a un museo y escogió las pinturas más costosas y sólo las esparció en todas las colosales paredes de su casa. El lugar se sentí frió y vacío, nada como la casa de Edward. En el momento en que vi el Porche amarillo en medio de la sala, sentí nada más que lástima por el tipo.

"De mal gusto, ¿no es así?" Alice se burló, sorbiendo su cóctel rosa junto a mí.

Estaba algo sorprendido de que ella me estuviera hablando, pero asentí; "Más como hombre bastante desesperado tratando de recompensar."

"No podrías estás más en lo correcto." Se burló alzando su dedo meñique.

"No," jadeé, "¿Así de chica la tiene?"

"Por lo que he escuchado, casi invisible, se hará una extensión este verano, justo después de que Edward fusione las empresas."

"¡Dios mío!" Me reí junto con ella. "Ahora me siento mal por burlarme de su auto."

"Por favor, si él es todo un cabrón. Se me insinúa en el momento en que Jasper le da la espalda."

"También se me insinuó a mí, vomité un poquito en mi boca cuando lo hizo-"

"Ven señoras, uno no puede comprar la clase," Tanya sonrió, entregándome su copa vacía de champagne mientras sus amigas se detenían justo enfrente del auto.

"Tanya no me habías dicho que tu esposo pagaba tan bien, mírale esos zapatos," Una pelirroja sonrió, provocando que Tanya rodara los ojos.

"Victoria por favor, ¿no puedes distinguir que son una imitación? Ella ni siquiera ha terminado la universidad aún. A Edward siempre le dan lástima los soñadores." Suspiró, y todas me miraron con muecas en sus rostros, como si estuvieran oliendo algo rancio; "Srta. Swan, necesito otra copa, después de todo a usted le pagan por hora, ¿cierto?"

Ellas se burlaron, pasando a mi lado mientras se alejaban e iban hacia el otro salón. Quería estrellar la copa en la parte posterior de su cabeza. Le estaba sacando todo el provecho posible a esta situación.

"Ninguna cantidad de dinero vale la pena a cambio de tener que soportarla." Alice frunció el ceño. "¿Dónde está Edward?"

"Él y Carlisle están hablando con el Director Ejecutivo de Ex Mobile allá afuera." Repliqué. Ella asintió antes de marcharse.

"Buena charla," murmuré antes de darme la vuelta para conseguir un trago para mí, lo necesitaría si este era el tipo de mierda al que estaría sometida. No estaba realmente segura de dónde estaba la cocina, así que sólo seguí al hombre con el traje de pingüino.

"Vaya, vaya, si no es esta la mujer de mis sueños." Polla chica James llegó justo a mi lado, acorralándome junto a el que parecía ser un Van Gogh.

"En verdad espero que esté hablando de la mujer en el cuadro y no de mí."

Sonrió como una víbora; "Eres insolente, me gusta eso de una mujer."

"Sr. Volturi, estoy trabajando."

"Edward te pone a trabajar demasiado amor. Renuncia y cásate conmigo, y el tiempo no significará nada."

¿De verdad?

"¿Alguna vez ha funcionado eso con una mujer?"

Se encogió de hombros; "No me volví así de rico sin tomar riesgos."

"Se refiere a contaminar ríos locales, comprando las granjas de las personas o se refiere a llenar su casa con tanta mierda con la esperanza de que las personas en realidad piensen que usted es culto-"

"¡No puedes hablarme de esa manera perra!" Me tomó del brazo.

"Suélteme, Sr. Volturi."

"No," Espetó, "No hasta que me expliques por qué te crees el regalo de Dios a los hombres. ¿Quién te puso en ese pedestal tan alto? ¿Fue Edward, te dijo que eras especial? ¿Bonita y ahora tú piensas que estás hecho de oro?"

"No se lo voy a volver a pedir, suélteme."

Me apretó más y tomé una copa para estrellársela en el rostro.

"¡Perra!" El dorso de su mano cubierto en anillos, golpeó tan fuerte mi rostro, que mis dientes abrieron mi mejilla y labios mientras me tropecé con la pared. "¡DEMANDARÉ TU CULO HASTA LA PRÓXIMA DÉCADA!"

Intentó alcanzarme, pero antes de que pudiera golpearme de nuevo, un puño conectó su rostro, mandándolo hacia la mesa de alimentos para la fiesta.

"¿Acaso nadie te ha dicho que no le debes poner una mano encima a una dama? ¡Cabrón sin huevos!" Emmett le espetó antes de arrodillarse junto a mí.


N/T Hola de nuevo, gracias chicas por leer mis notas y por sus palabras. Ya después me sentí ridícula pero bueno, así son las cosas. Sin embargo, muchas gracias.

Gracias por leer y comentar, nos leemos pronto.

xoxo Cin