Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.
Capítulo Diez
Políticas de la Oficina
BELLA
No importa cuántas veces peinaba mi cabello hacia atrás o jalaba las mangas de mi blusa, todavía me sentía realmente sucia. El vestido que estaba usando se ajustaba a cada parte de mi cuerpo, lo que significaba que quien quiera que mirara mi culo, es decir Edward, iba a pensar que traía tanga o nada en lo absoluto. Esa sola idea me hizo querer sonrojarme del mismo rojo de los tacones que traía puestos. Aferré fuertemente los pastelillos que traía conmigo.
"¿A qué piso?" Un hombre me preguntó cuando entré al elevador.
"Al 89." Dije sintiéndome incómoda bajo su escrutinio. Moviéndome hacia el otro lado del elevador, hice lo mejor que pude para mantener la distancia entre nosotros.
"El 89 será entonces, debes tener un puesto importante para trabajar en el piso de Cullen." Me dijo inclinándose hacia atrás, y sabía que me estaba mirando el culo.
¡Maldito cerdo!
"Sí, soy su asistente personal ¿y usted es?" No quería tocarlo, pero era la única forma en la que me podía voltear sin hacerlo evidente.
"Tan sólo un chico de informática de bajo nivel. No te había visto antes. ¿Cómo es el Sr. Cullen? Dicen que es tan inteligente que ni siquiera puede entablar una conversación con personas normales."
Habla mejor con su lengua y manos.
Quería rodar los ojos; "Mi base está en Seattle de donde el Sr. Cullen es y cuando el Sr. Cullen habla es acerca de negocios, y nunca he tenido ningún problema para entenderle. Este es tu piso."
Tan sólo bájate del maldito elevador. Parecía molesto de tener que bajarse y cuando salió, balanceé la comida en una mano mientras apretaba el botón de cerrar puerta con la otra.
Él se metió de nuevo como un maldito gato escurridizo; "No escuché tu nombre."
¡ALERTA DE ACOSADOR! ¡MIENTE! ¡MIENTE! ¡MIENTE!
"Elena Chambers" No tenía idea de dónde había salido ese nombre pero me gustaba.
"Mike Newton, es un placer conocerte Srta. Chambers." Dijo deteniendo el elevador tan sólo para darme su maldita tarjeta de presentación.
Finalmente se apartó no sin antes guiñarme el ojo. Me hizo estremecer y no de la forma en que una chica desea. Afortunadamente, el resto del viaje fue indoloro. Al salir al piso superior una bonita rubia con varios botones desabrochados me miró con disgusto.
"¿Puedo ayudarte?" Siseó cuando mi teléfono vibró, obligándome a balancear de nuevo la comida en una mano mientras leía.
"¿Dónde estás?" Edward me envió un mensaje de texto.
"No, no puedes." Dije caminando hacia la sala de conferencias.
"Disculpa, no puedes entrar"
"Hola cariño, soy la asistente personal del Sr. Cullen y justo ahora me está preguntando en dónde estoy. ¿Le debo decir que tú eres la razón por la cual he llegado tarde?"
Se quedó boquiabierta; "Yo…"
Sin decir más caminé hacia la puerta. Tomando un respiro profundo abrí la puerta y casi me corrí con la mirada que me dio. Edward estaba sentado a la cabeza de la mesa de conferencias, recargado en su silla negra. Sus ojos recorrieron mi cuerpo y sentía como si estuviese allí parada desnuda.
"Sr. Cullen." Comencé a caminar alrededor de la mesa para colocar la comida en la esquina.
"Caballeros, esta es mi asistente personal la Srta. Swan." Dijo fríamente… tan fríamente que sentí mis pezones endurecerse.
¿Cómo era posible que un hombre tuviera tanto control sobre mi cuerpo? Era una locura. Ni siquiera presté atención a los otros seis hombres en la sala. Sin embargo, él sí lo hizo.
"Gracias por los aperitivos Srta. Swan, ya no estábamos muriendo de hambre." Un tipo con un cabello bastante mal cortado me dijo con una gran sonrisa en la boca.
"¿En qué nos quedamos?" Edward espetó obligándolos a apartar su mirada de mí; "Jale una silla Srta. Swan."
Haciendo lo que me había pedido, jalé una silla a su lado sacando una laptop y una grabadora, antes de prepararme para tomar notas.
Me miró con una ceja arqueada antes de asentir. Le quería rodar los ojos. Era capaz de ser más que su amante.
"Como estábamos diciendo, que el Sr. Cullen compre Volturi Holdings no es beneficioso para nosotros. Usted pagó cien millones de dólares de más por una compañía que está decayendo rápidamente." Uno de los hombres dijo.
"Creo que deberíamos reducir nuestras perdidas y vender la compañía por partes." El Sr. Cabello horrible señaló en la pantalla lo mucho que la compañía valía si se vendía en partes.
"También Aro está dispuesto a comprar de vuelta la mayor cantidad de acciones que pueda. Su hijo lo llevó a la ruina, y él aún tiene otras compañías pero esto lo deja mal como familia."
Edward se tensó y se enderezó; "No le venderé las acciones a Aro, ni tampoco la venderé en partes."
"Sr. Cullen, es un riesgo innecesario"
"Dije que no." Dijo con tal autoridad que todos se paralizaron. Era tan extraño. Él debía ser el hombre más joven en la sala y sin embargo, él los controlaba a todos. "Los he escuchado a todos y ahora deberán escucharme a mí. Me quedaré con Volturi Holdings y la renombraré como Cullen INC. Es un riesgo, pero un riesgo es lo que me trajo aquí en esta silla y a ustedes en la suya. Quiero planes para hacer que esto funcione. Si ustedes no pueden idear ninguno, entonces encontraré gente que si pueda. ¿Quedó claro?"
Todos asintieron.
"Bien, todos quedan libres por el resto del día. Recuerden que tengo una entrevista con Forbes Magazine hoy y les explicaré por qué creo que esto va a funcionar. Así que no me hagan quedar como un tonto." Una vez más todos asintieron mientras se marchaban.
Intenté terminar las notas que creí él iba a necesitar, pero Edward cerró mi laptop. Mirando hacia arriba, me di cuenta de que estaba frunciendo el ceño; "Llegaste tarde."
"Lo siento yo…"
"Súbase a la mesa Srta. Swan." Ordenó.
"¿Qué?"
"A la mesa, ahora." Espetó, recostándose de nuevo en la silla.
Asintiendo, me senté en la orilla de la mesa justo enfrente de él.
"Abre las piernas."
Como el mar rojo, estás se abrieron ante él, permitiéndole mirar debajo de mi vestido. Me sonrojé sabiendo muy bien que él podía verme…todo de mí.
"Buena chica Sarta. Swan." Me dijo aferrando mi pierna. "Le dije un cumplido Srta. Swan, ¿Qué me va a decir?"
"Gracias Sr. Cullen." Susurré.
"Alce su vestido." Dijo reclinándose en su asiento y podía ver su polla luchando por liberarse de su pantalón.
Alcé el vestido hasta la mitad de mis muslos.
"Más arriba."
Mirando a la puerta, frunció el ceño y sacó su teléfono y así como así el pestillo de la puerta se cerró.
Santa mierda.
Presionó otro botón; "Srta. Moss ya puede irse a su casa. Estaré trabajando hasta tarde."
Supongo que le estaba hablando a la perra que estaba afuera.
"Puedo quedarme…" Ella respondió.
"Buen día Srta. Moss." Dijo antes de colgar y mirándome. "Dije más arriba."
Tragando lentamente, alcé el vestido hasta que mi coño quedó a la vista de ambos.
"Más arriba nena, quiero tu culo sobre la mesa."
Oh santo Dios.
Alzando mi vestido hasta que quedó alrededor de mi ombligo, él sonrió; "A la mierda, quítatelo ya de una vez."
Juntando las piernas, ignoré la humedad entre mis muslos. Alcancé el costado de mi vestido y bajé lentamente la cremallera para quitármelo. Estaba allí sentada en la mesa de conferencias con nada puesto más que mi sostén azul. Jadeó al levantarse de la silla lentamente. Tomando mi sostén, me jaló hacia delante. Los tirantes pellizcaban mi espalda pero él no se detuvo y yo no deseaba que lo hiciera. Jaló hasta que finalmente se rompió y yo jadeé.
"¿Qué prefiere Srta. Swan?" Preguntó pellizcándome fuerte el pezón. "¿Dolor o placer?"
Lamí mis labios tratando de mantener la calma pero él sólo continuó pellizcando; "¿Hay alguna diferencia?"
Se le pusieron vidriosos los ojos y parecía como si hubiera dejado de respirar.
"No me tiente Srta. Swan."
"No me haga que le ruegue Sr. Cullen." Besé suavemente sus labios antes de alejarme. "¿Qué quiere que haga?"
Tragó saliva; "Quiero nalguearte en esta mesa hasta que estés escurriendo."
Sonriendo me moví hacia atrás hasta voltearme y ponerme sobre cuatro patas, dándole una espectacular vista de mi culo. "Entonces, ¿Qué lo está deteniendo Sr. Cullen?"
"¿Palabra de seguridad?" Me preguntó mientras se quitaba el cinturón.
Pensé durante un instante mientras lo miraba.
"Café."
Asintió ni siquiera un poquito perturbado por mi elección al azar; "Voy a comenzar con mi mano y luego, si puedes soportarlo, con mi cinturón."
"Ya estoy mojada." Susurré. Una parte de mí estaba preocupada de no poder soportarlo. La otra parte de mí, esa parte se estaba muriendo por recibir el dolor que él me iba a infligir. Deseaba esto… necesitaba esto.
Besó mi culo y antes de poder siquiera parpadear, su palma conectó conmigo.
"Ah." Gemí y me moví hacia adelante.
"Usted es una chica muy mala Srta. Swan." Nalgada.
Di un grito ahogado.
"Quiero cogerte hasta volverte loca." Nalgada.
¡Joder!
"Quiero corromperte."
Nalgada.
Nalgada.
Nalgada.
"¡Edward!" Gemí cuando mis rodillas cedieron y mis codos comenzaron a temblar.
"Oh chica mala."
Nalgada.
Mi culo dolía tanto que quería llorar. Mordiendo mis labios, traté de respirar.
"Es Sr. Cullen." Dijo antes de sobar mi culo. Sabía que debía estar ya rojo en este momento, pero no me importaba.
"¡Dilo!" Me nalgueó tan fuerte que me corrí y uno de mis codos cedió.
"Sr. Cullen."
"Buena chica, ahora que te he calentado para mí…" Tomó su cinturón y me incorporé de nuevo.
"Sí Sr. Cullen…"
¡Golpe!
¡Golpe!
¡Golpe!
¡Golpe!
"¡AHH! ¡Joder, ah!" Grité luchando por contener las lágrimas…dolía tan mal y tan bien al mismo tiempo. Podía sentirme empapada. Tiró el cinturón moviéndose detrás de mí y segundos después su lengua estaba en mi culo y coño.
Me chupó como si fuera una fuente de agua.
"Ah Dios mío, sí, más por favor." Gemí restregándome en su rostro mientras pellizcaba mis pezones.
Tomándome de la cintura me acercó a su rostro y bebió de mí.
"Tu lengua…" Cayendo de nuevo sobre mis rodillas vi mientras él me chupaba y lamía. Aferrando su cabello entre mis manos, monté su lengua.
"Joder." Siseé cuando me corrí y él bebió de mí. Era la cosa más sexy que había visto en mi vida.
Alejándome de él, sonrió limpiándose las comisuras de su boca. Tomando mis labios como rehenes me besó profundamente, permitiéndome saborearme en su lengua. Nos levantó de la mesa y nos sentó en su silla. Se reclinó, permitiéndome sacar su polla de sus pantalones.
"Móntame nena." Dijo.
"Es lo justo." Murmuré besando su nariz. Levantándome sobre mis rodillas que estaban a ambos lados de él, me bajé sobre su polla…dolorosamente lento.
"¡Urg!" Siseó cerrando los ojos y se aferró a mi cintura tratando de lograr que bajara más rápido.
Cuando estuvo completamente dentro de mí, su boca fue directo a mis pezones para jugar con ellos. Levantándome de él, gimió cuando me bajé otra vez de golpe.
"Joder Bella." Siseó.
No me detuve, descansando mis manos sobre su pecho mientras baja y subía encima de él. Abrazándome a él, embistió hacia arriba antes de finalmente rendirse y cargarme para llevarme de regreso a la mesa. Me abrió de piernas mientras me follaba.
"¡Las cosas que me haces!" Rugió embistiendo su polla en mí duro y rápido. Mis pechos se movían en todas direcciones, pero él se hizo cargo de eso al tomarlos entre sus manos.
Mis talones se enterraron en su trasero pero eso no lo detuvo.
"¡Edward!" Grité cuando mi espalda se arqueó. Deslizó su mano sobre mi estómago.
"Nunca me voy a saciar de ti." Gruñó entre dientes antes de correrse en mi interior. Se recostó encima de mí por un instante, recuperando el aliento mientras besaba mi cuello.
"¿Qué me estás haciendo?"
"Estaba a punto de preguntarle lo mismo." Susurré más que jodida en ese instante. Saliéndose de mi interior, cayó sobre la silla.
"Disfruto verte de esta manera."
Girando mi cabeza para verlo, sonreí; "¿De qué manera? ¿Completamente saciada?"
"Prefiero decir bien cogida." Sonrió quitándose los zapatos y los pantalones.
Arqueando una ceja lo miré mientras se dirigía por un vaso de agua. "Tal vez quieras mantenerte hidratada Srta. Swan, todavía no hemos acabado."
No puede estar hablando en serio.
Mirando el reloj, me giré para verlo de nuevo; "Sr. Cullen, cité a los de la revista Forbes para esta tarde."
"Cítelos para después." Me ordenó como si fuera así de sencillo, entregándome un vaso de agua y unos de los bagels que traje.
"Sr. Cullen."
"Es una orden Srta. Swan. Algo más importante se ha presentado y no puedo dejarlo pasar."
Asintiendo estiré la mano para alcanzar mi teléfono, permitiéndole que pasara su mano por mi cuello y espalda.
"Hola, habla la Srta. Swan, asistente personal del Sr. Cullen. Y a él le gustaría disculparse pero no puede acudir a la sesión de hoy. ¿Hay alguna forma de que podamos hacerla mañana?" Pregunté tratando de ignorar el calor de sus manos.
"Ummm…"
"El Sr. Cullen está dispuesto a hacer la sesión de fotos en su casa de los Hamptons…" Edward pellizcó fuerte mi pezón.
"No, no es cierto." Siseó en mi oreja antes de morderla.
Ignorándolo asentí con la cabeza; "Todo mundo podrá obtener el lado del magnate de negocios, yo le estoy ofreciendo el aspecto humano también."
Edward jaló fuerte, aferrando mi sexo también.
"Exactamente, gracias. Mañana al medio día estará perfecto. Adiós." Colgué liberando el gemido que estaba conteniendo.
"No los quiero en mi casa." Su dedo me penetro.
"No se puede querer tener el pastel intacto y comértelo al mismo tiempo. Querías que cancelara lo de hoy y lo hice." Murmuré acomodando sus manos.
"Srta. Swan," Besó mi labio; "No sólo planeo mantener intacto mi pastel y comérmelo, sino que también planeo comprar la puta pastelería. Ahora, ponte de rodillas."
Haciendo lo que me ordenó, me puse de rodillas.
¿Cómo es que podía soportar tanto sexo? ¿Cómo podía soportar yo? Me sentía mal por la persona que tenía que limpiar nuestro desastre.
Recorrió sus manos por todo mi cuerpo e incluso lamió algunas partes de mí. Me sentí sonrojar. ¿Cómo lucía yo ante él?
Se acarició delante de mí y casi saqué la lengua ante la visión que era él. ¿A poco ya estaba erecto de nuevo?
¿Qué putas estaba tomando?
"Abre tu boca nena." Gateando hasta él, lamí el costado de su polla como si fuera helado derritiéndose y yo estuviera apurada en lamerlo.
"Maldición, eres hermosa." Siseó mientras lo metía en mi boca.
Jamás íbamos a dejar estar oficina, ¿No es así?
-CoaBW-
"Entonces, ¿qué pasó con tu padre?" Edward preguntó cuándo estábamos en el auto de camino regreso a casa.
"Ya lo solucioné." Repliqué, y después de todo lo que habíamos hecho, no tenía ganas de hablar acerca de mi padre.
"Me lo imaginé, viendo que todavía estás aquí. ¿Cómo demonios consiguió mi dirección?" preguntó tranquilamente, revisando su teléfono.
Odiaba cuan frío se estaba comportando. Era como si fuera Dr. Jekyll y el Sr. Hyde; acabábamos de tener el sexo más increíble, no, no increíble, alucinante, hasta el punto que algunas partes de mi cuerpo dolían. Y sin embargo, estaba sentado frío y sereno sin ninguna emoción en su rostro, escribiendo el que debía ser el mensaje de texto o correo electrónico más largo de todos los tiempos.
"Te hice una pregunta Srta. Swan." Declaró de nuevo sin mirarme.
"Tengo cinco preguntas." Dije intentando ser tan fría como él lo estaba siendo.
Pausó, finalmente levantando la vista para mirarme y luego mirar al chófer que estaba enfrente; "¿Ahora?"
"Sí, ahora. No pretendas que Paul no está bajo un contrato que le prohíbe hablar de lo que escucha aquí." Dije mirando a Paul. Quien mantuvo su rostro sin expresión y se puso los audífonos. Estoy segura de que él ni siquiera quería arriesgarse.
Edward me quería matar con la mirada; "No creo que aquí…"
"¿Es o no usted un hombre de palabra Sr. Cullen?" También yo lo podía mirar así.
Apretando el pobre teléfono inteligente en su mano, se giró hacia mí ligeramente; "Lo soy. Ahora sólo te restan cuatro preguntas, úsalas sabiamente."
¡Mierda!
"¿Te divertiste en tu oficina?"
Sus ojos brillaron; "Sí."
"¿Entonces por qué te estás comportando tan frío conmigo ahora?"
"Porque no me gusta lo mucho que te estás acercando a mí."
¿Qué?
"¿Qué?"
"Dije que no me gusta lo mucho que te estás acercando a mí. También ¿qué? no es una buena pregunta y ahora te queda sólo una."
¡Doble mierda!
Suspirando traté de pensar.
"Te preocupa que me estoy acercando a ti." Repetí para mí misma.
"No es una pregunta." Suspiró mirando de vuelta a su maldito teléfono. Quería tomar ese maldito aparato y tirarlo en la carretera.
"Sr. Cullen, en detalle, explíqueme por qué está preocupado de que yo me acerque a usted, cuando ya ha pasado casi una hora dentro de mí." Me moví y luego me estremecí por el dolor en mi culo. Seguro que él sabía cómo pegar.
"No me importa joderte. Mi problema es cuando tú empiezas a joder mi mente. Me desagrada el hecho de que estoy dispuesto a tirar todo por la ventana, tan sólo por tener la oportunidad de tenerte en cuatro patas y hambrienta por mí. Así que el problema no reside en usted Srta. Swan, sino en mí. Esto es sencillamente un mero negocio y necesito darle prioridad justo como a todo lo demás." Sus palabras me hirieron profundamente.
Esto es un negocio, así que no llores joder.
Irguiéndome, asentí; "¿Le gustaría que calendarice nuestros negocios Sr. Cullen?"
"Eso no será necesario Srta. Swan." Se burló como si esto fuera algo gracioso.
"Está bien, pero por favor que quede asentado que mi contrato estipula que tengo derecho a dos días libres a la semana y no los he estado usando y me gustaría empezar a hacerlo de ahora en adelante."
Tensó su mandíbula; "¿Y qué días le gustaría tomarse libres Srta. Swan?"
Me encogí de hombros; "Como cualquier otro empleado me gustaría tener el fin de semana libre."
En Seattle los fines de semana era cuando usualmente follábamos más. Jamás me dejaba salir de su cama o siquiera vestirme.
"Muy bien," respondió y podía escuchar la molestia en su voz; "Ahora que eso quedó aclarado, ¿Cómo fue que te padre acceso a mi casa?"
Frunciendo el ceño, me crucé de brazos; "Tu esposa lo llamó y le dijo que estábamos durmiendo juntos."
"¿Ella qué?" Espetó. "¿Qué fue lo que tu padre dijo palabra por palabra?"
"No lo sé." Estaba ocupada tratando de no gritar; "Él sólo me dijo que estaba aquí porque Tanya le había contado que yo estaba durmiendo contigo."
Sonrió… luego se carcajeó antes de tomar mi mano y besarla.
"¿Qué diablos te pasa?" Aparentemente alguien había llamado al Dr. Jekyll y el Sr. Hyde se estaba escondiendo en alguna parte.
"Bella, Tanya firmó un acuerdo de confidencialidad el cual violó en el momento que descolgó el teléfono. No obtendrá absolutamente nada y si resulta de la forma que espero, podré divorciarme de ella." Dijo mientras marcaba el número de quien debía ser su abogado.
¿Realmente era así de fácil?
"Santa mierda."
"Estaba enfadado con ella y ahora todo esto me parece un poco gracioso." Sonrió con aire de suficiencia reclinándose en su asiento. Sip, totalmente Dr. Jekyll estaba presente.
¡Santa mierda!
N/T Hola, no pude actualizar los días pasados pero lo prometido es deuda. Subiré dos capítulos más en este instante y espero el lunes o martes poder seguir actualizando.
Gracias Elvia por tu ayuda.
Y gracias a todas por leer y comentar.
No se olviden de seguir a la autora del Fic en Twitter
JJMcAvoy
xoxo Cin
