Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 14

Roto En Millones de Pequeños Pedazos

EDWARD

Primer Año.

No puedo respirar. No importa la cantidad de aire que trate de inhalar, no puedo respirar.

Voy a vomitar.

"¿Sr. Cullen? Sr. Cullen, necesito que se tranquilice. Sé que esto es abrumador pero necesita relajarse y respirar profundo." Un hombre que asumía era doctor dijo tratando de sentarme, pero alejé sus manos, empujándolo.

"¡Suélteme, ahora mismo!"

"A él no le gusta ser tocado. Retroceda y dele un momento." Carlisle dijo mientras caminaba hacia mí.

Todo es blanco y huele a estéril. Conozco este lugar y no me gusta. No me gustan los recuerdos que me trae de vuelta.

"¿Dónde está ella?" Susurré mientras miraba alrededor. Traté de levantarme pero no pude, mis piernas eran inservibles.

"Sr. Cullen, usted ha estado en coma durante los últimos doce meses, sus músculos están débiles por la falta de uso, este efecto secundario no es permanente, sin embargo necesitará algo de terapia física para rectificarlo." Una vez más, el doctor trató de tocarme, pero tomé su muñeca.

Mis brazos dolían, pero lo apreté con todas mis fuerzas de todos modos, "Si me vuelve a tocar, demandaré su culo hasta la próxima edad de piedra, ¿está claro?"

"Denos un momento." Carlisle suspiró y los idiotas vestidos de blanco se marcharon, sin duda bastante molestos por mis acciones.

"¿Dónde está ella?" Pregunté de nuevo. "¿Dónde está Bella?"

"Se fue."

Me paralicé. Tragando en seco, me recosté lentamente, con mi mente en blanco.

"Lárgate."

"Edward-"

"¡LÁRGATE CON UNA MIERDA CARLISLE, LÁRGATE!" Grité hasta que me ardió la garganta. No me hizo caso, y en lugar de eso presionó un botón para que pudiera sentarme en la parcialmente enderezada cama.

Sosteniendo un vaso de agua con una pajilla frente a mis labios, esperó a que yo tomara. En lugar de eso, miré hacia otro lado.

"Veinte años atrás hicimos la misma rutina Edward, la única diferencia fue que me arrojaste la bandeja. Tienes veintiocho años, esperaba que ya hubieras crecido desde entonces." Suspiró.

Rodándole los ojos, tomé el vaso a pesar de que mi mano temblaba. Me sentía como un prisionero en mi propio cuerpo. Nada marchaba en la forma que yo necesitaba. Me sentía como aquel niño de siete años del que había hablado Carlisle. ¿Quién iba a saber que despertar de un coma se sentía igual a ser aventado de las escaleras por tu propio padre?

"¿Se fue? ¿Tan sólo se fue? ¿No ha venido a verme?" murmuré antes de tomar un trago.

"Edward, ha sido un año de locura. No he pensado mucho en ella. Ella y Tanya tuvieron algo así como una pelea y se fue. Eso es todo lo que sé, yo estaba ocupado tratando de proteger la empresa de tu esposa." Contestó.

"¿Protegerla de Tanya? Ella gasta dinero pero dudo-"

"Ella peleó por el control de tu empresa."

"¿Ella hizo qué? ¿Qué putas? Ni siquiera tiene derecho a quedarse con un bote de basura de Empresas Cullen." Tanya ni siquiera sabe contar hasta diez y tocar su nariz al mismo maldito tiempo.

"Lo mismo pienso yo. Contrató a todos los abogados que pudo para pelear contra mí. Afortunadamente, Roger sabía dónde estaba tu testamento y el juez razonó que ya que no la habías incluido a ella en el, entonces debía haber una razón."

"Una muy buena puta razón. Es una maldita sanguijuela." Espeté relajándome ligeramente; "¿Qué tanto dinero he perdido?"

"¿Dónde ha quedado tu fe en mí, hijo?"

Girándome hacia él, esperé y suspiró; "Cincuenta y siete millones. Aparentemente si tú no estás a la cabeza de la empresa, las personas pierden la confianza."

"Por una buena razón. Pero no es tan malo como imaginaba que pudo haber sido." Si él hubiera dicho ciento cincuenta y siete millones, entonces sí tendría razones para entrar en pánico.

"Deberías descansar, tienes una cantidad enorme de terapia física que hacer, además tu madre y todos los demás querrán verte pronto." Puso una mano sobre mi hombro y no pude evitar el estremecimiento que sacudió mi cuerpo. A veces no soportaba ser tocado, pero en un hospital no…jamás en un hospital.

"Gracias papá." Susurré, sin voltear a verlo, sabía que él se había detenido.

"Descansa un poco, hijo." Dijo, cerrando la puerta detrás de él.

En el instante en que se fue, me estiré por el teléfono. Me moví hacia el lado izquierdo de la cama, y sentía como si estuviera arrastrando peso muerto. Marcando el número memorizado, no sabía si reír o llorar cuando ni siquiera conectó la llamada.

"El número al que usted ha marcado está fuera de servicio…"

Traté de llamar al número de su oficina, pero obtuve el mismo mensaje.

"¡UGH!" lanzando el teléfono contra la pared, me recosté, pellizcando el puente de mi nariz, más que frustrado.

"¡Edward, bebé!" Tanya entró apresuradamente, vestida como una Barbie, repleta de diamantes. De la puta nada se arrojó hacia mí con no uno, sino dos putos fotógrafos.

"¡Los quiero fuera, Tanya!" Grité.

"Sr. Cullen, nosotros-"

"Los destruiré. ¿Me escuchan? Los destruiré. ¡Para cuando acabe con ustedes no habrá puto periódico en el mundo que los contrate si no se van inmediatamente de mi puta habitación!" Grité, presionando el botón de emergencia.

Corrieron como los perros que eran. Ellos no estaban aquí por mí. Se trataba de llenar sus bolsillos, siempre se traba de dinero.

"¿Estás jodidamente loco?" Tanya espetó y sólo esperé el ataque al corazón que se cernía sobre mi cabeza a que hiciera acto de presencia. "Durante el último año, tuve que dar la cara, haciendo aburridas presentaciones, estrechando manos con todos tus estúpidos socios de negocios mientras todo mundo me miraba con lastima."

"Apuesto que adoraste la atención." ¿Dónde estaba la inyección morfina? La necesitaba con urgencia.

"¡Sí, cuando se trata de mí! A nadie le importé ni una mierda, lo único que les importaba eras tú. ¿Oh, cómo la estás pasando y estás bien? Luego fue todo Edward esto y Edward aquello, como si fueras un puto santo o una mierda así. Esa era mi oportunidad para brillar. ¡Ser la esposa que nunca perdió la esperanza!"

"Tanya, ¿dónde está Bella?"

Casi se desorbitaron sus ojos azules y sus fosas nasales resoplaron; "Querrás decir tu puta."

"Ella no es mi puta y lo sabes. ¿Qué hiciste?"

Su quijada se tensó; "¿Qué hice yo? Le di el dinero que tú le debías. Todos los tres millones de dólares y le dije que desapareciera. ¿Y adivina qué? Me pidió más, para continuar con el estilo de vida que tú le hiciste creer era apropiado de una basura como ella."

Esa no era Bella. "Estás mintiendo joder."

"¿En verdad lo hago? Revisa tu cuenta bancaria. Le di los tres millones y ella se fue. Si esa no es la definición de una puta, entonces no sé cuál es. Al menos no fuiste capaz de verlo. Es tan típico de ti dejar que el coño de una mujer nuble-"

"Tanya, si vuelvas hablar de ella de esa forma, te aniquilaré en todos los sentidos que te importan. Aniquilaré tu reputación, tu cuenta bancaria y tu estatus social. No regreses, me iré a los Hamptons."

"Edward, la prensa."

"Me importa una mierda. Inventa algo, eso es lo que haces mejor aparentemente."

Tosiendo, resopló antes de darse la vuelta y azotar la puerta detrás de ella.

Luché contra el ardor en mis ojos, pero no funcionó. El intenso ardor aumentó hasta que las lágrimas brotaron de mis ojos.

¡No entiendo! ¿Dónde estaba ella? ¿Cómo pudo tan sólo irse? Esto no tenía sentido. Nada de esto tenía sentido.

Todo estaba jodido. En un momento estábamos bien, casi perfectamente. Ella era perfecta y estábamos en camino a ser perfectos juntos y luego, al otro instante, ella se había ido. ¡Parecía que sólo había pasado un día!

Me recosté, sin importarme nada, y el tiempo pasó. Una hora. Dos horas. Tan sólo se pasó volando. El tiempo no significaba nada sin ella y no quería pensar, no quería sentir. Sólo la quería a ella de vuelta.

6:30 pm 18 de marzo. Ese fue el momento en que el tiempo se detuvo para mí.

Sólo ha pasado un día.

Ha pasado un año.

SEGUNDO AÑO.

Hay un nivel de desesperación que sale a jugar cuando en verdad quieres encontrar a alguien o algo. Haces cosas que jamás imaginaste hacer. Como regresar a Forks y sentarte en el merendero favorito de tus padres abusivos y esperar al padre de tu ex –amante.

Pero me estaba quedando sin opciones. Ella había desaparecido. Una parte de mí, que se negaba a escuchar, creía que Tanya la había asesinado y puesto los 3 millones a su nombre tan sólo para engañarme. Había verificado, verificado por segunda vez y vuelto a verificar. Tanya había sacado los 3 millones y los depositó en una cuenta privada. No importaba que tan bien verificara, no tenía forma de saber qué pasó con el dinero después de eso.

"Sr. Cullen, ¿Qué lo trae por aquí en mi tierra?" Charlie Swan se burló antes de tomar asiento en el banco frente a mí.

"En realidad Sr. Swan, nací aquí. Así que esta también es mi tierra…incluso poseo una gran parte de ella."

"Supongo que usted es una jodido pez gordo. No me extraña que la puta estaba dispuesta a follárselo-"

Él me recuerda tanto a mi padre a veces, que me enferma: "Ella es su hija."

"Esa perra dejó de ser mi hija en el momento que corrió toda cachonda para brincar en tu cama."

Mordiéndome la lengua, di un profundo respiro antes de hablar otra vez; "¿Dónde está ella, Charlie?"

"¿Acaso no te lo dije por teléfono? No hablaré hasta que obtenga mi dinero."

"Tengo cincuenta mil en efectivo justo ahora." Puse el sobre grueso sobre la mesa, pero él se burló, sus ojos marrones brillando como el bastardo que era.

"¿Crees que soy un idiota? ¡Tú vales 72 billones de dólares! Quiero un puto millón al menos. Eso son sólo monedas para ti, ¿cierto? Llámame cuando quieras hacer una oferta seria. Piensa en lo mucho que deseas encontrar a la puta de mi hija." Se rió, bebiendo su cerveza mientras se levantaba.

Lo observé mientras caminaba hacia el estacionamiento. Mirando hacia los guardaespaldas detrás de mí, tomé el sobre antes de seguirlo. Esperé hasta que llegó a su vieja camioneta Chevy antes de tomar su cabeza y estrellar su rostro lo suficientemente fuerte como para hacerle una abolladura al capo.

"¡AH! ¡Por el amor a JODER!" Gritó, cayendo a un costado de la camioneta.

Tirando de su cuello, continuamente estrellé su rostro contra la puerta antes de torcerle el brazo; "¿Crees que estoy jodidamente jugando contigo?"

"¡AYUDA!" Gritó a las personas en el merendero, pero ninguna de ellas, ni siquiera las personas en la ventana, miraron en su dirección.

"¡Ayuda! ¡Ayuda!" Me burlé, torciendo aún más su brazo," Es gracioso como los cerdos siempre piden ayuda cuando nosotros nos defendemos. Nadie va a ayudarte. Los conoces igual que yo. Me acuerdo de ti. Recuerdo todo el dinero que mi padre te arrojaba a ti y a los demás cerdos cuando yo les pedía ayuda. ¿Cómo es posible que gente como tú y ellos no hacían nada mientras él me golpeaba a mí y a mi madre?"

Torcí el brazo hasta que escuché un satisfactorio pop de fractura.

"¡JODER!" Gritó.

"¿Dónde está ella, Charlie? Toma en cuenta, que sólo tienes otros tres miembros más. No pasará mucho tiempo antes de que comience a desprender partes que indudablemente extrañaras."

"¡Joder Jesús, no lo sé! Me llamó desde alguna parte del noreste del país-"

"¿De dónde en el noreste?" Pateé su estómago.

"¡No lo sé, uno de los estado pequeños! ¡Me estaba pidiendo ayuda! Le dije que no, eso es todo lo que sé, por favor."

Tirando de su cuello, eché mi puño hacia atrás antes de tumbarle los dientes. Sangre y saliva salieron volando de su boca y no quería nada más que matarlo.

"Ella es tu hija. Tu jodida hija, ¿cómo puedes ser tan ruin?" Lo dejé caer antes de alejarme, él no valía la pena. Arrojándole el sobre, me giré para encararlo cuando mi auto se detuvo frente a mí.

"Gracias por su ayuda Sr. Swan." Dije, entrando al auto mientras mi guardaespaldas me entregaba una toalla para limpiar mis manos.

Necesitaba encontrarla, aunque fuera sólo para gritarle.

"Sr. Cullen son las cuatro en punto." El chofer me recordó.

Gracias a Dios.

Sacando mi teléfono, llamé a mi abogado; "Tennyson. Habla Cullen. Ya es hora. Asegúrate de que ella firme los papeles rápidamente y sin alborotos."

"Sr. Cullen, ¿está seguro de querer dar-"

"Sólo la quiero fuera de mi vida. El contrato se terminó a las cuatro y son las cuatro uno, lo que significa que he estado casado con ella un minuto más de lo necesario."

"Me encargaré de ello."

Colgando, miré hacia el vasto verde. Forks jamás cambiaba. Era igualmente reconfortante y agotador.

TERCER AÑO.

De pie en mi oficina de Nueva York, miré afuera hacia la ciudad. Las luces brillantes que parecían ir por kilómetros y encender los cielos oscuros. Las personas venían de todas partes del mundo para ver esto. Yo no. Nueva York me odia y yo la odio. La odio con una ardiente pasión. Cada vez que regreso, mi vida se jode de una forma u otra. Mi padre la amaba. Solía traernos a mi madre y a mí aquí cada puto verano. El verano era la época más oscura en todo el año para nosotros. Nadie nos escuchaba gritar desde la casa de la playa. Ningún policía era llamado, nadie nos miraba extraño cuando íbamos al pueblo; nada más que moretones y clínicas privadas de doctores. A ellos sólo les importaba el dinero de él. Piernas rotas, costillas fracturadas. Todas esas lesiones tenían un precio y mi padre pagaba bien.

Nueva York fue el lugar donde aprendí que el dinero podía comprar cualquier cosa. Fue donde me prometí que sería más rico, más fuerte y mejor que él. Era por eso que nadie, y quiero decir, nadie, podía ponerme la mano encima nunca más.

"Sr. Cullen, tenemos a un Sr. Michael Newton aquí para verlo a usted, dice que es importante." Rodando los ojos, caminé hacia el intercom sobre mi escritorio; "Kelly, estoy ocupado."

"Lo sé señor, pero um…"

"¿Bueno?"

"Dice que es acerca de su vieja novia."

Mi mano pausó sobre el intercom.

Él no puede referirse a…¿o sí?

"Que entre, Kelly."

Sentándome en mi silla, miré cuando el hombre en cuestión entró sonriendo tan brillante como las luces de afuera.

Es un hombre extraño, con rostro estrecho y una nariz grande que mantenía seguras sus gafas. Su cabello luce grasoso y anda como si vistiera el traje más fino. Lo que era triste porque parecía que le pertenecía al abuelo de alguien.

Ladeó su extraña cabeza para mirar la pintura sobre la pared. No era nada especial para mirar, una obra de arte de nueve mil dólares que Esme le compró a un artista local. No me parecían nada más que enormes pinceladas rojas.

"¿Puedo ayudarlo Sr. Newton?"

"Sí. Creo que me puede ayudar mucho." Sonrió, dejándose caer sobre la silla café enfrente de mí. Puso los pies sobre el escritorio como si fuera dueño del lugar y de repente contemplé si el desastre que ocurriría si se los cortaba, valía la pena.

Sus zapatos eran un insulto, no sólo para mí sino también para el escritorio.

"¿Cómo sería eso?" Pregunté, tratando de no sonar molesto.

"Sabe, he trabajado aquí durante seis años. Haciendo el mismo trabajo de mierda por el mismo sueldo de mierda. Estaba esperando ascender en el escalafón, pero eso es casi imposible de lograr a menos que consiga otro título…sólo lo mejor para las Empresas Cullen. Quiero decir, a quién le importa una mierda si yo he pasado años aquí, no fui a una universidad prestigiosa para ser tratado como una paria."

"Sr. Newton." Levantó un dedo, interrumpiéndome.

¿Acaso ha perdido la puta cabeza este hombre? No trae un arma consigo. Lo sabría de ser así debido a que la puerta tiene detector de metales recubriendo la entrada. No habría dado otro paso sin que los de seguridad se le echaran encima.

"Entonces me pregunté sobre ese buen pedazo de culo que fue su asistente personal y que me encontré años atrás. La busqué en todas las bases de datos pero no pude encontrar ni un solo archivo de Elena Chambers en ningún lado. ¿Cómo es que yo no pude ascender en el escalafón pero una don nadie de la nada logró ser la asistente personal del mismísimo Sr. Edward Cullen? Y fue entonces que leí el libro." Dejó caer un libro rojo encima de mi escritorio.

Confesiones de la Puta de un Millonario por E. B. Chambers.

"Si tan sólo fuera yo una mujer, entonces podría dormir con quien fuera necesario para llegar a la cima," Suspiró antes de sonreír; "Aunque chantajear al multimillonario es otra opción. Quiero doce millones de dólares o iré a la prensa. Todo mundo se muere por saber quién este tipo es y de verdad Sr. Cullen, usted es un bastardo enfermizo. Sexo en la sala de conferencias, ¿de verdad? Pero bueno, ella era ardiente."

Poniéndome de pie, quité sus pies del escritorio.

"Sr. Newton, espero que sepa que todo lo que se dice en esta oficina está siendo grabado," asentí hacia el jarrón detrás de mí cuando apreté el botón debajo del escritorio; "Y no conozco a ninguna Elena Chambers, y tampoco nadie con ese nombre ha trabajado para mí."

"Eres un jodido y sucio mentiroso Cullen. La conocí, una mujer de cabello castaño claro con destellos dorados en el, grandes ojos marrones, y un culo apretado. La conocí en el elevador el día que todos los accionistas estaban hablando de la empresa de Volturi. Vestía aquella falda ceñida al culo, tan ceñida que de hecho trataba de averiguar si tenía o no ropa interior puesta."

"No sólo eres un sucio cerdo; sino también estás despedido. Deberías irte de mi oficina antes de que le ordene a alguien que te eche de aquí." La puerta se abrió y entraron dos guardias. "Demasiado tarde supongo."

"¡Joder, sé que se trata de ti Cullen y voy a hablar! Les voy a decir a todos." Newton gritó mientras lo arrastraban afuera.

Volviéndome a sentar, cogí el libro y lo hojeé.

Nadie más sabía acerca de ese día…a menos que…ella cambiara su nombre. ¿Escribió un libro? ¿Estaba dispuesta a exponerme tan sólo por dinero? Tres millones no fueron suficientes. Joder, confiaba en ella.

Mirando el nombre de la casa editorial, tiré el libro a un lado antes de llamar a Tennyson.

"Tennyson puede que tengamos un problema."

¿En verdad ella estaba detrás de mi dinero? ¿Cómo pude ser tan jodidamente estúpido? No podía confiar en nadie. ¿Cómo pude olvidar eso? ¿Cómo me había hecho olvidar eso ella?

CUARTO AÑO.

"Vas a necesitar esto." Suspiró Roger dándome una bastante antigua botella de whisky mientras me reclinaba en la silla de mi nueva casa aquí en Vermont. La compré en el instante en que supe que ella vivía aquí. Un par de mesas, un escritorio y dos juegos de recamaras, uno en mi habitación y el otro para Roger, quien había elegido acompañarme. Creo que él desea verla.

"¿Es realmente tan malo?" susurré mirando el libro frente de mí. "¿Qué tan pervertido me ha descrito?"

Ahora todo el mundo sabía cómo me gusta el sexo…incluso si aún no sabían que era yo.

"Deberías leerlo." Suspiró sentándose frente a mí. Su rostro lucía tan cansado…como si hubiera envejecido de sólo leerlo.

"¿Por qué nadie me cuenta mejor?"

"Porque lo puedes leer bastante rápido. Si te dieras una hora para leerlo, terminarías con ese maldito libro y ya."

"Tal vez no quiero verme a través de los ojos de ella. Ya sé que soy un jodido monstruo. Prefiero no verlo impreso y sé que otros también lo han leído." ¿Cómo pudo hacerme esto?

"Edward tú no eres un monstruo y ella no te describe como tal, tampoco. Se trata de su dolor. No de ti. Léelo y estaré aquí para ayudarte, lo prometo."

Suspirando, abrí la primera página y lo primero que vi fue una nota, para mí…o para el millonario.

Ustedes no conocen a este hombre. Mientras leen, pueden creer que él no es más que una jodida caja de Pandora de sexo, rabia, y dolor…Pero como lo he dicho, ustedes no lo conocen. Las cicatrices que porta, el dolor contra el que lucha. A veces él caminaba como si cargara el mundo sobre sus hombros, como si fuera el Atlas. Portaba una careta, una que engañaba a muchos tontos en su vida, pero yo podía verlo en sus ojos. Él está roto. Yo estoy rota. Ambos estamos rotos en millones de pequeños pedazos y fue así como nos encontramos el uno al otro, a través de nuestros ojos. Él me vio, yo lo vi, nos vimos el uno al otro. Y de pronto, no estuvimos solos.

Pero ustedes van a juzgarnos. Van a decir que somos personas horribles y no se puede negar eso, podríamos serlo. Pero recuerden esto, mientras ustedes juzgan, mientras ustedes critican, si estuvieran en mi lugar, tan jodida y enamorada como lo estaba; ¿acaso no habrían hecho alguna cosa diferente?

-La Puta.

Página tras página se llama a ella misma puta. Escribió su dolor para que todo el mundo lo leyera. Sabía que cada vez que ella experimentó algo particularmente doloroso fue a causa mía. Fue cuando la alejé de mí o fallé en protegerla. Cuando la traté como una puta ordinaria y no como la única mujer por la cual me he preocupado.

"¡Tanya hizo qué!" Grité y me detuve, sintiendo el latir de mi corazón incrementar constantemente. "¡Ella no lo hizo…pero…No…No tenía el poder!" Tartamudeé, tratando de coherentemente formar un pensamiento y fallando miserablemente.

Tanya mintió. ¡Ella mintió y yo, el idiota millonario, le creí!

"Sigue leyendo." Roger susurró.

Lo hice, más rápido esta vez, justo igual como lo hacía cuando era niño. Y con cada página que leía me sentía peor y peor.

Ella no tenía dinero.

Vivía en su auto.

Estaba jodidamente…estaba jodidamente em…embarazada.

"No puedo." Soltando el libro, corrí al baño, cayendo sobre mis rodillas sobre el retrete y todo lo que había comido desde que la vi esta mañana, salió disparado. Mi cuerpo temblaba mientras lloraba por primera vez en lo que parecía una eternidad.

"¡No lo entiendo!" Grité cuando Roger vino detrás de mí para sostenerme como solía hacerlo cuando era niño. "Todo cambió tan rápido. Pasó tan rápido. ¿Cómo pude perderme de tanto?"

"Edward, necesitas respirar."

"¡No puedo!" Espeté, quitándome la corbata. Se sentía como si todos los cuatro años volvieron para golpearme como un tren de carga. Ni siquiera había sentido que los años habían pasado.

Sus confesiones en el libro se convirtieron menos frecuentes, hasta que fue sólo una vez cada pocos meses, como si nada hubiera pasado con la excepción del nacimiento de nuestro hijo.

"Soy papá Roger." Lloré. "Casi cuatro años. Me perdí de todos esos años."

Una vez más, me giré al retrete para vomitar. Pero parecía como si estuviera vacío, por dentro y por fuera.

"Respira." Susurró, entregándome una botella. "Puedes mandarle un correo después, pero por ahora respira."

"La traté como una puta de nuevo hoy. El primer día que la había visto en años, lucía tan hermosa y estaba tan enfadado. Sólo quería sentirla. No lo sabía." Le di un trago directo de la botella; "No lo sabía."

Una vez más, había fallado.

Era lo que siempre hacía aparentemente.

Era lo que yo era.

Y ahora tenía un hijo allá afuera que ni siquiera sabía de mí.

"¿Soy siquiera mejor que él?" Murmuré, pensando en mi padre.

"Tú ya eres cien veces mejor que él lo fue."

No sentía que fuera así. Sentía que me estaba convirtiendo en él.

Mi monstruo de estaba convirtiendo en el suyo.


Gracias!

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JJMcAvoy

xoxo Cin