Capítulo 16

Conoce al Hombre Piano

EDWARD

Me quedé esperando a una cuadra de su casa, mirando el reloj de mi tablero. Acordamos a las cinco de la tarde e impacientemente deseaba que el reloj se moviera más rápido, la espera me estaba matando. Había estado estacionado aquí durante una hora, no quería llegar tarde, pero afortunadamente sólo faltaba media hora antes de poder ir a llamar a la puerta.

Traté de recostarme y relajarme en el asiento de cuero, pero no pude.

"Oye, tú." Un hombre con cabello castaño claro tocó mi ventana.

¿Qué putas?

"¿Sí?" Contesté y pude ver a mi guarura personal, dos autos detrás de mí, salir de su auto. Deseaba hacer esto solo, pero sabía que él me seguiría. Le pagaba para que lo hiciera, incluso si ello significara que no me obedeciera a veces.

"Mira amigo, si te vas de aquí ahora mismo, no llamaré a la policía." Me miró malhumorado, inspeccionando el Audi negro en el que yo estaba sentado.

"¿Vas a llamar a los policías? ¿Por qué?" Pregunté mientras abría la puerta y me salía del auto.

Di un paso atrás pero no retrocedió…impresionante para un tipo vistiendo una camisa rosa chillante.

"Has estado aquí durante más de una hora, vigilando la casa de Elena. Ahora, no sé quién eres tú, pero te tienes que ir." Dijo cruzándose de brazos.

¿Él la conoce? Elena…Bella.

Recargándome en mi auto, miré a mi guarura, negando con la cabeza mientras él caminaba hacia nosotros. Se detuvo, observando al extraño hombre ante mí.

"¿Conoces a Elena?" Le pregunté.

"Así que tengo razón, estás vigilando su casa." Espetó, ya marcándole a quien asumía era la policía. Sin embargo, una sencilla mujer con cabello castaño corto se apresuró a detenerlo.

"Ben, está bien. Sé quién es él." Se apresuró a decirle.

La miró extrañado, y luego a mí; "¿Conoces a este marica ricachón?"

¿Marica ricachón? Estoy vistiendo unos vaqueros, una camisa de botones y un chaleco. No estaba seguro de cuán casual debía lucir un maestro de piano.

La mujer le pegó en el brazo antes de girarse hacia mí.

"¿Edward, cierto?" Me preguntó rápidamente.

"Sí, aparentemente me conoces, ¿y tú quién eres?" Le pregunté, tomando la mano que me extendió.

"Soy Angela, Angela Richman y este es mi esposo Ben. Estás aquí para enseñarle a Levi, ¿cierto? Elena y yo somos buenas amigas." Me sonrió amablemente y podía notar que ella sabía mucho más de lo que su esposo sabe. El mismo esposo que me estaba mirando como si yo fuera una serpiente.

"Con un auto como ese tal vez debería convertirme en un maestro de piano." Se relajó infinitamente, extendiendo el brazo para estrechar mi mano…y por supuesto, su agarre es más fuerte de lo necesario.

"Levi se va a emocionar, ha estado apretando sus dedos en las teclas del piano desde que lo trajeron." Angela se rió y sonreí a pesar del dolor en mi pecho.

Me gustaría haber visto eso.

"Bueno, Sr. Hombre Piano, le puedes enseñar todas esas cosas elegantes pero al final de día me voy a asegurar de que él se ensucie la ropa. Elena no me deja enseñarle fútbol pero la temporada del soccer está a la vuelta de la esquina." Se burló mirando su reloj, "Demonios nena, tengo que irme a la oficina. Fue un gusto conocerte Edward. Siento mucho lo del acto de hombre protector. Elena es madre soltera, y alguien tiene que cuidar su espalda."

Besó la mejilla de su esposa y se despidió de mí mientras trotaba de regreso a su auto destartalado.

Elena es madre soltera; alguien tiene que cuidar su espalda.

Elena no me deja enseñarle fútbol pero la temporada de soccer está a la vuelta de la esquina.

Sus palabras se repitieron una y otra vez en mi cabeza, abofeteándome en el rostro cada vez que se repetían.

"Siento mucho eso, él en realidad no sabe." Angela susurró antes de ladear su cabeza para mirarme desde otro ángulo. No estaba seguro si eso le ayudaba a tratar de descifrarme o qué, pero en realidad no me importaba.

"¿Pero tú si sabes?"

"Ah, estoy tan enterada de todo." Dijo con una gran sonrisa extendiéndose en su rostro. Pude darme cuenta de por qué a Bella le agrada…me tomó un momento pero finalmente caí en cuenta.

"Tú eres Anna en el libro, la enfermera que le dio asilo." Susurré. Fue ella también quien tomó su diario y lo envió; la razón por la que encontré a Bella.

"Sip, esa soy yo. A pesar de que estoy seguro de que ella pudo haberme puesto un nombre más interesante que Anna, ¿cierto?" Suspiró.

No estaba seguro de qué decir. Sentí como si le debiera tanto y sin embargo, ni siquiera la conocía.

"Sra. Richman-"

"Sólo Angela, por favor." Sonrió.

Sólo la miré inseguro de qué decir; "Gracias. Por todo lo que hiciste por ella, por él."

"Créeme, si los papeles fueran revertidos, estoy segura de que Bella hubiera hecho lo mismo por mí." Me guiñó el ojo antes de indicarme con un movimiento de su cabeza, que mirara al otro lado de la calle.

Sentí como si alguien me hubiera sacado el aire de golpe. Allí estaban ellos; Bella y –mí –hijo. Mi hijo. Caminaron tomados de la mano, cargando los víveres con la otra. Por más hermosa que sea Bella, estaba cautivado por el pequeño niño de cabello castaño al lado de ella. No tenía idea de lo que estaba hablando, pero parecía bastante entusiasta acerca de lo que fuera. También parecía estar hablando rápidamente, ni siquiera estaba seguro si Bella sabía lo que él estaba diciendo, pero se rió de todos modos y asintió. Abrazó el pan a su pecho mientras caminaban a la casa amarilla de ladrillos, con las persianas negras.

"Has estado esperando por más de una hora. Estoy segura de que ella puede perdonarte por llegar diez minutos más temprano." Angela dijo.

"¿Tú crees?"

"Sí, ahora ve para allá y gánatelos de nuevo…lentamente pero con seguridad. Estoy anhelando un 'y fueron felices para siempre' Sr. Multimillonario." Sonrió guiñándome el ojo antes de darse la vuelta para regresar a su casa.

Di un respiro profundo antes de trotar hacia la puerta. Me sentía extraño, como si toda mi emoción, alegría, miedo y preocupación estuvieran envueltos en una misma sensación. Percatándome de un teléfono en el suelo, me agaché para tomarlo y cuando lo hice la puerta se abrió.

"Hola."

BELLA

"Espera Levi, creo que tiré mi teléfono." Le dije mientras bajé las bolsas marrones en la isla de la cocina. Apresurándome hacia la puerta, la abrí sólo para encontrarme un par de ojos esmeraldas mirándome.

"Hola," Susurró mientras se levantaba.

"Creo que se te cayó esto." Me entregó mi teléfono.

Tomándolo rápidamente, tragué en seco; "¿Creí que llegarías a las cinco?"

"Sí, llegué un poco temprano, lo siento." Dijo, me di la vuelta para mirar el reloj y ya eran cuarto para las cinco. Santa mierda, ni siquiera me había dado cuenta cuán tarde se me había hecho.

"¿Mami?" Levi vino detrás de mí.

"Hola osito, ven aquí un momento." Me agaché, abriendo mis brazos para él. Caminó hacia mí, envolviendo sus pequeños brazos alrededor de mi cuello mientras lo cargaba.

"¿Quién es él mami?" Preguntó mirando a Edward, quien lo estaba viendo de vuelta. Me preguntaba si Edward sentía que estaba mirando al espejo, sólo que en una versión del pasado.

No estaba segura de cómo contestar su pregunta. Aún no hablábamos de esto, sobre todo porque ni siquiera estaba segura de cómo empezar la conversación.

"Soy Edward Cullen, tu maestro de piano."

Los ojos de Levi se abrieron desmesuradamente cuando se giró para mirarme; "¿De verdad?"

"¡Sí, de verdad! ¿Creíste que compré ese piano nada más porque sí?" Me reí, besando su mejilla de querubín.

"¡Hola, soy Levi!" Extendió su brazo para estrechar la mano de Edward. "¡Prometo que trabajaré muy, muy fuerte! ¡Me enseñaras el viejo McDonald? Mi amigo Toby ya la sabe tocar."

"Te enseñaré todo lo que tú quieras, pero deberías aprender primero lo básico." Edward replicó son una suave sonrisa.

"Levi, ¿por qué no vas a lavarte las manos y te alistas?" Le dije, colocándolo en el suelo.

Asintió antes de mirar a Edward. Alzó su mano, como si intentara evitar que Edward se moviera; "No te vayas." Le ordenó.

"Levi, ¿al menos puede entrar?" Me reí.

Me dio una mirada que significaba 'no seas tonta mami; "Por supuesto mami. Él no puede enseñarme afuera."

"Bueno por supuesto, ¿cómo puedo ser tan tonta, te gustaría invitarlo a pasar de manera adecuada para que el Sr. Cullen no crea que eres grosero?"

"Puede pasar Sr. Cullen." Dijo. En el momento en que Edward entró, traté de ignorar su aroma familiar.

"Gracias Levi, puedes llamarme Edward, si así lo prefieres." Edward me miró a mí y asentí en acuerdo. Era extraño que Levi lo llamara Sr. Cullen de todos modos.

"Ya vuelvo," dijo girándose y corriendo hacia las escaleras tan rápido como sus pequeñas piernas lo podían llevar.

"¡Ten cuidado Levi, y no corras!" Ladeé mi cabeza para observar como de mala gana desaceleró sus pequeños pies.

Podía sentir a Edward, su presencia quemándome pero no dije nada y decidí mejor cerrar la puerta.

"Bell-"

"Edward," lo interrumpí antes de que dijera algo que…bueno, que me hiciera imposible de resistir hacer algo que no podía permitirme. "Levi es especial."

"Lo sé."

"No, no lo sabes," dije causando que su rostro decayera y se tensara su quijada. "No Edward, no lo quise decir en esa forma que estás pensando. Quiero decir que Levi es realmente especial. Es un niño superdotado. No estoy segura si lo notaste, pero no muchos niños de tres años de edad desarrollan este tipo de vocabulario."

"Lo noté." Dijo confundido y deseaba reírme. Tenía esa mirada donde sus cejas se juntaban y ladeaba su cabeza, justo como lo hacía Levi.

"Bueno, tal vez tú no notes nada fuera de lo común porque también fuiste un niño especial. Él es asombroso, pero no puedes mentirle."

"Yo no-"

"Ni siquiera pequeñas mentiras, Edward. Le dije una vez que no me sentía bien porque algunos amigos querían que saliéramos con ellos. Y él trató de llamar al Doctor cada vez que me descuidaba. Tampoco entiende bien el sarcasmo, pues toma todo literalmente. Adora el color verde así que no te sorprenda si-"

"Bella, estás divagando." Me sonrió.

Dejando caer mi cabeza, asentí; "Sí, estoy nerviosa. Yo sólo quiero que esto salga bien por él…y por ti, supongo."

Se acercó y di un paso atrás, pero la maldita estúpida puerta me acorraló. Extendió la mano para acariciar mi cabello y mi cuello.

"Edward, no por favor." Le rogué, luchando contra la urgencia de recargarme enla palma de su mano. "Tú estás aquí por Levi."

"Estoy aquí por ambos Bella. Por ti y por Levi. Haré lo que tenga que hacer para ganármelos a ambos."

Levi bajó las escaleras, brincando ruidosamente desde el segundo escalón.

"Levi-"

"Lo siento mami." Sonrió.

Alejándome de Edward, afortunadamente, crucé mis brazos en frente de mí y me paré delante de mi hijo; "Estoy comenzando a creer que en realidad no estás arrepentido osito."

Cruzó las manos mientras se reía conmigo.

"¿Qué tal si vamos directo al piano?" Edward le preguntó rápidamente.

"¡Sígueme!" Levi tomó la mano de Edward, llevándolo hacia la sala.

Ambos se rieron y durante un segundo, me sentí excluida. Sentía como si estuvieran en un club de chicos especiales únicamente. Sin embargo, cuando ese segundo pasó, recobré la compostura y la cordura y en verdad los miré; mi corazón se calentó al verlo, era un buen sentimiento, grandioso inclusive. Se llevaron bien con facilidad; como si fuera algo natural para ellos y en cierto modo, me recuerda lo natural que fue para Edward y para mí tener una relación.

Al principio quería poner el piano en el sótano, era lo más lógico, pero no podría vigilarlos si ellos estaban allá abajo. Así que mejor, elegí la sala, y podía verlos fácilmente desde la cocina. Podía cocinar y echarles un vistazo a ambos.

Edward se arrodilló sobre la banca verde, levantado el asiento y sacando algunos libros.

"¿De dónde salieron esos?" Le pregunté en voz alta.

Ambos me miraron como si hubieran olvidado que yo estaba presente.

"Los pianos nuevos siempre vienen con estas cosas." Edward dijo y Levi me miró con impaciencia porque era una cosa obvia.

¡Tú tampoco sabías Levi!

"Este es realmente un buen piano, tienes que cuidarlo." Le dijo a Levi.

"Es bueno, pero uno verde hubiera sido mejor." Levi me miró cuando dijo eso.

"Ya sabes el trato. Si continuas con las lecciones de piano, podemos pintarlo verde." Le recordé. Edward miró entre nosotros dos, con una pequeña sonrisa en los labios.

Asentí antes de darme la vuelta para ponerle atención a la salsa para la pasta delante de mí.

EDWARD

"Está bien, C." Presioné la tecla por él.

Asintió siguiendo mi acción; "C."

Él es tan…increíble. No había entendió realmente lo que Bella había querido decir cuando dijo que Levi era superdotado hasta que en verdad lo escuché, sus palabras y su vocabulario. Habla como si fuera un niño más grande, no un infante. Hemos visto todas las partes que conforman el piano y ahora él podía recitarlas sin ayuda. Ahora estábamos trabajando en las teclas básicas y de nuevo él me mostró su capacidad. Era asombroso mirarlo desde esta perspectiva y no era para nada parecido a lo que había leído acerca de los niños pequeños.

"D." Canté.

"D." Me copió.

"E, F."

"E, F, G." Añadió la siguiente nota sin que yo se lo indicara, si no eligiendo mejor copiar lo que el libro enfrente de nosotros decía. "A, B, C."

Me detuve, mirando hacia Bella quien estaba sonriendo antes de moverse hacia el refrigerados para sacar algunos huevos. Me preguntaba cuántas veces él la dejaba sorprendida.

"Vuelve a esta para la segunda C." Le dije, tomando su dedo y colocándolo en la tecla correcta. Se acercó tanto como un niño pequeño podía, mirando las teclas antes de asentir.

"C. D. E. F. G. A. B. C." Las presionó todas sin pausar o equivocarse.

Las volvió a tocar, mejor que el set previo.

"¿Puedes tocarlas al revés?"

"C. B. A. G. F. E. D. C," Se detuvo, mirándome; "¿Cierto?"

"Sí Levi, eres asombroso, con un don natural."

Sonrió ampliamente; "Sip, también le digo eso a mami. ¿Quién te enseñó a tocar, Edward?"

"Yo aprendí solo."

"¿En serio? ¿Puedo aprender yo solo?"

"¿Qué, ya estás tratando de deshacerte de mí?" Bromé, pero al mismo tiempo estaba nervioso por su respuesta.

Frunció el ceño; "No, me caes bien Edward."

¿Cómo es que cuatro pequeñas palabras pueden lograr hacerme sentir tanto de una sola vez?

"También me caes bien Levi."

"Lo sé, a todo mundo le caigo bien." Sus ojos verdes parecen brillar mientras sonríe.

"Oye osito, ¿qué te he dicho?"

"Se humilde." Respondió, acercándose a mí; "Mamí siempre dice que me crecerá una cabezota. Pero mi cabeza de todos modos se va hacer grande cuando crezca."

No pude evitarlo, me reí; "Siempre escucha a tu mami Levi, ella es muy inteligente."

"¿Tú le haces caso a tu mami?" Me miró con seriedad y por un momento, me sentí como si estuviera ante un juez. Dios.

"Lo intento." No quería mentir. "En verdad lo intento. ¿Quieres intentar tocar una canción?"

"¡SÍ!"

"No grites." Bella y yo dijimos al mismo tiempo. Seguía olvidando que ella estaba aquí detrás de nosotros. Sin embargo, en lugar de estar en la cocina, estaba por la ventana sentada en el rincón con un libro en su regazo.

Lucía tan perfecta, su cabello ligeramente despeinado y tenía lo que parecían ser migas de pan en la manga de su suéter. Pero el mismo hecho de que no estaba arreglada y que estaba tan cómoda me hacía sentir cómodo a mí. Me hacía sentir como si estuviera en casa. Sólo nosotros; ella, Levi y yo.

"¿Edward?"

"¿Si amigo?" ¿Amigo? Sólo se me salió.

"¿Lo hice bien?" Tocó las teclas de María Tenía un Corderito siguiendo lentamente las notas del libro. Tocó la primera línea y me miró esperando a que yo asintiera para continuar.

Deseaba poder continuar, pero eventualmente Bella se puso de pie y caminó hacia nosotros.

"Es hora de cenar." Dijo con una sonrisa triste. "Edward se tiene que ir a casa antes de que el camino se ponga peligroso."

"¿Regresarás mañana?" Levi frunció el ceño, mirándome.

Todo lo que pude hacer fue mirar a Bella.

"¿Cuántas veces a la semana deseas tener lecciones de piano Levi?" Le preguntó. Sabía lo que ella estaba haciendo, estaba tratando de absolverse de elegir cuántos días podía venir. Miré a Levi y mentalmente oré. Ladeó su cabeza, mirándome.

"¡Todos los días excepto los jueves!" Sonrió.

Seis días a la semana.

Bella mordió su labio inferior; "Levi, Edward tiene otro trabajo."

"No te preocupes, terminaré todo antes de las cinco."

"Sí mami, no te preocupes." Levi repitió, sentándose sobre sus rodillas.

"Bueno," forzó una sonrisa; "Todos los días excepto los jueves será. Ahora ve a lavar tus manos."

"Pero me las acabo de lavar." Se quejó.

"Levi." Se cruzó de brazos.

"Está bien. Edward, te veré mañana." Dijo y así como así, se fue. "¿Qué pasa los jueves?"

"Comemos comida chatarra y vemos películas." Susurró.

"Que divertido." Murmuré mientras caminábamos hacia la puerta.

No estaba seguro de qué decir. Parecía como si estuviéramos viviendo en una casa minada.

"Hoy salió muy bien." Bella dijo.

"Fue como un sueño para mí." En verdad lo fue. "Si seis veces es demasiado-"

"No podemos mentirle, ¿lo recuerdas? Todos los días excepto el jueves." Asiente, abriendo la puerta.

"Bella, podemos-"

"No, no podemos. Y sí, sé lo que ibas a decir porque te conozco Edward. Cuando quieres algo, vas detrás de eso hasta que lo consigues. Eso es lo que haces. Es por eso que me buscaste antes de siquiera leer mi libro."

"No, te busqué porque te amaba." Espeté, "Te amo y estaba herido. Ahora estoy aquí, dispuesto a trabajar contigo."

"Entonces trabaja conmigo. Trabaja conmigo para criar a Levi. Él es mi única preocupación. Tengo que ponerlo antes que tú y que yo."

"Así que todavía te importa."

Me miró como si deseara gritarme, pero se controló antes de abrir la puerta para que yo saliera.

"Buenas noches Edward."

"Buenas noches y gracias por lo de hoy." Le dije mientras salía, ni siquiera me había percatado de que había oscurecido.

"¿Edward?"

"¿Sí?"

Miró para adentro, abrazándose a sí misma; "Me alegra que hayas venido. Siempre me importará a pesar de mi buen juicio y por favor, por favor ten mucho cuidado de camino a tu casa."

Cerró la puerta antes de poder responder.

"Lo tendré." Le dije a la puerta. Mi vida entera estaba detrás de esta y todo lo que deseaba era estar con ellos.

BELLA

Me apoyé contra la puerta, tratando de respirar.

¿Seis días de Edward Cullen? No lo iba a lograr. Tan sólo esta noche casi me había matado, dolí verlo con Levi. Dolía de la mejor forma, como una sensación de ardor que resonaba dentro de mí. Pero él tenía problemas. Yo tenía problemas y cuando estábamos juntos, éramos tóxicos. Lo mejor que resultó de nuestra unión fue Levi. No quería que arruináramos eso.

"¿Mami?" Levi se detuvo en las escaleras.

Alejándome de la puerta rápidamente, llegué a él, cargándolo.

"Eres asombroso osito." Besé su mejilla.

"¡Mami!" Se rió.

Él era feliz. Estaba bien y tendría a su madre y a su padre, pero no todo el drama de ellos.


N/T Hola! Gracias por leer y por comentar.

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JJMcAvoy

Hace años que no leo un fic en español. ¿Cuál me recomiendan? Que no sean ni ELDC ni Rendición, que ya los he leído. Muy chéveres por cierto. Espero sus recomendaciones.

Me gusta este diálogo que estoy teniendo con ustedes, gracias chicas.

xoxo Cin