Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, RuthlesslyYours escribió esta historia y yo sólo traduzco.

Capítulo 17

Los Seis Días De Edward Parte 1

BELLA

Día 2

Levi descansaba pacíficamente en mis brazos, escuchando la música flotando alrededor de nosotros. Ya había terminado toda su tarea y yo había terminado todo lo que tenía planeado para el día. Pensé que podíamos ir al parque, sin embargo; él pidió escuchar música mejor, así que aquí estábamos. Era gracioso, algunos padres temen que sus hijos se atrasen en la escuela o no sean capaces de mantener el ritmo, ya sea académica o socialmente hablando, pero la preocupación siempre está allí. Yo, por otra parte, me preocupa ser yo quien se atrasara. Él tiene tres años de edad…en dos semanas tendrá cuatro. ¿Qué hará cuando tenga diez años, construir cohetes? Según su evaluación, para cuando cumpla los cincos años ya usará terminología científica que no puedo siquiera tratar de entender. Parece alocado, pero con toda honestidad, existe una posibilidad…una pequeña…muy pequeña. Todos los especialistas con los que lo he llevado me han dicho que él es altamente inteligente, pero que la posibilidad de que Levi haga algo verdaderamente insólito era baja. Pero todavía existía esa posibilidad y me asustaba tanto como me emocionaba.

"¿Mami?" Levi susurró, interrumpiendo mis pensamientos.

"¿Sí, osito?" Le pregunté, apartando el cabello de su frente.

"¿Por qué Edward se parece a mí?"

Me paralicé y creo que mi corazón también lo hizo. Lo miré, tratando de encontrar su mirada. Sin embargo; él parecía estar sumergido en sus propios pensamientos…y me preguntaba cuán profundos eran estos.

"¿Crees que Edward se parece a ti?" ¿Qué otra cosa podía hacer, más que repetir la pregunta?

"Tenemos los mismos ojos. El mismo cabello, su nariz es más grande, pero es como la mía. Tía Angie tiene la misma nariz que su mami y el tío Ben los mismos ojos que su papi." En verdad estaba concentrado en esto, usando sus manos para demostrarme las conexiones que él estaba haciendo…esto era exactamente por lo que me preocupaba.

Besé sus pequeños dedos y él me sonrió; "¿Ves algo de mí que tú también tienes?"

"¡Por supuesto, mami!" Sonrió como si aquello fuera algo obvio, sin embargo; yo no lo veía así. Él era todo Edward.

"Bueno, dile a mami entonces."

Señaló nuestra piel; "Nosotros tenemos el mismo color de piel. La de Edward es más oscura. La de Angie es más amarilla, como su mami. Tío Ben cambia de color con el sol."

Se rió de nuevo por lo que dijo su tío Ben, porque tenía razón, Ben siempre cambiaba de color. Si hacía frío, se ponía rosa, si hacía calor, se bronceaba e incluso se quemaba.

"¿Hay alguna otra cosa que tenemos en común?"

Asintió, jalando las orejas de ambos; "Son iguales también."

Sostuve mi oreja y la suya antes de darle un abrazo. "¿Por qué no le preguntas a Edward por qué se parece a ti cuando llegue?"

"Está bien." dijo simplemente antes de soltarme.

Cuando el timbre de la puerta sonó, mi primer instinto fue mirar el reloj. Eran apenas las cuatro. ¿Él no llegaría una hora temprano, o si?"

"Mami, la puerta." Levi dijo, moviéndose hacia sus libros en el suelo.

"Gracias, Levi." Me reí mientras caminaba hacia ella. Asomándome por la mirilla, vi a Angie mostrándome una foto borrosa.

"Dios mío." Jadeé, abriendo la puerta; "¿Es eso lo que creo que es?"

"¿Te refieres a la imagen de la pequeña persona en una burbuja de fluido dentro de mí?" Sonrió entrando. "Pues sí, si es eso."

Me entregó la imagen del ultrasonido y la sostuve en la luz como si tuviera alguna idea de lo que estaba mirando. Ni siquiera pude distinguir la cabeza ni la cola del ultrasonido de Levi.

"Estoy tan feliz por ti Angela." Dije, abrazándola.

"¿Tienes una pequeña persona dentro de ti?" Levi la miró como si ella fuera un extraterrestre…ahora, esa era la respuesta de un niño de tres años. Vaya manera de sacar a colación la charla de "la cigüeña trajo al bebé".

"Sí Levi, pero él o ella tendrá que crecer hasta que esté listo o lista para salir." Angela trató de explicar, pero el rostro de él no cambió. Sin embargo, se acercó a su vientre…estaba confundido y porque él es Levi, tenía que averiguarlo antes de seguir adelante.

"¿Pero no vas estallar como un globo cuando él salga, o sí?" Preguntó seriamente, mientras miraba su vientre.

"Ouch." Angela me miró.

Sí, ouch.

"Tía Angie va estar bien. Tú también estuviste dentro de mí y no estallé. Ella se va a poner más y más grande y luego los médicos se encargarán de sacar al bebé." Le dije y miró mi vientre y luego el de Angela. Parecía estar muy concentrado antes de que asentir con decisión.

"¿Puedo decirle hola?" Preguntó.

Angela limpió una lágrima de sus ojos. "Ay, por supuesto Levi."

Caminó directo a su vientre y luego se detuvo para mirarla; "¿Tiene nombre el bebé?"

"No, no hasta que esté más grande."

Asintiendo, miró de nuevo a su vientre; "Hola bebé, soy Levi. Crece rápido para que podamos jugar, ¿está bien?"

Besó su vientre antes de darse la vuelta y caminar de regreso a la sala.

"Lo quiero para mí, es tan precioso." Angela lloró.

"Vas a tener el tuyo antes de que lo sepas, entonces veremos." Me reí, guiándola hacia la cocina.

"¿Qué tal si hablamos del sexy multimillonario y sus mágicas manos de pianista?"

"¡Angela!"

"¿Qué? Estoy embarazada, no muerta. Nunca me dijiste qué pasó ayer de todos modos." Dijo, tomando una naranja del frutero y pelándola.

"Nada pasó, él le enseñó piano a Levi y eso fue todo." Murmuré, repentinamente sintiéndome con la necesidad de hornear galletas.

"Oh vamos Bella, ¿no lo tomaste por el cabello y lo besaste hasta la locura? ¿Necesitas leer de nuevo el correo?" Me hizo un mohín.

"Angela," Suspiré, pasando mis manos por mi cabello; "No puedo involucrarme con él."

"¿Por qué? No está casado-"

"¡Pero lo estuvo!" Espeté.

"Está bien, ahora estoy confundida. ¿Estás enfadada con él?"

"Sí, estoy enfadada con él y estoy incluso más enfadada conmigo misma. Angela, apenas nos conocimos por seis segundo cuando…"bajé la voz, "antes de que entráramos al baño de mi escuela. Él a pesar de eso se casó…y yo sabía que lo haría. Acepté ser juguete. Me vendí a él; me abrí a la humillación, a los insultos y la vergüenza; sin dejar de mencionar sus cambios de humor, porque él me dijo que podía darme el mundo entero. Creo que lo quería más a él que a cualquier otra cosa. Me dio tanto. Pero pasé de depender de Charlie a depender de Edward. Ambas ocasiones salí quemada. Fue mi culpa, sé que tomé mis propias decisiones. Finalmente estoy parada sobre mis dos pies. Sin ayuda de Edward ni de Charlie. No quiero regresar a ese lugar. No sé si soy lo suficientemente fuerte como para manejar sus demonios, su familia y su mundo…ya no deseo más complicaciones. Un correo no cambia eso."

Sentí mis hombros caer una vez que terminé y todo lo que Angela hizo fue masticar lentamente.

"Bueno," Se paró, más derecha, "Iré a casa y le haré el amor a mi esposo-"

"Angela…"

"Vamos a envolvernos el uno alrededor del otro y nos reiremos mientras pensamos en nombres para nuestro bebé que serán espantosos, pero nos harán reír. Tú puedes quedarte aquí sola y seguir pretendiendo, porque nunca vas a tener complicaciones. O encuentras a alguien más y finges para siempre ser Elena Chambers, famosa autora millonaria, quien tiene un hijo que justamente es idéntico al multimillonario Edward Cullen, quien viene a visitar múltiples veces a la semana y cuando lo hace tus rodillas prácticamente se doblan…sí, para nada complicado." Suspiró antes de caminar hacia la puerta; "Resuelve esto, porque yo definitivamente elegiría al chico que llega una hora antes, espera en su auto tan sólo para no perderse ni un minuto contigo y con su hijo."

¿Vino una hora antes?

"¿Levi?" Dije caminando hacia la sala esperando que estuviera leyendo o jugando. Sin embargo, estaba hecho un ovillo en el sofá abrazando su peluche favorito. En el instante en que lo vio en el zoológico, me miró con esos grandes ojos verdes y en aquel momento, hubiera tomado una estrella del cielo si me la hubiera pedido.

Suspirando, saqué mi teléfono para mandarle un mensaje a Edward.

Te veo en tu auto. Puedes entrar si quieres. Necesitamos hablar, de todos modos.

No pudieron ser más de un par de minutos, cuando escuché ruido detrás de la puerta. Abriéndola antes de que él tocara el timbre, me miró confundido y preocupado…siempre preocupado.

"¿Están bien?"

"Estamos bien. Mantén la voz baja, Levi está tomando una siesta."

Él asiente, entrando cuando me hago a un lado para que entre. "¿Te importa si voy a verlo? No haré ruido, lo prometo."

"Está bien," Caminando hacia la sala, me detuve en la entrada mientras él siguía caminando. Observó a Levi mientras apretaba al Sr. Einstein. Peinando su cabello, Edward se agachó y besó su cabeza. Esa acción me robó el aliento y los ojos me picaron. Me di cuenta de la importancia del momento, es la primera vez que él tocaba a Levi con cualquier tipo de afecto paternal y una parte de mi se rompió de sólo reconocer ese acto.

"¿Crees que se despierte para su lección?" Me susurró, manteniendo la vista en Levi.

"Lo despertaré. Se pondrá triste si se la pierde, además quiero que duerma toda la noche." Le dije, y lució aliviado cuando caminó hacia mí.

"Gracias." Odiaba cuando me miraba de esa forma. Me hacía desear…

"De nada. Él quiere preguntarte algo."

"¿Qué?" Miró de vuelta hacia el sofá que Levi había elegido para tomar su siesta.

Respira, Bella, respira.

"Quiere saber por qué los dos se parecen y creo que tú deberías decirle." Dije quedamente, caminando de vuelta a la cocina.

Me siguió, podía sentirlo; "¿Quieres que le diga que yo soy su padre?"

"¿No quieres decirle?"

"No, por supuesto que sí. Créeme, si quiero. Es sólo que pensé que tú querías que fuera lento."

"Así es," en todos los sentidos. "Pero él me preguntó y como te dije, no puedes mentirle a Levi. Le dije que tú eras su maestro de piano y lo eres. También puedes ser su padre. Justo igual como yo soy su maestra y su mami."

"¿Sabes que más me va a preguntar?" Lucía como Levi, tratando de resolver un misterio o perplejo por algo que no podía descifrar.

"No tengo idea. Pero dile la verdad…lo suficiente de verdad para que él pueda entenderlo. Yo misma le hubiera dicho pero creo esto será bueno para ustedes dos." Tan vez pueda unirlos de algún modo.

"Gracias Bella, ¿o Elena?" Se rió y también yo lo hice. "¿Por qué nombre te llama él?"

"Sólo mami, o mamá osa, o si está casi dormido es 'mmmz'." Me reí.

"No me refiero a este como un insulto, pero has hecho un magnífico trabajo con él."

No estaba segura de por qué aquello significaba tanto, pero todo lo que pude hacer fue asentir y dejar salir un pequeño; "Gracias."

"Lamento mucho que te hayas perdidos de tres años. Espero que él no se acuerde de no haberte tenido cerca." Añadí.

Se estremeció pero asintió; "También yo y él se acordará y espero que podamos crear nuevos recuerdos, pero él nunca lo olvidara, créemelo."

"¿Recuerdas tu vida a los tres años?"

"No todo, por supuesto. Pero si algunas cosas."

¿Cosas malas? Quería preguntarle pero no quise abrir esa caja de pandora.

"No lo hice con el fin de herirte." En verdad no lo hice con ese fin.

"Lo sé." Trató de sonreír pero eso sólo realzó su mohín. "Hubiera sido un desastre, Tanya, mi familia, los medios de comunicación. Lo grandioso de Vermont es que todo mundo se aboca a lo suyo, nadie parece importarle o siquiera saber quién soy yo. Un lugar perfecto para encenderse."

"Lo sé." Es por eso que vine aquí.

Se escuchó un pequeño golpe sordo, seguido por un llanto y antes de que los dos pestañáramos, corrimos hacia la sala. Levi se estaba sobando la cabeza y llorando.

"¡Mami!" Se estiró para alcanzarme y lo cargué, meciéndolo en mis brazos.

"¿Qué pasó osito?"

"El Sr. Einstein se cayó y y…" lloriqueó, "Yo…yo lo quise agarrar…"

Edward levantó el elefante del suelo, entregándoselo a él. Levi lo tomó y lo sostuvo cerca de su pecho.

"Gracias."

"No hay problema amigo. Tienes que tener cuidado, ¿está bien? Pudiste haberte lastimado en serio." Edward le dijo.

Levi asintió, presionando su rostro en mi cuello; "¿Todavía podemos tocar piano? Practiqué."

"¿Por qué no te limpiamos el rostro y te doy jugo mientras tú y Edward hablan?" Me moví para dárselo a Edward pero los ojos de Edward se abrieron ampliamente en unos grandes orbes verdes de miedo. Fue algo gracioso.

Colocando a Levi sobre la silla, besé su cabeza antes de darles espacio…le traeré el jugo después, pues quería escuchar lo que iban a decir.

EDWARD

"¿Estás seguro de que te encuentras bien? Podemos llamar a un doctor." Me senté a su lado.

Negó rápidamente con la cabeza; "No, no quiero que me inyecten."

No, es entonces.

"No muevas tu cabeza, te dolerá más." Se detuvo enseguida, colocando su barbilla encima de su peluche. "¿Por qué lo nombraste Sr. Einstein?"

"Tía Angie me llama Einstein porque dice que soy inteligente. El hombre del zoológico dijo que los elefantes son los más inteligentes, así que su nombre tenía que ser Sr. Einstein." Incluso un simple nombre tenía que ser lógico para él. Sentí como si estuviera a un segundo de que él me rodara los ojos y me dijera 'duh'.

"Tú mamá me dijo que querías preguntarme algo."

Ladeó su cabeza antes de encararme; "¡Cierto! ¿Por qué te pareces a mi Edward?"

¿Por qué estaba nervioso? ¿Qué tal si se decepcionaba? Esperó y sonreí, tratando de tranquilizar mis nervios sin hacer evidente que estaba entrando en pánico en el interior.

"Bueno, soy tu padre Levi, así que tiene sentido que nos perezcamos."

"¿Por qué estás aquí apenas ahora?"

Buena pregunta. Larga historia.

"Estaba enfermo y no pude dejar el hospital durante un tiempo, luego algunas otras cosas pasaron pero finalmente conseguí verte de nuevo."

Frunció el ceño, sentándose sobre sus rodillas para darme un abrazo; "Siento mucho que estuviste enfermo papi. Pero ya estás mejor, ¿cierto?" No quise asustarlo, así que contuve las lágrimas que estaba seguro brillaban en mis ojos. No creí que iba a reaccionar de esta manera, pero escucharlo decirme 'papi' sin dudarlo…rompió mi corazón y sin embargo, sanó gran parte de el al mismo tiempo.

"Sí, mucho mejor." Envolví mis brazos alrededor de él y jamás quería soltarlo. "Te amo Levi, lamento mucho no haber estado aquí. Lo lamento mucho."

"Está bien papi, no estés triste. Estás aquí, ¿podemos tocar el piano ahora'" Me preguntó y me reí, completamente maravillado por esta pequeña persona atrapada en el cuerpo de un niño.

Bella entró a la sala sosteniendo un jugo y una toallita para él. Él se acercó, permitiéndole que le limpiara el rostro antes de tomar la caja de jugo.

"Levi no puedes beber cerca del piano, si se tira el jugo puede dañarlo." Le dije y él se lo bebió rápido.

"¡Ya terminé!" Sonrió, enseñándomelo.

BELLA

Día 3

Las cinco en punto se convirtió en las cuatro. Edward venía y charlábamos mientras Levi tomaba una siesta. No estaba segura de qué exactamente hablábamos, pero jamás era algo importante; el clima, cosas graciosas que Levi hacía y decía. Levi se comportaba como si Edward siempre hubiera estado cerca. En el momento en que se enteró de que Edward era su padre, las preguntas comenzaron. Eran, '¿Por qué papi no está viviendo aquí? ¿Papi vendrá? ¿Papi me ayudará con mi tarea?'. Si fuera una persona celosa, estaría bastante molesta con papi. Su visita este día había ido tan bien que se quedó a cenar e incluso me ayudó a acostar a Levi…las cosas eran mucho más fáciles de lo que hubiera imaginado.

"Entonces, ¿volveré el viernes?" Preguntó poniéndose el saco. Me arrepentía que él se perdiera un día con Levi, pero no creí que pudiera soportar siete días de Edward, apenas estaba sobreviviendo y ni siquiera había pasado una semana. Necesitaba un descanso mental.

"Sí, el viernes." Repliqué, recargándome en el marco de la puerta: "Edward, odio hacerte esto pero-"

Peinó hacia atrás mi cabello, empujándome suavemente contra la puerta con su cuerpo antes de besarme. Quería resistirme…pero no pude. Me deshice en sus brazos y me recargué sobre él. Sus manos fueron a mis muslos para levantarme del suelo y envolver mis piernas alrededor de su cintura. Nuestras lenguas lucharon entre sí mientras me mecía sobre él y Edward se presionaba más contra mí. Sentía como si no hubiera nada entre nosotros y deseaba más de él. Sin embargo, él nos separó, descansando su frente en la mía, buscó mis ojos y no estaba segura de qué encontró pero no fue algo bueno.

"No podemos seguir haciendo esto," dijo, "No podemos seguir fingiendo que no hay nada entre nosotros, cada parte de mi te desea, nos deseamos el uno al otro. No es justo y no está bien."

"Edwar-" Me interrumpió con un fuerte beso antes de alejarse de nuevo.

"No, voy a decir esto antes de que pierda el valor. Te amo Isabella Swan, Elena Chambers, como sea que te llames, te amo. Te dije esto antes y te lo voy a volver a decir otra vez. Seguiré diciéndolo hasta que lo aceptes como un hecho innegable. Te amo ahora mucho más de lo que creí posible. Eres la madre de mi hijo. Estos tres últimos días han significado para mí más de lo que podría describir con palabras. Muero por ti y sólo por ti. Puede que no sea perfecto, jamás lo seré, pero estoy dispuesto a buscar ayuda…intentaré todo lo que sea necesario para lidiar con mis demonios para que pueda ser mejor por ti, por Levi. Soy adicto a ti y creo que tú sabes exactamente cómo se siente eso. Aquella noche iba hacia ti y aquí estoy ahora. Finalmente estoy aquí. Así que deja de luchar contra mí. No me iré a ninguna parte." Me besó una vez más antes de bajarme al piso.

Abriendo la puerta, se salió y me quedé ahí estupefacta.

DÍA 4

Estaba sentada con Levi en mis brazos viendo los pequeños minions amarillos correr en la televisión. Levi estaba muerto de la risa, tanto que temía que se ahogara con las palomitas. Cada vez que dejaba de enfocarme en él, mi mente iba de inmediato a Edward.

Lo primero que Levi había hecho esta mañana fue preguntarme cuándo su padre iba a venir. Sólo habían pasado cuatro días…y él ya se estaba adueñando de las partes más importantes de mi vida. No podía pensar con claridad, dormir tranquilamente o siquiera seguir mi rutina regular sin que Edward invadiera mis pensamientos, maldición. Me estaba derrumbando. No me había percatado de cuanto lo extrañaba hasta que traté de pasar un día entero sin hablarle. Cada vez que alguien tocaba la puerta o llamaba por teléfono, Levi y yo nos emocionábamos, sin duda esperando que fuera él.

"Mami, shhhhh." Levi me calló mientras miraba mi teléfono.

"Cuidado, señor." Me reí antes de levantarme del sofá.

Efectivamente, si piensas el tiempo suficiente en el diablo, él se aparecerá o en este caso, llamará.

"Hola."

"Hola Bella, sé que quieres espacio. Solo quiero hablar con Levi. No quiero que crea que me olvidé de él o que él se olvide de mí. ¿Eso está bien?"

Está perfecto y dulce.

"Sí, espera, deja lo aparto de la televisión." Cubrí el teléfono con mi mano antes de dirigirme a nuestro hijo. "Levi, es para ti…es tu papá."

Era extraño decir eso. Levi brincó rápidamente, alcanzando el teléfono antes de que se acercara lo suficiente como para entregárselo.

"Hola papi." Sonrió, igual que yo. ¿Se estaban apegando muy rápido? Había hecho lo correcto, ¿cierto? No estaba segura. Me preocupaba que Levi saliera herido.

"Palomitas de maíz, mami dijo que no más mantequilla. Pero está bien." Me delató.

Miré su nuca mientras él se inclinaba hable y hable sobre la película que ya no estaba viendo.

"Sí, toqué el piano. Toqué María tiene un corderito con los ojos cerrados." Y podía hacerlo. Nunca paraba, todo el condenado día tocaba y cada vez que lo hacía, quería colgar a María de los dedos de sus pies.

"Está bien, adiós papi, te amo." Me entregó el teléfono antes de brincar en su asiento.

"Levi."

"No saltar, lo siento." Ni siquiera me miró. Iba a tener que cambiar las reglas, viendo que el Sr. Sabelotodo sabía todo.

Besando su cabeza, levanté el teléfono a mi oído; "Edward."

"Lo siento, sé que hoy se supone debería ser sin mí-"

"No, está bien. Me alegra que llamaras, debí habértelo aclarado. No creo que Levi esté listo para no escuchar de ti después de descubrir quién eres."

"Él está bien, ¿cierto? Estaba leyendo que algunas veces los niños demuestran su enojo de otras formas cuando no pueden decir lo que están pensando." ¿Estaba leyendo acerca de cómo criar a un hijo?

"¿Conseguiste un libro de niños?" No estaba segura de por qué tan sólo pensar eso me hacia sonreír.

Se quedó callado por un instante; "Sí, no estoy seguro de lo que estoy haciendo y Roger dice que leer podría ayudar."

"¡Roger!" Lo extrañaba tanto. "El Alfred de tu Bruno Díaz, dile que lo extraño."

Edward se rió; "Juro que tú tienes una mejor relación con él de la que yo la tengo."

"¿Puedes culparme? Es Roger." Me reí.

"¿Quién es Roger?" Levi preguntó, mirándome.

"¿Recuerdas cuando vimos La Guerra de las Galaxias y te gustó el pequeño hombrecillo verde que sabía todo?"

"¡Yoda! Tan genial, es él." Podía escuchar a Edward riéndose en la línea.

"Bueno, Roger es el Yoda de tu papi." Era la mejor forma en que podía explicarlo, tomando en cuenta que todavía no había visto Batman.

"También yo quiero un Yoda."

"Me tienes a mí." Me reí cuando hizo un mohín antes de comer más palomitas. "Siento mucho eso."

"No importa, fue divertido y no puedo esperar a contarle todo a Roger, estoy seguro que le encantará escuchar que le llamaron pequeño hombrecillo verde."

A Roger no le iba a gustar eso. "¿Dónde estás, si no estás en casa?"

"Estoy en Nueva York haciendo negocios, sin embargo, volaré de vuelta esta noche."

Miré afuera, viendo el aguacero y tratando de ignorar los recuerdos que llegaban a mi memoria.

"¿Por qué mejor no regresas en la mañana?" Le pregunté quedamente, cerrando las persianas.

"Estaré bien-"

"Tú no sabes eso." Espeté, "No sabes si estarás bien hasta que estás en la cama de un hospital o algo peor."

Se quedó callado y yo también.

"Voy a viajar de regreso en la mañana."

"Gracias, Levi y yo iremos por ti, sólo envíame un mensaje de la terminal y la hora de aterrizaje."

Se rió; "Bella, ¿eres millonaria y no te has comprado tu jet privado?"

Le rodé los ojos.

"Buenas noches Edward. Mándanos la dirección para ir por ti a tu lujoso juguete privado."

¿Lujoso juguete privado? En serio, Bella.

"No tienes que hacerlo-"

"Levi, mañana tú y yo iremos por tu papá a las-" Esperé a que Edward respondiera.

"Nueve, supongo." Oh cierto, él puede elegir la hora en que desee viajar.

"A las nueve, así que no dormirás tarde hoy." Levi sólo asintió antes de reírse de la película. "Está bien, te veré a las nueve."

"Ten cuidado."

Colgarle fue difícil, pero una vez que lo hice, me sentí mucho mejor de lo que me sentía antes de hablar con él.

Me estaba hundiendo más y más cada día.


N/T Gracias por leer y comentar. Nos leemos pronto.